[Libro] Días sin final

Literatura

He empezado a acumular cierto retraso a la hora de comentar los libros que leo. Tengo varios a la espera. Entre otras cosas, porque varios de ellos han sido novelas breves y, también, porque la semana pasada no tuve ocasión de ir adelantando algún comentario. Hoy traigo aquí una novela que no es especialmente breve, su versión en papel tiene 280 páginas, pero que sí que leí con soltura y agilidad. Fue una de esas escasas ofertas que aparecen de vez en cuando a Amazon Flash, que te llaman la atención y que, después de varios fiascos, tras pensártelo y revisar reseñas, si existen, que indiquen cierta calidad literaria, te animas a adquirir.

A falta de fotografías del medio oeste y del lejano oeste americano, donde transcurre buena parte de la acción, nos centraremos en Irlanda, el país de origen del protagonista.

El autor es Sebastian Barry, un dramaturgo, novelista y poeta irlandés que ha adquirido un cierto prestigio entre los autores contemporáneos en dicho país. Muchas de sus obras tienen protagonistas inspirados por sus propios antepasados familiares, entre quienes encontramos tanto leales a la corona británica como nacionalistas irlandeses contrarios a la misma. También ha tratado las cuestiones del éxodo y diáspora irlandesa por el mundo.

En el libro que hoy nos ocupa, el protagonista es Thomas McNulty, un joven adolescente irlandés que, habiendo perdido a su familia en las hambrunas de mediados del siglo XIX se embarca para emigrar a América, donde irá sobreviviendo como buenamente puede hasta que conoce a otro adolescente John Cole, con quien establece amistad, y con quien se gana la vida un tiempo en una ciudad minera bailando con los mineros vestidos de mujeres. Conforme crecen, esta ficción no se sostiene, y para sobrevivir entran a servir en el ejército, al mismo tiempo que la amistad entre ambos jóvenes crece y se convierte en algo más. Una vez en el ejército, se abre un periodo de tiempo en el que les acompañaremos en las guerras contras los nativos americanos, en la guerra de secesión y nuevamente forzado a unirse al ejército en los conflictos contras los nativos americanos.

La historia de estos jóvenes, y de quienes se van uniendo a ellos y conformando su familia, como una joven niña huérfana nativa americana, algún antiguo esclavo negro y otros miembros del ejército, a lo largo de los 20 años tiene un carácter muy agridulce. Constantemente vamos alternando los episodios de carácter dramático o trágico, especialmente en las distintas guerras en las que intervienen, con los episodios esperanzadores derivados de las uniones familiares que van forjando, incluso si son familias en los que sus miembros no son de la misma sangre. Puede haber momentos casi cómicos y otros en los que has de parar de leer por la dureza y la crueldad de los episodios narrados. Nos habla de la dureza de pasar hambre, del racismo inherente a la expansión de las personas de origen europeo por norteamérica. Desmitifica al ejército norteamericano. La caballería que recorre las praderas pierde el halo romántico y heroico al que nos acostumbraron las películas del oeste, para recuperar su naturaleza de fuerza colonizadora, en ocasiones genocida, en la que la supervivencia es difícil y un mismo hombre puede ser un villano en un momento y un héroe al siguiente, o viceversa. Los criterios morales perdidos por parte de la mayor parte de los personajes. Salvo quizá en esa reivindicación de la familia, por extraña o poco convencional que sea, que constantemente se percibe en el libro como tabla de salvación ética y humana de los protagonistas.

No es un libro perfecto, tiene sus altibajos, creo que tiene incluso alguno imprecisión histórica, y la traducción también me parece mejorable. Pero globalmente está bastante bien, creo que es honesto, es crítico con una historia y un país, los Estados Unidos, que al mismo tiempo ha ofrecido tanto esperanzas como sufrimientos por igual a quienes ha albergado. A mí me ha merecido la pena y me parece recomendable, más si lo pillas al precio que yo lo conseguí, de menos de dos euros.

Un soldado adolescente en los premios Pulitzer de fotografía

Fotografía, Política y sociedad

Hay un montón de premios por ahí por el mundo que prestan atención al mundo de la fotografía de prensa, del reportaje fotoperiodístico. Indudablemente, los premios Pulitzer son de los más oídos, que no es lo mismo que conocidos. En realidad son unos premios de consumo interno norteamericano, pero que la posición de potencia dominante mundial de los Estados Unidos hace que tengan cierta repercusión mundial. Lo cierto es que pocas veces les presto mucha atención.

Pero el blog dedicado al fotoperiodismo de The New York Times dedicaba esta mañana una entrada a  los premiados en la categoría de fotografía, y en concreto me ha llamado la atención el premiado Craig F. Walker de The Denver Post, por su reportaje sobre un soldado adolescente. Durante dos años, desde que el chaval se encuentra en el instituto y toma la decisión de alistarse hasta que regresa de una misión en Iraq y se casa, el fotógrafo nos muestra lo que es la vida de un adolescente entre los 17 y los 19 años. Además de en el enlace anterior, se pueden ver todas o parte de las fotografías del reportaje en:

Dejando a un lado la innegable calidad de las fotografías, pero que no son muy distintas en estilo, en forma y en contenido de las que se ven en otros reportajes fotográficos de prensa, también es interesante leer con atención los pies de foto. Son básicos para entender buena parte de lo que pasa, las motivaciones, o presuntas motivaciones, del chaval, el entorno, sus fortalezas y sus debilidades. No se trata de un héroe ni nada por el estilo. Es sólo un adolescente en el proceso de abandonar su protegido entorno social para arriesgar su vida en una guerra de motivaciones poco claras. Según sus instructores, la mayoría de los futuros soldados de infantería no se alistan por el dinero si no “por Dios y para servir a su patria”. También vemos cómo los convierten y los convencen de ser “los guardianes de la libertad y del estilo de vida american, en resumen, guerreros”. Observamos cómo flirtea con las drogas, con el cansancio, con la añoranza del hogar. Lo vemos saltar de novia en novia, hasta que finalmente, en una sala vacía se casa con una de ellas. Sin llegar en la práctica, o apenas, a los veinte años de edad.

Es un reportaje sobre un soldado que me parece duro. Y sin embargo, no habla de batallas, de muertos, o de mutilaciones. Habla de otro tipo de transformaciones de la persona. Una persona cuyos antepasados, todas las generaciones, han peleado en alguna guerra como soldados. Lo cual también hace reflexionar sobre el estado y la historia del mundo en que vivimos.

No sé. Me ha llamado la atención. Y me ha asustado. No sé qué valores van a dominar el mundo en unas décadas. Pero viendo lo que pasa en la potencia mundial… siento miedo. Es lo que hay.

Entre Leyden y Amsterdam

Los adolescentes y jóvenes europeos, como estos neerlandeses en un tren entre Leiden y Amsterdam, parecen estar en un rollo totalmente distinto, pero ¿hasta qué punto? - iPhone