[Cine] Sarinui chueok 살인의 추억 (2003)

Cine

Sarinui chueok 살인의 추억 (2003; 24/20220421)

Y llegamos a la última película del ciclo de cine surcoreano que se ha desarrollado entre marzo y abril en los más céntricos cines de Zaragoza. Un ciclo de cine absolutamente excelente, de gran nivel, variado, y del que quizá me quedé una entrada más para comentar la nueva versión de una de las películas más emblemáticas del cine de esa nacionalidad y mis impresiones globales del ciclo. Pero antes vamos con estos recuerdos de un asesino en serie, el título más conocido de la película en inglés es Memories of murder, y en castellano se ha conocido también como Crónica de un asesino en serie, dirigida por Bong Joon Ho, director de la citada célebre y oscarizada película, por la que él mismo recibió también estatuillas como mejor director y mejor guion.

Opto por unas cuantas fotografías de la aldea cultural de Gamcheon, antigua población de pescadores anexa a Busan, hoy incluida en uno de los distritos de esta populosa ciudad al sur de la península de Corea.

Esta película que nos ocupa hoy, y que tiene casi 20 años, está inspirada por un caso de asesinatos en serie, entre 1986 y 1991, que no se resolvió del todo hasta mucho tiempo después de los hechos, cuando el asesino, en prisión, confesó los hechos. En una población rural, en algún lugar de Corea del Sur, durante los años 80 del siglo XX, comienzan a aparecer cadáveres de mujeres violadas y asesinadas, siendo los dos inspectores de policía locales encargados del caso (Song Kang-ho y Kim Roe-ha) incapaces de resolver el misterio, por lo que reciben el refuerzo de un inspector procedente de Seúl (Kim Sang-kyung). Y ahí comienza una investigación que va dando bandazos, pasando de un sospechoso a otro, con poco éxito.

La película tiene una realización absolutamente impecable, magistral. Y muestra que el director, en 2003, ya manejaba con maestría los mimbres que le dieron la fama internacional dieciséis años más tarde. Desde varios puntos de vista, la película de los parásitos, en ambas actúa también Song Kang-ho de forma destacada, es heredera de la que nos ocupa hoy. Y al mismo tiempo, como opinión personal, casi diría que la de 2003 me ha impactado más, me ha gustado más. Con una mezcla de comedia, los policías al cargo casi parecen una versión coreana de Mortadelo y Filemón cruzados con Torrente, y no pocas dosis de drama y tragedia, la película no se limita ha seguir el hilo de la investigación, sino que además es un repaso y crítica social a unos tiempos convulsos que anunciaban el final de las dictaduras del siglo XX en el sur de la península coreana, dando paso a una democracia que se ha ido consolidando hasta ser una de las más saneadas de la actualidad (calificada como democracia plena en el puesto 16º de los países del mundo, varios puestos por encima de España, que ocupa el puesto 24º, calificada como democracia deficiente). Nos encontramos con unos cuerpos de policía incultos, poco preparados, más dedicados a la represión, torturas incluidas, que a la investigación seria de los delitos, mientras la sociedad les da la espalda y les recrimina constantemente lo que no son capaces de hacer.

Con unas interpretaciones que también podemos calificar de primer nivel, la película es un más que digno colofón a un ciclo de cine que ha hecho felices a los más cinéfilos, pero con películas que deberían ser interesante para cualquier aficionado al séptimo arte. Totalmente recomendable, cine de primer nivel, difícil de encontrar hoy en día en la mayor parte de las producciones de las cinematografías más prestigiosas del planeta. Si la pilláis en alguna plataforma digital de contenidos audiovisuales, no dudéis en dedicarle un poco más de dos horitas a verla.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Han Gong-ju 한공주 (2013)

Cine

Han Gong-ju 한공주 (2013; 23/2022007)

Penúltima de las seis películas de las que consta el ciclo de cine surcoreano que está a punto de finalizar dentro de un par de días en Zaragoza. Sólo he dejado de ver una de las películas, ya vista en la pantalla grande. Y, de momento, he dejado de comentar la versión en blanco y negro de otra de ellas, también vista con antelación en pantalla grande,… pero que creo merecerá un comentario en algún momento. En cualquier caso, la que hoy nos ocupa, la historia de una adolescente (Chun Woo-hee) contada por Lee Su-jin, director del filme.

Muy al principio de la película vemos a la protagonista en el metro que va de Seúl a Incheon con su tutor en el instituto. No tengo claro que la película transcurra allí, en esta ciudad del área metropolitana de Seúl. Pero en ella pasé yo una tarde muy entretenida.

Aunque en la versión doblada al castellano se presenta con el título Princesa, la original se titula, escuetamente, con el nombre del personaje protagonista, Han Gong-ju. Una adolescente de 16 o 17 años (nunca sabes la edad exacta porque no sabes si en las traducciones transforman las edades coreanas al sistema occidental, no es la misma[*]) se ve en una comisaría donde su profesor de instituto la recoge para llevársela a vivir con su madre, careciendo de ella la chica, y no haciéndose cargo de ella el padre, un borracho jugador endeudado. No sabemos qué ha pasado, pero algo ha pasado. Un grupo de adolescentes, varones, son introducidos detenidos en la comisaría. A partir de ahí seguimos a Gong-ju en su esfuerzo de seguir adelante con su vida, mientras poco a poco vamos conociendo la tragedia de los hechos vividos.

Película difícil. Dura. Sin contemplaciones. Un implacable crítica contra una sociedad extremadamente patriarcal y conservadora, en la que ante una abominable agresión sexual contra dos jóvenes, esta sociedad en su conjunto, todos los estamentos, el familiar, el educativo, el sanitario, el policial,… cargan contra las víctimas. Una película que basa su fuerza en el impecable trabajo de su actriz protagonista. Chu Woo-hee (en realidad esta transcripción es adecuada para el inglés, la adecuada para el castellano sería Chu Wuhi), que tenía veintipocos años al filmar la película, y que tiene un pequeño pero importante papel en otra de las películas del ciclo, encarna a la perfección a la adolescente, con una mezcla de determinación, experiencia, fragilidad e inocencia, con escenas que incluso llegan a parece humorísticas, aunque conforme se desarrolla la historia nos abofetean con dureza y se convierten desoladores [la mención a los «43 gorilas» me dejó anodadado durante un par de días].

El contenido de esta película es como si tras la «sentencia de la manada» del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, la sociedad española se hubiera encogido de hombros, en lugar de la indignación popular que suscitó. Y si eso influyó la sentencia del Tribunal Supremo, me alegro de que entendiera de los valores que las gentes de una democracia quieren que se defiendan desde la justicia a la hora de interpretar las leyes. Siempre habrá cerriles en una sociedad… pero dejemos las cosas claras. La lástima es que no las tengan claras quienes deben defender a esta sociedad, como sucede en el planteamiento de la película; los educadores, las fuerzas del orden, los medios, los pares de las agredidas, las familias, los profesionales sanitarios, todos nosotros que podemos vernos o alguien a quien queremos en la misma situación lo cual no se debe tolerar.

Una película que roza la perfección y que es muy recomendable… pero que hay que ver con la mente serena y tranquila, porque abruma. Por cierto… que me acabo de dar cuenta que a esta chica la vi actuar también en una serie de Netflix, con título de gas noble. No especialmente buena ni mala, que es lo peor que se puede decir de estas series.

[*] La forma de calcular la edad tradicionalmente en Asia oriental es distinta a la de muchas otras partes del mundo. La forma más generalizada en el mundo es en años cumplidos. Una persona tiene «30 años» cuando han pasado al menos 30 años desde su nacimiento, pero menos de 31. Pero en aquella parte del mundo, aunque sólo se mantiene de forma efectiva en Corea, la edad se calcula con la fórmula siguiente:

EDAD = AÑO ACTUAL – AÑO DE NACIMIENTO + 1

Veamos la diferencia con un ejemplo. «Ana nació el 28 de diciembre de 2000. ¿Cuántos años tenía el 2 de enero de 2022?». En España sería restar el tiempo pasado entre ambas fechas y nos saldrían 21 años y 5 días, luego la respuesta sería «Ana tiene una edad de 21 años». En Corea del Sur sería hacer la cuenta <2022 – 2000 + 1> y la respuesta sería «Ana tiene una edad de 23 años». Este es un caso extremo de diferencia por haber nacido a final del año, y el «tiempo actual» del problema es muy a principio del año. En general, si un coreano te da su edad según sus cuentas, tiene al menos un año menos según las nuestras. En las series y películas, cuando los personajes son claramente adultos, la diferencia importa poco. Pero cuando se trata de adolescentes a punto de entrar a la universidad es confuso. Y de eso hablaremos dentro de un par de días.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] The Last Duel (2021)

Cine

The Last Duel (2021; 72/20211201)

Desde que la estrenaron quisimos ver esta película. Pero parecía que el destino estaba en contra de tal cosa. Sumado a que después de la «normalización» de las salas de cine tras la pandemia, parece que es mucho más complejo acceder a las versiones originales que antes. Digan lo que digan en su propaganda, los exhibidores cinematográficos están mucho más interesados en vender palomitas con toneladas de grasa y sal junto con litros y litros de refrescos altamente azucarados para promocionar las enfermedades cardiovasculares que en promocionar la cultura. Porque, digámoslo claramente, el cine doblado es una porquería. Sólo partiendo de la incultura generalizada derivada de las políticas de la dictadura podemos entender el rechazo de gran parte de la población a las versiones originales subtituladas. Pero bueno, finalmente acompañé a unos amigos a ver la versión doblada, aunque luego tiré de medios menos legales para contrastar lo que más vale de la película, el trabajo de interpretación, que no se puede apreciar en versión doblada. Nunca. Todos aquellos que alaban el trabajo de un actor o una actriz a partir de una versión doblada no dicen más que «tontás».

Algunas fotos del viaje de 1991 por el valle del Loira recorriendo castillos, palacios y ciudades medievales, servirá para ilustrar esta entrada cinéfila. Aunque en principio los hechos sucedieron más en Normandía que en la Francia central.

Esta penúltima película del ya octogenario Ridley Scott llega envuelta en cierta polémica. Aunque ha dejado a la crítica enamorada de este largometraje de dos horas y media de duración, el público no ha respondido, y la taquilla se ha quedado muy lejos de las expectativas puestas en ella, y del presupuesto gastado en su producción. Lo cual ha hecho que Scott montase en cólera y se haya dedicado, en las últimas semanas, a poner de vuelta y media a todo chichi viviente por no apreciar su trabajo e ir al cine a ver la película. No entraré en ello ahora, pero deja no pocos elementos para la reflexión tanto las diatribas del director, algunas airadas, como el comportamiento del público actual respecto a eso que llamamos «el séptimo arte».

A la película no le faltaba atractivo en principio. Con Matt Damon, cada vez más maduro y mejor actor, Adam Driver y la emergente Jodie Comer al frente del reparto, con algún otro nombre de cierto prestigio en él, parecía haber sobrados motivos para interesarse. La duración, un tanto excesiva, no debería ser problema, ya que últimamente el público acostumbra a merendarse largoooooometrajes de duración excesiva, sin que esta tenga mucho sentido. Así que, o pinchó la campaña promocional, o este tipo de película no interesa en la actualidad. ¿Pero que es «este tipo» de película? Pues no es otra cosa que un «rashōmon» de tomo y lomo, ambientado en Francia, en la época de la Guerra de los cien años.

El argumento, alejándose del equivalente al medievo en Japón, nos lleva a la Francia de la baja Edad Media, en una interpretación de un hecho real que sucedió a finales del siglo XIV, en el que dos vasallos del conde Pierre d’Alençon (Ben Affleck), el escudero Jack le Gris (Driver) y el caballero Jean de Carrouges (Damon), originalmente buenos amigos, se enfrentaron a muerte en París en una de las últimas justas judiciales registradas en el país galo ante la alegación de la bella esposa de este último, Marguerite (Comer), de haber sido violada por Le Gris. Los jueces no pudieron dilucidad en juicio quién decía la verdad, y Carrouges desafió a Le Gris. La película nos cuenta las versiones de los hechos, al estilo de los que sucede en la película Rashōmon de Akira Kurosawa, desde el punto de vista de los tres implicados en la trifulca. Siendo las tres versiones distintas, sólo nos falta la del leñador… que no hay en este caso. Como alguien dijo, de la guerra de Troya hubo tres versiones, la de los Aqueos, la de los Troyanos y la verdad… aunque nadie conoció nunca esta última.

La capacidad y el oficio de Scott como director está fuera de duda a estas alturas, independientemente del interés que despierten sus películas. Y la película, aunque empieza un poco morosamente, va cogiendo ritmo e interés. Aunque creo que se podría haber recortado algo su duración sin detrimento de la historia, como el interés de la misma va en aumento, no se hace larga ni pesada. Especialmente, porque tras las tres versiones de los hechos encausados, se nos narra cinematográficamente el duelo, en una secuencia magnífica, de gran realismo, basada en los testimonios de la época, que nos permite terminar la proyección con un notable subidón. Que no baja. La película se sostiene en el recuerdo y mejora en su apreciación.

Y esto es principalmente por el excelente trabajo de los tres intérpretes. Los tres. Cabría la tentación de considerar a Marguerite (Jodie Comer) como el florero de la película, pero sería injusto. El trabajo de la inglesa es impecable, con mucho matices, mayores que los de sus compañeros masculinos que, haciéndolo bien, tienen que lidiar con personajes más planos. La situación más compleja es la de la mujer y Comer sabe trasladar esto a la pantalla con convicción. Todo el reparto se sitúa en general a buen nivel.

Por lo tanto, estamos ante una película que yo considero muy recomendable. No tan disfrutable como la película de Kurosawa, que dosifica con maestría el drama con la comedia, la investigación judicial con el costumbrismo, y que además resulta una película rodada de tal forma que, incluso hoy en día nos maravilla, por sus excelentes resultados contando conque los medios del director japonés eran ínfimos comparados con los presupuestos con los que se maneja Ridley Scott. Y dadas las similitudes argumentales, las comparaciones, odiosas o no, son inevitables. Pero bueno… la película está bien. ¿Por qué ha pinchado en taquilla? Los «sabios» de la cosa cinematográfica sabrán. ¿Mala promoción, un tema que no interesa, una competencia tremenda en la taquilla a finales de año, un público acostumbrado al «cine basura» tipo Marvel/Disney/similares? ¿Nada de lo anterior puede asegurarse? No lo sé. Ni creo que lo sepa nunca.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Promising Young Woman (2020)

Cine

Promising Young Woman (2020; 28/20210423)

Hemos tenido los Oscar este domingo pasado. Lunes ya en España. Muy previsibles. Muy condicionados por la ausencia de lo no estrenado por la pandemia de covid-19. Extraños. Decidí no hacer un comentario general previo porque… porque en general la situación global de los premios me parecía aburrida. Y los resultados han sido… han sido aburridos. Curiosamente, el viernes 23 fuimos a ver esta película de Emerald Fennell, más popular en estos momentos por su trabajo como actriz, especialmente por interpretar a una joven Camilla Parker Bowles en The Crown, que por su trabajo de directora, y que está protagonizada por Carey Mulligan, que se sale por completo de esa sensación de aburrimiento. Que no será una obra maestra, pero es una película más que interesante. Sólo se llevó un estatuilla, para Fennell, como guionista. Guion original.

Las fotos acompañantes consideradlas un adelante de un rollo de película negativa en color de la que os hablaré en unos días en estas páginas, o en las de mi blog fotográfico alternativo.

Reconozco que la presencia de Carey Mulligan en una película es ya un aliciente para mí para ver la película. No siempre ha acertado con la elección de sus papeles. Pero es raro que su trabajo no tenga alicientes. Mi primer recuerdo de ella es del que probablemente sea el mejor episodio de Doctor Who, Blink, en el que paradójicamente el Doctor es un personaje secundario y la protagonista es la joven Sally Sparrow, interpretada por Mulligan. Desde mi punto de vista, un episodio digno de aparecer en las antologías de mejores episodios de serie de la historia de la televisión. Buenísimo. Desde entonces me parece una actriz muy elegante en su trabajo, muy contenida, con muchísimo oficio. Y en casos como su Kathy de Never let me go, capaz de conmoverme de forma extraordinaria. Ya adelanto que su trabajo me parece el más meritorio de las candidatas al Oscar a mejor actriz, pero su papel no es de los que se llevan los votos de los acomodaticios votantes de la Academia de Hollywood.

Este papel es el de Cassie, una mujer en la treintena, que abandonó la carrera de medicina en la universidad por las consecuencias de la agresión sexual que sufrió su mejor amiga, y ahora, sin rumbo ni objetivos vitales, con un trabajo de camarera, vive una vida vacía que sólo se satisface en sus pequeñas (o grandes) venganzas contra los hombres que abusan de las mujeres. Hasta que se le pone a tiro la posibilidad de ejecutar su justicia sobre los agresores de su amiga.

Esta película de intriga y suspense mezcla drama o tragedia con una comedia de tintes negros y amargos, rodada en tonos pastel y chiclé en un trabajo con un equilibrio muy delicado entre trama, tema y sentimientos que se podría haber desmoronado en cualquier momento. Pero no lo hace. Y de ahí el merecido premio al guion de Fennell, que también hace un excelente trabajo de dirección; hay que prestar atención a lo que hace esta excelente profesional a partir de ahora. Y todo ello con la guinda de una carismática y camaleónica Mulligan que sabe trasladar carácter y fuerza a un personaje aparentemente carentes de ellos hasta que se enciende el motor que empuja al largometraje a una conclusión contundente y redonda. Llena de justicia y tristeza al mismo tiempo.

Si tuviera que elegir lo más destacado de las candidaturas a premios de este año, me quedaría con la resolución de esta película, y el trabajo de Mulligan, y con la secuencia final de Druk, y el trabajo de Mads Mikkelsen en aquella película. Para mí, esta película danesa y su director, Vinterberg, junto con Mulligan y Mikkelsen son lo mejor de lo que hemos podido ver como novedad en el año. Mulligan fue considerada la alternativa para mejor actriz, pero pocos creyeron que desbancara a la favorita. Vinterberg era candidato, uno de los mejores directores actuales, pero nadie lo consideró nunca con posibilidades. De Mikkelsen no se acordaron. Y Druk… sólo para película internacional, donde sí ganó. Como de costumbre, los Oscar y yo vivimos en galaxias cinematográficas distintas.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libro] Delatora – Joyce Carol Oates

Literatura

Última novela publicada en castellano de la prolífica escritora estadounidense Joyce Carol Oates, una autora que entró en su momento con firmeza en mi lista de autores preferidos, y de momento no me arrepiento en absoluto. Aunque es mucho lo que se puede leer de la escritora nacida en el norte del estado de Nueva York, que ha entrado ya en los ochenta y tantos, pero que parece bastante en forma. Insistiendo en sus temas habituales. Escritora claramente feminista, crítica con la sociedad patriarcal, no descarga sin embargo de responsabilidad a las mujeres que protagonizan sus obras de su propio destino. La cuestión de la identidad personal también está presente. No obstante, eso no impide que sus obras sean diversas en estilo, en extensión y en contenidos. No le importan entrar en temas escabrosos. Y no es infrecuente que durante las lecturas de sus obras tengas que detenerte un tiempo para asimilar lo leído, puesto que hay momentos duros o intensos de los que pueden conmocionar.

Las comunidades estadounidenses de las orillas del Niágara sólo las he visto en la distancia, desde la orilla canadiense del río con sus famosas cataratas. Pero la ficticia ciudad de South Niagara no debe de andar muy lejos de la real Niagara Falls, y la ficticia Port Oriskany no debe ser muy distinta de la real Lockport, lugar de nacimiento de la autora de esta novela.

En cualquier caso, he leído 8 de sus libros, de los que uno es una colección de relatos cortos, dos son novelas cortas, una es una biografía muy sui generis, y el resto novelas de cierta extensión y profundidad. Incluyo entre estas últimas la última publicada en castellano y la última que he leído, que es la que traigo aquí hoy. Como otras de sus novelas, la acción transcurre en el estado de Nueva York, especialmente en el norte, en ciudades en la frontera con Canadá o próximas a ella. Es el lugar donde nació la autora. Entre las comunidades de origen irlandés católico, Violet Rue es la más hija más joven de una familia de siete hermanos. Aparentemente la preferida de su padre, y con una madre prematuramente avejentada y amargada, una serie de situaciones provocadas por sus dos hermanos mayores en los que muere un joven de diecisiete años, negro y brillante en los estudios y los deportes, de la población. Estos acabarán en la cárcel porque, tras un incidente violento con el más joven de los dos mayores, declarará en la enfermería de su colegio la participación de sus hermanos en la muerte del joven. Y eso hará que la niña de 12 años sea expulsada de la familia, enviada con otros parientes, por «rata» (el título original en inglés es My life as a rat), que es el apelativo que dan a los delatores, a los chivatos.

Nuevamente, Oates escribe una novela profundamente social, en la que hay un entorno sociofamiliar muy determinado, condicionado por unas tradiciones, por la incultura, por la religión, en la que una joven, una niña de 12 años al empezar la novela, una mujer joven de 26 al final de la misma, ha de pelear intensamente por encontrar su lugar en el mundo, una vez que se ve expulsada del entorno en el que a los 12 años alguien puede sentirse seguro, su propia familia. Se exploran diversos temas. La violencia intrafamiliar, el acoso o el abuso sexual a menores, las relaciones tóxicas con hombres aparentemente exitosos, la violación,… pero sobretodo, constantemente estamos ante la carencia de una identidad definida en una joven que ha perdido sus referentes, sin ser capaz de aferrarse a otros. Es característico, representativo, y condiciona mucho de lo que le pasa, que se ve a si misma como escasamente atractiva físicamente, cuando constantemente se ve sometida a los riesgos del deseo sexual que despierta en los hombres que la rodean. Por lo que estamos ante una joven con una visión deformada de sí misma, no sólo en lo físico, también en sus capacidades intelectuales o morales, por su condición de expulsada de su propia familia.

No es la novela que más me ha gustado de las que he leído de la autora, pero está muy bien escrita, y aunque bastante predecible en lo que se refiere a su resolución final, es razonablemente recomendable.

[Libro] Rape: A Love Story

Literatura

En los últimos años han sido varios los libros que he leído de la escritora nortamericana Joyce Carol Oates. Novelas no muy largas, novelas más largas y famosas, compilaciones de relatos cortos,… todos ellos me han gustado tanto por estilo literario como por los temas que tratan, siempre con personajes femeninos en conflicto, o en el centro de los conflictos. Salvo cuando se ven obligadas a girar en torno a los conflictos de los hombres.

Hoy comento una novela corta. Muy corta. Que yo estaba convencido que me iba a costar muy pocos días leer. Pero que me ha llevado mi tiempo. Ya me explicaré. Este libro no está en castellano en versión electrónica, pero dado su tamaño y las experiencias previas con la autora, no dudé en adquirir la versión original en inglés. Lo que puede explicar en parte una lectura más lenta… pero sólo en una parte pequeña.

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Hace unos años visité las cataratas del Niágara, pero desde el lado canadiense, donde también hay una ciudad, bonita en algunos barrios, con el nombre de Niagara Falls. La Niagara Falls estadounidense sólo la vimos de lejos. En la otra orilla del río Niagara que une los lagos de Erie y Ontario.

Una de las primeras cosas que llama la atención del libro es el título, ya que expone juntos dos coneptos que difícilmente pueden ir juntos. El libro parte de la violación en grupo de Teena Maguire, mujer divorciada de 35 años, atractiva, en las últimas horas de un 4 de julio, en la ciudad de Niagara Falls, EE.UU. Hay otra Niagara Falls en Canada, en la otra orilla del río Niagara. Violación en la que está presente su hija de 12 años, Bethie, la cual, aunque golpeada y vejada, no llega a ser violada. Será la niña la que saldrá a dar aviso a una patrulla de policía qu encuentra en las cercanía de la que forma parte Dromoor. Este es una antiguo soldado metido a policía, que tiempo atrás conoció a Teena, sientiéndose atraida. No hubo más por estar el casado y ser fiel a su relación. A partir de aquí comienza el segundo calvario para Teena y Bethie, ya que a la recuperación física y psicológica del trauma se suma la actitud de la comunidad. Cuando se detienen a los perpetradores, en su condición de sospechosos, previo al juicio, y con un abogado famosos y agresivo, la acusación hacia los violadores se transforma en una acusación hacia la víctima.

El relato de Oates no se recrea en los aspectos más morbosos de la violación. Pero los mantiene presentes a lo largo del relato. Y sobretodo, genera una sensación de inquietud y desasosiego constante cuando asistimos a la actitud de los miembros de la comunidad. Inquietud y desasosiego que se transmite al lector que, por lo menos en mi caso, se ve obligado a interrumpir la lectura y a pensar. Por ello, la lectura se prolonga unos días más de lo previsto. Hay que digerir lo leído, aunque os aseguro que Oates escribe con una claridad diáfana.

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Los valores, estos son los que están en la picota. Los valores de una comunidad que carga sobre la víctima con la obligación de demostrar que era inocente antes de la violación, y que esta es injustificada. Situación aberrante. En España denominamos a estos delitos, delitos contra la libertad sexual. Da igual cómo ejercitemos nuestra libertad sexual, cualquier atentado con la misma será grave, independiente que en el ejercicio de nuestra libertad decidamos permanecer castos o decidamos saltar de una pareja sexual a otra. El problema es que esta libertad se anule; y lo será por el uso de la violencia o la amenaza de violencia. Todo encausado tiene derecho a una defensa y a un juicio justo. Y desde mi punto de vista, no toda defensa es permisible. Es permisible que se ponga en duda la comisión del delito y exista la obligación de la acusación demostrarlo. Pero que se acepte la comisión de los hechos, y se diga que no son delito por el comportamiento de la víctima en el libre ejercicio de su sexualidad, me parece inaceptable, y los tribunales de justicia debieran de proscribir este tipo de defensa. Desgraciamente, por lo que leemos, no en la ficción, sino en las sentencias que se conocer de vez en cuando, las juzgados, la administración de justicia está ideologizada en un determinado sentido, influenciada por la moral religiosa, y no existe la igualdad ante la ley en este aspecto. Ahi lo dejo.

En esta corta novela… ¿existe una historia de amor? Pues sí… existe. Peculiar. Extraña. No previsible. Lógica. No daré pistas sobre la misma. Que cada uno la descubra. También se produce justicia. Extraña justicia. Justicia torcida. También la deberéis descubrir vosotros mismos. Por que debéis leer el libro. Es muy muy recomendable. La escritora nació a pocos kilómetros de la ciudad de Niagara Falls.

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[Cine] Elle (2016)

Cine

Elle (2016; 512016-1310)

Comentaba hace unas semanas que habíamos ido al cine a ver una película protagonizada por Isabelle Huppert, convencidos de que era el filme del que tanto se venía últimamente hablando, una oportunidad de la excelente actriz francesa de optar a un oscar y esas cosas. Pero no era. Lo curioso es que a la vuelta de las vacaciones nos hemos encontrado en cartelera la que sí es. Dirigida nada menos que por Paul Verhoeven, director holandés que se ha mostrado con el tiempo capaz de grandes cosas y de grandes bodrios, por igual. Incluso aunque algunos intenten reivindicar a toda costa dichos bodrios. Carrera desigual la del director que de un tiempo a esta parte se hace caro de ver en la pantalla grande, y que parece que ha abandonado Hollywood para rodar en su continente de origen. Lo que desde mi punto de vista le sienta razonablemente bien.

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Vistas parisinas para la entrada de hoy, como no podía ser de otro modo; incluso con un toque de humor, mucho menos negro que el que despliega la película de hoy.

Así pues, notable pareja para un filme que ha gozado de notable éxito en Francia, donde se rodó y en cuyo idioma acudimos a la versión original del filme. Acompañados por algún que otro ilustre de la cartelera del país vecino de los cuales la que más conozco es la siempre interesante Anne Consigny.

Nos venden la película como una película de suspense, que de partida nos sorprende cuando la acción se inicia y escuchamos unos sonidos que asociamos inmediatamente a un acto sexual violento. Efectivamente, aunque apenas vemos el final del acto, la película comienza con la violación en su domicilio de Michèle, su personaje protagonista. A partir de ahí entraremos en una serie de situaciones en las que víctima y agresor se marcan en proximidad, lo que nos hace suponer que el violador es alguien próximo y conocido de la víctima. Pero el escaparate de personajes que nos ofrecen para elegir es tremendo. Tanto entre los posibles perpetradores, los hombres, como con las mujeres que por allí aparecen. Michèle procede de una familia que vivió un episodio dramático en su infancia cuando su padre la lió parda matando a unos cuantos vecinos, episodio en el que también participó la niña Michèle. Amantes, vecinos, familia cercana, amistades, compañeros de trabajo, todos constituyen una feria de caracteres que hacen que el filme se mueva constantemente entre el drama y la comedia negra.

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La película no está mal, pero tampoco nos ha entusiasmado tanto como para satisfacer algunas de las expectativas levantadas. Es cierto que trabajo actoral, empezando por supuesto por Huppert, es más que notable. De gran nivel. Pero como le pasa a muchas películas de Verhoeven, nunca queda claro exactamente lo que nos está contando. Aunque con el tiempo muchos listo dirán que es evidente. Para mí hay un problema narrativo ahí que no llega a arruinar la película, que es bastante recomendable. Lo único que no me la imagino ganando premios en Hollywood. Ni para el filme ni para la actriz. Entre el tema de la violencia sexual, curiosamente resuelto, más los ataques relativamente frontales que se realizan a la familia, a la religión y a alguna otra sacrosanta institución… no me la imagino muy del gusto de muchos académicos norteamericanos. Aunque nunca se sabe.

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De todos modos, si estáis interesados, no dejéis de ir a verla. Y si puede ser, mejor en versión original. No quiero ni imaginarme el desastre que habrán hecho con la versión doblada, como suele suceder con las películas francesas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Room (2015), entre el horror y la esperanza

Cine

Room (2015; 162016-0227)

Para empezar una cosita bien clara. El que ha traducido el título inglés «Room» por «La habitación» para la cartelera española es un melón que no se ha visto la película o no se ha enterado de nada. Sobra el artículo. ¡Qué poco respeto por la obra tienen las distribuidoras y las exhibidoras de cine en España!

La historia que nos cuenta Lenny Abrahamson basada en la novela y el guion de la escritora Emma Donoghue es una obra de ficción basada en el Caso Fritzl, sobre una mujer de 42 años que escapó de un cautiverio de 24 años durante los cuales su padre la violó repetidamente, y fue madre de siete hijos, uno de ellos murió al poco de nacer. Uno de ellos, Felix, de cinco años, inspiró la novela, ya que nunca había visto la luz del sol.

Aunque la película de hoy nos lleva a Norteamérica, nosotros viajaremos fotográficamente a la capital austriaca, Viena.

Aunque la película de hoy nos lleva a Norteamérica, nosotros viajaremos fotográficamente a la capital austriaca, Viena.

Aunque Ma/Joy (Brie Larson), la principal actriz de la película ha recibido todo tipo de plácemes por su trabajo en la película, con numerosos premios, óscar incluido a la mejor actriz protagonista, el auténtico protagonista de la película es el niño Jack (Jacob Tremblay), que se come la película con patatas. Una interpretación infantil de una naturalidad y una autenticidad que te pone los pelos como escarpias. La película, de hecho, acompaña constantemente al niño, colocándose en algunas ocasiones la cámara en la posición de sus ojos. En estos momentos, algunos de ellos muy duros, nunca por lo que se ve, siempre por lo que supones o imaginas, vemos la realidad con la visión de Jack. Una realidad que durante la primera mitad de la película, una hora aproximadamente, se limita a un habitáculo en un cobertizo, en el que la única luz natural que entra lo hace a través de una claraboya en el techo.

La segunda parte de la película complementa a la primera y nos sirve para acompañar al niño en el descubrimiento del mundo exterior, y su adaptación al mismo. Una adaptación mucho más sencilla que la de la madre, que sigue sufriendo un tremendo sentimiento de culpabilidad sobre lo que le ha pasado a ella y a su hijo, que viene incluso potenciado por algunas personas que le rodean. La película en su conjunto tiene un desarrollo cíclico… o quizá habría que decir simétrico, que hace que le dé a la historia un tono de fábula, de cuento «infantil» en la edad moderna.

Ya hemos comentado que la historia que nos cuenta la película se inspiró en el terrorífico caso Fritzl, que se desarrolló en Austria, en Amstetten.

Ya hemos comentado que la historia que nos cuenta la película se inspiró en el terrorífico caso Fritzl, que se desarrolló en Austria, en Amstetten.

Brie Larson ha resultado premiada. Justamente, hay que decirlo, aunque ha habido alguna otra interpretación durante el año del mismo nivel. El pequeño, no. Parece que hay algún tipo de pacto tácito para no situar en el foco de los medios a los intérpretes infantiles. Pero desde mi punto de vista es la mejor interpretación protagonista masculina del año. Es tontería decir que Larson es una actriz prometedora, cuando ya la hemos visto varias veces en papeles realmente muy meritorios. También me parece una tontería como un piano de grande cuando se dice que es la «Jennifer Lawrence» «indie» o la marca blanca de esta última. Creo que Larson tiene una personalidad propia, muy distintiva de la de Lawrence, con una selección de papeles que muestra una dirección distinta. Mucho menos vistosa, pero igualmente meritoria. Lo que las une es… la edad. Yo ya la recuerdo con mucho cariño como Kate, la desorientada hija adolescente de la inestable Tara.

La película en su conjunto es tremendamente meritoria y podría haber sido una perfecta ganadora de muchos de los premios a los que ha optado. Pero no tiene el glamour ni el virtuosismo técnico de otros filmes del año. Es mucho más austera, aunque el rodaje en la claustrofóbica habitación tiene mucho más mérito de lo que el espectador medio comprenderá. Encontramos también algunas buenas interpretaciones entre los secundarios, entre los que encontramos la siempre sólida Joan Allen y la breve pero trascendente intervención de William H. Macy.

Pero no es el único caso, ya que también alcanzó bastante notoriedad el de la joven Natascha Kampusch, que también se ha llevado al cine o inspirado otras películas, ninguna de las cuales ha alcanzado la notoriedad de la que hoy nos ocupa.

Pero no es el único caso, ya que también alcanzó bastante notoriedad el de la joven Natascha Kampusch, que también se ha llevado al cine o inspirado otras películas, ninguna de las cuales ha alcanzado la notoriedad de la que hoy nos ocupa.

Yo lo tengo claro. No te puedes perder esta película. Por su calidad cinematográfica y por la necesaria reflexión sobre lo que de perverso y de maravilloso de lo que es capaz el ser humano. A por ella.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

Aunque en términos de chicas raptadas, quizá uno de los filmes más conocidos sea la británica The Collector (1965), que funciona más como un thriller que como un estudio psicológico, pero que ofrece algún elemento que también es tomado por la película de hoy. Como el castigo a pasar frío por parte de los secuestrados... con distinto desenlace.

Aunque en términos de chicas raptadas, quizá uno de los filmes más conocidos sea la británica The Collector (1965), que funciona más como un thriller que como un estudio psicológico, pero que ofrece algún elemento que también es tomado por la película de hoy. Como el castigo a pasar frío por parte de los secuestrados… con distinto desenlace.