[Cine] The Ballad of Buster Scruggs (2018)

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The Ballad of Buster Scruggs (2018; 53/20181121)

Decididamente nos tendremos que acostumbrar a considerar de forma habitual los estrenos de películas de nivel cinematográfico a través de las plataformas de vídeo bajo demanda. Porque poco a poco, el nivel de estas producciones van subiendo. Y si bien añoramos no poder verlas en la gran pantalla, porque algunas de ellas lo merecen, por lo menos las podemos ver y disfrutar.

Cierto es que la última película de Ethan y Joel Coen, en esta ocasión firman ambos como directores, y también ambos como guionistas, no siempre es así, por su naturaleza se podría, se puede, ver como una serie. Antología de seis relatos cinematográficos cortos ambientados todos en el viejo y lejano Oeste, para quien no disponga con facilidad de las dos horas y cuarto seguidas necesarias para su visualización, puede acomodarse a la duración de los seis relatos.

No son las Montañas Rocosas ni los Apalaches, pero los parajes de Zuriza y Taxeras nos servirán y son igualmente bellos, aunque estén más cerca de casa, en los Pirineos Occidentales aragoneses.

Los Coen, con esta colección de cortos de ficción agrupados, realizan sin complejos su particular homenaje al western, utilizando con desparpajo los temas y los lugares comunes que le eran propios. Fieles a su estilo más personal, que algunas veces han abandonado sin éxito, introducen un tono de absurdo, un tono dadá, en el estilo de western crepuscular que se impuso una vez que pasó la época gloriosa del género, cuando parecía que estaba muerto, que ya no interesaba a los espectadores. Oscilando entre la comedia negra, por blanca que sea la ropa del protagonista, y el drama más oscuro, repasan los tipos más tópicos del género; el pistolero, el ladrón de bancos, el cuatrero, el charlatán de feria, la prostituta de saloon, el buscador de oro, el trampero, la caravana de nuevos colonos, la mujer que necesita la ayuda del apuesto veterano de las praderas, los “indios”, la diligencia, los cazarrecompensas,… Todos ellos adecuadamente dosificados y ajustados, para que un muy plural elenco de actores, muchos, y actrices, poquitas, de un recital de buen hacer. Desde los nombres más conocidos hasta los secundarios más incógnitos para la mayor parte de los espectadores. Mencionaré algunos que me sorprenden especialmente… Tim Blake Nelson encarnando al Buster Scruggs del título, James Franco como uno de los más desafortunados cowboys a aquel lado del Misisipí, el duelo interpretativo, en cierto modo sin palabras, entre Liam NeesonHarry Melling y un gallo, un estupendo y entrañable Tom Waits, sí, el cantante, y Grainger Hines y una extremadamente entrañable pero desafortunada Zoe Kazan enfrentándose a los “indios” en las praderas del medio oeste.

Además,… hasta caballos tenemos.

Difícil es establecer una preferencia, creo que depende más del estado de ánimo del momento que de otra cosa. Pero realmente he disfrutado de esta película de los Coen como hace tiempo que no lo hacía. Y lo que es más, el recuerdo y el agrado crecen conforme pasa el tiempo, que siempre ayuda a ser mejor juez en cuestiones cinematográficas. Y os lo dice alguien a quien pocas veces a entusiasmado el western… salvo cuando sí lo ha hecho.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Nos faltan las pepitas de oro…


[Cine] The Revenant (2015), mi oso y yo

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The Revenant (2015; 112016-0207)

Tengo que reconocer que esperaba esta película con una cierta ansiedad. Con una mezcla de esperanza y miedo. Me explicaré.

Hace ya muchos años vi en televisión una película que me impactó notablemente. No la vi cuando su estreno en pantalla grande porque yo era muy chico, por lo que mi conocimiento de ella fue más tardío. En ella, Sydney Pollack nos contaban la historia de un antiguo soldado del ejército de los Estados Unidos que se fue a las montañas a vivir su vida de forma solitaria, aunque acabó conviviendo con una nativa americana y su hijo. Estos fueron asesinados y comenzó una épica aventura de venganza y supervivencia. De paso, se reivindicaba la magnífica y terrible belleza de la naturaleza en Norteamérica. Contaba con valores ecológico notables. Se trataba de Jeremiah Johnson (Las aventuras de Jeremiah Johnson en España), y la protagonizaba un inspirado Robert Redford, para mí en su mejor papel. No es el western mi género favorito; pero reconozco que cuando alguno me gusta, me gusta mucho. No tengo términos medios con este género.

A falta de fotografías de las Rocosas, nos conformaremos con los Pirineos.

A falta de fotografías de las Rocosas, nos conformaremos con los Pirineos.

La película de Alejandro González Iñárritu, protagonizada por Leonardo DiCaprio, que hoy nos ocupa ha venido precedida de una importante campaña publicitaria, y por muchos comentarios sobre la calidad del filme. Se anuncia que tanto el director como el actor protagonista son favoritos para ganar los premios Oscar en sus respectivas categorías. Pero conforme se acercaba la fecha de estreno y se iban desvelando algunos detalles de su trama, más similitudes iba yo encontrando con aquella película de los años 70 que tanto me impactó década y media más tarde. Y de ahí mi ansiedad. ¿Iba a encontrarme con otra experiencia notable como aquella? ¿O palidecería en comparación? A su favor ya podemos hablar la innovaciones tecnológicas de los últimos 40 años. Frente al rodaje con película de 35 mm de aquella, ahora nos encontramos con las más modernas técnicas de rodaje digital, con sensor de 65 mm (54,12 x 25,59 mm efectivos) y resolución 6K. Pero como comentaremos en la próxima película dentro de unos días… la potencia tecnológica no siempre garantiza la satisfacción cinéfila.

Veamos. La película está bien, bastante bien. Pero de alguna forma no ha conseguido engancharme ni de lejos como aquella de Pollack y Redford que supo atrapar mi imaginación y mi sensibilidad. Hace ya 25 años que un amigo mío dijo… “cada vez que la gente sale del cine diciendo ‘qué bonita la fotografía’ es que algo falla en la película”. Pues bien, qué bonita la fotografía. Con sus primeros planos a base de grandes angulares, con sus diafragmas cerrados y sus soles formando estrellitas por los picos de difracción, por su colorido, por sus contraluces,… Incluso rompiendo de forma injustificada la cuarta pared cuando la respiración del protagonista empaña la lente frontal del objetivo de la cámara, o salpica la sangre contra el filtro protector de la misma… rompiendo la magia de quien supones solo y de repente se hace evidente que no.

Que cada vez es más difícil encontrar nevados con las temperaturas elevadas en invierno que estamos teniendo.

Que cada vez es más difícil encontrar nevados con las temperaturas elevadas en invierno que estamos teniendo.

Mientras tanto,… DiCaprio nos ofrece una exhibición de dedicación física al filme, pero sobre un personaje mucho más plano y menos sutil que aquel Jeremiah Johnson de mis recuerdos. Incluso con viajes alucinatorios incluidos. El filme roza incluso la inverosimilitud absoluta ante la evolución física del personaje, que hace que directamente no te creas la pelea final… No puede ser… no puede tener fuerzas. Es mentira.

Esta película es un alarde. Técnológico, de estilo de dirección, de iluminación, de interpretación física (incluid el antagonista principal, Tom Hardy), de localizaciones, de… ¡este Iñarritu, con ese apellido y estos alarde debe descender de uno de Bilbao, vamos! Pero a mí no me acaba de atrapar. Veo demasiado el artificio. Y también en la historia, en el guion.

No nos engañemos. Es una buena película. Si vais a verla no quedaréis decepcionados. O por lo menos, no demasiado. Pero no se me va a quedar en el recuerdo como un peliculón de los de verdad… Pena, oye.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Pero también pueden ser bellos y duros, oye. ¿A que sí?

Pero también pueden ser bellos y duros, oye. ¿A que sí?

[Cine] The Hateful Eight

Cine

The Hateful Eight (2015; 042016-0117)

Hace muchos, muchos, muchos, muchos años un amigo al que frecuentaba entonces y que ahora hace tiempo que hemos perdido el contacto dijo un día al salir de una película “Cuando la gente sale del cine diciendo que qué bonita es la fotografía, es que la película no es tan buena como dicen”. Más o menos.

En los últimos tiempos se habla bastante de las películas que se están rodando con película tradicional en lugar de recurrir a cámaras digitales. Que si unos cuantos directores han pactado con Kodak para seguir rodando con este tipo de tecnología,… Que si el estupendo y orgánico aspecto de la nueva de Star Wars, mucho más agradable que el frío esteticismo digital de la segunda trilogía de la saga perpetrado por su creador,… Que si lo digital es un recurso para pobretones que no se pueden permitir el lujo de varios kilómetros de película y por eso tiran de chips, que si no ya veríamos con que rodaban,… Por supuesto, no faltan los partidarios de los 0 y 1. Quentin Tarantino y esta su octava película que comentamos hoy han venido a poner su grano de arena a la discusión. Rodada en el lujoso formato de película de 70 mm. Para quienes vengan del mundo de la fotografía, es decir como si estuviese rodada en formato medio. Para los más modernos, el 70 mm sería la “high definition” de la película cinematográfica tradicional…

Hoy, paisajes nevados, como en la película. Aunque con sol, como en Ojos Negros.

Hoy, paisajes nevados, como en la película. Aunque con sol, como en Ojos Negros.

Al final, ¿para qué? Creo que en España hay una única sala capaz de proyectar películas en 70 mm. En el resto, o son proyecciones digitales, que como mucho son en 4K, lo mismo o menos que las mejores cámaras de cine digitales, o proyecciones con película de 35 mm, tras la oportuna conversión. Y encima, con 20 minutos menos. Aunque eso algunos lo pueden considerar una bendición. A mi me huele que todo este rollo de los rollos de película de 70 mm es una estrategia comercial como otra cualquiera, que el excéntrico director se puede permitir. Al fin y al cabo, la mayor parte de la película se la pasan en interiores, o en diálogos al aire libre donde este lujoso formato poco aporta. Por cuatro espectaculares paisajes nevados en las Rocosas, tampoco es para tanto.

Y es que el entrar en el debate sobre la forma nos lleva a olvidarnos del debate sobre el fondo. ¿Qué aportan estos ocho odiosos personajes del lejano oeste norteamericano? Ocho… que a mí a ratos me salen nuevo o diez. Tarantino, al igual que Picasso, ha presumido de ser un artista que roba. Toma elementos de obras del pasado, algunas obras maestras, otras propias de los gustos propios del director, y los incorpora a sus propias películas y sus historias. Y en esta ocasión hace lo mismo. Toma elementos múltiples de clásicos del “western” y organiza su propia historia.

Aceptaré que el director tiene un cierto virtuosismo a la hora de rodar. Pero me cuesta mucho aceptar que esta historia que nos ha contado aporte algo realmente a la historia del cine en general y del “western” en particular. Películas del oeste en las que no hay buenos y malos, sino que son todos malos junto a algunas víctimas sobre cuya catadura moral no podemos opinar, las hay varias. Nada nuevo bajo el sol. Y encima, desde hace unos años, los antaño ingeniosos diálogos que salpicaban las películas de Tarantino, se me hacen eternos y en ocasiones aburridos, alargando con sus peroratas innecesariamente unas historias cuyo nivel de complejidad no es para tanto. En esta ocasión, incluso nos mete con calzador un “capítulo” extra en “flashback” que es absolutamente superfluo, y cuyo contenido ya habíamos deducido, simplemente para introducir la presencia de un “odioso” añadido que también habíamos deducido necesariamente… a balazos.

O con unas nubes moderadas, como aquí en Formigal, que si no las fotos quedan muy planas.

O con unas nubes moderadas, como aquí en Formigal, que si no las fotos quedan muy planas.

Lo reconozco. Aunque la única película del director que me he perdido fue aquella en la que pretendieron tomar por tontos a los europeos dividiéndola en dos partes para hacer caja por duplicado, hace tiempo que he ido perdiendo la sintonía con el amigo Quentin.

El reparto,… lo consultáis en el IMDb, os he puesto el enlace al principio, son gente capaz, pero a los que Tarantino dota de una verborrea incontenible. La que más me gusta es Jennifer Jason Leigh,… quizá porque es la que menos discursos suelta. Y por algún otro detalle más.

Los aficionados a Quentin la consideraran una obra maestra. Algunos ya auguran el afortunado renacer del “western”, como sucede de vez en cuando desde hace un par de décadas. Para muchos será una película más o menos entrenida; afortunadamente la versión normalita tiene 20 minutos menos que la de 70 mm. Para quienes nunca hayan gustado de la casquería y los diálogos que impone el director, puede rayar la insoportabilidad. Hay para todos los gustos. Yo me quedo cómodamente en el terreno de los medios. Y va a ser verdad que este año la cosecha de los óscar va a ser flojita.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

En cualquier caso, pese a que muchos listos del cine se obnubilan con estas películas,... como estos paisajes,... a mi me dejan un poco frío.

En cualquier caso, pese a que muchos listos del cine se obnubilan con estas películas,… como estos paisajes,… a mi me dejan un poco frío.

[Cine] The Homesman (2014)

Cine

The Homesman (2014); vista el 20 de noviembre de 2015.

Versión original subtitulada para la segunda película para la gran pantalla de Tommy Lee Jones, un Jones que como buen Juan Palomo, forma parte también del equipo de guionistas que adapta la novela de Glendon Swathout, y se reserva un papel coprotagonista en el filme. Filme que es posible encontrar también en la cartelera española doblado al castellano con el título de Deuda de honor. En cualquier caso, estamos ante un reparto muy interesante, y a lo que se nos anunció previamente como una aproximación alternativa a las tradicionales al western.

La película nos habla de cómo Mary Bee Cuddy (Hilary Swank), una colona pionera en el territorio de Nebraska, se compromete tras un duro y nefasto invierno a llevar a un hogar seguro más al este a tres mujeres que han perdido la razón por los terribles acontecimientos que les han acontecido. Arabella Sours (Grace Gummer), una joven esposa de 19 años cuyos tres hijos han muerto por la difteria, Theoline Belknap (Miranda Otto), una madre que sacrifica a su bebé por no poder mantener a todos sus hijos tras la muerte de todas sus vacas, y Gro Svendsen (Sonja Richter), una noruega que sufre el maltrato de su marido y cuya madre ha muerto recientemente. Para recorrer las desoladas llanuras que separa el asentamiento de Loup en el territorio hasta la ciudad de Hebron en el estado de Iowa, contará con la colaboración, reluctante al principio de George Briggs (Tommy Lee Jones) un solitario aventurero a quien salva de un linchamiento.

Estamos ante lo que muchas veces se denomina un western crepuscular. Este término lo he escuchado o leído referido a dos conceptos distintos. Por un lado, referido al western que se desarrolla en una época histórica tardía, cuando buena parte de la exploración y el sentido de aventura ha desaparecido, y nos encontramos ante unos estilos de vida que desaparecen. El segundo sentido del término se refiere al western revisionista, en el que desaparece el aura de heroísmo y aventura del tradicional, para ofrecernos un ambiente más real, mostrando la dura vida de los pioneros y los colonos, las dificultades y las miserias que hubieron de sufrir para llegar a domeñar el bello pero duro medio natural de las grandes praderas, los desiertos o las montañas que más allá del Misisipi o del Misuri esperaban a los europeos que acudían para apropiarse de las tierras y hacer fortuna. En este caso, nos encontramos ante esta segunda acepción.

A falta de fotografías de las grandes praderas del oeste americano, me iré a otros paisajes duros, mucho más cercanos.

A falta de fotografías de las grandes praderas del oeste americano, me iré a otros paisajes duros, mucho más cercanos.

Loup, que existe en la actualidad en el estado de Nebraska, se nos muestra como un pequeño asentamiento de personas luchando duramente para hacer prosperar sus granjas y sus negocios. De origen europeo, inmigrantes del este o incluso de la vieja Europa, con fuertes convicciones religiosas y una moral muy conservadora, viven en un entorno duro. En las grandes llanuras de Norteamérica encontramos un clima continental extremo, donde los veranos pueden ser muy calurosos con temperaturas por encima de los 30 ºC mientras que los inviernos se acompañan de fuertes nevadas y temperaturas de bastante grades bajo cero. Ha esto hemos de sumar las temporadas de tormentas, encontrándose en el llamado “callejón de los tornados”. Sumemos a esto los problemas de adaptación de cultivos, del ganado, la amenaza de los nativos cabreados por el espolio de sus tierras por parte de los europeos y la presencia de aventureros forajidos que pueden aprovecharse del relativo aislamiento en el que viven muchos granjeros. Añadamos la ausencia de servicios que nos parecen básicos hoy en días como médicos, farmacias, escuelas adecuadas, etcétera.

En un entorno de tal dureza, y con una sociedad fuertemente conservadora, el punto de partida del filme es que la mujer es fácilmente una víctima fácil de las desgracias. El maltrato, la condición de ciudadana de segunda categoría, la mortalidad infantil, la convención del matrimonio… una mujer de 31 años no casada ya es una solterona… Así nos encontramos con las tres mujeres que han perdido la cordura, y el personaje principal del que pronto nos ponen en antecedentes que, aunque es mucho lo que tiene comparado con sus vecinos, también ha perdido mucho por el camino desde su infancia en Nueva York, sin alcanzar a realizar muchas de las aspiraciones que una mujer joven tiene en ese entorno. La película es básicamente feminista, en el sentido de reivindicar el papel de las mujeres en una época difícil de la historia norteamericana, que pocas veces ha salido a la luz. En la mayor parte de los westerns tradicionales, la mujer es simplemente el descanso del guerrero. Bonita, dispuesta, con la cena preparada y los calzones del macho lavados.

Me refiero al paisaje estepario de los Monegros en Aragón.

Me refiero al paisaje estepario de los Monegros en Aragón.

Todos estos elementos están en la odisea particular que afrontan los cinco personajes principales, los dos protagonistas y las tres compañeras que no dialogan. Una odisea de varias semanas de duración por las llanuras inhóspitas, y diversos peligros humanos, para un recorrido que hoy en día son 450 kilómetros, casi cinco horas, por una carretera interestatal de los Estados Unidos. No todos llegarán al final del viaje.

Técnicamente, la película es irreprochable, con una fotografía que aprovecha perfectamente las condiciones atmosféricas del entorno, lo amplios espacios, jugar con la pequeñez del ser humano ante una naturaleza que puede ser apabullante. La película tiene momentos muy notables. Episodios que por su intensidad emocional te dejan pegado a la butaca y te conmueven o estremecen. Sin embargo, como conjunto tiene algún problema de ritmo y de enlace entre unas situaciones y otras. Nada grave. Probablemente reflejando la dificultad de trasladar al cine una novela que quizá sea densa y más compleja en sus descripciones y relato de situaciones. Tras momentos muy dramáticos, como el que se da acampados en el soto junto al rito tras dejar atrás las llanuras, viene el momento del hotel que tiene momentos casi esperpénticos tanto en su desarrollo como en el terrible desenlace. El final, con canciones y danzas, tiene sin embargo tonos de desasosiego y de desesperanza.

Jones deposita de todos modos su confianza en la capacidad de los intérpretes para trasladar al espectador las emociones necesarias. Y el reparto es suficientemente sólido como para llevar a cabo el encargo con nota. Tanto Swank como Jones son intérpretes que han mostrado sobradamente su capacidad y no decepcionan. Pero las tres mujeres que han perdido la razón, que parece que sean un complemento sin más, nos ofrecen momentos también de dramatismo y solidez; a veces creo que están algo desaprovechadas. Diversas apariciones breves de ilustres jalonan con solidez el desarrollo de la película, John Lithgow o James Spader por poner unos ejemplos, para terminar con dos breves actuaciones de otras mujeres. Que pueden simbolizar el pasado o los valores tradicionales, en el caso de Meryl Streep que tiene la ocasión de coincidir con su hija, Gummer, en una escena, o el incierto futuro de la mujer de la frontera, en el caso de la joven Hailee Steinfeld, que vuelve al género que le dio fama en su momento con solo 13 o 14 años. Aunque sea brevemente.

Estamos ante una película que me ha hecho pensar bastante, como veis por la longitud de la entrada. No es una película redonda. Al público votante en IMDb no le apasiona, pero la respuesta de los críticos, aunque variada, es más positiva que negativa. Yo digo que se deja ver sin problema, aunque quizá se ha perdido la ocasión para hacer una película mucho más redonda. Quizá ha faltado ambición. O algo de capacidad, más allá de las habilidades técnicas, para trasladar la historia a la gran pantalla.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Quizá las temperaturas no sean tan extremas, pero la notable aridez del clima le dan un ambiente especial a esta comarca aragonesa.

Quizá las temperaturas no sean tan extremas, pero la notable aridez del clima le dan un ambiente especial a esta comarca aragonesa.

[Cine] True Grit (2010… y 1969)

Cine
Nota: Existen algunos sitios en internet que chupan el contenido original de otros para montar sus blogs. Copian integramente los contenidos, supongo que basándose en las etiquetas de entradas como estas y de formas más o menos automáticas, llenan todo de publicidad muy intrusiva, descarajan la cuidadosa maquetación que algunos pensamos para bien del lector, y se quedan tan contentos. Este sitio esta bajo licencia Creative Commons y permite sin más restricción que el respeto por el contenido original, la cita de la fuente original y el uso no lucrativo de la reproducción de contenidos. Creo en la libre circulación de la información en internet, pero también creo en un mínimo de ética a la hora de hacerlo. Y un mínimo de estilo. Por tanto, si te encuentras este texto en un sitio horrible, puedes pasar a leerlo por carloscarreter.com, que no es perfecto pero es honesto.

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True Grit (2010), 13 de febrero de 2011; True Grit (1969), 14 de febrero de 2011 (en vídeo)

Sí, hoy toca un dos en uno. Porque tras ver la última película de los hermanos Coen, Joel y Ethan, este domingo pasado, decidí que antes de comentarla quería ver también la primera adaptación cinematográfica de la novela de Charles Portis, dirigida por Henry Hathaway en 1969. Lo cual ha sido una experiencia curiosa. Así que comentaré ambas películas en paralelo. Conviene decir que he puesto el título en su idioma original, puesto que he visto las versiones originales subtituladas en ambos casos. Y que también en ambos casos, el título en castellano que se dio a las películas es Valor de ley, un título aproximativo, pero que pierde algo del significado de ese genuinos arrojo, agallas o derterminación a las que se refiere el título original.

Sinopsis

Antes de redactar la sinopsis, que es coincidente para los dos filmes, haré un cuadro con los personajes principales y sus intérpretes en ambas versiones:

Personaje

1969

2010

Rooster Cogburn     
John Wayne
Jeff Bridges
Mattie Ross
Kim Darby
Heilee Steinfeld
LaBoeuf
Glen Campbell     
Matt Damon
Tom Chaney
Jeff Corey
Josh Brolin
Ned Pepper
Robert Duvall
Barry Pepper

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En el último cuarto del siglo XIX, algunos años después del final de la guerra civil americana, todavía no se ha completado la conquista del oeste americano. Y mientras que unas ciertas formas de civilización van llegando, todavía abundan los pistoleros. Uno de estos, Tom Chaney, asesina al padre de Mattie Ross, una adolescente de 14 años que decide vengar la muerte de su progenitor, pero por la vía legal. Para ello, contrata un miembro del Cuerpo de Alguaciles de los Estados Unidos (U.S. Marshals), Rooster Cogburn, tuerto, cínico, bebedor y de gatillo fácil, pero que según todas las referencias tiene el auténtico coraje y determinación para llevar a cabo la persecución del criminal por territorio indio, donde se ha refugiado con la banda de “Lucky” Ned Pepper. A esta particular asociación entre el cínico alguacil y la peculiar adolescente, se une un ranger de Tejas, LaBoeuf, que busca al mismo malhechor por el asesinato de un senador en su estado de origen. Y aquí, comienza una aventura en la que averiguaremos quien tiene ese genuino coraje al que hace referencia el título, y en qué consiste este coraje.

Río Gállego - desembocadura

Una de las escenas más características, y que muestra la fuerza de carácter de la protagonista del filme, es cuando cruza a con el caballo a nado un caudaloso río; en la imagen la desembocadura del Río Gállego en el Ebro, aguas abajo del casco urbano de Zaragoza - Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM

Producción y realización

Aquí encontramos grandes diferencias entre los dos filmes. Si bien los dos guiones son coincidentes en gran medida en el transcurso de la acción y en los diálogos, que supongo extraídos tal cual de la novela original, el ritmo y el tono de la película es muy distinto. Esto también se ve apoyado en gran medida por el diferente aspecto visual de ambas producciones. Frente a los impresionantes paisajes de los parques nacionales de Colorado que sirvieron de escenario en la película más antigua, rodada en lo que debió ser primavera o verano, con todos los árboles muy verdes, con mucho sol, rodada a pleno día, con una iluminación más bien plana, mucho technicolor y con el recurso de la noche americana para las escenas nocturnas, la película actual tiene una fotografía muy cuidada, con tonos menos saturados, en un paisaje menos espectacular, en lo que podemos suponer que es el final del otoño y principios del invierno. Debemos decir que la fotografía de la película actual es candidata a un óscar, y que existen razonables expectativas de que se lo lleve.

El ritmo de la película, como he adelantado, es distinto. Los diálogos son más reposados, más reflexivos. La personalidad de los personajes varía. El Rooster de John Wayne era más pícaro, mientras que el de Bridges es más cínico. La  Mattie que ejecutó Kim Darby era más vivaz, mientras que Steinfeld resulta más reflexiva. Se echa algo en falta el colmillo afilado y la mala baba que los Coen despliegan habitualmente. Sólo la apreciamos en algunas escenas aisladas.

La ambientación también es muy distinta. La concepción estética del mundo del lejano oeste ha variado mucho en estas cuatro décadas, y nos encontramos con un intento de mucho mayor realismo a la hora de pintar cómo sería el vestuario, o los alojamientos de las personas. Siempre siguiendo, supongo, las descripciones del libro, ya que a pesar de las diferencias estéticas, hay coincidencias notables entre los dos filmes.

Interpretación

Quizá este aspecto de la película tenga también mucho que rascar. Ya he mencionado en el apartado anterior las diferencias de carácter que aprecio entre los dos personajes principales. Pero también es importante considerar a los intérpretes que les dan vida. Probablemente, las diferencias entre el Duque y Jeff Bridges sean menores de lo que parece. A parte de esos matices que diferencian el carácter de ambos, sus interpretaciones tienen más cosas en común de lo que parece. Y ambas son notables. John Wayne se llevó su único óscar por este papel,… un óscar que suena a compensación por toda su carrera, vista la competencia que tuvo ese año que, en mi opinión, pudo haber hecho más méritos para el premio que el veterano vaquero. Pero indudablemente fue una interpretación meritoria. E igualmente meritoria es la composición del personaje que hace el siempre sólido Bridges, quien no es la primera vez que se luce con los hermanos Coen.

Donde si que hay grandes diferencias es en el otro papel. En el de la chica. Para empezar, en 1969 colocaron en el papel de una adolescente de 14 años a una actriz de 22, a la que aniñaron con el vestuario y el improbable corte de pelo, corto, que lucía durante todo el filme. Entendámonos, no es que Kim Darby lo hiciera mal; es que no acababa de dar el tipo. En mi opinión. Sin embargo, para la película actual se ha buscado a una actriz de 13 años, con un aspecto físico más creible, y con una interpretación mucho más sobria, y al mismo tiempo más auténtica. Aunque es candidata al óscar en la categoría de mejor actriz de reparto, es claramente coprotagonista del filme, mientras que el mismo personaje en 1969 estaba supeditado a la presencia de Wayne. Supongo que los estrategas de los premios habrán considerado que es más probable que le concedan el galardón por esta categoría más modesta que por actriz principal, donde la competencia es más feroz. Y dada su juventud… Pero es su punto de vista el que está presente durante todo el filme. Son sus ojos los que viven las situaciones, y es ella, en el futuro, quien nos cuenta lo que pasó. Y lo hace muy bien. Tras su aspecto frágil, con sus trenzas y su cara de susto en ocasiones, sabe componer el personaje con el genuino arrojo y la genuina determinación de la que nos habla el título original del filme.

En el resto de los papeles, decir que todos cumplen, y que en particular, es agradable ver a Matt Damon con un registro muy diferente a los que nos tiene acostumbrados.

Como curiosidad, Dennis Hopper hace un pequeño papel en la película de 1969.

Conclusión

Hay que decir que ambas películas son muy entretenidas y están bien. Creo que la actual de los hermanos Coen es superior. O al menos, el lenguaje cinematográfico que utilizan me resulta más familiar, más cercano y más atractivo que el de Hathaway. Creo que también es muy superior técnicamente, así como en las interpretaciones. Pero ambas merecen la pena el desvío. Ambas son recomendables. Especialmente si te gustan los westerns, pero también si no son tu género favorito. En este segundo caso, seguro que prefieres la segunda. La primera tiene más tono de western tradicional, al uso de la época dorada de este género.

Calificación

La calificación corresponde exclusivamente a la película que he visto en pantalla grande, la de 2010:

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
****

Recomendación musical

La versión de 1969 optó al óscar a la mejor canción cantada por uno de los actores, Glen Campbell, aunque perdió contra una de las más célebres de la historia del cine, Raindrops Keep Fallin’ On My Head, de Dos hombres y un destino. Que era mucha canción, y muy recomendable en sí misma. La banda sonora de la versión actual no está mal, basada en el himno religioso Leaning On The Everlasting Arms, que es apropiado al carácter y mentalidad de la chica, y acompaña muy bien a la película; pero no deja de ser música incidental de buena calidad. Quizá, entre las bandas sonoras de las películas de los Coen me atreva a recomendar la de O Brother, Where Art Thou?, que si no optó a los óscar, sí que se llevó un grammy. Lamentablemente, en Spotify sólo se pueden escuchar tres temas de esta banda sonora.

Troncos finos

En las áridas tierras de Arkansas y Oklahoma, donde se produce la acción de la película, son frecuentes los sotos en las riberas de los ríos, al igual que en el valle del Ebro, como en esta vista del soto de Cantalobos en Zaragoza; allí les llaman "bosque" utilizando la palabra española dentro del idioma inglés, y este paisaje aparece en el filme - Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8

El tren de las 3:10 (2007)

Cine

El tren de las 3:10 (3:10 to Yuma, 2007), 16 de septiembre de 2008.

Una cuestión que debe quedar clara desde el principio. No soy aficionado al western. Son muy pocas las películas del Oeste que me gustan realmente. Algún clásico como The Searchers (Centauros del desierto), o Sergeant Rutledge (El sargento negro), casualmente ambas de John Ford, High Noon (Sólo ante el peligro) y alguno otra cosica. Pero hay muchas del Oeste que me aburren un poquito. O mucho. Además esta película que hemos visto ayer, es una nueva versión de otro clásico del género. Un remake que dicen. 50 años las separan. Sé que he visto la primera versión, pero no me acuerdo de ella. Lo siento.

El caso es que este western me ha encantado. Vaya por delante que al personaje que protagoniza Russell Crowe no me lo creo. No me creo el final. Durante toda la película nos lo presentan como un malo, y al final queda como un pícaro. Y no es del todo coherente. Pero me parece que lo hace estupendamente. El mejor Crowe en la línea de ciertos capitanes marineros y demás. Pero es que además tenemos a un excelente Christian Bale en un papel que nos lo creemos más. Un padre y esposo desesperado que se lanza a una aventura con pocas esperanzas por sacar adelante a su familia contra todo pronóstico…

Y luego, las aventuras. Porque es una película de aventuras con personajes interesantes. Y con guion impecable, en su ritmo y en sus pausas. En su diálogos y en su acción. Nada cansa.

Y finalmente, porque el final es un tren. Por el detonante, es el ferrocarril. Porque estamos ante un pedacito de una historia impresionante, la de la colonización del lejano oeste norteamericano. Y al final, se va el viejo tren, lleno de color, con su 220 de gran chimenea y puntiagudo apartavacas.

Y todo ello muy bien dirigida por James Mangold, un director que hasta ahora no me había interesado en absoluto. Qué cosas.

Esta es una película para recomendar a todo el mundo. Porque es divertida. Porque está muy bien hecha. Porque te gustan los personajes. Un ocho, con la misma nota a la interpretación y a la dirección. Por cierto, la película ha tardado muchísimo en llegar a España. Vaya usted a saber por qué.

En la imagen de hoy… bueno, pues el Far West americano no estaba representado en la Expo 2008. Así que las siluetas de danzantes del oeste africano.

Siluetas

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)