[Cine] tick tick… Boom (2021)

Cine

tick tick… Boom (2021; 71/20211124)

En una diversidad de medios, se ha hablado a lo largo del año de que este 2021 podía ser el año de los musicales. En el cine, me estoy refiriendo. Se han ido estrenando varios… con distinta fortuna de taquilla y apreciación de la crítica y del público. Y recientemente hubo un muy limitado estreno en la gran pantalla del más reciente estreno en este género. Limitado estreno, porque la película fue adquirida en su momento por Netflix, que la estrenó en su plataforma de contenidos una semana más tarde. Y es ahí donde la he visto, porque con lo limitado del estreno y los horarios de la versión original… pues es lo que hay.

La película esta dirigida por Lin-Manuel Miranda, que se estrena como director cinematográfico. Pensaba yo, erróneamente, que también había dirigido otro de los estrenos musicales de este año, pero no. Y adapta el musical del mismo título, y carácter autobiográfico, aunque con licencias sobre la historia real, de Jonathan Larson (encarnado por Andrew Garfield). Este fue un músico y compositor que falleció prematuramente por una grave complicación de una enfermedad no diagnosticada a tiempo a los 35 años, que escribió, creo, cuatro musicales, de los que sólo pudo estrenar uno en vida, por el que recibió numerosos honores… póstumamente. Ese musical también fue trasladado al cine… con poca repercusión. El musical en el que se basa esta película llegó a estrenarse años después de la muerte del autor. Y trata sobre las últimas etapas de la elaboración de su musical Superbia, nunca estrenado, al mismo tiempo que lidia con las consecuencias de su estilo de vida bohemio, como la repercusión en su círculo próximo de la epidemia de sida, en todo su apogeo y sin tratamiento efectivo en 1990, o las dificultades de su vida de pareja (con una versión ficticia de su pareja interpretada por Alexandra Shipp).

La realización de la película me parece correcta, con un buen ritmo en una historia que corría el riesgo de alargarse en exceso en otras manos, pero que se contiene por debajo de las dos horas, y una presentación en pantalla de carácter naturalista, que es apropiada para el carácter de las obras de Larson, engarzadas en ciertas realidades sociales de su momento, carentes del glamour que tradicionalmente se atribuye a los musicales. No obstante, confía el éxito de la empresa a las bondades interpretativas del reparto, especialmente del protagonista. La interpretación de Garfield ha recibido muchos parabienes, que no voy a poner en duda, aunque siempre he preferido las interpretaciones contenidas a las expansivas, casi histriónicas, y quizá por ello mi opinión no sea tan entusiasta. Pero una preferencia muy personal, que muchos otros pueden no compartir, y lo entiendo. Pero el resto del reparto consigue tener su presencia, con un buen trabajo, a pesar de la cantidad de minutos que monopoliza el protagonista de la función.

Así pues, en su conjunto una película visible, aunque sin que me genere los entusiasmos que han mostrado los medios entendidos en el tema. Puede ser una buena opción para quienes tengan acceso a la plataforma de contenidos, siempre que les gusten las películas musicales. Que por lo que he observado a lo largo de los años, no es extraño que sean rechazadas casi por principio por mucha gente. A mí me suelen gustar. Aunque las de los últimos tiempos no me han entusiasmado. Y… bueno. Tengo ya otras dos películas vistas, que tendré que ir comentando en los próximos días, cuando pueda. Y es que con los fríos que nos han llegado estos días, o te apoltronas en casa delante de los estrenos directos en plataforma, o sales y te apoltronas en una sala de cine, evitando la calle desapacible.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] In the Heights (2021), o «to’l mundo es güeno»

Cine

In the Heights (2021; 41/20210623)

El «chico» de oro de los últimos tiempos en Broadway, el norteamericano de origen puertorriqueño Lin-Manuel Miranda, cantante, compositor, letrista, productor,… lo que le echen encima, y especialmente después del éxito de Hamilton, encarga al director Jon M. Chu, muy funcional, con algún éxito de público encima, pero con pocas películas realmente memorables, la adaptación al cine de uno de los musicales del primero, aquel en el que homenajea sus orígenes étnicos y su infancia en Washington Heights. Este es un barrio de Nueva York, en el extremo norte de la isla de Manhattan, donde las tres cuartas partes de la población de origen hispanoamericano, y donde abundan las personas nacidas fuera de Estados Unidos. Cuando visité Nueva York en 2013, me acerqué a este barrio, que no suele ser visitado por los turistas, porque en él se encuentran The Cloisters, una sucursal del Metropolitan Museum dedicada al arte y cultura medievales europeos.

Nueva York, claro, aunque nada de The Washington Heights, porque sólo tengo fotos del museo, de The Cloisters.

Sinceramente, hace unas semanas vimos el adelanto de la película cuando íbamos a ver otra. Y a mí, lo que vi… no me hizo tilín. A pesar de que el cine musical siempre me ha apetecido, en esta ocasión no estaba especialmente motivado. No obstante, cuando me propusieron ir el miércoles a la versión original de la película… acepté. Por salir de casa y charrar con gente. Es la historia de una serie de gente que vive en el barrio que he mencionado y que se encuentran con las incertidumbres de que el barrio se gentrifique y acaba siendo imposible para ellos vivir allí. De hecho, durante la película, algunos personajes cantan y bailan su adiós al barrio. Y luego está la historia del narrador (Anthony Ramos), que tiene el sueño de volver a la República Dominicana a montar un negocio, de la chica macizorra (Melissa Barrera), que va quiere dar el salto de manicura a diseñadora y artista, y que es el interés amoroso del anterior, y de la lista (Leslie Grace), la primera del barrio que va a la universidad, Stanford nada menos, y que está a punto de abandonar, por no encontrar su sitio fuera del barrio. Y luego salen un montón de personajes más, como el senador Organa (Jimmy Smits) y otros. Y todo muy latino, con variedad de orígenes nacionales, y con muchos cantares y bailes, y mezclando constantemente el inglés con el español.

Lo cierto es que es el típico producto hiperpolíticamente correcto, aunque eché a faltar la presencia del colectivo LGTBQ+, ¿no protestarán?… y muy postizo. Irreal. Utópico, y mucho menos conectado con la realidad de lo que puedo imaginar. Los conflictos que se supone que hacen avanzar la historia son tan previsibles en su resolución buenrollista, que desmotivan. Y se hace larga. Y en los aspectos musicales, ni la música ni las coreografías ni la puesta en escena de las mismas me llaman especialmente la atención. Las interpretaciones normalitas. Muy condicionadas por la irrupción constante de números musicales, son escasamente valorables.

Supongo que es una película que se deja ver… pero que es fácilmente olvidable. Yo no le daría más importancia. Y su calidad global está por debajo de sus pretensiones.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **