[Cine] El gran showman (2017), y una repesca

Cine

El gran showman (The Greatest Showman, 2017; 02/20180111)

Un primer aviso antes de pasar a la película de hoy. A lo largo del año, siempre hay alguna película que queremos ver y se nos escapa. En ocasiones, el tiempo que transcurre entre su estreno y su disponibilidad en servicios de vídeo bajo demanda es muy corto. Por lo tanto, se puede ver en casa al poco tiempo de su estreno. Esta posibilidad va a dar lugar a las “repescas”. Breves comentarios de películas de “casi” estreno. Y hoy va la primera. No aparecerán en el balance final del año.

El “showman”… el “showman” es P. J. Barnum, personaje real del siglo XIX, muy polifacético, pero que en un momento dado fue precursor del mayor circo de la historia. Que ha desaparecido hace muy poco tiempo. El Ringling Bros. and Barnum and Bailey Circus. Y el “showman” es Hugh Jackman, actor a cuya mayor gloria está hecha esta película dirigida por Michael Gracey. Y aviso, es un musical.

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Me da la impresión que va a haber varias películas relacionadas con Nueva York en los próximos tiempos, y por lo tanto aparecerán fotos de la Gran Manzana con frecuencia. Aquí van unas cuantas.

A grandes y groseros trazos, la película narra los avatares de la vida de Barnum, desde su infancia y matrimonio con su mujer Charity (Michelle Williams) hasta que monta el circo. Pasando por situaciones como la gira que patrocinó de la cantante sueca Jenny Lind (Rebecca Ferguson). Y con un socio, Philip Carlyle (Zac Efron), que no sé si es un personaje real, y su interés romántico, una trapecista (Zendaya). Y la mujer barbuda (Keala Settle), y un enano (Sam Humphrey). Y unos cuantos más, y la reina de Inglaterra. Y todos cantando. Y con poca o ninguna fidelidad a la historia real.

Película anecdótica, que decepciona con unas canciones y unos números de baile más propios de “operaciones triunfos” y “especiales nochevieja” que de la tradición del gran musical americano y del cine musical de Broadway. Mucho pop, y mucho paso de baile apto para casi cualquier grupo de adolescentes al uso. Eso sí, con mucho colorín, escenarios a lo grande y complicados movimientos de cámara.

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Interpretaciones flojas. Incluso en quienes mejor papel esperas. Nunca había visto tan floja a Michelle Williams, a la que además se le nota ya en exceso su paso por “el chapista”. ¿Por qué se maltratan tanto a sí mismas las actrices? ¿Por qué se quieren tan poco? Si esta chica era una monada al natural…

En fin. Decepcionante. Floja. Totalmente prescindible. Y encima en versión doblada. Afortunadamente, no las canciones. Aunque da igual. Vete tu a saber. Igual gana alguna de ellas algún óscar. Bah.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

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Repesca: Hirune-hime: Shiranai watashi no monogatari [ひるね姫~知らないワタシの物語~]

En castellano “Ancien y el mundo mágico”, en inglés, más moderno “Ancien and the Magic Tablet”, aunque la protagonista no es Ancien, una “princesa”, si no su hija Kokone, una adolescente de 17 años, huérfana de madre, y que se ve envuelta en una trama a caballo entre la realidad y el mundo de los sueños. Como curiosidad, Hirune-hime vendría a ser la “princesa siesta”.

Dado el buen nivel de la animación nipona, quisimos verla cuando se estrenó en octubre, pero se nos pasó, porque duró muy poco en cartelera. Es simpática, pero no tiene el mismo nivel que el Studio Ghibli, ni las de Makoto Shinkai, ni alguna que otra joya que nos llega de vez en cuando de otros productores/directores. Pero se deja ver, así, en una sobremesa tranquila. En Filmin.

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[Cine] Entre Miss Sloane y los “hijos” marcianos del Alien

Cine

Creo que ya comentaba hace unos días, que estábamos de bajón cinematográfico. No sé muy bien si es que la cartelera no nos motiva, si es que estoy muy entretenido con otras cosas o una mezcla de ambas. Pero en los últimos días aun nos dio para que me arrastraran a una sala de cine, y para ver otra película reciente, no en sala comercial, que ya está retirada, pero sí en unas condiciones que no puedo mencionar que hacen la experiencia equivalente. En cualquier caso, un poco de cine antes de pasar durante unos días al modo “sólo fotos”.

Miss Sloane (2016; 232017 – 3105)

El tema de esta película de John Madden, los grupos de presión e influencia en la política norteamericana, no me interesaba especialmente. No obstante, siempre es interesante ver actuar a Jessica Chastain, una de las mejores actrices de la actualidad, y entre el resto del reparto había algún otro nombre interesante, entre ellos el de la británica Gugu Mbatha-Raw, a la que en poco tiempo le he visto algunas cosas interesantes.

Todo va de cómo la señorita Sloane del título se apunta a una presunta causa perdida, la de ejercer de grupo de presión a favor de una ley que exija algunos requisitos en la compra de armas de fuego en los Estados Unidos. Y para ello se tendrá que enfrentar a los poderosísimos grupos conservadores que las defienden y a la industria armamentística con las peores armas que pueda utilizar.

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Utilizaré la entrada de hoy para dar un poco de visibilidad a un carrete de Kodak Tri-X expuesto con la Olympus mju-II, con motivos variados, que he revelado recientemente.

Es una película intriga política de manual, pero quizá excesivamente previsible, y que tampoco entra mucho a profundizar en el tema que toca.

Vehículo de lucimiento de Chastain, que está un poco más sobreactuada de lo que debería, pero que de todos modos se sostiene por las razonablemente buenas interpretaciones.

Se deja ver, pero sin más.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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Life (2017; 242017 – 0406)

Cuando vimos los avances de esta película, una space opera en la ISS, que no sé por qué siempre acaba destrozada en las películas en las que sale, no nos sentimos especialmente atraídos. Incluso aun después de ver que el reparto tenía cierto interés. Veamos lo que ha dado de sí esta película de Daniel Espinosa, sueco él, a pesar del nombre.

Estamos ante un grupo de astronautas en la ISS (Estación Espacial Internacional, por si alguno no se cosca), entre los cuales esta el veterano del espacio y melancólico David Jordan (Jake Gyllenhaal) y la jefa de los protocolos de seguridad, Miranda North (Rebecca Ferguson, qué atractiva me parece esta mujer) además del obligatorio conjunto de astronautas en plan anuncio de Benetton, de todos los colores y nacionalidades. Da igual, al final siempre destacan más los de “determinadas” nacionalidades. Su misión es rescatar una sonda espacial que regresa de la superficie de Marte, donde ha recogido unas muestras que pueden traer las pruebas de la existencia de vida en el planeta rojo. Al final resulta que… aviso de espoileres, aunque es un poco absurdo si habéis visto los avances o sabéis un poco de que va,… sí que hay vida, que al principio parece mona y simpática, pero que se convierte en un bicho malo, cruce del xenomorfo de Alien y una estrella de mar.

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La película es absolutamente previsible, y sólo un “relativamente” imprevisible/previsible giro final le da cierta gracia al asunto. Una pena que durante la película predomina el tono serio-dramático. Si le hubieran introducido un poco de humor o ironía al asunto, el final podría haber quedado mejor integrado, y la película hubiera ganado.

Interpretaciones que podrían ser buenas si no fuese porque hay momentos en los que los diálogos son un poquito de vergüenza, o los planteamientos un poco estúpidos.

¿Se deja ver? Pues se deja ver,… pero dado el material de partida, tanto humano como material, no deja de ser una película fallida, que no sabría si calificar como innecesaria o excesivamente poco arriesgada.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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[Cine] Misión imposible: Nación secreta (2015)

Cine

Misión imposible: Nación secreta (MIssion Impossible: Rogue Nation, 2015): vista el 10 de agosto de 2015.

No tenía previsto ver esta película tampoco. Esto me ha venido pasando en este verano… en el que no tengo claro qué me apetece ver y qué no me apetece ver. La primera entrega de las versiones cinematográficas de aquella serie sesentera, ya hace casi 20 años, me pareció mediocre. La segunda, horriblemente mala. Un despropósito infame. Nunca vi la tercera ni la cuarta. No encontraba a priori estímulo alguno para ver la quinta. Hasta que alguien observó mientras tomábamos el domingo el aperitivo que el director y guionista de esta entrega es Christopher McQuarrie. A este señor le debemos el guion de una maravilla del thriller de hace 20 años, y también fue responsable de la adaptación de una novela de ciencia ficción para adolescentes japonesa en una de las más entretenidas películas de ciencia ficción y acción del año pasado y de los últimos tiempos. Si a eso unes críticas razonablemente favorables, pues me animé a la propuesta de aligerar el principio de la semana con una visita a las salas de cine.

La

La “Staatsoper” de Viena es el escenario del conjunto de secuencias más interesantes de la película.

El argumento es el de siempre. Un peligrosísima organización de malos malísimos, bla bla bla, desetabilizar el orden mundial, bla bla bla,… Una chica guapa de nombre exótico, Ilsa Faust (Rebecca Ferguson), que no sabemos si es de los buenos o de los malos, algún alto funcionario sin imaginación, Alan Hunley (Alec Baldwin), y el “prota”, Ethan Hunt (Tom Cruise), junto con sus incondicionales Benji (Simon Pegg), Luther (Ving Rhames), y el escéptico Brant (Jeremy Renner),… a salvar el mundo. Eso sí con un malo malísimo especialmente malvado, Solomon Lane (Sean Harris).

Nada nuevo bajo el sol. Estas películas no dejan de ser una variante de las películas de 007, pero con protagonista norteamericano en lugar de británico. No hay más. Y eso sí, para mayor gloria del desmesurado ego de su protagonista, que actúa como siempre. Son contadas las películas en las que Cruise no hace el mismo papel de siempre.

Dado que el reclamo para llevarnos al cine era la competencia de McQuarrie para forjar historias interesantes, con guiones que van más allá de los esperable… ¿ha satisfecho las expectativas esta película? Mmmmmm… parcialmente. Empieza bien. Realmente bien, aunque sea imperdonable que apiole a la chica más mona de la película a la primera de cambio. Pero entre con cierta agilidad en la trama, sin demasiada verborrea, y se nos ofrece un conjunto de secuencias en torno a una representación de Turandot en la Staatsoper de Viena, que si no podemos decir que sea totalmente original, reconozco que está muy bien rodada, que es autoexplicativa, sin necesidad de verborrea superflua, y que se resuelve con mucha elegancia. En ese momento, la sensación es que realmente estábamos ante una película de acción interesante.

Situada en la parte más aristocrática de la estirada capital austriaca, no lejos de la Karlplatz, cuya boca de metro aparece en la película.

Situada en la parte más aristocrática de la estirada capital austriaca, no lejos de la Karlplatz, cuya boca de metro aparece en la película.

Lamentablemente, a partir de ahí la película retorna a los caminos trillados del género en el cine de acción de los últimos veinte años. Si hasta ese momento el director y guionista había considerado a sus espectadores como seres inteligentes, a partir de ahí pasa al modo de estándar de considerarlos tontos. Largas escenas de verborrea incontenible para explicar lo que va a pasar. La típica escena de acceso a un lugar inaccesible. Una persecución… Atentos a una línea del guion… Vemos en pantalla a una guapa mujer que sale pitando montada en una moto enorme de marca alemana. Tras ella el protagonista intentando darle alcance en un coche de lujo de marca alemana… la misma marca alemana. A estas alturas ya queda claro que además de película es un largo anuncio de vehículos de motor y teléfonos móviles. Y tras el protagonista, los malos malísimos, tras el montados en otras motos enormes de marca… sí,… alemana. Y entonces aparecen los personajes prescindibles de la historia montados en un 4×4 cutre, y uno de ellos, un desaprovechado y patético Jeremy Renner, dice “¡¡¡Una persecución!!!”. No vaya a ser que los tarados que vamos al cine y pagamos la entrada no nos hubiéramos enterado de que se trataba de tal tipo de secuencia, típica y tópica de cualquier película de este tipo… Si ya habíamos sentido que la película estaba decayendo tras abandonar las calles de Viena, aquí empezamos a sentirnos molestos en el asiento.

Afortunadamente, los siguientes desmanes del filme son los previsibles pero no más graves. Unos cuantos políticos haciendo el melón, los malos que tienen muy mala puntería y son incapaces de dar en el blanco a dos personas huyendo por un callejón mientras les disparan con armas automáticas de los que los niños denominan “metralletas”, una cuenta atrás de una bomba que por supuesto se detiene cuando falta menos de un segundo para que estalle, y una explicación del malo malísimo de todas las cosas que quiere hacer que permite que los buenos monten una forma de pillarlo. Déjà vu.

Luego, una pequeña persecución nocturna por las calles vienesas para dar paso al siguiente acto del filme.

Luego, una pequeña persecución nocturna por las calles vienesas para dar paso al siguiente acto del filme.

En la cuestión de interpretaciones, buenos secundarios totalmente desaprovechados en papeles absurdos o totalmente planos, el protagonista haciendo como he dicho el mismo papel de siempre, y sorprendentemente, dándole la réplica femenina una actriz sueca pero que suele interpretar papeles de británica, que no está mal y dotada de un número de neuronas superior a los previsibles en este tipo de películas para las mujeres. No falta la escena en biquini saliendo del agua y un cambio de ropa de espaldas con un pecho que se atisba muy de refilón. Que no falten los tópicos.

¿Cuál es la consideración final? La película tiene un comienzo prometedor pero cae en los defectos habituales de este tipo de cine, que no parecen importar a buena parte del público que parece encantado que lo traten por tonto. No obstante, es bastante más visible que otras de la misma u otras sagas similares. Al fin y al cabo, cambiando los nombres de los protagonistas, esta película vale para 007 o para cualquier otro imitador que se os ocurra. Como entretenimiento de verano vale,… por lo demás, prescindible.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **
Por cierto, que la

Por cierto, que la “Staatsoper” no es la única ópera de Viena, que también está la “Volksoper”; aunque a esta igual no asisten los no menos estirados cancilleres federales austriacos.