[Cine] Periodismos y Adolescencias (2017) y una repesca nacional

Cine

Odio la forma en que este año las distribuidoras han acumulado las películas más activas en la época de premios en pocas semanas para su estreno. Esto nos obliga a hacer un esfuerzo para ir viéndolas. Y a poca reflexión a la hora de comentarlas, agrupándolas semanalmente… Pero bueno. Ahí va la ración de esta semana.

The Post (2017; 08/20180204)

The Post es el título original, y de la versión original, de la película que en España se ha estrenado doblada al castellano como Los archivos del Pentágono. Y también es el apelativo por el que se conoce al periódico norteamerico The Washington Post. Cuando salimos del cine en una fríiiiiiia noche de invierno, el comentario fue “Spielberg se ha encargado de la precuela de All the President’s Men“. Quién iba a pensar que el tío Steven iba a acabar siendo un director de precuelas…

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Sirmione y el lago de Garda es una de las bellas localizaciones de una de las películas de hoy, y allí nos vamos, que merece la pena la visita.

Nos cuenta la historia de cómo el diario de la capital norteamericana, que era un diario de segunda fila en aquel momento que aspiraba a más, justo cuando su propietaria Kay Graham (Meryl Streep) lo saca a bolsa para hacerlo más grande, tiene que enfrentarse al reto de desafiar al gobierno de Nixon publicando los llamados Papeles del Pentagóno, que ya había empezado a publicar el Times (The New York Times). Eso sí bajo el liderazgo de Ben Bradlee (Tom Hanks) que representa en esta ocasión la típica figura íntegra y heroica yanqui, sea verdad o no.

La cosa va más de una defensa de la libertad de prensa que del contenido real de los dichos papeles. Una de estas películas que están surgiendo como respuesta a la administración ultraconservadora y manipuladora de Trump. La película es entretenida y está muy bien interpretada, pero no aporta nada nuevo, que no hayamos visto ya en numerosas ocasiones. Además de los protagonistas, que chupan mucha pantalla, muchos ilustres de la interpretación en papelines de poco calado. Muy por debajo por ejemplo de una reciente premiada en los Oscars, en casi todas sus dimensiones.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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Call Me by Your Name (2017; 09/20180208)

Esta película del italiano Luca Guadagnino, con guion nada más y nada menos que de James Ivory adaptando una novela de André Aciman, había levantado tales expectativas, había venido precedida de tan buenas críticas, que había cierto riesgo de que pudiese defraudar.

Tampoco es una película novedosa, o tan novedosa como algunos proponen. La sensualidad de unas vacaciones de verano en un paraje mediterráneo, en esta ocasión el norte de Italia, no es nueva en el cine como marco para el despertar sexual de un o una adolescente. En esta ocasión se trata del joven Elio (Timothée Chalamet), hijo de un matrimonio de intelectuales italianos de origen judío, que está tonteando, parece que con éxito con la joven y chic francesita parisina Marzia (Esther Garrel). Hasta que llega Oliver (Armie Hammer), un ayudante norteamericano de su padre, el doctor Perlman (), para los trabajos de investigación arqueológica que está haciendo. Bien acogido por este y por su mujer, Annella (Amira Casar), el apuesto nortemericano judío de Nueva Inglaterra pondrá boca abajo los sentimientos de Elio.

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Mentiría si no reconociese que la película, quizá demasiado larga y morosa en su desarrollo, aunque esa morosidad se adapte a la época estival en la que se desarrolla la acción, no tiene momentos absolutamente magistrales. Porque los tiene. Pero a su vez, aquí y allá se rellena de momentos de un buenismo y un buenrollismo de una cierta empalagosidad, y en ocasiones superfluos e incluso poco creíbles. Uno de los que más nos chirriaron es la última de las escenas en la que coinciden en pantalla Elio y Marzia… Las tres féminas que me acompañaban trataron de inverosímil la reacción de una joven de diecisiete años en 1981 a la que han tratado como han tratado. Y qué padres tan perfectos los del joven… pero si su madre les lee el Heptamerón en alemán cuando se les va la luz por las tormentas… ¡Eso es nivel!

No negaremos por lo tanto sus virtudes. Y ciertamente es recomendable. Pero con la sensación de que han exagerado sus virtudes, quizá por la exaltación de lo políticamente correcto en los tiempos que corren. Los dramas de los sentimientos son más dramas, son más sucios, son menos perfectos. Película políglota. Se habla en italiano, francés, alemán e inglés. Sin sentido que no se respeten los idiomas.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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Repesca: La llamada (2017)

Estrenada en España a principios del otoño, de esta película de Javier Ambrossi y Javier Calvo habíamos leído algunas buenas críticas, aunque su sinopsis, lo de la llamada vocacional monjil de una adolescente durante un campamento de verano nos producía una nula atracción. Aunque no hace muchas semanas que desapareció de la cartelera, ya está en plataformas de vídeo bajo demanda, y le di una oportunidad. Como mucho me temía, la crítica española es excesivamente condescendiente con las producciones nacionales. No es ninguna catástrofe, ni resulta estomagante. De hecho, esta comedia tiene algunos punto muy originales que la convierten casi en un producto indefinible. Pero quizá no se sabe exprimir a fondo la premisa de partida. Y su reparto, aunque se esfuerza, y es un reparto en el que trabaja gente con posibles, tampoco basta para hacer destacar el filme. No pasa nada por verla, tiene algún momento curioso, pero nada más.

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[Cine] El gran showman (2017), y una repesca

Cine

El gran showman (The Greatest Showman, 2017; 02/20180111)

Un primer aviso antes de pasar a la película de hoy. A lo largo del año, siempre hay alguna película que queremos ver y se nos escapa. En ocasiones, el tiempo que transcurre entre su estreno y su disponibilidad en servicios de vídeo bajo demanda es muy corto. Por lo tanto, se puede ver en casa al poco tiempo de su estreno. Esta posibilidad va a dar lugar a las “repescas”. Breves comentarios de películas de “casi” estreno. Y hoy va la primera. No aparecerán en el balance final del año.

El “showman”… el “showman” es P. J. Barnum, personaje real del siglo XIX, muy polifacético, pero que en un momento dado fue precursor del mayor circo de la historia. Que ha desaparecido hace muy poco tiempo. El Ringling Bros. and Barnum and Bailey Circus. Y el “showman” es Hugh Jackman, actor a cuya mayor gloria está hecha esta película dirigida por Michael Gracey. Y aviso, es un musical.

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Me da la impresión que va a haber varias películas relacionadas con Nueva York en los próximos tiempos, y por lo tanto aparecerán fotos de la Gran Manzana con frecuencia. Aquí van unas cuantas.

A grandes y groseros trazos, la película narra los avatares de la vida de Barnum, desde su infancia y matrimonio con su mujer Charity (Michelle Williams) hasta que monta el circo. Pasando por situaciones como la gira que patrocinó de la cantante sueca Jenny Lind (Rebecca Ferguson). Y con un socio, Philip Carlyle (Zac Efron), que no sé si es un personaje real, y su interés romántico, una trapecista (Zendaya). Y la mujer barbuda (Keala Settle), y un enano (Sam Humphrey). Y unos cuantos más, y la reina de Inglaterra. Y todos cantando. Y con poca o ninguna fidelidad a la historia real.

Película anecdótica, que decepciona con unas canciones y unos números de baile más propios de “operaciones triunfos” y “especiales nochevieja” que de la tradición del gran musical americano y del cine musical de Broadway. Mucho pop, y mucho paso de baile apto para casi cualquier grupo de adolescentes al uso. Eso sí, con mucho colorín, escenarios a lo grande y complicados movimientos de cámara.

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Interpretaciones flojas. Incluso en quienes mejor papel esperas. Nunca había visto tan floja a Michelle Williams, a la que además se le nota ya en exceso su paso por “el chapista”. ¿Por qué se maltratan tanto a sí mismas las actrices? ¿Por qué se quieren tan poco? Si esta chica era una monada al natural…

En fin. Decepcionante. Floja. Totalmente prescindible. Y encima en versión doblada. Afortunadamente, no las canciones. Aunque da igual. Vete tu a saber. Igual gana alguna de ellas algún óscar. Bah.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

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Repesca: Hirune-hime: Shiranai watashi no monogatari [ひるね姫~知らないワタシの物語~]

En castellano “Ancien y el mundo mágico”, en inglés, más moderno “Ancien and the Magic Tablet”, aunque la protagonista no es Ancien, una “princesa”, si no su hija Kokone, una adolescente de 17 años, huérfana de madre, y que se ve envuelta en una trama a caballo entre la realidad y el mundo de los sueños. Como curiosidad, Hirune-hime vendría a ser la “princesa siesta”.

Dado el buen nivel de la animación nipona, quisimos verla cuando se estrenó en octubre, pero se nos pasó, porque duró muy poco en cartelera. Es simpática, pero no tiene el mismo nivel que el Studio Ghibli, ni las de Makoto Shinkai, ni alguna que otra joya que nos llega de vez en cuando de otros productores/directores. Pero se deja ver, así, en una sobremesa tranquila. En Filmin.

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[Cine] La La Land (2016), y el cine considerado como una de las bellas artes…

Cine

La La Land (2016; 042017-1701)

Llevo unos días pensando en cómo iba a enfocar el comentario de esta película. Película que desde que inaguró la mostra de Venecia en 2016 ha estado en boca de muchos como la gran película del año. Toda una revelación para la crítica que iba a lanzar al estrellato a todos los que en ella intervienen de un modo u otro… Elevadas fueron las expectativas, lo cual hizo que durante muchos meses declinara la posibilidad las noticias que se generaban en torno a este musical, con el fin de llegar a su estreno en nuestro país con las neuronas lo menos “sucias” que fuese posible.

Como sucede cuando periódicamente llega un musical, generalmente con tono de gran producción, que va a recuperar el género, que “no está muerto” para algúnos,… o sí, para otros, te encuentras con la eterna expresión. Es mucha la gente que te dice… “a mí es que el musical no me va mucho”. Lo cual es casi como decir que el cine no te va mucho. Porque junto con el western son los eternos muertos, enterrados y periódicamente resucitados, pero fueron los géneros que hicieron en gran medida del cine lo que es.

Aunque es la ciudad de Los Ángeles la tercera protagonista de este drama musical, son numerosas las referencias a la ciudad de París. De la primera no tengo fotos, de la segunda, en abundancia.

Aunque es la ciudad de Los Ángeles la tercera protagonista de este drama musical, son numerosas las referencias a la ciudad de París. De la primera no tengo fotos, de la segunda, en abundancia.

No en vano la “primera” película sonora fue The Jazz Singer (El cantor de jazz)… un musical. Con el jazz como tema y con un aspirante a músico de jazz, anoten coincidencias,… y cuya línea inicial,

“Wait a minute, wait a minute. You ain’t heard nothing yet”

(Espera, espera un momento. No has oído nada todavía),

iba a revolucionar totalmente al que se iba a considerar el séptimo arte.

Pero en esas estamos, en que una mezcla de incultura musical y cinematográfica, prejuicios sobre lo que uno debe ver o no ver, sobre lo que es o no es un musical, el miedo “aterrador” del españolito medio a los idiomas ajenos y a los subtítulos en las película, el sexismo social que define lo que es apropiado para chicas y lo que es apropiado para machotes,… hace que mucha gente que no se cosca gran cosa de qué va la feria asegura muy seria… “a mí es que el musical no me va mucho”.

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Luego llega y Cabaret se lleva 8 de 10 candidaturas a los oscars, Chicago se lleva 6 de 13, Les Miserables se lleva 3 de 8, Moulin Rouge se lleva 2 de 8, All That Jazz se lleva 4 de 9, Fiddler on the Roof se lleva 3 de 8, Yentl se lleva 1 de 5,… y no me meto con los éxitos de las películas de animación de Disney que son en muchas ocasiones también películas de carácter musical, o al menos peliculas con canciones. Sólo he mencionado películas posteriores a 1970, cuando el musical era un género “muerto”. Y a la gente no le gusta el musical…

Luego está la otra. “Es que a mí no me gusta el jazz”, cuando el 90-95 % de la música pop/rock actual es hija más o menos bastarda del mismo, y los mismo memos que aseguran que el jazz es un rollo se entusiasman en los conciertos de “rock” cuando el guitarrista se marca un solo que no será probablemente más que una mera sombra, un pálido reflejo, de las improvisaciones esenciales en el jazz que dieron origen a lo que vino después. Y esta película no sólo es un musical, sino que además manifiesta una marcada nostalgia por el género musical probablemente más influyente del siglo XX.

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Otra cuestión. Antes hemos mencionado al cine como el “séptimo arte”. Mmmmmm… el cine puede ser arte, pero no todo lo que se hace en cine es arte.  Pero cuando lo es, necesariamente entra en diálogo con la historia del arte. En la historia del arte, muy de vez en cuando, nace un genio que lo revoluciona todo. Pero el estado esencial del arte es la inspiración, la copia descarada en ocasiones y la referencia a lo que se ha realizado previamente. Pocos artistas, casi ninguno, es genuinamente original. Y de algunos, por ejemplo Picasso, se dice que el mismo reconocía que no sólo copiaba,… robaba de las obras de los que le precedieron. Lo importante en el arte, y en otras disciplinas también, por ejemplo la ciencia, es la conversación global en la que se involucran los trabajos de los autores. Y son buenos aquellos autores, aquellos artistas que aportan algo nuevo a la conversación, aunque sea poco, aunque sean matices, aunque sean variaciones.

Para poder disfrutar plenamente de esa conversación, volvemos a hablar de cine, no podemos considerar la disciplina como un mero acto de entretenimiento aislado. Ha de ser un gusto cultivado e interiorizado. “Cultivado” y “cultura” tienen la misma raíz etimológica, una raíz que tiene su sentido original en labrar y hacer crecer en la tierra aquello que nos alimenta. Si nos alimentamos de comida basura, con abundancia de azúcares, grasas y salsas groseras, difícilmente apreciaremos los mejores platos de sabores sutiles, combinaciones a veces extrañas que nos resultan ajenas. Seremos siempre como esos niños de 6 años que se niegan a comer ciertos alimentos nuevos porque no los han probado y desconfían de todo aquello que han establecido como “lo que les gusta”. Con el cine, con la música, con la cultura en general nos pasa algo parecido. Nos acostumbramos en la infancia a unos “sabores”, productos de consumo rápido y fácil, y luego no salimos de ahí, salvo que crezcamos en un entorno cultural privilegiado, o realicemos un fuerte ejercicio de disciplina personal en abrirse a lo diferente y en comprender lo que no entendemos.

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La La Land no es una película perfecta. Pero es una obra de arte. Es el fruto de la concepción y la creatividad de su director Damien Chazelle, que copia y roba a mansalva de un sinnúmero de referentes para contribuir a la conversación a través de un musical sumamente honesto y pensado. A través de la relación romántica entre Mia (Emma Stone) y Sebastian (Ryan Gosling), y en el marco del tercer protagonista de la historia, la Ciudad de Los Ángeles, es ciudad de estrellas que “todo venera y nada valora”, citando a uno de los protagonistas, hace un ejercicio de reflexión sobre el acto de convertirse en creador o artista, y los costes personales que tal cosa conlleva. Especialmente si creemos firmemente en lo que queremos ser y hacer, y le echamos a la tarea la pasión y la dedicación necesarias para tener una oportunidad de éxito. Lo cual lleva, inevitablemente, a una historia fundamentalmente agridulce.

Con la excelente música compuesta por Justin Hurwitz, la excelente iluminación y fotografía de Linus Sandgren, la colosal dirección de arte de Austin Gorg, y con dos protagonistas en estado de gracia absoluta, que para colmo de bienes se compenetran y complementan como si fueran un engranaje de precisión, la película es una producción notable, que merece un puesto destacado en la historia del séptimo arte.

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El entrar en el detalle de todas las referencias de las que bebe el filme,… sería extraordinariamente prolijo para una entrada que ya me está quedando muy extensa. Daría para un comentario muy largo en sí mismo. Desde las desdichas de una paragüera en Cherburgo, a un niño que recorre las calles de París tras un globo rojo, el musical clásico norteamericano, la Bergman,… infinitas.

Se habla de ella como la gran triunfadora del 2016, la que va arrasando en la temporada de premios. ¿Los merece? Merece muchos. ¿Todos? No. El mundo del cine está lleno de conversaciones de nivel, y han sido varias las que nos han tocado la fibra en este 2016, o las que están por venir por culpa de lo que tardan en estrenarse en nuestro país. La película no es perfecta. Sufre alguna ruptura de ritmo entre su primera mitad y su segunda mitad… Hay una transición, conformada alrededor de una serie de escenas clave, que no acaba de tener la suavidad debida. Pero son problemas menores que no empañan el buen tono general del filme, que nos regala un epílogo final, con mucha, mucha, mucha chicha tanto artística como conceptual y que nos pone en paz con el mundo. El real y el de “La la land”… Ese país de los sueños o de los soñadores, que siguiendo el juego de palabras implícito en el título de la película, alguien ha situado en L.A., en las colinas de Hollywood.

Nota: aunque era algo que se venía fraguando desde hace un tiempo, me considerado ya total e incondicionalmente enamorado de Emma Stone.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Into the Woods (2014)

Cine

Into the Woods (2014); vista el domingo 25 de enero de 2015, en sesión de tarde/noche.

Ya decía yo el lunes que el fin de semana pasado fue cinematográficamente muy “disney”. Y es que si el domingo por la mañana lo dedicábamos a la animación de esta productora, en ambiente familiar, por la tarde adelantamos un día nuestra visita programada semanal a las salas de cine y nos íbamos a ver el musical dirigido por Rob Marshall, adaptando la obra de Broadway del mismo título, también por gentileza de la factoría Disney.

Marshall llegó al cine procedente del mundo de la escena, donde cosechó éxitos codirigiendo y coreografiando una de las puestas en escenas del inolvidable Cabaret (la obra teatral, no la película). En el cine, tras alguna producción televisiva se estrenó como director con un gran éxito, la multipremiada Chicago. Esto siempre levanta expectativas aunque es cierto que nunca ha vuelto a alcanzar el mismo nivel.

Ayer, día festivo en Zaragoza, día de San Valero, nos acercamos al museo Pablo Gargallo en la jornada de puertas abiertas. Es decir, no hay que pagar entrada.

Ayer, día festivo en Zaragoza, día de San Valero, nos acercamos al museo Pablo Gargallo en la jornada de puertas abiertas. Es decir, no hay que pagar entrada.

En esta ocasión el musical tira de la recopilación de cuentos de los hermanos Grimm, entrelazando la historia de un panadero y su mujer, que no pueden tener hijos por la maldición de una bruja, con las tramas de Caperucita Roja, Cenicienta, Rapunzel y Las habichuelas mágicas, y que como podemos suponer por el título (en inglés tanto en la versión original que vimos nosotros, como en la doblada al castellano), sucede mayormente en el famoso bosque que suele salir en todos los cuentos.

He de decir que no me acabó de enganchar. Por un lado, el material de base no me acaba de convences. Parece que va a ser una especie de parodia de los cuentos de hadas, pero llega un momento que parece que se toma en serio a sí mismo,… y no sé… creo que no tienen claro qué quiere ser este libreto. Tampoco la música tiene la riqueza y variedad de otros musicales. Bien es cierto que todo musical tiene una serie de motivos que se suelen repetir dando unidad y coherencia, pero creo que en esta ocasión la cosa es excesiva. Y luego está el paso de la escena a la pantalla, que me parece normalita. Nada que ver con la intenidad visual y la espectacularidad de Chicago, por hablar de una obra del mismo director, que también pinchó con Nine.

Nos servirán las esculturas del escultor aragonés para representar el mundo de las leyendas, con "profetas" o "samaritanos", gentes exóticas diversas...

Nos servirán las esculturas del escultor aragonés para representar el mundo de las leyendas, con “profetas” o “samaritanos”, gentes exóticas diversas…

El reparto es llamativo, con gente como Meryl StreepEmily BluntAnna KendrickJohnny Depp o James Corden. Que además ponen sus propias voces y no lo hacen mal. Pero no existe un protagonista claro que cargue con el peso de la historia, cuyas aventuras y desventuras nos muevan a meternos en la historia y que los demás complementen. La película es de una amplia coralidad, donde todos están razonables pero sin destacar. Streep lo hace bien como de costumbre, pero su candidatura al óscar me parece excesiva. No justificada.

Por ir acabando, una producción que ha levantado una expectativas que luego no ha cumplido, que se puede considerar relativamente interesante, pero lejos del nivel de otros musicales. Marshall dio el pelotazo con su primera película para la gran pantalla, pero después no ha sabido estar a la altura de las circunstancias aunque no le ha faltado dinero para ello. Una pena.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
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… o incluso, por qué no, el áspid en la cesta de higos que envenenó a Cleopatra, que sea leyenda o verdad, parece antecesora de envenenamientos relacionados con fruta que aparecen con frecuencia en los cuentos de hadas.

 

[Cine] Jersey Boys (2014)

Cine

Jersey Boys (2014).

Son muchos años los que llevo siendo fiel a los estrenos de Clint Eastwood como para perder la costumbre de la noche a la mañana. Bien es cierto que desde Gran Torino no ha vuelto a ofrecernos una de esas películas intensas y de factura casi perfecta que en un momento dado le salían con aparente facilidad. Pero uno se apunta a lo que hace. Más si estrena en versión original y hay sesión mañanera un domingo de calor bochornoso en el que no sabes muy bien que hacer.

Jersey City

Newark, el lugar de nacimiento y andanzas juveniles de estos “jersey boys”, está muy cerca de Nueva York. Pero separada de Manhattan por el río Hudson y Jersey City.

Y por segunda ocasión consecutiva se enzarza con una película biográfica.  Basada en una obra de teatro musical, con un reparto coincidente en gran medida con quienes representaron la obra en los teatros de Broadway, nos cuenta la historia de Frankie Valli (John Lloyd Young) y los Four Seasons. A ver, es una biografía basada en la realidad, por lo que muchos detalles se pueden encontrar en las biografías oficiales de los personajes. Así que si se me escapa algún detalle del argumento de la película qué se le va a hacer. El caso es que el biopic repasa más de cuarenta años de la vidad de Valli, desde que era un adolescente protegido por el gallito del barrio Tommy DeVito (Vincent Piazza), montan un grupo musical que comienza a tener éxito cuando incorporan a Bob Gaudio (Erich Bergen) que escribe muchas de sus canciones, y tras un periodo de éxito se separan como formación tradicional, para seguir cada uno por su cuenta, y con algunas referencias a algunos hechos posteriores en la vida de Valli.

Ellis Island y Jersey City

Algunos lugares emblemáticos de la Gran Manzana están más cerca de la costa de Jersey que de la de Nueva York, como por ejemplo la isla de Ellis, donde recalaban los inmigrantes, entre los que se encontraban los antepasados de estos muchachos.

Eastwood no se le ha olvidado la técnica de hacer películas. Bien rodada, con buena fotografía y buen sonido, razonable buena ambientación, y una banda sonora que agradará a los aficionados al pop de los años 60. A mi este estilo no me disgusta pero ya adelanto que la aguda voz en falsete de Valli no es excesivamente de mi agrado. El problema de la película es que ni tiene la ligereza del musical, que se centra en los números musicales, siendo los diálogos mera transiciones, ni puede profundizar los suficiente en los conflictos internos del grupo, que quedan planteados y resueltos con una intensidad dramática insuficiente. Y ese es el principal problema. Que es una película que no te engancha emocionalmente. Ni los conflictos internos, ni los problemas familiares y los fracasos sentimentales, ni el momento de la separación, ni la muerte de la hija, ni el reencuentro,… nada produce una empatía o emoción alguna en el espectador. Incluso te quedas con la idea de que tampoco te haces a la idea de quienes eran exactamente estos tipos. Por qué su vida es interesante más allá de ser gente de un barrio de Newark que consigue llegar a la fama emitiendo gorgoritos a cuatro voces.

Los intérpretes, procedentes en los roles principales del ámbito de la escena, cumplen sin más. Por supuesto, como son cantantes también, funcionan razonablemente bien aportando sus voces a la función. Cantan bien. Pero con la carencia de caras conocidas o carismáticas, su buen oficio no basta para suplir con su presencia las carencias del guion.

Película que interesará fundamentalmente a los aficionados al grupo y a este tipo de música, pero que tiene poco más que rascar que la correcta y funcional realización de Eastwood al servicio de una historia que no pasa de convencional y un tanto anodina.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***/** (Depende de lo que te interese la música de esta gente).
Bayonne

Frente a Staten Island, es la pequeña ciudad de Bayonne la que separa Newark y su aeropuerto de esta parte de Nueva York.

[Cine] Sunshine on Leith (2013)

Cine

Sunshine on Leith (2013), 24 de junio de 2014.

Tarde de cine tranquilo y relajante, evasión a toda costa. Nada de complicaciones. Ese es el planteamiento. Así, qué mejor que un musical. O una película con canciones. Más sobre esta diferencia más adelante. La vemos en versión original, imprescindible para recoger los muchos matices de los diálogos, especialmente cuando se juega con los acentos de distintas partes de un país o del mundo. Pero si alguien quiere la versión doblada, en la cartelera española la encontrará bajo el título de Amanece en Edimburgo, que parece similar, pero no es lo mismo. Veamos por lo tanto lo que da de sí este filme firmado por Dexter Fletcher, con un especial protagonismo para la música de The Proclaimers. Pop british a gogó.

Castillo de Edimburgo

Definitivamente, hoy, Edimburgo, fundamentalmente soleado. Y qué más representativo que el Castillo.

Davy (George MacKay) y Ally (Kevin Guthrie) son dos jóvenes de Edimburgo, del barrio de Leith, que han prestado servicio en misiones del ejército británico en Afganistán. Ambos retornan a sus casas, con el peso de haber perdido compañeros en acciones militares, pero con la esperanza del reencuentro con sus familias. Davy tiene una familia acogedora, en la que les espera sus padres, Jean (Jane Horrocks) y Rab (Peter Mullan), a punto de celebrar sus 25 años de casados, y su hermana Liz (Freya Mavor), novia de Ally, enfermera que sueña con ver el mundo y no encerrarse en casa como su madre. Ally no es acogido tan cálidamente en casa de su hermana hasta que se reintegre en la vida civil. En una fiesta, Liz presenta a Davy a su compañera Yvonne (Antonia Thomas), una inglesa simpática y dicharachera, que encandilará al tímido y fuertemente arraigado en su entorno Davy. Pero pronto comenzarán los problemas. Especialmente cuando Rab se entere que tiene una hija de 24 años de la única aventura extramatrimonial que tuvo, apenas recién casado.

Calton Hill

En la película descubrimos que Calton Hill y sus vistas puede ser un buen lugar para camelarse a una chica inglesa.

Drama romántico con tonos de comedia y tono de buen rollo general, con tres parejas, cada una con sus propios problemas e idiosincrasias que se van desarrollando en paralelo, al mismo tiempo que pivotan en torno a la familia que forman Jean, Rab, Davy y Liz. Pero estamos ante una película con canciones. No le llamo musical. Suelo diferenciar estos dos tipos, aunque a veces las transiciones son progresivas y es difícil decir cuando estamos ante un tipo y otro. Les Miserables es claramente un musical. Está basado en un musical teatral, todo sucede cantando y con música. No hay confusión posible. Cabaret en su versión teatral es un musical, pero la película incluye abundantes diálogos interludiados por las canciones del musical, está en la frontera. La de ahora es una película con diálogos, en los que se intercarlan con fortuna las canciones de The Proclaimers. El problema es que las canciones pueden ser un añadido vistoso a la trama, pero necesariamente la simplifica, resta tiempo al desarrollo y a los matices. Y esto se nota en la película, donde los dramas se trazan con rotulador de punta gorda y acudiendo a los tópicos, para dar tiempo a encajar los números musicales. Números musicales, cantados por los propios intérpretes que están bastante bien. No soy yo a estas alturas de mi vida un apasionado del pop, pero la amplia cultura musical británica permite situar buenos productos en este tipo de música que resultan perfectamente encajables en una película de este tipo. Si hasta en España se hizo con la sobrevalorada El otro lado de la cama,… imagínate en el Reino Unido. Por otra parte, algunos de los temas son ampliamente conocidos. Se deja como plato fuerte final la canción más conocida de la pareja de gemelos escoceses, I’m gonna be (500 miles), que tras su pegadizo ritmo y melodía que hemos escuchado hasta la saciedad en otros filmes, en anuncios comerciales, y esas cosas, esconde una letra bastante cuidada, como el conjunto de los temas. Que por cierto están muy bien arreglados, con un toque folk que los acerca al ambiente escocés.

North Bridge

Son varias las veces que cruzamos por North Bridge o cualquier otro de los puentes que nos permiten salvar las vías del ferrocarril o la estación Waverley.

El reparto, en su mayoría escocés, con el añadido de algunos ingleses a quienes toca o no según los casos adoptar el acento y la fonología escocesa cumple sin problemas, números musicales incluidos. Junto con veteranos como Mullan o Horrocks, tenemos gente joven, varios de los cuales proceden de las series de televisión británicas, y que muestran que hay un abismo entre estas y las españolas. Para mí uno de los problemas de las series y el cine español actual es el bajo nivel actoral que se aprecia, especialmente en la gente que procede de la televisión. Los británicos son más exigentes y se nota.

Dublin St

No he estado yo en el distrito de Leith, aunque bajando por aquí por Dublin St y pasando por la “gesthouse” donde me alojé el año pasado se iba hacia allí.

Buenrollismo a tope para refrescar una calurosa tarde de verano, en un inverosimilmente y constantemente soleado Edimburgo, en una comedia dramática o drama con toques de comedia, que no tiene grandes pretensiones o no se le aprecian, pero que hace que salgas con buen humor de la sala de cine, y tarareando los temas más populares. Podría haber sido manifiestamente mejor, pero no nos quejaremos en exceso.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Waterloo Place

Y lo que es difícil de “tragar” es ese Edimburgo perpetuamente soleado, si hasta en pleno mes de julio nos encontramos noches de niebla heladora.

[TV] El doctor más antipático se despide hasta el año que viene, una buena comedia, y un mediocre musical

Televisión

Como continuación a entradas anteriores, continuamos despidiendo las temporadas de la mayor parte de las series importantes que nos mandan desde el otro lado del charco. Lo gordo ya ha terminado. Ahora quedan por ahí danzando algunas series de cadenas de cable o menores, pero que muchas veces son más interesantes por su calidad. En cualquier caso, esta semana os traigo el final de temporada de tres series, como habréis podido deducir del título de la entrada.

House M.D. (7ª temporada)

Salvo su primera temporada, y tal vez la segunda, las aventuras del antipático Gregg House (Hugh Laurie) han sido muy irregulares. Es cierto que muchos de los casos y algunos de los arcos argumentales han sido muy interesantes. Y la buena factura general de la serie hace recomendable su visión. Pero desde luego es una serie con claros signos de agotamiento. El haber comenzado esta temporada fuerte con el protagonista y su jefa (Lisa Edelstein) enrollados suponía una apuesta muy importante. Lo cierto es que es una trama que ha funcionado a ratos. El resto de los secundarios han sido muy irregulares, y la reintroducción de Thirteen (Olivia Wilde) le suministró una cierta energía en su tramo final, pero poco más. Sabemos que alguno de los personajes importante abandona la serie, sabemos que la siguiente será la última temporada, han dejado el final de la séptima en una situación insostenible para House… en fin. Soy un poco escéptico de por donde puede salir todo esto. Pero ya que sólo queda una última temporada, la veremos, y nos quedaremos con los recuerdos más agradables de una serie que nos ha dada muy buenos ratos.

Glee (2ª temporada)

Esta serie me interesó por dos motivos:

  • Me gustan los musicales y las películas con canciones.
  • A pesar de parecer una típica serie de institutos, su primera temporada tenía momentos de muy mala baba, que la hacían especialmente divertida.

Lo cierto es que sigue siendo una serie con canciones. Pero ha perdido buena parte de su mala baba, y se ha hecho mucho más vulgar, como una serie de amoríos entre adolescentes. Aunque ha tenido algún momento entretenido, como cuando se asomó Gwyneth Paltrow por un par de episodios, empieza a dejar de interesarme. Más cuando en ocasiones parecen episodios pagados para promocionar artistas modernos del pop americano que otra cosa. Es altamente dudoso que siga con ella en el futuro. Lo único que podría hacerme reconsiderar el tema es que los personajes entran en su último año de high school, luego debería renovarse el elenco, y me puede entrar el gusanillo de la curiosidad sobre qué pasa. Pero en principio, está en suspenso.

Modern Family (2ª temporada)

Esta comedia familiar, de las de sólo 20 minutos de duración, sí que ha mantenido sus expectativas. Si este conjunto de típicas/atípicas familias interrelacionadas ya fue una agradable sorpresa en su primera temporada, ha seguido siendo una serie que nos ha dejado todas las semanas con una amable sonrisa puesta. Y en alguna que otra ocasión con risas de verdad. Impresionante Gloria (Sofía Vergara) con momentos absolutamente impagables. Un pilar de la serie es y será la estupedez de Phil (Ty Burrell), casi siempre en estado de gracia. Muy divertidos las interacciones de los niños y las adolescentes. Todos muy bien en general. Seguro que sigo viendo su tercera temporada. Cuesta poco y el beneficio en buen humor es muy alto.

Música recomendada

Esta recomendación ya ha pasado por aquí, creo. Pero esta mañana, que quiero estar de buen humor, estoy repasando programas de Jazz porque sí dedicados a The Firehouse Five Plus Two. Jazz tradicional con mucho ritmo y muy buen rollo.

Entre campos

Entre los campos de la huerta de Casetas, Zaragoza; al fondo el Castellar - Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8

Nine (2009)

Cine

Nine (2009), 10 de febrero de 2010.

Aunque oficialmente se trata de la adaptación del musical del mismo nombre, en la práctica, una vez que alguien decide llevarlo al cine, no deja de ser un remake de , una de las películas más especiales y personales de Federico Fellini. Y la verdad, a priori, no sé si tiene mucho sentido una nueva versión de algo tan personal. Esta consideración puede originar cierto miedo en el espectador conocedor de los antecedentes cinematográficos. Entre los aspectos motivadores, el espléndido antecedente de Rob Marshall dirigiendo Chicago, un espectacular reparto y… bueno, a mí me gustan los musicales.

Tanto el original como esta copia tratan de la crisis creativa de un director de cine, a quien hay que suponer un alter ego del propio Fellini, que se retira a un balneario para intentar sacar adelante la idea para una nueva película. Pero sus interacciones con el mundo que le rodea, especialmente con las mujeres, esposa, amante, actriz, etc., van a suponer un obstáculo más que la necesaria y perdida inspiración necesaria para el proceso creativo.

La película original, que tuve ocasión de volver a ver recientemente, motivado por mi visita a la exposición que pude ver sobre el director italiano en París, me parece un filme difícil de ver. Con una duración larga, con una elevada densidad de metáforas, con la necesidad de conocer muy bien el lugar, la época y las personas que la originaron, puede ser mal digerida y comprendida por el espectador actual. No obstante, a mí me parece una delicia visual, un verdadero repertorio de como utilizar los encuadres, de como iluminar, de cómo situar a los personajes en la escena, un tratado de cine desde muchos puntos de vista a pesar de sus dificultades.

Jeu de Paume (Fellini)

Fellini en el Jeu de Paume de París - Panasonic Lumix LX3

En cuanto a la película actual,… pues falla. Falla en el guion, que está mal hilvanado. La historia no está correctamente contada y parece más un amontonamiento de situaciones que se suceden como excusa para ir introduciendo los distintos números musicales. Falla en los números musicales que, con alguna excepción, son realmente flojos. O muy vistos. Volver a jugar con sillas en un número se puede considerar de dos formas. Los optimistas dirán que está homenajeando al maestro, a Bob Fosse, y a su excepcional Cabaret. Los pesimistas dirán que es obvio que la imaginación y la creatividad han abandonado al cine americano, y este se basa en al actualidad en la repetición con más medios y espectacularidad de las ideas que ya han sido. Es curioso que los mejores números correspondan a las actrices de menos relumbrón y cuyos personajes podrían ser incluso prescindibles en la historia, pero es cierto que tanto Stacy Ferguson como Kate Hudson lo hacen bien en sus números. Signo de la incoherencia global del proyecto que los mejores números se los lleven los personajes prescindibles..

Hablando del reparto, el protagonista absoluto es Daniel Day-Lewis, que hace lo que puede con el papel que le dan y con la debilidad de la historia. Al fin y al cabo tiene oficio de sobra; pero tiene que lidiar con la imagen del Guido de hace casi 50 años, interpretado por el estupendo Mastroianni. O a lo mejor no, porque los espectadores actuales, especialmente los más jóvenes ignoren el trabajo del italiano. Entre las chicas, y dejando de lado las ya mencionadas que lo unico que hacen es poner chicha y picante, Nicole Kidman está de florero y poco convincente en su papel de diva y musa. Judi Dench está ahí y se lo pasa más o menos bien en un papel más ligero y con canción. También le sobra oficio para esto y para más. Y nos quedan las dos principales, la esposa, interpretada por la francesa Marion Cotillard, y la amante, encarnada por la hispánica Penélope Cruz. La prensa española no ha dejado de dar coba a Pe con su participación en este filme y con su candidatura a los Oscar. Ya adelanto que en comparación con otras candidatas, ni siquiera entiendo que lo sea, aunque su papel en el filme sea digno. Pero es que además la Cotillard, mucho más contenida y sobria, pero sobre todo elegante y buena actriz, es muy superior, al menos en esta película. Es de lo que más vale.

Resumiendo, un filme decepcionante que puede resultar válido como mero entretenimiento sin trascendencia. Lo que pasa es que nadie espera intrascendencia si uno se dedica a adaptar o repensar a Fellini. Y por lo tanto, fallido.

Las notas:

Dirección: **
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
**

Foro Romano, vista

Para despedirnos, como no, Roma, ciudad felliniana por excelencia, en este caso el Foro Romano - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet (2007)

Cine

Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet (Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, 2007), 18 de febrero de 2008.

Hay un hecho que está ahí. Voy a ver las películas de Tim Burton de forma casi compulsiva. Desde hace mucho años, me atrae casi patológicamente la imaginación visual del original director norteamericano, y no me pierdo ni una. Así que, no podían pasar muchos días tras el estreno de esta nueva película del realizador para que fuera a verla.

En primer lugar, se trata de cine musical puro, adaptación de un musical teatral del mismo título, con la misma música y las mismas letras. Recuerdo que hay que distinguir las películas musicales de las películas con canciones; en estas últimas priman los diálogos, pero de vez en cuando cantan. En las películas musicales, todo gira alrededor de la música. Para que se aprecie de forma idónea, las canciones no se deben doblar, y es obligatorio que se subtitulen para entender la trama. Esto, más la carencia de cultura sobre este tipo de obras en España, hace que sean películas que gustan menos a la gente. También influye que durante años fue un género infrecuente, aunque últimamente se ha reforzado con filmes como Moulin Rouge, El fantasma de la ópera, Chicago o Hairspray. Como tal musical, desde mi punto de vista está excelentemente adaptado, a lo que contribuye notablemente la perfecta ambientación que se ha desarrollado. Visualmente es una gozada. Quizá, la principal pega está en que se han buscado actores conocidos para los principales papeles y no actores de musical; no son cantantes en origen, sino actores que cantan. No lo hacen mal, pero podría ser mejor.

El desarrollo de la historia no está mal, aunque el carácter triste y tenebroso de las canciones hace que falte un poquito de chispa de vez en cuando. En cualquier caso, se va animando mucho conforme se acerca el final, que por lo demás se va haciendo muy previsible; poco a poco va pasando del drama a la tragedia. Es inevitable.

La interpretación es buena. Johnny Depp está contenido, mucho más sobrio que en otros papeles, lo cual le beneficia notablemente. Helena Bonham Carter no está mal, pero me entran dudas de que se adapte bien a su papel; tengo la impresión de que Mrs. Lovett tendría que ser algo mayor y tener más cara de mala leche. Entre los malos, tanto el siempre solvente Alan Rickman como el peculiar Timothy Spall lo hacen muy bien.

En general una película razonablemente entretenida, a la que daré un siete, con un ocho en la dirección y otro siete en la interpretación.

Desde la fachada de la Catedral de San Pablo en Londres, vemos Ludgate Hill. Siguiendo todo recto por ésta, comprobamos que se continua por Fleet Street, donde el sanguinario barbero tenía su establecimiento.


(Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM)