[Libro] Historias en los libros y películas que todas se parecen; a propósito de “Starhawk”

Literatura

Hace unas semanas leí un breve artículo que salía en Microsiervos. En el se criticaba la situación actual del cine norteamericano, en el que cualquier asiduo de las salas de cine, o de los largometrajes de ficción cualquiera que sea la forma en que acceda a ellos, tendrá una sensación de “déjà vu” permanente. La sensación de que todas las historias le resultan familiares. Todas tienen una estructura similar, tan similar, que cada vez hay menos lugar a la sorpresa en el cine más comercial norteamericano, y de buena parte del cine mundial, actual. Se habla allí de la mala influencia que tiene el libro Save the Cat! The Last Book on Screenwriting You’ll Ever Need, que parece ser el libro de cabecera de la mayoría de los guionistas actuales.

Ilustremos la cuestión. El título del libro viene del hecho de que en la mayoría de las películas actuales, el héroe de la historia, en un momento dado, hace algo, quizá no especialmente heroico, pero que hace que caiga bien al espectador. Por ejemplo, salva a un gato de una anciana o de unos niños, o cualquier otra mascota. Una acción de este tipo, que aumenta la simpatía del público con el personaje, aparece en muchas películas más o menos en un momento similar de la acción.

Como todos los días de Navidad, paseo por zonas verdes, por el Parque Grande en esta ocasión para rebajar el efecto de las comidas algo más abundantes.

Como todos los días de Navidad, paseo por zonas verdes, por el Parque Grande en esta ocasión para rebajar el efecto de las comidas algo más abundantes.

He observado que, a pesar de su elevado nivel tecnológico y científico, la cultura norteamericana se basa en “recetarios” prácticos para hacer distintos tipos de cosas. En las revistas de fotografía, algo que sigo con frecuencia, son frecuencias los artículos “how to”. Enseñan en pasos sistemáticos como hacer algo. En lugar de dar los elementos para que la persona aprenda a pensar por sí misma y resolver el problema, se le proporciona una “receta”, y todos contentos. El mencionado libro sería el “how to” básico del escritor de guiones.

El caso es que mi sensación va más allá. Se extiende a buena parte de la literatura actual, especialmente aquella que aspira a entrar en las listas de “superventas”. “Best-sellers”, como ya los conoce casi todo el mundo. No es infrecuente encontrarse en las tramas de las historias de ficción norteamericanas a personajes, muchas veces chicas jóvenes pero no sólo, que realizan cursos de “escritura creativa”. Hace tiempo que me los imagino como los “how to”, los recetarios para escribir novelas de éxito. Supongo que muchas de las escritoras que han visto recientemente cómo sus sagas interminables dedicadas a los adolescentes fantasiosos, o a las marujas con apetencias sexuales,  ascendían imparables en las listas de ventas. Aunque la crítica literaria no se sienta tan emocionada por sus logros, ni el lector que haya desarrollado un mínimo de criterio a lo largo de su vida.

El día ha salido nublado y gris, pero con unas temperaturas muy benignas que invitaban a caminar.

El día ha salido nublado y gris, pero con unas temperaturas muy benignas que invitaban a caminar.

Y diréis, ¿a qué viene todo este rollo ahora? Bueno, todo el mundo tenemos la necesidad de evadirnos de vez en cuando. Y el cine o la literatura de evasión está ahí para eso; aunque en muchas ocasiones proceda de los “recetarios” para escribir guiones o novelas que han desarrollado los prácticos norteamericanos. Claro está, siguiendo la “receta” y echándole algo de imaginación e inventiva, eventualmente se pueden conseguir productos que merecen la pena ser tenidos en cuenta. En el campo de la ciencia ficción, hace años descubrí un autor, Jack McDevitt, que cumplía los requisitos. Historias relativamente estandarizadas, planteadas en un par de universos con relativas similitudes donde el viaje interestelar es posible, de aventuras, con personajes protagonistas femeninos capaces y potentes, y bastante entretenidas. Uno de esos universos es el llamado ciclo de las Máquinas de Dios, o de Priscilla “Hutch” Hutchins, una piloto interestelar al servicio de una academia de ciencias, en un futuro situado unos pocos siglos en el futuro, en el que el viaje interestelar es posible, y el ser humano está empezando a desplegarse por las estrellas. Aunque parecía que esta serie o ciclo estaba finiquitado, este otoño lo ha resucitado utilizando un recurso también típico. Ha escrito lo que se da en llamar una “precuela”. Una historia que sucede en el tiempo cronológico interno de la ficción, antes que todo lo anterior. A que os suena. Veamos de qué va esta nueva novela en la que volvemos a tener como protagonista a la animosa y decidida Priscilla Hutchins.

Starhawk (Engines of God, 7)
Jack McDevitt
Headline; noviembre de 2013
Edición electrónica

Colores más otoñales que invernales en el parque. Aunque hemos tenido días fríos de nieblas y viento, tampoco está siendo un invierno extremadamente severo.

Colores más otoñales que invernales en el parque. Aunque hemos tenido días fríos de nieblas y viento, tampoco está siendo un invierno extremadamente severo.

En esta novela que se sitúa cronológicamente por delante de las seis anteriores de la saga, encontramos a una joven Priscilla Hutchins, poco más que una adolescente, en su viaje de prácticas para recibir la licencia de piloto interestelar, junto con el capitán Jake Loomis, un veterano, metódico y eficiente piloto interestelar. Pero durante el viaje se encontrarán con dos situaciones. Darán con una misión perdida tiempo atrás en la que encontrarán pruebas de un encuentro con una especie alienígena, y serán llamados a una misión de rescate, en la que otro joven piloto estelar sacrificará su vida para salvar la de un grupo de adolescentes a su cargo. Esto provocará que Loomis vuelva con remordimientos a su hogar, pensando que debería haberse sacrificado él mismo. En cuanto a Hutchins, su primera misión en solitario le servirá para tomar conciencia de que algunos esfuerzos de colonización interestelar son éticamente dudosos por el daño a las ecologías alienígenas. Y le forzará a tomar un trabajo administrativo en la estación espacial que orbita la Tierra. A partir de aquí las cosas se complicarán, con nuevos misterios y nuevos peligros que surgirán donde menos te lo esperan y que llevarán a que ambos personajes se vuelvan a encontrar en apuros antes del final.

Incluso unos pequeños capullos asomaban en la solitaria rosaleda.

Incluso unos pequeños capullos asomaban en la solitaria rosaleda.

Buena parte del comentario sobre lo que es esta novela lo he comentado en los párrafos introductorios. Al igual que buena parte de la obra de McDevitt es literatura de entretenimiento con algún propósito de reflexionar sobre algunos temas trascendentes, aunque a un nivel relativamente básico, sin una excesiva profundidad que pueda ahuyentar a los posibles lectores. Sin embargo, también es cierto que en mi opinión queda por debajo de sus predecesoras. El personaje de Hutch no tiene el carácter interesante de las anteriores novelas, incluso cuando sólo era un personaje secundario de la trama. Parece que en su juventud era una chica simpaticona pero no con el carácter que desarrolla posteriormente. Lo que no le impide ser eficiente y razonablemente inteligente, aunque tópicamente impulsiva, como se espera de alguien joven.

Este es el principal defecto de esta novela y de muchas similares; la abundancia de tópicos. Y por lo tanto su previsibilidad. Nada inesperado. Una novela de evasión de manual. Que tira de receta. Que puede ser agradable de leer, aunque como ya digo, un paso por detrás de las que hicieron que me aficionara a este autor de evasión. Por cierto, no lo he dicho, pero leí la versión original en inglés. No es muy compleja de leer, claro está.

Y gentes que aprovechaban las benignas temperaturas para pasear y practicar deporte. Porque qué otra cosa se puede hacer en una mañana de Navidad.

Y gentes que aprovechaban las benignas temperaturas para pasear y practicar deporte. Porque qué otra cosa se puede hacer en una mañana de Navidad.

[Libro] Echo

Literatura

A pesar de que el último libro de Jack McDevitt que había leído antes de este no me gustó demasiado, al ser el siguiente protagonizado por Alex Benedict, y especialmente por su piloto interestelar, la eficiente y supongo que muy atractiva Chase Kolpath, y preferir en estos momentos un poco de lectura de entretenimiento, decidí dar una nueva oportunidad a este autor de ciencia ficción que en su momento me llamó la atención.

Echo
Jack McDevitt
Ace Books; Nueva York, 2010
ISBN: 9780441019243

En manos de la pareja protagonista cae una placa con unas inscripciones misteriosas. No parece coincidir con las de ninguna civilización humana conocida, y el hecho de que perteneciera a un antiguo buscador de civilizaciones alienígenas, despierta el interés de ambos, y especialmente de Benedict. Sin embargo, es cogida por alguien que la hace desaparecer, lo cual unido a algunas investigaciones realizadas por la pareja, les hace sospechar que algún misterio sobre el que hay interés en echar tierra encima hay alrededor de la placa. Una empresa de viajes espaciales de palace, una antigua piloto de la empresa que también tuvo amistad con el buscador de aliénigenas y que acaba suicidándose, y algunas observaciones recogidas aquí y allá, les llevan a viajar a un sistema planetario llamado Echo, donde encontrarán los restos de una antigua civilización con bajo nivel tecnológico que sufrió una catástrofe de carácter mundial, un meteorito impactó contra su superficie, causando la casi total extinción de sus habitantes. Aparentemente, una rama de la especie humana hace tiempo desconocida para el resto. ¿O no?

Una vez más, con esta novela tengo la impresión de que McDevitt ha perdido intensidad en su relato. Se dedica una tiempo elevado en una investigación con pocas emociones, para luego hacer un recorrido por el sistema solar de Echo en el que hay una serie de trampas argumentales que hacen que nada sea lo que parezca, pero sin que sea muy importante que eso sea así. En fin. Que no he acabado de pillarle el tranquillo a esta novela, y que realmente plantea serias dudas a este autor que en los últimos años ha sido uno de mis proveedores fundamentales de literatura de evasión en el terreno de la ciencia ficción.

Música recomendada

El tema de la novela, más algo que he visto recientemente en la televisión, me han traído a la memoria este tema, Cosy in the Rockett, del duo de pop independiente de Psapp, que fue sintonía de una conocida serie de televisión.

Cigüeña

Una cigüeña sobre una vieja chimenea industrial en los alrededores de la antigua estación del Ferrocarril de Utrillas en Zaragoza; símbolo de una civilización similar a la que se derrumba en Echo - Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited

[Libros] Time Travelers Never Die

Literatura

Contra todo pronóstico, encuentro 25 minutos para poder actualizar este Cuaderno de Ruta, hoy. Sigo consumiendo libros en estos días. En esta ocasión, termino uno de ciencia ficción que compré ya hace un año, en inglés, que se me atragantó en una primera ocasión. Y que ahora me ha costado dos meses ir avanzando con el cada noche al acostarme, hasta que le he dado un empujoncillo en estos días en los que he pasado horas muertas en un hospital.

Se trata de un libro de Jack McDevitt, un escritor que sin tener desde mi punto de vista el nivel de los clásicos de la ciencia ficción, escribe unas space operas bastante entretenidas. En esta ocasión se atreve con los viajes en el tiempo. Tema bastante más peliagudo a la hora de cuajar una historia con un mínimo de coherencia. Veremos a ver.

Time Traveleres Never Die
Jack McDevitt
ACE Books; New York, 2009
ISBN: 9780441017638

El padre de Adrian Shelborne ‘Shel’ ha desaparecido. En circunstancias muy extrañas. Preocupado por la cuestión, tras rebuscar entre las cosas de su padre, Shel descubre unos aparatos, no mayores que unos reproductores de música portátiles, que permiten a su portador viajar en el tiempo. Tras unas pruebas, se va animando a utilizarlos, y comprendiendo que su padre está viajando por el tiempo, y con su amigo Dave, se lanzará a un recorrido por distintas épocas de la humanidad buscando al padre. Esto les llevará a dos cosas. A vivir una extraordinaria aventura en la que no faltarán los momentos difíciles e incluso peligrosos, y a que sus prioridades vitales y sus necesidades personales cambien.

He de decir que de todos los libros del autor es el que menos me ha convencido. No creo que le haya pillado el tranquillo el autor a explotar todos los resortes dramáticos que los viajes en el tiempo permiten. Personalmente, mi referencia desde que era un adolescente ha sido El fin de la eternidad de Isaac Asimov, que aunque algunos consideran una obra menor, me parece muy entretenida, y expone con bastante interés algunas de las consecuencias y las paradojas del viaje en el tiempo. Comparada con esta, la novela que nos ocupa me parece muy superficial, excesivamente larga para una historia que no da para tanto, y mucho menos seria que otras obras del mismo autor. Es inevitable que cuando se abordan determinados temas en la literatura de ciencia ficción, viajes galácticos, viajes en el tiempo, contactos extraterrestres, etc… haya una cantidad de fantasía importante. Pero en obras anteriores, McDevitt había incluido retazo de buena ciencia que siempre son de agradecer. En esta novela, creo que se ha limitado a desarrollar unas aventuretas más o menos entretenidas, pero con graves peros a lo que se puede decir sobre sus planteamientos sobre el viaje en el tiempo.

Así que podemos resumir en que no me parece la novela más inspirada del autor, ni la que yo recomendaría a quien quisiese iniciarse en sus obras. He visto en Amazon.co.uk que este otoño ha publicado una nueva novela de su serie sobre Alex Benedict, con su talentosa y atractiva piloto espacial Chase Kolpath, espero. Supongo que les daré una oportunidad. Aunque no necesariamente de forma inmediata. Aunque igual lo pido en la próxima compra que haga a dicha tienda en internet.

Recomendación musical:

Estoy escuchando el podcast de Cuando los elefantes sueñan con la música del 5 de enero, y no puedo menos que sentir que se me alegra el día cuando oigo Primavera (Vai Chuva) en la suave voz de Fernanda Takai del grupo Pato Fu. Pertenece al LP Música de Brinquedo del grupo brasileño que no aparece en Spotify, pero en el enlace anterior encontraréis otras muestras de su música. Y por supuesto, podéis descarga en el primero de los enlaces el programa de radio, con otras muchas canciones muy majas y apropiadas para la fecha.

Aquí no había un eclipse... más tarde lo hubo

La hora azul del amanecer en Las Canteras, entre Almudévar y Huesca - Canon EOS 5D Mk.II, EF 200/2,8L USM

Libro: The Devil’s Eye

Literatura

Como es tradicional en mí durante los veranos, siempre dedico la parte central de esta calurosa estación a alguna lectura que sea fácil de leer, entretenida y refrescante. Y con frecuencia opto por el género de la ciencia ficción. Tiendo a elegir alguna space opera, que frecuentemente son más ficción que ciencia, y en esta ocasión ha sido así. Me he leído The Devil’s Eye de Jack McDevitt. Y aquí va el comentario.

The Devil’s Eye.
ISBN: 978-0-441-01635-8
Ace Books, New York

Conocí las novelas de Jack McDevitt hace unos años cuando leí Las máquinas de Dios. Con un estilo sencillo, al alcance de cualquiera, bastante ameno, mezclaba elementos estrictamente científicos, relacionados con lo que pasa en el espacio profundo, con las aventuras que un grupo de seres humanos pasaban en sus travesías espaciales. Travesías para las que, por supuesto, hay que inventar alguna forma de superar el límite de la velocidad de la luz, porque si no no hay acción que valga ante la gran duración de los viajes interestelares. Y esto hace que en la space opera tenga un mayor peso la parte ficción que la parte ciencia. Pero era muy entretenido. En un viaje a Londres, encontré en una librería algunas obras más en edición de bolsillo y, desde entonces, he ido tirando de Amazon.co.uk para ir comprando las novelitas de este autor, que son una excelente evasión, aunque con calidad irregular. Alguna ha flojeado.

De los universos en los que se mueve el autor, la novela que aquí nos ocupa es la última de las aventuras de Alex Benedict. Este es un arqueólogo de dentro de 10.000 años, en una Vía Láctea parcialmente colonizada por el ser humano, que vive en un planeta, Rimway, no muy alejado del borde galáctico, y que se dedica a pillar objetos antiguos para luego conseguir pingües beneficios con su venta a los ricachones de la galaxia. Tiene como ayudante a Chase Kolpath, una mujer de la que te enamoras de inmediato, que ejerce un doble papel como asistente y como piloto de la Belle-Marie, la nave espacial que les lleva en sus correrías por la galaxia. En sus aventuras siempre hay un punto de misterio a desentrañar, momentos de peligro, e incluso no faltan los alienígenas con quienes los humanos comparten la galaxia de formas no totalmente pacífica. Eso sí, siempre se incluye en el centro del misterio algún elemento astronómico científico sobre el que pivota la acción.

En la novela que aquí nos ocupa, nuestros héroes reciben la petición de ayuda de una escritoria de terror, que en sus investigación en Salud Afar, un planeta exterior a la galaxia, que aterrada por un tremendo descubrimiento y sin poder hacer nada por evitar las consecuencias del mismo, pide un borrado de su personalidad para poder llevar una vida distinta sin tener que soportar la carga. Nuestros héroes parten para Salud Afar donde se convierte en investigadores, son acechados por una facción corrupta de las fuerzas de seguridad del planeta, son presos, escapan, se convierten en embajadores ante los alienígenas,… de todo.

Como fondo científico, las peculiaridades de un sistema solar que por razones desconocidas se ha visto expulsado del cuerpo central de la galaxia, en la que una única estrella, una gigante, probablemente una estrella de Wolf-Rayet, situada a cientos de años-luz del planeta, es el único cuerpo celeste que brilla en las noches además del halo difuso de la galaxia. Estas estrella de gran masa, extremadamente brillantes, son fieles a aquella expresión de la cultura popular que dice “vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver”.

No es la novela más dinámica y entretenida del autor. Le cuesta entrar en acción, aunque hay una parte central muy entretenida. Atentos al intento de llegar a ponerse en órbita con un aero-taxi. También el final me ha resultado un poco pesadote. Poco a poco nos vamos dando cuenta que el auténtico protagonista de la novela no es Benedict sino la guapa Kolpath. Y lo que el final depara a esta eficaz piloto estelar no es acorde a su discreta personalidad. Pero bueno, es verano, y es entretenimiento. Nadie pretende sacar grandes conclusiones de este tipo de lecturas. Se trata de entretener las neuranas en las calurosas tardes de verano hasta que las temperaturas permiten salir a pasear un poco por las recalentadas calles de la ciudad.

Observatorio de Jungfraujoch

Los observatorios astronómico, como el que encontramos en Jungfraujoch, son necesarios para evitar las sorpresas estelares que deparan a los protagonistas de las novelas de McDevitt - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Limited

Philip José Farmer y su mundo del río, y otras sagas de la ciencia ficción

Literatura

Avalancha de entradas y artículos en internet anunciando la muerte de Philip José Farmer, escritor norteamericano que dedicó la mayor parte de su obra a la ciencia ficción y a la fantasía.

En algún momento entre 1981 y 1987 leí la saga de El Mundo del Río (mejor miráis el enlace a la versión inglesa del artículo). No he vuelto a leer nada más del autor. Eso quiere decir dos cosas. Como en muchas sagas de la ciencia ficción, el comienzo es muy bueno e incluso brillante, en este caso, el primer libro de la serie, A vuestros cuerpos dispersos. Y por ello, tienes ganas de saber más y vas leyendo el resto de los libros. Que desgraciadamente, no son tan brillantes. Y terminas de leerlos para ver en que queda todo. Pero ya no te quedan ganas de repetir con el autor. No te fías.

Son muchas las alabanzas que he leído del autor con motivo de su muerte… pero me temo que no podré comprobar por mí mismo si son ciertas. Es lo que hay.

Este fenómeno pasa con otras series de la ciencia ficción. Un ejemplo clásico es la saga de la Fundación de Isaac Asimov. Los dos primeros libros de la serie, Fundación y Fundación e Imperio, están muy bien. Pero ya el tercer libro, Segunda Fundación,… pues no está mal, pero no es lo mismo.  Todo lo publicado posteriormente relacionado con la saga me parece un monumental pestiño, y leerlo, una pérdida de tiempo. No incluyo en el pestiño las novelas de Elijah Baley y R. Daneel Olivaw. Son razonablemente entretenidas. Por lo menos las dos primeras, Bóvedas de acero y El sol desnudo. Las siguientes flojean un poco.

Qué se puede decir de la saga de Dune, escrita por Frank Herbert. La primera novela, Dune, es estupenda. Todo lo demás, un soporífero aburrimiento pseudofilosófico que es capaz de dormir hasta un camello. Una lástima. La idea original es buena.

En los últimos años, con la exhibición en cines de la película correspondiente, se reactivo la afición a la Guía del autoestopista galáctico del inefable Douglas Adams. Aunque no es de mis favoritas, reconozco que el libro original e inicial es muy entretenido. Te diviertes. Pero después ya… Nunca he conseguido terminar de leer el tercero de la saga.

En otro tono distinto, podemos comentar a la saga de las nubes Omega, de Jack McDevitt. Un autor no tan conocido y más reciente. Combina una escritura ágil, propia del género de aventuras, con cierto rigor científico que lo acerca a la ciencia ficción dura. Procura “no derogar” muchas leyes de la física, aunque tratándose de una space opera es “inevitable” que se invente los viajes a mayor velocidad que la luz. Es que si no la acción podría convertirse en inacción, dadas las distancias y la duración de los viajes a velocidades sub-luz. Es una saga que empieza muy bien, pero que estira más de la cuenta. La ventaja es que las novelas se pueden leer por separado sin mayor problema, aunque la última, Cauldron, que me parece muy floja intenta resolver de una vez por todas el enigma de las nubes. Pero Las máquinas de Dios y Deepsix son bastante entretenidas.

Podría comentar otras sagas en las que sucede algo parecido. No pretendo que las que he comentado sean representativas. Sólo las que se me han ocurrido en el momento, las que tengo más presentes en la memoria por una u otra razón… ahora se me viene a la memoria la maravillosa Cita con Rama, de Arthur C. Clarke, una de mis novelas favoritas de la cienca ficción, y lo aburridísimas que fueron sus superfluas continuaciones.

También sucede lo mismo con las sagas cinematográficas (por ejemplo, Star Wars y su deleznable segunda trilogía; en realidad la decadencia comenzó cuando aparecio en pantalla el primer ewok). O incluso las sagas cinematográfico-literarias (quién les mandaría hacer continuaciones a 2001, una odisea del espacio).

En resumen, sirva esta entrada para homenajear y recordar al difunto Farmer, y para lanzar un ruego a los escritores de ciencia ficción. Cuando tengan una idea genial, se la piensan, la desarrollan, escriben su librito… y ¡ale!, a pensar en otra cosa. Ya sabemos que hay que comer, y para eso hay que ganar dinero, y que lo de las sagas es una forma fácil… pero por favor, no nos aburran.

Para no aburrirnos, una imagen de carnaval.

Hortzmuga - Super Plast

Hortzmuga, Super Plast, en el Carnaval infantil 2009, Zaragoza - Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM