[Libro] El sol desnudo

Literatura

Antaño dedicaba mucho más tiempo a la lectura de libros. Supongo que hoy en día, hay numerosas alternativas para ocupar tu tiempo, o simplemente mis rutinas impiden que me cunda tanto, pero leo menos. Por lo tanto, normalmente sólo en muy raras ocasiones leo libros previamente ya leídos. Me dedico a cosas nuevas para mí.  Pero hace unos días después de ver una película de ciencia ficción, en el improvisado “cine-forum” cervecero posterior, surgió un comentario sobre la obra de ficción de Isaac Asimov. En concreto, Asimov nos hablaba en sus obras de la serie de robots de una Tierra superpoblada, hacinada, recogida en grandes ciudades envueltas en cúpulas de acero, dominada política y estratégicamente por los mundos espaciales, con población escasa, con alto nivel de vida y con economías basadas en la tecnología robótica. No faltaban analogías. Aquella serie de libros que leí en mi época de universitario, hace ya un buen montón de años, tenían un nivel irregular, unos mejores y otros peores. Pero había uno, el primero que leí de Asimov, junto con El fin de la eternidad, uno de mis favoritos aunque de tema distinto, del que tenía un recuerdo muy débil pero con la sensación de que era interesante. Así que lo he recuperado. Se trata de…

El sol desnudo
Isaac Asimov; traducción de Tony López
Ediciones Orbis; Barcelona, 1985

Ocaso

El sol desnudo, Solaria, quizá otra versión de la Tierra, con sus impresionantes ocasos, que deberían aterrar a los primitivos humanos cuando se llevaban la luz con ellos. Pero bellos, como los que se pueden contemplar desde el Cabo Formentor en Mallorca,…

Elijah Baley es un policía de la Tierra que en el pasado investigó con la ayuda de un robot de aspecto exterior indistinguible de los humnos, Daneel Olivaw, procedente de uno de los cincuenta mundos espaciales que tienen sometido al planeta de origen a una especie de bloqueo interplanetario. En esta ocasión, se solicitará que Baley con Olivaw acuda al planeta Solaria para resolver el asesinato de Rikaine Delmarre, siendo la principal sospechosa su esposa, la atractiva Gladia Delmarre. Pero Solaria y la Tierra son mundos opuestos. Mientras que Baley vive bajo las grandes cúpulas que protegen las ciudades terrestres del exterior, y ha desarrollado la agorafobia que padecen todos los habitante de la Tierra, los habitantes de Solaria, escasos y servidos por ejércitos de robots no tienen interacciones personales entre sí, sólo se comunican o se visualizan a distancia, y han desarrollado una intensa fobia a la presencia cercana de otro ser humano.

Este libro comparte muchas de las características generales, virtudes y defectos, del resto de la obra de ficción de su autor. Son libros que se leen bien, con gran capacidad de expresar conceptos científicos son sencillez haciéndolos aptos para un público amplio, aunque ha cambio corren el riesgo en caer en una excesiva simplicidad conceptual e incluso en la ingenuidad. Asimov juega a sociólogo a la hora de contrastar dos sociedades humanas con evoluciones extremas, no siempre con solidez desde mi punto de vista. Por otra parte, forma parte de un conjunto de obras que junto con las de otros escritores de ciencia ficción o divulgadores científicos proponen la investigación y el viaje espacial como una necesidad para la supervivencia de la especie a largo plazo. Y por supuesto, forma parte también de la larga reflexión que a lo largo de su obra encontramos sobre la convivencia del ser humano con hipotéticas entidades de inteligencia artificial suficientemente avanzadas o evolucionadas, representadas por los robots de cerebro positrónico, presentes en muchas de sus novelas y relatos cortos.

Ocaso

… o desde el yacimiento arqueológico del Cabezo de Alcalá, en Azaila, aquíe en Aragón,…

Mi recuerdo de la primera lectura del libro estaba algo difuminado pero era más positivo que la impresión que he sacado en esta segunda lectura. Tras el ambiente tecnológico, tras su apariencia de space-opera, nos encontramos con una obra que en esencia es una whodunit similar en estructura y desenlace a las que nos ofrecía Agatha Christie. Y esta no es precisamente, salvo con alguna obra puntual, santo de mi devoción. Si queremos conocer buenas reflexiones sobre la interacción con inteligencias artificiales, yo sugiero acercarse mejor a cualquiera de sus colecciones de relatos cortos sobre robots. Sobre la exploración espacial y sus consecuencias, desde luego hay que acercarse a su trilogía original de la Fundación y alguna otra obra suelta destacable. Aunque en lo que se refiere al viaje espacial hay otros autores más interesantes. Siempre he tenido debilidad por la escasamente reconocida pero interesante Viaje interminable de Marion Zimmer Bradley. Pero tampoco nos vamos a poner negativos, porque es una buena obrita de entretenimiento, que se lee fácil y rápido, y que sirve para pasar el rato.

Ocaso

… o también en Aragón, desde los altos de la Sierra de Alcubierre.

Philip José Farmer y su mundo del río, y otras sagas de la ciencia ficción

Literatura

Avalancha de entradas y artículos en internet anunciando la muerte de Philip José Farmer, escritor norteamericano que dedicó la mayor parte de su obra a la ciencia ficción y a la fantasía.

En algún momento entre 1981 y 1987 leí la saga de El Mundo del Río (mejor miráis el enlace a la versión inglesa del artículo). No he vuelto a leer nada más del autor. Eso quiere decir dos cosas. Como en muchas sagas de la ciencia ficción, el comienzo es muy bueno e incluso brillante, en este caso, el primer libro de la serie, A vuestros cuerpos dispersos. Y por ello, tienes ganas de saber más y vas leyendo el resto de los libros. Que desgraciadamente, no son tan brillantes. Y terminas de leerlos para ver en que queda todo. Pero ya no te quedan ganas de repetir con el autor. No te fías.

Son muchas las alabanzas que he leído del autor con motivo de su muerte… pero me temo que no podré comprobar por mí mismo si son ciertas. Es lo que hay.

Este fenómeno pasa con otras series de la ciencia ficción. Un ejemplo clásico es la saga de la Fundación de Isaac Asimov. Los dos primeros libros de la serie, Fundación y Fundación e Imperio, están muy bien. Pero ya el tercer libro, Segunda Fundación,… pues no está mal, pero no es lo mismo.  Todo lo publicado posteriormente relacionado con la saga me parece un monumental pestiño, y leerlo, una pérdida de tiempo. No incluyo en el pestiño las novelas de Elijah Baley y R. Daneel Olivaw. Son razonablemente entretenidas. Por lo menos las dos primeras, Bóvedas de acero y El sol desnudo. Las siguientes flojean un poco.

Qué se puede decir de la saga de Dune, escrita por Frank Herbert. La primera novela, Dune, es estupenda. Todo lo demás, un soporífero aburrimiento pseudofilosófico que es capaz de dormir hasta un camello. Una lástima. La idea original es buena.

En los últimos años, con la exhibición en cines de la película correspondiente, se reactivo la afición a la Guía del autoestopista galáctico del inefable Douglas Adams. Aunque no es de mis favoritas, reconozco que el libro original e inicial es muy entretenido. Te diviertes. Pero después ya… Nunca he conseguido terminar de leer el tercero de la saga.

En otro tono distinto, podemos comentar a la saga de las nubes Omega, de Jack McDevitt. Un autor no tan conocido y más reciente. Combina una escritura ágil, propia del género de aventuras, con cierto rigor científico que lo acerca a la ciencia ficción dura. Procura “no derogar” muchas leyes de la física, aunque tratándose de una space opera es “inevitable” que se invente los viajes a mayor velocidad que la luz. Es que si no la acción podría convertirse en inacción, dadas las distancias y la duración de los viajes a velocidades sub-luz. Es una saga que empieza muy bien, pero que estira más de la cuenta. La ventaja es que las novelas se pueden leer por separado sin mayor problema, aunque la última, Cauldron, que me parece muy floja intenta resolver de una vez por todas el enigma de las nubes. Pero Las máquinas de Dios y Deepsix son bastante entretenidas.

Podría comentar otras sagas en las que sucede algo parecido. No pretendo que las que he comentado sean representativas. Sólo las que se me han ocurrido en el momento, las que tengo más presentes en la memoria por una u otra razón… ahora se me viene a la memoria la maravillosa Cita con Rama, de Arthur C. Clarke, una de mis novelas favoritas de la cienca ficción, y lo aburridísimas que fueron sus superfluas continuaciones.

También sucede lo mismo con las sagas cinematográficas (por ejemplo, Star Wars y su deleznable segunda trilogía; en realidad la decadencia comenzó cuando aparecio en pantalla el primer ewok). O incluso las sagas cinematográfico-literarias (quién les mandaría hacer continuaciones a 2001, una odisea del espacio).

En resumen, sirva esta entrada para homenajear y recordar al difunto Farmer, y para lanzar un ruego a los escritores de ciencia ficción. Cuando tengan una idea genial, se la piensan, la desarrollan, escriben su librito… y ¡ale!, a pensar en otra cosa. Ya sabemos que hay que comer, y para eso hay que ganar dinero, y que lo de las sagas es una forma fácil… pero por favor, no nos aburran.

Para no aburrirnos, una imagen de carnaval.

Hortzmuga - Super Plast

Hortzmuga, Super Plast, en el Carnaval infantil 2009, Zaragoza - Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM