[Fotos] Atardeceres y grabados

Fotografía

Mis recomendaciones fotográficas semanales (Recomendaciones semanales – del 5 al 11 de marzo de 2018) se acompañan este domingo de dos pequeñas series. Un atardecer un día de esta semana, sobre el río Ebro, y algunas imágenes de la jornada de ayer con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) en Fuendetodos. A ver cuando encuentro un rato para revelar las fotos de esta última salida.

Atardecer sobre el azud del Ebro en Zaragoza

Taller de grabado en Fuendeverde, en Fuendetodos

[Libro/arte] 100 Vistas de Tokio

Arte

Me llamó la atención este librito del ilustrador e historietista japonés Shinji Tsuchimochi ya desde hace un tiempo. No mucho tiempo, que al fin y al cabo hace pocos meses que ha salido al mercado. Pero supongo que desde que empezó a aparecer en los anaqueles de las librerías o secciones de libros de los grandes almacenes. Está publicado por Quaterni, editorial especializada en literatura japonesa y oriental en general.

Rebobinemos un poco hacia el pasado, más de tres años hacia atrás en concreto. En esa época, invierno de 2014, ya había empezado a interesarme la obra de Katsushika Hokusai, algunos de cuyos grabados como La gran ola de Kanagawa son mundialmente conocidos, perteneciente a la serie Treinta y seis vistas del monte Fuji. En septiembre de ese año había realizado mi viaje a Japón, que activó en mi el interés por la cultura nipona, que todavía me dura, y en diciembre de ese año también, durante una estancia en París tuve ocasión de visitar en el Grand Palais una obra antológica de Hokusai que me encantó.

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En la exposición que podemos encontrar en el Museo de Zaragoza podemos ver estas páginas de un libro con un dibujo que representa una variante de la gran ola de Kanagawa.

Para acabar de redondear la faena, y mi afición a estos grabados ukiyo-e, en la primavera de 2015 pude visitar una entonces recién abierta exposición en el Museo de Zaragoza dedicada al arte en Asia oriental, sobre la base de la donación al museo de la colección del catedrático emérito de historia del arte Federico Torralba Soriano. Aunque etiquetada como exposición “temporal”, casi tres años más tarde sigue abierta al público. Es cierto que no todas las obras de la misma pertenecen o están depositadas en el museo, pero muchas sí. Esperemos que cuando eliminen la “temporalidad”, dejen de forma permanente alguna sala del museo a estas interesantes obras. En cualquier caso, la parte principal de las obras expuestas son los grabados de Utagawa Hiroshige, nombre artístico de Andō Tokutarō.

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Uno de los grabados de Hiroshige, pertenecidente a otra serie, la de las Cincuenta y tres estaciones de Tōkaidō, nombre de la ruta que unía Kioto, capital imperial, y Edo, capital política, durante el periodo Edo. Hoy en día las dos líneas ferreas que unen ambas ciudades, la de ferrocarril convencional y la de alta velocidad, también reciben el nombre de líneas Tōkaidō. La línea Tōkaidō del shinkasen fue la primera línea de alta velocidad de la historia y del mundo.

Tanto los grabados de Hokusai como los de Hiroshige corresponden a las décadas finales del periodo Edo, intervalo de la historia de Japón en la que la política estuvo dominada por el dominio de los shogunes del clan Tokugawa, y que mantuvo al país isleño en un régimen feudal, absolutamente extraño ya por esos tiempos a lo que sucedía en Europa. Sólo la restauración Meiji en 1867 permitió a Japón entrar en la revolución industrial y en la modernidad de un forma brutal, en todas las acepciones que se os ocurran del adjetivo. Por cierto, para quienes no se cosquen, Edo era el nombre que recibía en esa época la ciudad que hoy conocemos como Tokio, actual capital del país. En esa época, la corte imperial se encontraba en Kioto. Una de las series de grabados más famosas y conocidas de Hiroshige son las Cien famosas vistas de Edo.

En la página web del Museo de Zaragoza tenéis un par de documentos en formato pdf que os informarán más de algunas de las cosas que he comentado aquí. Uno de ellas sobre la estampa Nihonbashi, estación 1 de la serie Cincuenta y tres estaciones del Tokaido. El segundo es sobre el recinto del templo Fukagawa Hachiman, de la serie de Lugares famosos de Edo (distinto de la de las cien famosas vistas).

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Un plano de Edo, durante el periodo del shogunato Tokugawa. Ya entonces una de las ciudades más populosas del planeta.

Y aquí enlazamos con el libro de ilustraciones que hoy os traigo y os recomiendo. Tsuchimochi, en esta segunda década del siglo XXI, dedice seguir los pasos de Hokusai y especialmente Hiroshige, y realizar una serie de ilustraciones del Tokio moderno, en principio las 100 que indica el título de la obra. En realidad hay 101 correspondientes a escenas urbanas de la capital japonesa, más cinco que pertenecen a Osaka.

A continuación os muestro cuatro fotografías que realicé durante mi estancia en Tokio y que se corresponde con lugares que aparecen en las 100 vistas de Tokio de Tsuchimochi.

Hace ya tiempo que he comprobado que una de las señas de identidad de muchos de los ilustradores de historietas, manga, o de películas de animación, anime, en Japón, comparten algunos rasgos estilísticos. Fundamentalmente, un atención exquisita al detalle en los paisajes, naturales y especialmente urbanos, y escenarios en los que sitúan la acción de sus obras, mientras que los personajes son mucho más elementales. Frecuentemente comparten los rasgos generales, y los distinguimos por los detalles en el pelo y peinado o por las vestimentas o complementos. El color del pelo, una cinta, un lazo, una camiseta de rayas,… es lo que nos permite conocer quién es el personaje de forma constante. Pero los escenarios, los fondos… qué precisión, qué detalle. Y en esta ocasión estamos ante un nuevo ejemplo. Bien es cierto que, como he leído en algún sitio, el estilo de Tsuchimochi recuerde más a las viñetas de Hergé en sus aventuras de Tintin, que a los contemporáneos nipones del autor de estas 100 vistas tokiotas.

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Para los comisarios de la exposición del Museo de Zaragoza, esta es la pieza más representativa de las Cien famosas vistas de Edo de Hiroshige.

Las 100 vistas se acompañan de algunos planos, esquemáticos, pero intuyo que suficientes, que permiten realizar paseos y localizar los rincones de Tokio que han inspirado al autor. De esta moda, el libro puede convertirse en una guía para el viajero, que decida conocer el Tokio más recogido y auténtico. Lo que no encontrará el viajero, salvo con la imaginación, es a los pequeños seres fantásticos que recorren en distintas actitudes las escenas de Tsuchimochi, dándoles un sentido alegre y despertando nuestra imaginación. En fin, que queréis que os diga. Por el tratamiento que le he dado a esta entrada, ya podréis deducir que me ha gustado el libro y que me parece muy recomendable.

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Tanto Hiroshige como Hokusai tenían sus libros de modelos e ilustraciones para enseñanza y como base para sus futuras obras. Obsérvese el meticuloso detalle de estos animales marinos ilustrados por Hiroshige.

[Arte] Utagawa Hiroshige en el Museo de Zaragoza

Arte

De las exposiciones de arte que he visitado en los últimos tiempos, una de las que más me impresionó fue la que dedicaron en el Grand Palais de París a Hokusai, probablemente el dibujante, pintor y grabador más famoso en occidente del arte japonés anterior a la restauración Meiji. Recientemente, el Museo de Zaragoza, un museo con mucho más interés del que muchas veces se le concede, abrió una exposición temporal dedicada a un contemporáneo de Hokusai, Utagawa Hiroshige. Las obras proceden de la colección de arte oriental legada al museo por el coleccionista Federico Torralba Soriano, que fue profesor y catedrático de historia del arte en la Universidad de Zaragoza.

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Entrada al Museo de Zaragoza (antiguamente Museo Provincial) en una agradable de primavera, aunque oficialmente no haya llegado esta estación desde el punto de vista astronómico.

Esta exposición es infinitamente más modesta que la que pude ver en París, y tiene menos variedad, ya que se centra fundamentalmente en estampas de algunas de sus series más famosas como las Cincuenta y tres estaciones de Tokaido, las Cien famosas visas de Edo (nombre antiguo de Tokio), o las Treinta y seis vistas del monte Fuji (que no hay que confundir con la serie del mismo nombre de Hokusai, más famosa). Hay alguna otra cosa, y se exponen algunos otros objetos de la colección de arte oriental mencionada que ponen en contexto la obra de Hiroshige.

Os dejo a continuación con algunos ejemplos de las obras expuestas.

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El arte japonés tuvo una evolución muy diferente a la del arte occidental; sin embargo, sus paisajes, aparentemente sencillos, estampas a partir de grabado en madera, son de una delicadeza y con unas perspectivas exquisitas.

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Esta dinámica vista de un puente bajo la lluvia fue la que animó a Federico Torralba Soriano a comenzar esta interesante colección.

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Las escenas ciudadanas están llenas de detalles que nos permiten conocer con precisión como era la vida en Edo, la actual Tokio, a principios del siglo XIX, antes de la apertura del país al mundo.

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Viendo algunas de las estampas, entendemos que la historieta actual japonesa, conocida como manga, tiene sus orígenes en la tradición artística del país.

Realmente, es una exposición muy recomendable. No cansa, no es muy amplia, se puede dedicar un rato a verla con calma, con detalle. Uno se queda asombrado de la delicadeza, el detalle y la belleza de las obras. Un estilo muy distinto de lo que se podía ver en Europa en la misma época. Pero ni mejor ni peor, sólo distinto. A mí cada vez me gusta más.

A la salida de la exposición, aun se pudo aprovechar un rato de la luz del sol de tarde primaveral antes de volver a casa. Una tarde muy bien aprovechada.

A la salida de la exposición, aun se pudo aprovechar un rato de la luz del sol de tarde primaveral antes de volver a casa. Una tarde muy bien aprovechada.

 

[Fotografía / arte] Algunas exposiciones y un tranvía

Arte, Fotografía

En estos últimos días, el principal motivo de curiosidad de los zaragozanos que pasean por el centro son las pruebas del tranvía sin catenaria. Un par de unidades de los tranvías de Zaragoza están haciendo pruebas entre la plaza de Paraíso y la de España, mientras van avanzando las obras de la línea que terminará de atravesar la ciudad de norte a sur. La novedad de esta ampliación de la línea del tranvía es que en determinados tramos no necesitará catenaria para adquirir la energía eléctrica necesaria para alimentar sus motores. De esta forma, no es necesario realizar esta instalación, con el abaratamiento de costes y la mejora estética para el centro de la ciudad. A cambio, al llegar a las paradas, las unidades del tranvía se cargarán de energía mediante unos patines que se conectarán a unas placas metálicas entre los raíles de las vías. Esta energía será suficiente para llegar hasta la siguiente parada donde repetirán el proceso. Dicen que es uno de los sistemas más innovadores en este tipo de transporte público.

Pero si algún curioso pasa por la plaza de Paraíso de camino a curiosear las pruebas, sugiero una parada en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, donde se expone la obra de un fotógrafo alemán afincado en la ciudad, y que estuvo en activo en el primer tercio del siglo XX. Se trata de la exposición Art-Studio Gustavo Freudenthal, Zaragoza 1906-1930. Este fotógrafo, Gustav Freudenthal, casado con una española y establecido en nuestra ciudad, tuvo un estudio fotográfico dedicado fundamentalmente al retrato, al mismo tiempo que durante buena parte de este período y hasta la llegada de los nazis al poder fue cónsul honorario del Reich Alemán en la ciudad. Los retrato que hacía Freudenthal no me parecen especialmente innovadores para la época en que desarrolló su actividad. Atascado en el pictorialismo en una época en la que esta tendencia estaba superada en fotografía, no se puede negar de todas formas su cuidada técnica y atención al detalle, y el innegable valor de sus obras como testimonio de la época. Como curiosidad, como cónsul honorario alemán atendió la llegada a Zaragoza para impartir unas conferencias del premio nóbel Albert Einstein, de quien se conserva un retrato realizado por Freudenthal.

Por la fragilidad del archivo original, las obras expuestas son reproducciones realizadas con cámaras digitales de los originales. Pero se agradece la fidelidad en la presentación que han mantenido los organizadores de la exposición.

Tranvía en pruebas sin catenaria en plaza de Aragón

El tranvía en pruebas en la plaza de Aragón; al fondo, el edificio del Paraninfo donde se celebra la exposición de Gustavo Freudenthal.

Por otro lado, recientemente se ha abierto una nueva exposición de importancia en la Lonja de Zaragoza, en combinación con el Museo Ibercaja Camón Aznar. Se trata de la exposición Durero – Rembrandt – Goya, dedicada a los grabados y estampas de tres maestros de la pintura mundial; Alberto Durero, Rembrandt y Francisco de Goya. El grabado y la estampación no son técnicas que tengan la misma popularidad ni vistosidad que otras técnicas pictóricas como puedan ser el óleo, el fresco, etcétera. Pero indudablemente la exposición que tenemos entre nosotros hasta principios de septiembre es de primer nivel y por lo tanto de obligada visita para todo aquel que decida desasnarse un poco en cuestión de arte. Así que nada, ya sabéis. A ello.

Monumento a Goya ante la Lonja

Francisco de Goya en su monumento ante la Lonja, una de las sedes de la exposición comentada.