[Libro] Días sin final

Literatura

He empezado a acumular cierto retraso a la hora de comentar los libros que leo. Tengo varios a la espera. Entre otras cosas, porque varios de ellos han sido novelas breves y, también, porque la semana pasada no tuve ocasión de ir adelantando algún comentario. Hoy traigo aquí una novela que no es especialmente breve, su versión en papel tiene 280 páginas, pero que sí que leí con soltura y agilidad. Fue una de esas escasas ofertas que aparecen de vez en cuando a Amazon Flash, que te llaman la atención y que, después de varios fiascos, tras pensártelo y revisar reseñas, si existen, que indiquen cierta calidad literaria, te animas a adquirir.

A falta de fotografías del medio oeste y del lejano oeste americano, donde transcurre buena parte de la acción, nos centraremos en Irlanda, el país de origen del protagonista.

El autor es Sebastian Barry, un dramaturgo, novelista y poeta irlandés que ha adquirido un cierto prestigio entre los autores contemporáneos en dicho país. Muchas de sus obras tienen protagonistas inspirados por sus propios antepasados familiares, entre quienes encontramos tanto leales a la corona británica como nacionalistas irlandeses contrarios a la misma. También ha tratado las cuestiones del éxodo y diáspora irlandesa por el mundo.

En el libro que hoy nos ocupa, el protagonista es Thomas McNulty, un joven adolescente irlandés que, habiendo perdido a su familia en las hambrunas de mediados del siglo XIX se embarca para emigrar a América, donde irá sobreviviendo como buenamente puede hasta que conoce a otro adolescente John Cole, con quien establece amistad, y con quien se gana la vida un tiempo en una ciudad minera bailando con los mineros vestidos de mujeres. Conforme crecen, esta ficción no se sostiene, y para sobrevivir entran a servir en el ejército, al mismo tiempo que la amistad entre ambos jóvenes crece y se convierte en algo más. Una vez en el ejército, se abre un periodo de tiempo en el que les acompañaremos en las guerras contras los nativos americanos, en la guerra de secesión y nuevamente forzado a unirse al ejército en los conflictos contras los nativos americanos.

La historia de estos jóvenes, y de quienes se van uniendo a ellos y conformando su familia, como una joven niña huérfana nativa americana, algún antiguo esclavo negro y otros miembros del ejército, a lo largo de los 20 años tiene un carácter muy agridulce. Constantemente vamos alternando los episodios de carácter dramático o trágico, especialmente en las distintas guerras en las que intervienen, con los episodios esperanzadores derivados de las uniones familiares que van forjando, incluso si son familias en los que sus miembros no son de la misma sangre. Puede haber momentos casi cómicos y otros en los que has de parar de leer por la dureza y la crueldad de los episodios narrados. Nos habla de la dureza de pasar hambre, del racismo inherente a la expansión de las personas de origen europeo por norteamérica. Desmitifica al ejército norteamericano. La caballería que recorre las praderas pierde el halo romántico y heroico al que nos acostumbraron las películas del oeste, para recuperar su naturaleza de fuerza colonizadora, en ocasiones genocida, en la que la supervivencia es difícil y un mismo hombre puede ser un villano en un momento y un héroe al siguiente, o viceversa. Los criterios morales perdidos por parte de la mayor parte de los personajes. Salvo quizá en esa reivindicación de la familia, por extraña o poco convencional que sea, que constantemente se percibe en el libro como tabla de salvación ética y humana de los protagonistas.

No es un libro perfecto, tiene sus altibajos, creo que tiene incluso alguno imprecisión histórica, y la traducción también me parece mejorable. Pero globalmente está bastante bien, creo que es honesto, es crítico con una historia y un país, los Estados Unidos, que al mismo tiempo ha ofrecido tanto esperanzas como sufrimientos por igual a quienes ha albergado. A mí me ha merecido la pena y me parece recomendable, más si lo pillas al precio que yo lo conseguí, de menos de dos euros.

[Libro] La hija del sepulturero

Literatura

Sigo intentando ponerme al día con los libros leídos, y voy por uno que terminé a mediados de marzo, y que hasta ahora no había encontrado un hueco. Lo cual no viene mal, porque esta novela de Joyce Carol Oates tiene mucho sobre lo que pensar y reflexionar antes de dar opinión. Es un relato, un largo relato para lo que es mi costumbre, que nos cuenta muchas cosas, muchas situaciones, y nos describe unas evoluciones personales y sociales que dan mucho de sí. Es uno de los éxitos más recientes de la autora, de la cual comenté hace unos meses otro relato con características muy distintas.

La hija del sepulturero
Joyce Carol Oates; traducción de José Luis López Muñoz
Editorial Alfaguara, 2010
Edición electrónica

Rebecca Schwart es una joven de 22 años. Casada con un niño pequeño que tuvo a los 19, trabaja en una fábrica en el norte del estado de Nueva York. Su marido pasa largas temporadas fuera de casa. Por motivos de trabajo, se supone. Un día es acosada por un individuo elegante, que la confunde con otra mujer. La desazón que le supone este hecho le lleva a retroceder a su pasado. Los Schwart, Jacob y Anna, fueron un matrimonio con dos hijos que huye hacia finales de los años treinta del ambiente de persecución a los judíos existente en su Alemania natal. Su entorno social y cultural tenía cierto nivel antes de la llegada de los nazis. Ella era música, interpretaba al piano. Él había sido profesor en un instituto y trabajó en una imprenta dedicada a los libros técnicos y científicos. Tras una travesía en malas condiciones, con Anna embarazada, llegan al puerto de Nueva York, donde no bajan a tierra hasta que da a luz a Rebecca en un difícil parto. Una vez en el país de acogida, tienen dificultades para establecerse, y Jacob acaba encontrando trabajo como sepulturero en un pueblo del estado de Nueva York. Han pasado de una confortable clase media en Alemania a lo más bajo de la escala social en el ambiente rural de Estados Unidos. Esto será nefasto para la familia, y condicionará la vida de la joven Rebecca, que vivirá una serie de tragedias en su niñez y en su juventud que le llevarán a la necesidad de reinventarse a sí misma. Completamente. A vivir una vida que es una mentira. Para salir adelante ella, pero sobretodo para sacar adelante a su hijo.

Rebecca, la protagonista de la novela, nace a finales de los años 30 en el puerto de Nueva York, lo que la hace, al contrario de su familia, americana de nacimiento.

Rebecca, la protagonista de la novela, nace a finales de los años 30 en el puerto de Nueva York, lo que la hace, al contrario de su familia, americana de nacimiento.

Inspirada la novela por las vivencias de la abuela de la escritora, que de hecho fue hija de un sepulturero y sufrió la violencia a manos de su marido. Sin embargo, la escritora carece de toda la información sobre lo sucedido. El tema no se trata libremente en su familia, por lo que según entiendo no puede contar la historia como fue. Así que rellena el desconocimiento con la invención de unos personajes inspirados por los de la historia de su abuela, y sitúa la acción en un entorno, el norte del Estado de Nueva York.

A partir de ahí, los temas a tratar son muchos y difíciles. El racismo y la xenofobia; el miedo o el desprecio al extranjero. La pobreza y sus consecuencias. La inadaptación de las personas expatriadas a sus nuevos ambientes; el miedo a ser despreciados y las barreras a integrarse en la nueva sociedad. La violencia familiar; la violencia de género.  El descubrimiento de la sexualidad asociada al miedo y a lo desconocido. Las carencias afectivas que impiden identificar los sentimientos auténticos de los impostados. La maternidad y la necesidad de proteger al hijo deseado. El sentimiento de abandono por el hijo que triunfa que ya no necesita de la madre. Y sobretodo, la necesidad de mentir, de recrearse a sí misma, de crear una nueva vida, un nuevo pasado, unas falsas raíces, de interpretar continuamente las 24 horas del día y durante años un personaje. Renunciar a quien eres, para conseguir salir del agujero en el que has vivido desde el momento que no moriste en un nacimiento no deseado.

Un hecho que le sirve de poco, porque sufre de una falta continuada en sus primeras décadas de vida de documentación sobre quién es y cuál es su estado. No le impide sentirse extraña entre sus "compatriotas".

Un hecho que le sirve de poco, porque sufre de una falta continuada en sus primeras décadas de vida de documentación sobre quién es y cuál es su estado. No le impide sentirse extraña entre sus “compatriotas”.

La novela está escrita de forma fluida y, al menos en la traducción al castellano, te lleva a una lectura atrayente y difícil. Hay pequeños y grandes dramas y tragedias a lo largo de una vida, con algunos éxitos y satisfacciones. Pero no han faltado los momentos en los que te tienes que parar y descansar durante un día para reflexionar sobre lo leído, sobre lo acontecido y su significado. Como ya se ha visto hay muchos temas trascendentes en marcha en la vida de Rebecca.

El libro termina con un intercambio epistolar entre la protagonista, ya convertida en una mujer mayor, viviendo retirada en Florida, con una prima alemana que creyó perdida y que ha adquirido notoriedad como escritora. Una sección del libro que se escribió de forma independiente y con anterioridad, pero que le da un final con mucho sentido al relato, al mismo tiempo que nos hace pensar sobre el sentido de la vida de las personas, como lo vivimos cada uno, como lo ven los demás.

Un libro muy interesante, que engancha, aunque no siempre te convenzan las soluciones argumentales de la escritora. Pero con razonable coherencia en su conjunto. En líneas generales, me parece una lectura recomendable, sobre la que me he dejado muchas cosas en el tintero. Pero es que tampoco me apetece extenderme en exceso en una entrada de blog personal, que no pretende ir más allá de comentar mis lecturas y expresar una opinión.

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Necesitará reinventarse para acabar siendo aceptada. En cualquier caso, tendremos que suponer que su entrada quedaría registrada en las oficinas de Ellis Island, que adivinamos en esta fotografía tras la isla y la estatua de la Libertad. ¿De qué libertad estaremos hablando?

 

[Libros] Te cuento… Caperucita Roja y La Sirenita

Fotografía, Literatura

Durante los días de fiesta que tuve en el período navideño, me escapé a librería Cálamo, mi preferida en Zaragoza, para echar un vistazo a lo que tenían con el fin de buscar alguna cosa distinta que leer o que mirar. Y me llevé varias cosas, que estoy en vías de ir leyendo y procesando. Entre ellas estaban estos dos libritos, una nueva colección recientemente iniciada por Alkibla, que mezclan un texto literario con fotografías. Es una variante del libro de ficción ilustrado, en la que se sustituyen las ilustraciones dibujadas por imágenes fotográficas.

De los tres libros que han iniciado la colección “Te cuento…”, cogí los dos primeros. Me falta uno… que no sé muy bien porqué no lo compré también. El caso es que fueron dos.

He recibido una serie de fotografías que realicé con la Hasselblad hace un par de semanas en el entorno de los sotos del Ebro próximos al Parque del Agua de Zaragoza.

He recibido una serie de fotografías que realicé con la Hasselblad hace un par de semanas en el entorno de los sotos del Ebro próximos al Parque del Agua de Zaragoza.

El primero es “Te cuento… Caperucita Roja”, con un relato de Patxi Irurzun, “Kaperu”, y fotografías de Clemente Bernad, de su serie “marTa“. La moderna “caperucita” que nos propone Irurzun es una joven de los extrarradios de la gran ciudad, que se expresa mediante la realización de grafitis, que vive con su abuela y que salió en su momento de una relación con un novio abusador, su lobo particular. Las fotografías que acompañan el relato son un reportaje sobre la búsqueda de la adolescente Marta del Castillo, ejemplo de “caperucita” moderna con final triste, como lo era originalmente el cuento como lo recopiló Charles Perrault.

El segundo es “Te cuento… La sirenita”, con un relato de José Ovejero, “El hombre de la casa”, y fotografías también de Clemente Bernad, de su serie “el sueño de Malika“. En este caso, la “sirenita” es una inmigrante subsahariana, muy joven, que llega embarazada hasta las costas españolas tras un angustioso viaje en una precaria embarcación de la que es lanzada al agua en las cercanías de una playa. De este es rescatada por un amable hombre que la recoge y la mantiene durante unos días, hasta que se va acercando el momento del parto. Las fotografías que acompañan el relato corresponde a una serie del fotógrafo sobre la muerte de inmigrantes que cruzan en patera el estrecho.

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Allí observé que, además de algunos adolescentes, no muy distintos de la poligonera Kaperu de uno de los cuentos de hoy, son muchos los inmigrantes que utilizan los parques públicos como lugar de ocio; en proporción, más que los nacionales, me parece a mí.

 

Indudablemente, estamos ante un proyecto muy interesante sobre el que habrá que estar muy al tanto. No voy a decir que los dos relatos de estos dos primeros libros me hayan gustado por igual.

El primero de ellos, el que protagoniza Kaperu, tiene un comienzo muy prometedor, muy potente, que abre muchas posibilidades, incluso para un relato más largo, para una novela o al menos una novela corta, pero que termina con un final un poquito desinchado y precipitado. No sé. Me dejó un poco vacío. Sin embargo, el acompañamiento de las fotografías sobre la búsqueda de Marta del Castillo le proporciona una potencia de simbolismo y significados muy importantes, que hace que el conjunto sea muy recomendable.

El segundo, aquel en el que tenemos nuestra particular “sirena” rescatada del mar por un particular “príncipe”, que al igual que en el cuento original, olvidémonos de la pavorosa “disneyficación” de los cuentos tradicionales, también abandonará a su “sirena”. Este relato me ha satisfecho mucho más, especialmente por el énfasis que pone en la incomunicación, elemento presente en el cuento original, y que de alguna forma determina el cómo se vive la relación entre “príncipe” y “sirena”. Por supuesto, las fotografías de Bernad, amplifican el mensaje, especialmente llevándonos a la reflexión sobre la odisea de los inmigrantes que quieren ganarse “su alma” en ese “paraíso prometido” que creen que es occidente.

Como podéis deducir de mis comentarios, me parecen unos libros muy recomendables, que nos permiten disfrutar de la literatura y la fotografía como artes complementarias, y que nos hacen reflexionar sobre elementos de la realidad actual, al mismo tiempo que encontramos nuevos sentidos y significados para los cuentos tradicionales.

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Y el caso es que hay lugares en estos momentos en Zaragoza que son bien agradables para pasear y disfrutar de la luz e incluso del paisaje, y que no son todo lo apreciados que podrían ser.

 

[Cine] The Immigrant (2013)

Cine

The Immigrant (2013), 12 de julio de 2014.

Vemos esta película en versión original subtitulada en castellano, por ello conservo el título original en inglés. La película está hablada en inglés y polaco. En la cartelera española la podemos encontrar doblada al castellano con el título El sueño de Ellis. En cualquier caso, lo que nos atrae fundamentalmente de esta película dirigida por James Gray es el vistoso reparto, con intérpretes que en los últimos años nos han ofrecido notables trabajos. También recordamos con agrado el largometraje anterior del director, que nos gustó bastante.

La película nos cuenta la historia de Ewa (Marion Cotillard), una inmigrante polaca que llega en los años 20 con su hermana Magda (Angela Sarafyan) a la Isla Ellis en el puerto de Nueva York, donde las autoridades de inmigración norteamericanas seleccionan a las personas a las que se permite la entrada al país como residentes y trabajadores. Magda es retenida por una posible tuberculosis, y Ewa es amenazada de repatriación por su “conducta inmoral” en el barco. Pero un chulo, Bruno Weiss (Joaquin Phoenix), en connivencia con los agentes de inmigración, le permitirá entrar en el país a cambio de que se prostituya para él. Las cosas se complicarán más cuando un primo de este, Emil (Jeremy Renner), un prestidigitador, con quien mantiene una rivalidad constante, le tire los tejos a Ewa y cause una tensión entre ambos hombres con consecuencias nefastas.

Estatua de la Libertad

Parece ser que una de las primeras cosas que veían los inmigrantes al llegar a Estados Unidos era la Estatua de la Libertad… símbolo de esperanza,… iluminando al mundo,… bla, bla, bla,…

No me extenderé mucho en el comentario, aunque los intépretes son buenos y cumplen, aunque esté disfrazada de una realización cuidada, con una ambientación exquisita y una fotografía en tonos cálidos sepias que le da un tono de filme clásico o antiguo, la historia hace aguas por demasiados lugares. A mí me parece que hay diversas situaciones inverosímiles en las relaciones entre los personajes, se abusa de situaciones melodramáticas que no llegan a emocionar como se pretende, y al final acaba teniendo un tono de folletín que resta seriedad a la propuesta.

Sin ser una catástrofe, no la recomiendo especialmente, y hay momentos en que incluso nos sumió en cierto grado de aburrimiento. Una pena, por el desperdicio del buen material actoral con el que contaban.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

El río Hudson, Manhattan, Jersey City y la isla Ellis

Pero al lugar donde los llevaban era al centro de clasificación, “acogida” le llaman otros”, de la isla Ellis, que aquí vemos en primer plano delante de Jersey City, el río Hudson y casi en la orilla opuesta respecto a Manhattan. Quizá no un sitio tan “acogedor” según la película.

[Libro] Buda en el ático

Literatura

Este libro lo encontré recomendado por ahí poco antes de iniciar el viaje a Londres de estos días pasados, y como lo vi en una librería y comprobé que no era muy extenso, decidí llevármelo como lectura para esos días. Lo cierto es que sólo encontré momentos para leer en el viaje inicial hasta Madrid, y luego en el viaje de vuelta a Zaragoza. Pero lo cierto es que fue suficiente. Hacía tiempo que un libro no me enganchaba tanto y con tanta intensidad.

Buda en el ático (título original, The Buddha in The Attic)
Julie Otsuka (traducción, Carme Font)
ISBN: 9788415355441
Duomo ediciones, colección Nefelibata; Barcelona, 2012

Este libro no es ficción. Pero este libro tampoco relata una historia concreta real. Este libro consigue en 160 páginas contar la historia de cientos o miles de mujeres japonesas, y sus familias, que emigraron a los Estados Unidos a principios de siglo XX, casadas por poderes con hombres japoneses que previamente las precedieron, y que las pasaron canutas. Abarca un periodo de tiempo que abarca desde inmediatamente después de la primera guerra mundial hasta los internamientos forzosos en campos de concentración durante la segunda. Uno de los hechos más infames de la “democracia” norteamericana. Y todo ello lo cuenta consiguiendo individualizar a cada una de ellas con frases cortas, en primera persona del plural que nos van contando todas sus aventuras y desventuras. El viaje, el encuentro con hombres que no eran quienes les habían dicho, el trabajo duro en los campos, como sirvientas, los hijos que tuvieron, que ya no fueron de su propia cultura, la enfermedad, las muertes, y los campos de concentración en las frías montañas del interior de los Estados Unidos.

Es un libro realmente conmovedor, con una escritura tan sumamente dinámica y ágil, que en su conjunto hacen que se haya convertido en uno de mis libros preferidos. Un libro absolutamente recomendable que creo que tengo que volver a leer, porque siento que tiene mil y un detalles que hacen que cada vez pueda ser una nueva historia. Si os gusta leer, no os lo perdáis. Parece que su autora, la norteamericana de origen japonés Julie Otsuka, tiene escrito otro libro autobiográfico, que me gustaría encontrar y leer.

Ocaso

Japón es el país del sol naciente,… pero aquí en Margate, en la costa del Canal de la Mancha en Inglaterra, lo que vemos es el resplandor del sol poniente.

El silencio de Lorna (2008)

Cine

El silencio de Lorna (Le silence de Lorna, 2008), 18 de agosto de 2010.

Seguimos con la opción de, ante el patético aspecto de la cartelera veraniega, seguir viendo películas de cinematografías por habituales. Y ayer “nos trasladamos” a las tierras valonas de Bélgica, a seguir las andanzas de una inmigrante de origen albanés. Muy internacional la cosa.

Dirigida por los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne, la historia nos habla de Lorna (Arta Dobroshi) una inmigrante albanesa que se casa por conveniencia con Claudy (Jérémie Renier), un yonqui que necesita dinero, con el fin de conseguir la nacionalidad belga. La operación tiene una segunda parte. Una vez liberada de su esposo de conveniencia, se casará a su vez con un oscuro individuo de nacionalidad rusa, que a su vez conseguirá también la nacionalidad belga. Para liberarse de su esposo, siendo un drogadicto, lo más socorrido será simular un sobredosis, de lo que se encargarán los responsables de la operación. A pesar de que a Lorna le empiezan a surgir dudas y prefiere optar por un divorcio rápido, especialmente tras la decisión de Claudy de desengancharse de la droga, el éxito o el fracaso de la operación dependen del silencio de la chica si al final es necesario acabar con el yonqui. Aunque, con lo que nadie cuenta es con las consecuencias derivadas de mantener o no ese silencio.

Rodada muy cámara en mano en las calles y los ambientes de alguna ciudad obrera valona, probablemente Lieja o en sus alrededores, tiene un ambiente opresivo, gris, que refleja el conflicto de la protagonista. Esta sufre una evolución de la frialdad con la que maneja sus intereses al comienzo del filme, a la progresiva empatía que siente hacie el drogadicto. No obstante, hay algunas acciones o cambios de mentalidad que parecen muy forzados y no acaban siendo bien comprendidos, lo que va lastrando la coherencia del conjunto conforme avanza la historia. El final se podría definir como abierto; aunque a mí más que abierto me parece indefinido. Excesivamente indefinido.

Con una actriz protagonista y unos actores en general todos ellos poco conocidos, el nivel interpretativo está a buen nivel, y es uno de los mayores activos del largometraje.

Resumiendo, es una película que tiene cierto interés a pesar de que hay momentos en los que cuesta creerse las actitudes de la protagonista. Esta lo es de forma absoluta. Prácticamente ocupa la pantalla casi todo el tiempo, y sale más que airosa del trance. Une película, en fin, que no me atrevo a recomendarla a todo el mundo, pero sí a quien quiera reflexionar un poco sobre el fenómeno de las migraciones, de las mafias y de la limitada libertad de quienes se meten en ellas.

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
***

Barricade

Centre Cultural Barricade, Lieja (Bélgica) - Canon EOS 100D, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Rabia (2009)

Cine

Rabia (2009), 31 de mayo de 2010.

Ha debido tener algún problema de distribución esta coproducción mejicano-hispano-colombiana, ya que en la ficha técnica aparece como de 2009, y se estrena en España ya bien entrado el 2010. Ando yo un poco remiso a la hora de acudir a las películas españolas y similares, ya que tengo la sensación de que el cine español anda un poco desnortado. Parece que los temas tengan que ser siempre los mismos, y aquí daba la impresión de que volvíamos a un nuevo drama sobre la inmigración, asunto que puede ser importante, lo es, pero que puede quedar muy manido si siempre le damos vuelta desde similares puntos de vista. De todas formas, alguna reseña por ahí que indicaba algún aspecto novedoso y cierta calidad en el producto, y ante la carencia de auténticas alternativas en una cartelera paupérrima, nos decidimos a probar.

El filme dirigido por Sebastián Cordero nos habla de un inmigrante sudamericano, Gustavo Sánchez Parra, trabajador de la construcción en una ciudad española que probablemente sea Bilbao, que agrede y mata accidentalmente a su capataz. Este inmigrante lleva poco tiempo saliendo con otra inmigrante de su país, una guapa joven, Martina García, que trabaja de interna al servicio de una familia acomodada en una vieja mansión de la parte alta de la ciudad, y que es requebrada con frecuencia por su físico por diversos personajes, lo que hace que salga a la luz el carácter airado del hombre. Tras la muerte del capataz, se refugia en la mansión donde trabaja la chica, sin que ni siquiera ésta lo sepa. Allí será consciente del trato que los señores de Torres dispensan a la chica. A veces amables, otras indiferentes, o condescendientes, en ocasiones es literalmente avasallada por alguno de los miembros de la familia. Lo cual va inflamando esa rabia a la que hace referencia el título del filme.

He de decir que la película esta bastante bien hecha. Si bien las situaciones iniciales que llevan al homicidio del capataz me parecen un poco forzadas, luego vivimos las experiencias de los dos inmigrantes protagonistas dentro de la mansión con bastante interés. La excelente ambientación, el buen manejo de los personajes, lo mucho que se dice con contención, sin muchas palabras ni imágenes explícitas, nos hace meternos en la histora en la parte central del largometraje. Es cierto que al final la historia se deshincha un poco. El momento climático de esa rabia anunciada nos pilla un poco fríos, y a partir de ahí el drama deriva por unos derroteros no previstos, y que sin ser inadecuados, no están a la altura de las expectativas creadas.

El punto fuerte de la película, no obstante, es la interpretación de sus actores. Los dos colombianos ya mencionados están a excelente nivel. En ambos protagonistas hay una combinación excelente entre el físico de ambos, delicado y frágil el de ella aunque con más fortaleza del que sospechamos, y rudo y áspero pero con capaz de mirar con dulzura el de él, con los caracteres desarrollados y con los acontecimientos. Pero además, aunque en papeles secundarios pero trascendentes, los actores y actrices españoles, están también muy bien. Xabier Elorriaga y, en especial, Concha Velasco componen un excelente matrimonio de edad ya avanzada en su torre de cristal que es la mansión que habitan, con sus miserias y alguna grandeza. No muchas. Alex Brendemühl, el hijo, nos ofrece también un papel breve pero decisivo en el devenir de la historia. Icíar Bollaín, la hija, tiene un papel con un recorrido mucho más limitado. En general, todos ellos están bastante bien.

La conclusión que saco es que el esfuerzo por hacer una película diferente manteniendo alguno de los temas de moda en el cine español es notable y de agradecer. La buena factura técnica del conjunto es notable, y ya hemos comentado el buen hacer actoral. Quizá quede como lado negativo una historia que no siempre resulta del todo atractiva, especialmente en su recorrido final. La puntuación que le doy es:

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
***

Grupo ecuatoriano

En actividades promovidas por las instituciones, como Zaragoza Diversa, se intenta mejorar la integración de los inmigrantes en nuestra sociedad; lo que desconozco es el grado de éxito de estas iniciativas - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Weeds, o de las huidas hacia adelante

Televisión

Entre las series de ficción que pueblan el panorama televisivo actual, podemos encontrar un número apreciable de productos de buena calidad. Especialmente en sus primeras temporadas. Lo difícil es conseguir mantener el nivel en las siguientes. No son pocas las que mueren de éxito. Tras comienzos estupendos, caen en rutinas o en lugares comunes que las trasladan a la vulgaridad. Al montón.

No pertenece a esta categoría Weeds. Esta teleserie tiene varias virtudes. Repasémoslas.

  • Los personajes protagonistas son, aparentemente, gente común. Clase media norteamericana que en su origen vivían apaciblemente en una tranquila y coqueta urbanización residencial en algún lugar en la costa oeste de los EE.UU.
  • Los capítulos son cortos. En 22 minutos hemos conocido las peripecias de Nancy Botwin y sus peculiares vecinos, y tenemos las bases para las de los siguientes capítulos. Es dinámica, no hay tiempos muertos.
  • La temporadas también están adecuadamente autolimitadas. Nada de culebrones con más de 20 episodios. En doce o trece capítulos hemos completado un nuevo ciclo.
  • Hay una fuerte confianza en la capacidad interpretativa de los actores. Mary-Louise Parker es Nancy Botwin, de la misma forma que no podríamos concebir otra Nancy Botwin que no fuera la Parker. Pero el resto del reparto está igualmente fenomenal con momentos supremos por parte de Elizabeth Perkins interpretando a Celia Hodes.
  • Los personajes no son planos, tienen matices y, sobretodo, evolucionan. Esta evolución es más marcada como es natural en los personajes más jóvenes, niños y adolescentes, y distinta en los adultos, donde incluso se producen involuciones personales. Por otra parte, los personajes acompañantes, que aparecen en un limitado número de episodios suelen aportar frescura e innovación a la serie.
  • Es total y fundamentalmente políticamente incorrecta. Critica todo aquello que es hipocresía en la sociedad. Su relación con la familia, con el sexo, con las drogas, con el trabajo, con la inmigración… con todo. Todos los valores tradicionales son puestos sistemáticamente en solfa.

Como veis, una serie de virtudes notables. Pero hay algo más. Algo importante. Algo en lo que se basa la expectación ante nuevos episodios futuros, ante nuevas temporadas. Y esto es la huida hacia adelante. El paso de las temporadas van situando a la familia Botwin y amigos a nuevos extremos cada vez más imposibles. Pero no hay redención posible. El día que la haya, se acabó la serie. Todo se dirige a un escalada en las condiciones vitales, más o menos extremas. Lo que empezó como una pequeña “maruja” que empieza a trapichear con “hierba” para redondear el presupuesto familiar tras enviudar, en estos momentos la sitúa en un peligrosa relación amorosa con un capo de la mafia transfronteriza entre Méjico y los EE.UU. Si el año pasado asistíamos a un final apocalíptico, con la llegada del fin del mundo a ese microuniverso que era Agrestic, al final de la cuarta temporada nos econtramos con que…

Y hasta aquí puedo contar… Si interesa, enchufad el televisor.

La imagen de hoy, el Mercado Medieval de todos los años. Hierbas. Aunque más sanas que las que vende Ms. Botwin.

Hierbas diversas

(Canon EOS 40D; EF 28/1,8 USM)

Estamos en Munich; está muy animada,… y llueve

Viajes

He salido solico en un AVE hasta Barcelona, donde me he unido en la estación de Sants con el resto de la (pequeña) expedición. Destino, Munich, la capital bávara. Salchichas, cerveza y mocetonas (y mocetones, para quien esté interesada) recias y rubias. Suponíamos.

Munich nos ha recibido con un bonito sol… que en poco rato se ha escondido detrás de unas feas nubes, y ¡ale! a llover cada tanto. Así que nada, chubasquero y paraguas y a pasear. Claro que las nubes y la lluvia no han impedido que en una ciudad que fue olímpica allá por el 72, ¡qué barbaridad, cuánto tiempo!… ¡y me acuerdo de cosas!, como decía, esta ciudad se manifieste contra los desmanes chinos en el Tibet. Pues vale.

La ciudad es grande, y se ve que tiene vida propia, que no depende del turismo. Se nota mucho porque los bares y los restaurantes suelen tener las cartas y los carteles sólo en alemán. El que venga de fuera que se espabile. Si dependieran del turismo, seguro que serían más políglotas. Sin ánimo de ofender.

En cuanto a lo de las mocetonas rubias… pues lo que más se ven son islámicas más o menos (más bien más) veladas. Burka no hemos visto, pero cosas parecidas sí. No sé si es la colonia inmigrante, o es que los acomodados de los países islámicos se vienen de vacaciones por aquí. Puede que una mezcla de ambas.

Así que nada, después de echar algún vistazo a algún monumento, y a alguna calle típica nos hemos ido a cenar. Nos hemos moderado. Nos ha tentado alguna taberna de estilo bávaro… pero era empezar a entocinarse en exceso. Así que hemos buscado algo más moderado.

Luego hemos vuelto paseando al hotel, encontrándonos aquí y allí con animosos grupos de música callejera, todos ellos con muy buen nivel, acomodándose donde pudieran guarecerse de los esporádicos chubascos. Ale, mañana más.