[Libro] El tren nocturno de la Vía Láctea

Literatura

Hace un par de semanas estaba leyendo, todavía en sus primeras páginas, una novela relativamente actual japonesa, cuando uno de los personajes hace una referencia al “Tren nocturno de la Vía Láctea”, como título de un relato y un libro del japonés Kenji Miyazawa, que incluso ahora, décadas tras su muerte, es una de las lecturas habituales y frecuentes en el País del Sol Naciente. La verdad es que el título me pareció estupendo, muy sugerente. Aun sin saber de qué iba el libro. Interrumpí la lectura del libro que estaba leyendo, de él os hablaré dentro de unos días, y me puse a investigar.

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Desde su apertura a la modernidad, el tren, el ferrocarril ha sido una parte inseparable de la vida y la experiencia cotidiana de los japoneses, por lo que no es de extrañar su uso como metáfora. Aquí os dejo una variedad de trenes y líneas por la isla de Honsu, la principal del archipiélago.

Miyazawa fue, por decirlo así, un posmoderno de las primeras décadas del siglo XX. Nacido en 1896, fue poeta y escritor, profesor de ciencias agrícolas, tocaba el violonchelo, era un devoto budista, aunque no desdeñaba determinados préstamos del cristianismo, vegetariano y activista social utópico. Lo dicho. Un posmoderno. Pero setenta años de que surgiera el término y el movimiento cultural. Quizá más serio y más profundo que la mayor parte de los posmodernos que proliferaron a partir de los años 70 del siglo XX.

Murió de neumonía en 1933, con sólo 37 años de edad. Lo cual le ahorro los años más tétricos y tristes de la historia del Imperio del Sol Naciente.

20140924-L1090062.jpgEn el libro que he leído, nos presentan tres de sus relatos. Tres cuentos, de tonos diversos, pero de intención indudablemente moralista, en los que se perciben su devoción budista, aderezada con elementos prestados del cristianismo, probablemente católico, aunque esto es un suponer.

El principal de ellos, el que da título al libro, en japonés Gingatetsudō no yoru [銀河鉄道の夜] (Tren nocturno galáctico), nos narra el viaje de dos amigos, Giovanni y Campanella, en un tren fantástico que va recorriendo la Vía Láctea, entre la Cruz del Norte (o constelación del Cisne) y la Cruz del Sur. En el viaje, ambos amigos, cuyos nombres proceden de personajes de Cuore  de Edmondo de Amicis, lo que afianza la influencia de los valores conservadores católicos del risorgimento italiano, van relacionándose con distintos personajes que transitan por la Vía Láctea. De los dos amigos, sólo Giovanni tiene un billete especial que se permite el viaje de vuelta. Campanella terminará su viaje en la estación de la Cruz del Sur. Sólo el regreso de Giovanni a su pueblo en algún lugar del norte de la isla de Honsu en Japón nos dará las claves de lo sucedido.

20140926-_9260067.jpgCon un tono entre esperanzado y melancólico, marcadamente filosófico, Miyazawa usa la Vía Láctea como metáfora del noble sendero o la recta vía que debe conducir la vida de los budistas, mientras que las dos estaciones de origen y destino, Cruz del Norte y Cruz del Sur, son referentes claros cristianos, como inicio y final del viaje. Dotada de una imaginería literaria que estimula y enciende la imaginación, se ha comparado con Le petit Prince de Saint-Exupéry, aunque su concepción y primeras versiones son un de décadas anteriores. Creo que tiene entidad y cualidades propias como para que no tenga que vivir a expensas de las comparaciones con el célebre relato del francés.

20140927-_9270517.jpgEste relato se completa con otros dos, Gauche el celista (セロ弾きのゴーシュ [Cello hiki no Goshu]), una fábula con interacciones entre un ser humano y los animales, que nos habla del esfuerzo para mejorar y contribuir al bien de la comunidad, incluso si este esfuerzo nos aparece como inaparente. Desde mi punto de ver tiene mucho que ver con la ética del esfuerzo personal al servicio del grupo, la comunidad o la organización, tan propia de la cultura nipona.

20140928-_9280124.jpgEl otro relato, Matasaburô, el genio del viento (風の又三郎 [Kaze no Matasaburô]), nos habla de las correrías de un grupo de escolares en las regiones rurales del norte de la isla de Honsu, a cuya escuela llega un nuevo alumno, procedente de la ciudad, de Sappor, hijo de un ingeniero, a quien apodan Matasaburô, y que da origen a la suposición de que es un genio de los vientos, y que provoca extraños sucesos de carácter sobrenatural… o no. Tiene un tono más costumbrista, y te deja la sensación de que hay cosas que pueden cambiar cosméticamente de una parte a otra del mundo, pero que en esencia son lo mismo.

Aunque no necesariamente alineado con mis formas de entender la vida y el mundo, me ha parecido una lectura tremendamente recomendable.

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[Cine] ¡Madre! (2017)

Cine

¡Madre! (Mother!, 2017; 402017-1610)

Hace ya más de una semana que vimos esta película. No era mi intención tardar tanto en comentarla… pero no viene mal. Es una película que conviene reposar. También he de decir que hay una serie de factores “ambientales” que han hecho que no hayamos podido disfrutar de forma adecuada de esta película. Mencionaré los cuatro principales:

El avance de la película, el trailer que se dice habitualmente, es una auténtica catástrofe. A efectos prácticos te están vendiendo una película de terror con muchos sustos. Y la cosa no tiene nada que ver con eso. Cada vez es más frecuente que los avances de las películas a) te destripen los momentos más interesantes de la misma, o incluso te la cuenten, o b) te engañen sobre la auténtica naturaleza del film.

Sólo pudimos optar por la versión doblada,… y esto roza la catástrofe. No ya porque las versiones dobladas sean versiones adulteradas del original, que los son. Sino porque muchas veces el doblaje conlleva una traducción inexacta del original, o sencillamente no busca una fórmula para trasladar el auténtico sentido del original. Ejemplo en esta película. Las primera y última palabras de la misma es la misma. Con la traducción de la versión doblada se pierde completamente el sentido. Y es importante.

Ha habido muchos comentarios de la crítica y de los medios previos a su estreno en España, unas semanas después de su estreno en EE.UU. y otros países, a los que ha sido imposible sustraerse y que condicionan su visionado.

La vimos en plena “fiesta del cine”, con mucha afluencia de espectadores para un lunes, muchos de ellos que no sabían o imaginaban lo que iban a ver, y que generaban mucho ruido y distracción.

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La casa donde transcurre la acción de la película está rodeada de bosques. La ficha técnica de la misma nos dice que está rodada en Montreal, Canadá. Pues nos iremos a pasear por los bosques del Mont Royal en la ciudad canadiense.

La película, dirigida por Darren Aronofsky, nos traslada al domicilio de un poeta (Javier Bardem) y su esposa (Jennifer Lawrence), una vieja casa
fuera de los núcleos de población, en el campo, donde se han recluido de cara a la concentración en el trabajo creativo de él, mientras ella se dedica a reformar y cuidar la casa. Un día reciben la visita de un admirador del poeta (Ed Harris), gravemente enfermo. Tras él llegará su esposa (Michelle Pfeiffer). Y a partir de ese momento la vida de la esposa del poeta empezará a entrar en una espiral de cambios.

Como ya he dicho, uno de los problemas con los que puede encontrarse el espectador, especialmente si ha visto el avance de la película, es sobre qué tipo de película se va a encontrar. Pero la película no pertenece al género de terror, aunque pueda ser tremendamente angustiosa en alguno de sus tramos. Si el espectador tiene unas referencias culturales suficientes, apreciará que estamos ante una película metáfora de los mitos religiosos de las religiones cristianas. La creación y el génesis, así como otros episodios del viejo y el nuevo testamento. También hay resonancias claras a la crisis medioambiental que estamos afrontando en estos momentos a nivel global. Es por lo tanto una película que tiene un carácter filosófico, que probablemente encajaría mejor en los antiguos cines de arte y ensayo que en las salas más comerciales. Por mucho que al frente del reparto esté la actriz mejor pagada del momento. Es una película con una realización técnicamente compleja, cámara en mano, de complejas coreografías en el movimiento de los actores, con un seguimiento continuo del personaje interpretado por Lawrence, que contribuye a la angustia que trasmite el metraje.

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En cuanto a las interpretaciones, es obligatorio destacar en primer lugar el trabajo de Jennifer Lawrence que soporta el peso de llevar siempre la cámara pegada, en un trabajo muy exigente tanto física como emocionalmente. La actriz tiene una calidad innegable a pesar de que su frecuente presencia en producciones extremadamente comerciales y de calidad real discutible pueda estar encasillándola como actriz también muy comercial, que está ahí por su cara bonita. Pero ya hemos visto en varias ocasiones que es realmente muy capaz, y aquí lo demuestra también. Bardem hace un papel antipático y no se luce, mientras que Harris y Pfeiffer tienen sus momentos.

Como resumen, película que no es apta para todos los públicos, ya que es compleja, muy simbólica y alejada del cine más comercial. Mi valoración global es en general positiva, aunque me surgen algunas dudas sobre algunos de los planteamientos del director. Pero es indudablemente una película osada y diferente de lo que estamos acostumbrados a ver. Pero no se la recomendaría a quienes buscan en el cine una mera distracción y una excusa para atracarse de palomitas. Y desde luego, no la recomiendo a los que buscan una película de terror y sustos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***/****

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[Cine] L’avenir (2016)

Cine

L’avenir (2016; 502016-2609)

Hoy va a haber dos entradas en el Cuaderno de Ruta. Pero es que el martes pasaré a modo “solo fotos” por unos días, y quiero dejar comentadas varias cosas antes de eso. El caso es que el lunes pasado fui al cine con una amiga. En cartelera está esta película protagonizada por Isabelle Huppert, actriz francesa que nos gusta mucho, y habíamos oído del estreno de una película de esta actriz muy valorado. Después nos hemos enterado de que no se trata de esta película dirigida por Mia Hansen-Løve. Que a pesar de semejante apellido es nacida en París.

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La película transcurre en su mayor parte en París, pero nos lleva también a los Alpes y a la Bretaña, especialmente a la bella ciudad de Saint-Malo, que pude visitar en 1991, así como ver en la distancia, desde la otra orilla del estuario de la Rance, en 1993. De esos viajes son las fotografías acompañantes.

No me voy a extender mucho porque no ando sobrado de tiempo. La película es una reflexión sobre una época de transición en la vida de una mujer, profesora de filosofía en un instituto parisino, a la que suponemos al final de su década de los cincuenta (quizá un poco más teniendo en cuenta la edad real de la actriz que la interpreta). En un breve plazo de tiempo pasa por una serie de situaciones. Su marido la deja por una mujer más joven. Los responsables de mercadotecnia de la editorial donde publica sus libros de texto o ensayos sobre filosofía la dejan de lado por considerarla ya anticuada. Su hija la hace abuela. Su madre muere. Un joven y prometedor licenciado en filosofía que fue alumno suyo opta por abandonar la vida académica para vivir en el campo de acuerdo a sus convicciones antisistema, lo cual vive como un reproche ante su aburguesada vida… Y de fondo, es consciente que se acerca la última etapa de su vida. Por lo cual, estamos ante una reflexión sobre lo que ese futuro (avenir, en francés), le depara.

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Sinceramente, esperábamos algo más de la película. Incluso dejando aparte que no es la que esperábamos. Ciertamente, Huppert es una actriz muy sólida que sostiene por sí misma el conjunto del filme, con alguna ayuda de otros intérpretes aunque bien es cierto que ella ocupa la pantalla la mayor parte del tiempo, lo que ya supone un interés en sí mismo. Pero a mí me parece que se mueve de alguna forma por lugares comunes, tópicos que si bien son ciertos y motivo de reflexión, tampoco aportan una especial profundidad. Ni la película se atreve a ser más incisiva sobre los sentimientos que afloran cuando el envejecimiento personal se empieza a hacer muy evidente, ni sobre la sensación de soledad que puede sobrevenir a personas mayores en la sociedad actual. Incluso si tienen una potencia cultural e intelectual notable… porque la compañía de los libros puede paliar la soledad, pero no sé si son un sustituto total.

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Se deja ver, aunque no es apta para consumidores compulsivos de palomitas en películas de acción. Nada que ver con eso.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Libro] Elizabeth Costello

Literatura

Rota hace unas semanas la inercia que me había llevado a la no lectura habitual, ya he dado cuenta de una primera novela, mientras llevo a cuestas otra historieta de cierto calibre, y llevo avanzada otro relato de ficción. Pero vamos por partes, y lo haremos con un texto del sudafricano J.M. Coetzee, que me ha parecido curioso, aunque ya veremos si realmente interesante.

Elizabeth Costello
J.M. Coetzee; traducción de Javier Calvo Perales
Literatura Mondadori, 2011
Versión en libro electrónico

Elizabeth Costello es una escritora de éxito, australiana, anciana ya, reconocida en todo el mundo, a quien iremos conociendo tal y como es en la actualidad, pero también como fue en el pasado, en un recorrido por distintas conferencias o actos culturales que dará por todo el mundo. Lo mismo recibiendo premios en universidades americanas, que como animadora cultural en un crucero de alto nivel por los mares australes, que en un acto académico de reconocimiento de su hermana monja católica, como en un ciclo de conferencias en los Países Bajos sobre el mal… y con un último acto en un misterioso pueblo de aspecto italiano, que supone una reflexión final sobre el final de una vida. Todo ello desde el punto de vista de la escritora, o eventualmente de alguno de sus hijos.

Nos presenta Coetzee a un personaje de ficción, pero que muy bien podría existir en la realidad. Quizá sea un alter ego, a pesar del cambio de sexo, del propio escritor, aunque este era más joven que su personaje en el momento de la escritura del libro. Además de adentrarnos en la personalidad del personaje, también se nos ofrecen para la reflexión una serie de cuestiones éticas. Sobre nuestras relaciones con los demás, seres humanos o animales, especialmente sobre el mal, o cómo entendemos el mal. Sobre la sexualidad, sobre la religión y las creencias, y los difusos límites del fanatismo religioso o antirreligioso. Sobre el proceso de creación literaria, y la ética asociada a ella. Y en definitiva, sobre el final de la vida, y la reflexión sobre lo que esta ha sido o ha supuesto.

He de decir que el libro me ha supuesto un esfuerzo mayor del que parece lógico. La forma en que está escrito me gusta, la estructura de la narración me ha resultado atractiva. Pero el personaje central,… le he cogido una antipatía,… El egoísmo esencial que me parece que destila, que quizá todos tengamos por altruistas que pensamos que somos capaces de ser, no deja de incomodar. Y sin embargo reconozco que puede ser el egoísmo propio de cada uno de nosotros. De cualquier ser humano. No sé. También me ha dejado un poco desnortado el no saber cómo encajar al personaje en relación al propio autor. Son sus dudas, sus reflexiones y sus opiniones, o simplemente un vehículo para provocar una reflexión sobre los distintos temas, ocasionalmente de forma provocadora.

El esfuerzo creo que ha merecido la pena, aunque no me haya sentido cómodo en ningún momento con el texto. Pero algo así me pasó con el anterior libro que he leído del autor, Desgracia, que me gustó más, eso sí. En cualquier caso, estamos ante la obra de unos de los escritores importantes contemporáneos.

Auschwitz I

El tema del mal, en su diversas formas, aparece con frecuencia en el libro, con diversas referencias al comportamiento de los nazis en Alemania y los países que invadieron. En la fotografía, el campo de concentración de Auschwitz I, en Polonia.

[Cine] Faust (2011)

Cine

Faust (2011), 6 de junio de 2013.

Estos días da para hablar bastante de cine. No me olvido del obituario de Elías Querejeta, es que estoy buscando el momento adecuado. De momento, lo de hablar de cine parece adecuado, porque la cartelera en estas fechas no está para muchos lujos. En cualquier caso, seguimos aprovechando las películas clasificadas como aragonia clásicos, que en estas salas de cine nos vienen en versión original y más económicas. Eso sí con un par de años de retraso. Y en esta ocasión nos metemos con una de Aleksandr Sokurov. Lo que antaño se llamaba “cine de arte y ensayo” y hoy se denomina más frecuentemente “cine de autor”. Aunque cada cual mete en estas categorías lo que se le ocurre o lo que le viene bien.

En este caso no hay que devanarse mucho la cabeza sobre el argumento. Estamos ante una interpretación del Fausto de Goethe, en concreto de su primera parte. Las inquietudes del estudioso ya maduro Faust (Johannes Zeiler), pobre y eternamente insatisfecho tanto en lo material, como en lo intelectual, como en los espiritual, y que acabará en tratos con un prestamista al que no le dan nombre pero que habrá que identifica con Mefistófeles (Anton Adasinsky), y a quien acabará vendiendo su alma a cambio de poder estar con la joven Margarete/Gretchen (Isolda Dychauk).

Río Isar (Múnich)

La acción del Fausto sucede en una población alemana no mencionada, en cualquier caso una ciudad, que representaremos con esta foto del río Isar a su paso por Múnich.

Con una realización muy particular, rodada en estándar académico aproximadamente (formato 1,37:1), con frecuentes distorsiones en la imagen, nos encontramos con una película muy densa, en la que hay que poner los cinco sentidos para no perderse. No he leído la obra literaria, no sé si soy capaz hoy en día, pero tengo la sensación que nos encontramos ante un Fausto que se convierte rápidamente en una marioneta del prestamista/diablo, y en el que puede más la lujuria ante la juventud y la belleza de la joven Gretchen, que otras incertidumbres que ese presentan en el protagonista en la obra original. Bien es cierto que al final consigue cierta “redención” a través de ciertas renuncias.

Las interpretaciones son intensas e interesantes, especialmente las de Adasinsky, que compone un Mefistófeles que combina el atractivo sobre lo que promete con la repulsión de su propia degradación física y moral. Creo que uno de los momentos más chocantes son las escenas en los lavaderos, donde contrasta la belleza de las mujeres, especialmente de Gretchen, con la deformidad y la degradación del cuerpo desnudo del prestamista. Breves apariciones de Hanna Schygulla de quien confieso que me enamoré mi adolescencia cuando protagonizaba con todo su atractivo las películas de Fassbinder.

Una película difícil de digerir, yo todavía no lo he conseguido del todo, que viene “lastrada” por su densidad conceptual y también por qué no, por sus más de dos horas de duración. No la recomendaría a todo el mundo, no es una película comercial, pero sí que es cine muy interesante de ver tanto por sus propuestas formales como por la historia, ya universal, que nos cuenta.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Desde la cima de Zugspitze

Las últimas escenas de la película transcurren en un paisaje montañoso, desolado, que significa las renuncias de Fausto, que están rodadas en Islandia; a falta de fotografías islandesas, seguiremos en Alemania, en su punto más alto, en Zugspitze.

[Cine] The Tree of Life (2011)

Cine

The Tree of Life (2011), 19 de septiembre de 2011.

Nota inicial: Esta película ha sido vista en versión original subtitulada, por lo que conservo su título original en este comentario. En España, también puede verse doblada bajo el mismo título traducido, El árbol de la vida. No debe ser confundida con otra película de 1957 a la que se dio el mismo título en castellano, pero que en realidad se titulaba Raintree County, y estaba ambientada en los Estados Unidos, en el período en torno a su guerra civil.

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En los últimos tiempos, mis comentarios sobre las películas que veo en pantalla grande estaban muy estructurados en apartados definidos y comunes a todas ellas (sinopsis, realización, interpretación, etcétera). Sin embargo, a la hora de ordenar mis ideas para comentar la última película de Terrence Malick, me cuesta seguir este esquema. De hecho, creo que lo voy a abandonar de ahora en adelante para sentirme más libre a la hora de expresar mis opiniones. En cualquier caso, el desencadenante es la atípica película del atípico director norteamericano.

Dicen algunos, viendo el escasísimo nivel de innovación y riesgo que se observa en el cine actual, que todo está inventado ya en la historia del cine. A la vista de la cantidad de nuevas versiones de antiguos filmes que se producen, uno diría que es cierto. Pero aquí tenemos algo que, por lo menos formalmente, parece algo nuevo, distinto. Aunque tenemos una historia central claramente reconocible en el que seguimos la historia de la familia O’Brien en Waco, Tejas, esta viene enmarcada por un prólogo, un epílogo y unas transiciones entre estos elementos. Advierto que mis comentarios van a desentrañar la historia de la película, pero creo que en este caso estos no es importante, ya que lo que cuenta no es tanto lo que sucede sino las reflexiones que nos transmite y los aspectos formales del filme. No obstante si alguno no quiere conocerla, la sitúo entre dos fotos, para que sea más fácilmente saltársela.

Playa en Erisbeg

Las playas, punto de transición transcendental para la vida en la Tierra, desde el mar al medio terrestre; tienen su momento en las transiciones de la película (Canon Powershot G6).

En el prólogo nos encontramos con el señor y la señora O’Brien (Brad Pitt y Jessica Chastain), que reciben la devastadora noticia de la muerte de uno de sus hijos de 19 años. También nos traslada a la época actual, en la que conocemos a Jack O’Brien (Sean Penn), el mayor de los hijos del matrimonio, convertido en un arquitecto de éxito, reflexionando sobre su pasado, y en un momento dado rememorándolo, lo que nos permite llegar a la historia central.

Tras una transición en la que desde una representación ideal del big bang y de la formación de galaxias y estrellas, que nos lleva a la formación del planeta Tierra, la aparición de la vida sobre la misma y su evolución hacia formas complejas, nos cuenta cómo los O’Brien forman una familia, se instalan en una zona residencia de Waco, y tienen tres hijos, Jack (Hunter McCracken), R.L. (Laramie Eppler) y Steve (Tye Sheridan). Se centra en el momento en el que el mayor, el protagonista de la historia, es un preadolescente de 12 o 13 años, tiene que lidiar con un padre severo, que busca el respeto de sus hijos a base de normas, pero que en el fondo es alguien que ha fracasado en distintos aspectos de su vida. La música, sus patentes como ingeniero, etcétera. Como contrapunto, la madre es un mujer dedicada a su familia, muy afable y amorosa con sus hijos, con los que juega y con quienes empatiza fácilmente. El muchacho vivirá en un estado de desconcierto, que oscila entre la timidez en sus primeros acercamientos a las chicas y la iniciación al vandalismo. Esta parte termina cuando el padre pierde su puesto de trabajo por el cierre de la fábrica, la familia se ve obligada a mudarse de una casa y un entorno que aman, y el padre, reconociendo su pasado encara a su hijo y le pide su perdón.

Una nueva transición, en la que asistimos a una representación ideal del final de la vida sobre la Tierra y su conversión en un mundo muerto alrededor de la estrella enana blanca en la que se convertirá el sol, nos lleva al final de la meditación del Jack Adulto y a un conjunto de escenas en un escenario del árido oeste americano en el que se encuentra con todas aquellas personas que han sido importantes en su vida, fundamentalmente su familia. En estas escenas comprendemos que el hermano que murió es R.L., el segundo, con quien tuvo una especial vinculación de niños.

Chopera

No pueden competir las choperas de la ribera del Ebro con los bosques jurásicos que albergaron la diversidad de los dinosaurios (Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM).

Esta es la historia. Desde mi punto de vista, no importa conocerla a priori. Lo que importa de este filme son las reflexiones sobre la existencia y el sentido de la vida que aporta. Con constantes referencias al Libro de Job, hay que tomar en cuenta que la familia es muy religiosa, aparentemente católica lo cual concordaría con el apellido irlandés, plantea el sufrimiento de los justos durante la vida. O de quienes creen que son justos y buenos, como es el caso del señor O’Brien, quien no deja de tener en ningún momento sensación de fracaso en su vida. Frente a esta figura, tenemos al rebelde Jack. Rebelde en su preadolescencia al modo en que se podía ser rebelde a esa edad en los años 50 de los Estados Unidos. Rebelde como adulto, ya que percibimos en él a ese hombre de éxito que su padre no consiguió ser; rebelde porque es lo contrario que su padre, su contrapunto. Aunque en definitiva, las escenas finales nos hablan de su añoranza por la familia, por todos ellos, como eje de vida, como anclaje a la misma y como referente para las personas que somos.

Frente a las frecuentes referencias y citas religiosas, tenemos las impresionantes imágenes de las transiciones que nos hablan de la formación del universo, de la aparición de la vida y del final de la existencia de nuestro planeta como hogar para la misma, y que se encuadran de forma rigurosa en los acontecimientos que la ciencia nos enseña que marcan la vida, más allá de cualquier interpretación religiosa. Teniendo en cuenta estos elementos, los contratiempos que recibimos en nuestras vidas pueden no tener una interpretación muy distinta que la del pequeño dinosaurio herbívoro enfermo y a merced del carnívoro que vemos en una de las transiciones.

En cualquier caso, es muy posible que la interpretación que ofrezco de lo que he visto no coincida con la de otras personas, cada con su propio sistema de vida y creencias. Pero lo que sí que es cierto es que la película tiene momentos de gran belleza visual y formal, que el realizador ya nos había ofrecido en sus filmes anteriores. Particularmente, recomendaría este largometraje a todo aquel que esté interesado en las artes visuales, tanto el cine como la fotografía. Es una lección importante de iluminación y forma de ver y encuadrar.

Con unas interpretaciones de buen nivel por parte de todos los intérpretes, la principal pega que le veo al filme es que quizá se toma demasiado tiempo en recrear la relación entre el padre y el hijo, que en un momento dado me resulta redundante y un poco tediosa en alguna ocasión. Es el estilo del director, y hay que tomarlo como viene. Pero siempre me he manifestado como amante de la economía en la expresión cinematográfica.

No es una película que me atreva a recomendar a todo el mundo. Es un filme difícil, con múltiples referencias culturales, muchas de las cuales no estoy seguro haber llegado a captar, aunque creo que sí la idea general de lo que el autor nos quiere plantear. Pero para mí a merecido la pena, y para todo aquel que quiera tomar riesgos en este mundo del cine y salirse de los caminos trillados, creo que es obligatoria. Independiente del resultado final que para cada cual suponga la experiencia, positiva o negativa.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Recomendación musical

Necesariamente la banda sonora del filme. Desde la música incidental compuesta por Alexandre Desplat, hasta las diversas piezas de música clásica que encajan en el filme como un guante. Impresionante banda sonora.

Anecdotario

Jessica Chastain ha sido protagonista en las película que he visto en estas dos últimas semanas, pero con resultados muy distintos. Para bien. Porque muestra adaptabilidad a papeles muy distintos. La prefiero como pelirroja ama de casa americana que como morena agente del Mossad, no obstante.

Para los que somos de ciencias, la colección de imágenes de las transiciones entre las distintas partes del filme, son una maravilla. Algunas tomadas de reales imágenes científicas, otras obras del departamento de efectos especiales, pero salvo la animación de los dinosaurios, un poco postiza, todas de gran belleza.

Hay comparaciones en diversos sitios con 2001, una odisea del espacio. Algunos aspectos formales sí que son similares, desde luego. Pero también hay notorias diferencias, que las sitúan en distinto plano. El responsable de los efectos especiales de ambas películas es el mismo: Douglas Trumbull.

Atardecer

Este sol de atardecer no puede competir con las recreaciones en la película de la superficie solar, ni del tránsito de un oscuro planeta, tal vez la Tierra dentro de 5.000 millones de años cuando sea una estrella roja gigante, sobre esa torturada superficie (Canon EOS 5D Mk. II, EF 200/2,8 USM).

Libro: El nombre de la rosa

Literatura

stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus

El verso latino con el que encabezo esta entrada es el que a su vez cierra el libro que hoy voy a comentar. Por primera vez comento una relectura de un libro. Leí por primera vez la más celebrada novela del alessandrino Umberto Eco cuando tenía unos 22 ó 23 años. Recuerdo que un amigo lo iba leyendo mientras realizábamos un viaje interminable, un viernes por la tarde, entre Zaragoza y Jaca en el entrañable canfranero. Era la segunda vez que lo leía; decía que tendría que hacerlo varias veces para sacarle todo el jugo. A las pocas semanas, me hice con un ejemplar y lo leí. Siempre supe que, efectivamente, leerlo una vez no bastaba. Pero también supe que para sacarle el jugo adecuado, había que adquirir un bagaje de conocimientos históricos y culturales, que en ese momento no tenía. No sé si ahora los tengo, pero se presentó la ocasión y lo he vuelto a leer. Y aquí va lo que opino.

El nombre de la rosa
Umberto Eco
Círculo de lectores; Barcelona, 1984
ISBN: 8422616467

Nos encontramos en Italia, en noviembre de 1327, en algún lugar no revelado entre el centro y el norte de la península, no lejos del mar, pero introducidos en las montañas, donde una abadía benedictina impone su ley sobre los territorios circundantes, y su influencia política sobre distintas facciones de las luchas entre el papado de Aviñón y el emperador del Sacro Imperio. Estamos en la Baja Edad Media, y ya el Renacimiento empieza a asomar en la península italiana. Es un periodo de crisis, y tanto las estructuras políticas como religiosas que han cohesionado Europa tras la caída de la civilización clásica se tambalean. Las ciudades surgen, los idiomas vernáculos triunfan, y las nuevas ideas se transmiten con mayor facilidad. Hacía la abadía se dirige un franciscano inglés, Guillermo de Baskerville y su ayudante, Adso de Melk, un novicio benedictino de familia noble alemana que actúa como su secretario. Es este último quien narra la historia en primera persona. Al llegar a la abadía, donde se va a celebrar un encuentro político de alto nivel entre representantes del papado, de los franciscanos y del emperador, el abad decide confiar en Guillermo la resolución del misterio de una muerte, que pronto son dos y aun más. Y todo ello, bajo el riesgo de que el encuentro político fracase.

Aunque con los años he adquirido mucho más conocimiento histórico y mucha más cultura que cuando tenía 22, no me consideraré capacitado para hacer reflexiones sesudas sobre los múltiples significados y referencias que encontramos en el libro. Para mí básicamente hay cuatro elementos de interés. Que no son pocos:

  1. Por un lado, el libro nos cuenta una historia de intriga en el que se homenajea a un personaje real, Guillermo de Ockham, y a otro ficiticio, Sherlock Holmes, en la figura del protagonista principal de la novela, el franciscano de Baskerville. Me parece una de las historias detectivescas más apasionantes que he leído nunca. Esto lo podría haber dicho ya la primera vez que leí el libro.
  2. Por otro lado, está la intriga política, con las luchas de poder entre papado, imperio y otros actores, que representan la dinamización de un periodo histórico, tras los años de relativa oscuridad que supusieron los siglos medievales. Sí, yo soy de los que opinan que estos siglos supusieron un paso atrás en la civilización occidental, un travesía en el desierto. Aunque se me enfaden los acérrimos defensores de este periodo. No obstante, considero también un periodo apasionante desde diversos puntos de vista.
  3. Es un fresco magnífico de la vida en la Europa occidental de aquella época, de su economía, de su política, de su paisaje, de sus costumbres. Se aprende mucho sobre cómo se vivía en aquel momento y sobre cómo eran sus gentes.
  4. Es un homenaje espléndido a la historia del pensamiento humano, de las interrelaciones de distintas corrientes filosóficos, del avance de nuestra especie en el conocimiento del mundo que nos rodea.

Por todo ello, no lo considero sólo un libro recomendable, sino que lo considero un libro fundamental, que debiera leer todo aquel que quiera presumir de un cierto amor hacia la literatura, hacia la historia y hacia el pensamiento humano.

Por cierto, el largometraje realizado en 1986, que habitualmente es tan bien valorado, incluso entusiásticamente, por muchos de los que lo han visto, a mí nunca me gustó. Ciertas concesiones al público y a lo comercial desvirtúan por completo la historia que el libro nos narra. Para mí es una película proscrita que nunca he vuelto ni no volveré a ver.

Danubio

El Danubio en Szentendre, Hungría; unos 300 kilómetros más al oeste, río arriba y en sus mismas orillas, se encuentra la abadía de Melk, desde la que Adso no cuenta esta historia de su juventud - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Libros: El mundo de Sofía

Literatura

Reconozco que una de mis asignaturas pendientes entre las ciencias humanas es la filosofía. No es que suspendiese mis asignaturas con ese nombre cuando estudiaba BUP y COU. No. Siempre fui buen estudiante. Pero así como la de 3º de BUP, conceptos generales de filosofía, lógica, psicología, etcetera, fue razonable, la de COU, que se centraba en la historia de la filosofía es como si nunca hubiese sucedido. Una monja escolapia iba dictando sus apuntes sobre una miriada de filósofos en orden cronológico, sin explicación alguna de lo que estaba contándonos, para luego realizar un ejercicio de memorización sobre unos conceptos que para nuestras mentes adolescentes simplemente nos resbalaban. Una catástrofe absoluta que solvente con un notable en mi expediente académico. Un notable absurdo. Pero oficialmente, mis conocimientos de historia de la filosofía valían un notable.

Un efecto secundario indeseable de aquello es que con posterioridad he evitado como si me diesen de patadas en las espinillas cualquier lectura sobre aquellos individuos que me amargaron algunas tardes a mis 17 ó 18 años. Sócrates, Kant, Nietzsche,… se convirtieron en un yuyu absoluto, a evitar. Pajeros mentales que condujeron a una producción de tochos en forma de libros que si no han arruinado los bosques del planeta se debe a la escasez de demanda entre el público general. Por ejemplo, aborrecí la palabra ente que, para mayor cachondeo, en aquella época se empezó a utilizar con frecuencia para denominar al Ente Público Radiotelevisión Española.

Vidrieras - Catedral

Vidrieras en la catedral de Colonia; el cristianismo ha condicionado profundamente, como religión oficial, el pensamiento filosófico del mundo occidental - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Con el tiempo, uno madura. Y además, a pesar de ser un chico de ciencias, nunca he tenido nada en contra contra las disciplinas humanísticas. El lenguaje, algunas cosas de la antropología, ensayos sobre cuestiones sociales o políticas, pero sobretodo la historia, son temas sobre los que he mantenido el interés de forma más o menos constante. Curiosamente, en todos ellos puedo identificar algún profesor en mi adolescencia que me hizo la materia atractiva. Luego supongo que además del sustrato personal, propenso a la lectura o al estudio, la presencia de docentes competentes y con buenas dotes de comunicación es muy importante.

El caso es que recientemente, visitando a unos amigos, tenían para su hija adolescente un ejemplar del libro que nos ocupa hoy. Ejemplar que dormía el sueño de los justos porque a la niña le gusta tanto leer como a mí que me hagan la acupuntura con media docena de alfanjes sarracenos. Así que, ni corto ni perezoso, me lo apropié por unos días, me puse en situación de volver a mis tiempos mozos, y me he leído este librito.

El mundo de Sofía
Jostein Gaarder
Siruela, edición de bolsillo; Madrid, 2010
ISBN: 9788498414516

Escrito por el noruego Jostein Gaarder, el libro es una guía de introducción a la historia de la filosofía desde los mitos indoeuropeos y los primeros naturalistas helénicos, hasta el existencialismo del siglo XX y las perspectivas que abre los descubrimientos de los últimos decenios sobre cómo es y cómo ha evolucionado el universo en el que vivimos. Pero lo hace de forma novelada, a través de las peripecias de una adolescente de 14 años, Sofia Admunsen, que está a punto de cumplir los 15, y que empieza a recibir cartas de un misterioso Alberto Knox que le propone hacer un curso de filosofía. Poco a poco descubrimos que hay extraños sucesos que se producen en la historia, difíciles de explicar de forma racional, hasta que descubrimos que ambos personajes no son más que los protagonistas de un libro que un mayor noruego de los Cascos Azules en el Líbano ha escrito para su hija Hilde que también tiene 14 años y que también cumplirá pronto los 15. A partir de ahí, además de seguir con el recorrido por la historia de la filosofía, se genera una subtrama sobre cómo los personajes de ficción se rebelarán con el “dios” que los manipula al escribir sobre ellos, para alcanzar cierto grado de existencia propia.

Dado este argumento, hay que juzgar el libro a dos niveles. Seré breve en la parte novelada. Está escrita para adolescentes jóvenes, entre los cuales atraerá preferentemente a las chicas. Y por lo tanto, más allá de la curiosidad o de que esté más o menos ingeniosamente escrito, a un tarugo de cierta edad como yo pues interesa muy relativamente. Pero bueno. Si uno decide volver a los 17, como cantaba la canción, pues hay que asumir las consecuencias y comértelo todo. Y bueno, tampoco está tan mal.

Pero luego está la otra parte. Los contenidos de introducción a la filosofía. Es curioso. No creo que después de leer el libro pudiera reeditar mi notable de COU. Pero me he enterado incomparablemente más de lo que va la historia de la filosofía y de los planteamientos fundamentales de las distintas figuras de la materia a lo largo de los siglos que en aquellas duras tarde desde unos meses antes hasta unos meses después de que el gran filósofo de las metralletas el teniente coronel Tejero, mostrase sus filosóficos argumentos al mundo entero. Quizá hay planteamientos discutibles. Por ejemplo, da por hecho que los acontecimientos relatados en el Nuevo Testamento pueden considerarse como históricos y fiables. Y eso es francamente discutible. Y por lo tanto, poner la figura de Jesús de Nazaret al mismo nivel que otros autores. No me convence. Es necesario desde luego hablar del impacto del cristianismo en el mundo; pero personalmente no reconozco como autor de esas ideas al nazareno, sino a quienes luego utilizaron su figura de modo interesado para construir la religión oficial que ha llegado hasta nuestro días. Pero bueno. Quizá no sea tampoco tan importante quién dijo qué sino las consecuencias de que alguien lo dijera, y la idea se propagara.

Se detecta también el envejecimiento de los 20 años que hace que se escribió. Ese surgir del mundo globalizado por las comunicaciones ha alcanzado unos niveles que haría que hoy la reflexión sobre el tema pudiese tomar otros matices y contenidos. También se han actualizado los conocimientos científicos que se exponen en el último capítulo, aunque creo que el mismo es razonablemente válido. Sin embargo, la preocupación por el medio ambiente o por el papel de la mujer hace que desde ese punto de vista sea un libro muy actual.

Resumiendo, un libro pensado para los adolescentes, y que algo tiene para que haya sido traducido a más de 50 idiomas y se hayan vendido decenas de millones de ejemplares. Pero cuya lectura tampoco hará daño a ningún adulto tenga los años que tengan. Aunque obviamente, para mí por lo menos, igual es el momento de buscar alguna lectura complementaria sobre el tema más adaptada a mi edad y condición.

Por cierto, como no he comprado el libro, que me lo han dejado, me siento como un delincuente. Seguro que este hecho atenta contra los dogmas de la SGAE. Porque que te dejen un libro y lo leas debe ser tan malo o más que si te lob bajas de internet, ¿no? Como no pasas por caja. ¿Cuales hubieran sido las consideración éticas de Kant en una situación como esta? Ufff, qué difícil es la filosofía.

Paseando al atardecer

Una pareja musulmana pasea por el Frankenwerft de Colonia; la afluencia de inmigrantes de otras culturas con distintas bases filosóficas y religiosas produce tensiones intensas en las sociedades actuales - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8