[Fotos] Película instantánea de “segunda mano”

Fotografía

Supongo que siempre he considerado comprar película fotográfica de “segunda mano” o “previamente utilizada” como un absurdo esencial. Pero a pesar de eso arriesgué con un pedido… y salió bien. Obviamente, la película no estaba previamente utilizada. Era un pedido devuelto a tienda y luego revendido más barato. Entre un 35-40 % más barato. Y estaba bien. Ale… buen negocio.

Los detalles técnicos de las fotos, escasos, porque no hay mucho que contar, los podéis encontrar en Película Instax Square color de “segunda mano” – Instax SQ6. Por lo demás, os dejo unas cuantas fotos.

[Cine] Āya to Majo (2020)

Cine

Āya to Majo (2020; 32/20210507)

Nos llega a la cartelera una nueva película de Studio Ghibli, que parece decidido a renovar su actividad como productora. Y de la mano de Gorō Miyazaki, nos llega una adaptación de una novela de Diana Wynne Jones, Earwig and the Witch (Tijereta y la bruja). Ghibli ya adaptó una novela de Jones, Hauru no Ugoku Shiro [ハウルの動く城] (El castillo ambulante), que es una película muy apreciada por los aficionado a las películas de Hayao Miyazaki, el padre del director de la película de hoy. A veces se genera una confusión, o yo la he visto escrita en alguna parte, porque Jones escribió una continuación a la película de Hauru/Howl, que se titula Castle in the Air (El castillo en el aire), mientras que hay otra película de Ghibli que en castellano se tituló El castillo en el cielo, siendo su título original Tenkū no Shiro Rapyuta [天空の城ラピュタ] (Laputa, el castillo en el cielo), que no tiene que ver, y que toma prestados elementos del universo gulliveriano. También es muy entretenida.

Se ha hecho mucha publicidad de que es la primera película de animación de Ghibli realizada en 3D generado por computadora, lo que lo aleja visualmente de lo que estamos acostumbrados a ver en las películas del estudio. Sin embargo, creo que el problema de la película no es ese… el problema es que la historia es muy floja, muy banal, muy trillada, y no acaba de enganchar por falta de empatía con los personajes. La niña protagonista, Āya (apodada Earwig), resulta a ratos hasta demasiado chirriante. Algo repelente. Las películas de huerfanitas están muy trilladas, y Ghibli tiene una bruja en su catálogo con un carisma tan arrollador, que cualquiera que llegue de rondón va a estar muy mal situada para convencer al respetable.

Hasta ahora decíamos que las peores películas de Ghibli no dejaban de ser películas entretenidas y correctas. Siendo además las de Gorō Miyazaki de las menos apreciadas, aunque a mí no me disgustan, especialmente Kokuriko-zaka kara [コクリコ坂から] (La colina de las amapolas). La de Terramar es realmente más floja, pero no es ninguna catástrofe y es perfectamente visionable.

Notable pinchazo por lo tanto del “heredero” del gran Hayao y del estudio que tantas alegrías nos ha dado, y que en estos momentos se sitúa muy por debajo de lo que están realizando otros estudios de animación nipones. Esperemos que se recompongan. Y se busquen buenos guionistas.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos] Celebrando el día de la fotografía estenopeica

Fotografía

Aunque este año no me pilló por sorpresa, no pude prepararme a tiempo para celebrar el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica (Pinhole Photography Worldwide Day), que sucede cada año el último domingo de abril. Pero siempre encuentras una solución de compromiso. En esta ocasión fue usar mi Pentax MX y colocarle el objetivo Thingyfy, que consiste en un barril de objetivo con la bayoneta adecuada para la cámara que tengas, y una serie de estenopos de varios diámetros para que elijas el que creas más oportuno.

Los detalles técnicos los encontraréis en El último domingo de abril fue el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica – Pentax MX + Ilford FP4 Plus. Aquí me limitaré algunas fotos de esa mañana, hechas con el estenopo, pero también con un objetivo normal de 50 mm.

[Cine] Minamata (2020)

Cine

Minamata (2020; 31/20210504)

Si os he de ser sinceros, en este momento, la presencia de Johnny Depp en el reparto de una película actúa hasta cierto punto de repelente para mí. Hace tiempo que dejé de admirar las dotes interpretativas de un actor que nos ha dejado papeles muy significativos, y no me refiero a los de pirata, y empecé a verlo con un histrión que impone su propia personalidad y desdibuja la del personaje que interpreta. Y las primeras críticas que leí de esta película, dirigida por el neoyorquino Andrew Levitas, no eran muy positivas. Pero… hay dos razones por las que siempre he sabido que iba a ir a verla. Incluso por mi cuenta si no encontraba acompañante.

En primer lugar, por mi profesión. Recuerdo perfectamente cuando oí hablar por primera vez de la enfermedad de Minamata, un envenenamiento crónico por metilmercurio, mientras estaba estudiando todavía en la facultad de Medicina. De los muy diversos desastres medioambientales que se han venido produciendo desde la revolución industrial, es uno en los que el método epidemiológico resultó fundamental para reconocer la asociación entre la enfermedad y los contaminantes de las aguas de la pequeña bahía de Minamata, antes de que otras técnicas de laboratorio demostraran la realidad de dicha asociación. Bueno… y que el problema no se restringía a la bahía, sino a las aguas de todo el mar de Yatsushiro, en el que se encuentra. Como especialista en medicina preventiva y salud pública siempre he considerado que es un caso que debe ser conocido por todos los especialista en formación.

En segundo lugar, por mi afición. Conozco desde hace mucho tiempo la fotografía central del ensayo fotográfico que realizó W. Eugene Smith (interpretado por Depp en la película) realizó durante tres años en el lugar, “Tomoko Uemura en el baño”. En 2009, una retrospectiva de la obra del fotógrafo en la Lonja de Zaragoza hizo que se convirtiera en uno de mis fotógrafos favoritos, incluso si esta famosa fotografía ya no podía ser exhibida por decisión de la propietaria de los derechos, la exmujer de Smith, Aileen Mioko Smith (encarnada por Minami), respetando los deseos de los familiares de Tomoko.

Como ya podéis haber deducido, la película narra la peripecia de Eugene Smith en Minamata. No voy a perder mucho tiempo en señalar las inconsistencias de la narración con la historia real. Hay gente que las justificará por las necesidades de la narración cinematográfica. Pero personalmente creo que desvirtúan al fotógrafo y a su forma de trabajar. Eugene Smith trabajaba a largo plazo, y en la película siempre dan la sensación de que la cosa va en semanas. Varias biografías que he leído indican que el fotógrafo y Aileen Smith ya estaban casados, o al menos eran pareja, cuando se desplazaron a Japón, y que esta era mucho más joven que la actriz que la interpreta. Tampoco el reportaje preliminar en la revista Life de 1972 sobre Minamata recibió el trato preferencial del que se habla en la película; coincidió con el atentado contra la Pietà de Michelangelo en el Vaticano,… que despertó más interés en la prensa y en el público que el reportaje de Minamata. Una diversidad de cosas… Como digo, si afectan o no a la esencia… unos defenderán que no, otros que sí.

A mí la película me ha dejado frío. No es una catástrofe como algunos críticos proclaman. La interpretación de Depp no es brillante, pero no es molesta como en otras de sus películas recientes. La película tiene defectos de producción… como anécdota, el tren en el que llegan a Minamata… no podía existir en 1971, así como la estación de la ciudad es algo más que el apeadero que aparece en imágenes. Que no es una ciudad grande, hoy en día tiene unos 25000 habitantes, pero tampoco es un pueblín perdido. Estos son ejemplos, detalles, en una película con una diversidad de pequeños problemas.

Para mí, el principal, que se centra tanto en el fotógrafo… que queda en segundo plano la tragedia de las familias, que venía de los años cincuenta y se mantuvo un tiempo, por el efecto acumulativo del metilmercurio en los organismos durante mucho tiempo. Porque no denuncia las deficiencias del sistema político y social japonés implantado por los EE.UU. en la posguerra, que dificultan los ejercicios de derechos de los ciudadanos. Que en 1971 ya estaba reconocido desde 1968 la relación causa-efecto de la enfermedad, que lo que se estaban discutiendo eran las responsabilidades y las indemnizaciones. De una historia que quedó muy oculta en la prensa de la época, lo que dejó vía abierta a posteriores catástrofes como Seveso en Italia, Bhopal en la India, por citar sólo dos de las decenas que hay, sin contar los desastres nucleares tipo Chernóbil o Fukushima, o los alimentarios como los aceites adulterados de Mequinez en Marruecos o de la colza en España. Y sigo diciendo que esto es una pequeña parte.

La película no es ninguna catástrofe. Incluso para muchas personas sin los conocimientos a priori con los que fui a verla puede estar bien. Pero a mí me dejó insatisfecho, porque es una medianía a todos los niveles, sobre un tema importante y trascendente. La importancia de una prensa, escrita o gráfica, independiente, no necesariamente objetiva, que Eugene Smith nunca pretendió ser, volcaba su subjetividad en los temas, para el equilibrio social de las comunidades humanas, y los peligros de las agresiones medioambientales, cada vez más presentes en nuestros entornos, con una tendencia a la desregulación de las empresas, que tanto trabajo y esfuerzo costó controlar… en algunos rincones privilegiados del mundo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[TV] Cosas de series; “arreglando” el mundo

Televisión

Dos series muy distintas, que nos llegan desde lejos, protagonizadas por gente empeñada en cambiar el mundo para mejor, con distintos tono, con distintos medios y con distinto… todo. Como dijo Jack el Destripador, vayamos por parte.

Sigo usando las fotos del sábado por la tarde para ilustrar esta entrada.

Why are you like this? es una comedia de situación australiana, seis episodios de apenas 20 o 25 minutos de duración, es decir… que si le ponéis un poco de empeño la veis de una tirada, en Netflix. Y tiene un gran aliciente. Es muy políticamente incorrecta. Pero en buen sentido. Frente a la oleada, por no decir tsunami, de series políticamente correctas en temas de “raza”, etnia, género, sexo… etcétera, la serie tiene como protagonistas tres jóvenes de veintitantos que centran su vida en ser políticamente correctos y arreglar la vida y el mundo de los que les rodean, pero que tienen las mismas debilidades que todo el mundo y la mayor parte lo que hacen es cagarla y arruinar la vida a los que les rodean. Una crítica, no a los valores de tolerancia y diversidad, sino a las hipócritas formas en los que los asumimos en nuestra vida diaria, especialmente en las redes sociales, para beneficio personal y no para el bien común. Es comedia… pero es amarga. Relativamente pesimista. Pero de lo más sincero que he visto últimamente. Lástima que los guiones no esté un poco más pulidos, la trama tenga algo más de ritmo, y los actores no estén un escalón por encima en sus capacidades interpretativas. No son malos… pero haría falta gente con más carisma. O quizá debería decir “anticarisma”.

시지프스 The myth [Sijipeuseu The myth; Sísifo: El mito] no tiene nada que ver con la anterior, salvo en que sus protagonistas también quieren salvar el mito. Serie surcoreana de 16 episodios de aproximadamente una hora de duración, con ciencia ficción y abundancia de conspiranoias, protagonizada por dos intérpretes que ya me resultan familiares de otras series, el habitualmente serio, no tanto aquí, Cho Seung-woo, y la muy guapa Park Shin-Hye, que sigue teniendo más presencia que capacidades actorales. Park interpreta a una joven que viene de un futuro postapocalíptico no muy lejano, con el fin de impedir que el ingeniero y empresario a quien encarna Cho invente una máquina que permite el viaje en el tiempo, siempre en el sentido del futuro al pasado. Pero eso sí… tendrán que vérselas con una perversa organización gubernamental empeñada en perseguir a los viajeros en el tiempo, contra un grupo que va por libre en lo de aprovecharse de estos y en una misteriosa amenaza que quiere que la guerra nuclear que devasta Corea tenga lugar para su propio interés. Resumiendo, tiene todos los defectos que habitualmente hacen que califique a las series surcoreanas como placeres inconfesables… pero ideal para dejar la mente en blanco los fines de semana, sin tener que pensar y de forma entretenida.

[Libros/revistas de fotografía] Últimas entradas entre el paisaje y la moda

Fotografía

Esta semana me han entrado varios pedidos que tenía desde algún tiempo para mi biblioteca fotográfica. Las fotografías acompañantes son de ayer, en un paseo al atardecer, cuyo objetivo principal era tomar fotografías de paisaje con la Hasselblad 500CM y un rollo de Kodak Portra 400, pero durante el cual también tomé algunos apuntes fotográficos con la Canon EOS RP y el veterano EF 50/1.4 USM, todo ello por los alrededores del soto de Cantalobos.

Por un lado han llegado los tres siguientes números de los field notes, cuadernos de campo, de Another Place. Tengo reservados tres más, hasta el número 30. Luego ya veremos si sigo. Al principio, prácticamente todos me gustaban. Desde hace un tiempo empieza a haber algún numero que me deja un poco más frío. Y al ritmo de entre 9 y 12 al año, creo que es algo así, son muchos números para que todos sea realmente trascendentes. Pero vamos con lo que ha llegado.

El número 25, Notes from the LIRR Walks de Bryan Formhals, es un ejemplo de lo que he mencionado. Fotografía en blanco y negro de 22 paseos por los caminos de un par de condados de Long Island en el estado de Nueva York. Habiendo alguna fotografía interesante, creo que es un buen cuaderno personal para uso propio, pero con un interés más limitado para el común del público, no aportando nada novedoso desde el punto de vista temático o estético.

El número 26, Pachacuti de Faustine Ferhmin, me ha resultado bastante más interesante. Un estudio en color sobre un determinado paisaje, la de rocas que emergen de la tierra, como esculturas naturales, mezcladas con los restos de estructura ruinosas, abandonadas por los seres humanos, todo ello tomado en Perú a final de la primera década del siglo XXI. Revisada la página web de la autora, una fotógrafa francesa que vive y trabaja en París, el conjunto de su obra me parece más interesante.

El número 27, The Seventh Zone de Ben Roberts (instagram), se encontraría a caballo entre los dos anteriores desde el punto de vista del interés general, aunque para mí ha resultado bastante interesante por su enfoque. Fotografías tomadas en los alrededores de Birmingham, una gran ciudad de las Midlands inglesas y con un cinturón de pequeñas localidades, yo he pernoctado en alguna de ellas, que incluyen algún interesante paisaje a caballo entre lo urbano y lo natural o agrícola. Lo curioso de este fotógrafo británico es que está afincado en Madrid… he incluye el paisaje urbano y natural madrileño/castellano entre su obra.

En otro orden de cosas, he recibido dos números que solicité recientemente, llegaron con prontitud, de la revista Whitelies Magazine. Llevaba ya un tiempo siguiendo la cuenta de instagram de esta revista de gran formato basada sobre todo en reportajes con gran número de fotografías de alta calidad, sobre arte, creatividad, moda y estilos de vida. La salida a la venta del número 009 PERMANENCE 永続性 con cuatro portadas a elegir, entre ellas una con una fotografía de Lena C. Emery, fotógrafa que me gusta bastante, me hizo plantearme comprar algún ejemplar. Y por mantener el estilo, compré también un número atrasado, el número 007 TRANSFORMATION, también con una portada de Emery, de un libro que ya tengo de ella. El interés de los artículos de la revista, aunque todos muy bien presentado y con material de calidad, varía para mí. Algunos me interesan,… otros me parecen que transcurren por temas más banales y superficiales. Así que no creo que insista en comprar más ejemplares, salvo alguno que lleve algún tema o reportaje de especial interés. Ya veremos. Aun tengo que repasar despacio algunos de los reportajes de estos dos números. Que pueden tener bastante más miga de lo que parece.

[Cine] Kanojo 彼女 [Ride or die] (2021)

Cine

Kanojo 彼女 [Ride or die] (2021; 29/20210430)

Vamos con una segunda película de una racha alrededor del puente del 1º de mayo, películas a las que doy un aprobado por los pelo. Netflix anunció a principios de año que iba a estrenar una película a la semana, y en ocasiones más. De diversas nacionalidades y estilos. Pero la verdad es que me atraen pocas. Son películas en su mayor parte que, si las viese anunciada en la cartelera de salas de cine, no iría a verlas. Así que tampoco pierdo en casa viéndolas. Tengo otras cosas que hacer. Supongo que después del verano llegarán las mejores, las que la plataforma digital quiera promocionar para la temporada de premios. En cualquier caso, me atrajo la sinopsis de esta película japonesa de Ryuichi Hiroki, y la víspera del último festivo, la vi tranquilamente en casa. Es larga… 2 horas y 22 minutos… larga.

Al huir de Tokio, una serie de detalles me indican que huyen en dirección hacia el norte de la isla de Honsu, pero no he podido dar con el detalle de las localizaciones de la película. En cualquier caso, como yo sólo he estado en un lugar al norte de Tokio, Nikko, lo ilustraré con paisajes o detalles de mi último viaje por Japón, en la localidad de Nachikatsuura,… que no se diferencia mucho de los paisajes que salen en la película.

Rei Nagasawa (Kiko Mizuhara) es una mujer joven, exitosa, médica, cirujana plástica, que lleva una buena vida, conviviendo con su pareja, también mujer. Pero un día, reaparece en su vida Nanae (Honami Satō), la chica de la que estuvo enamorada, sin ser correspondida, en el instituto. Su marido la maltrata y necesita que alguien acabe con él. Y Rei acepta. Tras el asesinato, viene la huida de las dos. Una huida que les permitirá comprender mejor sus sentimientos y comprenderse mejor a sí mismas. O por lo menos esa es la premisa de la película.

A veces pretende ser un thriller criminal, a veces una especie de Thelma & Louise a la japonesa, a veces un romance en situaciones raras, otras una buddy road movie… el principal problema de esta película es que dedica mucho tiempo a saber lo que quiere ser, sin que al final lo consiga. Tiene algunos momentos inspirados y otros en los que el tedio acecha. Con un estiramiento innecesario de una historia que tiene mucho menos recorrido del que parece. La película está basada en una serie de historietas, Gunjō 群青 [azul ultramarino], y todo indica que el planteamiento del mismo que mezcla más bien una historia del tipo The fugitive con la compleja relación entre las dos mujeres, es más adecuado, por lo que quizá la historia hubiera podido dar para un serie con un plantemiento correcto.

Y otro tanto sucede con sus protagonistas. Una procede del modeleo (Mizuhara), tiene el exotismo del mestizaje al ser hija de norteamericano y zainichi (coreana viviendo en Japón), y tiene experiencia como actriz, pero no en grandes papeles. La otra procede de la música (Satō), donde es más conocida como Hona Ikoka, batería de un grupo de pop independiente japonés, que estos días atrás he estado escuchando, con algunos temas interesantes, y donde cumple con nota en su instrumento. Pero en su tarea de actriz, más limitada su experiencia que la de su compañera, es más limitada.

Considerado en su conjunto, la película no deja de ser un intento fallido de llevar a la pantalla una historia potencialmente interesante, pero con fallos en el planteamiento y, probablemente, en el reparto. O el director, a priori muy experimentado, aunque no me suena haber visto ninguna de sus películas anteriores, falla en guiar la interpretación de las protagonistas. Sin embargo, tiene sus puntos de interés, y quizá por ello, al conjunto de la película le doy el aprobado, aunque sea por los pelos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Extrarradio con gran angular en blanco y negro

Fotografía

Último de los rollos de la #FP4Party de este año. Llegado el domingo de la semana dedicada a realizar las fotos, había dado por descontado prácticamente que con los tres rollos realizados hasta ese momento y que ya he comentado (12 y 3), me iba a conformar. Pero ese domingo, por la tarde, me quedé liberado de cualquier obligación, la temperatura ambiente era buena, la luz era agradable, y me apeteció darme un amplio paseo por la zona agrícola en industrial de Zaragoza. Y pensé que tenía que sacar a pasear algún equipo distinto, poco habitual. Diferente a lo que había usado hasta el momento.

Así que le puse un amplio gran angular a una Canon EOS 650 y salí a pasear. Los detalles técnicos en # FP4Party Edición 2021 – Canon EOS 650 con Zuiko 21/3,5 adaptado.

[Cine] Bando 반도 [Peninsula] (2020)

Cine

Bando 반도 (2020; 28/20210429)

No me voy a complicar mucho con el comentario de esta película dirigida por Yeon Sang-ho, y que es secuela de una celebrada producción sobre zombis surcoreana que tuvo un cierto éxito hace unos años, justo el mismo en el que yo visité ese país. No la vi en el cine. La vi después en la televisión. Junto con la entretenida precuela de animación, todas ellas dirigidas por el mismo autor. No soy muy dado al cine de zombis, pero aquellas películas, especialmente la de acción real, me parecieron que tenía lo suyo. Por mero acto de relax y diversión sin pretensiones, decidimos a ver esta secuela.

Los intrépidos aventureros de la película entran y sale (no hay errata en la conjugación verbal, aunque no salga solo) de Corea del Sur por el puerto de Incheon, no lejos de Seúl, donde pasé una entretenida tarde hace casi cuatro años.

Lejos del planteamiento más original de las dos que la precedieron, esta película tiene un planteamiento mucho más sencillo. Es el típico esquema de “vamos, cogemos los que queremos, y salimos corriendo”, que parece tan sencillo, pero que se acaba complicando. Se aplica a películas de atracos, a películas de comandos de la Segunda guerra mundial, a travesuras escolares… Pero el argumento es similar. Se planifica una misión para entrar en algún sitio en el que hay algo que hay que conseguir, con unos riesgos claros, pero que todo el mundo considera controlables, hasta que algo se tuerce y comienzan las complicaciones. Pues eso. Pero aquí ese algo es un camión con dinero en dólares americanos, y el lugar donde hay que entrar es la península de Corea, aislada del mundo desde que se infestó por los zombis. Y por supuesto las cosas se complican.

Con unos efectos visuales que cantan un poquito comparados con otras producciones de más nivel presupuestario, la cosa es que te olvidas del tema porque los elementos que hacen que sea una película llevadera es que la acción es,… no original, pero diversa, llevada a buen ritmo, y los personajes principales se hacen empatizar. La película tiene un momento, pasada la primera mitad, que corre el riesgo de perderse, pero finalmente enfila el tramo final que es muy entretenido, para llegar a un final que chirría un poco, y que es prácticamente un deus ex-machina tipo séptimo de caballería, pero que… bueno. Da igual. No creo que nadie vaya a ver una película esperando una obra de arte.

Película que aprueba porque da lo que ofrece, ni más ni menos. Quien espere algo especial, original, al mismo nivel que su historia de partida… entonces la suspenderá. Porque no va de eso.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Ciudad, extrarradio y museo

Fotografía

No pocas de las fotos de esta entrada o tomadas con el mismo rollo que las que os presento en la misma se hicieron al mismo tiempo que las que os mostré hace unos días por el extrarradio industrial de la ciudad o en el Museo Pablo Gargallo. Forman parte de un mismo ejercicio fotográfico. Son complementarias para mis usos particulares.

Los detalles técnicos en Ciudad, extrarradio y museo – Leica Minilux y Kodak Ultramax 400. Por lo demás, os dejo unas cuantas fotos para que valoréis.

[TV] Cosas de series; entre los fantasmas victorianos y el tren sobre hielos

Televisión

Hoy traigo a estas páginas televisivas un comentarios sobre dos series que se pueden ver en Netflix. Una de ellas es un estreno relativamente reciente y la otra, una segunda temporada de una serie que llegó con muchas expectativas, pero que aún estamos esperando a ver hasta que punto es capaz de satisfacerlas. Vamos a ello.

Ambiente ferroviario, con una línea ferroviaria que se suele rodear de nieve en invierno, aunque lejos de las dimensiones monstruosas del Snowpiercer; el ferrocarril de vía estrecha del Harz, con sus molonas locomotoras de vapor.

Snowpiercer ha llegado a su segunda temporada. Basada en unas historietas de origen francés, estas fueron también adaptadas a una película del surcoreano Bong Joon-Ho, hoy más recordado por su oscarizada película sobre el sistema de clases en las sociedades desarrolladas que por aquel postapocalíptico drama de acción. El caso es que si bien la primera película, con matizaciones, viene a contar un historia similar a los primeros volúmenes de la historieta y a la película, aunque con estilos diferenciados, la segunda temporada tiene otro estilo narrativo. Con los mismas temas de fondo del material original, ahora tenemos más un difícil equilibrio entre dos “países” con sistemas políticos distintos, y ambos con tensiones internas. He de reconocer que la primera temporada me dejó relativamente insatisfecho, porque la adaptación al cine de la historia que hizo Bong Joon-Ho fue muy potente, es una película que hoy en día valoro más que cuando la vi por primera vez, y la serie no se acercó a todo ese potencial. Pero la introducción de un Wilford encarnado por Sean Bean, que probablemente es uno de los personajes que mejor lucen en esta segunda tanda de episodios, da alicientes a esta segunda temporada que supera a la primera tanto en la trama como en el interés. Otra cosa curiosa de esta serie… los personajes secundarios y sus intérpretes suelen ser mejores o más interesantes que los principales, salvo los buenos momentos, que no son todos, de Melanie Cavill (Jennifer Connelly). Nos queda, por lo tanto, comprobar si la tercera serie sigue la tendencia al alza… o si hemos llegado al máximo de lo que esta serie, puede ofrecer. Una serie que se deja ver a pesar de ser una serie fallida hasta cierto punto.

Netflix tiene una fuerte querencia, excesiva desde mi punto de vista, por el género fantástico y paranormal. Y eso se manifiesta, una vez más, en The irregulars, una serie que me estuve pensando si ver o no. Ya os adelanto que el público votante en IMDb no la aprecia. Aunque no es tan catastrófica. De hecho, tengo curiosidad, no enorme pero alguna, por ver por donde va en un futuro. Esto va de una adaptación de una historieta con un un grupo de chavales huérfanos como protagonistas, que viven no muy lejos del 221B de Baker Street, en un sótano, saliendo adelante apoyándose mutuamente. Hasta que un día un tal John Watson, médico, residente en el mencionado domicilio, solicita su ayuda para resolver un crimen… que nos sumergirá en un mundo de amenazas fantásticas, paranormales o de dimensiones extrañas en el Londres victoriano. Efectivamente, estamos ante la enésima revisión del personaje de Sherlock Holmes, aunque sea un personaje virtual durante unos episodios, secundarios en otros, alcanzando sólo cierto protagonismo al final. La serie sufre de unos guiones un tanto caóticos, de la introducción en la trama de personajes con poco sentido, como uno de los hijos hemofílicos de la reina Victoria, y de exceso de barroquismo visual, junto a una alteración de los caracteres tradicionales del universo “sherlock” quizá excesiva. Y de unas interpretaciones pobres para lo que son los estándares de una serie británica. Aunque es posible empatizar con algunos de los personajes de la historia, casi todos muy planos, con alguna excepción. Es una serie floja. Aunque según parece ha tenido más audiencia de lo que parece, y con una acogida de la crítica menos negativa que de los espectadores que se manifiestan.

[Libro] Mi madre – Inoue Yasushi

Literatura

Me hubiera gustado escribir esta entrada el viernes, aunque sabía que iba a ser difícil encontrar el momento. Pero tenía la sensación de que el sábado iba a ser más difícil todavía. Y efectivamente, así ha sido. Por lo tanto, ha llegado el domingo… y la casa sin barrer. El caso es que en este primer domingo de mayo, en España se celebra el día de la madre. La mía murió hace ya muchos años, así que es una celebración con poca presencia en mi vida. Pero la cuestión es que, como ya se puede ver por el título, el tema de este libro de Inoue Yasushi (apellido, Inoue) viene al pelo. Es de lo más apropiado.

Hoy exploro visualmente las edades de la vida mientras recorremos o nos movemos entre los templos y santuarios de la antigua ciudad de Kioto.

No había leído nada de Inoue hasta ahora. Escritor y periodista, muy respetado en su país, considerado uno de los mejores escritores japoneses del siglo XX, quizá el hecho de que muriera en 1991, antes de que la literatura nipona fuese encontrando un número importante de adeptos en nuestro país ha hecho que de su abundante obra, no haya mucha disponible hoy en día. Y la mitad no está en formato electrónico.

La novela que traigo hoy no es una novela al uso. Es más bien una colección de tres relatos autobiográficos, que debemos situar en los años 60 y principios de los 70 del siglo XX, en los que el escritor narra las circunstancias que rodean la ancianidad de su madre, una mujer enérgica que a la muerte de su esposo, con 75 años, empieza a manifestar síntomas de deterioro cognitivo, que desembocarán en una demencia. Por lo tanto, los cuatro hijos de la mujer deberán intervenir en sus cuidados. Unas más, otros menos, pero todos intervienen. En Tokio, en el pueblo de Izu de donde es originaria la familia, en la casa de vacaciones en las montañas… La mujer, que tenía un buen estado de salud de base, vivió con su demencia durante 15 años.

En estos tres relatos, Inoue nos traslada su capacidad de observación y reflexión ante lo que le va sucediendo a su madre, dirigiendo la mirada del lector especialmente hacia el proceso de olvido que acontece a su madre, desde lo más reciente a lo más antiguo en su vida. De cómo los distintos miembros de su familia, empezando por el marido fallecido, hasta sus hijos, van desapareciendo de su memoria y quedando como extraños, mientras se agarran a su mente recuerdos profundos de su infancia y su adolescencia. En una vida azarosa, de una joven destinada a una vida confortable, que se casa con un médico que opta por servir en el ejército, lo que lleva a la familia de un lugar a otro de Japón en una época de conflictos históricos, para quedar sumidos en una relativa pobreza tras la guerra mundial.

Sinceramente, es uno de los relatos sobre la vejez y sobre el olvido, como una de las partes esenciales de la demencia, que más me han impresionado y conmovido. Veo condicionada mi visión de la enfermedad degenerativa por mi propia profesión, médico, lo que me dota de una estructura mental que me permite racionalizar, quizá en exceso, el proceso de la enfermedad. Introducirme en la visión de alguien, culto y observador, pero lego en materias médicas, me permite comprender mejor la visión de la mayor parte de las personas ante estos largos, y con frecuencia penosos, finales de la vida de una persona. Muy muy muy recomendable.