[Libro de fotografía] Suite Venitienne

Arte, Fotografía

Hay quien considera a Sophie Calle como fotógrafa. A mí me cuesta más. Pero de lo que no me cabe duda es que es una artista conceptual que utiliza con ventaja el medio fotográfico para sus intervenciones sobre la realidad, para sus peculiares performances, para su personal forma de observar y modificar el mundo.

Entrenando la regata en el canal de Cannaregio - Venecia

Con el tiempo, Venecia ha supuesto para mí una ciudad que trasciende a su condición de icono turístico; he generado lazos más profundos emocionales con la ciudad. Por ello no me faltan fotografías para ilustrar esta entrada.

Creo que la primera vez que me enfrenté cara a cara con la obra de la artista francesa fue con su proyecto L’Hôtel, en una exposición colectiva en la que se mostraban algunas fotografías del proyecto. Durante un tiempo, Calle se empleó como trabajadora en un hotel de venecia, personal de limpieza y habitaciones, las personas que mientras el cliente está haciendo sus cosas en la ciudad se encargan de arreglar la habitación, hacer las campas, limpiar los baños y dejarla en orden para cuando vuelva a pasar la noche. Pero mientras hacía su trabajo, creo que con un nombre falso, habría los equipajes de los clientes los extendía y los fotografiaba. Recuerdo que me dejó una sensación de inquietud tremenda. Cuando uno viaja y se hospeda en un hotel o similar, lo hace bajo una asunción de confianza, que si no existiese haría imposible la actividad. Y Calle rompía por completo esta asunción. Incómoda.

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Luego fui conociendo otras obras de la artista. En las que siempre interacciona con una realidad, que luego plasma en fotografías o en filmaciones, una realidad sobre la que siente una curiosidad y sobre la que nos quiere mostrar algo. Pero esto es algo como en la física cuántica; el acto de realizar una observación, una medición, altera la realidad que estamos observando.

En su Suite Venitienne, que nos viene en un librito, una nueva edición publicada por Siglio Press, recogemos una experiencia que vivió en 1979 y que fue publicada por primera vez en 1983. En un momento dado, ve a una persona, un hombre, que le llama su atención en las calles de Paris. Le llama Henri B. Lo sigue durante un tiempo. Luego lo pierde. Esa misma noche se lo encuentra en una fiesta, son presentados y conversa con él. Allí se entera de que el hombre está a punto de partir hacia Venecia en un viaje. Ni corta ni perezosa, Calle se desplaza a Venecia, tras unos días buscando consigue encontrar el lugar donde se aloja Henri B., y comienza a acecharlo, a seguirlo, a fotografiarlo. Nuevamente, interviene en una realidad, aunque sea de forma inadvertida para el sujeto de la observación. Pero moviliza en su entorno a muchas personas que, de forma inadvertida en la mayor parte de las ocasiones, colaboran en el proyecto de acecho.

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El libro, que tiene la desventaja de resultar un poquito caro, nos presenta las fotografías del proyecto así como los textos con el diario y la minuta de la acción, en la que se nos describen las acciones de Calle, así como sus pensamientos.

La verdad es que estoy disfrutando con su lectura. Pero como ya he comentado, no deja de representar la materialización de algunos de los miedos que todos tenemos de invasión de nuestra intimidad.

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[Libro] Leviatán

Literatura

No sé muy bien porque no leo más a menudo a Paul Auster. He leído poco, algo, pero lo que he leído me ha gustado. Y estando recientemente de oferta esta, una de sus novelas más celebradas, decidí leerla. Y no me arrepiento nada en absoluto de tal decisión. Ya adelanto, me ha gustado mucho.

Auster empieza esta novela por el final. Una persona, mientras manipulabas explosivos junto a su coche en la cuneta de una carretera, ha muerto como consecuencia de una explosión. La policía, el FBI, no sabe quién es. Pero una nota encontrada entre sus pertenencias harán que se interesen por el escritor Peter Aaron, que deducirá que el fallecido es su mejor amigo, Benjamin Sachs. Esconde su relación de la policía y, aunque sabe que tarde o temprano deducirán quién es el muerto, decide narrar las circunstancias de la vida de Sachs que le llevaron a este final.

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Nueva York, con la estatua de la Libertad, Brooklyn o el mundo de las artes y la cultura, son algunos de los escenarios importantes de esta novela de Paul Auster.

Ambientada entre Nueva York y otros lugares de Nueva Inglaterra, con algún desvío por la soleada California, Auster nos presenta un fresco de personajes interrelacionados con la excusa de contarnos la historia de Benjamin Sachs. La novela está narrada en primera persona por Aaron, que no es más que un alter ego de ficción del propio Auster. Distintos elementos de la novela están tomados de la realidad. Y así la artista Maria Turner es obvio que está basada en la artista conceptual Sophie Calle, a poco que se conozca la obra de esta. No hace falta ser un lince tampoco para darse cuenta que la segunda mujer del narrador, Iris, una belleza nórdica, esta basada en Siri Hustvedt, la mujer real de Auster, de quien leí unos relatos hace ahora 6 años. En fin, que la historia de Sachs, aunque central, es una más del complejo relato de personas interrelacionadas que componen la novela. El escritor, su amigo, la mujer de su amigo, su amante artista, la amiga de esta, la primera mujer del escritor, la segunda, y el hijo mayor… principalmente. Todos funciona, con más o menos intensidad, como una red de interacciones.

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La novela se lee con soltura, con facilidad. Auster nos habla de un tiempo, de una época. Incluye reflexiones políticas, sociales, quizá filosóficas, pero tan bien integradas en el relato que no producirán el rechazo del más superficial de los lectores. Auster toma partido, como Sachs, en contra de la evolución de una sociedad cada vez menos crítica con un poder cada vez más omnímodo. La novela está escrita a principios de los años 90, tras la etapa Reagan, de la que el autor habla con pesimismo. Pero mantiene gran parte de su vigencia a la vista de los avatares políticos de este final de la segunda década del tercer milenio, casi treinta años después. No es banal que la estatua de la Libertad tenga un papel importante en toda esta historia, como icono maltratado.

En fin, una novela muy muy muy recomendable.

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