[Cine] The Lobster (2015)

Cine

The Lobster (2015); vista el 9 de diciembre de 2015.

Versión original subtitulada para una película rodada en inglés con un ADN muy variado, greco-franco-irlandés… e incluso más. La versión doblada se puede encontra en la cartelera española bajo el título casi literalmente traducido, “Langosta”.

Esta película del griego Yorgos Lanthimos, viene precedida de críticas relativamente entusiastas, por la original de su argumento y su puesta en escena. Vamos a ver lo que da de sí.

David (Colin Farrell) vive en una sociedad alternativa a la nuestra en la que nadie puede permanecer soltero, sin pareja. Cuando alguien se queda sin pareja o no es capaz de adquirir una, es llevado a un hotel donde tiene 45 días para encontrar su media naranja entre otras personas en su situación. Si no lo consigue, al cabo de ese tiempo será convertido en el animal de su elección. David decide que si no consigue pareja… querrá ser una langosta. Viven más de 100 años. Si nadie las echa en una cazuela de agua hirviendo claro. El tiempo de 45 días es extensible… ya que cada día salen a cazar “solitarios”. Gente que vive en los bosques sin compromiso de pareja alguno, al margen de la sociedad. Los abaten con dardos somníferos, y luego son convertidos en animales. Por cada “solitario” abatido, ganas un día más de estancia en el hotel. Cuando su intento de emparejarse con una compleja y desalmada mujer (Angeliki Papoulia) falle, con la ayuda de una camarera (Ariane Labed) se fugará a los bosques. Será aceptado por la lider de los “solitarios” (Léa Seydoux), con una condición. No puede enamorarse ni emparejarse con nadie. Pero la presencia de un mujer miope (Rachel Weisz), le pondrá las cosas difíciles, aun arriesgando graves castigos.

El mundo distópico de este filme está representado por la isla de Irlanda, un mundo distópico donde todo el mundo está obligado a ir en pareja.

El mundo distópico de este filme está representado por la isla de Irlanda, un mundo distópico donde todo el mundo está obligado a ir en pareja.

Se ha dicho que estamos ante la rareza, la excentricidad del año. Desde luego ni los planteamientos, ni los diálogos, ni la historia es de las que estamos acostumbrados. Con una puesta en escena austera, a veces fría, pero que conviene a las características del relato, un relato con voz en off de la que tardamos prácticamente media película en conocer su propietaria, Lanthimos nos planta ante la cara una curiosa e interesante reflexión sobre la soledad, las relaciones de pareja, el egoísmo, los prejuicios que nos invaden a la hora de escoger nuestras relaciones, o los engaños en los que incurrimos para “pescar” a nuestras parejas, con una mezcla de comedia que roza el humor negro en ocasiones y de drama. Cumple con la vieja regla que dice que de entrada hay que sorprender al espectador antes de contar la historia, con una escena absolutamente surrealista en la que una mujer para su vehículo en el campo, desciende de él y dispara su escopeta contra un pobre burro que allí pasta.

Rodada en Irlanda, saca buen partido del tiempo gris de la verde isla del archipiélago británico, acompañada de una potente banda sonora.

Y si no...  te convierte en un animal y te sueltan en los bosques...

Y si no… te convierte en un animal y te sueltan en los bosques…

Son importantes las interpretaciones, con un austero, casi hierático Colin Farrell, muy lejos de su exhuberante imagen de conquistador del mundo de épicas películas pasadas. Un hombre vulgar, sin interés, prácticamente sin personalidad, que de entrada lo consideramos condenado a una futura vida en el fondo del mar. Pero asimismo un superviviente. Al igual que las langostas, se sabe camuflar en el fondo del mar donde habita, incluso como algunas especies de estos crustáceos cambiando de color. Muy buenos trabajos también del resto del reparto (¿Léa Seydoux encasillándose en el rol de mal? Con lo que me gusta a mí esta chica), donde además de los mencionados vemos aparece en papeles más o menos largos gente como Olivia Colman o John C. Reilly (impagable escena de la tostadora).

Hay en esta película más de lo que parece. Película que tiene dos parte muy definidas, la estrambótica parte inicial en el hotel, con escenas antológicas por lo absurdo, y la romántica parte final, donde surge lo mejor y lo peor del ser humano. Yo no me la perdería. De hecho, no me la he perdido.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****
Muy alabada la idea del protagonista de ser una langosta si falla en su intentona por encontrar pareja,... Es que todo el mundo quiere ser perro, y todo está lleno de perros... Tiene su coña ¿no?

Muy alabada la idea del protagonista de ser una langosta si falla en su intentona por encontrar pareja,… Es que todo el mundo quiere ser perro, y todo está lleno de perros… Tiene su coña ¿no?

 

[Cine] L’enfant d’en haut (2012)

Cine

L’enfant d’en haut (2012), 9 de mayo de 2014.

Esta película llega a la cartelera de Zaragoza con muchísimo retraso ya que cuando se estrenó a nivel nacional no llegó. La semana pasada se celebró una semana cultural europea, que incluyó un pequeño ciclo de cine en versión original a 3 euros la entrada. Y decidimos encontrar un momento para ver este filme que me consta había tenido buenas críticas, y que está protagonizado por una de las actrices francesas de moda, Léa Seydoux. Como la vimos en versión original, he conservado su título original en francés. En su trayectoria internacional se ha ido estrenando en diversos países, incluido España en versión doblada, con el título en inglés Sister. Está dirigida por Ursula Meier.

Simon (Kacey Mottet-Klein ) es un chico de 12 años que vive con su hermana en algún punto del Valais francófono. Su hermana Louise (Léa Seydoux), Sister como le llama él habitualmente, es notablemente mayor que él, y es una catástrofe. Va de hombre en hombre, de trabajo en trabajo, de fiesta en fiesta, y quien realmente provee para la necesidades básicas de este pequeño familiar es Simon, que se dedica durante la temporada de esquí a subir durante el día a las estaciones alpinas de deportes de invierno, donde se dedica a sustraer equipo deportivo en buen estado para luego revenderlo. Una actividad no exenta de riesgo.

Estación de Sion

Hace dos veranos estuve en Sion, en el mismo valle del Valais donde transcurre la acción de la película, y también encontré motivos “cinematográficos”.

Dura película la que nos ofrece Meier que tras una amplia presentación de las conidiciones de vida de los dos hermanos, centrada especialmente en el pequeño que es el auténtico protagonista del filme, nos desvela un secreto familiar que nos rompe los esquemas y hace que nos replanteemos por completo lo que estamos viendo. Una situación familiar difícil, situada paradójicamente en un país que es uno de los paradigmas de la riqueza y el bienestar, y en el entorno del acomodado mundo de los deportes de invierno, de la que se nos da pocas informaciones sobre el pasado. Nada sabemos del resto de la familia de los dos protagonistas ni de cómo han llegado a esta situación. El conjunto de la historia es algo que debe construir el espectador. Una historia con pocos visos de luz, aunque el final dé margen a la esperanza.

La película sigue constantemente las andanzas del chaval, por lo que es el joven suizo Mottet-Klein quien carga con la responsabilidad de sacarla adelante, y lo hace con mucha solvencia. Con el apoyo en los momentos idóneos del buen trabajo de Seydoux, actriz que por físico se podría permitir optar a trabajos más glamourosos, pero que parece encontrarse igualmente a gusto en situaciones de menos relumbrón. Pequeña participación de Gillian Anderson, en un reparto internacional. Lo cierto es que es una propuesta interesante, que nos dejó pegados a la butaca con mucha mayor intensidad de lo que habíamos esperado.

Cine socialmente incómodo, aunque llevado con elegancia y sin urgar en exceso en las heridas de los caracteres. Muy apoyado en una realización sobria pero eficaz, es quizá la fresca y frágil presencia del actor protagonista la que le da una especial credibilidad. Aunque a mí, la constante presencia de los abiertos paisajes del valle del Ródano flanqueados por las cumbres alpinas me dejaron una sensación melancólica por los recuerdos que me traían.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Montes alpinos desde Sion

Allí en Sion, en el Valais, el valle del Ródano, a pesar de estar flanqueado por las altas montañas de los Alpes, el clima es relativamente suave y proliferan los cultivos de vides y otros frutales.

[Cine] La vida de Adèle (2013)

Cine

La vida de Adèle (La vie d’Adèle: Chapitres 1 et 2, 2013), 25 de octubre de 2013.

Desde que se proclamó una de las ganadoras de la Palma de Oro en Cannes de la historia del festival hace unos meses, y con el añadido de los comentarios que suscitaron sus explícitas escenas sexuales, el estreno de esta película ha sido esperado por los aficionados al séptimo arte con gran expectación. En mi caso, he de añadir que hace unos meses leí la historieta, o novela gráfica, en la que está basado el filme, Le bleu est une couleur chaude de Julie Maroh, y que me gustó. Incluso aunque lo utilicé como excusa para experimentar la lectura de un cómic en la tableta, lo cual no resultó del todo una buena idea. Bueno. Todo se conjugaba para que en cuanto se estrenase en la cartelera zaragozana nos fuésemos a verla. Aunque con la decepción de que no ha llegado a esta ciudad una copia decente en versión original. Lo cual no deja de ser un problema. Si cada vez llevo peor el doblaje del cine en general, hace tiempo que me di cuenta que soporto peor el doblaje que hacen de las películas en francés que de las más frecuentes en inglés. Bueno. Vamos a ver qué tal ha ido esta película dirigida por Abdellatif Kechiche.

El filme nos cuenta la historia de Adèle (Adèle Exarchopoulos) una adolescente, estudiante de instituto, a priori una más entre sus compañeras, que le va bien en general académicamente, aunque con preferencia por las letras. Tiene alguna relación con un chico del mismo instituto, pero no la deja satisfecha y corta con él. Y así va tirando hasta que conoce a Emma (Léa Seydoux), una joven estudiante universitaria de bellas artes, unos años mayor que ella por lo tanto, abiertamente homosexual, y por la que se sentirá atraída. Lo que empieza como una amistad, acabará siendo una relación amorosa que durará varios años, en los que veremos los altibajos de la misma, debido a las diferencias de caracteres, de orígenes sociofamiliares, y de cómo asumen o viven cada una de ellas su sexualidad. Asistiremos a la entrada de Adèle en el mundo laboral como profesora al mismo tiempo que el progresivo éxito de Emma como artista. Y veremos como se resuelven, o no, las crisis de la pareja.

Rue des Hospitalières Saint-Gervais

No he estado en Lille, no tengo fotos de Lille, Así que nos conformaremos con el paisaje urbano parisino. Como el que podemos encontrar por el Marais.

He de decir que la digestión de esta película me ha resultado más pesada de lo que pensaba. De hecho, inmediatamente nada más salir de la sala de cine mi sensación era más de confusión que de otra cosa. Intentaré resolver esta confusión en los siguientes párrafos, que ya aviso que pueden desvelar algún elemento de la trama, lo cual no sé si es importante o no. Al fin y al cabo, esta no es una película de acción o de suspense. Lo que importa aquí es la vivencia de la personalidad y las relaciones de los personajes.

Mi confusión creo que viene en parte de haber leído previamente la novela gráfica. Una historia, la de Maroh, de las que deja un regusto positivo, que gana con el recuerdo y con el tiempo. Hoy en día la valoro más que el día en que la terminé. Y entiendo que muchos detalles a los que en su momento di una importancia relativa, ahora me parece realmente importante, sobretodo porque la diferencian de la historia que nos cuenta Kechiche, que está basada en la anterior pero no es igual. Y creo que prefiero la historia tal y como la cuenta Maroh, ya lo adelanto.

En la novela gráfica, la adolescente protagonista se llama Clémentine. Desconozco los motivos para cambiarle el nombre en la película, y ponerle el de la actriz que la encarna. En cualquier caso, el carácter de Clémentine/Adèle es razonablemente similar en ambas historias. Un chica/mujer insegura, con tendencia a la introversión que no acaba de asumir completamente su propia sexualidad, por lo que tiende a separar en la medida de lo posible su vida personal de relación del resto de su vida laboral, familiar y de amistades. Muy al contrario de Emma, que vive abiertamente y sin complejos su sexualidad, y se siente orgullosa de ella. Forma parte incluso de su vivencia y creación artística.

Emma es un personaje sin embargo distinto en ambas historias. Quizá no de partida, pero sí que interpretamos de forma distinta sus reacciones según lo que se nos cuente de ella. No valoramos de forma similar su reacción ante una infidelidad de su pareja si sabemos que previamente tuvo que soportar esa experiencia y de forma repetida, que si pensamos que es la primera vez que sucede. Y es que como ya he venido comentando, las dos historias la de la novela gráfica y la de la película van divergiendo, y el personaje de Emma es uno de los que más sufre en esa divergencia.

Cuando aparecen los créditos finales, vemos que el título completo en francés de la película no es La vie d’Adèle sino La vie d’Adèle: chapitres 1 et 2. Y es que efectivamente la novela gráfica nos cuenta más. Bastante más. Y de otra forma. La historieta de Maroh es un flashback a partir de los diarios de Clémentine/Adèle. Estos son mencionados en diversas ocasiones en la película. Ya he mencionado el gusto de Clémentine/Adèle por la lengua y la literatura. Pero finalmente, no tienen más que un valor circunstancial en la trama. En la novela gráfica son un elemento clave del desarrollo argumental. De esta forma, efectivamente me quedo con la sensación de que después de tres horas de filme, no me han contado toda la historia. Que se queda coja. No lo puedo evitar. Conozco la otra versión, que me gusta, y esta me deja insatisfecho. Cosa que puede no pasarle a quien se acerque a la versión filmada sin prejuicios.

Un elemento importante en ambas historias es la explícita representación de las relaciones sexuales que se reproduce en ambas. Pero claro, no es lo mismo un historieta que el cine. He de decir que, en general, las películas que son muy explícitas en la forma de presentar las relaciones sexuales no necesariamente me resultan especialmente satisfactorias o eróticas, dependiendo de cual fuera la intención del director. En este caso, y tal como he leído en alguna parte, la forma en que están rodadas hace que durante las mismas te quedes absolutamente clavado a la butaca. Toda la película está rodada dando gran importancia a la carnalidad de los personajes. Está llena de primeros planos en los que destacan los labios, la saliva, las lágrimas, aquello que da materia sensorial, y también sensual, a los rostros y a los cuerpos. Incluso los planos generales de las protagonistas, aun representándolas vestidas como cualquier otra joven de su edad, presentan siempre cierta sensualidad en sus movimientos y en su actitud. En cualquier caso, como he dicho las secuencias de cama te impactan bastante, por su intensidad, por su realismo y por su duración. Y entendámonos, hay muchísimo más metraje con la ropa puesta que sin ella. Se nos cuentan mucha más cosas, presenciamos muchos diálogos, muchas interacciones todas ellas importantes. Pero a pesar de eso, el sexo, o mejor dicho la sensualidad, adquiere una dimensión sobresaliente en la historia filmada. Y creo que está buscado intencionalmente.

Y aquí enlazo con la propia historia de amor entre las dos chicas. También percibo diferencias cualitativas entre las dos historias, la gráfica y la cinematográfica. En la historieta, sí que percibo que la relación entre dos chicas, entre la dos chicas, tiene especificidades sobre lo que sería una relación entre un chico y una chica. Veo diferencias cualitativas. Pero en la de Kechiche, más allá de las escenas sexuales y de las dudas de Adèle, lo que me están contando es una historia bastante convencional, con los mismos problemas que cualquier otra pareja, sin importar el sexo de sus miembros. Es decir, no me está contando nada que no me hayan contado ya hasta la saciedad. Un mitad de la pareja activa, culta, dominante socialmente, la otra discreta, acomplejada, de extracción sociocultural más baja, las dificultades de una para encajar en la vida de la otra,… y las consecuencias que esto trae. Me parece menos original.

Hay una cosa que lamento. Me gusta mucho el título de la novela gráfica: Le bleu est une couleur chaude. El azul es un color cálido. Contradicción aparente que es aprovechada por Maroh para un estilismo en sus dibujos muy elegante, y que dota del color azul, el del tinte del pelo de Emma cuando se conocen de mucho simbolismo y significación. El dibujo de Maroh es casi monocromo en los flashbacks que nos cuentan la vida de Clémentine, y coloreados en el presente de Emma que recuerda la historia, destacando siempre el color azul como un símbolo. La paleta de colores que utiliza Kechiche también tienden a cierta monocromía, favorecida por el tiempo gris de la región de Lille donde transcurre la acción. Pero en todas las escenas hay detalles de color azul, unas veces más intensos que otras. Creo que no había necesidad de cambiar el título. Salvo por motivos comerciales, o vaya usted a saber porqué.

RER Musée d'Orsay

O el RER, trenes de cercanías que atraviesan la ciudad, también vemos a Adèle en la película usar los trenes de cercanías para ir a estudiar al instituto.

Hasta ahora, he presentado mis impresiones en paralelo, en una comparación entre las dos historias, la de la novela gráfica y la cinematográfica. Lo hago así porque no he podido evitarlo. La una me ha condicionado mucho mi apreciación de la otra. En líneas generales estamos ante una buena realización cinematográfica, donde lo único que me planteo como duda permanente es si son necesarias tres horas para contar la historia que nos cuenta. No obstante, donde sí que opino que hay justicia es en las alabanzas que han recibido las dos actrices protagonistas por su trabajo. Especialmente la joven Exarchopoulos, que carga sobre sus hombros un papel que aparecen prácticamente todo el tiempo en pantalla, complejo, muy emocional, y con la dificultad añadida de las intensas escenas de sexo. A Seydoux ya la conocía de alguna película anterior, que habían mostrado que es una actriz interesante, y no sólo una cara bonita. Incluso en películas no excesivamente brillantes.

En su conjunto es una película que me resulta difícil de valorar. Ya ha quedado claro en mi exposición que mis prejuicios sobre la historia que iba a ver han pesado mucho, especialmente porque al cabo del día, prefiero la historia que me cuenta Julie Maroh. La de Kechiche me parece inacabada. Y más con ese final en la galería de arte que te deja un poco… no sé. No daré más detalles. Dice que son los “capítulos 1 y 2” de la historia de Adèle/Clémentine. El 1 sería el de su adolescencia. El 2 el del comienzo de su relación adulta. Tal y como conozco la novela gráfica, sólo cabe un tercer capítulo que tengo la sensación que nunca se rodará. En cualquier caso, creo que es una de las película más interesantes del año, independientemente de que al final sea o no una de las que más te vayan a gustar. Pero creo que si te gusta el cine, la tienes que ver. A ser posible, donde sea posible, en su versión original.

Valoración

  • Dirección: ****. Dirección intensa, personal, quizá un demasiado prolija, pero que hay que conocer.
  • Interpretación: *****. Desde mi punto de vista lo mejor del filme.
  • Valoración subjetiva: ***. ¿Mis expectativas eran demasiado altas? ¿Prefiero la versión gráfica? No sé, pero no me ha satisfecho del todo.
Jardines de Trocadero

Y un parque, un banco de un parque, acaba teniendo significados especiales para las dos amantes de esta historia. En la foto, el parque de Trocadero.

[CineFoto] Dos nuevas entradas, de cine europeo, francés y alemán

Cine, Fotografía

Hoy traigo dos nuevos añadidos a mi colección de películas de CineFoto: La fotografía en el cine.

La Belle Personne (2008)

Cuando el fin de semana pasado fuimos a ver en el cine Los adiós a la reina (Adieux à la reine), no pudimos evitar quedarnos prendados hasta cierto punto de la chica protagonista, Léa Seydoux. Guapa, pero no artificial. Sólida interpretativamente. Con ese algo indefinido que llamamos encanto que va más allá de ser más o menos mona. Y siendo francesa, “chic”. Muy “chic”. Yo sólo la recordaba haber visto en un pequeño papelito, aunque trascendente, en la reciente aventura francesa de Woody AllenMidnight in Paris. Y revisando su filmografía parece confirmarse que es así, que no la he visto en ninguna otra producción, salvo el breve papel que hizo para una de Tarantino. Así que me he puesto a buscar, y lo cierto es que sus películas francesas no han llegado a nuestro país. He conseguido una copia de la que hoy os presento aquí, que tiene un par o tres de escenas a propósito de una fotografía y como es tomada, y me han parecido excusa suficiente para incluirla en esta colección de La fotografía en el cine.

Boulevard Pasteur

Durante el filme, también hay varias escenas importantes en el metro parisino que casi me hacen incluirla en mi colección de cine y ferrocarril, pero al final consideré que no era para tanto.

Palermo Shooting (2008)

Cuando por primera vez oí el título de esta película pensé que iba de tiroteos entre mafiosos. Pero recientemente me enteré que en este filme dirigido nada más y nada menos que por Wim Wenders, el “shooting” se refiere al acto de disparar la cámara fotográfica. Hacer fotos. Y que el protagonista es un fotógrafo. Así que decidí verla pensando que podría ser una producción interesante, y que quedaría añadida a mi colección de La fotografía en el cine. Lo segundo es muy cierto y muy justificado. Respecto a lo primero, que sea una producción interesante…

Vista desde el telecabina sobre el Rin

La primera parte de la película de Wenders no transcurre en Palermo, sino en una ciudad alemana a orillas del Rin; pero creo que es Duseldorf, y no Colonia como en la foto que aquí os traigo.

[Cine] Adiós a la reina (2012)

Cine

Adiós a la reina (Les adieux à la reine, 2012), 5 de mayo de 2012.

Sin duda alguna María Antonieta (ver disquisición idiomática más adelante) es la reina francesa favorita de la literatura y el cine francés e internacional. Nada como un destino trágico para pasar a la posteridad. Morir joven, guapa y en dramáticas circunstancias es mucho más “chic” que convertirse en una anciana y morir de cualquier achaque mundano en su propia cama. Esto último esta muy bien para los burgueses y los plebeyos; pero para una reina… Supongo que por eso hoy en día las reinas son tan aburridas. Están aburguesadas. Y en los últimos años ha habido cierta actividad cinematográfica en torno a la reina guillotinada. En 2001, fue encarnada por Joely Richardson en la poco afortunada The Affair of the Necklace (El misterio del collar). En 2006, fue la protagonista, encarnada en Kirsten Dunst, de la postmoderna y pretenciosa película de su mismo nombre Marie Antoinette (María Antonieta), dirigida por Sofia Coppola, tremendo pinchazo de una directora que prometía, y que ya no ha vuelto a dar en el clavo. Hasta el moño sales de los zapatos de la reina y sus damas. Y ahora son los propios franceses, con el director Benoît Jacquot a la cabeza, que nos traen una nueva visión de su reina favorita, encarnada por la germánica Diane Kruger, a la que no dudaron en decapitar. Hay más representaciones de esta reina en los últimos años, pero me he limitado a mostrar las más representativas, en películas que yo mismo he visto.

Jardines y estanques

Los estanques de Versalles no aparecen tan pulcros y aseados en el filme como se mantienen en la actualidad para las visitas turísticas.

La película es una adaptación de una obra literaria, y pese a lo que se suele leer por ahí, no nos habla de los últimos días de la reina, sino de los tres o cuatro turbulentos días que siguieron a la toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789. María Antonieta aún tardaría más de cuatro años en perder la cabeza tras el amañado juicio que la condenó. Los acontecimientos que pudieron suceder en estos días los vivimos a través de los ojos de Sidonie Laborde (Léa Seydoux), personaje ficticio, joven lectora de la reina a la que profesa una devoción absoluta. A través de los ojos de esta joven, nos introduciremos en el ambiente de Versalles, conoceremos lo que pudieron pensar, hacer o sentir los cortesanos, aislados del mundo, ya que todo se cocía en París, de la que les separaban unos veinte kilómetros, varias horas de desplazamiento. En aquellos momentos no llegaba hasta los alrededores de palacio la línea C del RER. Entre los cortesanos, destaca la figura de la duquesa de Polignac (Virginie Ledoyen), favorita de la reina. Entre las tres mujeres se constituirá un triángulo que terminará con la huída de la Polignac por consejo de la reina en compañía de la joven lectora.

Gran Trianón

Los “Trianones” eran parte de los dominios de la reina María Antonieta; aunque preferentemente el pequeño Trianón, y no el grande que aparece en la foto.

Lo primero que nos llama la atención de la película es que dedica unas primeras escenas, mientras acompañamos a la guapa Seydoux en su vida cotidiana un 14 de julio, cuando nada se sabe en palacio de los alborotos en París, a retratar el ambiente de Versalles. Pero no un ambiente idílico, de lugar magnífico e ideal, como se nos presenta habitualmente. Recorremos los apartamentos y los pasillos de servicio. Estamos en verano. Hace calor. Los mosquitos pican. Hay ratas. Las aguas de los estanques están turbias y emiten olores. No me cabe la duda de que esta descripción, en la que más adelante no se insistirá, busca establecer dos cosas. Una, el auténtico ambiente del lugar; dos, una metáfora de la corte y el gobierno de Luis XVI (Xavier Beauvois). Frente a la representación de Coppola de una reina eternamente adolescente que no parece cambiar desde los 15 años en que llega a Versalles hasta los 33 que tenía en julio de 1789, aquí nos encontramos a una reina insegura, claramente en sus treinta y tantos, y muy dependiente de quienes le rodean. Una inseguridad y una dependencia que se refleja también en el conjunto de los habitantes de palacio. Sólo la desvergüenza de algunos sirvientes, o la serenidad de algún funcionario público como Moreau (Michel Robin) el bibliotecario de la reina.

Uno de los aspectos más destacados de la película es que poco a poco se centra en las relaciones y sentimientos entre las tres mujeres. Distintas escenas y situaciones dan a entender que entre las tres mujeres surge una atracción que va más allá de la amistad entre las aristócratas, o de la devoción de la sirviente. Que existe una atracción física, lésbica, que no puede ser expresada de forma explícita; pero el argumento y la dirección de la película no dejan lugar a dudas, existe.

Galería de los espejos

No hay película de ambiente versallesco que no nos muestre varias veces la célebre Galería de los Espejos.

Mas allá de la cuidada ambientación, más realista que en otras producciones como ya he comentado, la base del filme es la interpretación de las tres mujeres. Especialmente de Léa Seydoux, protagonista principal de la película, ya que son sus ojos los que nos sirven de mirada para que veamos lo que sucede, y nada conocemos de lo que pasa donde no está la joven. La que es calificada de “nueva musa” del cine francés y europeo hacen un excelente y convincente trabajo. Pero también de una Diane Kruger, que encarnando a la reina austriaca, realiza el que probablemente es el mejor trabajo que le he visto. Y de paso, componiendo una Maria Antonieta bastante más convincente que la de Kirsten Dunst en el filme de Sofia Coppola. La tercera en discordia, la guapa Virginie Ledoyen, por quien no parecen pasar los años, tiene un minutaje más reducido, aunque está igualmente convincente. El resto de secundarios, cumplen con buen nivel.

¿Qué podemos concluir de esta película? Mi primera sensación fue contradictoria. No acababa de estar satisfecho de lo que había visto. Pareciera que la película no se acaba de definir entre su vertiente documental de los hechos históricos de aquellos días, y el drama más novelesco que progresivamente se desarrolla entre el trío de mujeres protagonistas. Sin embargo, el regusto que me ha dejado ha sido bueno. No he dejado de pensar en ella, eventualmente. Incluso me indujo a darle una segunda oportunidad a la película de Sofia Coppola ayer domingo en la sobremesa, sólo para dejar constancia de que mi primera impresión sobre la misma había sido válida. En lo que se refiere a la película actual, sin ser una obra maestra, sí que creo que es una producción que se puede ver sin problemas, y que tiene buenos valores tanto en su producción, como en su mensaje. Así que en unos momentos en los que la cartelera está un poco floja, y dominada por los blockbusters palomiteros, es una opción más que razonable. Y bueno,… las “protas” son muy “chics” y están muy buenas. Lo digo para animar a los “maromos” que siempre son más reticentes a acompañar a sus parejas femeninas a este tipo de películas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Disquisición idiomática: El nombre Marie Antoinette debiera traducirse al castellano como Maria Antonia. “Antoinette” no es un diminutivo, no aplicable a alguien del rango de una reina francesa salvo “en famille”, sino el femenino de “Antoine”. De hecho el nombre de pila original de esta reina de origen austriaco fue Maria Antonia Josepha Johanna, de la casa Habsburg-Lothringen (Habsburgo-Lorena). Pero existe cierta tontería en España a la hora de traducir los nombres de los soberanos extranjeros. Otros ejemplos… Pues por ejemplo, si cogemos a los papas que como el actual llevan el nombre en latín de Benedictus. Su traducción más sencilla sería Benito o sus equivalentes en otros idiomas. En Francia se les llama simplemente Benoît. En España, un rimbombante Benedicto. O los reyes británicos de nombre James. La traducción más propia hubiese sido Santiago o, mejor aún, Jaime, nombre que llevaron varios reyes de la Corona de Aragón, y muy similar al original inglés. Pero no. Se opta por denominarlos con la inusual forma Jacobo, de escasa aunque correcta utilización en el idioma castellano. Tonterías que tenemos en este país, de hacer complicado o rimbombante lo que podría ser sencillo.

Jardines

Y nos despedimos de Versalles paseando por sus neoclásicos jardines, tan llenos de turistas habitualmente en la actualidad.