[TV] Cosas de series; un poco de animación

Televisión

En las últimas semanas he terminado temporadas muy interesantes de algunas series de televisión, pero no me parecía propia acumularlas en un misma entrada. Así que he tenido que tomar decisiones y priorizar los temas. No necesariamente lo mejor primero, porque a lo mejor hay que dedicarle más tiempo que ahora no tengo. En breve, me voy a por mi segunda dosis de la vacuna contra el covid-19 y no sé cómo van a ir los efectos secundarios en esta ocasión. Espero que reacciones adversas ninguna. Así que he decidido ir con la animación.

La serie de los gigantes antropófagos es japonesa, pero las localizaciones tienen un aire europeo, germánico. Incluso los nombres de los personajes. Aunque el contorno de la isla parece Madagascar invertida.

Durante bastantes semanas he ido viendo poco a poco una de las series de animación más valorada de la última década. La empecé a ver en Netflix, pero me encontré con que dejaría de estar en esta plataforma a finales de mayo, así que la terminé en Amazon Prime Video, donde sigue disponible. Se trata de Shingeki no kyojin [進撃の巨人, que sería algo así como gigantes a la carga o al ataque] y que suele ser conocida como Attack on Titan, y en castellano Ataque a los titanes en España o Ataque de los titanes en Latinoamérica. Es una amplia franquicia que comenzó con un manga, como suele pasar muchas veces con estas producciones, pero que a estas alturas lleva ya tres temporadas de animación emitidas en nuestro país con un total de 59 episodios (25 en la primera temporada, 12 en la segunda y una tercera de 22 dividida en dos partes de 12 y 10 respectivamente). En su país de origen ya han emitido parte de la cuarta y última temporada, 16 episodios, y se espera una segunda tanda en 2022. También hay dos películas de acción real, que se puede ver en Amazon Prime Video, la primera se corresponde con la primera temporada de la serie de animación, mientras que la segunda diverge en su relato para darle un cierre independiente. Es claramente inferior a la serie de animación, con una primera parte visible y una segunda parte bastante indigesta. Y lo único destacable es la presencia de Kiko Mizuhara como Mikasa, una actriz de la que hablamos en un estreno reciente en Netflix.

La cosa va de una sociedad humana postapocalíptica que se ha agrupado en un isla, tras tres círculos de grandes muros de protección, por la invasión del mundo por los titanes. Seres de aspecto humano, pero con tamaños que oscilan entre los 3 y los 20 metros (o incluso más), que sólo parecen estar motivados por su deseo de devorar a cuantos más humanos mejor. La acción comienza cuando un titán gigantesco, y aparentemente dotado de inteligencia, abre un hueco en la muralla exterior provocando la invasión del círculo exterior de hábitat y defensa de la humanidad, donde residen tres adolescentes, Eren, Mikasa y Armin, que se alistarán a la milicia, al cuerpo de exploradores para luchar contra los titanes. Hasta que se descubra que la relación entre titanes y humanos es más próxima de lo que pensaban. Es muy entretenida y tiene momentos muy notables, sobretodo en los episodios con acción. Cuando se dedican a hablar y «explicar» cosas, la cosa decae, y desde mi punto de vista todo podría haber ido más fluido con explicaciones visuales y con menos rollo. Pero tengo ganas de ver el desenlace de la cuarta temporada. No es que me parezca la octava maravilla, pero la animación es correcta y, como digo, la acción es entretenida.

La que ha sido una agradable e inesperada sorpresa ha sido la breve serie de animación de seis episodios de nacionalidad filipina que se ha estrenado recientemente en Netflix, Trese. Es un drama sobrenatural que transcurre en Manila, en la que el equilibro entre los seres sobrenaturales y los humanos se mantiene de forma algo precaria gracias a los acuerdos que alcanzó en su momento el lakan, una especie de guardián o mediador, Anton Trese. En la actualidad es su hija, Alexandra Trese, quien mantiene en equilibrio en colaboración con gentes de ambos mundos, el humano y el sobrenatural. La corta serie, que con episodios de apenas 30 minutos se ve en un suspiro, cuenta en paralelo la historia del padre, Anton, y Alexandra de niña, cuando se forjó la alianza, y la situación actual, en la que el equilibrio se rompe, con Anton ya muerto, y con Alexandra al cargo de proteger ese equilibrio. Es muy divertida, y el personaje principal es muy carismático. Además todo ronda en torno a mitos y tradiciones filipinas, lo que otorga novedad a la historia. La producción se ha doblado simultáneamente en filipino, inglés y japonés. La versión que se ve en Netflix España es en inglés, por lo que la actriz de voz es la canadiense Shay Mitchell, muy guapa, pero muy floja actriz de series de televisión, que en esta ocasión, dota de cierto acento al doblaje, y resulta bastante bien. He decir que el movimiento de los labios de los personajes se adapta muy bien al diálogo en inglés, por lo que supongo que fue este idioma en el que «se dibujó». Aunque hay un especial sobre la serie, que aún no he visto, en la que aparece como actriz protagonista Liza Soberano, que es la de la versión filipina… No sé. Bueno. Al final de los créditos del sexto episodio hay una escena extra que nos abre la puerta a futuras temporadas que me apetece ver.

[TV] Cosas de series; como de vez en cuando, series de extremo oriente

Televisión

Dosis de series procedentes de extremo oriente. Fundamentalmente placeres inconfesables surcoreanos, aunque ahora mismo estoy con una que no parece para nada inconfesable… tiene unas ironías muy divertidas. De una, Shingeki no kyojin [進撃の巨人] (Attack on titan, como es popularmente conocida al parecer), no mencionaré más que estoy en ella. Visible en Netflix y en Amazon Prime Video, aunque en Netflix está a punto de expirar la validez de las primeras temporadas, creo, es uno de los animes más valorados y vistos en la segunda década del siglo XXI. Yo he visto la primera temporada de 25 episodios de poco más de 20 minutos, y la segunda que sólo tiene 12 de ellos. Está disponible también la tercera. Y la primera parte de la cuarta parece que se ha emitido ya en Japón, pero no sé cuando llegará a las plataformas. En cualquier caso, me parece interesante, pero ya haré un comentario más amplio cuando vea todo lo que se puede ver en este momento. Me parece que tiene cosas muy interesantes.

Algunas vistas de ciudades coreanas para ilustrar la entrada de hoy.

Como decía, y no es la primera vez, cada vez es más frecuente que me encuentre con alguna serie surcoreana que no entre dentro del saco de los placeres inconfesables. Que tienen interés más allá del divertimento de las peculiaridades, defectos incluidos, de estas producciones. Pero las de esta semana… no acaban de alcanzar esa categoría superior. Annyeong? Naya! 안녕? 나야!, que traducido es ¿Hola? ¡Soy yo!, y que es conocida internacionalmente como Hello, me!, es una comedia dramática, buenrollista, en la que a una mujer de 37 años, cuya vida es una catástrofe, se le aparece su yo de 17 años, cuando era decidida, divertida y con iniciativas, para cambiarle la vida. En medio está el resto de la familia, y un par de pretendientes. Los intérpretes no están mal. El guion, el argumento en general, es manifiestamente mejorable. El final sufre de diversas inconsecuencias, pero no hay episodio de los 16 de una hora que consta, que no tenga momentos divertidos. Producto para ver sin pensar en nada y dejar la mente en blanco.

Dakteoseu 닥터스, Doctors, aunque también se encuentra por ahí como Doctors crush, es la única serie surcoreana que no he visto en Netflix, que la he sacado de otro lado. Tuve la curiosidad por empujarme los 20 episodios de una hora de duración de esta serie, por intentar entender la evolución ascendente que parece tener su protagonista femenina Park Shin-Hye, que ya he visto en otras dos series y en algún largometraje, que está muy valorada en su país, pero que sigue pareciéndome que aunque es muy mona, sin ser una monería artificial como otras actrices jóvenes surcoreanas, es muy limitada interpretativamente. Aquí empieza como una adolescente conflictiva, al borde de la delincuencia juvenil, que tras un período revuelto por las intervenciones de un profesor del instituto y una denuncia de una compañera del mismo, tras la muerte de su abuela en una intervención quirúrgica, toma la decisión de reencaminar su vida. Estudia medicina, y se hace neurocirugía con el fin de tomar venganza con el médico que intervino a su abuela. Pero… mira que cosas, que en el hospital también trabajan el profesor y la compañera,… que ahora también son neurocirujanos. En esta serie, el absurdo o lo inverosímil en lo que es un hospital asoma con frecuencia y sin pudor. Y realmente sólo se puede ver como fanático de estas series o para disfrutar de los placeres culpables. Lo cual no quiere decir, que aceptando su idiosincrasia, no pueda ser bastante entretenida. Y sí… Park Shin-Hye es mona… pero muy limitada interpretativamente hablando.