[Cine] Sesión doble: Billboards y Wonderstrucks (2017)

Cine

Estamos ya en plena temporada de películas con opciones a premios diversos. Y cada vez las distribuidoras y los exhibidores comprimen más la programación de estas películas en menos semanas. Después de un otoño y principio de invierno con la cartelera bastante floja, ahora se acumulan las películas interesantes. Tengo serias dudas de que esto sea beneficioso para la industria del cine,… pero bueno… hace tiempo que opino que no es una distribuidores y exhibidores tienen intereses incomprensibles las más de las veces. El caso es que hoy vamos con una sesión doble, de las dos películas vistas en la última semana. Para no aburrir, iré más rápido y escueto, aunque eso no quiere decir que las películas sean menos interesantes.

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (2017; 03/20180114)

Una de las películas favoritas para ganar el Oscar, o varios oscars, es esta dirigida por Martin McDonagh, director irlandés que se prodiga poco, pero de la que recordamos con cariño una comedia ácida de hace unos años. Casi diez años.

En esta ocasión nos lleva a una ciudad pequeña del medio oeste norteamericano, donde una madre (Frances McDormand) contrata unos grandes anuncios en una carretera secundaria denunciando que la oficina del jefe de policía (Woody Harrelson) no ha resuelto el caso de la violación y asesinato de su hija tras meses desde que sucedió. Y esto producirá un gran revuelo y conflicto en esa ciudad, en el que pocos quedarán indemnes.

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Los dioramas del Museo Americano de Historia Natural tienen un papel importante en la película. Así que os dejo algunos como ilustración de esta entrada.

Se dice de esta película que es una peculiar mezcla de géneros. Desde el principio y con frecuencia flirtea con el drama y la tragedia, pero con frecuencia tenemos la sensación de asistir a una comedia negra. McDonagh parte de lo particular y circunstancial para hacer un retrato de la América de Trump, con todos sus defectos y con algunas virtudes. También hay terreno para reflexiones sobre la naturaleza individual del ser humano; sentimientos de culpa, posibilidad de redención,… A pesar de que los mimbres dan para acabar con un sentimiento fatalista sobre el destino de la especia humana, el director opta por un mensaje final relativamente optimista.

Grandes interpretaciones. De los dos mencionados, pero también del resto del reparto, destacando especialmente a Sam Rockwell, y más discretamente el joven Caleb Landry Jones. Sin desmerecer a ninguno de los varios otros que salen.

Realmente buena, podríamos decir imprescindible. No sé si es la obra maestra que algunos pregonan, pero se le acerca bastante.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

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Wonderstruck (2017; 04/20180115)

Hace dos años, a algunos nos maravilló una película de Todd Haynes que pensamos que fue muy injustamente ninguneada en los Oscars. Más prejuicio del que creen arrastras los pretendidamente “progresistas” académicos norteamericanos. Así que cuando anunciaron una nueva película del director, nos aprestamos a ir a verla.

En esta ocasión también se basa en una obra literaria, pero de Brian Selznick, que además es el guionista de la película. Así que suponemos que será fiel… Hace unos años, Scorsese también se basó en un libro suyo para una espectacular película. Y también en esta ocasión, los protagonistas son niños que han perdido a sus padres de una forma u otra. Y abandonan sus casas para ir en su busca. Aunque en dos épocas distintas. Rose (Millicent Simmonds) en los años 20 del siglo XX. Ben (Oakes Fegley), a principio de los 70. Pero en torno al Gabinete de las Maravillas del Museo Americano de Ciencias Naturales, sus destinos confluirán.

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Estamos ante un cuento de carácter amable y buenrollista, que analiza la naturaleza de la familia, justamente cuando esta desaparece o se desvanece o desestructura. Sus principales virtudes están en la espontaneidad de los críos que la protagonizan, y en la magnífica fotografía de Edward Lachman, que también se lucía en la anterior película del director. Particularmente, la ambientación de los años 70 te hace pensar constantemente en fotógrafos en color como Joel Meyerowitz, William Eggleston, Stephen Shore u otros. Destacada presencia de Julianne Moore, y pequeña presencia, poco más que un par de cameos, de Michelle Williams.

No llega al nivel de Carol, pero es una película muy visible y disfrutable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] El gran showman (2017), y una repesca

Cine

El gran showman (The Greatest Showman, 2017; 02/20180111)

Un primer aviso antes de pasar a la película de hoy. A lo largo del año, siempre hay alguna película que queremos ver y se nos escapa. En ocasiones, el tiempo que transcurre entre su estreno y su disponibilidad en servicios de vídeo bajo demanda es muy corto. Por lo tanto, se puede ver en casa al poco tiempo de su estreno. Esta posibilidad va a dar lugar a las “repescas”. Breves comentarios de películas de “casi” estreno. Y hoy va la primera. No aparecerán en el balance final del año.

El “showman”… el “showman” es P. J. Barnum, personaje real del siglo XIX, muy polifacético, pero que en un momento dado fue precursor del mayor circo de la historia. Que ha desaparecido hace muy poco tiempo. El Ringling Bros. and Barnum and Bailey Circus. Y el “showman” es Hugh Jackman, actor a cuya mayor gloria está hecha esta película dirigida por Michael Gracey. Y aviso, es un musical.

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Me da la impresión que va a haber varias películas relacionadas con Nueva York en los próximos tiempos, y por lo tanto aparecerán fotos de la Gran Manzana con frecuencia. Aquí van unas cuantas.

A grandes y groseros trazos, la película narra los avatares de la vida de Barnum, desde su infancia y matrimonio con su mujer Charity (Michelle Williams) hasta que monta el circo. Pasando por situaciones como la gira que patrocinó de la cantante sueca Jenny Lind (Rebecca Ferguson). Y con un socio, Philip Carlyle (Zac Efron), que no sé si es un personaje real, y su interés romántico, una trapecista (Zendaya). Y la mujer barbuda (Keala Settle), y un enano (Sam Humphrey). Y unos cuantos más, y la reina de Inglaterra. Y todos cantando. Y con poca o ninguna fidelidad a la historia real.

Película anecdótica, que decepciona con unas canciones y unos números de baile más propios de “operaciones triunfos” y “especiales nochevieja” que de la tradición del gran musical americano y del cine musical de Broadway. Mucho pop, y mucho paso de baile apto para casi cualquier grupo de adolescentes al uso. Eso sí, con mucho colorín, escenarios a lo grande y complicados movimientos de cámara.

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Interpretaciones flojas. Incluso en quienes mejor papel esperas. Nunca había visto tan floja a Michelle Williams, a la que además se le nota ya en exceso su paso por “el chapista”. ¿Por qué se maltratan tanto a sí mismas las actrices? ¿Por qué se quieren tan poco? Si esta chica era una monada al natural…

En fin. Decepcionante. Floja. Totalmente prescindible. Y encima en versión doblada. Afortunadamente, no las canciones. Aunque da igual. Vete tu a saber. Igual gana alguna de ellas algún óscar. Bah.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

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Repesca: Hirune-hime: Shiranai watashi no monogatari [ひるね姫~知らないワタシの物語~]

En castellano “Ancien y el mundo mágico”, en inglés, más moderno “Ancien and the Magic Tablet”, aunque la protagonista no es Ancien, una “princesa”, si no su hija Kokone, una adolescente de 17 años, huérfana de madre, y que se ve envuelta en una trama a caballo entre la realidad y el mundo de los sueños. Como curiosidad, Hirune-hime vendría a ser la “princesa siesta”.

Dado el buen nivel de la animación nipona, quisimos verla cuando se estrenó en octubre, pero se nos pasó, porque duró muy poco en cartelera. Es simpática, pero no tiene el mismo nivel que el Studio Ghibli, ni las de Makoto Shinkai, ni alguna que otra joya que nos llega de vez en cuando de otros productores/directores. Pero se deja ver, así, en una sobremesa tranquila. En Filmin.

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[Televisión] Cosas de series; retorno a “the Creek”, casi veinte años después

Televisión

Aviso: voy a comentar una serie que comenzó a emitirse hace casi veinte años y terminó hace casi quince años. Seguro que hay elementos que desvelan la trama. Ha pasado demasiado tiempo como para que no sea así. Quedáis avisados.

El triángulo. El polígono más sencillo posible. Sólo tres lados, sólo tres ángulos. Y sin embargo, símbolo de múltiples creencias, humanas y divinas. Símbolo de un dios en las religiones monoteistas occidentales actuales. Pero también uno de los recursos argumentales preferidos de los escritores de ficción, guionistas,… creadores de historias en general.

El sexismo imperante en la mayor parte de las sociedades que pueblan la superficie de nuestro planeta ha hecho que en la mayor parte de las ocasiones, el triángulo romántico sea un triángulo rectángulo clásico, una hipotenusa y dos catetos que se la disputan. Generalmente, escaleno, con la hipotenusa como centro de interés, uno de los catetos tendrá más longitud que el otro, será más importante que el otro, será el que se lleve a la chica. Pero es concebible el triángulo isósceles en los que ambos catetos peleen de igual a igual por la chica. Con caracteres distintos, sabiendo que sólo uno de ellos se hará con el preciado premio, el amor de la protagonista. Aunque algún ejemplo hay de que los dos catetos se quedan con un palmo de narices, despreciados ambos por una hipotenusa con carácter.

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¿Qué pinta París en una serie rodada en Carolina del Norte, pero que se supone transcurre en Nueva Inglaterra?

En los más raros casos en los que se opta por la difícil situación de un cateto al que se lo disputan dos hipotenusas, ese sexismo que empaña las creaciones de nuestras sociedades llevará a que una de las chicas sea “la mala”, “la otra”, “el pendón desorejado”. Parece inconcebible que dos mujeres en igualdad de condiciones opten a las atenciones del mozo. La moral conservadora imperante en la historia de las producciones televisivas o cinematográficas parece que lo impide. Cuando hace casi 20 años, empecé a ver capítulos de una serie sobre adolescentes que hablaban con un nivel lingüístico y conceptual imposible, Dawson’s Creek, creí que alguien había tenido la idea de reivindicar el triangulo de las dos hipotenusas, con dos contendientes en igualdad de condiciones. Me llamó la atención. Eso y el extraño aire de la Jen Lindley que encarnaba Michelle Williams, que me recordaba a la Monika que representó Harriet Andersson en una de las más célebres y sensuales películas de Bergman. Supongo que, aunque no recuerdo con precisión, vi el primer episodio y la escena de Jen bajándose del taxi que la va a dejar varada en la casa de su abuela, alejándola de los pecados de la Babilonia neoyorquina, al mismo tiempo que actúa como detonante que liberará de sus represiones a los vecinos del arroyo de Capeside. Probablemente, en las seis temporadas que duró la serie, la escena más sensual de la misma.

Pero no fue así. Al final, la serie cayó en el convencionalismo, y el triángulo alrededor del cual giraron todos sus personajes fue el más convencional de los dos amigos de la infancia que se disputan los favores de la vecinita morenita y mona. Y sosa. Y fría. Y distante. Y pedante. Y caprichosa. Y enfadica. Pero eso no lo supe en su momento. En aquel tiempo, en los años postreros del siglo XX dedicaba un tiempo muy reducido a la televisión, y nunca vi más que algunos capítulo de aquella primera temporada de la serie. Pero me quedé siempre con la duda de qué pasaba con aquel grupo de adolescentes. Ahora la tenemos disponible íntegra en Prime Video de Amazon, y en los últimos meses la he visto entera. Así como el año pasado rescaté las aventuras en Star’s Hollow, este año he rescatado la aventuras en Capeside.

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Pues la clave está en varios finales de temporada.

Dawson’s Creek (Dawson crece en España) es comentada con frecuencia como una serie de referencia en lo que se refiere al género de adolescentes que se acercan progresivamente a la edad adulta, con sus conflictos y sus dudas. No faltan los fans de la serie, que ya hace casi quince años que dejó de emitirse, y casi veinte años desde que comenzó. Levantó polémicas en su país de origen por el presunto atrevimiento con el que trataba determinados temas, especialmente la sexualidad de los adolescentes. Vista desde la perspectiva que ofrece el tiempo y vivir al otro lado del Atlántico, lejos de parecerme una serie progresista, me parece cargada de moralina conservadora, en la que los que se portan mal reciben su justo castigo, y donde se adoctrina con frecuencia a los adolescentes y jóvenes sobre lo que se debe hacer o no.

Porque hay que reconocerlo. Si su primera temporada despierta el interés del espectador, progresivamente la serie se va adormeciendo en una rutina de idas y venidas de sus personajes protagonistas en un tratado de matemática combinatoria, donde se realizan combinaciones de seis elementos tomados de dos en dos. Pocas combinaciones se quedan sin explorar. Antes he mencionado las aventuras de las Gilmore… Aunque el elemento romántico ocupe un lugar importante siempre en este tipo de series, en el crecimiento de Rory Gilmore aparecen otros intereses y otros motores que condicionan su vida. No tal en Capeside, donde pocas cosas apartan a sus protagonistas de su eterna “umbilicoscopia” y de sus rollos románticos. Si quitas la monomanía cinéfila de Dawson (James Van Der Beek), nada más les interesa aparentemente. Incluso el interés académico de Joey (Katie Holmes) acaba siendo la gran piedra que hace fracasar su relación en el instituto con el menos aplicado estudiante Pacey (Joshua Jackson).

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Incluido el “primer” final de la serie. Por que la serie tiene dos finales, uno en el episodio 22 de la 6ª temporada, que termina en… París.

Y ahora que están mencionados los cuatro principales protagonistas, habremos de hablar un poco del reparto. Un reparto desafortunado, para los roles que tienen que desempeñar. Aunque ese Dawson’s Creek, el arroyo de Dawson, es una metáfora del discurrir de la vida del joven cinéfilo, fanático de Spielberg, la verdad es que la serie en su conjunto debería llamarse de modo más apropiada Joey’s Creek. Porque a la postre, es este el personaje central de la serie, alrededor del cual se condiciona el devenir de la misma. Pero Katie Holmes es una actriz muy mediocre. Ciertamente mona. Hay que decir que de los protagonistas, la única que se acercaba a la edad de su persona fue Michelle Williams. Los otros rondaban los veinte años o más cuando se suponían que tenía quince. Curiosamente fue Williams la que fue despuntando poco a poco como intérprete en la serie, convirtiéndose como es en una de las mejores intérpretes femeninas de su generación. Holmes, además de por los repetitivos mohínes con los que encarnaba a Joey Potter, es más conocida en la actualidad por su tormentos matrimonio y divorcio de un famoso actor, miembro de una peligrosa secta religiosa. La Joey Potter que interpreta Katie Holmes llega a resultarme cargante. Como lo llega a ser el Dawson Leery de James van der Beek. Y el protagonismo de ambos condiciona en gran medida la serie, que tenía muchas potencialidades nunca suficientemente explotadas, por estar al servicio de esta pareja. No es de extrañar que con el tiempo, los/las partidario/as de Pacey como vencedor de la pugna triangular fueran superiores a los de Dawson. Aunque para mí esto sea augurar una vida de amargura para el pobre Pacey. A pesar del final de la serie, estoy segura que a estas alturas Pacey ha tenido que mandar a freir espárragos a la estirada de Josephine.

Uno de los principales problemas de la serie es el humor. O mejor dicho, la escasez de humor. Lo hay. Tiene sus momentos de comedia, de relajo argumental. Generalmente en episodios de relleno. Estamos hablando de una serie con temporadas de 23 episodios salvo la primera, mucho más corta. Hay episodios de relleno. La cuestión es que algunos de estos episodios son de los mejores. Se nota mucho en la quinta temporada, la primera de las que transcurren en Boston, con los protagonistas en edad universitaria, donde la serie parece recuperar ritmo y tirón gracias a la introducción de elementos de humos, y de tramas paralelas más dinámicas e interesantes que la principal. No tiene nada de extraño que muchas veces en estas tramas sean Jen/Michelle Williams o Pacey/Joshua Jackson los protagonistas, sin la presencia de la pareja principal. Jen Lindley es continuamente el personaje más maltratado de la serie. Parece como si no supieran nunca muy bien qué hacer con él. Paradojamente, a pesar de las incongruencias de las que los guionistas dotan a este personaje, la solidez interpretativa de Williams y otros elementos hace que al final sea el personaje que mejor se ha desarrollado. Pese a los guionistas. Comentaba el otro día la hija de una amiga mía, que tiene una edad más apropiada al público destinatario de la serie, que no es de extrañar que la eligieran para el dramático final de la serie. Era la única capaz de morirse con gracia en esta serie.

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El otro final de la serie es el doble episodio final que añadieron después, el 23-24 de la sexta temporada, donde no sale París.

Por cierto, hay un momento más que digno de haberlo tratado con un mínimo de humor, y que sin embargo acaban arruinando por tomárselo demasiado en serio. El hecho de que la primera y única vez que Dawson se acuesta con Joey sea engañando a la que es la pareja actual del aprendiz de cineasta tiene una gracia tremenda. Desaprovechada por completo… Lo dicho. Se tomaron demasiado en serio a sí mismos y a la serie. No voy a repasar las situaciones absurdas o incogruentes de la serie… que son muchas, lamentablemente. El tratamiento de la homosexualidad de Jack (Kerr Smith) resulta un poco ridícula desde la perspectiva histórica. La intoxicación con éxtasis de su hermana Andie (Meredith Monroe) resulta tan previsible como mal desarrollada. Y la presunta promiscuidad de Audrey (Busy Philipps), que pasa de habérselo montado con media universidad a ser casi una mojigata, es una “tontá” de mucho cuidado. Esto último me ha permitido mencionar a los otros tres protagonistas menos protagonistas, también frecuentemente infrautilizados. Las dos chicas podía haber dado mucho más de sí. Tanto por que sus personajes podrían haber sido más ricos, como porque la calidad de sus intérpretes superaban la de algunos de los protagonistas.

Luego es gracioso ver aparece gente que en años posteriores se hará más conocida. Una vistosa y neumática Ali Larter, un jovencita y rubísima Jennifer Morrison, un Michael Pitt que ya anunciaba ser un actor pedante y poco interesante, Jane Lynch desaprovechada en un papel mínimo, Ken Marino no haciendo de sinvergüenza, Sasha Alexander como uno de los personajes femeninos potencialmente más interesantes de la serie,… Y un par de ex-Twin Peaks, también con sus potencialidades infrautilizadas, Mädchen Amick y Sherilyn Fenn. Entre otros muchos.

Creo que el balance final que hago de la serie lo podéis deducir. Esperaba más y mejor. Y ha resultado una serie más mediocre de lo que imaginaba, aunque con un potencial notable para convertirse en un guilty pleasure. La primera temporada está bien, aunque sigue resultando extraño que adolescentes de quince años se expresen como lo hacen estos. No resulta natural. Pero se puede aceptar como servidumbre a otros fines. El problema es que luego no desarrollan la potencialidad de la situación hasta sus últimas consecuencias, y queda convertida en una situación banal. Hemos de agradecer que nos descubrieran a Michelle Williams. Cada vez que recuerdo su papel en Blue Valentine, o el diálogo del almuerzo en Manchester by the Sea, agradezco la existencia de la serie que nos ha ocupado por ahí por haber sido el papel que la dio a conocer.

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En cualquier caso, me ha parecido que París es el símbolo perfecto de que la chica protagonista, Joey, es una mema.

[Cine] Manchester by the Sea (2016)

Cine

Manchester by the Sea (2016; 082017-0602)

Película que, como siempre que es posible, vemos en versión original. Y por ello conservo también su título original. Que no entiendo por qué en la versión para España han traducido como Manchester frente al mar, porque Manchester-by-the-Sea es el nombre real de la pequeña ciudad de Massachusetts donde transcurre la mayor parte de la acción. Y las normas de uso habituales recomiendan que, salvo para aquellas poblaciones en las que exista un nombre históricamente consolidado en castellano traducido, se conserve el nombre original de la población, Manchester-by-the-Sea. Pero el comportamiento de los distribuidores y exhibidores de cine tiene más misterios que todas las religiones del planeta juntas.

Pero dejémonos de estas cuestiones y vamos al grano. Porque ya a priori, desde hace meses, esta película prometía y mucho. Y las impresiones que han ido llegando después a través de la crítica especializada y su comportamiento en la temporada de premios también. Y el reparto, no digamos.

No tengo fotografías de la costa de Nueva Inglaterra, pero el puerto y las playas de Tadousac, en la provincia canadiense de Quebec, servirán para ilustrar el ambiente del filme.

No tengo fotografías de la costa de Nueva Inglaterra, pero el puerto y las playas de Tadousac, en la provincia canadiense de Quebec, servirán para ilustrar el ambiente del filme.

Kenneth Lonergan es un director que se prodiga más como guionista que como director propiamente dicho. No he visto ninguna de sus dos anteriores películas en salas de cine, aunque me suena su primera película, del 2000, de verla en televisión. Pero difusamente.

En esta ocasión, como en su primera película, nos trae un drama familiar que se desencadena cuando Lee Chandler (Casey Affleck), un conserje en una urbanización de los alrededores de Boston, que vive de forma frugal y solitaria, recibe la noticia del fallecimiento de su hermano Joe (Kyle Chandler). Lo que le obliga a volver a su pueblo natal, Manchester-by-the-Sea, para hacerse cargo de la situación… y sorprendentemente según el testamento de su hermano, enfermo crónico, de su sobrino Patrick (Ben O’Brien/Lucas Hedges). Pero Lee dejó su pueblo marcado por una tragedia que se desvelará en su momento. Separado, divorciado y totalmente incomunicado de su exmujer, Randi (Michelle Williams), el regreso a su lugar de origen desencadenará una tormenta de sentimientos encontrados en Lee.

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Lonergan nos cuenta con enorme maestría, situando en paralelo dos narraciones, los hechos actuales y la vida y la tragedia del pasado, uno de los retratos emocionales más hermosos e impresionantes que he visto en el cine. La película tiene momentos de enorme tristeza, que si no te conmueven es porque estas hecho de granito. Pero sin que se regodee en ellos, presentados con enorme elegancia. Y al mismo tiempo, sabe intercalar momentos de relax casi cómicos, la vida amorosa del adolescente Patrick se presta a ellos, que no rompen para nada el tono general de la película. Técnicamente, es sobria, pero magníficamente realizada, jugando perfectamente con las luces suaves del invierno y la primavera en Nueva Inglaterra, junto al mar. Y tiene una banda sonora absolutamente estupenda, que nos va acompañando, poniendo en alerta y acompañando el humor y los sentimientos que nos proporcionan las fortunas e infortunios de los personajes protagonistas.

Casey Affleck se echa sobre sus espaldas la película, demostrando varias cosas. Entre ellas, que como actor vale más que su hermano en progresión exponencial. También su versatilidad, y la conveniencia para el séptimo arte de que se le otorguen más oportunidades de mostrar su valía y al mismo tiempo deleitarnos con su trabajo actoral. Si le cae el oscar, seguro que es totalmente merecido. Que Michelle Williams, actriz a la que adoro, sea candidata también al oscar a la mejor actriz en papel secundario… pues no sé que posibilidades tiene, pero podría merecerlo sin problemas. No le tratan muy bien en esos premios a esta excelente actriz. Se gana de sobras el sueldo que le hayan pagado con sus escasas intervenciones, componiendo junto con Affleck una escena, un diálogo, la del lunch, que es de las que te dejan anonadado y aplastado en tu butaca en una tormenta de sentimientos transmitida con maestría por los intérpretes a sus personajes. El segundo personaje en importancia es el adolescente Hedges, que cumple con su papel, fenomenalmente en sus escenas más ligeras, pero más flojo, ha de madurar, en los momentos más dramáticos.

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A estos tres, hay que sumar un conjunto de personajes secundarios, todos ellos interpretados por sólidos intérpretes, que cumplen con nota en el acompañamiento a los principales.

Parece que es favorita a los oscars el musical del que ya hablamos hace unas semanas, y que realmente está muy bien. Pero esta película que nos ocupa hoy es tan merecedora al premio gordo como la anterior. Es una película que te deja poso, mucho. La noche siguiente no dejé de tener sueños relacionados con el tema de la película… aunque fueron por libre. El mundo de los sueños es así. Indudablemente es la película que más me ha impactado en esta temporada de premios. Imprescindible. Aunque advierto, los que no tengáis el corazón de piedra,… llevaros pañuelos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

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[Cine] Suite française (2015)

Cine

Suite française (2015); vista el 17 de mayo de 2015.

Sí. “Suite française” y no “Suite francesa”, porque la vimos en versión original subtitulada, y no en versión doblada. Y porque creo que es el título que había que haber mantenido para ser consecuente con la intención de quien le puso el título, título en francés aunque la película está rodada en inglés y en alemán. No la llamó “French Suite” o algo por el estilo.

En cualquier caso, había varios motivos, poderosos, por los que estábamos interesados en ver esta película dirigida por el británico Saul Dibb. En primer lugar, porque cuando leí la novela en la que se basa en enero de 2011, reconocí que estaba ante una de las novelas, inacabada, que más me habían impactado de las que había leído en los últimos diez o quince años. Relacionaré mucho el comentario de esta película en referencia al libro en que se basa. El segundo motivo es el excelente reparto reunido, especialmente entre sus intérpretes femeninas.

La novela en la que se basa, de la escritora en lengua de origen ucraniano y judío, aunque conversa al catolicismo en 1939, Irène Némirovski, se planteo un ambicioso proyecto, una novela que iba a estar desarrollada en cinco partes, en las que iba a narrar en términos de ficción lo que estaba pasando en el transcurso de la guerra mundial en ese momento en marcha. Ella supo como empezó todo. No sabía como iba a terminar, iba desarrollando su libro conforme pasaban cosas a su alrededor. Nunca lo terminó, ni supo como acabó la guerra, porque a pesar de su conversión al catolicismo fue víctima de las leyes antisemitas del gobierno francés de Vichy, cuya gendarmería entregó a la escritora a los alemanes, y murió en el campo de exterminio de Auschwitz. Algo de lo que se ha hablado poco, de la actitud de colaboracionismo necesario de algunas administraciones o países invadidos o alíados para permitir que los alemanes ejecutaran la matanza de judíos y otras etnias y condiciones humanas.

El nombre de la población donde transcurre la acción es Bussy; pero hay varios Bussy en Francia, lo supongo ficticio. Como el Springfield de los Simpsons que también hay unos cuantos en los EE.UU.

El nombre de la población donde transcurre la acción es Bussy; pero hay varios Bussy en Francia, lo supongo ficticio. Como el Springfield de los Simpsons que también hay unos cuantos en los EE.UU.

De las dos partes que dejó escritas, la primera de ella “Tormenta en junio”, trata de la huida de miles de refugiados hacia el sur de Francia conforme avanzaban los alemanes. Esta parte se trata en la película en unos poco minutos, con un par de escenas que sirven para poner en situación la película. Esta se dedica a desarrollar los acontecimientos de la segunda parte, “Dolce”. En ella, nos encontramos en una población ficticia, de provincias, que se encuentra bajo la ocupación de un regimiento alemán. Los oficiales alemanes son alojados por la fuerza en las casas de algunos de los habitantes de la localidad, y el teniente Bruno von Falk (Matthias Schoenaerts), un cultivado hijo de la buena sociedad alemana, pero al mismo tiempo eficiente militar, es alojado en el hogar de Madame Angellier (Kristin Scott Thomas) que vive con su nuera Lucile (Michelle Williams), en ausencia de su hijo y marido respectivamente, alistado en el ejército francés, y cuyo destino es desconocido al principio de la película. Madame Angellier es una terrateniente dura, poco compasiva con sus arrendatarios, austera y persona de influencia en esta pequeña comunidad local. Lucile es una joven educada, algo introvertida, que vive a la sombra de su familia política, y que no comparte los medios de su suegra, aunque no osa contradecirla. Dedicándose el oficial a la composición musical en el piano de Lucile, se producirá progresivamente un acercamiento intelectual entre los dos jóvenes. Cuando Lucile conozca algunos secretos de familia, se dejará llevar más allá y se sentirá atraída sentimentalmente por el oficial, que por su parte le muestra su interés. Pero la ocupación ha revuelto los ánimos de la pequeña población local, y pronto surgirán los sentimientos más primarios, tanto los más heroicos como los más mezquinos, tanto de solidaridad como de rencillas y venganzas. Y el mundo de Lucile se volverá patas arriba y se verá obligada a tomar muchas decisiones para ser consecuente consigo misma.

La película tiene una calidad de producción digna de las mejores películas de época de origen británico. Ambientación impecable. Música, sonido, fotografía y diseño de producción excelentes. Una realización milimétricamente precisa, con gran oficio. Sin embargo, no acaba de transmitir todos los sentimientos o con la misma intensidad que lo hace el libro de Némirovski. La relación romántica se apodera de toda la trama, que tiene muchas más derivaciones y sutilezas en origen, más profundidad y consecuencias. En el filme, estas no desaparecen, pero quedan en un plano tan secundario, que tienen como consecuencia que frente a la intensidad y a fortaleza de la obra literaria, la obra cinematográfica se quede en un producto agradable, relativamente interesante, pero convencional.

No he estado en ninguno de ellos, pero para representarlos he escogido unas fotos de Le Bugue, tomadas en agosto de 2003.

No he estado en ninguno de ellos, pero para representarlos he escogido unas fotos de Le Bugue, tomadas en agosto de 2003.

Contribuyen a que la película sea interesante de ver las protagonistas femeninas. Tanto Kristin Scott Thomas, que se come la pantalla en cada aparición, definiendo perfectamente la evolución del personaje conforme avanza el filme, como Michelle Williams, que empieza más discreta, pero que siendo como es buena intérprete, acaba adquiriendo también una notable presencia conforme avanza el filme. Echamos de menos ver algo más de Ruth Wilson, que aparece por ahí como esposa de un campesino pobre, y el resto del reparto acompaña con solvencia a las protagonistas. Decir que Williams ocupa la pantalla en un porcentaje elevado del metraje de la película convirtiéndose de hecho en protagonista absoluta.

La película esta bien, se deja ver con agrado, los británicos tienen oficio a la hora de hacer películas de época. Pero este filme no impacta ni se queda en el pensamiento como lo hace la obra literaria que le da origen, muy superior en diversos aspectos, y que hubiera merecido un director con carisma y personalidad que le hubiese dado empuje y alma, y lo hubiera situado a la altura de una de las grandes historias de amor y guerra de la historia del cine. Pero no ha sido así. Por supuesto, hay que añadir que la historia cinematográfica no es totalmente fiel a la novela; hay diferencias en las historias y en algunos de los personajes. Pero nada que chirríe en exceso, salvo quizá alguna de las inverosímiles secuencias finales.

Conocemos los títulos de la tres partes que restaban a la Suite Francesa de Némirovski. Sabemos algo de sus apuntes de por dónde iba a ir el desarrollo de la guerra: Captivité, Batailles, La Paix… El periodo de resistencia y sufrimiento ocasionado por la ocupación entre quienes no se avinieron a colaborar, la dureza de los enfrentamientos que devinieron tras el desembargo de Normandía, y el fin de la guerra, que Némirovski esperaría que fuese una derrota alemana. Pero en 1942, cuando fue asesinada por los germanos, sólo lo pudo intuir o simplemente esperar.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
A orillas del río Vézère, se encuentra en la bella región histórica del Périgord, hoy incluida en la región de Aquitania. Un lugar que merece la pena ser visitado.

A orillas del río Vézère, se encuentra en la bella región histórica del Périgord, hoy incluida en la región de Aquitania. Un lugar que merece la pena ser visitado.

[Cine] Blue Valentine (2010)

Cine

Blue Valentine (2010), 27 de febrero de 2013.

Hice un comentario hace algo más de un año a propósito de esta película, dirigida por Derek Cianfrance, y protagonizada por dos intérpretes que han dado mucho que hablar, por la calidad de sus trabajos, en los últimos años. Me refiero a Ryan GoslingMichelle Williams, que ya lleva tres candidaturas a los premios óscar, una de ellas por esta película. Pues bien, esta película cuyo primer pase fue en el festival de Sundance en enero de 2010, hace tres años, y que se estrenó con carácter general en buena parte del mundo a principios de 2011, ha llegado a nuestras carteleras en febrero de 2013. Y ya adelanto que es una buena película. ¿De verdad se extrañan de que la gente se busque la vida en internet para ver cine? Los distribuidores y la industria del cine, cuando se llevan las manos a la cabeza porque la gente siga estás prácticas, ¿están tontos o qué? He de decir que yo ya había visto la película en mi aparato de televisión, en versión original en su momento, pero este miércoles acompañé a la sala de cine a una amiga a quien hablé bien de ella. Lamentablemente en versión doblada. No se merecían mi dinero, no. Pero…

La película nos cuenta los dos últimos días de un matrimonio, dos personas todavía jóvenes, pero ya quemadas de la vida en conjunto. Ella, todavía de buen ver, enfermera, que trabaja muchas horas en una consulta médica, donde el señor doctor le tira los tejos descaradamente. Él cuida de la casa y de la hija de ambos, de unos cinco o seis años, no más. Tiene un aspecto descuidado. Viendo que el matrimonio no va bien, organiza una escapada a un hotel para la pareja, con el fin de reactivar la relación. Aunque no funcionará. Pero en paralelo, mediante flashbacks, conoceremos la historia de cómo empezó la relación, unos años antes, cuando ella estaba en el instituto, con muchas ambiciones, inteligente, buena estudiante, y también con algunos errores a cuestas.

Nos encontramos ante una dura reflexión sobre la vida de pareja. Sobre cómo dos personas se enamoran y cómo termina el amor. Si es que las dos participaron alguna vez, profundamente digo, de ese amor. Una historia en la que no hay culpables y víctimas, buenos o malos, porque todo depende de qué parte de la historia veamos. Y ya se encarga el director de que veamos las dos partes, al mismo tiempo. Con un manejo de cámara un poco agresivo, muchos primeros planos, movimientos nerviosos, vamos siguiendo el fracaso como pareja de estas dos personas, que son buena gente en esencia, pero que quizá nunca estuvieron hechos el uno para el otro. Como tantas parejas, que se unen, quizá se enamoran, por los motivos equivocados.

La interpretación de ambos protagonistas me parece realmente notable, y efectivamente, recordando las candidaturas de aquel año al óscar a la mejor actriz protagonistaMichelle Williams estuvo realmente al nivel de las mejores, particularmente a mí me gusta más en este papel que la ganadora en el suyo. O por lo menos, con mucha menos espectacularidad, me convence y me dice más. Y en cualquier caso, me parece un papel bastante más conseguido que la mayor parte de las candidaturas de este año, incluida la ganadora, que también competía con ella hace dos años, con un papel que también me gustó mucho.

Una película que me parece más que interesante, que es una pena que haya tardado tanto en llegar en pantalla grande a nuestro país, que es una pena que no la proyecten en Zaragoza en versión original, que es una pena que no haya merecido más atención de los medios y los aficionados. Aunque claro, parece que las historias tristes no venden tanto. En cualquier caso, todas estas penas que me dan, me sirven para recomendar una iniciativa que en estos momentos recorre Zaragoza, en pro del cine de calidad; por Un nuevo Renoir.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****
Hoy os dejo con una bella imagen de las bellas cámaras de antaño; en la feria de antigüedades de Zaragoza.

Hoy os dejo con una bella imagen de las bellas cámaras de antaño; en la feria de antigüedades de Zaragoza.

[Cine] My week with Marilyn (2011)

Cine

My week with Marilyn (2011), 26 de febrero de 2012.

Esta película fue vista en versión doblada como Mi semana con Marilyn, y en versión original por vías que no gustan a los productores y gentes del cine. Pero sigo diciendo que hay muchos que estamos dispuestos a pagar por productos correctos. Esta película es absurdo verla en versión doblada por que su mérito se basa en la interpretación de su protagonista, con su voz original. Y tal oferta no existe en pantalla grande en estos momentos en Zaragoza. Algunos estamos dispuestos a pagar por la cultura. El problema es que no nos quieren vender cultura. Nos quieren vender otra cosa. Que no queremos comprar. Por que no vale la pena. Hasta ahora, ante un estreno importante, veo las dos versiones. Pago por la absurda en castellano y me bajo como puedo la original en internet. Pero me estoy hartando de mostrar buena voluntad y de que me tomen el pelo. Porque además, en Zaragoza, las versiones originales, que son mejores, son más baratas encima. Jódete, y baila.

Una película sobre Marilyn Monroe y además protagonizada por Michelle Williams, papel por el que optaba a un óscar,… película obligatoria. A pesar de que las expectativas algo elevadas puedan ocasionar un batacazo. En cualquier caso, no había duda, había que ver el filme dirigido por Simon Curtis.

La película nos cuenta algunos aspectos del rodaje de The Prince and the Showgirl (El príncipe y la corista). Esta película, protagonizada por Marilyn (Michelle Williams) y coprotagonizada y dirigida por Laurence Olivier (Kenneth Branagh), forma parte del conjunto de filmes en el que la rubia actriz se ganó simultáneamente la contradictoria fama de imposible e imprescindible. Pero la historia está contada desde el punto de vista de Colin Clark (Eddie Redmayne), un hombre procedente de la aristocracia universitaria y política británica, que hizo cierta carrera en el mundo del cine, y que participó en aquel rodaje como tercer ayudante de dirección. El chico de los recados, vamos. Y según las memorias que publicó, durante una parte del rodaje mantuvo una especial relación con la actriz, que es lo que vemos reflejado en pantalla.

No entraremos a valorar lo que de cierto pueda haber en la historia de los personajes reales. La historia es utilizada por el director para realizar un retrato de las muchas vulnerabilidades de la célebre actriz, así como de algunas de sus notables fortalezas. Una historia corta, para lo que se lleva hoy en día, poco más de 90 minutos de duración, realizada con la artesanal precisión del cine británico. Por su propia naturaleza es una historia limitada en el tiempo, que no levanta mayores pasiones, más allá como ya he dicho de analizar la compleja realidad de uno de los iconos populares más sobresalientes del siglo XX.

La base de la película, lo que la sostiene por encima de todas las cosas, es la composición que del personaje realiza la protagonista. Michelle Williams nos ha demostrado en repetidas ocasiones que es una actriz algo más que competente. Probablemente una de las mejores intérpretes femeninas del momento, especialmente dentro de su generación. Y aquí compone un personaje contradictorio, como suponemos que fue Marilyn en la realidad. Ajusta su físico bastante bien al que tenía la rubia sex-symbol cuando rodó aquella película, curvilínea y muy sensual, muy alejada de los canones actuales de belleza anoréxica, pero sobretodo ajusta sus cambios de humor, la sutileza de sus gestos, su capacidad de manipular al entorno humano que la rodea, lo que hace que la película nos resulte a pesar de su excesiva frialdad, creible. Otra cuestión es el resto del reparto. Redmayne está correcto, pero su personaje no nos interesa en ningún momento. Aprecié mucho más su trabajo recientemente en la teleserie BirdsongBranagh es un Laurence Olivier al que tardas un rato en identificar, aunque finalmente lo consigues. Y hay algún patinazo de reparto notable. Por ejemplo, tenemos a Julia Ormond, una actriz que goza de mis plenas simpatías, desaprovechada en general en el mundo del cine, pero que le ponen en el brete de dar vida a Vivien Leigh a sus cuarenta y tanto. Y yo no la veo. Me costaría mucho ver a ninguna a actriz actual como la Leigh, una de mis favoritas absolutas de la historia del cine, pero en cualquier caso a Ormond no la veo. Pero tampoco importa mucho. Un pequeño e instrascendente papel para la harrypotteriana Emma Watson, intentando bucear fuera del universo de los magos y las brujas. No tiene malas maneras, pero como digo tampoco hay mucha sustancia en lo que le dejan hacer.

Y eso es así porque como conclusión podemos decir que la película comienza y se acaba en la interpretación de Michelle Williams. Es su principal atractivo, pero también es su principal inconveniente, porque más allá de ahí, dentro de la corrección en su manufactura, poco más tiene que ofrecer. Hay muchos elementos desaprovechados, sobre una situación, el rodaje en Inglaterra de esta obra menor tanto de Olivier como de Monroe, pero que seguro que daba para algo con más chicha.

Por supuesto, antes le hubiera dado yo el óscar a la Williams que a la pesada de la Streep.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Maqueta

Insisto, un día de estos encuentro un momento para hablaros de la excursión ferroviario-fotográfica a Casetas.

[Cine] La (in)comprensible distribución de películas en España; a propósito de Blue Valentine

Cine

Hace un año, cuando se empezaron a comentar las candidaturas a los óscars, mucha gente habló del excelente trabajo de la actriz Michelle Williams por la película Blue Valentine. Muchos hablaron de que debiera ser una firme candidata pese a la tremenda competencia que hubo el año pasado, uno de los más reñidos en este apartado. Esta chica la vi por primera vez en algunos episodios de Dawson’s Creek (Dawson crece) hace un porrón de años. Aquella serie, que no seguí de continuo, me cargaba un poco por lo pedantes que resultaban sus principales protagonistas. Salvo el personaje de Jen, interpretado por Williams. El caso es que habiéndole visto muy buenas maneras en otros filmes con posterioridad, como por ejemplo en Brokeback Mountain, entre otras, esperé con ganas el estreno de la película en España. Que a la fecha no se ha producido. El caso es que este año, esta mujer vuelve a sonar como potencial candidata por un biopic sobre Marilyn Monroe. Como protagonista, ahí es nada. Así que viendo que no había un interés comercial por mostrarme la película del año anterior, me la he agenciado por ahí y la he visto. Me parece una película excelente. Una amarga historia de desamor, alejada de cualquier maniqueísmo en la relación de pareja, con interpretaciones muy intensas, tanto por parte de Williams, como de su pareja masculina, el actualmente tan de moda Ryan Gosling. Pero nadie ha considerado que merecía la pena echarla por aquí.

Lo primero que se me ocurrió fue pensar en lo incomprensible que es que esta película no se haya estrenado en nuestro país. Y pensé en hablar de que no es de extrañar que la gente acuda a canales anómalos para satisfacer su curiosidad y sus ganas. Luego, viendo cifras de recaudación de la última semana en nuestro país, así como la distribución por salas de las películas que se estrenaron, llegas a una conclusión. Los distribuidores opinan que a la gente en este país no le interesa el cine como tal. Como arte y espectáculo, simultáneamente. Como mucho le interesa la parte de entretenimiento. Y además de forma pasiva. Productos fáciles que sean de digestión sencilla. Más sencilla que las toneladas de palomitas con sal que ingieren mientras ven las películas de más distribución. Un problema básicamente de falta de cultura. Claro está. Esto es un negocio de pies de barro. Si la gente no da especial valor a las películas de cine más allá del mero entretenimiento, pues pasa lo que pasa. Que va o no va, o se busca el entretenimiento como puede. Pero luego las gentes del cine se quejan. No sé muy bien por qué.

No me extrañaría que en cuestión de unos meses, según la repercusión del último trabajo de la actriz, o de su papel en los óscar, veamos estrenada en nuestro país, con casi dos años de retraso, Blue Valentine. Y entonces me extenderé en explicar porque es una muy buena película, que debimos ver en condiciones hace tiempo.

Para este año nos han amenazado con varias versiones cinematográficas de Blancanieves, en la imagen en su versión carnavalesca de 2005. Seguro que se estrenan con mucho bombo y platillo. Seguro que se han producido con gran cantidad de medios. Temo que se hayan dirigido con gran mediocridad de ideas. Ya veremos (Canon Digial Ixus 400).