[Viajes] Venecia en blanco y negro… realmente no hace falta mucho más

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Las modernas tecnologías han complicado mucho nuestra vida, si lo pensamos bien. Nuestros padres y abuelos, cuando viajaban y querían traerse unas fotografías lo hacían de forma muy sencilla. Incluso si eran aficionados a la fotografía, que son a los que me voy a referir. A los que no y en la actualidad simplemente son felices con el móvil, dichosos ellos, no atañe lo que voy a decir.

Una cámara réflex para película de 35 mm con un objetivo de 50 mm (o parecido),… los más afortunados una reflex binocular de medio formato con su 75 mm u 80 mm,… los menos favorecidos una cámara óptica fija de 35 o 40 mm,… y con eso, y unos cuantos rollos de película, hacían todo el viaje. Pero desde que llegó la electrónica y los objetivos de focal variable, zooms, los aficionados a la fotografía tendemos a llevar un montón de trastos. Y peso. Y nuestras cervicales acaban quejándose.

Hoy, en mi web más dedicada a la técnica fotográfica, he hablado de un rollo de película en blanco y negro que usé en Venecia hace poco más de un mes. Y mientras revisaba las fotografías para ilustrar el artículo, me he dado cuenta que con esa pequeña cámara y un par de rollos de película hubiese sido suficiente para traer un más que digno recuerdo del viaje. Con fotos que podían ser perfectamente representativas y significativas. Y con menos carga y peso que la añadida del equipo digital, con varios objetivos, las baterías de reemplazo y demás parafernalia. Un pequeño bolso en bandolera, ligero, y una cámara que se puede llevar en el bolsillo. La vida puede ser sencilla. Somos nosotros los que nos la complicamos. Veremos qué me lleve a mi próximo viaje, en agosto, a Múnich.

[Viajes] Me llegaron revelados los negativos en blanco y negro del Tirol y Venecia

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Recientemente. Puntuales como siempre desde el laboratorio, cuando te anuncia el día en que puedes esperar los resultados. Cuando les llegaron los rollos de película, tras abonar el revelado me anunciaron que el 15 de junio tendría las fotos, y ahí estaban a la una de la tarde en el correo electrónico. El enlace para descargarlas, quiero decir.

Los detalles técnicos… pues son los mismos que los que vengo comentando en los viajes que vengo haciendo habitualmente desde hace un tiempo. Pero para quien esté interesado están en Una combinación que funciona, en Venecia y el Tirol – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super 400. Y para quien no… pues os dejo algunas fotos del viaje. En color ya habíais podido ver.

[Viajes] De regreso del Tirol y Venecia, un resumen fotográfico

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Después de algo más de una semana de viaje por el Tirol, tanto italiano como austriaco, con una breve estancia en Venecia para terminar, estoy ya de vuelta en casa. Aun tengo unos días de vacaciones hasta que vuelva a trabajar el lunes. A ver si aprovecho para procesar las fotografías del viaje. Las digitales. Los siete rollos de película en blanco y negro tardarán unos días. Así que voy con un resmen.

Pasaré por alto los aspectos negativos, que tienen que ver en general con el deficiente servicio de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles. Ya sé que dicen que ahora se llaman Renfe, y no lo anterior, pero determinadas formas de hacer y tratar con los viajeros son más propios de la franquista RENFE, no importa los prodigios técnicos que circulen por algunas vías ferroviarias en España.

El caso es que el viaje tuvo un etapa prólogo en Alcalá de Henares, en la que olvidé ponerle la batería a la cámara digital, por lo que tuve que hacer fotos con el teléfono móvil, además de las fotografías con película tradicional.

Tras volar a Venecia desde Madrid, nuestra primera etapa fue Bolzano, la capital del Tirol del Sur o Alto Adigio, según la perspectiva germánica o itálica. Esta región italiana sufrió las consecuencias de los conflictos bélicos de la primera mitad del siglo XX y es una anomalía. Una región de cultura y población original germánicas desde tiempo inmemorial de la que se apropiaron los italianos. Ahora, parece que hay un cierto porcentaje de población de origen más italiano, especialmente en las ciudades más grandes, probablemente como consecuencia de la emigración del sur pobre de Italia al norte más próspero. En cualquier caso, Bolzano es una ciudad muy agradable de pasear, con algunos contrastes curiosos.

En Bolzano establecimos base para visitar algunos valles alpinos, en los Alpes Dolomitas, dentro de esta provincia autónoma del Alto Adigio/Tirol del Sur. Val de Funes/Villnöss Tal, el lago di Carezza/Karersee, y el Seiser Alm/Alpe di Siusi fueron los lugares elegidos, por los cuales realizamos fáciles rutas de senderismo, con distancias entre los 14 y 18 kilómetros lineales y desniveles absolutos entre los 300 y los 1100 metros (los desniveles acumulados no los tengo calculados). Bellos parajes que nos dejaron ganas de más. Un problema con los permisos de conducción nos impidió alquilar un coche que nos llevase a otros valles y lagos interesantes de los Alpes Dolomitas, en la comarca de Cortina d’Ampezzo. Para otra vez.

Para suplir esa carencia o imposibilidad, optamos por desplazarnos a Innsbruck, en el Tirol austriaco. Todos los desplazamientos los hicimos en tren, una operación mucho más sencilla y sin problemas cuando la operadora no es RENFE, que se empeña en reinventar la rueda y complicar las cosas, cuando hay tantas cosas ya inventadas en el mundo del transporte ferroviario que funcionan sin problemas.

En Innsbruck, además de la ciudad, que tiene su interés, pero no da para mucho, visitamos el Nordkette, las sierras alpinas al norte de la ciudad. Aunque por la amenaza del tiempo nuboso y lluvioso, fue más breve de lo que teníamos pensado, y sin hacer rutas senderistas. Simplemente aprovechando los remontes en teleférico o telecabina que funcionan constantemente.

Como el mal tiempo nos dejó tiempo para otras actividades, visitamos también la fortaleza de Kufstein, antaño fronteriza entre el Tirol y Baviera, por lo que sufrió muchas visicitudes históricas y cambios de nacionalidad, y hoy cerca del límite entre el Tirol y la región de Salzburgo, dentro de Austria.

Como la mejor y más económica combinación para acercarnos a aquellos lugares fue volar a Venecia, en el regreso a la Serenissima Repubblica decidimos coger dos noches de hotel en Mestre con el fin de dar unos paseos por una ciudad que ya conocemos. Procuramos evitar los lugares más concurridos, lo que siempre es posible, aunque algunos no lo crean, manteniendo un entorno agradable. Incluimos una visita a las islas de Torcello y Burano, donde comimos rico pescado. Y terminamos tomándonos unos spritzs en el Campo de Santa Margheritta, en el Dorsoduro veneciano, lugar donde por primera vez tomé estos combinados, en el Margaret Duchamp, hace ya 14 años, cuando no estaban de moda. Curiosamente, en aquellos momentos me parecieron baratos, y hoy en día, aunque su precio en muchos lugares de Europa es demencial, allí… siguen siendo los más baratos. E igualmente ricos.

Y ahora,… a esperar el próximo viaje. Que no se retrase mucho. ¿En agosto quizá? ¿Una pequeña escapada a alguna ciudad de la Europa central? Ya veremos.

[Libro de fotografía] Suite Venitienne

Arte, Fotografía

Hay quien considera a Sophie Calle como fotógrafa. A mí me cuesta más. Pero de lo que no me cabe duda es que es una artista conceptual que utiliza con ventaja el medio fotográfico para sus intervenciones sobre la realidad, para sus peculiares performances, para su personal forma de observar y modificar el mundo.

Entrenando la regata en el canal de Cannaregio - Venecia

Con el tiempo, Venecia ha supuesto para mí una ciudad que trasciende a su condición de icono turístico; he generado lazos más profundos emocionales con la ciudad. Por ello no me faltan fotografías para ilustrar esta entrada.

Creo que la primera vez que me enfrenté cara a cara con la obra de la artista francesa fue con su proyecto L’Hôtel, en una exposición colectiva en la que se mostraban algunas fotografías del proyecto. Durante un tiempo, Calle se empleó como trabajadora en un hotel de venecia, personal de limpieza y habitaciones, las personas que mientras el cliente está haciendo sus cosas en la ciudad se encargan de arreglar la habitación, hacer las campas, limpiar los baños y dejarla en orden para cuando vuelva a pasar la noche. Pero mientras hacía su trabajo, creo que con un nombre falso, habría los equipajes de los clientes los extendía y los fotografiaba. Recuerdo que me dejó una sensación de inquietud tremenda. Cuando uno viaja y se hospeda en un hotel o similar, lo hace bajo una asunción de confianza, que si no existiese haría imposible la actividad. Y Calle rompía por completo esta asunción. Incómoda.

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Luego fui conociendo otras obras de la artista. En las que siempre interacciona con una realidad, que luego plasma en fotografías o en filmaciones, una realidad sobre la que siente una curiosidad y sobre la que nos quiere mostrar algo. Pero esto es algo como en la física cuántica; el acto de realizar una observación, una medición, altera la realidad que estamos observando.

En su Suite Venitienne, que nos viene en un librito, una nueva edición publicada por Siglio Press, recogemos una experiencia que vivió en 1979 y que fue publicada por primera vez en 1983. En un momento dado, ve a una persona, un hombre, que le llama su atención en las calles de Paris. Le llama Henri B. Lo sigue durante un tiempo. Luego lo pierde. Esa misma noche se lo encuentra en una fiesta, son presentados y conversa con él. Allí se entera de que el hombre está a punto de partir hacia Venecia en un viaje. Ni corta ni perezosa, Calle se desplaza a Venecia, tras unos días buscando consigue encontrar el lugar donde se aloja Henri B., y comienza a acecharlo, a seguirlo, a fotografiarlo. Nuevamente, interviene en una realidad, aunque sea de forma inadvertida para el sujeto de la observación. Pero moviliza en su entorno a muchas personas que, de forma inadvertida en la mayor parte de las ocasiones, colaboran en el proyecto de acecho.

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El libro, que tiene la desventaja de resultar un poquito caro, nos presenta las fotografías del proyecto así como los textos con el diario y la minuta de la acción, en la que se nos describen las acciones de Calle, así como sus pensamientos.

La verdad es que estoy disfrutando con su lectura. Pero como ya he comentado, no deja de representar la materialización de algunos de los miedos que todos tenemos de invasión de nuestra intimidad.

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[Fotos] Un 23 de mayo, hace 10 años

Viajes

He estado varios días pensando si redacta o no esta entrada. Quizá lo suyo es que lo hubiese hecho hace seis días, coincidiendo con el aniversario. Pero hay cosas que te apetece, pero no te apetece hacer. Ver esta mañana colgada en una pared de mi entorno laboral una de las fotografías que veréis a continuación me ha decidido.

Hace diez años tuvimos una primavera no muy distinta que esta. Todavía más lluviosa y tormentosa. La ciudad, Zaragoza, esta envuelta en el frenesí de la inauguración a mitad de junio de la Exposición Internacional 2008. Pero yo iba muy a lo mío. Por motivos de trabajo, me surgió un viaje a Trieste hacia la tercera semana de mayo. Y aproveché para prolongarlo con una estancia de fin de semana en Venecia. Os puedo asegurar que si hubiese sido cualquier otra ciudad, igual sería uno de los más importantes que tengo en mi vida. Pero tuve suerte y fue Venecia. Y la tarde noche de aquel 23 de mayo será siempre una tarde para el recuerdo. Por muchas cosas. El lugar, la luz, las convesaciones, con propios y estraños, porque que no había follón, porque los turistas, que unas horas antes lo inundaban todo, de repente se habían retirado todos. La laguna, las islas, las calles y los canales de la Serenissima eran para nosotros solos. Y los aprovechamos.

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[Libro] Fábula de Venecia (Corto Maltés)

Literatura

No soy un tremendo aficionado a la historieta. O cómic, como le queráis llamar. O novela gráfica, que para todos los gustos hay. Tebeos, que decíamos en mi infancia. Pero por aquí aparece de vez en cuando la reseña de alguna, siempre intentando seleccionar, porque es un mundo en el que me cuesta mucho separar el trigo de la paja. En esta ocasión ha sido un regalo. Con intención. Sobre la intenciones al regalármelo no voy a hablar. Tienen que ver con la República Serenísima. Pero sí sobre el libro. Que realmente me hizo mucha ilusión como regalo.

Fábula de Venecia (Corto Maltés)
Hugo Pratt (historia y dibujo); Manel Domínguez (traducción)
Norma Editorial; Barcelona, 2010
ISBN: 9788467900149

Canales en el sestiere del Castello

La aventura tiene lugar en Venecia, especialmente en el sestiere del Castello.

Aunque Hugo Pratt no era propiamente veneciano, nació en Rímini, como otro genio de la imagen y de la imaginación, algo tendrán las aguas del Adriático en ese punto, Pratt se consideraba veneciano por crianza. Y quiere dedicar una de las aventuras de su héroe, Corto Maltés, a la ciudad ducal. En ella, vemos a Corto con sus primeros problemas con unos incipientes fascistas, y acaba en medio de una reunión masónica. A partir de ahí, en una aventura que mezcla la realidad, con la leyenda y el mito, iniciará la búsqueda por la ciudad de los canales de la Clavícula de Salomón, una legendaria esmeralda que se supone que debe estar escondida en algún lugar de la ciudad.

Calle della Morte

Juraría que en algún momento algo pasa en la Calle della Morte, pero tendría que repasar el libro para asegurarlo.

Reconozco que no siempre me resulta fácil entrar en el mundo mágica o semimágico del aventurero de Hugo Pratt. Pero en esta ocasión me lo he tomado con un poquito de calma, la he leído poco a poco, me he dejado llevar por el mundo fantástico y por los escenarios de la ciudad, y he disfrutado de las aventuras del apuesto marinero entre las fondamentas, sotoportegos, campos, canali y demás de la ciudad en la laguna. No sé si recomendarlo o no. Supongo que los fans del personaje, ya lo han leído. Y los demás,… pues no sé… lo de leer historietas no parece estar muy extendido salvo en algunos grupos de gente, considerados por el resto de la sociedad como más o menos friquis. Pero creo que es un género al que de vez en cuando hay que dar una oportunidad. E insisto que me cuesta saber qué me va a interesar y qué me parece una memez. Que hay mucho también.

Leones del Arsenal

Lo que es seguro es que uno de los leones del Arsenal, el que se encuentra más a la izquierda en la fotografía, tiene que ver con el desarrollo de la aventura.

[Viajes] Burano, última foto de la serie; esta no puede ser en blanco y negro

Viajes

Está lloviendo fuerte. Hay alguna ráfaga de viento. No tenemos urgencias turísticas. Así qué nos lo vamos a tomar con calma. Aún así hemos disfrutado de la isla de Burano. Es curioso. Realmente la gente es gregaria. Se aglomera en torno a tiendas y restaurantes. Y a cinco minutos de allí puedes estar solos, bajo la lluvia en un rincón encantador. Esta bien ser un poco asocial.

En cualquier caso, a partir de aquí será pasar la tarde y despedirse. Con la tristeza de no saber cuando será el reencuentro, pero con la alegría de haberse encontrado.

Carlos Carreter
http://carloscarreter.com

[Fotos de viajes] Libros Emilia-Romaña y Venecia 2012

Fotografía personal, Viajes

No me enrollaré mucho. Preparé y encargué los libros de mi reciente viaje a Italia hace unos días, y ya los he recibido en casa. Están bien. Aunque no entiendo porqué uno es un poquito menos alto que el otro. Pero no afecta en gran cosa al disfrute del volumen. Aunque sólo fueron cinco días de vacaciones, decidí hacer uno sólo para Venecia y otro para el resto de las ciudades, englobadas bajo el título de la región a la que pertenecen, Emilia-Romaña. Es que la ciudad de los canales es mucha ciudad de los canales.

Por supuesto, podéis verlos en Issuu pulsando en las siguientes imágenes, o ira a Blurb donde incluso los podríais adquirir en los enlaces correspondientes.

Emilia-Romaña 2012 en Issuu.

Para verlo o adquirirlo en Blurb.

Venecia 2012 en Issuu.

Para verlo o adquirirlo en Blurb.

Y por hoy, nada más, os dejo con una imagen del viaje.

Palazzo Podestà - Piazza Maggiore

Palazzo del Podestà en la Piazza Maggiore de Bolonia.