[Cine] Ad astra (2019)

Cine

Ad astra (2019; 48/20191010)

Al regreso de las vacaciones, recibí una llamada del grupo de amigos de ir al cine, aquellos que no habían venido con nosotros a Japón, proponiéndome salir el jueves a ver una película y tomar unos chismes para contarles el viaje. Me dijeron que la cartelera se había renovado, que parecía haber cosas interesantes y… que eligiera yo mismo. Grave responsabilidad. Porque ciertamente la cartelera se había renovado, había una serie películas que parecen de calidad… pero cuyos temas o planteamientos a priori no me resultaban nada motivadores. Reconozco que llevo una temporada en la que el tema de las películas me influye mucho para decidir qué quiero ver y qué no. Por buenas que sea las críticas de un largometraje, si de lo que habla no me interesa… pues me entra la desgana.

No sabía muy bien cómo ilustrar la entrada de hoy, hasta que he recordado los cosmonautas de madera que encontramos este verano cerca de la Berlinische Galerie… así que he tirado de fotografías de aquel viaje por Alemania.

Finalmente, opté, y se me aceptó, por las aventuras espaciales de Brad Pitt, dirigido por James Gray, reconvertido gracias a la magia del cine en un astronauta altamente motivado y competente, al que se le presenta la misión de recorrer el sistema solar con el fin de salvar a los mundos habitados de una catástrofe de dimensiones incalculables. Y con su padre, Tommy Lee Jones, del cual se encuentra separado desde hace décadas, antes incluso de que abandonase la Tierra en una misión a la búsqueda de vida extraterrestre, involucrado en el tema.

Realizaré la valoración de mis impresiones sobre esta película en dos partes.

En primer lugar, la inmediata tras la salida del cine. Nos resultó una película entretenida. En la moda de otras películas de ciencia ficción de los últimos tiempos que tratan de proponer una puesta en escena lo más realista posible, sin alegrías más propias de la fantasía que de la anticipación científica, se convierten en películas sobrias. Hay mucho homenaje a 2001, eso sí, incluso con cierto ironía sobre el contraste entre lo imaginado por Kubrick/Clarke y lo que probablemente deparará la realidad. Y cierta pretensión de película trascendente. La película, con dos horas de duración, se toma su tiempo para ir desarrollando toda la trama, pero tiene ritmo. Las interpretaciones son correctas, y a Brad Pitt, que no deja de ser un actor relativamente limitado que depende mucho del papel que se le otorgue y del trabajo del director, se amolda bien al que le ha tocado en suerte. Como digo, impresiones del primer momento.

Pero la película soporta regular, casi tirando a mal, una reflexión posterior. Existen una serie de secuencias que no voy a desvelar que me chirrían. Cuya eliminación con pequeñas correcciones en el guion haría funcionar la película igual de bien o mejor. Cierta persecución, cierto abordaje a cierta nave, el propio McGuffin de la película, esa amenaza terrible a la humanidad,… o son superfluas, o ponen en grave riesgo la suspensión de la incredulidad del espectador, especialmente cuando se aspira a moverse en el terreno de la ciencia ficción dura, o ambas cosas. La película tiene cierta aspiración a la trascendencia, a hablar de temas importantes… y al final,… igual se queda en una aventureta más o menos conseguida pero con deficiencias. Demasiadas pretensiones para un mensaje final menos lúcido de lo que se nos quiere hacer creer. Las actrices participantes, prácticamente de floreros. Especialmente, Liv Tyler. La presencia de la interesante Ruth Negga sabe a poco.

Película por lo tanto con sabor agridulce, y que no sé muy bien como valorar. Ya la crítica se había mostrado dividida. Su paso por festivales había transmitido cierto descontento, aunque luego un número apreciable de críticos más o menos profesionales la hayan considerado bien, con alguna disidencia. Probablemente se le pueda dar un aprobado. Aunque los pocos fallos que le vi, me parecieron demasiado chirriantes. En fin, cada cual verá.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***

[Cine en TV] Liúlàng Dìqiú [流浪地球] 2019

Cine

Liúlàng Dìqiú [流浪地球] (2019; 26/20190501)

El estreno de hoy también viene de Netflix. Recientemente oímos hablar del gran éxito en su país de una de las primeras superproducciones en el ámbito de la aventura de ciencia ficción del cine chino, basado en una novela reciente de Liu Cixin. Novela que tengo pendiente de leer, en inglés porque no ha salido en castellano. En cualquier caso, tenía curiosidad. Liu se caracteriza por escribir ciencia ficción dura, aunque altamente especulativa, y la ciencia ficción dura no siempre es del gusto de las masas cuando se lleva al cine. Así que decidí ver la película antes de leer la novela, que es la siguiente que leeré cuando terminé con la de Murakami que llevo muy avanzada en este momento, siendo consciente que muy probablemente el tono de la obra literaria diferirá de la cinematográfica.

Ya tenemos ganas de ir a China. Recorreremos Shanghái y otras localidades cercanas. Cuatro patrimonios de la humanidad hemos contado. De momento, recordaremos nuestra visita a la isla de Hong Kong, en concreto a la localidad de Stanley, playa al sur de dicha isla.

En esta película dirigida por Frant Gwo (nombre por el que ha optado para presentarse ante las sociedades occidentales) nos encontramos ante una epopeya catastrófica que no deja de recordarnos a productos norteamericanos de hace 20 años. En medio de un frenesí constante, nos encontramos con que la humanidad se las ha apañado para, ante la amenaza de un expansión en gigante roja del sol, cosa que en realidad no sucederá hasta dentro de cuatro mil o cinco mil millones de años, motorizar el planeta para escapar del sistema solar y desplazarse a un sistema estelar más estable a 4,3 años-luz de distancia. O sea, Alfa Centauri, aunque no se nombre en ningún momento. Pero está previsto ayudarse de la gravedad de Júpiter para imprimir mayor aceleración al planeta, en el típico efecto tirachinas gravitatorio que se usa habitualmente con las sondas espaciales. Pero los cálculos han fallado, y la Tierra lleva rumbo de colisión con el gigante gaseoso de nuestro sistema solar.

Ya he dicho que Liu Cixin, hasta la fecha, escribe ciencia ficción dura con unos toques de alta especulación científica, que a mí no me desagrada. Pero esta película pone a prueba constantemente y duramente la suspensión temporal de la incredulidad que se da por descontada cuando te asomas a una obra de ficción. Tanto la gestión de los tiempos internos de la acción, como la inverosimilitud de determinadas maniobras, como determinados planteados, entre los que se encuentra la mayor… la capacidad de acelerar la Tierra fuera del sistema solar y el modo en que plantean separarse de la fatal atracción gravitatoria de Júpiter… me producen cierta vergüenza ajena.

A esto hay que sumar una realización vistosa, pero que realmente recuerda demasiado al cine de hace 20 años, y que detrás de la acción están las teorías sociales y morales de la dictadura china. No hay más que ver que la pareja protagonista de chico y chica, adolescentes, y que das por hecho al principio que van a ser novietes… pues son hermanos. Aunque sea adoptivos. Y viva la familia. No gran diferencia ideológica del cine más comprometidamente franquista. Porque todas las dictaduras, no importa el partido que gobierne, son más parecidas que diferentes

Sin embargo, con cierta benevolencia, le concederé el aprobado, muy justito, en todas las valoraciones. Porque la película entretiene. A pesar de que son más de dos horas de sillón, se te pasan rápido. Hay un esfuerzo notable de producción, aunque no siempre esté acertado, y los intérpretes hacen lo que pueden, con honestidad, con los guiones que les han puesto encima de la mesa. Ale pues… que hoy estoy de buen humor. Además, me llegó a principio de semana el visado para visitar China como turista a partir del 28 de mayo… así que… seamos buenos por una vez con la RPC.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Capitana Marvel (2019)

Cine

Capitana Marvel (Captain Marvel, 2019; 17/20190310)

En las últimas semanas ha sido complicado encontrar tiempo para ir al cine. Algo se ha podido ir haciendo, pero resignándonos a lo disponible a las horas a las que podíamos acercarnos a las salas. También, tirando de la oferta cinematográfica que se estrena en las plataformas de vídeo bajo demanda. En estas estamos, cuando un grupo de amigos con los que antaño iba con frecuencia al cine, hablo de hace casi 20 años, me propone recuperar los viejos tiempos y acudir a una sesión palomitera matinal. Me tiraba un poco para atrás que se tratase del género superheroico, de Marvel, que sinceramente, decir que no me gusta demasiado es quedarse muy corto.

Aprovecho esta entrada para hacer un adelanto de un carrete de fotos en blanco y negro que realicé hace un par de fines de semana, en el entorno de la desembocadura del río Gállego. Os hablaré de ello un día de estos.

Con respecto a la película dirigida a dos manos por Anna Boden y Ryan Fleck, había pocas cosas que me llamasen la atención. Indudablemente, el dúo protagonista, Brie Larson y Samuel L. Jackson, en cualquier otra circunstancia me hubiera parecido un atractivo bastante fuerte. Incluso aparecía por ahí en el reparto mi siempre favorita Annette Bening. Pero viendo lo que estas películas hacen con intérpretes respetados,… pues casi me daba miedo. Por poner un ejemplo de otros largometrajes, hubo un tiempo que pensábamos que Scarlett Johansson era o iba a ser una excelente actriz. Ahora sólo es una cara mona a la que le sienta bien la ropa ajustada; una lástima. Pero no es el único ejemplo que se puede poner; tanto en chicos como en chicas.

La película venía rodeada de cierta expectativa. La primera de la productora y del género con una protagonista absoluta femenina. Estreno un 8 de marzo, para dar un toque más feminista. Y encima, una campaña curiosamente deleznable en la que en algunas páginas de internet dedicadas a recoger las opiniones de los usuarios sobre las películas, antes del estreno ya había un aluvión de opiniones negativas, fundamentalmente procedentes de presuntos “puristas” del género, pero fundamentalmente de machitos trogloditas a los que molesta que la heroína de la acción sea una mujer. Compárese en Metacritic las opiniones de los críticos y de los espectadores.

No voy a entrar mucho en la trama de la película. Está llena de tópicos y es bastante predicible. Sorprendentemente, en la lista de guionistas o similares aparecen cinco nombres. Sin embargo, el guion está lleno de tópicos, de recursos mil veces vistos y de elementos que en cuanto aparecen prácticamente te destripan la película. Por ejemplo, y lamento si destripo algún giro [mode ironic on] “sorprendente” [mode ironic off], si una sociedad nos la presentan como altruista, pero gobernada por una inteligencia artificial incorpórea, soberbia y fría… ¿cuantos ingenuos pensarán que son los buenos y no una sociedad distópica con intereses ocultos que van a resultar ser los malos? Pues eso.

No voy a decir que la película sea una catástrofe. Ni mucho menos. Hubo algún momento de entretenimiento. Tiene unas ciertas dosis de humor que la hacen mucho más digerible que el promedio habitual de fast food cinematográfico de alto presupuesto. Y hay buena química, en plan buddy movie entre Larson y Jackson, aunque no del todo aprovechada. Pero no nos engañemos… absolutamente olvidable. Lo curioso es que había una buena película, ahí escondida. Había un reparto interesante, había un personaje protagonista sobre el que se podía trabajar bien, había los elementos para generar una película dinámica y entretenida… siempre que se olvidasen las rigideces a las que parecen obligadas estas producciones por el hecho de pertenecer a un determinado universo de ficción. Obligadas a hacer continuas referencias a otras historias, a otros personajes, se olvidan de desarrollar con cuidado los personajes que tienen delante, y dar un sentido propio a la aventura que se desenvuelve ante nuestros ojos. Una pena. Y no hay nada a la vista que indique que esta tendencia vaya a cambiar… triste situación del cine de aventuras.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] High Life (2018)

Cine

High Life (2018; 10/20190212)

Comentaba hace unos días la cantidad y variedad de space operas, aventuras espaciales en castellano, que salpican las plataformas de vídeo bajo demanda en forma de series. Unas más interesantes, otras menos. Y por sorprendente que parezca en mi caso, ya que es uno de mis géneros aventureros preferidos, alguna se ha caído de mi cartelera televisiva sin terminarla. Por lo menos de momento. Y aunque venga avalada por el señor de los tronos de hielo y fuego… Y de repente, sin hacer ruido, con muy poca publicidad previa, nos llega a la cartelera de cine otra aventura espacial, firmada por la francesa Claire Denis, de la que he de confesar he visto poco. Creo que alguna de sus películas la he visto en televisión, pero sin un recuerdo muy definido.

Toda odisea es por definición un viaje,… quizá todo viaje tiene su parte de odisea. Y algunas escenas de la película, muy probablemente rodadas en Polonia, me han recordado un viaje que ya tiene más de diez años en el recuerdo, por ese país eslavo de la Europa oriental.

Aquí nos lleva a una odisea espacial con un tono muy distinto de aquella que nos maravilló hace 50 años, pero con netas influencias de ella, al menos en el fondo, menos en la forma. También encontramos influencias de otras magníficas aventuras espaciales, como las hermosas cúpulas que nos mostraron el viaje por el espacio de otra forma a principio de los años 70. Aquí encontramos más parecidos tanto en el fondo como en la forma. En cualquier caso, una expedición científica de humanos, viajando a velocidades superlumínicas viaja entre las estrellas explorando agujeros negros. Con la peculiaridad de que sus tripulantes son convictos condenados a cadena perpetua o al corredor de la muerte, a los que se les ha dado la oportunidad de conmutar su pena por un viaje, probablemente sin retorno. Y en el que viaja una médica (Juliette Binoche) que conduce experimentos con los pasajeros sobre reproducción humana, hasta que nace la primera niña espacial, Willow (Scarlett Lindsey, bebé; Jessie Ross, adolescente), con un padre biológico (Robert Pattinson) y una madre biológica (Mia Goth) que nunca se prestaron a este experimento voluntariamente, nacimiento que traerá consecuencias imprevistas a la expedición.

Compleja producción europea, con predominio de un equipo de realización francés, un equipo artístico polaco, la colaboración de algún artista contemporaneo de prestigio en el diseño artístico como es el danés de origen islandés Olafur Eliasson [Wikipedia, instagram], y un reparto basado sobre intérpretes británicos y alguna presencia francesa. Pero frente a la simétrica, limpia, aséptica, brillante imagen que la odisea de Kubrick transmitía, aquí nos encontramos en un entorno sucio, deteriorado, cutre, desesperanzado. Una visión poco optimista de las relaciones humanas, un acercamiento a una sexualidad triste y deshumanizada, un análisis de la capacidad autodestructiva de las comunidades humanas, y una cierta esperanza en las generaciones futuras, aunque con mensajes ética o moralmente perturbadores.

Acompañada de interpretaciones ásperas, pero sólidas y convincentes, no me atrevería a decir que es una película para todos los públicos. Con un argumento que va dando saltos entre diversos intervalos intemporales, sin seguir unas reglas definidas, es una película exigente para el espectador que activamente debe dar con las claves de una película de tono filosófico, y en esto más próxima a los planteamientos del Solyaris de Andrei Tarkovsky que de las influencias mencionadas anteriormente. A mí me ha merecido la pena… pero muchos espectadores acostumbrados a aventuras espaciales simplonas y concebidas como entretenimiento de acción, les puede resultar difícil de digerir.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libro] El silencio de las estrellas

Literatura

Tengo un cierto atasco de temas para ir sacando en estas páginas. Pensaba que hoy iba a ir de fotografía, porque tengo un par de cosas nuevas, pero no están listas todavía. Así que voy con uno de los libros leídos recientemente. Ciencia ficción española. Una novela corta.

Esta obra de ciencia ficción, que podemos calificar como ópera espacial aunque tiene otros elementos, está escrita por Miguel Ángel Pérez Oca, y cuando me apareció recomendada en Amazon, venía con el aliciente de haber recibido algún premio que otro. Lo cierto es que no creáis que esto aumentó mis expectativas. Estoy un poquito quemado de los escritores “premiados” de ciencia ficción española, especialmente si son premios de carácter local… donde tengo la sensación de que hay mucho pasteleo entre autores y organización. Desconozco si es el caso, no obstante. Y como tengo ganas de encontrar algo de buena ciencia ficción nacional, parecía una ópera espacial, género que me gusta, le di una oportunidad. También se da la circunstancia de que el precio es barato.

Uno de los planetas visitados por los astronautas es agreste y feraz,… y quedará aquí representado por el Parque Nacional Taroko de Taiwán. Agreste y feraz.

La cosa va de una expedición a un sistema estelar situado a 700 años-luz de distancia, con su posición aparente en la constelación de Orión, en el que puede haber planetas potencialmente habitables. Allí, las dos parejas de astronautas entrarán en contacto con una civilización alienígena y empezarán a encontrar sospechas de cuál es el motivo de qué en una galaxia y en un universo tan grande, las estrellas estén en silencio, nadie se comunique con el ser humano. Pero claro, los más de 1400 años, tiempo terrestre, que lleva el viaje de ida y vuelta, también supone que no van a regresar al mismo planeta que abandonaron.

Vamos a ver. No me extenderé mucho. La novela es corta, pero no gracias a la concisión del autor, sino a que realiza un relato esquemático, de líneas gruesas y trazo rápido. Sin desarrollo de personajes ni de situaciones. Todo muy muy muy elemental. Coge unos cuantos conceptos científicos reales o posibles en un futuro y los engarza de una forma un poco apresurada, para componer una novela corta que se lee enseguida, pero que paradójicamente se hace larga… no ves el momento de terminarla, pero no por su disfrute sino por saber cómo diablos va a salir del embrollo. Y sale tirando de Deus ex Machina, en esta ocasión con una utilización de la frase latina casi literal, lo cual no me satisface mucho. Esto sin contar con la gran tontería del martianites, como nuevo hombre de Piltdown, absolutamente inverosímil, y la carencia de ética personal en los protagonistas y héroes de la novela. Lo cual… bueno,… estamos en España. Como comentaba ayer… lo de la ética no es nuestro fuerte.

[Libros – historietas] Paper Girls 16 – Saga 8

Literatura

Ya me he puesto al día con el comentario de los libros leídos. Espero que no me demore mucho más con la recopilación de ensayos de Umberto Eco que estoy leyendo ahora, porque si no, la semana que viene no sé si habrá comentario de libros. Ya veremos. Quizá haga como esta semana y tire de algún libro de historietas, o cómics, como dicen los que no pueden pasar sin los anglicismos de rigor. Bueno, la verdad es que cómic ya es una palabra plenamente integrada en el castellano actual. Pero es que a mí me encanta la palabra “historieta”.

En medio de estas aventuras espaciales y en el tiempo, disfrutemos un poco de la belleza de nuestro minúsculo rincón en el universo… mientras sea posible.

Y las de hoy las dedicamos a Brian K. Vaughn, que poco a poco se confirma como uno de mis guionistas favoritos. Sea con la colaboración de Cliff Chiang a la ilustración como en Paper Girls, o especialmente con la de Fiona Staples en Saga. Cómo me gustan las ilustraciones de Staples… son fantásticas. En todos los sentidos de la palabra.

En ambas series, hemos tenido que esperar un año para leer sus continuaciones en castellano. Normal en el caso de la segunda ya que España se ha venido publicando en álbumes recopilatorios anuales. Pero la primera iba saliendo con una frecuencia casi mensual, y de repente se produjo el parón que ha durado un año.

En el caso de Paper Girls, seguimos con las aventuras de nuestras preadolescentes, repartidoras de periódicas en la estéticamente discutible década de los 80 del siglo XX, que de repente, sin comerlo ni beberlo se metieron en una sucesión de viajes en el tiempo, con un ritmo bastante frenético. Como toda aventura con personajes de esta edad, no deja de ser un camino de autodescubrimiento y reafirmación, de intentar dar de lado las inseguridades que les asaltan y de comprender quienes son. Quizá el público objetivo de esta serie sea gente muchísimo más jovencita que yo, pero se pueden leer por parte de un adulto sin desdoro. Y realmente son tremendamente entretenidas, con esa mezcla de aventura y drama. Y sobre todo, viajes en el tiempo. Me encantan los viajes en el tiempo.

Ya he afirmado varias veces que, para mí, Saga es una de las mejores space operas de las que he descubierto, todos los géneros narrativos (literatura, cine, televisión, historieta,…) incluidos. Situada en esa fantástica guerra galáctica que enfrenta a terranosluneros, junto a todos sus aliados, más o menos fieles, más o menos de conveniencia. En enorme y monumental alegato antibelicista, en el que además va incluyendo todos los temas trascendentes que puede importar a una persona preocupada por el mundo de hoy en día. La diversidad social, racial, sexual, la violencia, la explotación de las personas, la hipocresía de la política y los medios, ya he mencionado la sinrazón de la guerra… todo lo que se os ocurra. En este octavo volumen, el tema fundamental es la familia. No es que sea un tema que no haya estado presente de continuo. De hecho es casi el hilo conductor de la serie, la familia de Marko, Alana y Hazel… y todos los demás que les rodean. Porque como en todas las familias, están aquellos que lo son por nacimiento y lazos de sangre, pero también esta la familia extensa de aquellos que simplemente están ahí para apoyar, para querer, para luchar si es necesario. Analizamos el sentimiento de pérdida. También hay una crítica a la hipocresía antiabortista, los hipócritamente llamados “provida”, que mientras niegan el derecho a las mujeres a realizar sus propias elecciones, no dudan en ser instigadores de guerras, asesinatos, discriminaciones… justo como la vida real. Auténticos “provida”. Pero no nos pongamos sólo en lo negativo. Hay reflexiones sobre los lazos de hermandad, algo sobre lo que se ha empezado a reflexionar en la serie, pero que todavía tiene mucho margen para desarrollar. Y frente a volúmenes anteriores, más oscuros, con muchas pérdidas, este ha sido más esperanzador, con reencuentros más o menos felices. Esperando ya al otoño del año que viene.

[Libro] Kepler 22B: un planeta, dos mundos

Literatura

Una serie de circunstancias se aunaron para que acabase leyendo este libro A. M. Vozmediano. Un escritor que se define como “escritor, padre y profesor”, y que parece que ha dedicado buena parte de su actividad literaria a escribir libros técnicos sobre programación en distintos lenguajes informáticos al mismo tiempo que se aventuró en el ámbito de la ciencia ficción. No sé muy bien por qué, pero sus distintos ámbitos en las redes sociales en estos momentos no existen o no son accesibles, así que no os puedo proporcionar ningún enlace. Pero la circunstancia básica es que hace unos meses Amazon anunció que para sus clientes Premium, los que venimos pagando una cantidad anual para que los envíos sean sin coste, o más bien una tarifa plana para el coste de esos envíos, ponía en marcha un nuevo servicio denominado Prime Reading. Libros electrónicos que podías leer sin coste adicional. Ellos consideran que no lo compras, que te lo “prestan”. Habría que darle un pensamiento en si poseer o no aquellos libros electrónicos que compras, que tienen sistemas de protección contra copia, y en que se quedarán el día que Amazon desaparezca.

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Yo sigo poniendo fotografías del único planeta de tipo terrestre en el que nos consta que existe vida,… de momento. Y que además es muy bello.

En fin, que decidí probar, y empecé a revisar la oferta de este nuevo servicio. Sinceramente, me resultó difícil encontrar un título que me sedujese. Y al final decidí darle una oportunidad a la ciencia ficción nacional.

Kepler-22b es un objeto astronómico que está de moda. Descubierto gracias a las observaciones del telescopio espacial Kepler, cuya misión ha terminado recientemente al agotar su combustible, dejando una ingente cantidad de datos que aumentarán el número de descubrimientos en los próximos años, este planeta tiene la peculiaridad de que, según los astrónomos, está en la zona habitable de su estrella. Y su tamaño es mayor que el de la Tierra, pero no de forma desmesurada, por lo que se especula con su naturaleza terrestre. O quizá como un núcleo rocoso rodeado de un océano líquido. En cualquier caso, un lugar para buscar indicios de vida extraterrestre.

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Vozmediano imagina que es un planeta de tipo terrestre con una rica ecología, en la que los humanos establecen una colonia… para encontrar que ya existen seres humanos allí. Pero en un estado tecnológico equivalente a una edad media más bien cutre. Para los menos enterados. Existen fenómenos de evolución convergente, en los que a problemas comunes se ofrecen soluciones similares, motivo por el que los delfines, que comparten antepasados con las vacas, se parecen sin embargo más a los peces que a los bovinos. Pero de ahí a que una especie surja en dos puntos distintos del universo sin relación alguna… eso sólo pasa en Star Trek y otros similares. Vozmediano, por supuesto, dará una solución distinta a este enigma.

He de decir que la novela es una aventureta floja, que en alguna ocasión tira de alguna trampa argumental para resolver el pequeño lío que monta desde el principio. Los personajes son un poco planos, aunque pretende dotarlos de cierta profundidad a base de misteriosos pasados. Y al final, no sabes si estas en una aventura espacial, en una novela de vampiros o de zombis.

Nadie regala nada. Supongo que los títulos que Amazon va a ofrecer por el morro a sus suscriptores, salvo alguno que sirva de reclamo, no van a ser gran cosa. Es lo que hay. Y desde luego, la ciencia ficción nacional es capaz de más y mejor. Espero.

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[Libro] El despertar del Leviatán

Literatura

Tras la tercera temporada de The Expanse, me empezaron a entrar ganas de leer los libros originales en los que se basa la película. La serie está muy bien, pero no se puede negar la complejidad de la trama y la sensación de que hay momentos en la que se acelera y se están dando cosas por dadas, por sabidas, que no están tan claras. Así pues, y dado que la cuarta temporada tardará, por el retraso que producirá el cambio de plataforma que la va a producir, en este tiempo me puedo plantear y leyendo de vez en cuando alguno de los libros de la saga en la que se basa. Mi creencia era que cada temporada adapta uno de los libros. Ahora ya sé que no. También sé que no está toda la saga traducida al castellano. Y que me voy a tener que pensar si piso el argumento de la serie leyendo antes los libros, o estos los dejos para después de las distintas temporadas, para ir afianzando la historia.

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No tengo fotos de naves espaciales… así que nos conformaremos con las naves atmosféricas, las que necesitan la sustentación del aire para volar y desplazarse. Como los aviones en exposición el Museo Dornier de Freidrichshafen, Alemania.

De momento, he ido con el primero de la saga escrita por James S. A. Corey. Ejem… Primera cuestión, esta tal Corey no es un señor, son dos; Daniel Abraham y Ty Frank. El primero es un escritor relativamente prolífico en los géneros de ciencia ficción y fantasía, tanto en relato como guionizando historietas. En ocasiones para encargos de franquicias más o menos populares. Frank parece que viene de ser asistente de George R. R. Martin, el autor de la saga de Canción de hielo y  fuego (más popularmente, Juego de tronos). En general, se sitúan por lo tanto en medio de la producción más comercial de estos géneros. Lo cual no es bueno ni malo, pero sí nos habla de un cierto estilo.

Este libro, al contrario de lo que yo pensaba, no se corresponde con la primera temporada de The Expanse, sino que su acción se extiende hasta una buena parte de la segunda temporada. La historia, familiar a los aficionados a la serie televisiva, trata de las tensiones sociopolíticas en una humanidad que ha realizado su primera expansión por el Sistema Solar, colonizando la Luna, Marte, un cierto número de asteroides y algunos satélites de los gigantes gaseosos. Lo cual también ha provocado la pérdida de la unidad política, con el sistema Tierra-Luna como la potencia establecida, Marte como la potencia emergente, y con el sistema del cinturón de asteroides reivindicando su independencia. Y una serie de empresas aprovechando para obtener beneficios. En estas estamos cuando una serie de extraños eventos en los que se ve involucrados la tripulación de la nave espacial Canterbury, llevarán a tomar conciencia de que se ha descubierto una extraña forma de vida alienígena, ajena al sistema solar.

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Entre los elementos positivos de la serie está el rigor en el respeto a las leyes de la física que hace que pueda entrar dentro de la denominada ciencia ficción dura. La única disgresión que se permite, además de la especulación sobre la vida alienígena, claro, está en la alegría con la que consumen combustible para ir de un lado al otro por el sistema solar, en lugar de confiar en las leyes de la mecánica celeste. No sé combustible gastan esta naves… pero parece que cunde bastante.

Entre los elementos negativo… no carece de los recursos propios de la narración “prefabricada”, esa que deben enseñar las universidades americanas en sus seminarios de literatura creativa, y que parece que consisten en enseñar a los futuros escritores a escribir todos igual y utilizando los mismos recursos y los mismos esquemas argumentales. Pero no está nada mal. Es entretenida. No es literatura de primera, pero tampoco es vulgar “macdonald’s” literario, tiene un razonable nivel. No hay motivo para el sonrojo, aunque tampoco estén a la altura de los grandes escritores de la literatura de anticipación. Es un producto de consumo muy digno, y recomendable para los amantes de la space opera, que pueden acercarse a este libro sabiendo que hay muchas muchas muchas muchas mucho peores, y que no hay tomaduras de pelo, hay unas dosis más que razonables de rigor.

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[TV – Series] The Expanse,… el sistema solar en guerra

Televisión

Justo el día en que la leyes de la mecánica celeste determinan que nuestra Luna va a quedar ensombrecida y ruborizada por la impertinente interposición de la Tierra entre el satélite y el llamado astro rey, Sol, que no es más que una estrella más, vulgar y corriente, de clase espectral G2, como muchas muchas muchísimas que hay en nuestra galaxia y no digamos en el universo, me animo a comentar la temporada tercera de The Expanse. La expansión.

Casi con toda seguridad la mejor space opera, actual de la televisión. No es que haya muchas más. Pero alguna hay, y esta es una producción bastante interesante que ha ido ganando en interés con el tiempo. Y esta temporada, además, ha estado dividida en dos partes, cada una de las cuales ha tenido su dinámica propia y sus logros. El caso es que estoy lo suficiente enganchado a las aventuras de la tripulación de la Rocinante, antigua MRCN Tachi, como para que incluso haya empezado recientemente a leer las novelas de James S. A. Corey, seudónimo conjunto de los escritores norteamericanos Daniel Abraham y Ty Franck, con la primera de la saga, El despertar del Leviatán. Aun me falta bastante para terminarla, pero ya adelanto que es una novela más simpática y entretenida que brillante.

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En el Parc des Deux Rives (parque de las dos orillas) en Estrasburgo hay representado un sistema solar a escala, con los planetas exteriores, más allá del cinturón de asteroides, muy separados unos de otros…

Si la semana pasada hablábamos del miedo de los seres humanos a las inteligencias no humanas, refiriéndonos a la singularidad tecnológica o inteligencia que surge a partir de las creaciones de los propios humanos, en esta ocasión el miedo o el peligro procede de las inteligencias alienígenas. O incluso de la existencia de una vida alienígena que, con inteligencia o sin ella, tal y como la definimos, pueda ser una amenaza para la especie humana. Porque quien te dice que a una especie alienígena hipotética se le puedan aplicar los mismos caracteres que a la psique humana. Vulgar antropomorfismo del que a duras penas nos deshacemos. El caso es que, aunque de momento no hay señales que indiquen que vivamos en un vecindario estelar plagado de vida y civilizaciones alienígenas, el tema ha sido motivo de cierta preocupación desde el siglo XX y hasta nuestros días.

H.G. Wells y su guerra contra los marcianos llevada varias veces al cine y televisión, y que causó el “famoso” pánico de la retransmisión radiofónica de Orson Welles. Toda la neurosis de los avistamientos de platillos volantes tras la Segunda Guerra Mundial, y las teorías conspiranoicas del Área 51 y similares. Las múltiples imaginaciones que la literatura de anticipación ha realizado del primer contacto con una inteligencia alienígena. Alguna de ellas muy pesimista, como la teoría del bosque oscuro que comentaba hace unos meses a propósito de una celebrada trilogía de un escritor chino. El proyecto SETI, para buscar hombrecillos verdes a través del análisis de las señales recibidas por los radiotelescopios. Incluso algún destacado científico ha hecho hincapié en la conveniencia de NO buscar hombrecillos verdes, que podrían tener mala leche… o directamente provocar un choque cultural, en los que siempre sale perdiendo la cultura más atrasada tecnológicamente.

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… y los planetas interiores, entre el Sol y el cinturón de asteroides, muy cerquita unos de otros.

Pero si en la expansión de la humanidad por el Sistema Solar surge el problema del contacto con la vida alienígena, tema que ha cobrado una especial relevancia y trascendencia en la segunda mitad de esta tercera temporada, no deja de reflejar de fondo las miserias de la política y las relaciones sociales humanas. Esa lucha por la hegemonía en el sistema solar entre la potencia antigua, la Tierra representada por las Naciones Unidas, y la potencia emergente, la República Congresual de Marte, con las discriminadas y poco consideradas colonias del cinturón de asteroides y los planetas exteriores como pringaos de la función, no deja de representar situaciones similares en nuestra sociedad actual, cuando sólo una docena de hombres han caminado sobre un astro distinto de la Tierra, la Luna que se eclipsará esta noche, y unas cuantas decenas han estado en órbita alrededor del planeta.

Bueno. Pues muy entretenido oye. Tal es, que me llevé un disgusto cuando oí que Syfy no iba a renovar una cuarta temporada. Muchos esperaron que fuese Netflix que emite con posterioridad la serie por todo el mundo, retomase la producción, que no debe ser de las más baratas de la televisión. Pero no,… ha sido Amazon Studios la que ha recogido el desafío. Pues nada… A por ello.

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Y luego ya cruzas la pasarela y estás en otra galaxia, la Germánica Galaxia.

[Serie de animación] Cowboy Bebop

Televisión

Disponible en los catálogos de Netflix y Amazon Prime Video, no sé si en alguno más, Cowboy Bebop es una de esas series de animación japonesa que se puede considerar de culto. Según leo en la Wikipedia, su emisión inicial presentó ciertas vicisitudes, interrupciones y otras situaciones, ya que los temas y contenidos, en los que no falta referencias sexuales y, sobre todo, situaciones violentas. Esta es una de esas series que va teóricamente dirigida al sector demográfico llamado young adult (adulto joven), que entiendo se refiere a adolescentes en sus diecimuchos y jóvenes en sus veintipocos. En los artículos de la Wikipedia dedicados a la serie en español y en inglés se dice que está dirigida al público shōjo, es decir, “mujer joven”… y me extraña un poco. Tengo la sensación de que atraerá más al público masculino que al femenino, según las atribuciones clásicas de roles por géneros, con las que en principio no tenemos por qué estar de acuerdo.

Akihabara - Tokio

No sé por qué, pero han sido las fotos del paseo por Akihabara en las que he pensado para ilustrar esta entrada. Este distrito de Tokio es el paraíso de la electrónica de consumo, pero también de las “idols” underground y otros fenómenos particulares de la cultura nipona, que ahora entiendo mejor que cuando visitamos el lugar.

Lo que sí que me parece real, ahora ya hablando por mi propia experiencia y dejando de lado lo que digan los demás, es que me parece una serie con temas muy adultos. Una space opera que participa abundantemente del género negro, así como de eso que se ha dado en llamar el space western. Hay varios ejemplos en la historia de la ficción audiovisual en la que se traslada el espíritu de frontera del oeste americano del siglo XIX a las aventuras espaciales. Por mencionar algunos muy populares, tenemos la serie Firefly, o Han Solo y la cantina de Mos Eisley en Star Wars… Pero hay más. Y en cualquier caso, domina el género negro en la serie. Con personajes de pasado oscuro, mujeres fatales, gángsteres, policías corruptos y bajos fondos diversos.

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Son cuatro/cinco los personajes en los que se centra la serie. Los dos que desde el principio están ahí, Jet, el antiguo policía, y Spike, el antiguo gángster. Luego se unen Faye Valentine, la joven hibernada que vive arriesgadamente descolocada fuera de su época, y la niña Ed/Françoise, de extrema inteligencia y abandonada por su padre. Y el protagonismo que le queráis otorgar al perro, Ein, muy peculiar. En general, la idea es formar el tradicionalmente poco tradicional grupo de marginales que, al mismo tiempo que van afrontando las aventuras que les surgen en el día a día, han de resolver sus asuntos pendientes en arcos argumentales amplios.

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Todo ello en el marco de una humanidad dispersa por el Sistema Solar debido a un cataclismo en el sistema Tierra-Luna que provocó el casi total abandono del planeta natal de la humanidad por sus inciertas condiciones para la supervivencia. En los distintos planetas rocosos y grandes satélites o grandes asteroide se han ido conformando sociedades en los que reconocemos las características de las deshumanizadas urbes humanas contemporáneas. En ellas, los protagonistas y personajes secundarios van dando lugar a reflexiones de carácter principalmente existencialista. Una existencia personal difícil de soportar, difícil de seguir adelante, especialmente si uno no ha conseguido dejar atrás los errores o los infortunios del pasado. Un grupo de protagonistas que viven en grupo, se sostienen los unos a los otros, pero a pesar de todo, fundamentalmente, están solos. En un universo muy grande y muy frío. Muy poco acogedor. Lo único que pueden considerar como hogar es la “Bebop”, la nave espacial que da nombre a la serie. Y que marca también el estilo de la banda sonora de la serie en la que no faltan los temas de jazz.

Para alguien como yo que desde muy jovencito ha ejercido el escepticismo como principio vital, no por elección sino por que se me ha dado que mi cabecica funcione así, esta serie aporta un tono amargo al escepticismo vital general. Algo que me alcanza en los momentos bajos, y especialmente conforme los años y la experiencia te va situando en tu lugar así como a aquellos que te rodean. Personalmente, la he disfrutado mucho. Y la recomiendo vivamente. Eso sí. Nada de vérsela de un atracón. Mejor disfrutarla poco a poco. En varios meses, como he hecho yo.

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[Libros] Saga, las guerras del Canadá y otras aventuras de Brian K. Vaughan

Literatura

Estaba yo dudando si dedicar mis esfuerzos blogueros hoy entre un tema fotográfico, tengo un par de series fotográficas recientes que comentar, o el literario comiquero. He optado por este último, porque también se me han acumulado algunas noticias.

Brian K. Vaughan es uno de los guionistas de historietas que pululan en la actualidad, y que nos llegan desde Estados Unidos. Presencia frecuente en los premios dedicados a la historieta en los últimos 12 años, también ha hecho sus pinitos en la televisión… aunque su trabajo como escritor en ese medio, sin que carezca de mérito, ya no me llama tanto la atención.

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Para ilustrar la entrada de hoy, y con la excusa del conflicto entre EE.UU. y Canadá de una de las historias, las cataratas del Niágara, tal y como quedaron reflejadas en la cámara de película tradicional de un solo uso protegida contra la lluvia que llevábamos con nosotros. La gente con impermeables azules son las del lado yanqui, las que llevan impermeables amarillos la del lado “canuck”.

Indudablemente, su obra actual más conocida, y la más premiada ya que va acumulando premios desde que comenzó hace ya unos años es Saga. Aventura épica y familiar al mismo tiempo, con toques de fantasía, en el que vamos siguiendo desde hace siete volúmenes las aventuras de una familia de proscritos. Marko, soldado de Guirnalda, y Alana, también soldado pero de Terrada, mundo alrededor del cual gira el anterior, asqueados de la guerra que enfrenta sus mundos irreconciliables, desertan, se conocen, se enamoran y tienen una hija, Hazel, la narradora en primera persona de la historia. Sobre esta premisa, y con una pléyade de personajes secundarios y arcos argumentales paralelos, se va desarrollando la que probablemente es la mejor space opera, del momento, por cualquier medio de expresión conocido (literatura, cine, televisión, historieta,…). Dibujada por Fiona Staples, me encanta como ilustra esta chica canadiense, el séptimo volumen de la serie se ha centrado en la permanencia durante meses repostando de la nave-árbol en un cometa que también es escenario de las guerras entre “alados” (los de Terrada) y “cornudos” (los de Guirnalda). Como siempre, mezcla aventuras, humor, drama, alguna gota de tragedia, y buenas dosis de crítica social. Como siempre, algunos personajes se han quedado por el camino. Ha algunos los echaremos más de menos que ha otros. ¿Ya he dicho que me parece la mejor space opera del momento? Pues eso.

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Ha coincidido la salida al mercado del séptimo volumen de Saga, con el último cuadernillo de We Stand on Guard. Como ya he comentado en alguna ocasión, en esta historia ilustrada por Steve Skroce y coloreada por Matt Hollingsworth, en el tercer aniversario del comienzo de la guerra angloamericana de 1812, o sea en 2112, un atentado terrorista contra la Casa Blanca en un país asolado por las sequías y el cambio climático, provoca la invasión de Canadá por parte de los Estados Unidos. Parece que detrás de todo esto hay una operación de falsa bandera (“Remember the Maine” y el imperialismo norteamericano en Centro y Sudamérica). Los antecedentes históricos que otorgan plausibilidad a la idea están claros. En seis cuadernillos que se leen en un plis-plas conocemos a un grupo de resistentes a la invasión que pondrán en jaque al poderoso ejército ocupante. Una historia menos maniquea de lo que su planteamiento aparenta y que discurre una serie de amenazas para la convivencia pacífica y la democracia que hoy en día son una realidad. El negacionismo del cambio climático, la política de la posverdad (o sea, del embuste), el populismo,… Y de fondo el miedo que probablemente han tenido siempre los canadienses a su vecino y amigo del sur… Al fin y al cabo, Canadá consiguió la independencia del Reino Unido para conjurar el eterno riesgo de una invasión por parte de los Estados Unidos, como la que desencadenó la guerra de 1812. Aquella acabó en tablas… pero quien sabe las siguientes.

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Y siguen desarrollándose, vamos por el cuadernillo número 13, las aventuras de las Paper Girls. En los últimos tiempos se han impuesto los revivals de las aventuras de las pandillas adolescentes de los años 80, con fuerte cargas de nostalgia, véase Stranger Things para la televisión. En esta ocasión, Vaughan, con los dibujos de Cliff Chiang y el colorista Matt Wilson, nos traslada también a esa época, donde un grupo de chicas, repartidoras de periódicos, se ven envueltas en una serie de locas aventuras en las que viajarán por el espacio y el tiempo, en una aventura que todavía se está desarrollando. En principio, esta aventura está dirigida a un público más adolescente y menos adulto, pero la verdad es que los límites me parecen difusos, y la considero perfectamente apta para todo tipo de públicos.

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[Cine] Valerian and the City of a Thousand Planets (2017)

Cine

Valerian and the City of a Thousand Planets (2017; 332017-1808)

Hace unas semanas, previendo este estreno, hice una entrada comentando las historietas de Valérian y Laureline. Allí exponía los trazos generales de las aventuras de los agentes espacio-temporales de origen francés. Pero me he dado cuenta ahora de que no contaba porqué yo les tengo tanto cariño a estos dos personajes… y antes de seguir adelante, lo quiero comentar un poco.

Las aventuras de Valérian y Laureline fueron las primeras historietas, y los primeros libros en general, que yo leí en mi vida en su idioma original, distinto del castellano. Tendría yo unos catorce o quince años, e hice amistad con un chico que tenía un primo cuya madre era francesa. Y él mismo, bilingüe. Y tenía buena parte de la colección de álbumes de las aventuras de estos dos héroes de historieta. En idioma original, porque he de confesar que hasta recientemente no las había visto publicadas en idioma castellano. Que no quiere decir que no existiesen, no lo sé, simplemente que no gozaron de la popularidad de otros héroes de historieta franceses en nuestro país. El caso es que aquel chico, de cuya vida no sé desde hace décadas, lo he buscado en redes sociales y no lo encuentro… me dejaba sus álbumes y yo los leía. Eran los típicos álbumes similares a los de Astérix, con aventuras que duraban 46 páginas de buen tamaño y tapas duras.

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Por muy mona que sea la modelo pijita londinense esta que encarna a Laureline en la película, yo sigo prefiriendo a la vivaz moza medieval francesa de los tebeos. Por ello, volveré a los bastiones y castillos del Perigord, que me recuerdan a ella.

No recuerdo si las aventuras que han inspirado la película de Luc Besson estaban entre las que leí. En cualquier caso, las releí recientemente en formato electrónico. Según nos cuentan, la película se basa en dos de los álbumes, L’Empire des mille planètes y L’Ambassadeur des Ombres. En realidad es una adaptación libre de esta última. De la primera, que curiosamente inspira el título de la película, sólo obtiene la idea de un gran mercado variopinto.

Como ya dije en su momento, miedo me daba lo que Besson hiciese con estos héroes a los que cogí tanto cariño en mi adolescencia, en la que me “enamoré” perdidamente de la intrépida Laureline. Quién no. El caso es que Besson es un director que tiene alguna película muy notable y un montón de “quiero y no puedo” o “quiero y no sé” en su filmografía. Las características de esta adaptación la hacían candidata a cualquiera de estas dos últimas categorías. He de decir que cuando salimos del cine el viernes, teníamos la sensación de habernos entretenido, que no es poco. Pero también de que conforme pasase el tiempo, ibamos a ver la película con otros ojos. No necesariamente los más positivos.

Para empezar, el título. Valérian. Ya nos decía algo. En el planteamiento del filme, Laureline iba a tener un papel un escalón por debajo del macho. Y si por algo se caracteriza la serie de historietas es por la reivindicación que hace de la mujer a través de nuestra heroína, que en las historietas procede de algún lugar de la Francia del siglo XI, mientras que en la película parece que ha estudiado en alguna universidad “contemporánea” (respecto a la cronología interna de la historia, claro). Los papeles en las historietas están muy bien definido. Valérian es el héroe fuerte y valiente. Pero con frecuencia mete la pata y es Laureline quien tiene que resolver la situación. Es una mujer valiente pero no temeraria, inteligente, que intenta resolver los problemas evitando la violencia y que, lejos del papel de “damisela en apuros” que parece el típico en las aventuras de toda la vida, es quien acaba rescatando al “héroe en apuros”. De hecho, en el álbum en el que se inspira la película es la protagonista casi absoluta, pudiéndose considerar como una aventura de Laureline en la que el destino de Valérian es el mcguffin que mueve a la heroína a la acción. En un momento en el que cada vez hay más intentos de presentar heroínas con personalidad propia en un terreno tradicionalmente masculino como es el cine de aventuras, era la oportunidad para aprovechar un material de partida que, con muchas décadas de adelanto, ya se había situado en ese punto. Pues no… Al fin la historia la reselve el héroe y a tiros. Decepcionante. Deprimente.

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El segundo punto que marca la película es la historia en sí misma. El guion está descuidado. Parece que está hecho de retales. La aventura original es un exploración y una búsqueda a través de un mundo diverso, pero coherente. La película parece una acumulación de situaciones para permitir a los héroes desenvolverse en la acción, pero con poca coherencia entre ellas. Como si se tratase de un muestrario de capacidades para mostrar que Besson y su equipo son capaces de fabricar prodigios técnicos. El caso es que, por meritorio que pueda ser el mundo creado por los responsables del film, tienes la sensación de que recorren mundos ya trillados.

Y el tercer punto que quiero comentar es quizá uno de los más importantes; el reparto. Desde mi punto de vista, la pareja protagonista, Valérian (Dane DeHaan) y Laureline (Cara Delevingne), son un error de marca mayor. Sí. Son muy monos. Alegran la vista a los espectadores de ambos sexos. Son modernitos. Pero presentan unas limitaciones considerables a la hora de la interpretación. Hay momentos que chirrían notablemente. Y Delevingne confunde con frecuencia el plató de rodaje con la pasarela de los desfiles de modelos, lugar en el que su forma de caminar tendrá sentido, pero no cuando estas a punto de ser el primer plato de una suculenta cena. Un reparto de secundarios con cierto nombre no consigue salvar la papeleta.

Como he dicho, la sensación inmediata que produce la película es de entretenimiento. Y para aquellos espectadores menos exigentes, ya les valdrá. Pero quien tenga un poco de conocimiento y cultura de lo que es el cine de aventuras, o la ficción de aventuras en general, en seguida apreciará que las costuras de este largometraje están apenas hilvanadas y que se deshacen en la falta de sustancia con poco esfuerzo. No es una absoluta catástrofe como algunos la pintan, pero para las pretensiones que tenía, Besson hablaba ya de una trilogía, es un producto fallido.

Nota: Las aventuras de Valérian y Laureline NO copian a Star Wars… son anteriores en el tiempo. Son los diseños de Star Wars los que están inspirados cuando no copian con descaro pero de forma inconfesa a los de las aventuras de Valérian y Laureline.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **/***

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