[Cine] The Lobster (2015)

Cine

The Lobster (2015); vista el 9 de diciembre de 2015.

Versión original subtitulada para una película rodada en inglés con un ADN muy variado, greco-franco-irlandés… e incluso más. La versión doblada se puede encontra en la cartelera española bajo el título casi literalmente traducido, “Langosta”.

Esta película del griego Yorgos Lanthimos, viene precedida de críticas relativamente entusiastas, por la original de su argumento y su puesta en escena. Vamos a ver lo que da de sí.

David (Colin Farrell) vive en una sociedad alternativa a la nuestra en la que nadie puede permanecer soltero, sin pareja. Cuando alguien se queda sin pareja o no es capaz de adquirir una, es llevado a un hotel donde tiene 45 días para encontrar su media naranja entre otras personas en su situación. Si no lo consigue, al cabo de ese tiempo será convertido en el animal de su elección. David decide que si no consigue pareja… querrá ser una langosta. Viven más de 100 años. Si nadie las echa en una cazuela de agua hirviendo claro. El tiempo de 45 días es extensible… ya que cada día salen a cazar “solitarios”. Gente que vive en los bosques sin compromiso de pareja alguno, al margen de la sociedad. Los abaten con dardos somníferos, y luego son convertidos en animales. Por cada “solitario” abatido, ganas un día más de estancia en el hotel. Cuando su intento de emparejarse con una compleja y desalmada mujer (Angeliki Papoulia) falle, con la ayuda de una camarera (Ariane Labed) se fugará a los bosques. Será aceptado por la lider de los “solitarios” (Léa Seydoux), con una condición. No puede enamorarse ni emparejarse con nadie. Pero la presencia de un mujer miope (Rachel Weisz), le pondrá las cosas difíciles, aun arriesgando graves castigos.

El mundo distópico de este filme está representado por la isla de Irlanda, un mundo distópico donde todo el mundo está obligado a ir en pareja.

El mundo distópico de este filme está representado por la isla de Irlanda, un mundo distópico donde todo el mundo está obligado a ir en pareja.

Se ha dicho que estamos ante la rareza, la excentricidad del año. Desde luego ni los planteamientos, ni los diálogos, ni la historia es de las que estamos acostumbrados. Con una puesta en escena austera, a veces fría, pero que conviene a las características del relato, un relato con voz en off de la que tardamos prácticamente media película en conocer su propietaria, Lanthimos nos planta ante la cara una curiosa e interesante reflexión sobre la soledad, las relaciones de pareja, el egoísmo, los prejuicios que nos invaden a la hora de escoger nuestras relaciones, o los engaños en los que incurrimos para “pescar” a nuestras parejas, con una mezcla de comedia que roza el humor negro en ocasiones y de drama. Cumple con la vieja regla que dice que de entrada hay que sorprender al espectador antes de contar la historia, con una escena absolutamente surrealista en la que una mujer para su vehículo en el campo, desciende de él y dispara su escopeta contra un pobre burro que allí pasta.

Rodada en Irlanda, saca buen partido del tiempo gris de la verde isla del archipiélago británico, acompañada de una potente banda sonora.

Y si no...  te convierte en un animal y te sueltan en los bosques...

Y si no… te convierte en un animal y te sueltan en los bosques…

Son importantes las interpretaciones, con un austero, casi hierático Colin Farrell, muy lejos de su exhuberante imagen de conquistador del mundo de épicas películas pasadas. Un hombre vulgar, sin interés, prácticamente sin personalidad, que de entrada lo consideramos condenado a una futura vida en el fondo del mar. Pero asimismo un superviviente. Al igual que las langostas, se sabe camuflar en el fondo del mar donde habita, incluso como algunas especies de estos crustáceos cambiando de color. Muy buenos trabajos también del resto del reparto (¿Léa Seydoux encasillándose en el rol de mal? Con lo que me gusta a mí esta chica), donde además de los mencionados vemos aparece en papeles más o menos largos gente como Olivia Colman o John C. Reilly (impagable escena de la tostadora).

Hay en esta película más de lo que parece. Película que tiene dos parte muy definidas, la estrambótica parte inicial en el hotel, con escenas antológicas por lo absurdo, y la romántica parte final, donde surge lo mejor y lo peor del ser humano. Yo no me la perdería. De hecho, no me la he perdido.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****
Muy alabada la idea del protagonista de ser una langosta si falla en su intentona por encontrar pareja,... Es que todo el mundo quiere ser perro, y todo está lleno de perros... Tiene su coña ¿no?

Muy alabada la idea del protagonista de ser una langosta si falla en su intentona por encontrar pareja,… Es que todo el mundo quiere ser perro, y todo está lleno de perros… Tiene su coña ¿no?

 

[Cine] We need to talk about Kevin (2011)

Cine

We need to talk about Kevin (2011), 18 de marzo de 2012.

Como de costumbre en los últimos tiempos, sigo prefiriendo las versiones originales subtituladas, porque respetan la obra original. Pero para quienes gustéis de sucedáneos, es posible ver esta película en la cartelera española bajo el título Tenemos que hablar de Kevin.

A priori, no tenía mucha intención de ver esta película dirigida por la escocesa Lynne Ramsay. Estas películas de niños raritos que amargan la vida de sus padres, muchas veces han acabado en tonterías sobrenaturales que me cargan un poco. Pero las críticas hacia esta película eran realmente buenas, el reparto interesante y las alternativas poco apetecibles. Así que a por ella.

Al principio del filme conocemos a Eva (Tilda Swinton), una mujer solitaria, que vive en una casita sencilla, con malas relaciones con sus vecinos, que le tiran pintura a la casa, le miran mal, e incluso le insultan y le agreden. Busca trabajo. Lo consigue como auxiliar administrativo en una agencia de viajes. En el proceso que lleva limpiar la pintura roja con la que han ensuciado la fachada de su casa, en una serie de flashbacks, conoceremos su historia anterior. Poseedora de una prestigiosa agencia de viajes y autora de libros sobre este tema, conoció, se enamoró y se casó con Franklin (John C. Reilly), con quien formó una familia aparentemente de ensueño. Pero desde el principio tuvo problemas para conectar con su hijo mayor Kevin (Jasper Newell, niño; Ezra Miller, adolescente). Un niño problemático que por un momento pareció sufrir autismo, luego mostró una inteligencia notable, especialmente para la lucha constante que sufrió con la madre. Y de niño problemático, a adolescente más inquietante todavía. Sabremos, porque la película nos lo cuenta pronto, que en el tiempo actual se encuentra en una carcel de alta seguridad, siendo visitado periódicamente por su madre, aunque no hablan prácticamente. Intuiremos que algo grave sucedió, y que Kevin tuvo mucho que ver.

No voy a decir que las premisas de inicio de la película sean originales. Pero quizá es importante que en esta ocasión no hay maldiciones, ni demonios, ni anticristos, ni fenómenos paranormales de ningún tipo. Estamos ante la historia, difícil e incómoda, de un niño sociópata y una madre que parece ser que es la única que lo ve venir. Con una realización austera, con un presupuesto evidentemente ajustado, sin embargo tenemos una producción de gran calidad en su factura, con una fotografía muy moderna, basada en grandes angulares que te acercan al personaje pero abriendo la perspectiva al entorno, en la que resaltan esos colores primarios, especialmente el rojo, muy saturados, en un entorno de tonos suaves, apagados. Y con una banda sonora, muy interesante. Realmente, en los aspectos técnicos y creativos, está muy conseguida.

Pero donde destaca especialmente el filme es en la excelente interpretación de su elenco, especialmente de madre e hijo. Tanto Swinton como los dos actores, el infantil y el adolescente, que dan vida a Kevin son la columna vertebral de esta película, que nos dejará un innegable desasosiego.

Es curioso. El desenlace de esta película lo ves venir. Supones de antemano que va a pasar. No creo que sea intención de la directora el ocultarlo. Te va dando todos los elementos, la afición deportiva del chaval, algunas escenas de los flashbacks, la soledad y el aislamiento actual de la protagonista, para que adivines el “final” con antelación. Pero no importa. Porque lo que importan en este interesante filme es el proceso. Y este está estupendamente contado. Una película de las que mejora conforme la vas recordando. Mi opinión en este momentos es mejor que cuando salí del cine. En estos momentos, la considero superior a varias de las que comenté en su momento como candidatas a los óscar. Donde no apareció. Muy recomendable. Salvo para mujeres que vayan o quieran tener un hijo. Pueden cambiar de idea.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Recientemente, camino de ver una película que al final no vimos, llevaba mi Pentax K-x y tomé algunas imágenes del atardecer por el camino. Es curioso que en una serie en las escalinatas del Batallador del Parque Grande de Zaragoza, me aparecieran constantemente un tipo de naranja. Sólo recuerdo haberlo incluido voluntariamente en la toma en la última de ellas. ¿Será un fenómeno paranormal?
Las escaleras del batallador y un señor de naranja que corre

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Las escaleras del batallador y un señor de naranja que corre

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Las escaleras del batallador y un señor de naranja que corre

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[Cine] Un dios salvaje (2011)

Cine

Un dios salvage (Carnage, 2011), 20 de noviembre de 2011.

Lo prometido es deuda. Ayer os dije que me quedaba pendiente comentar la película que vi el domingo por la tarde, y aquí viene. Hoy que voy con más calma. Y la película era imprescindible. Porque es de Roman Polanski. No todo lo que ha hecho el director polaco me gusta, ni mucho menos. Pero a pesar de eso, considero que es uno de los directores imprescindibles del cine actual, y desde hace cuarenta años como poco.

Y encima, en esta ocasión se encierra durante “apenas 80 minutos” que es lo que dura este filme con cuatro intérpretes, dispuestos a dar lo mejor de si mismos en esta adaptación cinematográfica de la obra de teatro Le Dieu de carnage de Yasmina Reza. Cuatro intérpretes, dos hombres y dos mujeres, que representan dos matrimonios. Zachary, el hijo de Nancy (Kate Winslet) y Alan Cowan (Christoph Waltz) ha agredido con un palo en el parque a Ethan, el hijo de Penelope (Jodie Foster) y Michael Longstreet (John C. Reilly). En los títulos de créditos iniciales presenciamos a cierta distancia la agresión en el parque. Ambos matrimonios pertenecen a una sociedad acomodada, que por sus negocios, sus profesiones o su crianza disfrutan de una alto nivel de vida económico, social y cultural, aunque quizá no lleguen a la categoría de acaudalados. Se han reunido en casa de los Longstreet para resolver civilizadamente el conflicto producido por la pelea de los chicos, especialmente por el agredido ha quedado lesionado en la cara, y a perdido algunas piezas dentales. Al comienzo de la conversación, los cuatro hacen notables esfuerzos por mostrarse civilizados, e incluso cordiales, aunque las distracciones que se permiten algunos de ellos, y las expresiones que utilizan otros, pronto muestran al espectador que quizá no sean del todo sinceros. Poco a poco, la conversación se va enredando, o ellos se van enredando en la conversación y en sus propias contradicciones. Van perdiendo los modales que imponen las convenciones, y al final encontramos a una serie de adultos comportándose como niños, con sus caprichos, sus malos modales, floreciendo sus auténtica e políticamente incorrectas ideas, en un todos contra todos en general, mientras la tarde avanza. En los títulos finales asistimos a otras escena en el parque en la que los dos muchachos se han hecho amigos y comparten sus juegos o lo que sea juntos y sin mayores problemas.

Rodada en poco más que el salón del piso de los Longstreet, con alguna breve incursión al recibidor de la planta en el que viven y al cuarto de baño de la casa, con una iluminación excelente que sutilmente nos va mostrando y guiando en cómo avanza la tarde, con unos movimientos de cámara que muestran el oficio que de sobra tiene el director, asistimos a una comedia negra tremendamente pesimista en lo que es el ser humano civilizado. En concreto de la “avanzada” civilización occidental. Hecho especialmente señalado por las frecuentes y tópicas referencias que los protagonistas hacen a “la situación en África“. No faltan las sorpresas en la conversación, y los giros en las relaciones y alianzas que se crean entre los cuatro personajes.

Evidentemente, el peso de la película lo llevan los cuatro intérpretes que tienen oficio a raudales. Las dos protagonistas femeninas son quizá más conocidas para el gran público, con sus óscares y esas cosas, pero todos ellos están igualmente brillantes. Lo cual es fundamental para el buen funcionamiento de la obra.

No obstante todo lo anterior, lo cierto es que las desventuras de estos matrimonio de esnobs, pijos sin educación, o con una educación más falsa que un duro de cuatro pesetas me ha importado sólo relativamente. En los tiempos que corren, me parece que hay otra gente por la que preocuparse. Y aunque está bien darle un palo de vez en cuando a este tipo de gente, tan insolidarios en general, sus cuitas me importan sólo relativamente. Lo cual no quiere decir que no sea divertida o recomendable. Que lo es. Bastante.

He de lamentar dos situaciones. La primera, que no hayan traído una copia en versión original subtitulada, para apreciar en su integridad la bondad de las interpretaciones. Si algunas películas me parece especialmente justificado verlas de esta forma, son las de este tipo. La segunda, la mala educación del público español o al menos el de mi ciudad, Zaragoza, cuando va al cine. Ya es una pesadez cuando la gente se dedica a devorar palomitas como tocinillos en películas que no son de “índoles palomitera”. A nadie le importa si la gente come palomitas en una de “superhéroes”, o de “salidos universitarios”, donde total, para lo que hay que oir. Pero en el resto… Luego está el problema de llegar a la hora. Porque es que encima de llegar tarde y molestar con su acomodo en la sala, no dejan de hablar o de reírse, o de ponerse lo más en medio que pueden. Finalmente, los que no para de hablar en toda la sesión. Como si estuvieran en el salón de su casa, donde evidentemente pueden hacer lo que les plazca. O donde quizá como los hipócritas de la personajes de la película, se mandarán callar los unos a los otros por que no se dejan oír la telenovela o la retransmisión del partido de fútbol. Los odio. A todos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Ángel

Ayer por la tarde tuve que subir al cementerio de Zaragoza. Subí caminando. Y sabía que por la hora y las condiciones atmosféricas, la luz podía ser interesante, por lo que me llevé una discreta cámara de fotos en el bolsillo. Algunas de las tumbas y panteones del paseo central de la necrópolis, aunque bellos, me recordaron a la vacuidad de los personajes de este drama (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).