[TV] Cosas de series; auténticos pecados inconfesables

Televisión

Ya he comentado en numerosas ocasiones que las series de Asia oriental, especialmente las surcoreanas, son un placer culpable, pecados inconfesables, que disfruto a pesar de sus carencias en todo tipo de dimensiones. Si no lo he comentado previamente, reservo estas series para el fin de semana. Como parte del relax y alejamiento del mundo al que me entrego en esos escasos días, alejado del follón de la absurda vida laboral y cotidiana. Pero recientemente soy mucho más consistente ante el televisor los fines de semana que entre semana. En gran medida por culpa de la pandemia. Así que tengo con frecuencia placeres culpables para comentar. Y alguno de los de esta semana lo son y mucho. Placeres culpables, digo. Auténticos pecados inconfesables. Cosas que nunca hubiera pensado que iba a aguantar viendo de principio a fin. Y quien sabe si en segundas temporadas.

Vamos a la Corea más tradicional y nos pasearemos por el templo de Beomeosa en Busán.

El mejor ejemplo de esto es una serie que inglés se titula Love (ft marriage & divorce), título original coreano Gyeolhonjaksa Ihonjakgok [결혼작사 이혼작곡, Letras de matrimonio y composiciones de divorcio]. En dos palabras; es espantosa. Con una producción glamurosa de casas montadísimas, de abundancia de marcas, de gente muy guapa, nos cuenta la historia de tres matrimonios, uno en la treintena, otro en la cuarentena y otro en la cincuentena, que se relacionan porque las tres esposas trabajan juntas en la radio. Dos de ellos están en crisis, con amenaza de divorcio. El otro aparentemente no, aunque el marido también tiene una amante. La primera mitad de la serie conocemos la realidad desde el punto de vista de las esposas. En la segunda, se centra en cómo los maridos van conociendo a sus amigas/ligues/amantes. Y en medio, suegros y suegras diversas, cizañeando y conspirando. Todo ello con una moralina ultraconservadora bastante hipócrita. Y con algunas escenas “pedagógicas” para la audiencia que harían sonrojar a cualquiera que tenga un mínimo interés en la interpretación artística por un lado y en la dignidad de las personas por otro lado. Con una tendencia al melodrama barato apotorrante. ¡¡¡Y con un asesinato a base de provocar en el cónyuge una diabetes…??? ¡Qué malvada! Y sin embargo, no pude dejar de verla hasta el final. De lo más infame que he visto de lo que llega a Netflix desde Corea del Sur. Y con cliffhanger para una segunda temporada, después de estos inverosímiles 16 episodios. Ni siquiera tiene una valoración alta entre los votantes de IMDb, donde los fanáticos sin seso de los k-dramas hacen estragos en estas valoraciones elevándolas sin sentido. Totalmente a evitar. Menor para mí. Que volveré a pecar. Claro… yo no la veo como un drama… para mí está al nivel del absurdo o el dadá más ajeno al mundo.

Como sucede en España, es frecuente que los coreanos hagan series al rebufo de de los éxitos americanos. Ahora una de médicos y hospitales. Ahora una de políticos malévolos y corruptos. Ahora una de abogados sagaces. Ahora una de mujeres desesperadas. Lo cierto es que los placeres inconfesables que prefiero son aquellos más propios de la ideosincrasia propia. Los dramas románticos. Pero… He aquí que alguien debió pensar que sería buena idea hacer algo a rebufo de The Newsroom, HBO en 2012, una serie interesante, aunque con un éxito limitado. Y se sacaron de la manga Argon, serie de 2017. Con sólo 8 episodios, empieza la serie cuando una novata llega a la redacción de un noticiario de televisión, liderado por un carismático periodista y presentador, que empieza a estar cuestionado por las presiones de los poderosos a los que investiga. Que conste que es decente. No es buena, pero sí decente. Y a veces peca de excesiva ingenuidad. Pero casi no vale como placer inconfesable. No obstante, es bastante olvidable.

Y queda en el ámbito de lo anecdótico una reciente serie de animación china en Netflix, pero muy al estilo anime, basada en mitos diversos de la religión popular del gigante asiático. Se denomina Tiān Guān Cì Fú [天官赐福, La bendición del oficial del cielo], y a priori es una serie de aventuras. Pero pertenece a un género que yo no conocía. Al parecer es frecuente en Japón, pero menos en China, donde la diversidad sexual está muy vista. Son series en los que hay una pareja protagonista, ambos chicos, que tienen una amistad con un carácter muy confundible con una relación homosexual, aunque sin que tal cosa quede nunca explícita. Y lo curioso es que al parecer el público de estas series es fundamentalmente femenino, ya que a las jóvenes les pone ver a dos guapos jóvenes, aunque sean en dibujos, siendo cariñosos uno con el otro. Bien… si les gusta, perfecto. Obviamente, en sociedades relativamente conservadoras, o dictatoriales como la china, siempre aparecerá como una amistad… bordeando lo “políticamente” correcto/incorrecto… Cuando la serie se centra en la acción y la aventura es entretenida. Cuando se centra en la “amistad” de los dos protagonista… entonces, yo no soy el público objetivo de la serie. Y me aburre como ostra. Una curiosidad. Pero también un tipo de serie al que no volveré salvo por despiste.

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