[Libro] Rape: A Love Story

Literatura

En los últimos años han sido varios los libros que he leído de la escritora nortamericana Joyce Carol Oates. Novelas no muy largas, novelas más largas y famosas, compilaciones de relatos cortos,… todos ellos me han gustado tanto por estilo literario como por los temas que tratan, siempre con personajes femeninos en conflicto, o en el centro de los conflictos. Salvo cuando se ven obligadas a girar en torno a los conflictos de los hombres.

Hoy comento una novela corta. Muy corta. Que yo estaba convencido que me iba a costar muy pocos días leer. Pero que me ha llevado mi tiempo. Ya me explicaré. Este libro no está en castellano en versión electrónica, pero dado su tamaño y las experiencias previas con la autora, no dudé en adquirir la versión original en inglés. Lo que puede explicar en parte una lectura más lenta… pero sólo en una parte pequeña.

20150708-000001,xlarge.1474192621

Hace unos años visité las cataratas del Niágara, pero desde el lado canadiense, donde también hay una ciudad, bonita en algunos barrios, con el nombre de Niagara Falls. La Niagara Falls estadounidense sólo la vimos de lejos. En la otra orilla del río Niagara que une los lagos de Erie y Ontario.

Una de las primeras cosas que llama la atención del libro es el título, ya que expone juntos dos coneptos que difícilmente pueden ir juntos. El libro parte de la violación en grupo de Teena Maguire, mujer divorciada de 35 años, atractiva, en las últimas horas de un 4 de julio, en la ciudad de Niagara Falls, EE.UU. Hay otra Niagara Falls en Canada, en la otra orilla del río Niagara. Violación en la que está presente su hija de 12 años, Bethie, la cual, aunque golpeada y vejada, no llega a ser violada. Será la niña la que saldrá a dar aviso a una patrulla de policía qu encuentra en las cercanía de la que forma parte Dromoor. Este es una antiguo soldado metido a policía, que tiempo atrás conoció a Teena, sientiéndose atraida. No hubo más por estar el casado y ser fiel a su relación. A partir de aquí comienza el segundo calvario para Teena y Bethie, ya que a la recuperación física y psicológica del trauma se suma la actitud de la comunidad. Cuando se detienen a los perpetradores, en su condición de sospechosos, previo al juicio, y con un abogado famosos y agresivo, la acusación hacia los violadores se transforma en una acusación hacia la víctima.

El relato de Oates no se recrea en los aspectos más morbosos de la violación. Pero los mantiene presentes a lo largo del relato. Y sobretodo, genera una sensación de inquietud y desasosiego constante cuando asistimos a la actitud de los miembros de la comunidad. Inquietud y desasosiego que se transmite al lector que, por lo menos en mi caso, se ve obligado a interrumpir la lectura y a pensar. Por ello, la lectura se prolonga unos días más de lo previsto. Hay que digerir lo leído, aunque os aseguro que Oates escribe con una claridad diáfana.

xlarge.1436433100

Los valores, estos son los que están en la picota. Los valores de una comunidad que carga sobre la víctima con la obligación de demostrar que era inocente antes de la violación, y que esta es injustificada. Situación aberrante. En España denominamos a estos delitos, delitos contra la libertad sexual. Da igual cómo ejercitemos nuestra libertad sexual, cualquier atentado con la misma será grave, independiente que en el ejercicio de nuestra libertad decidamos permanecer castos o decidamos saltar de una pareja sexual a otra. El problema es que esta libertad se anule; y lo será por el uso de la violencia o la amenaza de violencia. Todo encausado tiene derecho a una defensa y a un juicio justo. Y desde mi punto de vista, no toda defensa es permisible. Es permisible que se ponga en duda la comisión del delito y exista la obligación de la acusación demostrarlo. Pero que se acepte la comisión de los hechos, y se diga que no son delito por el comportamiento de la víctima en el libre ejercicio de su sexualidad, me parece inaceptable, y los tribunales de justicia debieran de proscribir este tipo de defensa. Desgraciamente, por lo que leemos, no en la ficción, sino en las sentencias que se conocer de vez en cuando, las juzgados, la administración de justicia está ideologizada en un determinado sentido, influenciada por la moral religiosa, y no existe la igualdad ante la ley en este aspecto. Ahi lo dejo.

En esta corta novela… ¿existe una historia de amor? Pues sí… existe. Peculiar. Extraña. No previsible. Lógica. No daré pistas sobre la misma. Que cada uno la descubra. También se produce justicia. Extraña justicia. Justicia torcida. También la deberéis descubrir vosotros mismos. Por que debéis leer el libro. Es muy muy recomendable. La escritora nació a pocos kilómetros de la ciudad de Niagara Falls.

20150708-000011,xlarge.1474192621.jpg

[Cine] The Conspirator (2010)

Cine

The Conspirator (2010), 6 de diciembre de 2011.

Esta película ha sido vista en versión original. Es posible ver su versión doblada al castellano bajo el título La conspiración. Aunque yo siempre recomiendo, cuando sea posible, ver y escuchar su versión original.

.

Extraña situación la mía con respecto a esta película. En primer lugar, en vísperas de su estreno, no presté mucha atención a las novedades de la semana y no cogí muchos datos sobre ella. Apenas alguna comprobación de que las críticas habían sido tibias. Luego me percaté que era una película que llegaba tarde a nuestras pantallas, puesto que hace ya bastantes meses que se estrenó en las pantallas norteamericanas. Y finalmente acepté ir a verla cuando me lo propusieron porque tenía un reparto muy atractivo, y porque esa tarde no tenía nada mejor que hacer. Y al final de la película, cuando pusieron los créditos me sorprendí viendo que estaba dirigida por Robert Redford. Pero en realidad, no me sorprendí tanto, porque Redford no es uno de mis directores favoritos. Luego os explico por qué.

La película nos cuenta, de alguna forma, el juicio al que fueron sometidos los presuntos participantes en la conspiración que llevó al asesinato de Abraham Lincoln, y a los intentos de asesinato de su vicepresidente y su secretario de estado. Pero se centra fundamentalmente en los intentos de uno de los abogados, Frederick Aiken (James McAvoy), por salvar a su representada, Mary Surratt (Robin Wright), la única mujer imputada por su presunta participación en el magnicidio. Y lo hace en un juicio en una corte marcial o consejo de guerra, no siempre consigo diferenciar ambos conceptos, que tal y como se nos presenta no presentaba las suficientes garantías para los acusados.

Claramente, se trata de un filme político, en el cual se pretende lanzar una dura crítica contra los tribunales de excepción, que no se ajustan al orden legal y constitución, bajo el pretexto de la seguridad del país, de la necesidad de una justicia rápida, o de cualquier otro pretexto presentado por el ejecutivo de un país. Evidentemente, aunque se presenta una situación histórica, sucedida hace siglo y medio, Redford busca establecer paralelismos con determinadas prácticas en su país en lo que han dado en llamar “la guerra contra el terror”. Sin embargo, el resultado hubiese sido más interesante si el director no se hubiese puesto claramente de parte de la defendida. Lo que he leído a posteriori sobre el caso indica que efectivamente el juicio fue irregular, pero que cabe la posibilidad de que efectivamente las señora Surratt fuese de los cargos contra ella. Es más, la conclusión que se puede sacar de la película es que los tribunales de excepción son malos si afectan a ciudadanos inocentes. Pero puesto que apenas se trata la situación de los otros conspiradores, sobre los que no parece haber dudas, no serían tan malos en esos casos. Y esa es una tesis peligrosa. Más valiente hubiese sido plantear una situación en la que se mostrase que un juicio sin garantías es un error incluso si el imputado es culpable. Que la perversión del sistema lo es indiferentemente de la calidad de la persona juzgada. Estos americanos, y Redford entre ellos siempre han sido unos tibios a la hora de criticar su propio sistema.

Desde el punto de vista cinematográfico, esta película tiene desde mi punto de vista los típicos “problemas” que encuentro habitualmente en las películas de su director. Aunque técnicamente perfectas, no consiguen transmitirme las emociones que se suponen deberían transmitir. Las películas de Redford me resultan frías en su realización. En este caso además, el abuso en su fotografía de los contraluces, de los halos y de los difuminados hacen que todo tenga un aspecto de irrealidad que no favorece a la película, y que cansa. Por lo menos a mí.

En lo que se refiere a las interpretaciones, van de correctas en el caso de McAvoy a muy buenas en el caso de la solvente Wright, que es sí consigue transmitirnos el carácter torturado y fanático de la protagonista. Pero además hay una corte de secundarios que nos saben a poco, pero que todos ellos hacen excelentes papeles, como Kevin Kline como cínico secretario de guerra, Evan Rachel Wood como hija de la imputada, Tom Wilkinson como el senador que le pasa el marrón al abogado y luego se lava las manos, y Colm Meaney como presidente del comité de militares que “juzga” el caso. Es sin duda el conjunto de interpretaciones lo que hace que merezca la pena ver el filme.

Como conclusión, un filme que se deja ver, aunque no me termina de convencer como ya he expuesto ni el planteamiento ni la forma de ejecutar la realización del filme por parte del director del mismo. No obstante, probablemente, pueda agradar a mucha gente que aprecie la precisión técnica de esta realización, y se sienta cómoda con algunos de los maniqueísmos subyacentes a la tesis del filme.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Asomados en el cabezo

Me despido con una fotografía tomada de camino al cine en el Cabezo Buenavista de Zaragoza (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).