[Libro] La casa de las bellas durmientes

Literatura

Para mucha gente, cuando se habla de leer un libro de un autor japonés, se piensa en libros de naturaleza más o menos exótica, que se basan en tradiciones o creencias que a muchos fascinan pero que resultan inaprensibles por su carácter misteriosos o casi esotérico, y con una mentalidad extraña y ajena. Y por lo tanto, pocos se atreven a introducirse en la lectura de una literatura tan rica. Algunos problemas tiene, de los que hablaré un poquito más adelante… pero bueno. Poco a poco, eso va cambiando. Muchos fenómenos culturales llegan en estos momentos sin problemas a España desde Japón. Cada vez son más frecuentes los estrenos cinematográficos de esa nacionalidad, y no sólo reservados a las películas de animación. No es infrecuente ver grupos de jóvenes en la sección de “manga” de algunas librerías. Así como la existencia de aficionados, también entre los más jóvenes, al pop japones, j-pop como le suelen llamar, o disfrazarse de sus personajes de ficción favoritos, cosplay le dicen, del japinglés “kosupure [コスプレ]” que no es otra cosa que la contracción de “costume play”, actuación con disfraces. Por lo tanto, entre algunos de estos muchos jóvenes, la literatura japonesa también va entrando, lo cual se nota en la presencia de títulos de este origen en las librerías, reales o virtuales.

A poco más de dos semanas de volver a dirigir nuestros pasos y nuestras miradas hacia el País del Sol Naciente. Intentando buscar un mix del Japón más moderno y cosmopolita, y del más tradicional y espiritual. Veremos qué tal nos queda. Bien, supongo. Es difícil equivocarse con un país así.

Pero seamos claros, aunque existan diferencias formales, y teniendo en cuentas que hablan preferentemente de sus propios conflictos sociales, muchas de las novelas contemporáneas niponas no dejan de hablar de temas que son comunes a gentes de todo el mundo. De verdad, que el salto cultural no es tan grande, y ni mucho menos abordable por una inteligencia normal con ganas de conocer un poco de mundo. Pero tenemos excepciones. De lo que he leído de autores japoneses, y ya empiezo a tener un cierto bagage que me sitúa por encima de casi todos mis conciudadanos, los hay más complejos, más apegados a la cultura más ancestral y tradicional de aquel país. Y entre estos está Kawabata Yasunari, el primer Premio Nobel japonés de literatura, el segundo Premio Nobel asiático en esa disciplina tras Tagore.

La novela de hoy es una novela corta. La narración de la noches que el protagonista de la misma pasa en la casa de las bellas durmientes. Un lugar clandestino donde hombres ya ancianos, incapaces de consumar sus deseos sexuales, pasan la noche acostados junto a una joven profundamente dormida, sumida en un sueño inducido por potentes fármacos, a merced de un hombre que no la puede penetrar con su sexo, pero que sí puede hacer otras muchas cosas. Hay un cierto pacto entre los “caballeros” que pasan la noche con las jóvenes. Pero el protagonista del relato es mayor, mas no tan anciano o decrépito como para que no se sienta impulsado a consumar una relación física que se supone que no debe/puede hacer. Y con la narración de las noches, tenemos los recuerdos que surgen de sus relaciones con otras mujeres de su pasado. Incluidas su mujer y sus hijas. Y el sorprendente desenlace.

Es una novela corta, que se lee bien, pero que desconcierta. Que no se puede cometer el error de leer de una forma excesivamente rápida, porque te pierdes muchos matices. Y esta sí que es una de esas novelas que has de leer asumiendo que el “aquí y ahora” del relato, una persona de entre 65 y 70 años en 1961 en el Japón que apenas sale de la posguerra mundial, es muy distinto en valores y concepción, al “aquí y ahora” del lector occidental contemporáneo. En momentos horroriza lo que se nos cuenta, en momentos seduce, en momentos cautiva la poesía de determinados momentos,… en momentos sientes pena por ese hombre, que ve cerca la muerte, y que recorre con su mente su pasado.

Indudablemente, una de las noveles breves más bellas e interesantes que he leído en mucho tiempo, al mismo tiempo que una novela que difícilmente te deja acomodarte en su lectura, difícilmente deja que tu conciencia esté tranquila. Especialmente, para quienes pensamos que la prostitución es una lacra social, símbolo supremo de la cultura de la violación, sobre la que nunca culparemos a las mujeres, sino a quienes se benefician de la actividad de una forma u otra, y a no pocos clientes que colaboran a mantener un sistema abominable.

[Libro] Otra vida por vivir

Literatura

En esta ocasión no traigo una obra de ficción. Nos moveremos en el ámbito del ensayo y la reflexión. Y lo haremos de la mano del escritor griego radicado en Suecia Theodor Kallifatides.

Kallifatides no es muy conocido por el público español. La recomendación de este ensayo me llegó por parte de mis libreros de más confianza. Y yo mismo en ese momento no conocía, o no recordaba, al escritor. Nacido en 1938, y emigró a Suecia en 1964. Se estrenó como escritor en 1969, pero lo hizo en sueco, a pesar de no ser su idioma natal. Kallifatides se asentó plenamente en el país nórdico, donde se casó con una aborigen y donde tuvo a sus hijos, plenamente insertados en la sociedad sueca. En griego, ha escrito las traducciones de obras suyas cuyo original es el sueco. El motivo por el que aporto todos estos datos biográficos es porque tienen gran importancia en el ensayo que he leído.

No he visitado Grecia todavía, la patria de nacimiento de Kallifatides,… a punto hemos estado de preparar un viaje para este próximo otoño… pero es que Grecia es un caos para lo que pretendíamos hacer… Pero sí que tengo abundancia de fotos de Suecia, la “patria” adoptiva del escritor. Malmo, las playas del Báltico, Estocolmo, Upsala…

Este ensayo es una obra ya de un Kallifatides anciano, pero lúcido. Muy lúcido. En un momento dado, siente que su vida como escritor puede estar llegando a su fin. Las ideas no le llegan a la cabeza, no sabe qué escribir. Y al mismo tiempo analiza lo que está sucediendo en Suecia, en Grecia y en el mundo en estos tiempos. Son los años de la gran crisis financiera que tan duramente afectó al país heleno. También son los años de la llegada masiva de inmigrantes y refugiados a las costas europeas. Coincide con la evolución conservadora de la sociedad sueca, que pasa de ser un paraíso socialdemócrata a una sociedad cada vez menos tolerante con el extraño, con el extranjero, y cada vez menos solidaria con el vecino. Y también coincide con el momento en que en el pueblo natal, en la Laconia griega, el instituto local va a ser nombrado en su honor y se le van a realizar una serie de homenajes, lo que lleva a un viaje al sur de Grecia con su mujer, sueca, pero extrovertida y vital.

Y de todo ello habla en este ensayo, todo ello lo narra, en un relato que mezcla las dudas, la reflexión, las opiniones, con la narración de lo que le está pasando y lo que está viviendo, salpicado con vivencias de su pasado en el país que abandonó en tiempos revueltos. Un texto en el que se muestra fuertemente crítico con la evolución de las sociedades europeas, con los valores que se están destruyendo y que han mantenido al continente próspero y en paz desde la posguerra mundial. Y también termina preguntándose quién es, cuál es el lugar al que pertenece. Abandonó Grecia como consecuencia de la fenomenal crisis económica causada por la guerra civil y la progresiva instauración de un régimen ultraderechista y militar. Pero ahora no sabe si se siente más griego o más sueco.

La respuesta puede estar en el hecho de que, a pesar de que toda su obra anterior, salvo las traducciones, la ha realizado en sueco. Este ensayo lo escribió en griego. El libro se lee bien, con ganas. Ofrece reflexiones muy lucidas. Muchas de las dudas y miedos que Kallifatides tiene, pueden estar en la mente de cualquier persona de bien que sienta un mínimo de preocupación por el mundo y por sus semejantes. Desde luego, lo encuentra muy muy recomendable.

[Libro] El verano sin hombres

Literatura

Poco antes de salir de viaje hacia China en mis dos semanas de vacaciones de final de primavera, se conocía en la prensa que el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019 se concedía a Siri Hustvedt. No soy muy dado a interesarme por estos premios que otorgan fundaciones a través de prestigiosos jurados y esas cosas. Suelo dar más importancia o me interesan más aquellos premios en los que los premiados son elegidos entre sus pares. No es que esta fórmula carezca de vicios, véase los Oscar; pero bueno,… nunca se conocerá la naturaleza de cómo un jurado “de prestigio” delibera, y que razonamientos se exponen. En un premio como el Princesa de Asturias, uno sospecha lo políticamente correcto juega un papel muy importante sobre la calidad o las cualidades de los candidatos. Pero qué queréis que os diga, me alegro que se lo hayan dado a Hustvedt.

Simplemente, algunas fotos en blanco y negro tomadas hace unas semanas con mi cada vez menos nueva Fujfilm XF10, interpretadas en blanco y negro, de la vida social en la calle de Zaragoza. Despedidas de solteras incluidas, que al fin y al cabo el matrimonio es uno de los temas que trata la novela de hoy.

Conocida por muchos… en realidad en este país es conocida por pocos. Pero, de esos pocos, muchos la conocen más por ser la segunda esposa de Paul Auster que por sus méritos propios. Que no son pocos. Yo la conocí a propósito de la literatura. Y en aquel momento, yo no sabía quién era su conyuge. La editorial La Fábrica publicó una breve colección, una pena que ya no siguiera sacando más títulos, en la que unía relatos literarios de buen nivel con las fotografías de fotógrafos también de gran calidad. Y uno de ellos unía a Hustvedt y al iraní Reza en un estupendo libro de relatos en torno a la figura de Simbad el marino.

Para celebrar el premio, decidí adquirir este “verano sin hombres”, que iba a ser mi lectura durante el viaje a China. En él, una mujer, poetisa, en sus cincuentaytantos se refugia en su ciudad de origen, donde vive su anciana madre, después de una ruptura con su marido, que se ha liado con otra mujer más joven, lo cual desencadena un episodio de trastorno psicótico breve que la lleva a un hospital. Recuperado del cual, durante un verano, antes de reincorporarse a su trabajo académico, se refugia como decimos en la localidad de origen. Allí, reflexionará sobre su vida, se relacionará con su madre y su grupo de ancianas amigas, y dará clases de poesía a un grupito de treceañeras, que llevan sus conflictos inter e intrapersonales a cuestas.

En su conjunto, Hustvedt nos plantea su visión de la vida de la mujer, desde que sale de la niñez y se tiene que enfrentar a la sociedad y a las relaciones interpersonales por primera vez, sometida a tensiones (trata bastante el tema de abuso entre adolescentes) hasta la vejez, el miedo a la pérdida de la autonomía personal y a la muerte. A no ser. También cómo las convenciones sociales han condicionado tradicionalmente las vidas de las mujeres, forzándolas incluso a vivir una doble vida; una pública, de acuerdo a la moral dominante, y una privada, de acuerdo con los propios valores y creencias. Una reflexión que evita los tópicos de este tipo de situaciones, frecuentemente vistos en otras obras literarias y en el cine, para ir a una visión feminista pero no carente de autocrítica hacia el propio género femenino.

No está mal el libro. Tengo la sensación de que no es su obra más conseguida, de hecho ya tengo otra en espera que me despierta más expectativas. Pero está bien. Es recomendable. Se lee bien, teniendo una escritura y un planteamiento cuidados, y sabe evitar una linealidad monótona en el desarrollo de una historia, que no es una tanto una historia en sí misma como un corte en el tiempo, un segmento en la vida de una mujer que le sirve de recapitulación de lo que ha sido hasta ese momento y de lo que puede ser en un futuro. Con un aire de optimismo general hacia las capacidades de las mujeres, representado en lo que ha sido la madre y su grupo de amigas, como en la energía vita de la hija.

[Cine] Lucky (2017)

Cine

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Primer largometraje del actor John Carroll Lynch como director, actor que solemos ver como secundario tanto en cine como en televisión, y largometraje póstumo del protagonista de la película, Harry Dean Stanton, también un ilustre secundario del séptimo arte, que gozó de su gran momento de protagonista con una de mis películas favoritas, la superior Paris, Texas de Wim Wenders. Aunque sólo sea por esto, ya casi sentíamos la obligación de acudir a ver esta película como homenaje al reciéntemente fallecido actor.

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El duro paisaje desértico del sur de los Estados Unidos, aunque no igual o equivalente, no deja de recordarme al paisaje estepario de los Monegros, en Aragón.

En algún lugar del sur de los Estados Unidos, en las resecas tierras fronterizas con Méjico, en una pequeña comunidad rural mezclada de anglosajones y mejicanos, vive con sus noventa años Lucky (Stanton). Con una rutina marcada por el orden, el ejercicio y las relaciones pacíficas y amables con sus vecinos, a pesar de su edad, vive bien. Hasta que un día sufre una caída espontánea y su médico le anuncia que acaba de pasar a ser un anciano frágil. Una persona escéptica, sin creencias supersticiosas en lo sobrenatural, comienza a plantearse la certeza de su muerte, de su desaparición, y del sentido de su vida. Las respuestas las hallará, si existen, de acuerdo a lo que es su vida. Relacionándose con los vecinos y otros que por allí pasan.

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Película sencilla en lo formal, pero profunda en el contenido. Con un esencial buen rollo, ya que nos presenta una comunidad pequeña y sencilla, pero pacífica y solidaria. Además del entrañable papel que conforma Stanton, tenemos un plantel de personajes secundarios, imprescindibles para permitir la evolución del personaje en su pensamiento, en los pocos días en los que transcurre la acción. Divertidísimo el director David Lynch reconvertido en actor, al que se le ha perdido una tortuga, su mejor amigo. Notable el diálogo con Tom Skerritt. O la fiesta con la familia mejicana. Y otros detalles.

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Una reflexión profunda, pero no abstrusa ni compleja, sobre el sentido de la vida de una persona que vive sola (alone), pero no en soledad (lonely). La experiencia vital marcada por la guerra. Y las cosas que se nos insinúan pero que quedan a nuestra imaginación en sus relaciones pasadas, especialmente con su familia o las mujeres. Una de esas pequeñas joyas que nos llegan en los momentos más bajos de la cartelera, que pasan desapercibidas para la mayor parte de la gente, y que merecen bastante la pena.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Youth (2015), arrugados como pasas pero qué grandes

Cine

Youth (2015; 082016-0128)

Indudablemente Paolo Sorrentino se aplica aquello de si hablas mucho de algo es que lo practicas poco o careces de ello. Nos sorprendió hace no muchos años con ese repaso a la vacuidad de lo aparentemente bello, para resaltar precisamente el bien perdido, lo auténticamente bello. Un filme que en este momento tengo en más alta consideración que cuando lo vi.

Y ahora nos ofrece una reflexión sobre otro bien perdido. Porque pocos jóvenes aparecen con “chicha” en la película. “Chicha” mental me refiero. Con “chicha” en el sentido de prietas carnes, haberlas haylas… que ya se encargan de promocionarlas en el cartel anunciado del filme. Ante lo que estamos es ante las reflexiones ante el final de la vida de un notable de la música, retirado en un lujoso hotel de los Alpes, rodeado de una fauna que, como en la película anterior tiene un toque no poco felliniano.

Rodada mayormente en Suiza, a Suiza nos iremos a pasear fotográficamente. Interlaken, por ejemplo, al pie de gigantes de 4000 metros.

Rodada mayormente en Suiza, a Suiza nos iremos a pasear fotográficamente. Interlaken, por ejemplo, al pie de gigantes de 4000 metros.

La juventud. La vejez. Lo que ganamos y perdemos entre ambas. Los valores éticos y estéticos que nacen, crecen y mueren en el proceso de vivir. Son creativos los dos principales protagonistas del filme. El compositor, Fred Ballinger (Michael Caine), retirado, y que se niega a tomar de nuevo la batuta, ni aunque se lo pida la reina de Inglaterra, para dirigir una representación de sus más famosa creación… Esa “canción sencilla”, mucho más compleja en el fondo y en el alma del compositor de lo que su creación sugiere. Y el director de cine, Mick Boyle (Harvey Keitel), que se niega a reconocer que su tiempo a pasado, que quiere legar su testamento final… incluso si este se ha escrito hace tiempo.

Todo ello, rodeados con una corte de caracteres, entre lo absurdo y el estereotipo, que aportan cada uno de ellos un matiz a las visiones de ambos ancianos. La hija (Rachel Weisz), el joven actor reconocido por el único papel que no le llena (Paul Dano), la miss universo (Madalina Diana Ghenea), la vieja gloria de la interpretación que llega a poner los puntos sobre las íes (Jane Fonda), los guionistas, la masajista (Luna Zimic Mijovic)…

O quizá trepemos en Lugano con el funicular a lo alto del Monte Bre.

O quizá trepemos en Lugano con el funicular a lo alto del Monte Bre.

Y todo ello rodado con un cuidado estético y simbólico absolutamente exquisito, en el que cada detalle cuenta. Nuevamente un nuevo palo a los valores más superficiales que pueden reinar en la sociedad actual, donde la juventud no es reconocida como una potencialidad de la personas, sino como un valor, pasajero en sí mismo, y por lo tanto altamente devaluable con el tiempo. Intrínsecamente. Duras imágenes eventualmente cuando el protagonista, un Caine en estado de gracia, suponiendo que todavía alguien no supiera su categoría actoral, cuando se sacude las telarañas, reconoce su suerte en la vida, y afronta la realidad de lo que perdió por el camino.

No es fácil resumir y comentar esta película. Casi lo mejor es que cada uno la vea y saque sus propias conclusiones.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

Pero también nos acercaremos a Venecia... donde se rodó alguna de las escenas más estremecedoras o tristes del filme. Con lo  bella, aunque ya no joven, que es la ciudad de la laguna.

Pero también nos acercaremos a Venecia… donde se rodó alguna de las escenas más estremecedoras o tristes del filme. Con lo bella, aunque ya no joven, que es la ciudad de la laguna.

[Libro] El amante japonés

Literatura

Hacía varios lustros que no leía nada de Isabel Allende. Leí algunas de sus novelas iniciales, pero una de sus más significativas obras se me atrangantó en su momento, y desde entonces no había vuelto a leer nada de la escritora chilena. A principios de verano, me encontré una oferta sobre su última novela, la que hoy os comento, y decidí volver a reencontrarme con la escritora más leída en el mundo de habla hispana.

El amante japonés
Isabel Allende
Plaza & Janés, 2015
Edición electrónica

Viajaremos en esta ocasión a Polonia, origen de Alma. Donde quedan muchos menos judíos que hace 70 años, aunque algunos se ven en Cracovia (fotografía del encabezado), y donde las fronteras variaron, y ahora podemos pasear por el Stary Rinek de Poznań, que en aquella época era la alemana Posen.

En una progresista residencia de ancianos californiana convergen las vidas de una serie de personas. Está Irina, una joven inmigrante de los países del telón de acero, cuya vida incluye algunas tragedias que se irán desvelando poco a poco. Está Alma Belasco, perteneciente a una de las familias pudientes más significativas de California, donde llegó siendo niña cuando su familia, judíos polacos, poco antes de la guerra mundial, la puso a salvo con su familia radicada en Estados Unidos. Está Seth, el nieto de Alma, y principal enlace con su familia una vez que esta deja la residencia familiar para retirarse a la residencia. Hay un viejo amigo odontólogo del marido ya fallecido años ha de Alma, y está una vieja doctora, que además de residente en el lugar, colabora con los cuidados del resto de los ancianos más deteriorados. Entre todos ellos, poco a poco, y especialmente con la investigación activa de Irina y Seth, se irá descubriendo aspectos de la vida de Alma relacionados con su amistad con Ichimei, un niño de padres japoneses nacido en Estados unidos, y cuyo destino quedó ligado a los Belasco. Pero al tirar de la manta aparecerán otros secretos familiares y se descubrirá el auténtico carácter de Alma.

Allende, con esta novela, vuelve a las sagas familiares. A los liberales judíos californianos, los Belasco, con sus luces y sus sombras. Y al mismo tiempo va tocando algunos de los temas que han estado o están candentes a lo largo del siglo XX y principios del siglo XXI en las sociedades occidentales, y en la norteamericana en particular. Se habla de la injusticia cometida hacia las poblaciones americanas de origen nipón. De la intolerancia racial y sus límites. Se habla de la homosexualidad. Se habla de la fidelidad, y de los secretos familiares. Se habla de amistad. Se habla de trata de blancas. Se habla de abusos familiares y violencia de género. Incluso de pornografía infantil. Se habla de amores, especialmente de algunos imposibles, pero también alguno posible e incluso redentor. Se habla de la vejez. Y se habla de suicidio médicamente asistido, al final de la vida. Quizá uno de los problemas de la novela es que toca muchos palos y profundiza en pocos.

O también podemos acercarnos al Rynek Główny en Cracovia, con la catedral de Santa María al fondo en una tarde de verano.

Por lo demás, Allende nos ofrece un elenco de personajes con los que el lector empatiza fácilmente. Unido a una prosa que, como es característico en la autora, es fácil y desprovista de artificios y de amaneramientos, el lector se mete con facilidad en la novela y acepta la invitación a conocer algo más de las vidas de estos personajes, que puede ser o no ser representativos de una o unas épocas que nos resultan más o menos familiares por su proximidad.

Estamos ante una novela entretenida y agradable de leer. Pero por mucho que esté siendo un éxito de ventas, no es el novelón fundamental que los entusiastas de la escritora describen por la red de redes. Es una novela apañada, interesante, entretenida, con alguna carencia, con el recurso a algunos lugares comunes de más. Pero que se puede recomendar sin más problema.

O podremos recordar en los monumentos de Varsovia los levantamientos contra el invasor alemán que se produjeron… sin mucho éxito, ni coordinación, todo hay que decirlo.