[Viajes] Me llegaron revelados los negativos en blanco y negro del Tirol y Venecia

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Recientemente. Puntuales como siempre desde el laboratorio, cuando te anuncia el día en que puedes esperar los resultados. Cuando les llegaron los rollos de película, tras abonar el revelado me anunciaron que el 15 de junio tendría las fotos, y ahí estaban a la una de la tarde en el correo electrónico. El enlace para descargarlas, quiero decir.

Los detalles técnicos… pues son los mismos que los que vengo comentando en los viajes que vengo haciendo habitualmente desde hace un tiempo. Pero para quien esté interesado están en Una combinación que funciona, en Venecia y el Tirol – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super 400. Y para quien no… pues os dejo algunas fotos del viaje. En color ya habíais podido ver.

[Viajes] De regreso del Tirol y Venecia, un resumen fotográfico

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Después de algo más de una semana de viaje por el Tirol, tanto italiano como austriaco, con una breve estancia en Venecia para terminar, estoy ya de vuelta en casa. Aun tengo unos días de vacaciones hasta que vuelva a trabajar el lunes. A ver si aprovecho para procesar las fotografías del viaje. Las digitales. Los siete rollos de película en blanco y negro tardarán unos días. Así que voy con un resmen.

Pasaré por alto los aspectos negativos, que tienen que ver en general con el deficiente servicio de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles. Ya sé que dicen que ahora se llaman Renfe, y no lo anterior, pero determinadas formas de hacer y tratar con los viajeros son más propios de la franquista RENFE, no importa los prodigios técnicos que circulen por algunas vías ferroviarias en España.

El caso es que el viaje tuvo un etapa prólogo en Alcalá de Henares, en la que olvidé ponerle la batería a la cámara digital, por lo que tuve que hacer fotos con el teléfono móvil, además de las fotografías con película tradicional.

Tras volar a Venecia desde Madrid, nuestra primera etapa fue Bolzano, la capital del Tirol del Sur o Alto Adigio, según la perspectiva germánica o itálica. Esta región italiana sufrió las consecuencias de los conflictos bélicos de la primera mitad del siglo XX y es una anomalía. Una región de cultura y población original germánicas desde tiempo inmemorial de la que se apropiaron los italianos. Ahora, parece que hay un cierto porcentaje de población de origen más italiano, especialmente en las ciudades más grandes, probablemente como consecuencia de la emigración del sur pobre de Italia al norte más próspero. En cualquier caso, Bolzano es una ciudad muy agradable de pasear, con algunos contrastes curiosos.

En Bolzano establecimos base para visitar algunos valles alpinos, en los Alpes Dolomitas, dentro de esta provincia autónoma del Alto Adigio/Tirol del Sur. Val de Funes/Villnöss Tal, el lago di Carezza/Karersee, y el Seiser Alm/Alpe di Siusi fueron los lugares elegidos, por los cuales realizamos fáciles rutas de senderismo, con distancias entre los 14 y 18 kilómetros lineales y desniveles absolutos entre los 300 y los 1100 metros (los desniveles acumulados no los tengo calculados). Bellos parajes que nos dejaron ganas de más. Un problema con los permisos de conducción nos impidió alquilar un coche que nos llevase a otros valles y lagos interesantes de los Alpes Dolomitas, en la comarca de Cortina d’Ampezzo. Para otra vez.

Para suplir esa carencia o imposibilidad, optamos por desplazarnos a Innsbruck, en el Tirol austriaco. Todos los desplazamientos los hicimos en tren, una operación mucho más sencilla y sin problemas cuando la operadora no es RENFE, que se empeña en reinventar la rueda y complicar las cosas, cuando hay tantas cosas ya inventadas en el mundo del transporte ferroviario que funcionan sin problemas.

En Innsbruck, además de la ciudad, que tiene su interés, pero no da para mucho, visitamos el Nordkette, las sierras alpinas al norte de la ciudad. Aunque por la amenaza del tiempo nuboso y lluvioso, fue más breve de lo que teníamos pensado, y sin hacer rutas senderistas. Simplemente aprovechando los remontes en teleférico o telecabina que funcionan constantemente.

Como el mal tiempo nos dejó tiempo para otras actividades, visitamos también la fortaleza de Kufstein, antaño fronteriza entre el Tirol y Baviera, por lo que sufrió muchas visicitudes históricas y cambios de nacionalidad, y hoy cerca del límite entre el Tirol y la región de Salzburgo, dentro de Austria.

Como la mejor y más económica combinación para acercarnos a aquellos lugares fue volar a Venecia, en el regreso a la Serenissima Repubblica decidimos coger dos noches de hotel en Mestre con el fin de dar unos paseos por una ciudad que ya conocemos. Procuramos evitar los lugares más concurridos, lo que siempre es posible, aunque algunos no lo crean, manteniendo un entorno agradable. Incluimos una visita a las islas de Torcello y Burano, donde comimos rico pescado. Y terminamos tomándonos unos spritzs en el Campo de Santa Margheritta, en el Dorsoduro veneciano, lugar donde por primera vez tomé estos combinados, en el Margaret Duchamp, hace ya 14 años, cuando no estaban de moda. Curiosamente, en aquellos momentos me parecieron baratos, y hoy en día, aunque su precio en muchos lugares de Europa es demencial, allí… siguen siendo los más baratos. E igualmente ricos.

Y ahora,… a esperar el próximo viaje. Que no se retrase mucho. ¿En agosto quizá? ¿Una pequeña escapada a alguna ciudad de la Europa central? Ya veremos.

[Libro de fotografía] Suite Venitienne

Arte, Fotografía

Hay quien considera a Sophie Calle como fotógrafa. A mí me cuesta más. Pero de lo que no me cabe duda es que es una artista conceptual que utiliza con ventaja el medio fotográfico para sus intervenciones sobre la realidad, para sus peculiares performances, para su personal forma de observar y modificar el mundo.

Entrenando la regata en el canal de Cannaregio - Venecia

Con el tiempo, Venecia ha supuesto para mí una ciudad que trasciende a su condición de icono turístico; he generado lazos más profundos emocionales con la ciudad. Por ello no me faltan fotografías para ilustrar esta entrada.

Creo que la primera vez que me enfrenté cara a cara con la obra de la artista francesa fue con su proyecto L’Hôtel, en una exposición colectiva en la que se mostraban algunas fotografías del proyecto. Durante un tiempo, Calle se empleó como trabajadora en un hotel de venecia, personal de limpieza y habitaciones, las personas que mientras el cliente está haciendo sus cosas en la ciudad se encargan de arreglar la habitación, hacer las campas, limpiar los baños y dejarla en orden para cuando vuelva a pasar la noche. Pero mientras hacía su trabajo, creo que con un nombre falso, habría los equipajes de los clientes los extendía y los fotografiaba. Recuerdo que me dejó una sensación de inquietud tremenda. Cuando uno viaja y se hospeda en un hotel o similar, lo hace bajo una asunción de confianza, que si no existiese haría imposible la actividad. Y Calle rompía por completo esta asunción. Incómoda.

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Luego fui conociendo otras obras de la artista. En las que siempre interacciona con una realidad, que luego plasma en fotografías o en filmaciones, una realidad sobre la que siente una curiosidad y sobre la que nos quiere mostrar algo. Pero esto es algo como en la física cuántica; el acto de realizar una observación, una medición, altera la realidad que estamos observando.

En su Suite Venitienne, que nos viene en un librito, una nueva edición publicada por Siglio Press, recogemos una experiencia que vivió en 1979 y que fue publicada por primera vez en 1983. En un momento dado, ve a una persona, un hombre, que le llama su atención en las calles de Paris. Le llama Henri B. Lo sigue durante un tiempo. Luego lo pierde. Esa misma noche se lo encuentra en una fiesta, son presentados y conversa con él. Allí se entera de que el hombre está a punto de partir hacia Venecia en un viaje. Ni corta ni perezosa, Calle se desplaza a Venecia, tras unos días buscando consigue encontrar el lugar donde se aloja Henri B., y comienza a acecharlo, a seguirlo, a fotografiarlo. Nuevamente, interviene en una realidad, aunque sea de forma inadvertida para el sujeto de la observación. Pero moviliza en su entorno a muchas personas que, de forma inadvertida en la mayor parte de las ocasiones, colaboran en el proyecto de acecho.

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El libro, que tiene la desventaja de resultar un poquito caro, nos presenta las fotografías del proyecto así como los textos con el diario y la minuta de la acción, en la que se nos describen las acciones de Calle, así como sus pensamientos.

La verdad es que estoy disfrutando con su lectura. Pero como ya he comentado, no deja de representar la materialización de algunos de los miedos que todos tenemos de invasión de nuestra intimidad.

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[Fotos] Un 23 de mayo, hace 10 años

Viajes

He estado varios días pensando si redacta o no esta entrada. Quizá lo suyo es que lo hubiese hecho hace seis días, coincidiendo con el aniversario. Pero hay cosas que te apetece, pero no te apetece hacer. Ver esta mañana colgada en una pared de mi entorno laboral una de las fotografías que veréis a continuación me ha decidido.

Hace diez años tuvimos una primavera no muy distinta que esta. Todavía más lluviosa y tormentosa. La ciudad, Zaragoza, esta envuelta en el frenesí de la inauguración a mitad de junio de la Exposición Internacional 2008. Pero yo iba muy a lo mío. Por motivos de trabajo, me surgió un viaje a Trieste hacia la tercera semana de mayo. Y aproveché para prolongarlo con una estancia de fin de semana en Venecia. Os puedo asegurar que si hubiese sido cualquier otra ciudad, igual sería uno de los más importantes que tengo en mi vida. Pero tuve suerte y fue Venecia. Y la tarde noche de aquel 23 de mayo será siempre una tarde para el recuerdo. Por muchas cosas. El lugar, la luz, las convesaciones, con propios y estraños, porque que no había follón, porque los turistas, que unas horas antes lo inundaban todo, de repente se habían retirado todos. La laguna, las islas, las calles y los canales de la Serenissima eran para nosotros solos. Y los aprovechamos.

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[Libro] Fábula de Venecia (Corto Maltés)

Literatura

No soy un tremendo aficionado a la historieta. O cómic, como le queráis llamar. O novela gráfica, que para todos los gustos hay. Tebeos, que decíamos en mi infancia. Pero por aquí aparece de vez en cuando la reseña de alguna, siempre intentando seleccionar, porque es un mundo en el que me cuesta mucho separar el trigo de la paja. En esta ocasión ha sido un regalo. Con intención. Sobre la intenciones al regalármelo no voy a hablar. Tienen que ver con la República Serenísima. Pero sí sobre el libro. Que realmente me hizo mucha ilusión como regalo.

Fábula de Venecia (Corto Maltés)
Hugo Pratt (historia y dibujo); Manel Domínguez (traducción)
Norma Editorial; Barcelona, 2010
ISBN: 9788467900149

Canales en el sestiere del Castello

La aventura tiene lugar en Venecia, especialmente en el sestiere del Castello.

Aunque Hugo Pratt no era propiamente veneciano, nació en Rímini, como otro genio de la imagen y de la imaginación, algo tendrán las aguas del Adriático en ese punto, Pratt se consideraba veneciano por crianza. Y quiere dedicar una de las aventuras de su héroe, Corto Maltés, a la ciudad ducal. En ella, vemos a Corto con sus primeros problemas con unos incipientes fascistas, y acaba en medio de una reunión masónica. A partir de ahí, en una aventura que mezcla la realidad, con la leyenda y el mito, iniciará la búsqueda por la ciudad de los canales de la Clavícula de Salomón, una legendaria esmeralda que se supone que debe estar escondida en algún lugar de la ciudad.

Calle della Morte

Juraría que en algún momento algo pasa en la Calle della Morte, pero tendría que repasar el libro para asegurarlo.

Reconozco que no siempre me resulta fácil entrar en el mundo mágica o semimágico del aventurero de Hugo Pratt. Pero en esta ocasión me lo he tomado con un poquito de calma, la he leído poco a poco, me he dejado llevar por el mundo fantástico y por los escenarios de la ciudad, y he disfrutado de las aventuras del apuesto marinero entre las fondamentas, sotoportegos, campos, canali y demás de la ciudad en la laguna. No sé si recomendarlo o no. Supongo que los fans del personaje, ya lo han leído. Y los demás,… pues no sé… lo de leer historietas no parece estar muy extendido salvo en algunos grupos de gente, considerados por el resto de la sociedad como más o menos friquis. Pero creo que es un género al que de vez en cuando hay que dar una oportunidad. E insisto que me cuesta saber qué me va a interesar y qué me parece una memez. Que hay mucho también.

Leones del Arsenal

Lo que es seguro es que uno de los leones del Arsenal, el que se encuentra más a la izquierda en la fotografía, tiene que ver con el desarrollo de la aventura.

[Viajes] Burano, última foto de la serie; esta no puede ser en blanco y negro

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Está lloviendo fuerte. Hay alguna ráfaga de viento. No tenemos urgencias turísticas. Así qué nos lo vamos a tomar con calma. Aún así hemos disfrutado de la isla de Burano. Es curioso. Realmente la gente es gregaria. Se aglomera en torno a tiendas y restaurantes. Y a cinco minutos de allí puedes estar solos, bajo la lluvia en un rincón encantador. Esta bien ser un poco asocial.

En cualquier caso, a partir de aquí será pasar la tarde y despedirse. Con la tristeza de no saber cuando será el reencuentro, pero con la alegría de haberse encontrado.

Carlos Carreter
http://carloscarreter.com

[Fotos de viajes] Libros Emilia-Romaña y Venecia 2012

Fotografía personal, Viajes

No me enrollaré mucho. Preparé y encargué los libros de mi reciente viaje a Italia hace unos días, y ya los he recibido en casa. Están bien. Aunque no entiendo porqué uno es un poquito menos alto que el otro. Pero no afecta en gran cosa al disfrute del volumen. Aunque sólo fueron cinco días de vacaciones, decidí hacer uno sólo para Venecia y otro para el resto de las ciudades, englobadas bajo el título de la región a la que pertenecen, Emilia-Romaña. Es que la ciudad de los canales es mucha ciudad de los canales.

Por supuesto, podéis verlos en Issuu pulsando en las siguientes imágenes, o ira a Blurb donde incluso los podríais adquirir en los enlaces correspondientes.

Emilia-Romaña 2012 en Issuu.

Para verlo o adquirirlo en Blurb.

Venecia 2012 en Issuu.

Para verlo o adquirirlo en Blurb.

Y por hoy, nada más, os dejo con una imagen del viaje.

Palazzo Podestà - Piazza Maggiore

Palazzo del Podestà en la Piazza Maggiore de Bolonia.

[Viajes] Consideraciones finales de mi viaje por Italia la semana pasada; informaciones prácticas

Viajes

En primer lugar, decir que el viaje que he realizado ya no se podrá hacer de forma  tan conveniente. El vuelo de Ryanair en el que volví de Bolonia fue el último en ese sentido que comunicaba las dos ciudades. Media hora más tarde de mi llegada a Zaragoza saldría el avión de nuevo con destino a la capital emiliense, y se acabó. Ante la retirada de subvenciones de las administraciones públicas, la compañía de «bajo coste» retira varios vuelos del aeropuerto de Zaragoza. Mala suerte.

Porque es una pena. Bolonia está muy bien situada y muy bien comunicada para dirigirse a muchas partes de ItaliaVenecia a menos de dos horas, puede ser un destino para pasar un día, como he hecho yo. O en caso de optar por unas vacaciones móviles puede ser un punto de partida para dirigirse a la Toscana (a Florencia se llega en 40 minutos de tren), o a Milán (una hora o poco más de tren). Incluso Roma esta a poco más de 2 horas, y hay un montón de relaciones entre ambas ciudades. Y claro, el sistema de trenes regionales me ha llevado tranquilamente a Ferrara y a Rávena, pero también está Módena, o Padua, o Verona,… Rímini era un destino previsto pero lo dejé por Ferrara, que estaba algo más cerca y me parecía más cinematográfico. ¡Tonto de mí que olvidé que Rímini es el Borgo de Fellini en Amarcord! Me ha faltado un día de viaje para que saliera redondo.

Piazza Maggiore - Palazzo del Podesta

Antes de las siete de la tarde, las fotografías empiezan a tomar un carácter nocturno, como esta toma en la hora azul del Palazzo del Podesta de Bolonia.

Fotográficamente, mis problemas han estado marcado por la luz. Como siempre. Italia, siendo un país mediterráneo, en esta época del año, y no digamos más adelante, tiene una luz muy intensa en los días despejados que provoca contrastes enormes en las estrechas calles de los cascos históricos de las ciudades.  Pero es que además he tenido muchos momentos de escasez de luz. Por un lado, el hecho de que se haga de noche casi una hora de reloj antes que en Zaragoza te deja bastantes horas de la tarde para fotografiar con luz escasa o nocturna. O llevas un trípode, cosa que odio por el talabarte y el peso, o tienes que llevar una cámara con buena respuesta a altas sensibilidades. Y mi Panasonic Lumix GF1, tan conveniente por muchos motivos, se queda un poco coja. Con el 20 mm, a máxima abertura (f/1,7), con una velocidad de obturación de en torno a 1/50 s., hay que tirar a 1600 ISO, y el grano es notable aunque se puede mejorar en el «desrawtizador», pero también pierde definición en los detalles. Esto último puede pasar en escenas generales nocturans, pero no cuando una serie de visitas importantes, las basílicas paleocristianas de Rávena, tienen como principal atractivo los mosaicos policromados. Es preciso que haya textura para que la foto sea digna. Menos mal que varios de estos templos tenían ventanas por las que entraba luz natural y el ajuste de la sensibilidad podía bajar a 400-640 ISO.

Catedral

En las horas centrales del día, los contrastes son fuertes. Casi no distinguimos la cara del ciclista en la sombra sobre el blanco fondo de la fachada de la catedral de Ferrara.

Uno de los problemas de Bolonia en cuanto a alojamientos son los precios de los hoteles y similares. Dos son los factores que hacen que no sea especialmente barata. Por un lado el alto número de población flotante por la populosa universidad, que acoge muchos estudiantes y profesores foráneos, tanto para programas de varios meses de duración como para jornadas, congresos o cursos más cortitos. Por otro lado, es una importante ciudad de ferias, y constantemente hay muestras y exposiciones que pueblan de visitantes la ciudad. Así que, habrá que prever con tiempo las fechas y mirar en cuales los precios resultan más ventajosos. Algo similar nos pasó en Colonia; donde los precios de la habitación de hotel donde estuvimos, muy razonables, se triplicaron la semana siguiente durante la celebración de la Photokina.

Desde un punto de vista práctico, si haces de Bolonia tu centro de operaciones como he hecho yo, viene bien prever una tarjeta bus de 10 viajes (11 euros), que te evita tener que prever monedas sueltas cada vez que subes al autobús para las máquinas expendedoras que no dan cambio, y salen más caras (1,50 euros/viaje).

Al llegar a las estaciones de ferrocarril de FerraraRávena encontraremos entre sus instalaciones una oficina del transporte urbano de autobuses. En Ferrara viene bien cogerse dos billetes, uno para ir al centro y otro para volver a la estación, si se va a pasar el día. Te ahorras un paseo caminando sin mucho sentido. En Rávena no merece la pena coger el bus para ir al centro. Caminando se hace perfectamente. Pero si puedes planificar la visita a Sant’Apollinare in Classe en primer lugar, y entonces puedes coger en la estación el autobús. Por lo tanto, podrás coger dos billetes para la ida y la vuelta. Preguntad en las oficinas qué líneas de autobús son las adecuadas.

Sant'Apollinare in Classe

Sant'Apollinare in Classe está a seis kilómetros de Rávena, pero se llega cómodamente en el autobús urbano. El interior de la basílica está bastante iluminado, y podemos hacer fotografías a 500 ISO como las de estas columnas que separan una de las naves laterales de la basílica de la nave central.

En Venecia no hay autobuses. Hay vaporetti, y van por el agua. Nosotros lo que hicimos fue coger un billete de 12 horas, que nos permitió un número de viajes indefinido desde que lo validas en ese lapso de tiempo. Por precio, merece la pena si vas a coger 3 veces o más los vaporetti. Nosotros lo hicimos en cuatro ocasiones, y nos permitieron ir mucho más ágiles por la ciudad en determinados momentos. Hay muy pocos puentes que crucen el Gran Canal, y en el laberinto de callejuelas y canales, los desplazamientos de un punto a otro pueden suponer calcetinadas de cuidado.

Por terminar con los transportes públicos. Antes de subir a los trenes que no llevan reserva de plaza, no olvidéis validar el billete en las maquinitas naranjas que hay en los andenes y en los vestíbulos de las estaciones. Si no, no valen. Eso sí. Si sacas un billete, puedes coger cualquier tren siempre que no exija reserva de plaza. Si se te escapa uno, coges el siguiente. Y ya está.

Finalmente, en Italia se come de vicio. Pero para percatarse completamente del hecho, hay que animarse a dejar de lado la pasta y las pizzas. O elegir elaboraciones de estas poco habituales. Por la cercanía al Adriático de este viaje, hemos tirado mucho de pescados y similares. Y todo estupendo, oye.

Puente de Rialto

La línea 1 del "vaporetto" es la más útil para recorrer el Gran Canal, o para ir desde la estación hasta San Marco. En muchos lugares consta también la línea 2, que hace menos paradas y es más rápida. Pero en la realidad es que tenía final en Rialto, y no llegaba hasta San Marco. A nosotros ya nos vino bien, puesto que teníamos planeado empezar el paseo veneciano en el famoso puente veneciano.