[Historia en cine] 100 años desde el final de la Gran Guerra… o no.

Cine, Historia, Literatura

Oficialmente, hace 100 años terminó la I Guerra Mundial o Gran Guerra. Más bien, es el aniversario del comienzo del armisticio, el 11 del 11 a las 11:00 horas. En realidad, el armisticio marca el final de las hostilidades, pero no es el final de la guerra. Formalmente, el final oficial de la guerra vino con la firma del Tratado de paz de Versalles en 1919; final del estado de guerra entre los aliados occidentales y Alemania. Y en realidad, no entró en vigor hasta enero de 1920.

Pero mientras tanto, siguieron las hostilidades en distintos puntos del globo. La Rusia soviética y Polonia siguieron enzarzadas, entre febrero de 1919 y marzo de 1921. El Tratado de Versalles reconocía la independencia de Polonia y definía sus fronteras con el Reich alemán, pero nada decía de lo que pasaba por el lado de sus revolucionarios vecinos eslavos. Que oficialmente habían perdido la guerra contra Alemania en 1917, pero que estaban en plena guerra civil, enfrascados a tiros en Manchuria, y donde hiciera falta.

20100701-1050405.jpg

Los monumentos a los caídos por la patria son una de las coñas que una de las películas que comento hoy lleva al derrotero en su ácidamente cómico argumento. Pero en Estrasburgo, este monumento es distinto, porque los avatares de la historia hicieron que los alsacianos murieran indistintamente por diversas patrias según tocase.

También siguieron enzarzados a tiros la República de Grecia, que se quería merendar buena parte del antiguo Imperio Otomano, con los militares revolucionarios turcos, que no estaban por la labor. Y entre 1919 y 1922, resultando que si bien el Imperio Otomano fue perdedor en la Gran Guerra, los turcos fueron vencedores en esta pequeña, pero sangrienta, guerra. Cosas que pasan.

Dos ejemplos… No voy a hablar de la inestabilidad que quedó en Extremo Oriente, el ascenso de los totalitarios fascistas, comunistas, nacionalistas, militaristas,… y todos los “istas” que se os quieran ocurrir que sacudieron los años 20 y 30, y que acabaron desembocando en el follón de la II Guerra Mundial. Hoy se conmemora, por lo tanto, el 100 aniversario de una soberana chapuza, una de las peores perpetradas por el mundo occidental,… y eso es mucho decir.

20100701-1050394.jpg

Leía ayer que Trump y Macron eran de la opinión de que Europa tenía que incrementar su gasto militar. Este par de imbéciles, tarugos iletrados, que no se han enterado de nada, son la plena demostración de que no hemos aprendido nada. La Gran Guerra fue precedida de una carrera armamentística como no se había conocido hasta ese momento, y que, desde luego, no sirvió para prevenir la guerra. El liberalismo económico que preconizan desembocó después de la guerra en la Gran Depresión, que favoreció el auge de todos los totalitarismos que hemos comentado antes. Pues eso.

Para conmemorar la fecha de forma reflexiva, propongo ver cuatro películas. En algún caso, también leer los libros en los que se basan.

Paths of Glory (Senderos de gloria)

En toda guerra, hay dos ejércitos; los malos y los peores. Y los que se encargan de que sean malos o peores suelen llevar estrellas y galones en el uniforme. Y suelen hablar de honor con mucha frecuencia. Pero no saben lo que es el honor, ni lo conocen, ni lo han conocido, ni lo conocerán. Y Stanley Kubrick, con la ayuda de un superior Kirk Douglas interpretando a la excepción que confirma la regla, nos lo explican muy bien.

20100701-1050393.jpg

All quiet in the western front (Sin novedad en el frente)

Con frecuencia, tras una guerra, el perdedor pierde también el derecho a contar su versión y sus sentimientos. Pero gracias a Erich Maria Remarque y su bella novela, que hay que leer, sin duda, podemos saber que los soldados alemanes eran también sufridos peones como sus equivalentes de la entente, con sus miedos, sus amores, sus esperanzas y sus tristezas. La película original, de 1930 fue rodada en EE.UU. y la dirigió Lewis Milestone. Hay una versión más moderna de 1979. Pero no la he visto.

La grande illusion (La gran ilusión)

Dejemos el drama y la tragedia y pasemos a la comedia de la mano de uno de los grandes del cine universal, Jean Renoir. Aunque viene bien contar con uno de los grandes de la interpretación, Jean Gabin, para llevar la empresa a buen término. El análisis de esta obra maestra es muy complejo para llevarlo a cabo en unas pocas líneas. Pero digamos que es una obra mucho más profunda que una mera declaración antibélicista y antimilitarista. Otro imprescindible.

Au revoir là-haut (Nos vemos allá arriba)

Reciente adaptación de la magnífica novela del mismo título de Pierre Lemaitre, también de obligada lectura, en la que no sólo se ponen de manifiesto los horrores de la guerra, a pesar de que esta sólo abarca los primeros minutos/las primeras páginas de la película/el libro. Por que aquí vamos a una acidísima crítica de la desvergüenza de políticos, empresarios y otros engendros de la sociedad civil a la hora de explotar el fenómeno bélico para su propio beneficio, y sin que quienes sufrieron crudamente las consecuencias del conflicto vean compensado su sacrificio. Dirigida por Albert Dupontel, la película está bastante bien, aunque la novela es muy muy superior.

20100701-1050360

[Libro] Japón 1941

Historia, Literatura

Cuando leí hace unos meses la excelente novela de Jun’ichiro Tanizaki dedicada a la vida de una familia japonesa en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, me entró una curiosidad notable por saber cómo es posible que una sociedad culta y civilizada, si bien de rasgos muy conservadores, pudo llevar al pacífico occidental a semejante catástrofe. Y especialmente, cómo pudo Japón provocar una guerra en la que las posibilidades de éxito parecieron siempre extremadamente bajas, por no decir nulas.

Encontré no hace mucho ese libro que os presento hoy, un ensayo histórico de la tokiota Eri Hotta, sobre los meses que transcurrieron previos al ataque japonés a Pearl Harbor. Varios son los factores que me llevaron a interesarme por el libro. En primer lugar, lo mencionado anteriormente; a través de mi contacto con la narrativa de ficción japonesa, había surgido en mí una curiosidad por el periodo histórico. En segundo lugar, que estuviera escrito por una japonesa. Es fácil acceder a ensayos históricos sobre el escenario del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial; pero habitualmente están escritos por autores occidentales, norteamericanos o ingleses. La visión desde una autora nipona hacía de este libro doblemente atractivo. Bien es cierto que Hotta, aunque realizó su formación inicial en Japón, con posterioridad ha circulado tanto en su carrera académica como profesional por universidades occidentales, tanto de la historia como de las relaciones internacionales. Ahora mismo está casada con otro historiador especializado en asuntos asiáticos, y viven en Nueva York. Pero bueno… menos da una piedra.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Ilustro la entrada de hoy con un paseo por los templos budistas de Nanzen-ji y Eikan-dō (o Zenrin-ji), en Kioto.

Desde el primer momento, la tesis del libro está orientada a demostrar que el comienzo de la guerra con Estados Unidos fue un fenomenal error colectivo de las clases politicas y militares japonesas, que no supieron estar a la altura de las necesidades. Errores que venían desde el comienzo del “incidente con China”, eufemismo por el que conocían los nipones la segunda guerra sinojaponesa, la cual, estando marcada por las atrocidades del ejército imperial y por la incapacidad de obtener una derrota definitiva de la coalición china que se les oponía, nacionalista y comunista, era un problema económico, militar y político de primer orden. También venía de su acercamiento al bloque fascista europeo, que culminó en la gran metedura de pata que fue suscribir el pacto que constituía el eje Berlín-Roma-Tokio. En medio de una catástrofica guerra en Europa, y con el profundo sentimiento antinazi presente en Estados Unidos, fue un error garrafar que le quitó mucha credibilidad a la diplomacia nipona. También fue un error continuado las ambiciones de expansión hacia Indochina, que presentaban al País del Sol Naciente como una potencia imperialista y agresiva por naturaleza.

No conviene olvidar que el mundo occidental también echó leña al fuego. El tradicional racismo del mundo anglosajón hacia los países no “blancos”, la forma en que Estados Unidos había forzado la entrada de Japón en la modernidad, utilizando la diplomacia de los “cañones navales”, la actitud de Estados Unidos, teóricamente partidarios de la descolonización y de la liberalización del comercio, pero que tras la guerra con España se había comportado en Filipinas como una potencia colonias, así como la imcomprensión mutua en las formas propias de cada cultura,… colaboró a generar un sentimiento de orgullo nacionalista japonés que sirvió para alimentar a los sectores más belicosos de la sociedad y del ejército nipones. No podemos olvidar que el comportamiento que tuvo la administración norteamericana con sus nacionales de origen japonés, a los que privó de todos sus derechos constitucionales y ciudadanos por decreto y de forma apabullante, no hizo más que confirmar que algo de razón llevaban quienes acusaban a los Estados Unidos de llevar una trayectoria política y legal de carácter racista y discriminatoria. Existen otros ejemplo previos en el tiempo de ello.

20140923-9230292.jpg

Es difícil evaluar la religiosidad de los japoneses, aunque creo que no es muy arriesgado decir que son, de promedio, relativamente conservadores y algo superticiosos. Cosas que desde mi punto de vista guardan una cierta relación con el hecho religioso.

Hotta es rigurosa. Y se ha dedicado a desenterrar un sinnúmero de actas de un sinnúmero de reuniones de mayor o menor calado que se sucedieron en la esfera del gobierno y las fuerzas armadas japonesas durante los meses inmediatos al 7 de noviembre (hora de Hawai), 8 de noviembre (hora de Tokio). También sobre reuniones del espionaje activo y de las cancillerías de otros países. Indudable, el trabajo es meritorio. Y las conclusiones que sacas, en la medida que puedes entender el sorprendente desarrollo de muchas de esas reuniones son más o menos las siguientes.

El propio carácter y cultura japoneses supuso un freno a un intercambio de opiniones sincero y rotundo sobre la conveniencia de no ir a la guerra, lo que favoreció el camino hacia la misma.

La inteligencia japonesa sobre las intenciones de sus futuros enemigos, sobre su carácter, y sus capacidades era malísima. Incluso si habían un cierto número de personajes implicados que habían mantenido contactos previos de mayor o menor calado con occidente.

En un momento dado, todos se preocuparon más por salvar su culo y las apariencias, que las del país.

La influencia de los militares de menor graduación, más jóvenes, pero para quienes su ambición convertía las empresas guerreras en algo deseable, fue excesiva. Voy a a hacer un inciso de carácter personal.

20140923-9230301.jpg

En cualquier caso, no carecen de códigos morales inspirados o derivados de los credos más o menos tradicionales, shintoismo y budismo, que son más populares o frecuentes en el país.

En 1993, en el ámbito de mi actividad profesional entablé relación con una joven oficial, una teniente, de las fuerzas o cuerpos de seguridad del estado. No voy a dar indicaciones concretas de dónde estaba. Es alguien por quien siento respeto, y no quiero emitir nada que se pueda interpretar como una crítica negativa. Aquella relación no desembocó en algo más serio o profundo por la diferencia de valores que vivíamos cada uno, pero la considero una persona honesta. En cualquier caso, tuve ocasión de estar presente en alguna ocasión en alguna reunión informal, tomando unas cervezas o unas copas, con algunos de sus compañeros de promoción y profesión. Todos ellos militares jóvenes en distintos destino. En aquellos momento, en los Balcanes se producía el desastre humano de la guerra étnica que siguió a la desmembración de la antigua Yugoslavia. En más de una ocasión escuché a alguno de aquellos oficiales expresiones de alegría, por las oportunidades de acción y de ascenso que les podía producir aquella guerra cuando Naciones Unidas o la OTAN interviniese… Aquellas expresiones me dejaban helado. Y me ayudaron a comprender que si existe un ejército, existirá siempre una tensión a entrar en conflicto, por absurda, inconveniente o desaconsejable que sea la situación. Con posterioridad, he encontrado nuevas situaciones similares, o he leído de situaciones históricas que favorecieron estos impulsos. Vuelvo al texto principal.

El miedo es una fuerza motriz en contra de la razón muy importante. De la misma forma que en 1914 muchos militares alemanes tenían miedo de los deseos revanchistas franceses y del poderío militar ruso que se produciría si el imperio de los zares prosperaba, los militares japoneses y algunos políticos civiles tenían mucho miedo del surgimiento de un nuevo equilibrio regional y mundial que los relegara, o les hiciera perder lo conseguido en las década que habían seguido a sus éxitos en la primera guerra sinojaponesa, seguida de la guerra rusojaponesa y de la alineación en la Primera Guerra Mundial del lado aliado.

La diplomacia japonesa era mala. Muy mala. Estaba mal dirigida. Por su ministro y por sus primeros ministros.

Los principales líderes del gobierno, desde el emperador hasta los ministros más importantes, carecían de la personalidad y de la autoridad para llevar al país por el camino adecuado. Y los mecanismos constitucionales de control eran deficientes, a lo que se sumó la deriva autoritaria, el desprecio por las instituciones parlamentaria y la destrucción de cualquier oposición política.

20140923-9230337.jpg

El emperador fue siempre una figura más asociada al poder espiritual que al político, y el shintoismo era el sistema de creencias que sujetaba este poder; por otro lado, mucha de la nobleza, terrateniente y militar, abrazó desde tiempo inmemorial el budismo que trajeron los misioneros chinos.

Me resulta sorprendente que haya tantos admiradores de las formas de hacer japonesas en los negocios. Que se hable tanto del sentido del honor, de códigos ancestrales para hacer lo correcto, del deseo de no ofender al adversario,… de muchos mitos que oigo de vez en cuando. Si existen, en aquellos meses se tomaron unas vacaciones, o simplemente no funcionaron en absoluto. El egoísmo personal se sobrepuso casi siempre a las necesidades colectivas del país; contradicción absoluta de la afirmación de que al japonés se le educa para considerar las necesidades de la sociedad, de la comunidad o de la institución por encima de las personales.

El libro es muy revelador. Especialmente por la impresionante cantidad de documentación referenciada por una autora que, por su dominio del idioma es capaz de desentrañar correctamente lo que aquellos documentos transmiten. El idioma japonés es muy distinto a los idiomas occidentales no es tan fácil realizar traducciones correctas cuando se ponen en juego conceptos complejos.

Aunque globalmente satisfactorio, deja lagunas de insatisfacción en lo que se refiere a lo que pensaban, conocían y sabían los adversarios. Los Estados Unidos ¿quisieron la paz? ¿o alimentaron los mecanismos que llevaron a la guerra? Si bien la actuación de la diplomacia japonesa fue absolutamente nefasta en el incidente de Pearl Harbor, hubo que diplomáticos nipones que trabajaron por la paz. La sensación de que fueron engañados por ambas partes, y que ninguna de las dos parte quisieron llegar nunca a un acuerdo pacífico es grande. Japón fue el gran culpable de meter a su país en una guerra despreciable, cruel, inhumana, donde floreció el racismo y lo peor de la especie humana. Pero Estados Unidos tenía unos intereses demasiado poco claros como para liberarlos de toda responsabilidad en este embrollo. Y esa parte no queda tratada con suficiente profundidad en el libro. La gran ironía es que al final de la guerra, Japón estaba totalmente destruido, se había desencadenado el terror al uso del arma nuclear, y en Asia, lejos de instalarse ni la esfera de coprosperidad propugnada por Japón, ni el concierto de naciones libres y liberales, comerciantes, que buscaban los norteamericanos, lo que hubo fue un escenario de nuevos regímenes totalitarios. Nuevas guerras en Corea e Indochina. Y el surgimiento de una nueva potencia tan totalitaria o más, en China, que lo que fue Japón. Y mucho más peligrosa. Una gran éxito para los dos contendientes principales.

20140923-9230404.jpg

Como muchas otras religiones, estas transmiten valores de piedad y compasión hacia el semejante; como los fieles de muchas otros religiones a lo largo de la historia, durante la guerra que dio comienzo con los acontecimientos narrados en este libro, los japoneses se comportaron de forma cruel, despiadada y atroz, hasta generar un rechazo solo ensombrecido por los crímenes nazis. Son difíciles de comprender las culturas humanas y las contradicciones entre los valores positivos comunes y los comportamientos depredadores habituales en tiempo de conflicto.

[Libro] Historia secreta de la Segunda Guerra Mundial

Historia, Literatura

Este no es un libro propiamente dicho. O quizá sí, si tomamos en cuenta la extensión final de la lectura. En realidad es una edición especial de la revista Historia de National Geographic, en dos volúmenes, parte 1 y parte 2, que han sido publicados en los últimos meses. Y que he ido leyendo poco a poco a lo largo de los mismos.

20071018-IMGP3664.jpg

Ilustraré esta entrada con algunas fotografías de ciudades o lugares trascendentes por un motivo u otro durante la contienda mundial y que he visitado en al menos una ocasión. Como Tokio, la capital nipona, en el encabezado, o Dresde, Alemania, sobre estas líneas.

En los mismos se trata la historia relacionada a las operaciones de espionaje, inteligencia, engaño y resistencia al invasor de los distintos actores de la contienda que asoló buena parte de Europa, Asia y el norte de África, así como los océanos Atlántico, Pacífico e Índico entre 1939 y 1945. Si la historiografía oficial no fuera tan eurocentrista, y especialmente influida por el mundo anglosajón, tal vez habría que considerar que esta guerra llevaba ya unos años antes librándose en España, Libia, Etiopía, China,… Pero bueno, esa es otra historia.

20080710-IMG_4381.jpg

Campo de exterminio de Auschwitz en Polonia.

El primero de los volúmenes tiene tres capítulos titulados como sigue:

Europa en llamas.

Los secretos de Japón.

La resistencia al Reich.

Como es lógico imaginar tratan de las fases iniciales de la guerra; las agresiones e invasiones llevadas a cabo por el Reich alemán en Europa, el militarismo japonés con el preludio de la invasión de China y finalmente el ataque a Pearl Habour y a las colonias europeas y americanas en el sudeste asiático, y las actividades de la resistencia al invasor en los países ocupados de Europa.

20091204-_1000950.jpg

Monumento al General Charles de Gaulle en los Campos Elíseos de París, Francia.

El segundo de los volúmenes tiene a su vez otros tres capítulos:

Descifrando el código de Enigma.

Desenlace en Europa.

Hora O en el Pacífico.

En esta ocasión, además de un entretenido capítulo sobre las acciones para descerrajar las comunicaciones del enemigo y obtener una inteligencia suficiente para sacar partido, tenemos las fases finales de la guerra en el teatro europeo y el asiático. En el primero, dedica especial atención a la preparación y el desarrollo del desembarco de Normandía. Se echa de menos algún capítulo dedicado al frente oriental, que adquiere un carácter secundario a pesar de la enorme trascendencia que tuvo en el resultado final y en la posguerra. Respecto al dedicado al Pacífico, aunque se hace un cierto relato a las operaciones que llevaron a finiquitar a la Flota combinada japonesa en el mar de Filipinas y el golfo de Leyte, se dedica sobre todo a relatar el desarrollo de las bombas atómicas que se lanzaron sobre Hiroshima y Nagasaki.

20121006-_A060022.jpg

En Londres, capital del Reino Unido, cerca de St. Pancrass.

National Geographic suele ser muy entretenido y ameno de leer, pero no siempre goza de la profundidad requerida en los temas que trata. A cambio es famosa por sus excelentes ilustraciones e infografías. Estos dos volúmenes siguen esta tónica general, aunque tienen un mejor equilibrio entre entretenimiento y profundidad. Esta última se alcanza en especial en un muy buen capítulo final. Con acierto, la historia del desarrollo del armamento nuclear se continúa con las consecuencias políticas inmediatas para la posguerra y los principios de la guerra fría entre el bloque occidental y el bloque prosoviético.

20140922-_9220139.jpg

Reproducción de la “Little Boy” que asoló Hiroshima, en Japón, en el Museo memorial de la Paz en dicha ciudad.

Hacía tiempo que no leía ensayo histórico, y esta ha sido una buena ocasión para retomar esta costumbre que tenía de hacerlo de vez en cuando. Estas dos revistas son muy recomendables.

20130815-_8150378.jpg

El S-bahn en la estación de Hackescher Markt de Berlín, Alemania.

[Libro] Hay un rey loco en Dinamarca

Historia, Literatura

He de confesar que arrastro desde hace dos o tres semanas un caos enorme en mis lecturas. Eso se deriva de una serie de factores. Uno, se me han acumulado libros, ficción novelesca e historietas, y voy picando de unos a otros. Dos, estos con una licencia especial en el trabajo durante un par de meses que me hace que tenga más tiempo libre,… que he ocupado con una serie de cuestiones, y no leo. Tendré que coger más el autobús urbano, un lugar donde siempre me concentro en la lectura. Tres, la novela que estoy leyendo en estos momentos se me está atragantando; pero llevo ya más de la mitad y me he obligado a terminarla.

20170416-L2330237.jpg

Por supuesto, nos vamos fotográficamente a Dinamarca, a los alrededores del Moesgaard Museum, que puede representar a la Dinamarca rural del siglo XVIII.

Pero mientras, puedo comentar este libro histórico del italiano Dario Fo, que me pareció adecuado como lectura introductoria en mi reciente viaje a Dinamarca. Ya me sorprendió agradablemente el comprometido autor italiano con una biografía de la incomprendida y muchas veces vilipendiada Lucrecia Borgia, a la que presentó como víctima de su propia familia antes de convertirse en una excelente princesa de Ferrara, y antepasada de buena parte de los monarcas europeos.

20170416-L2330260.jpg

Ahora nos introduce en una nueva historia sobre príncipes y reyes, llevándonos a la Dinamarca de la Ilustración, donde accede al trono el rey Cristián VII, afectado de un enfermedad mental, sufría probablemente brotes de esquizofrenia. Creo que los estudiosos así lo piensan. Al comienzo del reinado, Dinamarca es una monarquía absoluta con residuos del feudalismo medieval por el poder de los nobles terratenientes sobre sus tierras y sus gentes. El libro se puede considerar que tiene dos grandes partes.

20170416-L2330273.jpg

En la primera, vemos como el joven rey se casa con una princesa inglesa de la casa de Hanover, Carolina Matilde, y vemos también como ofrece su amistad al médico de Altona, Johann Friedrich Struensee, que se convertiría en el médico real, primer ministro, que inició una serie de profundas reformas liberales que le atrajeron la enemistad de los conservadores,… y amante de la reina Carolina Matilde, que serviría para que estos encontrasen un motivo para apiolarlo y exilar a la reina. Esta historia fue llevada al cine por los daneses recientemente con cierto éxito, siendo el lanzamiento internacional de la sueca Alicia Vikander, y una confirmación más de la calidad actoral del danés Mads Mikkelsen.

20170416-L2330285.jpg

Con un retroceso tras estos eventos hacia el absolutismo, el acercamiento del rey hacía su hijo Federico, futuro rey de Dinamarca también, llevó a que este fuera tomando interés y educándose en los asuntos de gobierno, y a muy temprana edad dio un golpe de estado que lo situó como regente oficioso de su padre, volviendo de nuevo a las reformas liberales, que se prolongarían en el tiempo, permitiendo una transición pacífica del antiguo régimen a un monarquía liberal, aunque no sin problemas exteriores, como consecuencia de la actitud británica de oposición a aquellas actitudes que comprometieran su dominio marítimo y mundial. Y Dinamarca tuvo la ocurrencia de aliarse con la Francia republicana, primero, e imperial napoleónica, después.

20170416-L2330343.jpg

El libro se lee con facilidad, prácticamente como una novela, y de forma ágil, rápida. No esconde Dario Fo su simpatía por los personajes modernizantes y liberales, aquellos que apoyan a un pueblo muy oprimido e inculto, y su antipatía por los conservadores absolutistas. Pero tal cosa no debe sorprender conociendo la trayectoria del autor italiano. A mí me parece un libro de historia recomendable y entretenido.

20170416-L2330387.jpg

[Libro] 1177 A.C. El año del colapso de la civilización

Cultura, Historia

Hace unos años, ocho ya, tuve la ocasión de leer un libro que me regalaron que partía de un hipótesis que desde entonces he visto expresada de una forma u otra en una diversidad de artículos o textos.

La idea es la siguiente. Periódicamente en la historia de la humanidad, civilizaciones florecientes y muy influyentes sufren un colapso que lleva a que la humanidad sufra un retroceso demográfico, cultural, social, político… de todo tipo. El ejemplo más claro de esto es la caída del Imperio Romano. Este supuso en el siglo V de la era común un derrumbe de buena parte de la civilización mediterránea surgida bajo el liderazgo de Roma. Y fue seguida de un periodo en el que la pobreza, las enfermedades, las hambrunas y la mortalidad aumentó, con la consecuente depresión demográfica, muchas ciudades decayeron, desaparecieron muchas estructuras políticas avanzadas en favor de un sistema feudal mucho más simple, desapareciendo el concepto de ciudadanía, hubo inestabilidad política con guerras, se perdió una gran parte del conocimiento científico y de ingeniería civil, hubo un aumento de las creencias supersticiosas. La recuperación fue lenta y desigual. Al final de la edad media se habían conseguido adelantos en algunas disciplinas que mejoraban los logros del mundo clásico; arquitectura, armamento, imprenta y difusión de libros, por poner algunos ejemplos. Pero otros no se recuperaron hasta el siglo XIX o más tarde, como por ejemplo los sistemas de alcantarillado y de suministro de agua potable que tanto hacen por el control de las enfermedades transmisibles.

Muchas de las excavaciones que descubrieron y estudiaron los sitios arqueológicos con las claves de lo que sucedió en el Mediterráneo Oriental hace entre 3000 y 3500 años fueron llevadas a cabo por arqueólogos alemanes. Y muchos tesoros arqueológicos los encontramos en los museos de Berlin Mitte. No entraré a debatir ahora si es ahí donde deben estar o si deben retornarse a los países donde se encontraron. La situación del mundo complica mucho el debate. Pero en fin, si queréis haceros una idea del mundo antiguo, Berlín es un buen destino.

Muchas de las excavaciones que descubrieron y estudiaron los sitios arqueológicos con las claves de lo que sucedió en el Mediterráneo Oriental hace entre 3000 y 3500 años fueron llevadas a cabo por arqueólogos alemanes. Y muchos tesoros arqueológicos los encontramos en los museos de Berlin Mitte. No entraré a debatir ahora si es ahí donde deben estar o si deben retornarse a los países donde se encontraron. La situación del mundo complica mucho el debate. Pero en fin, si queréis haceros una idea del mundo antiguo, Berlín es un buen destino.

Pero en aquel libro, se hablaban de otras situaciones similares que se habían producido a lo largo de la historia. Se comentaban algunas otras crisis, como la demográfica del paleolítico superior, el colapso del imperio maya o la crisis de los Pueblos del Mar en el Mediterráneo Oriental, en las que una constelación de causas diversas provocan un derrumbe del estado de la civilización y la cultura humana, provocando un fuerte retroceso en su condición. Y lo que es más preocupante. Se preguntaba si determinados síntomas que estamos percibiendo hoy en día como son la crisis medioambiental, determinadas tendencias políticas y sociales, y una potencial crisis de materias primas y el comercio, no podrían ser los anuncios de un potencial derrumbe de la civilización actual, con un terrible matiz añadido. Los ejemplos anteriores, salvo la crisis del paleolítico superior, no amenazaron al conjunto de la especie humana sino a civilizaciones locorregionales más o menos amplias en extensión. Pero un crisis actual de la civilización tendría unas consecuencias absolutamente imprevisibles por sus dimensiones globales. No se trata de temer un apocalipsis, salvo situaciones bélicas de carácter cataclísmico, no podemos olvidar que recientemente se ha adelantado medio minuto el reloj del fin del mundo, sino de un derrumbe profundo de la cultura, la demografía, las comunicaciones, la ciencia y la técnica que podría durar siglos.

20090811-p1060364

Todos los días recibo el boletín de Amazon Kindle Flash, en el que me proponen libros electrónicos a precios baratísimos, con descuentos de hasta el 80 %. Por menos de un euro o menos de un euro y medio puedes comprar un libro. Que muy muy muy muy de vez en cuando merecen la pena. Pero sucede. Habitualmente son libros de ficción o de autoayuda. Pero hubo un día hace unas semanas en las que propusieron una serie de libros de historia que tenían una pinta estupenda. Por ejemplo, Posguerra de Tony Judt, que ya he leído, pero que no tengo porque me lo prestaron. De repente se podía comprar por un precio ridículo, 0,94 euros, así que me lo agencié para consultarlo de vez en cuando. Y otro de los que aparecieron fue el libro que nos ocupa hoy, escrito por Eric H. Cline y traducido por Cecilia Belza. Que me costó el doble… 1,89 euros.

20090811-p1060374

Este arqueólogo norteamericano se centra en las causas y consecuencias de uno de los derrumbes de la civilización mencionado. En concreto, el de la civilización mediterránea oriental en el siglo XII antes de la era común, que popularmente se conoce en ocasiones como la crisis de los Pueblos del Mar. Por haber coincidido esta crisis con la aparición en la escena histórica de las migraciones de una serie de pueblos que se conocen con este apelativo.

Hacia el final de la edad de bronce se había constituido una civilización multicultural en el Mediterráneo Oriental, que involucraba con una red de relaciones comerciales y políticas a culturas diversas como Micenas y otras civilizaciones en la cuenca del Egeo, las culturas minoica y chipriota en Creta y Chipre, Hatti, el imperio de los hititas, en lo que es hoy Anatolia y zonas adyacentes, las ciudades estados y comerciales de Canaan, y la potencia más destacada cultural, política y militarmente, Egipto. Habría además relaciones con las culturas mesopotámicas, libias y de otros puntos próximos. Este libro parte de las fuentes arqueológicas para hacer un repaso primero de la profundidad de las interrelaciones entre estas culturas, para posteriormente hacer un análisis de las causas de su caída, con el profundo vacío que se produjo y que no se pudo cubrir hasta siglos más tarde, incluso si alguna de estas culturas, como Egipto, tuvo cierta resistencia al colapso.

20090811-p1060377

No voy a decir que este libro sea una recomendación de carácter general para todo el mundo. Pero si os interesa el tema… Y bueno, que si hubiera tenido que pagar los 13,29 euros que cuesta habitualmente me lo hubiera pensado dos veces. Pero, por un precio mucho más reducido, no era cuestión de pensárselo. Y se lee rápido.

20090811-p1060458

[Libro] Lucrecia Borgia, la hija del Papa

Historia, Literatura

La familia romana de origen valenciano de los Borgia (o Borja en aragonés y catalán; ambas tendrían la misma pronunciación) es una de las más célebres del renacimiento y de las que más se ha hablado y escrito. Y pocas veces con ecuanimidad, ya que la objetividad absoluta es probablemente una utopía. Y entre sus miembros, ha pasado a la historia como paradigma de la mujer fatal Lucrezia, la hija de Rodrigo Borja, también conocido como el papa Alejandro VI. Antes de las vacaciones vi en la televisión una película especialmente mala sobre esta familia, que me hace suponer que tampoco hay mucho interés en hablar de la verdad. Ya saber, no dejes que la verdad te estropee una buena historia. Curiosamente, poco después me encontré con este libro de Dario Fo que habla del personaje histórico, y no pude evitar la tentación de conocer que versión nos iba a dar del personaje el comprometido actor y escritor italiano.

Lucrecia Borgia, la hija del Papa
Dario Fo; traducida por Carlos Gumpert
Editorial Siruela, Nuevos Tiempos, 2014
Edición electrónica

Buena parte de la vida de Lucrezia pasó en la bella ciudad de Ferrara, aquí el interior de la catedral.

Buena parte de la vida de Lucrezia pasó en la bella ciudad de Ferrara, aquí el interior de la catedral.

Dario Fo nos propone un repaso a la vida de Lucrezia, pues no deja de ser un libro biográfico, pero con una cierta novelización de los acontecimientos vitales de la joven. Y es una biografía completa, que no se difumina cuando desaparecen del mapa y de la línea del tiempo los protagonistas masculinos de su familia, su padre y su hermano Cesare. De hecho, en la biografía que nos propone Fo, la vida y la figura de Lucrezia, muy joven todavía, se pone interesante cuando negocia su matrimonio con Alfonso, el hijo de Ercole d’Este, duque de Ferrara para entrar a formar parte de la prestigiosa familia estense. Y tras ello se centra en su papel como futura duquesa de Ferrara, y como tal duquesa, mujer comprometida con su pueblo, incluidos los más desfavorecidos, y que recibió el cariño de los ferrarenses al reconocer los esfuerzos de la joven duquesa.

Aunque con el tiempo perdió parte de su importancia pasada, fue centro de esplendor para la artes y la cultura; en la imagen la "comune" de Ferrara.

Aunque con el tiempo perdió parte de su importancia pasada, fue centro de esplendor para la artes y la cultura; en la imagen la “comune” de Ferrara.

Fo muestra sus simpatías por la duquesa. La joven marioneta de los Borgia va madurando, adquiere una personalidad propia, y acaba siendo una mujer de una ética que podemos llegar a suponer incluso impecable, muy alejada de la imagen frívola y fatal que de ella se suele transmitir. Siempre me ha divertido una cosa de esa mala fama de Lucrezia… Por el prestigio de la familia de Este, y por las relaciones matrimoniales de su descendencia, leí en su momento que es antepasada de todas las testas coronadas que quedan en Europa en la actualidad.

En cualquier caso, probablemente ni el súcubo que algunas versiones tradicionales nos han transmitido, ni la santa que por momentos Fo parece querer decirnos que fue. Una mujer inteligente, que en su momento subo independizarse de su difícil familia, para ser admitida en otra, de más prestigio histórico, y comprometida con los intereses de la misma y de los territorios que gobernó. También una lectura entretenida para todo aquel que guste de la historia, y que considere que muchas veces la propia historia es más interesante que la ficción. O que la ficción histórica o que la historia ficcionalizada.

Y el suegro de Lucrezia, el duque Èrcole I d'Este, tiene dedicado un corso, una de las calles más bellas de la ciudad. Por cierto, que Ferrara es también el lugar donde transcurre otra novela que me gusta mucho, "El jardín de los Finzi-Contini" de Giorgio Bassani.

Y el suegro de Lucrezia, el duque Èrcole I d’Este, tiene dedicado un corso, una de las calles más bellas de la ciudad. Por cierto, que Ferrara es también el lugar donde transcurre otra novela que me gusta mucho, “El jardín de los Finzi-Contini” de Giorgio Bassani.

[Fotos/historia] 70º aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz

Fotografía, Historia

Hace poco más de 70 años, el 12 de enero de 1945, el ejército soviético inició la ofensiva final sobre la Alemania nazi en lo que habitualmente es conocido como la Batalla de Berlín, aunque fue una ofensiva que se extendió de norte a sur por toda la Europa oriental, aunque su fin último fuese la toma de la capital del reich aleman. Fue una campaña durísima, en la que se cometieron muchas atrocidades, por parte de ambos bandos, algunas no bien conocidas por ser cometidas por el bando vencedor. Y también se fueron descubriendo muchas otras cometidas por los alemanes durante los años previos.

Y algunos de esos descubrimientos más atroces tienen que ver con el descubrimiento y liberación de los campos de concentración y de exterminio que los alemanes habían sembrado por buena parte de la Europa central y oriental. El más significativo por sus dimensiones, por estar activo a principios de 1945, y por la cantidad de personas exterminadas en el se encontraba en la población polaca de Oświęcim, no lejos de Cracovia, que los alemanes habían rebautizado con el germánico nombre de Auschwitz. Y con este nombre han pasado el conjunto de campos de prisioneros y de exterminio de tan infame recuerdo, Auschwitz-Birkenau.

Ayer mismo se conmemoró, sigo sin entender por qué algunos medios utilizan la palabra “celebró”, el 70º aniversario de la liberación del campo. Lugar que yo tuve la ocasión de visitar el 10 de julio de 2008. Una visita que recomiendo a todo el mundo. Para tomar especial conciencia de en qué el ser humano, tan pagado de sí mismo, puede llegar a convertirse en ocasiones. Ojalá pudiéramos decir aquello de “que no se vuelva a repetir”. Lamentablemente, a pequeña escala, pequeños auschwitzs siguen dándose por todo el mundo, a los que muchas veces cerramos los ojos, como si nos molestara verlos. Como si la mejor forma de tranquilizar nuestras conciencias fuera ignorarlos y no acabar con ellos.

Os dejo algunas fotos de aquella visita.

20080710-IMG_4322

20080710-IMG_4323

20080710-IMG_4337

20080710-IMG_4364

20080710-IMG_4380

20080710-IMG_4386

20080710-IMG_4394

Estanque de las cenizas

 

20080710-IMG_4424

[Historia] 2º de Bachiller en el curso 1939 – 1940

Historia

En este Cuaderno de Ruta no suelo hablar de cuestiones relacionados con mi vida privada. Es un escaparate de mi tiempo libro, mis aficiones y mis inquietudes culturales. El flanco familiar no suele aparecer, porque soy relativamente celoso de mi privacidad; el flanco sociopolítico no aparece, porque no tengo mucha confianza en la tolerancia y en el respeto que se practica en el país en el que me ha tocado nacer y vivir. Así que queda como un diario de mi tiempo libre, de mis ratos de ocio.

Pero hoy voy a hacer una excepción. Hace dos semanas falleció mi padre. Era ya mayor. 88 años hubiera cumplido en diciembre. Una edad que hoy día nos parece normal; pero cuando él nació, un privilegio al alcance de muy pocos. En los días que siguieron tocó hacer limpieza y orden de objetos. Especialmente mi hermana que convivía con él. Y entre ellos apareció una carpeta. Esta carpeta.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Ni yo ni mi hermana la conocíamos. Yo había visto, años ha, algunos documentos de mi padre de su vida escolar, pero no conocía esta carpeta. Era la carpeta de dibujo, tanto artístico como geométrico, e incluye trabajos de sus años de 2º y 3º de bachillerato. Lo que entonces se llamaba el bachillerato elemental. Vendrían a equivaler por las edades a las que se cursaba al actual 6º de educación primaria y 1º de educación secundaria obligatoria. O 6º y 7º de EGB, para los que estudiamos aquella versión de nuestro sistema educativo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Por los rótulos de las láminas de dibujo podemos saber dos cosas. Que mi padre estudió 2º de bachillerato elemental en el curso 1939 – 40, y 3º al año siguiente, 1940 – 41. Yo sabía previamente que sólo había cursado hasta ese año. A finales de 1941 hubiera cumplido 15 años. Por lo tanto, dejó de estudiar a los 14 años, años en los que terminaba la educación obligatoria en aquel momento. Puesto que no llegó a cursar el último año del bachillerato elemental, en algún momento debió de perder un curso. Pero desconozco las circunstancias. En primer lugar, desconozco el rigor con el que se trataba el asunto de la escolarización y el acompasamiento con la edad. En segundo lugar, estos cursos de los que estamos hablando son los inmediatos al final de la guerra civil, que desconozco hasta que punto afectó a la escolarización de los niños y adolescentes del momento. En tercer lugar, durante la guerra, en 1938, quedó huérfano de madre, con once años de edad. No fueron fáciles los años de aquella generación, no.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Quizá fueron las dificultades de aquellos años y los que siguieron de posguerra lo que provocó que en casa mis padres no fueran muy proclives a hablar de aquellos tiempos. Mi madre un poco más. También quedó huérfana en el año 1938, y tenía dos años menos que mi padre. Sé algunas cosas más de su infancia y entorno, aunque también me he quedado con lagunas que nunca he conseguido aclarar.

Deduje en su momento, aquí ayudo mi formación profesional, los motivos del fallecimiento de mis abuelas. Mi abuela Micaela, la madre de mi madre, fue con casi toda seguridad diabética y probablemente murió por una sepsis derivada de una complicación infecciosa en alguna de sus extremidades. Mi abuela Fidela, la madre de mi padre, tiene toda la pinta de haber padecido una insuficiencia cardiaca congestiva. Por lo joven que era cuando murió, probablemente causada por un enfermedad valvular con origen en una fiebre reumática, complicación frecuente de las amigdalitis estreptocócicas infantiles cuando no existían los antibióticos.

Pero estos días he estado muchos ratos en modo reflexivo. Y he descubierto que existen muchos vacíos, más de los que imaginaba, en la memoria histórica de nuestra familia, en unos periodos atribulados de la historia del país y del mundo. Y ahora será difícil que puedan ser rellenados. Solo nos queda imaginar… Y aprender del pasado, y documentar nuestras vivencias para los que vienen detrás de nosotros. Para que nos comprendan mejor. Y, quién sabe, para que aprendan de nuestros errores y aciertos. Y también nos queda que mi padre, a sus 13 años, dibujaba bastante bien.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

[Libro] La Gran Guerra

Historia, Literatura

Tercer volumen de la serie de historietas, cómics o historias gráficas, como los queráis llamar, de los que estoy dedicando a la conmemoración del 100º aniversario de la PRIMERA GUERRA MUNDIAL. Esa guerra que decían que iba a acabar con todas las guerras, pero que a algunos nos parece que es una guerra que todavía no ha acabado, que muchas de las cosas que pasan en el mundo hoy en día tienen su origen en ese malhadado conflicto. Un conflicto en el que claramente hubo perdedores, y sólo algunos ingenuos o cínicos creen que hubo vencedores. Y este especial volumen que firma JOE SACCO, con la colaboración de un ensayo firmado por ADAM HOCHSCHILD, nos cuenta un ejemplo que demuestra que con carácter general, no. No hubo ganadores.

Por cierto, esta reseña está ilustrada con fotografías de las antiguas trincheras de la guerra civil española en la Sierra de Alcubierre. En los últimos doscientos años, en este país no “nos ha gustado” pelear contra los demás; “hemos preferido” hacerlo entre nosotros… cosas que pasan. Tan malo lo uno como lo otro.

La Gran Guerra
Dibujos y anotaciones de JOE SACCO
Ensayo sobre el primer día de la batalla del SOMME de ADAM HOCHSCHILD
Traducción de MARC VIAPLANA CANUDAS
Colección RESERVOIR BOOKS; Literatura Random House, 2014

Trincheras en Alcubierre

Estamos ante un trabajo de SACCO muy especial. Este autor de historietas norteamericano se ha caracterizado por su inmersión en diversos conflictos armados que asolan o han asolado el mundo en los tiempos contemporáneos. En esta ocasión, sin embargo, se retrotrae hasta la segunda década del siglo XX para mostrar en un gran panorama de 16 páginas unidas que muestran una peculiar continuidad espacio-temporal en torno al día 1 de julio de 1916, primer día de la batalla del SOMME, el día más catastrófico en toda la historia del ejército inglés o británico, el día en que más soldados luchando bajo esta bandera han muerto en el campo de batalla. Un panorama desplegable que va desde la soledad del general HAIG en su privilegiada retaguarda y con sus “infalibles” planes de batalla procedentes de ese oximoron que se ha dado en denominar “inteligencia militar”, y que recorre los preparativos la batalla, los bombardeos, esa maldita primera hora en la que murieron 10.000 hombres y el sufrimiento y muerte de los miles de heridos en tierra de nadie, el caos en los hospitales de campaña insuficientes, y la actividad de los enterradores. Sin palabras. Por que no hacen falta.

El desplegable viene acompañado de un cuadernillo en el que además de un prólogo, encontramos un texto del historiador y ensayista ADAM HOCHSCHILD en el que pone nombres y personalidad a esos miles de muertos, y carga con dureza contra los altos mandos insensibles a la muerte de estos hombres. Incluye también el cuadernillo una guía anotada por el propio SACCO para quien quiera tener más datos de lo que se puede contemplar en el panorama desplegable.

Trincheras en Alcubierre

El panorama desplegable no tiene palabras, como ya he dicho. Pero no se lee “de una sentada”. Exige una observación minuciosa. Son cientos los detalles que nos ofrece JOE SACCO para comprender mejor lo que sucedió aquel día y lo que pudieron sentir o pensar quienes participaron. Es fruto de una planificación muy fina, y de una documentación intensiva con el fin de ser fiel a la historia y a quienes dieron su vida. Conmovedor, y a ratos provocador de una intensa rabia, casi ira, es también el texto de HOCHSCHILD. Un texto que carga contra la incapacidad de un alto mando que seguía peleando la guerra con unas reglas que ya no valían. Y lo sabían, o debían saberlo. Los antecedentes de la campaña de Crimea, la batalla de Magenta, la Guerra Civil americana o la Guerra Ruso-Japonesa permitía saber perfectamente que los avances frontales contra un enemigo bien armado conllevaban una enorme cantidad de bajas ante las poderosas artillerías y máquinas ametralladoras, cada vez más modernas. Que un bombardeo intenso contra un enemigo que sabe que puede ser bombardeado y que puede prepararse puede no tener efecto. Que no hay secreto que valga para un ataque de semajante envergadura. Que en los sesenta minutos antes de comenzar el avance los oficiales de primera línea sabía y muchos informaron que la preparación artillera no había servido para nada. Que nadie tuvo el valor de parar una ofensiva condenada al fracaso. La figura de DOUGLAS HAIG ha sido muy debatida. Pero todo se resume en dos grupos de personas. Quienes dan valor al individuo como persona, lo consideran y considerarán siempre como “el carnicero del SOMME”. Un anticuado, terco, inflexible hombre que no dudó en mandar matar cientos de miles de personas por unos kilómetros que nada decidieron. Quienes gustan de considerar los soldados como “efectivos”, números anónimos en un falso tablero de ajedrez, hablan todavía de “sus méritos”. Difícil que estos dos grupos alguna vez lleguen a un acuerdo. Es un problema de valores. No de conocimiento de la realidad.

La batalla del SOMME se prolongó hasta noviembre de ese mismo año. Casi cinco meses de carnicería para que al final los frentes apenas se movieran. Más de un millón de bajas entre muertos, heridos y desaparecidos. Los apologetas de la batalla hablan de que “puso las bases de la victoria final de la entente”. Sin embargo, la guerra tuvo todavía muchos momentos en los que la balanza pudo decantarse de un lado u otro. Al final, la guerra no se ganó en el frente. Lo que allí sucedió no fue más que el reflejo de lo que sucedió en los países contendientes, lejos del frente de batalla. Los que se hundieron, en el interior, perdieron la guerra; los que no, pudieron justificar las carnicerías que provocaron sus generales.

Si recomiendo este libro. Este y otros sobre el tema deberían ser imprescindibles. Si no, la PRIMERA GUERRA MUNDIAL continuará inacabada por mucho tiempo más.

Trincheras en Alcubierre

[Libro] La muerte blanca

Historia, Literatura

De nuevo con un libro que nos sirve para conmemorar el 100º aniversario de aquella barbaridad que llamamos Primera Guerra Mundial. Y como ya más o menos indiqué, de nuevo utilizando la historieta como medio adecuado para reflejar algunos de los horrores de aquella contienda. En esta ocasión, nos referiremos a uno de los escenarios de la guerra menos conocidos. Seguramente, la mayor parte de la gente asocia la Gran Guerra con los eventos del Frente Occidental, aquella línea interminable de trincheras que iban desde el Canal de la Mancha hasta la frontera francosuiza. Sin embargo, hubo otros escenarios notables. Hoy comentaré el escenario alpino, donde se desarrollaron algunas de las más tremendas batallas entre italianos y austrohúngaros.

La muerte blanca
Texto de Robbie Morrison; ilustraciones de Charlie Adlar
Colección Independientes USA; Planeta DeAgostini, 2014

Estamos en los Alpes Dolomitas. En un puesto de avanzada italiano atrincherado frente a las posiciones austriacas en el ficticio altiplano Alighieri. Un nuevo soldado se incorpora a la trinchera, donde manda un sargento comisionado como teniente, que impone una disciplina y unos modos poco convencionales. En el frío, entre la nieve, el enemigo es confuso. Lo mismo puede ser el soldado imperial de enfrente que tu propia cadena de mando. El nuevo soldado es de etnia italiana, pero procede de los territorios austriacos próximos a Trieste. Algunos de sus vecinos y amigos pelean en el bando de enfrente. A los terrores habituales de la guerra, se suma la “muerte blanca”. Pronto los “estrategas” de ambos ejércitos comprenden que un bombardeo adecuado de las laderas de las montañas puede provocar tremendas avalanchas que pueden sepultar a batallones enteros de enemigos. O de los propios. A veces eso da igual.

Festung (fortaleza) Hohensalzburg - Salzburgo

Festung Hohensalzburg, la fortaleza de Salzburgo, allí me supe por primera vez con cierta profundidad de la tremenda guerra que se libró en los Alpes.

Motivada por las historias de cadáveres momificados de soldados que murieron hace un siglo, y que aparecen ahora en los glaciares alpinos como consecuencia del deshielo producido por el calentamiento global, los dos autores de esta historieta nos trasladan a un particular infierno helado. No es casualidad que el nombre del lugar sea Alighiere, en honor al poeta florentino que nos traslado a los infiernos y al purgatorio en su Divina Comedia. También juega con la ironía cuando algunos de los soldados tienen el nombre de CadornaDiaz, igual que los dos generales italianos que asumieron el mando supremo del ejército. El primero de los cuales considerado como un ineficaz y cruel militar que llevó a la muerte a muchos de sus compatriotas sin resultado de ningún tipo.

A pesar de la fama mundial de la novela Adios a las armas de Hemingway, llevada a la gran pantalla por Frank Borzage con protagonismo de Gary Cooper, y que se desarrolla en la batalla de Caporetto, batalla que estuvo a punto de dar la victoria final a los austriacos, la historia del frente alpino es poco conocida. Italia no entró en guerra en 1914 al mismo tiempo que la mayor parte de los contendientes principales. De haberlo hecho, tal vez tendría que haber honrado la Triple Alianza, que le obligaba a un pacto de mutua defensa con los imperios centrales. Sin embargo, aduciendo que sólo estaba obligado a responder ante una agresión a cualquiera de los firmantes de la alienza, y que en este caso Austria-Hungría, que fue quien empezó las hostilidades, lo hizo como agresor. No les faltó su punto de razón a los italianos.

Festung (fortaleza) Hohensalzburg - Salzburgo

Así como los italianos habían constituido tropas especializadas en montaña, los alpinos de los que se ven monumentos por toda la península itálica, los austriacos, a pesar de su montañoso país, no los tenían.

Sin embargo, más criticable es que desde el primer momento el gobierno italiano viese la guerra como una posibilidad de ganar territorios, especialmente azuzado por los partidos irredentistas. Dos posibilidades había. Entrar de parte de los imperios centrales, con la esperanza de recuperar los territorios de Saboya que arteramente les fueron birlados por Napoleón III, o hacerlo de parte de la Entente con el fin de apoderarse de territorios austriacos en el Tirol del Sur, en Trieste o en Istria, donde se localizaban algunas minorías de habla italiana. Entre otras de habla eslava o alemana. Dudosa la legitimidad en la reclamación.  Finalmente, en 1915 firmó un pacto secreto en Londres con la Entente, y declaró la guerra al Imperio Austro-húngaro, que no a Alemania, abriendo un frente que resultó igualmente un trampa mortal de trincheras inhumanas para cientos de miles de hombres de ambos bandos.

A punto de perder la guerra en 1917, consiguieron rehacerse y dar un golpe mortal al agotado imperio de los Habsburgo en octubre de 1918. Las ganancias territoriales fueron pequeñas, y dado el coste humano y material que tuvo la guerra para Italia, la victoria para ellos se puede considerar pírrica. No sólo eso, la ruina que siguió a la guerra abrió el paso al surgimiento del fascismo y a la dictadura de Mussolini. Triste papel el del reino de Italia en aquellos tiempos. De los más tristes.

La novela gráfica que tenemos aquí se centra en la dureza del escenario alpino, donde se luchó en condiciones increíblemente hostiles por la dureza del terreno y del clima, que se unían a la crueldad de la guerra, tanto la ejercida por el enemigo como por los propios mandos. El expresionismo del dibujo de Adlar, con sus trazos al carboncillo, os trasladan a un ambiente infernal en sí mismo. Conocido este dibujante por su participación en The Walking Dead, muestra sin duda alguna en esta historieta que el terror no tiene por qué tener un carácter sobrenatural o fantástico para ser tal terror. Que el ser humano se basta y se sobra.

El guion es más simplón, más maniqueo y más previsible, no está desde mi humilde punto de vista a la misma altura que el expresionismo de las viñetas. Pero un duro final, lo pone a la altura de esta historia de terror que, siendo ficticia, bien pudo ser real o resumir otras muchas que sucedieron y no se documentaron en aquellos malhadados tres años de guerra. Considero que el libro es bastante recomendable.

Festung (fortaleza) Hohensalzburg - Salzburgo

Hubieron de reconvertir regimientos de infantería en tropas de montaña, entre los cuales el número 59 que se conmemora en la gran fortaleza que domina la ciudad austriaca.

[Historia – Televisión] Cómo contaron la Gran Guerra los que participaron en ella

Historia, Televisión

Introduzco hoy uno de esos artículos que sin frecuencia definida voy metiendo con cualquier excusa para hablar de la Primera Guerra Mundial en el centenario de su comienzo. La “guerra que iba a acabar con todas las guerra”, pero que da la sensación a veces que es la guerra que todavía no ha acabado. Sus consecuencias se hacen sentir incluso 100 años después.

Mi libro favorito sobre esta contienda es La belleza y el dolor en la batalla del historiador sueco Peter Englund. Podéis ver lo que me pareció en el enlace anterior. Y sin duda, aparte del buen estilo literario con el que está escrito, uno de los factores importantes del interés que despertó en mí está en que se basa en los testimonios de personas reales que estuvieron allí, en los distintos escenarios de la guerra, y que nos legaron sus testimonios mediante diarios, cartas u otros escritos. Una lectura absolutamente recomendable.

La BBC ha ofrecido una miniserie de tres capítulos que de alguna forma se basa en el mismo concepto. Ha cogido tres situaciones importantes durante la guerra, ha tirado de los testimonios de personas que participaron en ella, y nos ha ofrecido una versión dramatizada de lo que sucedió. Bajo el título Our World War, se centra en las vivencias de los soldados de la Fuerza Expedicionaria Británica al Frente Occidental.

Soldado de la guardia montada

A muchos les parece que hoy en día el ejército británico, antaño una de las glorias del imperio, se ha quedado relegado a actividades ceremoniales para turistas, como este soldado de la guardia monta en Whitehall.

El primero de los capítulos nos llevaba al primer enfrentamiento entre el ejército de levas forzosas alemán, atacando en masa, contra el ejército voluntario profesional británica, con unidades más reducidas pero mucho mejor adiestradas, en la batalla de Mons (1914)a. La victoria fue alemana, pero a costa de muchísimas bajas, y no pudieron impedir la retirada ordenada de las maltrechas divisiones británicas.

El segundo de los capítulos, sobre el que me extenderé un poco más adelante, nos sitúa ya con el ejército no profesional de voluntarios que se agrupaban en unidades homogéneas respecto al lugar de procedencia de sus componentes. Así, seguiremos a una compañía de voluntarios de Manchester, amigos y conocidos también en los tiempos de paz, que sufren duramente en los primeros días de la batalla del Somme (1916), cuyo primer día marcó el record de soldados muertos en un día de batalla para el ejército británico en toda su historia. Esta agrupación por afinidad de origen y por sentimiento de pertenencia viene potenciándose desde la antigüedad. Los hoplitas griegos y las falanges macedónicas formaban unidades compactas con fuerte sentido de pertenencia y de solidaridad con los compañeros de armas de la misma ciudad. Los regimientos de voluntarios de la guerra civil americana se formaban en cada uno de los estados combatientes, y con frecuencias los voluntarios se alistaban juntos en los mismos.

El tercero de los capítulos nos habla de la introducción a gran escala del carro de combate como arma fundamental en las ofensivas por tierra, y lo hace a propósito de la batalla de Amiens (1918), en lo que sería el inicio de la ofensiva de los 100 días que dejó al ejército alemán en el frente occidental al borde del colapso, y que aceleró el final de la contienda. A estas alturas de la guerra los británicos empezaban a dar señales de agotamiento en su capacidad para alistar voluntarios, y empezaron a recurrir a la levas forzadas.

Cambio de guardia en Buckingham Palace

Pero eso no es así. De nuevo un ejército profesional, participa en abundantes conflictos por el mundo como un apéndice casi inseparable del ejército de los Estados Unidos. Creo que incluso los regimientos que guardan Buckingham Palace van de vez en cuando a la guerra.

Tenemos por lo tanto un tríptico de situaciones que nos hablan de la evolución de la guerra, así como de la evolución del ejército británico y de las motivaciones y las relaciones entre sus componentes a lo largo de la misma, contados por los propios protagonistas. Aunque con un realización menos homogénea de los deseable, la miniserie en su conjunto, es bastante recomendable, especialmente a quien se interese por temas históricos con razonable rigor. No se ceba en los temas conflictivos pero tampoco los evita. La cobardía, los rencores entre compañeros, las ejecuciones sumarias de prisioneros, el fuego “amigo”,… no son los temas importantes pero sí temas secundarios que aparecen en las historias.

Mención especial merece el segundo capítulo de la serie. La que nos sitúa en la batalla del Somme, y en la que se plantean las relaciones entre compañeros de armas que son compañeros y amigos también en la vida civil. Y todo alrededor de la detención de un soldado por cobardía, su sometimiento a un consejo de guerra y su posterior asesinato oficial por fusilamiento. Sin embargo, este es el trasfondo. El capítulo, con un guion magnífico, alterna una conversación de un soldado con un capellán castrense, ante las dudas éticas del muchacho que ha sido elegido para formar parte del pelotón de fusilamiento. Y el capellán que se ve obligado a defender la decisión del alto mando de castigar con dureza las deserciones. La conversación no tiene desperdicio y, alternada con el relato visual de las peripecias del muchacho en un bosque bajo la niebla en el que se mezclan las compañías británicas y alemanas, junto con soldados perdidos de todos los bandos, nos ofrece una pequeña obra de teatro de apenas una hora de duración que podemos calificar de primer nivel. Totalmente recomendable. Magistral.

Guardia en Windsor Castle

Podemos ver en esta imagen de un guardia en el castillo de Windsor que las armas que “lucen” no son precisamente de juguete.

[Cine / Historia] La Primera Guerra Mundial en el cine

Cine, Historia

El 29 de julio de 1914 la Primera Guerra Mundial había comenzado, pero el mundo no se había enterado. De hecho, la mayor parte de los contendientes todavía no habían declarado el estado de guerra, e incluso algunos de los principales actores de la misma estaban considerando todavía la “pertinencia” de su participación. De momento lo que parecía es que había una refriega en la frontera en el Imperio Austro-húngaro y el pequeño reino de Serbia. Y que las bombas volaban sobre el Danubio para caer sobre Belgrado, la capita de este país.

Pero lo más significativo de tal día como hoy hace 100 años fue la movilización general decretada en Rusia, hecho que decididamente impulsó al Reich alemán a prepararse para la guerra. Había mucho miedo entre los militares germanos a que en unos años al tremendo potencial humano de los rusos se sumase un modernización tecnológica que los haría invencibles. En 1914, la previsión es que la superioridad técnica y organizativa del ejército alemán podría superar la desventaja demográfica. Algo de eso hubo.

En cualquier caso, en aquellos momento ya despuntaba como medio de entretenimiento de masas el cinematógrafo. Y este medio ha recogido en numerosas películas en los últimos 100 años los avatares que “la guerra que habría de acabar con todas las guerras” deparó a las gentes de la época. Son muchas y muy variadas las películas que se podrían comentar sobre el tema. Yo voy ha hacer una selección muy personal y muy subjetiva de lo que me parece importante o interesante. Una selección que casi seguro no coincidirá con las de otros, que se queda corta, con seguridad, pero que para mí representa diversos aspectos de aquel conflicto que me parecen importantes.

Sin novedad en el frente (All Quiet in the Western Front, 1930)

Esta película es imprescindible, aunque quizá sea todavía más imprescindible la lectura de la novela de Erich Maria Remarque en la que se basa. Probablemente sea la obra antibelicista por excelencia. Basada en las vivencias del propio Remarque en las trincheras del frente occidental, va reflejando a lo largo del desarrollo de la guerra las distintas fases por las que pasaron los participantes en la contienda, especialmente desde el punto de vista del bando que resultó perdedor a la larga, lo que se refleja en la desesperanza que acompaña la obra y que se va haciendo más profunda conforme avanza el paso del tiempo. Quizá si los propios alemanes hubieran sido capaces de digerir su propia historia, si hubiesen sido capaces de hacer ellos su propia adaptación cinematográfica, otro gallo le hubiera cantado al siglo XX. Pero aquella desesperanza que destilan tanto la novela como la película derivó a la exaltación del nacionalismo alemán y un abrazo irreflexivo de las demenciales doctrinas del fascismo, el racismo y la xenofobia. La película, dirigida por Lewis Milestone, es de nacionalidad norteamericana. Pero se aleja de la criminalización tradicional del enemigo en la cinematografía de este país, y recoge la sensibilidad de este alemán, uno de los más claros enemigos del nazismo y del totalitarismo, de los que usó la pluma y la cultura para luchar contra las armas.

Adios a las armas (A Farewell to Arms, 1932)

Una de las actitudes más cínicas desde mi punto de vista durante la Gran Guerra fue la del reino de Italia. Aliada de los imperios centrales durante las dos décadas anteriores al conflicto, el gobierno italiano no ocultó sus ganas de entrar en el conflicto con la esperanza de una expansión territorial. A costa de el Imperio Otomano decadente, a costa del no menos tocado Imperio Austro-húngaro, quizá para recuperar la Saboya perdida en beneficio de Francia durante la unificación italiana. Al final, el mejor postor fue la entente cordiale, e Italia traicionó a sus tradicionales aliados, abriendo un nuevo frente que se extendía por los Alpes del Tirol y el valle del río Isonzo. Dos elementos condicionaron este frente; la dureza de las batallas en alta montaña y los numerosas y duras batallas del Isonzo, hasta doce cuentan los historiadores entre junio de 1915 y noviembre de 1917, que produjeron un enorme desgaste material, humano y moral entre los combatientes.

En esta película basada en la novela del mismo nombre de Ernest Hemingway, nos situamos en la duodécima batalla del Isonzo, más conocida como batalla de Caporetto. Esta batalla, en la que los austriacos contaron con el apoyo de unidades alemanas que ponían en práctica nuevas tácticas para penetrar en los sistemas defensivos de trincheras, se produjo el hundimiento del frente italiano, con tropas muy desmoralizadas que se rendían por miles, y que estuvo a punto de producir la debacle de Italia, lo que habría podido suponer la liberación de tropas para ser trasladadas al frente occidental o incluso la apertura de un frente en el sur de Francia. Sin embargo, no se produjo el hundimiento total, y la ofensiva pudo ser detenida en el río Piave, cerca de Venecia donde se sostuvo el frente hasta las ofensivas italobritánicas hacia el final de la guerra.

La película dirigida por Frank Borzage narra acontecimientos integrados en el desastre de Caporetto. Sin embargo, al contrario que la novela que nos habla del conjunto de la situación bélica, la adaptación cinematográfica incide en el romance entre el conductor de ambulancias y la enfermera, quedando disminuida la profundidad del tono general, que queda de este modo en un nivel más frívolo. Indudable el interés histórico de los hechos relatados, aunque cinematográficamente pueda tener un interés menor.

Palacio del Dolmabahçe

Aunque menos conocidos que el frente occidental, los diversos frentes de la Europa oriental tuvieron su importancia, especialmente porque provocaron la dispersión de fuerzas de los imperios centrales. No obstante, estos contaron con el Imperio Otomano que todavía se gobernaba desde el Palacio de Dolmabahçe en Estambul.

La gran ilusión (La grande illusion, 1937)

En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, el director francés Jean Renoir nos ofrece una de sus obras maestras en la que a propósito de las andanzas de dos pilotos de guerra franceses abatidos y hechos prisioneros, que acaban en una fortaleza bávara de alta seguridad por sus continuados intentos de fuga, se dedicá a hacer una profunda reflexión sobre algunos de los conceptos de la sociedad europea, el concepto de clase, de nacionalidad, el antisemitismo, y otros, que fueron puestos a prueba en aquellas convulsas décadas del principio del siglo XX y que condicionaron buena parte de su desarrollo.

Es un filme que tras su apariencia aventurera, como momentos de comedia incluso, condensa el pensamiento de Renoir de un ser humano único y solidario como alternativa a los condicionantes nacionalistas o racistas, que le llevan al enfrentamiento de unos con otros o al beneficio de los totalitarismos, siempre con un componente populista. Para mí es un imprescindible de la reflexión sobre las causas y las consecuencias de los conflictos armados que asolaron el planeta en sus cinco primeras décadas.

Como dato curioso, una de las escenas del filme confronta a unos eufóricos alemanes cantando Die Wacht am Rhein y que son contestados por los prisioneros franceses cantando la Marsellesa conforme llegan las noticias del fracaso aleman en su avance sobre Verdún. Esta confrontación entre ambas canciones se repitió después en una célebre escena de Casablanca.

La reina de África (The African Queen, 1951)

Según decía mi madre, la película favorita de mi abuelo. Y seguramente una de las mías. Dirigida por John Huston, un rodaje difícil y accidentado en África, nos habla de cómo la mojigata misionera induce al borrachín piloto del barquito La reina de África para atacar un barco alemán, una cañonera en el lago Victoria. Una aventura y un romance irrepetible con un reparto y un director en estado de gracia.

La realidad de la guerra en tierras en africanas fue mucho más compleja. Alemania había iniciado su aventura colonial en diversos puntos de la geografía de este continente. Pero sus colonias se encontraban dispersas, incomunicadas entre sí y mal comunicadas con la metrópoli, cuya flota encerrada en sus bases por el bloqueo del Mar del Norte poco podía hacer por llevarles ayuda y tropas. Las colonias alemanas como tales cayeron, pero un cierto número de tropas mixtas alemanas y nativas estuvieron activas en el África Oriental durante la mayor parte de la guerra. Con gran movilidad y una buena adaptación al difícil terreno, mantuvieron en jaque a un número de tropas mucho mayor del imperio británico, menos adaptadas, que sufrieron muchas bajas, más debido a las enfermedades y al clima que a la propia acción bélica, al mismo tiempo que impedían que fueran utilizadas en los campos de batalla europeos. Los alemanes estuvieron al mando del teniente coronel von Lettow-Vorbeck que nunca sufrió una derrota en el campo de batalla, y que firmó el alto el fuego el 14 de noviembre de 1918, cuando le llegó el telegrama de que Alemania había cesado su actividad bélica tres días antes.

Senderos de gloria (Paths of Glory, 1957)

La Primera Guerra Mundial inspiró en Stanley Kubrick una de las películas antibélicas más importantes de la historia del cine y la que muchos consideran la mejor película del director neoyorquino. Basada también en una novela de entreguerras, escrita por Humphry Cobb, está basada en hechos reales. Los bombardeos de la artillería sobre las posiciones propias están ampliamente documentados, así como juicios militares contra soldados para escarmiento general, aun a sabiendas de que los juzgados y ejecutados eran inocentes de los hechos que se les imputaban.

La película arrastra también una fuerte crítica hacia las ambiciones de políticos y militares de alta graduación que anteponen su prestigio y sus carreras por encima de la vida y la seguridad de sus subordinados, convertidos en meras marionetas y carne de cañón para alimentar sus propias ambiciones. En una guerra larga, cruel y tediosa por la fuerte estabilidad de los frentes como fue la del frente occidental en la Primera Guerra Mundial, la moral de la tropa se veía disminuida con frecuencia. Llegó a haber situaciones en los que los soldados franceses se encontraban oficiosamente de huelga ante las condiciones en las que se veían obligados a sobrevivir en las trincheras. Y condiciones clínicas hoy reconocidas como el síndrome de estrés postraumático en aquellos momentos se veían como meros indicativos de debilidad o cobardía, y tratadas con dureza disciplinaria. La deshumanización de la guerra no se refiere sólo a cómo se enfrentan entre sí los que son adversarios o enemigos, sino que también afecta a las relaciones y los valores de toda la sociedad.

Las duras críticas que emite la película hizo que fuera prohibida o censurada en muchos país, incluidos no pocos de ellos en lo que se ha llamado “occidente democrático”. Especialmente en los países francófonos, ya que es el ejército francés el que es especialmente cuestionado durante la película, también las dictaduras militares, o la “neutral” Suiza uno de los países más militarizados del mundo pusieron trabas a la distribución y proyección del filme.

Hoy en día el filme está considerado por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, como un bien cultural a preservar por ser culturalmente, históricamente o estéticamente significante.

Sobre el papel de Francia y sus responsabilidades en el conflicto habría mucho de lo que hablar. Su evidente interés revanchista por el desastre de 1871, sus anhelos de recuperar los territorios perdidos, y otros intereses hacen de este país uno de los incitadores del conflicto aunque siempre se hayan cargado las tintas en el militarismo germánico para justificar su desencadenamiento. Pero es que la historia la escriben los vencedores. También al final de la guerra, ese espíritu revanchista condicionó las condiciones del final de la guerra posteriores al armisticio que llevaron a preparar el terreno para una segunda contienda mundial. En la que murieron muchos menos franceses. No aguantaron más de dos meses de operaciones militares antes de rendirse y ponerse a colaborar con la Alemania nazi.

Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962)

La guerra fue mundial. Ya hemos hablado de lo que pasó en África. Ahora toca hablar de Oriente Medio. También en esta ocasión podemos argumentar que las consecuencias de lo que sucedió en este teatro de la guerra están condicionando todavía los conflictos en esta región del mundo.

Y la película de David Lean utilizó la figura del excéntrico militar británico T. E. Lawrence para ilustrar lo que fue este teatro de la guerra. Es una película que siempre me ha despertado sentimientos contrapuestos. Ante logros cinematográficos bien reconocidos por una amplia mayoría, hay dudas sobre la veracidad de la interpretación histórica de ciertos aspectos, o incluso sobre si la visión sobre el propio Lawrence no es excesivamente apologética.

El Imperio Otomano llevaba tiempo siendo denominado el enfermo de Europa. Antigua potencia política y militar, abarcando una gran extensión de terreno en Oriente Medio, se encontraba en retirada del este de Europa y del norte de África. A esto hay que sumar su manifiesta enemistad con Rusia, antiguamente aprovechada por las potencias más occidentales para frenar al gigante euroasiático, pero con quien en estos momentos unían tratados de paz y colaboración. Por lo tanto, su esperanza de mantenerse como una potencia radicaba en su alianza con los imperios centrales.

La guerra en Oriente Medio fue difícil y compleja. Las campañas contra Rusia fueron muy crueles. El genocidio armenio ha puesto un tono de sospecha permanente en la actual Turquía a la hora de ser aceptada entre los pueblos europeos. Los británicos vieron una oportunidad de oro para aprovecharse de la debilidad otomana, aunque sufrieron algunas catástrofes militares notables, como consecuencia de su talante orgulloso y de su desprecio por una potencia en decadencia pero que durante siglos puso en jaque a la Europa oriental. Finalmente, el final de la guerra no llevó a los pueblos árabes a la prometida y ansiada independencia bajo un poder político común, sino que llevó a una política colonialista del Reino Unido y Francia, muy motivada por los intereses petrolíferos y la posición estratégica del canal de Suez, que produjo un fraccionamiento del mundo árabe y el surgimiento de reyezuelos en estados ficticios de nueva creación que han generado inestabilidad hasta nuestros días.

Vista con perspectiva, el papel de Lawrence no fue tan épico como la naturaleza del filme de Lean nos hace imaginar.

Entrada al Cuerno de Oro

El Imperio Otomano era una estructura compleja e inestable, con unos equilibrios económicos y políticos muy delicados; llevaba tiempo considerado como el enfermo de Europa. Puesta de sol sobre el Cuerno de Oro.

Johnny cogió su fusil (Johnny Got His Gun, 1971)

El escritor y guionista Dalton Trumbo firmó esta su única película como director en la que nos cuenta la historia de un soldado americano gravemente herido en los campos de batalla de Europa, que pierde sus cuatro extremidades y sus capacidades habituales para comunicarse, pero no su conciencia y su capacidad de razonar y soñar. Sólo una enfermera en un momento dado se da cuenta de este hecho y consigue establecer una comunicación con el herido.

La capacidad tecnológica para matar desarrollada por el ser humano nunca había sido tan grande como cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, y aún se desarrolló más durante el conflicto. Bombas de todo tipo y tamaño, armas químicas, lanzallamas, carros de combate, aviones bombarderos,… todo se aunó para destruir el cuerpo humano, para quebrar su resistencia, para incrementar sus miedos, para ningunear su existencia. Miles de soldados podían morir en una horas de avance bajo el fuego cruzado de la artillería y de las ametralladoras enemigas que barrían constántemente la tierra de nadie, cubierta de minas, cráteres, alambradas hasta llegar a las trincheras enemigas donde sólo aguarda el combate cuerpo a cuerpo, a la bayoneta, con cuchillos o con cualquier instrumento que sirva para aniquilar al enemigo. Lesiones cerebrales inimaginadas, mutilaciones que en tiempos anteriores nunca hubieran permitido sobrevivir a las personas que las sufrían, todo ello dio lugar a una generación de jóvenes de las llamadas “perdidas” que nunca encontró su lugar en este mundo.

Pero la película de Trumbo tiene un significado que va más allá. Este guionista fue uno de los represaliados por la caza de brujas anticomunista de la guerra fría en Estados Unidos. Por lo tanto, también podemos ver la película como una metáfora del ser humano censurado, anulado y sin capacidad de expresar sus sentimientos y sus ideas, aun cuando estas sigan siendo posibles en su mente.

El final de la película no es precisamente esperanzador. Es esta una película que vi cuando tenía 20 años en un cineclub, y nunca he reunido el valor para volver a verla. Pero me resultará difícil olvidarla mientras conserve mis capacidades intelectuales.

Gallipoli (1981)

La Primera Guerra Mundial nunca ha dejado un número de producciones cinematográficas comparable al de su continuación 20 años después. Y conforme el género de la superproducción perdió fuelle a finales de los setenta, aun atrajo menos. Pero eventualmente se hizo paso en la historia del cine esta excelente película de Peter Weir sobre uno de los grandes fiascos británicos en aquella guerra. El intento de invasión del Imperio Otomano y de control de los Dardanelos por parte de los británicos, un fracaso monumental que sufrieron especialmente las tropas procedentes de las antípodas.

Winston Churchill ha pasado a la historia como uno de los políticos visionarios que hicieron posible la derrota de la Alemania nazi en 1945. Pero su trayectoria política venía de largo, y en el momento del comienzo de la Gran Guerra ejercía el importante cargo de Primer Lord del Almirantazgo, lo que venía a ser como el principal responsable de la marina de guerra británica, la pieza base que configuraba el imperio desde hacía siglos. Suya fue la iniciativa de iniciar la campaña de los Dardanelos, que de haber triunfado habría dado el control de estos estrechos a la entente cordial, y había amenazado Estambul y el Bósforo, un grave revés para los imperios centrales. Pero la preparación de esta campaña fue descuidada y culminó en un fracaso notable con la evacuación de las tropas tras ocho meses atrapadas en la costa de la península de Gallipoli, con graves pérdidas debidas a los combates y a la disentería.

Las tropas desembarcadas pertenecían a lo que se denominaba ANZAC, o cuerpo expedicionario compuesto por australianos y neozelandeses. En frente, destacó en defensa del territorio otomano Mustafá Kemal, posteriormente conocido como Atatürk, el padre de los turcos. Dos consecuencias se derivaron de esta batalla, más allá de las derivadas estrictamente del fracaso militar.

Por un lado, esta batalla sirvió para afianzar el sentido de pertenencia a una nación propio, distinta de la Gran Bretaña para los naturales de Australia y Nueva Zelanda, que de este modo avanzaron con más rapidez hacia la autonomía e independencia de su metrópoli, a pesar de ser en su mayor parte oriundos de antecesores europeos.

Por otro lado, Mustafá Kemal adquirió un enorme prestigio dentro del Imperio Otomano, que al final de la guerra corrió grave riesgo de desintegración, pero que se unión en torno al movimiento de la nueva Turquía, resistió los embites y consiguió salir al siglo XX como una nación mucho más potente de lo imaginado, especialmente a costa de las pretensiones griegas. El país helénico se veía con Constantinopla reconquistada y en posesión de ambas orillas del acceso al Mar Negro. Todo ello ha tenido también repercusiones en la estabilidad del Mediterráneo oriental a lo largo del siglo XX.


Como habéis visto, hoy me ha salido una entrada más larga de lo habitual. Desde luego no he pretendido ser exhaustivo ni en el repaso a las muchas películas ambientadas en la guerra del 14-18, ni en las distintas dimensiones que tuvo este conflicto y que como he repetido en varias ocasiones tan trascendente fue para la historia del mundo en el siglo XX, e incluso hoy en día. Hay muchos aspectos que se podrían considerar. Quizá podría haber hablado del Doctor Zhivago y de la Revolución Rusa, de la guerra submarina que también ha tenido representaciones en la gran pantalla, o del ataque a los barcos civiles, mercantes y de pasajeros. De la entrada de Estados Unidos en la guerra, o las múltiples películas sobre los ases de la aviación que se han hecho. Pero no me da para todo. Ni me apetece. Lo que quería era transmitir esa sensación que tengo de trascendencia de los hechos que en la actualidad se conmemoran con su centésimo aniversario. Porque ciertamente nos afectaron a todos.

El Bósforo

Pero estratégicamente dominaba los Dardanelos y el Bósforo, con la salida al mar de Rusia, eterno enemigo, y buena parte de Oriente Medio. Navegando por el Bósforo.