[Cine – in memoriam] Un ángel vuelve al cielo; Bruno Ganz (1941 – 2019)

Cine

Este ha sido un fin de semana extraño. Lo quería haber dedicado a la fotografía. Tanto tomando fotografías, como comentando hoy algunas recomendaciones fotográficas. Pero una serie de factores se han conjurado en contra. Ayer… mi despiste. Por la mañana, quise capturar aves en el Ebro con una cámara digital, y me dejé la tarjeta de memoria de la cámara en casa. Por la tarde, quise fotografiar el paisaje del atardecer con película diapositiva, y el carrete desapareció del macuto. Literalmente. Lo introduje en su interior en casa, y cuando llegué al lugar previsto, al ir a ponerlo en la cámara, no estaba. Misterios de la vida.

El Berlín que sobrevolaba el ángel Damiel, y en el que se enamoraba de la trapecista Marion, ya ha desaparecido, su fisionomía ha cambiado en gran medida, aunque quedan restos aquí y allá de aquella ciudad dividida, en la que algunas de sus zonas más populosas en la actualidad se veían desoladas por la artificial separación provocada por las guerras y la política.

Lo que pensaba hacer hoy ya ni lo cuento. Pero desde que por la noche de ayer recibí una cierta noticia, nada ha sido como lo previsto. Eso sí. Me he escapado un momento al cine a una película matinal. Que una vez más confirma que Hollywood es un extraño rey Midas. Con una gran capacidad de convertir en excrementos cinematográficos lo que toca, mientras que cuando llegan a taquilla, estos se convierten en oro para los empresarios dele negocio. Ya os cuento otro día.

Porque a todo esta serie de catastróficas desdichas se suma la noticia de que ha fallecido Bruno Ganz (1941 – 2019). Un actor que me es familiar desde que vi mi primera película de Wim Wenders en un cineclub universitario. Pero que para buena parte de la prensa parece que sólo ha existido desde que encarnó a un odioso dictador hace quince años. Popular desde entonces por ese papel y por los memes sin mesura que han poblado y poblarán internet llenándolo de contenido sin sentido, para mí sin embargó será siempre el ángel que prefirió perder sus alas y su armadura a cambio de sufrir los pesares de la carne mortal y terrenal, pero también la dulzura del amor de una bella trapecista. Yo también me enamoré de aquella trapecista, que también abandonó este valle de lágrimas, demasiado joven.

No era alemán, como muchos pensaba. Suizo, de Zúrich, donde nació y murió. Trabajó en el teatro y en otras artes escénicas, prestando su buen hacer interpretativo al mundo de la música. Y en el cine, trabajó con algunos de los grandes directores europeos. También alguno americano. Trabajó mucho… y vano sería ahora enumerar sus interpretaciones. Pero ha estado activo hasta hace bien poco. Deja algún trabajo póstumo, todavía sin estrenar. Y en los últimos tiempos lo hemos podido ver en dos trabajos muy distintos. Tirando de vis cómica, en una farsa de carácter político y sobre las relaciones humanas, que siendo una película británica excelente pasó por las carteleras españolas sin hacer mucho ruido. Y recientemente, interpretando a un mefistofélico Virgilio, acompañando a los infiernos a un asesino en serie, en un desasosegante drama, poco comercial, pero que también atesora calidad, de un cierto director danés, siempre inquietante.

Es ley de vida que, cuando llegamos a ciertas edades, nuestra probabilidad de morir va siendo mayor, hasta que no podemos eludir los dados del destino y termina nuestra travesía por este mundo. Pero 77 años saben a poco hoy en día. En cualquier caso, Bruno, que la tierra te sea leve. Y como siempre digo, si ha de existir otra vida después de esta, la única que se me ocurre que me interese es aquella que nos reúna a todas las gentes del cine con los que amamos el séptimo arte. Todas las demás… cada vez me interesan menos.

[Recomendación fotográfica] Erich Lessing (1923 – 2018)

Fotografía

Quizá Erich Lessing no sea uno de los fotógrafos más conocidos de las generaciones actuales. El austriaco falleció el 29 de agosta a la provecta edad de 95 años, llevaba ya un tiempo retirado. Pero pertenece a una generación de fotógrafos de prensa y de reportaje que nunca se creyeron artistas. A pesar de la indudable calidad de sus fotografías. Eran de los que salían al mundo, lo observaban, hacían sus fotos, intentando ser fieles a la realidad que se presentaba ante sus ojos. Sin florituras. Pero con eficacia.

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Siendo Lessin un fotógrafo que trabajó fundamentalmente en blanco y negro, aprovecho para acompañar con fotografías del último carrete revelado, el último del defectuoso lote de Rollei Retro 80S que he venido usando los últimos meses. Algunas fotos en infrarrojo, aunque la mayoría en el espectro normal, donde se notan menos los defectos de la emulsión.

Nacido y criado en una de las épocas más turbulentas de la historia de su país y de Europa en general, se libró de morir en los campos de exterminio alemanes, al contrario que otros de sus familiares, porque se refugió en Palestina en 1939. Pero volvió, y se convirtió en testigo de la turbulenta posguerra de su país y, sobretodo, de sus complicados vecinos del otro lado del telón de acero.

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No le voy a dedicar una entrada técnica especial; simplemente decir que está expuesto con la Fujifilm GS645S, y revelado en Rodinal 1+25, 8 minutos a 20 ºC.

Miembro de Magnum Photos, donde podemos conocer su trabajo, desde 1955, que informó de su fallecimiento ayer mismo, era fundamentalmente un currante de la fotografía. Lo cual no quita un ápice de calidad a sus retratos y a sus reportajes, aunque el mismo se manifestase como un mero trabajador de la observación de la realidad, despojándose de las auras de artista que parece imprescindibles hoy en día. Y sin embargo, tan necesarios como son estos profesionales, parecen en peligro de extinción. La abundancia de imágenes en la actualidad gracias a los formatos digitales, permite a los medios prescindir de estos fotógrafos, a costa, eso sí de la calidad y de la ética que acompañaba el trabajo que realizaban. Un pena. Es como si fuera una doble muerte, una doble pérdida para la fotografía.

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Lamento haber perdido la confianza en esta emulsión, ya que los resultados globales me gustaban mucho, con la ventaja de la nitidez y el poquito grano que presenta. Pero esas marcas del papel protector en la emulsión, cuyo origen no puedo descubrir, y que me restan confianza…

[Cine – in memoriam] Isao Takahata (1935 – 2018)

Cine

Corría el año 1975, el dictador todavía no había fallecido, y llegaba a las pantallas española un serie de dibujos animados, 52 episodios, aunque a mí se me hizo eterna, que marcaría a toda una generación de españoles. Se trataba de Heidi [アルプスの少女ハイジ Arupusu no Shōjo Haiji (literalmente, La niña de los Alpes, Heidi)]. Aquella serie nos familiarizó con aquellos personajes de aspecto aniñado y de ojos enormes, muy esquemáticos en su concepción, aunque inconfundibles, que suelen aparecer con frecuencia en la animación japonesa. Después, con un estilo similar, pero con unas dosis de melodrama muy aumentadas, llegó Marco [母をたずねて三千里 Haha wo tazunete sanzenri (algo así como Tres mil leguas en busca de mi mamá)].

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Pasearemos entre los templos y santuarios de Nikko mientras despedimos a Takahata-san, deseando que siga imaginando bellas películas de animación en el más allá, si ello fuese posible.

En aquellos momentos no eramos conscientes, pero detras de aquellas series que tanto impactaron en la sociedad española estaba la imaginación, las ideas y el equipo de animadores de Takahata Isao (como he dicho recientemente, intento respetar el orden de los nombres en Japón y otros países, con el nombre de familia o apellido en primer lugar, y el nombre otorgado en segundo lugar). Recientemente nos ha abandonado, a la edad de 82 años. Aunque menos conocido en occidente que el genial Miyazaki Hayao, fue junto a este uno de los pilares del Studio Ghibli, fuente de obras maestras de la animación nipona y mundial. Obras que adquieren un carácter universal por sus temas y por su capacidad de llegar y penetrar en la sensibilidad de los espectadores.

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Cinco fueron las películas que Takahata dirigió para Ghibli, aunque participó en otras varias como productor o en diversos papeles. Las que más recuerdo son la impresionente película antibélica La tumba de las luciérnagas [火垂るの墓 Hotaru no Haka], una película tan hermosa como tremenda, que nunca me he atrevido a ver por segunda vez. Algún día osaré enfrentarme a la tristeza que destila. Probablemente, una película merecedora de estar entre las diez mejores películas de animación de todos los tiempos. También me encantó, aunque no disfrutó de tanto éxito comercial, la imaginativa El cuento de la princesa Kaguya [かぐや姫の物語 Kaguya-hime no Monogatari]. O lo que he disfrutado siempre con la tranquila sencillez nostálgica de Recuerdos del ayer [おもひでぽろぽろ Omohide poro poro]. Sin desmerecer a otras notables producciones de las que fue artífice.

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Recientemente he comenzado a revisar toda la filmografía del Studio Ghibli. Por ello, aunque últimamente no me llamaba la atención la escritura de obituarios, sí que me ha apetecido recordar a Takahata. Quizá por ser menos conocido que Miyazaki, pero indudablemente un cineasta al que debemos mucho los amantes del buen cine en general, y de la animación en particular. Y espero que esté con muchos otros en el cielo de las gentes del cine. Como digo siempre, si existe un cielo despues de la muerte, que sea el de las gentes del cine. Otros… no creo que merezcan la pena.

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[Obituarios – cine/ciencia] Vera Rubin (1928-2016) y Carrie Fisher (1956-2016)

Ciencia, Cine

Hoy iba a hablar de fotografía. Estoy estos días entre la Navidad y el Año Nuevo de fiesta, y en los primeros días he salido con las cámaras a cuestas. Fundamentalmente, blanco y negro en película tradicional de formato medio. Estaba particularmente ilusionado con unos paisajes en la niebla que hice en el Soto de Cantalobos con la Fujifilm GS645S Professional… creo que la luz que había, con leves asomos del sol, estaba muy bien. Pero a veces metemos la pata. La cagamos que dirían algunos. Y no hay ninguna princesa que, aunque creamos que la estamos rescatando nosotros, nos rescate ella de los desastres cotidianos.

El caso es que en estos depresivos días de niebla nos llegan dos obituarios, de dos mujeres que recorrieron el universo en sus carreras profesionales. Aunque no queda claro qué universos. En Microsiervos nos han servido sendos artículos sobre estas dos mujeres, una del mundo de la ciencia y otra del mundo de la farándula, que aunque con vidas muy distintas, no las veo contrapuestas sino complementarias.

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A pesar del defecto que presentan debido a un revelado malhadado, pondré algunas fotografías de la tarde de niebla en Navidad en el Soto de Cantalobos de Zaragoza. Tienen un tono melancólico que conviene a la entrada de hoy. Y hay gente a la que gustan estos defectos… A mí no mucho.

 

Vera Rubin (1928 – 2016) fue física. Poca gente la conoce. De hecho muy poca gente conoce a los físicos en general. Einstein y Newton pueden sonar, pero la mayor parte del público no sabe realmente cuáles fueron sus méritos. Pero dentro de los físico, si eres mujer, aun te conocen menos. De hecho, no faltan caso de trabajos cuyo mérito es de una mujer en los que el prestigio del descubrimiento se lo ha llevado su jefe de departamento o de tesis. Sucede también en otras áreas del conocimiento. Rubin no lo tuvo fácil. Intentó realizar su postgrado en Astronomía en Princeton, pero no se lo permitieron en 1948. Hasta 1975, en esa “prestigiosa” universidad no permitieron a las mujeres estudiar Astronomía. Se lo curró en otras universidades. En NPR, en el obituario sobre su muerte reproducen esta filosofía de vida suya,

I live and work with three basic assumptions,

1) There is no problem in science that can be solved by a man that cannot be solved by a woman.

2) Worldwide, half of all brains are in women.

3) We all need permission to do science, but, for reasons that are deeply ingrained in history, this permission is more often given to men than to women.

Vivo y  trabajo con tres premisas básicas,

1) No hay problema en la ciencia que pueda ser resuelto por un hombre que no pueda ser resuelto por una mujer.

2) Globalmente, la mitad de todos los cerebros están en mujeres.

3) Todos necesitamos permiso para hacer ciencia, pero, por razones que estás profundamente arraigadas en la historia, este permiso se otorga más a menudo a hombres que a mujeres.

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Su trabajo principal fue el descubrimiento de las pruebas indirectas de la existencia de la materia oscura, por su influencia gravitatoria en la materia “visible”. Hoy sabemos que que la materia oscura es 5,5 veces más abundante que la materia “visible”. Y sin embargo sigue siendo “oscura” para nosotros, sabemos poco de ella. Rubin dijo en 2005 que “la igualdad (entre hombres y mujeres en la ciencia) es tan elusiva como la materia oscura”.

Carrie Fisher (1956 – 2016) fue actriz y escritora. Su papel más famoso fue de princesa, galáctica nada menos. Y todos la recordamos por ella, como esa princesa que realmente no necesitaba ser salvada, y que era quien sacaba de apuros a sus rescatadores. Aunque los guionistas cometieran la ignominia de ponerle un horrendo biquini de chapa como reclamo sexual para machos embrutecidos en una película infantil. Os pongo el vídeo de la prueba que hizo para Star Wars (La guerra de las galaxias).

En 2006, Vanity Fair publicó una entrevista con Fisher en la que dijo cosas como estas…

I would be remiss if I didn’t ask how you ended up in Star Wars.

I slept with some nerd. I hope it was George.

You weren’t sure?

No … I took too many drugs to remember.

Prefiero no traducirlo.

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En la vida real no fue princesa, pero perteneció a la nobleza… de Hollywood. Hija del cantante Eddie Fisher y la actriz Debbie Reynolds, esta “sosita” que molestaba en pantalla cuando salía Gene Kelly en Singing in the Rain (Cantando bajo la lluvia). “Sosita” que llevó por la calle de la amargura a su hija, como esta misma nos contó, por motivo diversos. El caso es que la “nobleza” de Hollywood también llora, y si mezclamos a la familia, unas cuantas copas, alguna relación tormentosa y no pocas anfetaminas en una adolescente que se ve metida de repente en el torbellino de la fama… pues es relativamente probable que casques de un infarto con solo 60 años. Pero nos descubrió también algunas de las leyes del universo, no el de la física, sino el de la fantasía. Un mundo en el que las mujeres, aunque escasas, también pudieran ser heroínas. De las buenas, no de la que mata.

Somos seres humanos. Necesitamos tanto el mundo de la física como el mundo de la fantasía. Quienes los contraponen, dividen o antagonizan, cometen un grave error. Tanto en uno como en otro, hay que imaginar. Y crear. Cada uno con sus propias leyes. Y ambos nos permiten vivir nuestras vidas más plenamente. Y necesitamos que haya más mujeres en estos mundos. Y a ser posible que no sufran. O por lo menos, no más que un ser humano “normal”. Si tal cosa existe.

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[Ciencia / cine] Lunes necrológico: Oliver Sacks (1933 – 2015) y Wes Craven (1939 -2015)

Ciencia, Cine

Sip. Luctuoso lunes, en el que aparecen comentarios en la prensa y por toda la red de redes sobre el fallecimiento de dos personas de cierta fama.

Había cosas que unían a ambos personajes… y otras que los separaban.

Ya que se nos ha ido quien algunos consideran un "maestro" del terror, buscaremos fotografías con un ambiente tenebroso.

Ya que se nos ha ido quien algunos consideran un “maestro” del terror, buscaremos fotografías con un ambiente tenebroso.

Oliver Sacks fue un científico. Médico especializado en neurología y psiquiatría, aunque partiendo de estudios de fisiología y biología. Su interés por distintas enfermedades degenerativas neurológicas, especialmente la encefalitis letárgica, le daría cierta fama. Especialmente cuando decidió empuñar también la pluma, o la máquina de escribir, o el procesador de textos… cuando empezó a escribir libros. Unos más profundos, otros más divulgativos. Unos más rigurosos, otros más discutibles. Incluso algunos de ellos llegaron hasta las pantallas de cine. En cualquier caso, con el tiempo se hizo con un prestigio no sólo como médico y científico, también como escritor y pensador. Preocupado por temas vitales y sociales. Hace unas semanas leí un artículo de opinión que publicó en The New York Times, en febrero de este año, My Own Life. En el se muestra consciente de que ha alcanzado su fecha de caducidad, aquejado por una metástasis hepática de un melanoma ocular que le diagnosticaron tiempo atrás. El texto es realmente interesante, en el que al mismo tiempo reconoce su miedo a la no existencia, pero mostrándose agradecido y satisfecho de un vida vivida en libertad y con plenitud. Lo cierto es que no son muchos seres humanos los que pueden aseverar tales cosas. Pero el artículo merece la pena su lectura y una reflexión posterior.

Bosques densos, en la niebla, en los que las casquibanas caperucitas modernas se pierde, encontrándose con feroces lobos con máscaras, cuchillos y malvadas intenciones...

Bosques densos, en la niebla, en los que las casquibanas caperucitas modernas se pierde, encontrándose con feroces lobos con máscaras, cuchillos y malvadas intenciones…

Y luego está Wes Craven. Mucho más conocido por el gran público. También comenzó su vida con una inclinación estudiosa. Graduado en inglés y psicología, con una maestría en filosofía y escritura por una prestigiosa universidad norteamericana, comenzó siendo profesor universitario. Pero en un momento dado, esto no le debió satisfacer y entró en el mundillo del cine, empezando como técnico. Su primer “éxito” fue una película pornográfica que dirigió, “escribió el guion” e incluso interpreto algún papel. Luego ya se dedicó principalmente al género de terror, al slasher. A partir de ahí nos dejó una colección de películas con una premisa que siempre me ha parecido esquizofrénica. Se utiliza como cebo el sexo y la violencia para atraer al espectador a las salas, al mismo tiempo que se difunde la visión conservardora del mundo que dice que las víctimas más probables de sus estrambóticos psicópatas asesinos serán aquellos y aquellas que contravengan las puritanas normas de la moral sexual de buena parte de los ciudadanos estadounidenses. Eso se llama coherencia. Sinceramente, llevo un rato mirando la lista de sus obras. He visto pocas de ellas; no me ha gustado ninguna. Por mucho que me guste el cine, y aunque creo que soy respetuoso con los gustos de cada cual, creo que la mayor parte de su obra es prescindible.

Sin embargo,… vistas las trayectorias vitales de ambos fallecidos, ¿quién creéis que va a hacer correr más chorros de tinta y comentarios? Esta semana la he empezado un poquito pesimista, mira tú.

Bueno... en realidad son los bonitos bosques de las laderas del monte Pilatus cerca de Lucerna en Suiza... donde dicen que está enterrado el "malvado" Poncio Pilatos y... ya volvemos con los cuentos de viejas de terror.

Bueno… en realidad son los bonitos bosques de las laderas del monte Pilatus cerca de Lucerna en Suiza… donde dicen que está enterrado el “malvado” Poncio Pilatos y… ya volvemos con los cuentos de viejas de terror.

[Cine – obituario] Yo vi a Omar Sharif (1932 – 2015) en persona

Cine

Corría el año 1990. Agosto. Con unos amigos, nos habíamos buscado un viaje económico para pasarnos casi tres semanas completitas, menos los días que salíamos de excursión al Loira, Chartres, Brujas,… en París. Para muchos españolitos, especialmente de mi generación, aunque intuyo que hoy en día también pasa, el salir de España y ver mundo es algo que comienza en la capital francesa. Para los más afortunado, sólo es el primer paso para ir conociendo el mundo. Para los menos, es el recuerdo que les acompañará toda la vida, y que provocará que la ciudad francesa adquiera unas cualidades ultraterrenas, llenas de romanticismo, como si no existiesen los atascos, las filas, los policías con subfusiles amenazadores y, lo más peligroso, el mal humor y la antipatía de muchos parisinos, que injustamente dan mala fama a todos sus compatriotas franceses.

En estas estábamos, tres jóvenes de Zaragoza y una chica de Palencia, metidos en las populosas Galeries Lafayette en el boulevard Haussmann, cuando nos percatamos de que en el centro de planta baja de estos grandes almacenes parisinos se aglomeraba una muchedumbre en torno a un puesto de perfumería. Y ahí estaba. Omar Sharif, el apuesto jerife de Lawrence of Arabia, o el enamorado médico de la rubia y guapísima Larissa en en la revolucionaria Rusia de Doctor Zhivago, firmando envases de perfume que se vendían bajo su nombre.

Reconozcámoslo. Como actor fue irregular, bordeando en numerosas ocasiones la mediocridad. Pero dio un par de pelotazos que harán que permanezca imborrable en nuestra memoria cinematográfica para siempre, y que merecen la pena que esté ahí. Que descanse en paz. Como digo siempre, en el cielo de las gentes del cine, el único paraíso ultraterreno que en el improbable caso de que exista una vida después de esta, merece la pena que exista.

Eso sí, tendrá que esperar todavía un tiempo para reencontrarse con su adorada y perdida Lara, que sigue vivita y coleando por este valle de lágrimas.

Carlos Carreter

Disculpad la baja calidad de la imagen, pero en 1990, con un nivel adquisitivo muy justito, con diapositivas de las baratas con revelado incluido de 100 ISO, en interiores y en la distancia, es difícil conseguir mucha nitidez. Pero el señor del pelo cano… ese era Omar Sharif a sus 58 o 59 años.

[Música / Jazz] El mundo del jazz está de luto y yo sin enterarme; se nos ha ido Cifu

Música

Y yo también me he puesto triste. Realmente triste. Desde que RTVE empezó a poner a disposición de los sufridos contribuyentes españoles sus programas en forma de podcasts, no me he perdido absolutamente ningún programa de radio de los que ha emitido bajo la batuta de Juan Claudio Cifuentes “Cifu” (1941 – 2015). Ninguno. Bien sea bajo la forma de Jazz porque sí (839 programas disponibles en Radio Clásica), de Jazz Internacional (25 programas disponibles en Radio Clásica) o de A todo jazz (656 programas disponibles en Radio 3), me he empapado durante todos estos años de toda esa maravillosa música. Música con swing, con alma, con creatividad, con talento,… Lo mejor de tantos y tantos músicos que han hecho historia en la historia de la más creativa música del siglo XX, que empezó como música popular entre la población afroamericana de EE.UU., pero que ha alcanzado por derecho propio el estatus de música culta. Son muchas horas de jazz las que me he chupado en todo este tiempo.

En mis viajes, no he perdido la ocasión de disfrutar del jazz, siempre más popular y con más fuerza fuera de nuestras fronteras que en nuestro sufrido país.

En mis viajes, no he perdido la ocasión de disfrutar del jazz, siempre más popular y con más fuerza fuera de nuestras fronteras que en nuestro sufrido país.

Pero ahora había cogido un par de semanas de retraso. Y aunque notaba que no había bajado algún programa… quien sabe… hay problemas técnicos… Y no vi ninguna noticia al respecto. Vamos, que han pasado siete días y yo en Babia.

Cifu ya nos aficionó al jazz hace unas décadas con su mítico programa de televisión, programado muchas veces a horas nefandas, Jazz entre amigos del que están disponibles en el enlace anterior al archivo de RTVE 16 programas completos y cuatro clips de corta duración. Que todo este material perdure durante años y años, décadas y décadas, a disposición de los amantes del jazz y de la buena música en general. Porque ya veremos si son capaces de apañarse para volver a poner unos programas con la mitad de interés en programación. Primero tendrán que querer.

Hasta en dos ocasiones en coincidido en Copenhague con el prestigioso festival de jazz internacional de la capital danesa, en 2011 y en 2014.

Hasta en dos ocasiones en coincidido en Copenhague con el prestigioso festival de jazz internacional de la capital danesa, en 2011 y en 2014.

Con su tono pausado, didáctico, con sus “despistes cifuentes”, con su interminable anecdotario, algunos hemos aprendido lo que no está en los libros. Y echaremos mucho de menos, en primer lugar a la persona, que con 74 años, hoy en día todavía era un “chaval”. Y después, a la música.

Siempre dicho que si hay algún tipo de vida después de esta he dicho que sólo merecería la pena si fuera el cielo de las gentes del cine. Bueno. Ahora que lo pienso bien, el cielo de las gentes del cine y del jazz. Para poder comentar a gusto y con buena música las sesiones de proyección o las jam sessions con sus propios protagonistas. Buena compañía, buen cine, buena música,… ¿A que eso sí parece el paraíso? Pues allí debería estar Cifu. Departiendo con Charlie, con Dizzy, con Duke, con Count, con Art, con Louis, con Ella, con Billie, con Ray, con Fats, con Tete, con Bill, con Stan, con Tom, con Pete, con…

Pero sin duda uno de los momentos más memorables de mi historia con los conciertos de jazz fue el del trío de Bill Charlap en el mítico Village Vanguard de Nueva York. Cuántas grabaciones nos puso Cifu realizadas en este club de jazz de la Gran Manzana...

Pero sin duda uno de los momentos más memorables de mi historia con los conciertos de jazz fue el del trío de Bill Charlap en el mítico Village Vanguard de Nueva York. Cuántas grabaciones nos puso Cifu realizadas en este club de jazz de la Gran Manzana…

[Cine – obituarios] Am I Blue? – En memoria de Robin Williams y Lauren Bacall

Cine

Siempre se ha dicho. Las gentes del cine nunca se van al otro barrio solas. De dos en dos, de tres en tres. Pero nunca solas. Y se van, seguro, al cielo de las gentes del cine y de los que amamos el cine. El único cielo, la única vida después de esta vida que creo que merece la pena que exista. Cualquier otro sería demasiado aburrido para vivirlo toda la eternidad.

Pero las dos pérdidas de esta semana parece que han hecho más daño que las que se producen en otras ocasiones. Nos han producido más tristeza. En cualquier caso, conviene que los recordemos, y les guardemos un rinconcito cálido en nuestros corazones.

Robin Williams (1951 – 2014)

Williams fue un actor muy prolífico. Quizá demasiado. Cuando uno hace tantas cosas seguro que hace algunas cosas mal, o acaba metiéndose en proyectos de calidad discutible, o indiscutiblemente mala. Si hago repaso de las películas en la carrera de Williams veo que hay un porcentaje elevado de películas que no he visto ni me apetece, y algunas que me arrepiento de haber visto. Esta es la realidad, por mucho que en los últimos días se nos presente de otra forma.

No fue un actor de fama inmediata y juvenil. Tenía más de 30 años cuando empezaron a llegarle los éxitos y el reconocimiento. Es decir, se lo tuvo que currar. Por eso quizá luego no fue todo lo selectivo que podría haber sido. Cuando pasas años de vacas flacas… Y fue entonces cuando empezaron a llegar momentos estupendos en la carrera de este actor de características fundamentalmente teatrales. Formado en las artes escénicas, con una gran expresividad corporal, calificarlo de histrión es no comprender su origen y su modo de entender la profesión. Que afortunadamente es variada. Si no, todos los actores y actrices nos parecería iguales.

Flores en el Slottsparken - Malmö

Hoy recogeremos una flores para ponerlas en el recuerdo e Robin y Betty (como era conocida familiarmente Lauren Bacall).

Realizar ahora un repaso a toda su carrera sería un ejercicio banal. Prefiero detenerme, como he hecho en ocasiones parecidas en aquellos momentos que más se han quedado en mi memoria. Y estos son tres. Y no. No está entre ellos el “O Captain, My Captain”… porque esta película me parece que es bastante tramposa en su mensaje. Hace tiempo que dejé de pensar en ella. Pero de eso no tiene la culpa Williams que puso lo mejor de su parte en ella. Para mí, los momentos imborrables son los monólogos ante el micrófono de Adrian Cronauer en Good Morning, Vietnam, una película que detrás de su disfraz de comedia con canciones esconde un drama que todavía hoy se repite constantemente en muchas partes del mundo. Es también el vagabundo Parry en busca del Santo Grial en The Fisher King (El Rey Pescador). Y es Mel el hombre que se ve desenfocado, qué tremenda metáfora, en Deconstructing Harry (Desmontando a Harry).

Una vez más, insisto. No quiero decir que sean sus mejores papeles, o sus mejores trabajos, o las mejores película en las que participó. Simplemente son el recuerdo que de él me quedará. Una persona que en un momento dado, a pesar del éxito, de la fama, del bienestar económico,… no encontró su lugar en el mundo, y decidió salir de él. Un acto que cuando se produce, siempre nos queda la duda de si fue un acto libre que hay que respetar, o si como tantos nos quieren hacer ver, a veces para no conceder a las personas su últimas decisiones sobre sus vidas, el último acto de una persona enferma. Nunca sabremos con seguridad qué pasaba por su cabeza cuando decidió hacer mutis y pasar a fundido a negro en la pantalla de la película de su vida.

Os dejo con algunas escenas seleccionadas de Good Morning, Vietnam, cuya banda sonora estoy escuchando en estos momentos.

Lauren Bacall (1924 – 2014)

Billy Wilder no le cayó bien en principio Humphrey Bogart, aunque luego fue de los que le visitó y le apoyó cuando enfermó antes de morir. Dijo de él en una ocasión que era “un antisemita que se casó con una judía del Bronx“. No sé. Billy está entre mis favoritos. ¿No sufriría un tremendo ataque de celos como los muchos que tuvieron que darse en los años cuarenta y cincuenta al ver como Bogie acababa llevándose a casa a una de las actrices más interesantes de la historia del cine?

Porque indudablemente esta era Bacall, una de las mejores actrices y una de las mujeres más interesantes del mundo del séptimo arte. Los calificativos que más se repiten estos días suelen ser “elegante”, “inteligente”, “comprometida”, “adelantada a su tiempo”,… Lo que sea. También ha dado muestras de tener genio, y de poder ser bastante cascarrabias. Especialmente cuando la Academia le ha negado a lo largo de su carrera la estatuilla de un “eunuco dorado”, teniendo que conformarse con uno de carácter honorífico. Desde luego podemos encontrar en su carrera papeles merecedores de este premio. Desde luego que ha habido muchas actrices que se lo han llevado con mucho menos mérito. Pero así es la industria del cine norteamericana. Si la quieres la coges y si no,… también. Bueno, su única candidatura la perdió contra Juliette Binoche (The English Patient), y se le puso una cara de vinagre inenarrable. Pero creo que Binoche fue justa ganadora esa noche.

Flores en el Slottsparken - Malmö

Las recogeremos frescas y coloridas, con los aromas del verano.

El caso es que Bacall era una de las últimas representantes de una forma de entender el “star system”. Buena presencia, buena actriz, adorada por el público, cuando llegó a la fama sin haber cumplido 20 años era otra cosa muy distinta de la panda de “zarrapastrosas” que ahora alcanzan el éxito a esas edades. Era una de esas presencias que justifican el apelativo para Hollywood de fábrica de los sueños.

Si tuviera que escoger algún momento sobre cuál es la imagen que recordaré de ella… Sin duda, Slim de To Have and Have Not (Tener y no tener). Su primera película. Aquella en la que se comía en la pantalla a todo el que se le cruzara por delante, Bogart incluido. O especialmente a Bogart. Aquella película genial concebida a partir de la peor novela de Hemingway como una apuesta personal de Howard Hawks. Aquella que contenía todos los elementos esenciales de Casablanca, pero con el final que todos quisimos. Que le den a los ideales, que el héroe se queda con la chica. Aquella que cuando no quedaba más remedio que soportar siempre las películas dobladas, cuando cantaba con Hoagy Carmichael nos permitía descubrir una voz intensa, profunda, que salía muy desde dentro de ese cuerpo delgado, estilizado, de chica “yo no soy mala, es que el mundo me ha hecho así”. Desde luego, conservo muchos otros recuerdos de la actriz, pero este se suele imponer.

Por supuesto, os dejo con esa maravillosa Am I Blue? cantada a duo entre BacallCarmichael. Aunque la respuesta a esta pregunta está muy clara en estos momentos. Sí, estoy triste. Pero nos quedan sus películas. La de Bacall y las de William. Que se habrán encontrado por el camino al cielo de las gentes del cine. El único que merece la pena que exista.

Flores en el Slottsparken - Malmö

En los acogedores jardines del castillo de Malmö.

[Cine] Empezar la semana de duelo, seguirla algo aburridos y terminarla con un ligero cabreo

Cine

Esta entrada incluirá el comentario, aunque quizá breve, de una película que pude escaparme a ver un día de esta semana. El miércoles. Una tarde de paz en una semana complicada. Pero cinematográficamente hablando ha tenido de todo. Y es que comenzamos la semana, que para mí a estos efectos empieza el domingo, con la tristeza de saber que se iban de este mundo dos actores que tienen en común varias cosas. No han sido grandes protagonistas, aunque alguna cosa han protagonizados. Han sido concienzudos profesionales, aunque no siempre se les ha reconocido. Han alternado el cine y la televisión, con resultados diversos. Ha ambos los recordaremos siempre con mucho cariño.

Buena parte de la película que comento hoy transcurre en la bella ciudad noruega de Bergen.

Buena parte de la película que comento hoy transcurre en la bella ciudad noruega de Bergen.

El primero en despedirse de nosotros fue James Garner (1928 – 2014), que falleció ya mayor a sus 86 años. Habitual de películas de aventura durante 50 años largos, lo hemos visto en la guerra, en el oeste, en el espacio,… generalmente con prestancia y buen hacer. Si tuviera que recordarlo por una sola película, lo haría por una en la que era un personaje secundario. Una película que no se encuentra muy valorada pero que reunió un excelente reparto de buenos intérpretes otoñales, para un filme de cine negro que creo que está bastante mejor de lo que se le recuerdo. Se trata de Twilight (Al caer el sol), y si la he elegido es porque la primera imagen de él cuando me enteré de su fallecimiento venía de esta película.

El siguiente en abandonarnos, como consecuencia de un accidente, fue el español Álex Angulo (1953 – 2014). Estoy plenamente de acuerdo con quienes han dicho que si este actor hubiese sido norteamericano o inglés, sería recordado en el mundo entero. Habiendo tenido que torear con la cinematografía y la televisión nacionales,… pues en su carrera ha habido de todo. Desde momento memorables hasta otros que, púdicamente, calificaremos de “menos memorables”. Es inevitable recordarlo como el demencial cura apocalíptico en El día de la bestia, película de referencia en el cine español y en la que nos ofreció un recital de interpretación. Pero si tuviera que recordarlo por un único papel, mira tú por donde lo haría por aquel cortometraje inolvidable que fue Mirindas asesinas. ¿Que no lo habéis visto? No sé a qué esperáis.

Espero que ambos se hayan encontrado en el único cielo que considero que merece la pena que exista después de esta perra vida. El cielo de las gentes y los amantes del cine.

Y tras este mal empiece, y con una semana un poco torcida en mi vida, me escapo a ver una película noruega que ha llegado a nuestras carteleras un poco de rondón, lamentablemente doblada al castellano. Se trata de Dos vidas (To liv, 2012). Me interesó por su premisa inicial en la que nos decía que nos iban a hablar del difícil destino de los niños y niñas que nacieron durante la Segunda Guerra Mundial de madres noruegas y padres ocupantes alemanes. Después de haber leído la muy interesante y recomendable primera parte de la trilogía de Tora de Wassmo, es un tema que me había quedado rondando por la cabeza.

Uno de los protagonistas está relacionado con la industria naviera, muy abundante en dicha ciudad.

Uno de los protagonistas está relacionado con la industria naviera, muy abundante en dicha ciudad.

Sin embargo, al final resulta que es una película que habla más de los agentes de la Stasi de la antigua República Democrática Alemana en diversos países y entre ellos Noruega, con el fin de realizar actividades de espionaje, y sus problemas cuando cayó el muro. Aun así, la nueva premisa no dejaba detener su interés, lo que pasa que luego sus directores Georg Maas y Judith Kaufmann, no sé muy bien por qué tantos directores, no acaban de encontrar el tono, y la película defrauda. Para colmo la versión doblada pierde bastante. Ya suelo encontrar cada vez más absurdo el doblaje de los diálogos de las películas. Pero cuando estas son multilingües (noruego, alemán, inglés y danés en este caso), no es quiero ni contar… Al menos nos permite disfrutar de algunas escenas interpretadas por la veterana Liv Ullmann, de la que nos hemos enterado que este año o al que viene estrena una versión cinematográfica de La señorita Julia de Strindberg dirigida por ella. Yo iría a verla. Si es que se dignan en estrenarla, claro.

Por todo ello, mi valoración no pasa de Dirección: **; Interpretación: **; y Valoración subjetiva: **.

También recorremos las escarpadas costas de los alrededores de Bergen en diversas ocasiones.

También recorremos las escarpadas costas de los alrededores de Bergen en diversas ocasiones.

Esperaba con ganas el  fin de semana, ya que todos los comentarios y todas las reseñas indicaban que uno de los estrenos que se nos venían encima prometía mucho. Con Brie Larson como protagonista, que me impresionó bastante en United States of Tara, le tenía ganas. Pero no han tenido la dignidad de estrenarla en Zaragoza. Otras muchas y variadas bazofias, sí. Pero esto. Luego se queja la industria de que los aficionados busquemos medios alternativos para ver lo que queremos ver… Pero os aseguro que la próxima reseña de cine será sobre esta película.

Si encima resulta que la noticia de final de semana ha sido el avance de la adaptación de un estúpido libro del que sólo puede salir una estúpida película, y del que ni siquiera se han enterado que la palabra inglesa shades significa matices o tonos y no sombras, es que me salgo de mis casillas.

Y no faltan las escenas que transcurren entre las empinadas calles de la ciudad, flanqueadas por las típicas casas de madera.

Y no faltan las escenas que transcurren entre las empinadas calles de la ciudad, flanqueadas por las típicas casas de madera.

[Cine y fotografía] Algunos obituarios, un breve sobre los óscars y fotómetros y cámaras de antaño

Cine, Fotografía

Con mi leve faringitis y el mal tiempo, el sábado tocó quedarse en casa, y como algunos quizá ya sabréis lo dediqué a un artículo sobre fotómetros de antaño que publiqué en De fotos y cámaras fotográficas, el lugar donde hablo de estas cosas técnicas fotográficas.

Pero para quien no quiera meterse tanto en la cosa técnica, dejo aquí algunas fotos de los aparatos con los que estuve trasteando. Pertenecieron al padre de un amigo mío, y algunos son diseños de finales de los años 30 del siglo XX.

Pero mientras han pasado otras cosas. Y entre esas cosas es que se nos han muerto un par de directores de cine. Muy distintos eso sí.

Por un lado con poco más de 50 años de edad falleció la directora y guionista española Dunia Ayaso (1951 – 2014), que funcionaba en pareja con Félix Sabroso. Se pusieron relativamente de moda desde finales de los años 90 con un tipo de comedia petarda que atraía al público joven, aunque desde mi punto de vista con una repercusión social y artística moderada. No estoy al tanto de su trabajo en el terreno de las artes escénicas donde también desarrollo labor. En cualquier caso, una pena que desaparezcan creadores en plena edad productiva. No andamos sobrados de ideas y propuestas en el cine español como para ir perdiendo efectivos.

Y por otro lado, hemos dicho adiós a Alain Resnais (1922 – 2014), director francés realmente innovador, encuadrado en La nouvelle vague, que aunque fallecido a una edad ya muy provecta, ha estado trabajando hasta sus últimos años. Su obra es diversa, con ese punto álgido en el puente entre los 50 y los 60 en el que nos dejó dos obras tan especiales como Hiroshima, mon amour y la muy personal y compleja L’année dernière à Marienbad. Quizá sea una buena excusa, el homenajear a este director, para revisitar alguna de sus obras.

Todo ello en el entorno temporal de la entrega de los óscars correspondientes a la generación del 2013, sobre la que me extendí ayer, sin que tenga gran cosa que añadir. En las categorías que consideré comentar, pues decir que sólo he coincidido con el criterio de los votantes académicos en el premio a la mejor actriz. Insistir en la catástrofica visión de los distribuidores y exhibidores españoles que todavía no nos han permitido ver por vías “legales” una película con tres premios como es Dallars Buyers Club. Y que según las fotos que he podido ver de la alfombra roja, Jennifer Lawrence no se ha llevado su segunda estatuilla consecutiva, pero sigue pareciendo la más guapa y simpática del cotarro, así como la más patosa. Sin duda.

Fotómetro Zeiss Ikon Helicon (sobre Leica IIIf)

La pieza que más me atrajo es este fotómetro Zeiss Ikon Helicon, aquí montado sobre mi Leica IIIf.

Fotómetro Zeiss Ikon Helicon (sobre Leica IIIf)

La baquelita está quebrada y necesita una limpieza de las partes metálicas, pero funciona. Aunque no puedo garantizar su nivel de precisión.

Fotómetro Zeiss Ikon Helicon (sobre Leica IIIf)

Con un poco de paciencia, conseguí una imagen del interior del visor, donde está la aguja que nos guía a la hora de medir la luz de forma correcta.

Fotómetro Bertram Chronos

Este Bertram Chronos de 1950 sí que funciona bastante bien por lo que he podido comprobar.

Fotómetro Sekonic Auto Leader Mod. 38

Sin embargo, este Sekonic Auto Leader Mod. 38 puede tener ya su célula de selenio agotada. Un pena, porque es bonito, y muy capaz. Se puede ajustar para sensibilidades de película de hasta 12800 ASA (no ISO, que en los año 50 no existía ese estándar, pero que es equivalente, más o menos).

Fotómetro Weston Master II

Quizá el aparato más interesante fue este Weston Master II, que salió al mercado en 1939, y que perteneció a una prestigiosa estirpe de fotómetros. Ansel Adams consta que usó uno de estos en ocasiones.

Zeiss Ikon Ikonta 35mm

También trasteé con un par de cámaras. Como esta Zeiss Ikon Ikonta, mismo nombre que una de formato medio que poseo. Pero esta es para película perforada de 35 mm. Para no confundirse, sus sucesoras recibieron el nombre de Contina. Mientras que las versiones más sofisticadas, con telémetro y fotómetro eran las Contessa. De estas últimas también tengo una. No he conseguido que funcione esta Ikonta 35. El disparador está atascado. No la quiero forzar.

Konica Eye 2

Y la que confiaba que funcionase es esta Konica Eye 2, camara de medio formato, negativos de 24 x 18 mm, similar a mi Canon Demi EE17. Las diferencias con esta es que no tiene modo manual mecánico. Es automática y necesita pilas para hacer funcionar su electrónica. Y aunque le he puesto una pila nueva, no ha funcionado. Sus circuitos no deben funcionar. Mala suerte.