[Serie de animación] Cowboy Bebop

Televisión

Disponible en los catálogos de Netflix y Amazon Prime Video, no sé si en alguno más, Cowboy Bebop es una de esas series de animación japonesa que se puede considerar de culto. Según leo en la Wikipedia, su emisión inicial presentó ciertas vicisitudes, interrupciones y otras situaciones, ya que los temas y contenidos, en los que no falta referencias sexuales y, sobre todo, situaciones violentas. Esta es una de esas series que va teóricamente dirigida al sector demográfico llamado young adult (adulto joven), que entiendo se refiere a adolescentes en sus diecimuchos y jóvenes en sus veintipocos. En los artículos de la Wikipedia dedicados a la serie en español y en inglés se dice que está dirigida al público shōjo, es decir, “mujer joven”… y me extraña un poco. Tengo la sensación de que atraerá más al público masculino que al femenino, según las atribuciones clásicas de roles por géneros, con las que en principio no tenemos por qué estar de acuerdo.

Akihabara - Tokio

No sé por qué, pero han sido las fotos del paseo por Akihabara en las que he pensado para ilustrar esta entrada. Este distrito de Tokio es el paraíso de la electrónica de consumo, pero también de las “idols” underground y otros fenómenos particulares de la cultura nipona, que ahora entiendo mejor que cuando visitamos el lugar.

Lo que sí que me parece real, ahora ya hablando por mi propia experiencia y dejando de lado lo que digan los demás, es que me parece una serie con temas muy adultos. Una space opera que participa abundantemente del género negro, así como de eso que se ha dado en llamar el space western. Hay varios ejemplos en la historia de la ficción audiovisual en la que se traslada el espíritu de frontera del oeste americano del siglo XIX a las aventuras espaciales. Por mencionar algunos muy populares, tenemos la serie Firefly, o Han Solo y la cantina de Mos Eisley en Star Wars… Pero hay más. Y en cualquier caso, domina el género negro en la serie. Con personajes de pasado oscuro, mujeres fatales, gángsteres, policías corruptos y bajos fondos diversos.

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Son cuatro/cinco los personajes en los que se centra la serie. Los dos que desde el principio están ahí, Jet, el antiguo policía, y Spike, el antiguo gángster. Luego se unen Faye Valentine, la joven hibernada que vive arriesgadamente descolocada fuera de su época, y la niña Ed/Françoise, de extrema inteligencia y abandonada por su padre. Y el protagonismo que le queráis otorgar al perro, Ein, muy peculiar. En general, la idea es formar el tradicionalmente poco tradicional grupo de marginales que, al mismo tiempo que van afrontando las aventuras que les surgen en el día a día, han de resolver sus asuntos pendientes en arcos argumentales amplios.

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Todo ello en el marco de una humanidad dispersa por el Sistema Solar debido a un cataclismo en el sistema Tierra-Luna que provocó el casi total abandono del planeta natal de la humanidad por sus inciertas condiciones para la supervivencia. En los distintos planetas rocosos y grandes satélites o grandes asteroide se han ido conformando sociedades en los que reconocemos las características de las deshumanizadas urbes humanas contemporáneas. En ellas, los protagonistas y personajes secundarios van dando lugar a reflexiones de carácter principalmente existencialista. Una existencia personal difícil de soportar, difícil de seguir adelante, especialmente si uno no ha conseguido dejar atrás los errores o los infortunios del pasado. Un grupo de protagonistas que viven en grupo, se sostienen los unos a los otros, pero a pesar de todo, fundamentalmente, están solos. En un universo muy grande y muy frío. Muy poco acogedor. Lo único que pueden considerar como hogar es la “Bebop”, la nave espacial que da nombre a la serie. Y que marca también el estilo de la banda sonora de la serie en la que no faltan los temas de jazz.

Para alguien como yo que desde muy jovencito ha ejercido el escepticismo como principio vital, no por elección sino por que se me ha dado que mi cabecica funcione así, esta serie aporta un tono amargo al escepticismo vital general. Algo que me alcanza en los momentos bajos, y especialmente conforme los años y la experiencia te va situando en tu lugar así como a aquellos que te rodean. Personalmente, la he disfrutado mucho. Y la recomiendo vivamente. Eso sí. Nada de vérsela de un atracón. Mejor disfrutarla poco a poco. En varios meses, como he hecho yo.

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[TV] Una de muertos vivientes que no está mal

Televisión

Ha sido una temporada muy corta la primera de The Walking Dead. En seis capítulos han completado un ciclo en la nueva vida de un grupo de supervivientes de una epidemia de caracter apocalíptico. El problema de la epidemia es que los muertos no dejan de dar por el saco. Se convierten en muertos vivientes, en caminantes, en lo que tradicionalmente se ha dado en llamar zombis.

Bien es cierto que en su significado original, un zombi no está realmente muerto. Es una persona sin voluntad bajo el influjo de determinadas sustancias psicoactivas utilizadas en determinadas religiones y creencias supersticiosas de origen africano. Sin embargo, al populacho le llegaba la idea de que eran personas muertas que resucitaban sometidas a la voluntad de algún hechicero o figura equivalente. La primera explicación, la de las drogas psicoactivas, es mucho más acorde con un pensamiento científico racional. Pero tiene menos gracia de cara al consumo de productos de terror más o menos gore, por lo que la literatura y el cine han preferido siempre la explicación del populacho. En cualquier caso, la serie de televisión que nos ocupa evita el uso de la palabra zombi, como veremos.

Sinopsis

El inicio de la serie lo hacemos acompañando a un policía de algún condado del sur de los Estados Unidos, que en un momento dado, en una persecución a unos malhechores, es tiroteado por éstos, y queda gravemente herido, en coma. Cuando despierta en el hospital, se encuentra solo, abandonado de sus amigos, familia y cuidadores, y con los pasillos del hospital llenos de cadáveres, algunos más extraños que otros. Pronto se dará cuenta de la existencia de unas extrañas personas que desean atacarle aunque se comportan como si careciesen de comprensión y voluntad propia. El resto de la población parece haber desaparecido. El encuentro con un padre y un hijo le aclarará lo sucedido, y empezará a comprender el comportamiento de quienes a partir de ese momento conoceremos como “caminantes”, y aprenderá a defenderse de ellos.

En una visita a su casa, encuentra indicios de que su familia ha podido huir, y decide salir en su busca, para lo que se dirige a Atlanta, la gran ciudad más cercana. Allí se verá metido en un lío notable, pero al mismo tiempo encontrará a un grupo de supervivientes, entre los que, finalmente, se encontrarán su mujer, su hijo, y su mejor amigo y compañero. A partir de ese momento, la serie se centrará en las aventuras por la supervivencia de este grupo de gente.

Producción

Lo cierto es que a mí no me han atraído nunca gran cosa las películas de zombis. Hace muchos años, cuando el Cinema Eliseos de Zaragoza era sala de arte y ensayo, vi La noche de los muertos vivientes, que de alguna forma se puede considerar la obra fundacional del género, o al menos la precursora más influyente. Está considerar una obra importante cinematográfica y culturalmente. Sin embargo, a mí nunca me llamó mucho la atención. Y prácticamente nunca he ido por voluntad propia a las salas de cine a ver películas de este género o derivadas. Y lo poco que he visto por televisión ha sido incompleto o por ese tipo de situaciones de “me da demasiada pereza levantarme a por el mando para cambiar de canal”. Situaciones raras. Así que en principio decidí no tomar en consideración esta serie.

Pero luego vino una retahíla de críticas positivas, e incluso entusiastas, ante los primeros capítulos de la serie. Puesto que esta primera temporada sólo iba a tener seis capítulos, decidí darle una oportunidad.

Reconozco que la serie está muy bien hecha, y tiene unos guiones bastante buenos. Cierto es también que no se centra en los aspectos más gores de la historia, aunque es inevitable que en todos los episodios haya un par de situaciones violentas y sangrientas. La historia se centra en los supervivientes. Y en los problemas que conlleva la supervivencia, como se reconstruyen las relaciones sociales, qué valores son válidos y cuáles están periclitados, lo que significa tener miedo, y qué pasa si este es permanente.

Pero no la encuentro perfecta. Roza de vez en cuando lo melodramático, y el episodio final de la temporada, aunque bueno en general, cae en ese error de las producciones americanas de “explicar” la pseudociencia detrás de los hechos. Es absolutamente innecesario dedicar minutos a explicar que un algo, germen de algún tipo, mata a los individuos y se apodera de las sinapsis cerebrales de los mismos, etc, etc. Especialmente porque la propia explicación establece unas premisas que restan cualquier credibilidad científica o pseudocientífica. Oiga mire, están los zombis. Que han aparecido por lo que sea. Da igual. No son lo importante. Su presencia es el macguffin que hace avanzar la acción y que nos permite situar a los supervivientes en unas posiciones que nos interesan desde el punto de vista dramático. Y ya está.

Interpretación

Razonablemente buena, o muy buena, para ser un producto televisivo. Sin más. Hay muchos personajes y de todo hay. Pensemos también que de momento se han dedicado más a explotar las situaciones que la evolución de los caracteres. Está latente la resolución de un trío amoroso, que ya veremos por donde sale en un futuro, pero todo lo demás son personajes más o menos estereotipados que habrán de evolucionar por algún lado. Supongo.

Conclusión

Una serie bastante potable, que ha mantenido su interés gracias a su planteamiento general, y a la autolimitación a seis capítulos de la primera temporada. Pero que ya veremos cómo se desarrolla en un futuro. Puesto que el tema de base no me entusiasma, tampoco consigo formar en mí una opinión tan entusiasta como las muchas que se leen por ahí. Pero de momento, no me negaré a ver los primeros episodios de una segunda temporada.

Diálogo entre los árboles

No son dos fugitivos huyendo de los zombis por un bosque; sólo dos personas dialogando mientras pasean aprovechando una buena tarde otoño por el Soto de Cantalobos en Zaragoza - Pentax K-x, SMC-M 200/4

[TV] Fin de temporada de Rubicón

Televisión

Serie nueva, con pequeña temporada de 13 capítulos, que nos llega desde los cables norteamericanos. En la que asistimos a la vida en el API (American Policy Institute), un think tank, que trabaja discretamente en Nueva York como analistas en asuntos de inteligencia para el gobierno de los Estados Unidos.

Los think tank son instituciones poco conocidas en España por el público en general, y en ocasiones se les denomina en castellano como “fábricas de ideas” o “laboratorios de ideas”. Al otro lado del charco, tiene mucha importancia en el devenir de los acontecimientos políticos y económicos.

Sinopsis

La serie comienza con un impactante suicidio de un hombre de negocios. Y hay comienza una línea argumental que involucra a su viuda (Miranda Richardson). Después conoceremos a Will Travers (James Badge Dale), un melancólico analista del API, que vive bajo el peso de la muerte de su familia como consecuencia del 11-S, y que es ascendido a jefe de equipo dentro del think tank. En ese momento, también se produce la muerte en accidente de ferrocarril, en extrañas circunstancias, de uno de sus pocos amigos. Y estas extrañas circunstancias le llevarán a iniciar por su cuenta una investigación privada para saber lo que ha pasado.

Producción

Como es habitual en las series de las cadenas de cable americana, la producción de las mismas es extraordinariamente cuidada. Con una ambientación excelente, alejada de toda espectacularidad, y más destinada a resaltar el estado de ánimo y la personalidad de los distintos personajes que aparecen en la serie, nos permite introducirnos plenamente en un mundo, relativamente agobiante y obsesivo, que inicialmente nos era ajeno.

El ritmo de desarrollo de la serie es lento. Se toma su tiempo en presentarnos a los personajes, sus motivaciones o sus presuntas motivaciones. A pesar de que el principal trabajo del think tank es el análisis de inteligencia, no tenemos aquí a los espías al uso de las producciones de acción. Aquí tenemos gente de aspecto normal y corriente, extraordinariamente inteligente, pero con problemas de adaptación social y personal. No pueden comentar abiertamente para quién trabajan y qué hacen, lo cual puede ocasionarles serios problemas en sus vidas privadas. Los problemas conyugales, el alcohol, las drogas, aparecen necesariamente como consecuencia.

Y finalmente, vamos descubriendo que nada es lo que parece, que hay dobles y triples juegos, lo cual nos transporta, al igual que al protagonista, a un cierto estado de paranoia, que desemboca en el impactante desarrollos final de los acontecimientos.

Interpretación

Es uno de los puntos fuertes de la serie. Además de los ya mencionados, conviene mencionar al supervisor del protagonista, interpretado por Arliss Howard, y a los tres miembros del equipo de Travers, interpretados por Dallas Roberts,  Christopher Evan Welch y Lauren Hodges, que nos ofrecen algunos momentos excelentes, sin desmerecer a ninguno de los otros actores y actrices que van pasando por la serie, denjando su granito de arena. Todos ellos resultan muy convincentes en sus papeles, y hay que reconocer que el protagonista, que ya tuvo una actuación notable en The Pacific, hace un trabajo sobresaliente.

Conclusión

Una serie con un ritmo muy distinto a lo habitual, que se aleja de ciertos “comercialismos” gracias a su origen en la difusión inicial por cable, y que nos ofrece cine en pantalla pequeña de gran calidad. No es fácil de digerir en un principio, obliga a estar muy atento a lo que sucede en la pequeña pantalla, pero al final compensa ampliamente el esfuerzo realizado, por ser un producto casi redondo. Esperando estamos ya su segunda temporada.

Ampliación de noticia del 12 de noviembre de 2010: Pues no. Mejor no esperamos segunda temporada, porque parece que no renueva. Poca audiencia. Lástima. Me hubiera gustado saber como seguía.

Estación

Un accidente de ferrocarril al principio de la serie, desencadena una serie de acciones en el protagonista, claves para el desarrollo de la trama; en la imagen, un tren regional en la estación de Esztergom se prepara para realizar su trayecto hasta Budapest - Panasonic Lumix LX3

Treme (TV), o las consecuencias del Katrina

Televisión

La cadena norteamericana de cable HBO emitió esta primavera la primera temporada de Treme, una serie de ficción que nos sitúa en Nueva Orleans, algunas semanas después de la catástrofe provocada por el huracán Katrina, cuando poco a poco algunos de sus habitantes van retornando a la ciudad y se enfrentan con la necesidad de retomar sus vidas, devolviendo a la vida a la singular urbe en el delta del Misisipi.

Tremé es un barrio de Nueva Orleans en el que se desarrolla una especial vida cultural, pero que en esta ocasión no deja de estar escogido para simbolizar las singularidades sociales y culturales de la ciudad frente a lo que es habitual en el conjunto de los Estados Unidos. Una ciudad católica, con una elevada proporción de habitantes de origen africano o caribeño, con tradiciones y legislación procedente de las épocas francesa y española, que ha sido siempre un gran motor cultural especialmente en el terreno de la música. Para muchos es la cuna del jazz. Aunque no todo es jazz, ni todo es música, ni mucho menos.

En la serie que nos ocupa vamos a seguir a lo largo de los diversos capítulos a una serie de habitantes del lugar, cada uno con su vida, y al mismo tiempo, con interacciones entre ellos.

Antoine Batiste (Wendell Pierce), un trombonista buscando constantemente donde tocar para ganar un dinero para mantener a su mujer actual y su hija de corta edad. Perdió su coche, y pasa mucho tiempo buscando quien le lleve o discutiendo sobre lo que ha de pagar por la carrera de un taxi. Tiene sus problemas con la policía, y por su incapacidad para ser fiel a su mujer.

Ladonna Batiste-Williams (Khandi Alexander), ex-mujer del anterior, nuevamente casada, vive alejada de su marido y sus dos hijos que no han regresado a la ciudad. Se pelea con los contratistas para conseguir tener arreglado el techo de su bar. Pero sobretodo se pelea contra el sistema judicial y policial de la ciudad ya que su hermano desapareció durante el huracán estando en prisión.

Los Bernette, el profesor de universidad Creighton (John Goodman), la abogada Toni (Melissa Leo), y la hija de quince años de ambos Sofia (India Ennenga). Mientras Creighton comienza a utilizar internet para denunciar la situación de la ciudad a la espera de que vuelvan a comenzar las clases en la universidad, Toni es la abogada de Ladonna y de otros personajes en su lucha constante por retomar su vida, reclamando sus derechos.

Jeanette Desautel (Kim Dickens) es una chef que lucha denodadamente para mantener a flote su restaurante, no pudiendo confiar ni en los prestamos de los bancos, ni en la comprensión de los proveedores, ni en la capacidad de las autoridades para dar soporte a los negocios que vuelven a funcionar en la ciudad. Todo su dinero lo invierte en el restaurante, y su deteriorada casa ni siquiera tiene electricidad.

Davis McAlary (Steve Zahn) es un músico que trabaja como DJ en un emisora local, al mismo tiempo que, enamorado de la ciudad, se convierte en un peculiar activista contra las administraciones públicas. Su falta de constancia hace que no sea tomado en serio. Ni siquiera por Jeanette con quien mantiene algo parecido a una relación.

Los Lambreaux, Albert “Gran Jefe” (Clarke Peters) y su hijo Delmond (Rob Brown). El primero es el líder de una de las “tribus” de Indios del Mardi Gras, que busca restaurar la cohesión social de la comunidad. Se compromete en la lucha contra la especulación gubernamental que hace que bloques enteros de viviendas no afectados por las inundaciones y el huracán permanezcan cerrados mientras muchos habitantes de la ciudad permanecen viviendo fuera de ella, o los que regresan viven en viviendas precarias, deterioradas. Se queja amargamente de la hipocresía de las aseguradoras. No pagan indemnizaciones en los seguros contra huracanes, porque los daños los produjeron las inundaciones… que fueron producidas por el huracán. El hijo es un trompetista bastante bueno que empieza a sentir el desarraigo y prefiere Nueva York como lugar para desarrollarse como músico.

Annie (Lucia Micarelli) y Sonny (Michiel Huisman) son dos músicos callejeros y pareja. Sonny es holandés y se conocieron en Europa mientras Annie, una violinista con formación clásica, viajaba como mochilera. Viven de lo que ganan por las calles, aunque la calidad de la chica como violinista hace que pronto le lleguen propuestas de otro tipo. Esto ocasionará tensiones en la pareja.

Como se puede ver se trata de un drama coral en el que tenemos varias vertientes. Una social de denuncia contra las administraciones y gobiernos, contra los bancos y aseguradoras, contra los intereses bastardos de los distintos poderes que buscan sacar partido de la catástrofe a costa de los propios habitantes de la ciudad, muchos de ellos exiliados fuera de la ciudad, contra las policías corruptas o desbordadas que dejan de protejer a los ciudadanos para convertirlos en el enemigo. Pero también hay una crítica a aquellos aspectos negativos de la propia cultura de la ciudad. Es significativo que el “odiado” tejano que resuelve el problema de Ladonna con el techo de su bar, tenga que hablar de ética en el trabajo al contratista orleanés, así como la tendencia de muchos personajes a hablar más que a actuar.

Pero sobretodo, lo que te acaba enganchando es el drama personal de cada uno de los personajes. La bondad intrínseca tras la dejadez de Antoine, la tenacidad de Ladonna para encontrar a su hermano mientras lucha para reabrir el bar y conseguir mantener el contacto con su familia fuera de la ciudad, la constante mala suerte de Jeanette en todos los negocios que emprende haciéndole creer que la ciudad la rechaza y la persigue, la capacidad de estar en todos los lados de Toni como abogada y como madre y esposa, sintiendose impotente en numerosas ocasiones, la dignidad y la solidaridad comunitaria del “Gran Jefe” en toda situación, la depresión y la crisis existencial de Creighton ante la catastrofe de su amada ciudad mientras intenta mantener la alegría y el soporte a su hija y a su mujer,…

Y todos estos personajes nos llegan porque las interpretaciones son de primer nivel a pesar de que se mezclan actores conocidos con otros que lo son menos por actuar habitualmente como secundarios en otras series o en el cine. Si habitualmente se considera que los actores de televisión son de inferior categoría que los de cine, esta serie se encarga de desmentir el tópico. El conjunto de las interpretaciones son de primer nivel y avergonzarían al trabajo que realizan estrellas de cine muy bien pagadas.

Como podéis comprobar por la longitud de esta entrada y por el tono de los comentarios, es una serie que me ha gustado mucho, pero realmente mucho. Especialmente, porque es una serie que avanza muy progresivamente interiorizando en todos sus personajes, haciéndoles crecer y metiéndote en sus problemas y en sus sentimientos. Nada hay plano y tópico. Todo tiene matices y muchos sentidos. Si a esto añadimos una banda sonora absolutamente magnífica, soberbia,… con participaciones en cameos más o menos significativos de gente como Allen Toussaint, Elvis Costello, John Boutté, y otros que seguro que se me escapan por menos conocidos. Qué voy a decir.

Estos primeros 10 episodios han establecido un primer ciclo. Comenzaba el primer episodio con un jazz funeral por las calles de Tremé, y termina con otro, estableciendo una hermosa simetría en la que caben las vidas de todos los personajes que hemos mencionado. Es especialmente emotivo, cuando ya conocemos mucho de lo que han pasado los personajes protagonistas, el flashback a las horas previas al desastre del huracán en el que, tras enfocar la cámara a las tristes caras de Ladonna, o Antoine, o Toni, en la escena del cementerio, vemos cómo era la vida de todos ellos en aquellos momentos. Pero ese jazz funeral no nos deja necesariamente desesperadamente tristes, aunque tristes. Abre esperanzas a un futuro que espero nos muestren en futuras temporadas, en las que no faltarán los problemas y los dramas. Yo estoy deseando que vuelva.

Y con esta he terminado con las series que tenía reservadas para el verano. Veremos lo que da de sí la nueva temporada.

Río Abajo

Difícil ilustrar esta entrada; así que, he decidido que si el Misisipi condiciona la existencia y la vida de la populosa ciudad de Luisiana, el Ebro lo hace con la más modesta ciduad de Zaragoza, desde donde escribo esta entrada - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El tapado, Raylan Givens, se justifica

Televisión

Entre las series que se han podido ver en la temporada que ya casi podemos considerar terminada, ha habido uno que llegó ya casi al final de la misma, con sólo 13 episodios, y que a mí particularmente me ha gustado. Aunque a priori no lo hubiese creído. Se trata de Justified.

Basada en un personaje de novela creado por el escritor Elmore Leonard, nos habla de las aventuras de un marshal de los EE.UU. cuando tras matar a un hombre, justificadamente se supone, en Miami (Florida) es trasladado a Kentucky, en concreto al distrito en el que se encuentra su pueblo natal, Harlan. Y allí, en pleno Medio Oeste, nos encontraremos una serie de situaciones que parecen más propiamente extraídas del Lejano Oeste, de otros tiempos.

Todo gira alrededor del personaje principal, Raylan Givens (Timothy Olyphant), y pronto se configura como personaje secundario imprescindible su amigo de juventud y delincuente habitual, un impagable Boyd Crowder (Walton Goggins). No faltan un par de chicas guapas para da tensión sexual, su pija ex (Natalie Zea), y su montaraz novia de instituto (Joelle Carter). Y a partir de ahí, tiros, peleas de saloon, crímenes de todo tipo, y peculiares formas de ejercer la justicia. Todo ello para terminar en un último capítulo con duelo al más puro estilo del western con más casta. Aunque todo suceda a principios del siglo XXI.

Es curioso que el personaje de Boyd iba a ser un personaje que moriría en el episodio piloto. Pero con gran sagacidad se dieron cuenta que podía ser un contrapunto perfecto al protagonista, y así ha sido. Buena y crepuscular ambientación, magníficas interpretaciones, personajes complejos y que crecen y se desarrollan con los episodios, todo aquello que sirve para hacer una buena historia, que tal vez no pasará a la posteridad como obra maestra, pero que supera a otras series con más fama.

Para ver. Sin duda.

Este sábado estuve tomando fotografías en el yacimiento arqueológico de Augusta Bilbilis. Probablemente destinadas al proyecto SoFoBoMo 2010. Os dejo algún ejemplar de muestra.

Plantas en flor en primavera

El paisaje que rodea Augusta Bilbilis es muy árido; pero en primavera, en el desolado Cerro Bámbola podemos encontrar alguna pequeñas flores dando color en una gris tarde de junio - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

The Pacific (TV)

Televisión

Esta semana es semana de final de temporada para muchas series de televisión que se emiten al otro lado del charco. Por lo tanto, en los próximos días es posible que las entradas sobre televisión sean frecuentes en estas páginas. Aviso. Empezaré por el final de una de las series más esperadas, la superproducción bélica The Pacific, heredera de Band of Brothers, producción de la que ya os hablé hace unos meses.

Si en Band of Brothers seguíamos las peripecias de una compañía de infantería paracaidista desde su campamento de entrenamiento hasta su desbanda tras el final de la guerra, a lo largo de las principales campañas en la Europa Occidental tras el desembarco de Normandía, esta nueva producción tiene en tres infantes de marina norteamericanos, con distintos aunque similares destinos, en el teatro de la guerra del Pacífico, también durante la Segunda Guerra Mundial. También son personajes reales, Eugene Sledge (interpretado por Joseph Mazzello), Robert Leckie (James Badge Dale), y John Basilone (Jon Seda).

Si en la serie que transcurría en Europa, el equipo, el conjunto era el protagonista, con puntos de atención sobre determinados personajes en cada capítulo. En esta va saltando entre los tres protagonistas escogidos que parten a la guerra con orígenes distintos, un sureño tradicional, un católico irlandés, y un italiano militar profesional, y que acaban pasando por diversas acciones de la infantería de marina norteamericana en los durísimos escenarios de batalla del Pacífico. Guadalcanal, Peleliu, Iwo Jima y Okinawa son los escenarios elegidos, con algún interludio más pacífico en Australia. Si bien Peleliu es el menos conocido de los tres, por el contraste entre la dureza y sin sentido de los combates y el escaso valor estratégico de la posición es el que se lleva más minutos de atención. Para mí es una decisión discutible… la batalla de Okinawa quizá hubiera merecido más atención. Fue una de las más duras de la guerra y aquella en la que más sufrió la población civil, ya que aproximadamente un 25% de la cual murió durante la acción. Que no es moco de pavo.

Pero dentro del lujo de producción y de la perfección técnica y artística de la misma, volvemos al mismo problema que ya consideré en Band of Brothers. No deja de haber un cierto grado de exaltación de los militares norteamericanos, cuando lo que estamos viendo claramente nos habla del sinsentido de la guerra y de las acciones que en ella se producen, venga de soldados fanatizados como los japoneses o de quienes tuvieron que aprender a odiar profundamente a su enemigo como los norteamericanos.

En su conjunto, esta serie es de lo mejor que se puede ver en la actualidad en la televisión mundial, sin lugar a dudas. Yo la he visto en Canal+, que la ha emitido un día después que en Estados Unidos, en alta definición y con opción a escucharla en versión original con subtítulos en español. Un lujo. Si las cosas fuesen así habitualmente, lo de las descargas en internet dejaría de ser un problema. Y si la industria no lo entiende, peor para ellos. Para mayor disfrute, simultáneamente ha emitido Band of Brothers con las mismas condiciones de calidad, pudiendo comparar ambas series. Y lo cierto es que la más veterana, en una segunda visión me ha gustado más todavía, y la considero superior. Aunque eso puede ser cuestión de gustos particulares.

En resumen, televisión de alto nivel, de la que se ve poca en las pantallas. Y al mismo tiempo, cine de alto nivel, muy superior también a mucho de lo que se ve en la gran pantalla.  Una pena que no dediquen estos esfuerzos y esta calidad a otros temas distintos del bélico. Pero Spielberg y Hanks son así. Qué se le va a hacer.

Defensas de la II Guerra Mundial

En Suiza, en las proximidades del Rin, se construyeron defensas contra una posible invasión alemana, no lejos de algunas zonas de actuación de la compañía Easy de Band of Brothers - Panasonic Lumix LX3