[Libro] Mi madre – Inoue Yasushi

Literatura

Me hubiera gustado escribir esta entrada el viernes, aunque sabía que iba a ser difícil encontrar el momento. Pero tenía la sensación de que el sábado iba a ser más difícil todavía. Y efectivamente, así ha sido. Por lo tanto, ha llegado el domingo… y la casa sin barrer. El caso es que en este primer domingo de mayo, en España se celebra el día de la madre. La mía murió hace ya muchos años, así que es una celebración con poca presencia en mi vida. Pero la cuestión es que, como ya se puede ver por el título, el tema de este libro de Inoue Yasushi (apellido, Inoue) viene al pelo. Es de lo más apropiado.

Hoy exploro visualmente las edades de la vida mientras recorremos o nos movemos entre los templos y santuarios de la antigua ciudad de Kioto.

No había leído nada de Inoue hasta ahora. Escritor y periodista, muy respetado en su país, considerado uno de los mejores escritores japoneses del siglo XX, quizá el hecho de que muriera en 1991, antes de que la literatura nipona fuese encontrando un número importante de adeptos en nuestro país ha hecho que de su abundante obra, no haya mucha disponible hoy en día. Y la mitad no está en formato electrónico.

La novela que traigo hoy no es una novela al uso. Es más bien una colección de tres relatos autobiográficos, que debemos situar en los años 60 y principios de los 70 del siglo XX, en los que el escritor narra las circunstancias que rodean la ancianidad de su madre, una mujer enérgica que a la muerte de su esposo, con 75 años, empieza a manifestar síntomas de deterioro cognitivo, que desembocarán en una demencia. Por lo tanto, los cuatro hijos de la mujer deberán intervenir en sus cuidados. Unas más, otros menos, pero todos intervienen. En Tokio, en el pueblo de Izu de donde es originaria la familia, en la casa de vacaciones en las montañas… La mujer, que tenía un buen estado de salud de base, vivió con su demencia durante 15 años.

En estos tres relatos, Inoue nos traslada su capacidad de observación y reflexión ante lo que le va sucediendo a su madre, dirigiendo la mirada del lector especialmente hacia el proceso de olvido que acontece a su madre, desde lo más reciente a lo más antiguo en su vida. De cómo los distintos miembros de su familia, empezando por el marido fallecido, hasta sus hijos, van desapareciendo de su memoria y quedando como extraños, mientras se agarran a su mente recuerdos profundos de su infancia y su adolescencia. En una vida azarosa, de una joven destinada a una vida confortable, que se casa con un médico que opta por servir en el ejército, lo que lleva a la familia de un lugar a otro de Japón en una época de conflictos históricos, para quedar sumidos en una relativa pobreza tras la guerra mundial.

Sinceramente, es uno de los relatos sobre la vejez y sobre el olvido, como una de las partes esenciales de la demencia, que más me han impresionado y conmovido. Veo condicionada mi visión de la enfermedad degenerativa por mi propia profesión, médico, lo que me dota de una estructura mental que me permite racionalizar, quizá en exceso, el proceso de la enfermedad. Introducirme en la visión de alguien, culto y observador, pero lego en materias médicas, me permite comprender mejor la visión de la mayor parte de las personas ante estos largos, y con frecuencia penosos, finales de la vida de una persona. Muy muy muy recomendable.

[Cine] The Father (2020)

Cine

The Father (2021; 22/20210330)

Hace tiempo que vimos esta película en el cine. En enero. Pero me negué en su momento a hacer el comentario, porque la versión original subtitulada en español duró muy poco en las salas, y a horarios inconvenientes para nosotros, y al final la vimos doblada. Y si hay algo que no tiene sentido es ver una película con tantos matices, en la que el trabajo actoral es tan principal, en versión adulterada. Con el tiempo he tenido la posibilidad de acceder a la versión original de esta obra firmada por el francés Florian Zeller. Y ya estoy en disposición de opinar lo que me ha parecido.

Londres… donde al parecer transcurre la acción de la película.

Es la primera película dirigida por Zeller, que es más conocido como escritor, en la que adapta una obra teatral propia. Zeller tiene un gran prestigio como dramaturgo, y esta obra teatral, Le Père, se ha traducido a una variedad de idiomas y estrenado en teatros de al menos una cincuentena de países. En ella, y también en la película, asistimos a cómo avanza una persona mayor, Anthony (Anthony Hopkins), empieza a sufrir fallos en la memoria y confusión en su vida, al mismo tiempo que interacciona habitualmente con su hija Anne (Olivia Colman), y con otras personas de su entorno, otros familiares, cuidadores,… (Mark Gatiss, Olivia Williams, Imogen Poots, Rufus Sewell).

Con un reparto de primera categoría como el mencionado en el párrafo anterior, y jugando con los decorados en un número limitado de localizaciones (uno o más apartamentos, una residencia de personas mayores,…), Zeller realiza un análisis detallado de lo que supone una demencia, centrándose en lo que pueden ser las vivencias de la propia persona que sufre la enfermedad. El relato, por lo tanto, sufre las mismas alteraciones en la continuidad espaciotemporal que podríamos suponer en la mente deteriorada de la persona, de Anthony en concreto. Confusión de lugar, confusión de tiempo, confusión de personas,… Determinados detalles ayudan al espectador a conectar y evitar la confusión propia. La luz, el reloj, el decorado de las habitaciones, los distintos roles que pueden adoptar los intérpretes.

En su conjunto, el trabajo de dirección y producción es encomiable, aunque muy académico, lo cual puede resultar en cierta frialdad en algunos momentos. No hay riesgo en la realización. Hay que considerar que es el primer largometraje de Zeller. Y quizá esta historia, en su translación cinematográfica, pedía alguna desviación de la obra original y ciertos riesgos en la dirección y en la visualización de lo que pasa con Anthony. La historia es muy poderosa, es una visión distinta de los muchos acercamientos cinematográficos, algunos muy muy buenos, que se han hecho en las dos últimas décadas al problema de la demencia. Creo que es una película que hay que ver. La interpretación del elenco ya justifica la decisión de hacerlo. Y está muy correctamente realizada en general. Así que ya sabéis. Pero si podéis… en versión original. Siempre en versión original.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Hikari [光] (2017)

Cine

Hikari [光] (2017; 472017-2211)

Estamos ante la tercera película que veo en poco tiempo de la directora japonesa Naomi Kawase, que a través de su éxito en los festivales de cien ha ido encontrando su camino a la distribución de sus películas en occidente. De hecho, esta película es coproducción con una productora francesa, lo que aún garantiza más su exhibición en Europa. Nuevamente entramos en la intimidad de la vida de personas que viven en relativa soledad y con profundos conflictos internos, y que encuentran refugio en su relación con otras gentes con conflictos similares. Pero en esta ocasión, uno de los protagonistas encarna a un fotógrafo, por lo que la encontraréis en mi lista de películas sobre La fotografía en el cine.

Torre de Tokio

Me chiva IMDb que la película está rodada en Nara y alrededores, Osaka y Kioto. Nos iremos a esta última, antigua capital del Imperio del Sol Naciente, pero siempre con imágenes con la luz como protagonista de una u otra forma.

Misako (Ayame Misaki) es una joven escritora que trabaja escribiendo audiodescripciones de películas para su proyección ante un público ciego o con una grave discapacidad visual. En el grupo de colaboradores en el que se discute su trabajo se encuentra Nakamori (Masatoshi Nagase), un fotógrafo que todavía no ha perdido totalmente la visión aún, pero siente que esa situación va a llegar pronto. Ambos sufren sensaciones de pérdida. Nakamori, la que podemos imaginar por su discapacidad. Misako tiene a su madre en un pueblo de las montañas, con una demencia, sostenida por la red de apoyo social de la sociedad rural, pero con la necesidad de buscar una solución definitiva para la enferma. Y añora la ausencia del padre; mucho. Ambas personas chocarán. Pero también encontrarán un posible camino para paliar sus respectivos sufrimientos.

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Kawase es una directora muy personal, muy intimista, que bucea mucho en la interioridad de los personajes, que puede extasiarse filmando unas ramas de los árbales movidas por el viento, el romper de las olas en una playa solitaria, o en una puesta de sol. A veces desconcierta al espectador que está acostumbrado a la acción, que espera con ansiedad unos acontecimientos que no llegan. Pero es bastante hábil para trasnmitirnos la sensación de soledad, y hasta desamparo, de los protagonistas de sus películas. En esta ocasión cuenta con el buen trabajo de los protagonistas. Aunque con algún pero. La chica parece demasiado joven para determinadas reacciones hacia el veterano fotógrafo, que son un poco difíciles de “comprar” por parte del espectador.

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Por otro lado, este tiene que estar especialmente atento a las resonancias que los temas y las situaciones tienen en las distintas capas de la película. Las historias de los dos protagonistas, pero también la de la película, ficticia, sobre la que están trabajando. A mí me ha merecido la pena.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Siempre Alice (Still Alice) (2014)

Cine

Siempre Alice (Still Alice, 2014); vista el domingo 1 de febrero de 2015.

En primer lugar, una cuestión aclaratoria. En Zaragoza, esta película sólo ha llegado a las salas de cine en versión doblada, con el título en castellano. Curiosamente, el principal atractivo de la misma es la interpretación de su protagonista, considerada como la principal candidata a ser premiada con el óscar este año. Absurdo verla si realmente su principal mérito, ya veremos si hay otros, está adulterado. Así que nos la hemos visto también tirando de esos métodos que no les gusta a las gentes de la industria del cine, pero que es la única forma de valorar realmente esa o esas interpretaciones.

Y así pues, nos enfrentamos a esta película que suponíamos muy compleja cuando ha necesitado dos directores, Richard Glatzer Wash Westmoreland, pero que fundamentalmente está sirviendo de plataforma de lanzamiento para que la siempre competente Julianne Moore para su quinta candidatura al mencionado premio.

Y la película nos cuenta la historia de Alice (Julianne Moore), una profesora universitaria de prestigio, especializada en lingüística, con un marido atento y que la quiere, John (Alec Baldwin), y con tres hijos, de los cuales la más joven, Lydia (Kristen Stewart), es la que vive más independientemente y lejos de casa, con desacuerdos con su madre sobre su carrera y su vida. Y en estas está cuando empieza a tener olvidos, despistes, falta de reconocimiento del lugar dónde se encuentra, y con alrededor de cincuenta años es diagnosticada de una forma familiar y hereditaria de la enfermedad de Alzheimer.

Día de frío y viento en Zaragoza... que se ha levantado con una fina capa de nieve en algunas superficies.

Día de frío y viento en Zaragoza… que se ha levantado con una fina capa de nieve en algunas superficies.

Sinceramente, no he sentido empatía por la situación que nos presentan, más propia de telefilme televisivo realizado con especial cuidado que de otra cosa. Reconociendo la desgracia de que una persona joven sufra una enfermedad de estas características, no deja de suceder en una familia de clase media alta, bien situada con abundante apoyo social y familiar. Mucho más trágica es la situación en personas pobres, o solas, o sin prestigio social, donde todo el proceso puede ser mucho más penoso. Me parece casi cínico plantear que si eres alguien de prestigio, sea más trascendente que si eres una persona más común. No he entendido muy bien la tesis de la película, no he entendido bien la resolución de algunas de sus situaciones, y me ha parecido que contiene mucha moralina conservadora. No entraré en detalles para que cada cual si ve el filme saque sus propias consecuencias. Desde luego no sé porque tiene que ser dirigida a cuatro manos… para qué tanto esfuerzo.

Ciertamente, el reparto es muy sólido, y las interpretaciones son más que correctas. A estas alturas no es necesario descubrir el talento de los veteranos Moore y Baldwin. La joven “vampira pija” parece que está más entonada que en otras producciones, sobre todo porque deja de poner cara de estreñida, se muestra más natural y tal vez esté en camino de madurar como actriz. El resto de secundarios cumplen con profesionalidad.

Una mañana dura para ir a trabajar a las siete de la mañana...

Una mañana dura para ir a trabajar a las siete de la mañana…

La película no está mal, pero me parece que tampoco aporta nada que no se haya contado antes mejor y con más profundidad. Tiene algunos momentos inspirados, que se compensan con algunas resoluciones a algunos dilemas que no me acaban de convencer, porque enmascarados por los estragos de la enfermedad detecto una cierta dosis de moral conservadora que no me convence. Moore hace muy buen trabajo, pero tampoco es su mejor papel, y a mí se me ocurren al menos dos candidatas al óscar a quienes se lo daría preferentemente. Pero bueno, no está en mis manos… no le daré más vueltas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Y eso que no han faltado signos de buen humor entre los madrugadores.

Y eso que no han faltado signos de buen humor entre los madrugadores.