[Libro] A Chain of Thunder

Literatura

Después de leer la novela que comenté hace unas semanas sobre los jóvenes soldados del ejército de los Estados Unidos que participan en las guerras indias y en la Guerra civil nortamericana, vino a mi memoria una serie de lecturas que realicé hace ya 13 años largos, en 2006. Os pongo en situación.

No he visitado los teatros de la guerra civil norteamericana, aunque alguna vez hemos hablado de que si visitamos Washington D.C. nos acercaríamos al Parque Militar Nacional de Gettysburg y algún otro. Pero de momento no ha habido ocasión. Pero en Europa, no nos faltan recordatorios de las consecuencias de las guerras. Especialmente en Berlín, donde estuvimos hace pocas semanas.

En algún momento de final de año de 2005 me hice con una copia de la película Gettysburg, una monumental producción pensada como una miniserie para una cadena de televisión de cable, pero que tuvo un estreno como largometraje en 1993 con una duración de 254 minutos, que es lo que yo vi en aquel momento que menciono. No me pareció una película con grandes virtudes cinematográficas, pero sí interesante desde el punto de vista histórico. Supe que estaba basada en una novela histórica de Michael Shaara, The Killer Angels, publicada en 1974, y me hice con aquel libro. Me pareció muy interesante. Y no paré ahí. Supe también que el hijo de este autor, que murió en 1988, Jeff Shaara, escribió dos novelas más, God and Generals, publicada en 1996, y The Last Full Measure, publicada en 2000. En la primera narraba los acontecimientos de la Guerra civil norteamericana en el teatro de operaciones de Virginia y Maryland hasta las vísperas de la batalla de Gettysburg, mientras que en el segundo continuaba con esta historia, con la guerra en Virginia, hasta el final del conflicto bélico. Lo cierto es que el conjunto de estos libros funcionaban mejor como divulgación histórica que como novelas en sí mismas. Dijeramos que no era muy consciente de estar leyendo algo “novelizado”, sino una narración entretenida de unos acontecimientos históricos, razonablemente bien documentados y presentados.

Siempre me quedé con la sensación de que la visión sobre este conflicto bélico, muy interesante, quedaba coja por centrarse en el teatro de operaciones oriental y sin tener en cuenta lo que pasaba en otros teatros de operaciones. Por poner una caso, que viene a cuento en lo que hoy presento, no hablaba tan apenas de que un día después del final de la batalla de Gettysburg, mientras el Ejército del Potomac de la Unión y el Ejército del Norte de Virginia de los secesionistas se miraban frente a frente sin decidirse a retomar las hostilidades, el sitio de Vicksburg llegaba a su fin, y los estados secesionistas quedaba separados en dos, y bloqueados económicamente por el ejército y la marina de la Unión.

Después de leer Días sin fin hace unas semanas, se me ocurrió volvió a repasar la película aquella, Gettysburg. Y encontré una copia de mejor calidad que la que vi hace 13 años; 1080p frente a VHS, nada menos. Y con más metraje, pues el el típico “montaje del director”, que consiste en la mayor parte de los casos en introducir escenas descartadas en el primer montaje. Así, en lugar de 254 minutos, te tiene que merendar 271 minutos. De cuatro horas y cuarto a cuatro horas y media, aproximadamente todo, que sinceramente no aportan gran cosa. Pero también me entró la curiosidad por saber si Jeff Shaara había escrito algo más. Y me encontré con que había escrito mucho más. El hombre se ha especializado en contar guerras; la de la independencia americana, la agresión de Estados Unidos a Méjico, la Segunda guerra mundial, la de Corea, etcétera. Pero tardó bastante en retomar la Guerra civil. Y tiene cuatro libros publicados sobre el teatro de operaciones occidental, el que se desarrolló en el río Misisipí y los estados próximos al mismo y al Misuri. El libro de hoy es uno de ellos, el segundo, el que narra la campaña de U.S. Grant para la toma de Vicksburg y para conseguir entrar en control de todas las rutas fluviales dependientes del Misisipí, separando los estado secesionistas en dos partes, y cortando las rutas de suministro a los principales estados secesionistas y ahogarlos económicamente.

Contado en forma de vivencias de seis personajes, de los que sé que al menos cinco son reales. Por el lado secesionista, el general Pemberton, comandante del ejército en Vicksburg, el general Johnston, comandante de todo el ejercito del Misisipí, y Lucy Spence, una joven de Vicksburg, que acaba ejerciendo de enfermera en los hospitales de campaña. Por el lado unionista, el general Grant, comandante en jefe del ejército del Tennessee, el general Sherman, uno de los comandantes de uno de los cuerpo de ejército del mismo, y Bauer, un soldado de origen alemán integrado en una compañía predominantemente de origen irlandés de un regimiento de voluntarios de Wisconsin. Se narra el conjunto de la campaña, desde los preparativos para el cruce del Misisipí al sur de la ciudad, la campaña para limpiar la zona de posible apoyos secesionistas y el sitio propiamente dicho.

Al igual que en sus predecesores, es un libro entretenido. Pero cambia algo el enfoque. Hay una visión menos general, aunque esta se ofrece y se dan informaciones suficientes para cumplir la misión de divulgación histórica. Pero entra también a contar o especular sobre los sucesos a nivel micro, a nivel de lo que se vivía en una compañía del ejército, en cómo eran las relaciones entre generales y periodistas, cómo se gestionaban las frustraciones y las discrepancias entre los responsables de los ejércitos, o cómo sufría o se defendía la población civil de la catástrofe bélica. En su conjunto está bien, aunque no me ha enganchado tanto como los que leí en su momento. Siempre fue el libro de Michael Shaara el mejor de los que he leído y el más interesante, los de su hijo le han ido siempre a la zaga.

Ha estado bien, me he alegrado de haberlo leído. Pero no me han entrado ganas de completar el ciclo de cuatro libros que cubrirían la batalla de Shiloh, el primero, la batalla de Chattanooga y alguna cosa más, el tercero, y la marcha sobre Georgia y las Carolinas del ejército de Sherman. Puedo pasar sin ellos. He de decir que sobre el último de los hechos históricos, la marcha de Sherman, ya leí un libro de Doctorow,… y por lo que sé y he leído, dudo mucho que Jeff Shaara esté cerca del nivel y profundidad de la escritura de Doctorow. El libro de Doctorow también lo leí en 2006, y supuso mi introducción a la obra de ese autor americano, que ya no he abandonado.

[Cine] The Conspirator (2010)

Cine

The Conspirator (2010), 6 de diciembre de 2011.

Esta película ha sido vista en versión original. Es posible ver su versión doblada al castellano bajo el título La conspiración. Aunque yo siempre recomiendo, cuando sea posible, ver y escuchar su versión original.

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Extraña situación la mía con respecto a esta película. En primer lugar, en vísperas de su estreno, no presté mucha atención a las novedades de la semana y no cogí muchos datos sobre ella. Apenas alguna comprobación de que las críticas habían sido tibias. Luego me percaté que era una película que llegaba tarde a nuestras pantallas, puesto que hace ya bastantes meses que se estrenó en las pantallas norteamericanas. Y finalmente acepté ir a verla cuando me lo propusieron porque tenía un reparto muy atractivo, y porque esa tarde no tenía nada mejor que hacer. Y al final de la película, cuando pusieron los créditos me sorprendí viendo que estaba dirigida por Robert Redford. Pero en realidad, no me sorprendí tanto, porque Redford no es uno de mis directores favoritos. Luego os explico por qué.

La película nos cuenta, de alguna forma, el juicio al que fueron sometidos los presuntos participantes en la conspiración que llevó al asesinato de Abraham Lincoln, y a los intentos de asesinato de su vicepresidente y su secretario de estado. Pero se centra fundamentalmente en los intentos de uno de los abogados, Frederick Aiken (James McAvoy), por salvar a su representada, Mary Surratt (Robin Wright), la única mujer imputada por su presunta participación en el magnicidio. Y lo hace en un juicio en una corte marcial o consejo de guerra, no siempre consigo diferenciar ambos conceptos, que tal y como se nos presenta no presentaba las suficientes garantías para los acusados.

Claramente, se trata de un filme político, en el cual se pretende lanzar una dura crítica contra los tribunales de excepción, que no se ajustan al orden legal y constitución, bajo el pretexto de la seguridad del país, de la necesidad de una justicia rápida, o de cualquier otro pretexto presentado por el ejecutivo de un país. Evidentemente, aunque se presenta una situación histórica, sucedida hace siglo y medio, Redford busca establecer paralelismos con determinadas prácticas en su país en lo que han dado en llamar “la guerra contra el terror”. Sin embargo, el resultado hubiese sido más interesante si el director no se hubiese puesto claramente de parte de la defendida. Lo que he leído a posteriori sobre el caso indica que efectivamente el juicio fue irregular, pero que cabe la posibilidad de que efectivamente las señora Surratt fuese de los cargos contra ella. Es más, la conclusión que se puede sacar de la película es que los tribunales de excepción son malos si afectan a ciudadanos inocentes. Pero puesto que apenas se trata la situación de los otros conspiradores, sobre los que no parece haber dudas, no serían tan malos en esos casos. Y esa es una tesis peligrosa. Más valiente hubiese sido plantear una situación en la que se mostrase que un juicio sin garantías es un error incluso si el imputado es culpable. Que la perversión del sistema lo es indiferentemente de la calidad de la persona juzgada. Estos americanos, y Redford entre ellos siempre han sido unos tibios a la hora de criticar su propio sistema.

Desde el punto de vista cinematográfico, esta película tiene desde mi punto de vista los típicos “problemas” que encuentro habitualmente en las películas de su director. Aunque técnicamente perfectas, no consiguen transmitirme las emociones que se suponen deberían transmitir. Las películas de Redford me resultan frías en su realización. En este caso además, el abuso en su fotografía de los contraluces, de los halos y de los difuminados hacen que todo tenga un aspecto de irrealidad que no favorece a la película, y que cansa. Por lo menos a mí.

En lo que se refiere a las interpretaciones, van de correctas en el caso de McAvoy a muy buenas en el caso de la solvente Wright, que es sí consigue transmitirnos el carácter torturado y fanático de la protagonista. Pero además hay una corte de secundarios que nos saben a poco, pero que todos ellos hacen excelentes papeles, como Kevin Kline como cínico secretario de guerra, Evan Rachel Wood como hija de la imputada, Tom Wilkinson como el senador que le pasa el marrón al abogado y luego se lava las manos, y Colm Meaney como presidente del comité de militares que “juzga” el caso. Es sin duda el conjunto de interpretaciones lo que hace que merezca la pena ver el filme.

Como conclusión, un filme que se deja ver, aunque no me termina de convencer como ya he expuesto ni el planteamiento ni la forma de ejecutar la realización del filme por parte del director del mismo. No obstante, probablemente, pueda agradar a mucha gente que aprecie la precisión técnica de esta realización, y se sienta cómoda con algunos de los maniqueísmos subyacentes a la tesis del filme.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Asomados en el cabezo

Me despido con una fotografía tomada de camino al cine en el Cabezo Buenavista de Zaragoza (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

[Historia] Una guerra y un vuelo espacial separados por cien años

Historia

Una guerra

Hace 150 años, un día como hoy la milicia de Carolina del Sur, comandada por Beauregard, comenzó a bombardear la guarnición de Fort Sumter, dando comienzo a la guerra civil americana, un conflicto de gran importancia histórica desde muchos puntos de vista. Esta guerra, que enfrentó dos formas muy diferentes de entender la política y la economía, que tuvo de fondo el conflicto de la esclavitud, y que sea peleó con particular crudeza, determinó la forma y los modos de la futura potencia hegemónica mundial, los Estados Unidos de América.

Esta guerra comenzó peleándose como estrategias y tácticas más propias de las guerras napoleónicas, tuvo un punto de inflexión en la batalla de Gettysburg y el sitio de Vicksburg, y acabó desarrollándose con métodos más propios de la primera guerra mundial. Comenzó con batallas que enfrentaban a dos ejércitos que organizaban a sus regimientos en cuadros y líneas y que se abalanzaban los unos sobre los otros con la esperanza de quedar victoriosos, y que el rival reconociera la derrota. Sin embargo, al final hubo fases de guerras de posiciones, con trincheras, guerras de movimientos, con ejércitos que se trasladaban de un lugar a otro buscando la ventaja o el desgaste del enemigo, hubo sufrimiento en la población civil, hubo estrategias de tierra quemada y hubo campos de concentración para prisioneros en condiciones inhumanas. También sancionó una de las estrategias favoritas de los norteamericanos, los bloqueos. Ya que este fue el objetivo final de la política unionista. El ahogo económico y político de los secesionistas. Y todo ello en un marco que a priori se puede considerar de un país en desarrollo y próspero, que a priori parece le interesara cualquier cosa menos una guerra. Una guerra que arruinó momentáneamente al sur, pero provocó un gran desarrollo industrial en el norte que impulsó la política colonizadora en las décadas siguientes por todo el continente norteamericano.

Creo que es un conflicto que merece la pena conocerse. Y con detalle.

Un vuelo espacial

El primero tripulado por un ser humano. Un día como hoy hace 50 años, el soviético/ruso Yuri Gagarin, a bordo de la Vostok 1, llegó al espacio exterior a una altitud de 315 kilómetros, en una única órbita. A pesar de que debiera considerarse como un logro científico y un motivo de plena alegría, esto queda empañado por una cuestión indudable. Se enmarcó en la rivalidad establecida entre la Unión Soviética y los Estados Unidos de América, en el marco de la llamada Guerra Fría. Fue un paso importante en la llamada carrera espacial, que culminaría con la llegada de los norteamericano a la Luna, tras lo cual este frente de esta peculiar guerra quedaría un poco apartado de primera línea. En cualquier caso, es un hecho que merece la pena recordarse también.

Ciencia y cultura soviética

El palacio de la ciencia y la cultura de Varsovia, un símbolo de la guerra fría, un "regalo" del pueblo soviético al pueblo polaco - Fujifilm Finepix F10