[Cine] Youth (2015), arrugados como pasas pero qué grandes

Cine

Youth (2015; 082016-0128)

Indudablemente Paolo Sorrentino se aplica aquello de si hablas mucho de algo es que lo practicas poco o careces de ello. Nos sorprendió hace no muchos años con ese repaso a la vacuidad de lo aparentemente bello, para resaltar precisamente el bien perdido, lo auténticamente bello. Un filme que en este momento tengo en más alta consideración que cuando lo vi.

Y ahora nos ofrece una reflexión sobre otro bien perdido. Porque pocos jóvenes aparecen con “chicha” en la película. “Chicha” mental me refiero. Con “chicha” en el sentido de prietas carnes, haberlas haylas… que ya se encargan de promocionarlas en el cartel anunciado del filme. Ante lo que estamos es ante las reflexiones ante el final de la vida de un notable de la música, retirado en un lujoso hotel de los Alpes, rodeado de una fauna que, como en la película anterior tiene un toque no poco felliniano.

Rodada mayormente en Suiza, a Suiza nos iremos a pasear fotográficamente. Interlaken, por ejemplo, al pie de gigantes de 4000 metros.

Rodada mayormente en Suiza, a Suiza nos iremos a pasear fotográficamente. Interlaken, por ejemplo, al pie de gigantes de 4000 metros.

La juventud. La vejez. Lo que ganamos y perdemos entre ambas. Los valores éticos y estéticos que nacen, crecen y mueren en el proceso de vivir. Son creativos los dos principales protagonistas del filme. El compositor, Fred Ballinger (Michael Caine), retirado, y que se niega a tomar de nuevo la batuta, ni aunque se lo pida la reina de Inglaterra, para dirigir una representación de sus más famosa creación… Esa “canción sencilla”, mucho más compleja en el fondo y en el alma del compositor de lo que su creación sugiere. Y el director de cine, Mick Boyle (Harvey Keitel), que se niega a reconocer que su tiempo a pasado, que quiere legar su testamento final… incluso si este se ha escrito hace tiempo.

Todo ello, rodeados con una corte de caracteres, entre lo absurdo y el estereotipo, que aportan cada uno de ellos un matiz a las visiones de ambos ancianos. La hija (Rachel Weisz), el joven actor reconocido por el único papel que no le llena (Paul Dano), la miss universo (Madalina Diana Ghenea), la vieja gloria de la interpretación que llega a poner los puntos sobre las íes (Jane Fonda), los guionistas, la masajista (Luna Zimic Mijovic)…

O quizá trepemos en Lugano con el funicular a lo alto del Monte Bre.

O quizá trepemos en Lugano con el funicular a lo alto del Monte Bre.

Y todo ello rodado con un cuidado estético y simbólico absolutamente exquisito, en el que cada detalle cuenta. Nuevamente un nuevo palo a los valores más superficiales que pueden reinar en la sociedad actual, donde la juventud no es reconocida como una potencialidad de la personas, sino como un valor, pasajero en sí mismo, y por lo tanto altamente devaluable con el tiempo. Intrínsecamente. Duras imágenes eventualmente cuando el protagonista, un Caine en estado de gracia, suponiendo que todavía alguien no supiera su categoría actoral, cuando se sacude las telarañas, reconoce su suerte en la vida, y afronta la realidad de lo que perdió por el camino.

No es fácil resumir y comentar esta película. Casi lo mejor es que cada uno la vea y saque sus propias conclusiones.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Pero también nos acercaremos a Venecia... donde se rodó alguna de las escenas más estremecedoras o tristes del filme. Con lo  bella, aunque ya no joven, que es la ciudad de la laguna.

Pero también nos acercaremos a Venecia… donde se rodó alguna de las escenas más estremecedoras o tristes del filme. Con lo bella, aunque ya no joven, que es la ciudad de la laguna.

[Cine] La grande bellezza (2013)

Cine

La grande bellezza (2013), 8 de diciembre de 2013.

Esta película ha sido vista en su versión original en italiano con subtítulos en castellano, y por eso conservo su título original. En la cartelera española es posible encontrarla también doblada al castellano bajo el título traducido de La gran belleza.

La verdad es que hasta que apareció en la cartelera española apenas habíamos oído hablar de esta película del italiano Paolo Sorrentino. Los horarios con los que se estrenó en la cartelera de Zaragoza, tampoco invitaban a ir a verla. Pero su triunfo en los premios europeos del cine nos hizo plantearnos el esfuerzo. Más con la curiosidad añadida de tanto comentario sobre el toque “felliniano” del filme.

La película nos permite seguir las andanzas de un vividor de las noches romanas, Jep Gambardella (Toni Servillo). Famoso y rico gracias a una novela de éxito que escribió en su juventud tras un amor fracasado con la misteriosa Elisa, después nunca volvió a escribir otra, y se dedica a escribir artículos sobre los ambientes selectos de la sociedad romana para una revista de sociedad o de cotilleos. Llegado su 65º cumpleaños, Jep se plantea cosas sobre su vida. Sobre el miedo al fracaso, sobre las mujeres, sobre la “gente guapa” e “importante” con la que relaciona, sobre la belleza de las cosas.

El Coliseo desde el Foro Palatino

La privilegiada terraza donde celebran sus “fiestuquis” la “biutiful pipol” de la película tiene vistas al Coliseo; estas están tomadas desde la colina Palatina.

Efectivamente, con una exquisita realización, con una cuidada fotografía, con una estética impecable, Sorrentino nos ofrece su versión de “la dolce vita” pero en la segunda década del siglo XXI. Cincuenta años más tarde que la visión de Fellini sobre cuestiones semejantes. No faltan muchos de los elementos del absurdo felliniano. Enanos, gordas, prostitutas, viejos que se niegan a reconocer que han perdido la juventud, jóvenes starlettes, la aristocracia venida a menos, fiestas locas y absurdas en la noche, la fama,… Tampoco vamos a decir que sea una copia del cine de Fellini; ni tampoco un homenaje. Digamos que es un intento, relativamente exitoso, de seguir esas sendas narrativas décadas más tarde.

Dejando aparte la omnipresencia de Servillo, la película es absolutamente coral con gran número de personajes, todos ellos realizando bien su trabajo. Un momento estupendo, un auténtico homenaje a la auténtica belleza y estilo es el pequeño cameo de Fanny Ardant en la noche de las calles de Roma.

En general, a pesar de algunos, no pocos, miedos que nos acompañaron a la sala de cine sobre lo que nos podíamos encontrar, salimos contentos. Y no sé si es lo mejor que se ha presentado en el cine europeo en el último año pero está a buen nivel. Aunque no me atrevería a recomendarla a todos los públicos. Sí a los más cinéfilos y a los más osados. Porque ya aviso que no nos cuenta propiamente una historia, sino una reflexión vital.

Valoración

  • Dirección: **** Creo que hay muchos valores y atrevimiento en la labor de realización de la pelicula.
  • Interpretación: **** Muy bien el protagonista, los demás en su sitio y cumpliendo.
  • Valoración subjetiva: ***  Me ha parecido un producto interesante, que ya he dicho que no me atrevo a recomendar a todos, pero que tampoco me ha matado de entusiasmo.
Campo dè Fiori

Y muchas escenas nocturnas, no puedo recordar si también en el Campo dè Fiori, pero ¿por qué no?