[Libro] El fin de la muerte

Literatura

Hace unas poquitas semanas salió a la venta en España la traducción al castellano del tercer volumen de la trilogía oficialmente titulada El recuerdo del pasado de la Tierra de Liu Cixin, aunque todo el mundo la conoce como la Trilogía de los Tres cuerpos, en referencia al título del primer volumen de la misma, probablemente el que ha alcanzado mayor fama. Nota: con los nombres chinos trataré de mantener con coherencia la tendencia actual de respetar el orden con el que son utilizados habitualmente en sus países; primero el apellido familiar, y después el nombre personal.

Tuve la ocasión de leer el primer libro de la trilogía con el principio del año. Me costó decidirme a leerlo. Entendedme… a mí, que me digan que lo han leído gente como Barak Obama o Mark Zuckerberg no me supone una publicidad positiva de casi nada. Ambos son personajes con suficientes puntos oscuros, especialmente el segundo, como para que no me sirvan de referencia a la hora de elegir mis lecturas. Pero apareció de oferta en mi suministrador habitual de libros electrónicos, por un precio muy muy muy barato y lo cogí. Me gustó, pero sin entusiasmos. Me pareció curioso. Con algunas ideas y algunos detalles interesantes. Pero sin que despertase pasiones en mí. De hecho, en ese momento casi me parecía dudoso seguir con el resto de la trilogía. Estoy ya muy escamado de las trilogías en ciencia ficción, que a veces son de cuatro o cinco libros, paradójicamente, en las que a rebufo de la buena acogida de un primer libro bueno o decente, nos ofrecen unos cuantos pestiños a continuación.

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Un cierto papel tiene en el libro de hoy los sistemas de corrientes violentas conocidos como Maelstrom, en el Moskenstraumen, el estrecho que separa la isla de Mosken de la de Moskensøya. Así que fotográficamente nos iremos a las Lofoten, ya que por esta última isla tuve ocasión de pasear hace unos meses.

En cualquier caso, finalmente decidí afrontar la lectura del segundo de los libros un par de meses más tarde. Lo leí con menos fluidez que el primero de los libros, pero reconocí en su momento que tenía más enjundia. Tenía más elementos para la reflexión. Como comenté en su momento, la buena ficción científica no se limita a contarnos batallitas futuristas, sino que suele entrar en la reflexión de la naturaleza del ser humano, de la socidad humana, de la inteligencia o de nuestro lugar en el mundo/cosmos/universo. Al igual que el anterior, me pareció que contenía elementos interesantes, ideas originales, o que si no lo eran ofrecían nuevos puntos de vista, nuevas perspectivas. Eso sí… su teoría del universo como un bosque oscuro en el que pululan incontables civilizaciones que desconfían las unas de las otras, se me apareció en ese momento más con un recurso argumental para hacer avanzar la historia que como una idea fuerza principal. No podía estar más equivocado.

Lo que sí tuve claro es que iba a leer el tercer libro… aunque me encontré que, aunque su publicación original en China fue en el año 2010,… todavía no estaba disponible en castellano. En inglés sí, desde 2016. Afortunadamente, la espera no ha sido larga, ya que a mediados de marzo, poco después de terminar de leer el segundo libro, ya lo tuvimos disponible en diversos formatos, tanto de de libros muertos como electrónico. Y aquí va.

El libro está divido en cinco partes. La primera ella nos va a contar la historia de la joven Cheng Xin, una inteligente y compasiva ingeniera aeroespacial, que además es guapa la jodida, y su admirador enamorado, compañero de universidad, el solitario y desventurado Yun Tianming, y su papel respectivo en una línea argumental paralela a la crisis trisolariana que se nos cuenta en los dos primeros libros. Es a partir de la segunda parte donde todas las líneas argumentales se reunen, aunque los escenarios son diversos para llevarnos al desenlace de la crisis con nuestros vecinos esterales y al más complejo derivado de la Teoría del Bosque Oscuro, que es el elemento principal que mueve la historia y que sirve a la reflexión.

No voy a entrar en muchos detalles más sobre el argumento. No quiero desvelar innecesariamente detalles del argumento. Sí que voy a adelantar que es el volumen de la trilogía que más me ha gustado. Incluso más allá de que esté bien, tiene momentos de brillantez conceptual.

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Un elemento que hace que me guste es que la histora que nos cuenta Liu Cixin se nos convierte en este tercer volumen en una gran space opera, género por el que siempre he sentido debilidad, pero manteniendo su tono de ciencia ficción dura. Recordamos que ciencia ficción dura es aquella que respeta los conocimientos de la física en el universo real, o que si especula con la evolución de la misma en el futuro, lo hace dentro de lo plausible. Es cierto que se toma algunas libertades.

El sistema trisolariano no es en la realidad un sistema impredecible. Aunque un sistema estelar triple, lo cierto es que las dos estrellas principales orbitan apaciblemente en torno a un centro de masas común, a una cómoda distancia de entre 11 y 36 unidades astronómicas (UA; una UA es aproximadamente 150 millones de kilómetros, la distancia de la Tierra al Sol). La tercera aparentemente orbita muy alejada de las anteriores, alrededor del centro de masas común, a una distancia del par principal de 0,2 años luz o 13 000 UA. Nada que ver con el caos con el que se nos describe el sistema trisolariano de la trilogía.

Lo de los sofones… pues no está nada claro, porque está basado en la famosa teoría M o de las supercuerdas. Una teoría que algunos han denunciado como muy bella matemáticamente, pero no falsable. Por lo tanto no científica, propiamente dicha, si no se puede someter a comprobación experimental. Mis conocimientos en física no llegan a tanto como para pronunciarmen.

Por supuesto, cada vez que se llega al vuelo espacial a la velocidad de la luz,… pues hay que verlo como una cierta libertad… No nos olvidemos que la cantidad de energía para disparar un cuerpo con masa a la velocidad de la luz sería infinita…

Y la cuestión de la coexistencia de espacios bidimensionales, cuatridimensionales o, en gneral, muldimensionales, con el tridimensional más el tiempo que conocemos, aunque muy bonita y muy muy muy muy muy muy bien escrita, también supone desde mi punto de vista una cierta alegría que se da el autor.

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Pero nada de esto empaña la bondad general de un libro que nos ofrecen una aventura de dimensiones casi galácticas y casi atemporales, pero dentro de un orden. Con una capacidad notable de trasladar a palabras la dificultad inherente de la mente humana a asumir las magnitudes y las escalas de las que estamos hablando.

Y todo ello sin perder de vista que la novela tiene enjundia a la hora de analizar las respuestas de la humanidad a las crisis. Respuestas que llevan tras de sí la tesis de que los retos futuros de la humanidad no pueden ser afrontados bajo los sistemas éticos, sociales y políticos tradicionales. Que la resolución de toda crisis conlleva compromisos, y que no siempre podemos conseguir soluciones en las que todo el mundo gane, por lo que hay que saber hacer renuncias colectivas sin perder un sentido de la ética. Leí hace poco que la ética y la cultura definen un país. De forma amplia, la ética y la cultura definen a la humanidad; pero ambas están sujetas a reflexión y mutación. Quizá la crisis inmediata que tiene la humanidad como conjunto sea la crisis ambiental derivada del calentamiento global. Y la respuesta no está siendo especialmente buena, desde mi punto de vista.

¿Tiene defectos el libro? Alguno tiene. A nivel anecdótico, la isla de Mosken, al sur de Moskenesøya, no es una isla perdida de Noruega… El archipiélago de las Lofoten es una de las regiones más turísticas, animadas y visitadas de Noruega, como pude comprobar hace unos meses.

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En otro nivel, ha mejorado con respecto a los anteriores la definición de caracteres de los personajes principales, aunque siguen siendo relativamente estereotipados. Pero es inevitable no sentir empatía por Cheng Xin, Ai AA, Yun Tianming o Guan Yifan. Sí, todos chinos, a pesar de ser una historia de toda la humanidad,… pero es que el autor y sus lectores potenciales originales eran chinos. Qué esperabais. E incluso hay alguna “villana” muy interesante como la enigmática Tomoko Muy conseguida la traducción castellana. El nombre japonés Tomoko usa los mismo caracteres, 智子, que los usados para denominar en chino a los sofones. En inglés, al personaje, lo llaman también “Sophon”.

Lo cual no quita que la edición española sea un poco racana. Especialmente en notas al pie o notas del traductor. De la misma forma que sí que hay una nota que explica lo del nombre de Tomoko, podría haber incluido otras. Me he tomado la molestia de comprobar la grafía china de algunos de los nombres del resto de los protagonistas, y realmente no es un asunto banal. Por poner un ejemplo, el nombre de Cheng Xin, 程心, que incluye el ideograma de “corazón”; en un personaje cuya debilidad radica precisamente en su afectividad, en sus emociones, en el pensar con el corazón, por mucha inteligencia que tenga. Y existen otros nombre significativos dentro del libro, que no voy a detallar aquí.

En fin… como podréis comprobar por lo amplio de mi comentario, es un libro que me ha llegado y me ha gustado. No diré más que, a pesar de sus 600 páginas, frente a las 300 o 400 de sus predecesores, he tardado la mitad del tiempo en leerlo. Una aventura absolutamente apasionante. Aunque muy posiblemente siga tirando para atrás a aquellos lectores que no vayan un poquito sueltos en física. Son muchos y variados los conceptos de esta ciencia que se ponen en juego, y la importancia de esta ciencia en el desarrollo de la acción. Pero desde mi punto de vista, muy recomendable.

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[Libro] 1177 A.C. El año del colapso de la civilización

Cultura, Historia

Hace unos años, ocho ya, tuve la ocasión de leer un libro que me regalaron que partía de un hipótesis que desde entonces he visto expresada de una forma u otra en una diversidad de artículos o textos.

La idea es la siguiente. Periódicamente en la historia de la humanidad, civilizaciones florecientes y muy influyentes sufren un colapso que lleva a que la humanidad sufra un retroceso demográfico, cultural, social, político… de todo tipo. El ejemplo más claro de esto es la caída del Imperio Romano. Este supuso en el siglo V de la era común un derrumbe de buena parte de la civilización mediterránea surgida bajo el liderazgo de Roma. Y fue seguida de un periodo en el que la pobreza, las enfermedades, las hambrunas y la mortalidad aumentó, con la consecuente depresión demográfica, muchas ciudades decayeron, desaparecieron muchas estructuras políticas avanzadas en favor de un sistema feudal mucho más simple, desapareciendo el concepto de ciudadanía, hubo inestabilidad política con guerras, se perdió una gran parte del conocimiento científico y de ingeniería civil, hubo un aumento de las creencias supersticiosas. La recuperación fue lenta y desigual. Al final de la edad media se habían conseguido adelantos en algunas disciplinas que mejoraban los logros del mundo clásico; arquitectura, armamento, imprenta y difusión de libros, por poner algunos ejemplos. Pero otros no se recuperaron hasta el siglo XIX o más tarde, como por ejemplo los sistemas de alcantarillado y de suministro de agua potable que tanto hacen por el control de las enfermedades transmisibles.

Muchas de las excavaciones que descubrieron y estudiaron los sitios arqueológicos con las claves de lo que sucedió en el Mediterráneo Oriental hace entre 3000 y 3500 años fueron llevadas a cabo por arqueólogos alemanes. Y muchos tesoros arqueológicos los encontramos en los museos de Berlin Mitte. No entraré a debatir ahora si es ahí donde deben estar o si deben retornarse a los países donde se encontraron. La situación del mundo complica mucho el debate. Pero en fin, si queréis haceros una idea del mundo antiguo, Berlín es un buen destino.

Muchas de las excavaciones que descubrieron y estudiaron los sitios arqueológicos con las claves de lo que sucedió en el Mediterráneo Oriental hace entre 3000 y 3500 años fueron llevadas a cabo por arqueólogos alemanes. Y muchos tesoros arqueológicos los encontramos en los museos de Berlin Mitte. No entraré a debatir ahora si es ahí donde deben estar o si deben retornarse a los países donde se encontraron. La situación del mundo complica mucho el debate. Pero en fin, si queréis haceros una idea del mundo antiguo, Berlín es un buen destino.

Pero en aquel libro, se hablaban de otras situaciones similares que se habían producido a lo largo de la historia. Se comentaban algunas otras crisis, como la demográfica del paleolítico superior, el colapso del imperio maya o la crisis de los Pueblos del Mar en el Mediterráneo Oriental, en las que una constelación de causas diversas provocan un derrumbe del estado de la civilización y la cultura humana, provocando un fuerte retroceso en su condición. Y lo que es más preocupante. Se preguntaba si determinados síntomas que estamos percibiendo hoy en día como son la crisis medioambiental, determinadas tendencias políticas y sociales, y una potencial crisis de materias primas y el comercio, no podrían ser los anuncios de un potencial derrumbe de la civilización actual, con un terrible matiz añadido. Los ejemplos anteriores, salvo la crisis del paleolítico superior, no amenazaron al conjunto de la especie humana sino a civilizaciones locorregionales más o menos amplias en extensión. Pero un crisis actual de la civilización tendría unas consecuencias absolutamente imprevisibles por sus dimensiones globales. No se trata de temer un apocalipsis, salvo situaciones bélicas de carácter cataclísmico, no podemos olvidar que recientemente se ha adelantado medio minuto el reloj del fin del mundo, sino de un derrumbe profundo de la cultura, la demografía, las comunicaciones, la ciencia y la técnica que podría durar siglos.

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Todos los días recibo el boletín de Amazon Kindle Flash, en el que me proponen libros electrónicos a precios baratísimos, con descuentos de hasta el 80 %. Por menos de un euro o menos de un euro y medio puedes comprar un libro. Que muy muy muy muy de vez en cuando merecen la pena. Pero sucede. Habitualmente son libros de ficción o de autoayuda. Pero hubo un día hace unas semanas en las que propusieron una serie de libros de historia que tenían una pinta estupenda. Por ejemplo, Posguerra de Tony Judt, que ya he leído, pero que no tengo porque me lo prestaron. De repente se podía comprar por un precio ridículo, 0,94 euros, así que me lo agencié para consultarlo de vez en cuando. Y otro de los que aparecieron fue el libro que nos ocupa hoy, escrito por Eric H. Cline y traducido por Cecilia Belza. Que me costó el doble… 1,89 euros.

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Este arqueólogo norteamericano se centra en las causas y consecuencias de uno de los derrumbes de la civilización mencionado. En concreto, el de la civilización mediterránea oriental en el siglo XII antes de la era común, que popularmente se conoce en ocasiones como la crisis de los Pueblos del Mar. Por haber coincidido esta crisis con la aparición en la escena histórica de las migraciones de una serie de pueblos que se conocen con este apelativo.

Hacia el final de la edad de bronce se había constituido una civilización multicultural en el Mediterráneo Oriental, que involucraba con una red de relaciones comerciales y políticas a culturas diversas como Micenas y otras civilizaciones en la cuenca del Egeo, las culturas minoica y chipriota en Creta y Chipre, Hatti, el imperio de los hititas, en lo que es hoy Anatolia y zonas adyacentes, las ciudades estados y comerciales de Canaan, y la potencia más destacada cultural, política y militarmente, Egipto. Habría además relaciones con las culturas mesopotámicas, libias y de otros puntos próximos. Este libro parte de las fuentes arqueológicas para hacer un repaso primero de la profundidad de las interrelaciones entre estas culturas, para posteriormente hacer un análisis de las causas de su caída, con el profundo vacío que se produjo y que no se pudo cubrir hasta siglos más tarde, incluso si alguna de estas culturas, como Egipto, tuvo cierta resistencia al colapso.

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No voy a decir que este libro sea una recomendación de carácter general para todo el mundo. Pero si os interesa el tema… Y bueno, que si hubiera tenido que pagar los 13,29 euros que cuesta habitualmente me lo hubiera pensado dos veces. Pero, por un precio mucho más reducido, no era cuestión de pensárselo. Y se lee rápido.

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Libro: La próxima Edad Media

Literatura

El libro de hoy es un regalo y una recomendación de un amigo muy querido. Así que he intentado leerlo con la tranquilidad y con la profundidad que el tema merece. Porque siendo un ensayo sobre sociología, historia y economía, no deja de ser un libro inquietante. Con elementos de terror si nos paramos a pensar. Aunque el autor pretenda dar un tono optimista al conjunto. Claro que… Bueno.

La próxima Edad Media
José David Sacristán de Lama
Ediciones Bellaterra, Serie General Universitaria, Barcelona, 2008
ISBN: 978 84 7290 419 4

Hace muchos, muchos años, leí una famosa trilogía de ciencia ficción, la trilogía de la Fundación, cuyo autor, Isaac Asimov, nos planteaba el siguiente escenario. Un gran imperio de dimensiones galácticas, que ha perdurado durante miles de años, está en decadencia. Y un conjunto de científicos, aplicando las ciencias estadísticas a la historia y a la sociología, prevé su caída y un largo, largo período de oscuridad en la civilización humana hasta que un nuevo imperio surja de la oscuridad y vuelva crearse una nueva civilización. Estos científicos buscan instaurar los medios, una serie de fundaciones científicas, que permitan reducir los tiempos de oscuridad unos 1000 años. Le he llamado trilogía, pero en la actualidad son muchos los libros que pertenecen a la saga. Pero por diversos motivos, los únicos que realmente me gustan son los de la trilogía original, publicada en los años 50.

Pues bien, el libro que nos ocupa hoy, que insisto NO ES DE FICCIÓN, trata sobre lo mismo. Las diferencias fundamentales son que la civilización cuyo derrumbe se prevé no es una ficticia civilización galáctica, sino nuestra propia civilización terrestre actual. Esta que en sus balbuceos iniciales de civilización tecnocientífica, y ayudada por la eclosión poblacional que nos lleva a ser casi siete mil millones de seres humanos, está alcanzando unos niveles de consumo de recursos que, para un sistema casi cerrado como nuestro planeta, son insostenibles, y por lo tanto, conllevará en un plazo no demasiado largo, se derrumbará trasladando a la población de la tierra a un estado tecnológicamente menos avanzado, y a una autorregulación de la población mediante guerras, hambrunas, enfermedades y otras catástrofes hasta que se alcance un nivel poblacional con un nivel tecnológico que tenga cierta sostenibilidad.

Como muy bien expone el autor, las “edades medias” no son un fenómeno nuevo en la humanidad. La más famosa, y de la que reciben el nombre todas las demás es la que se derivó del derrumbe del Imperio Romano de Occidente, aunque tuvo su repercursión en toda Europa y el Mediterráneo. Pero también son destacables el derrumbe del Imperio Maya, la crisis del Paleolítico Superior, la crisis de los Pueblos del Mar en el Mediterráneo oriental, entre otras.

El autor no se limita a comentar las causas y las consecuencias de la caída de la civilización, que aventura como segura, aunque de intensidad variable dependiendo de la actitud que tomemos las generaciones actuales, sino que también se aventura como hicieron “las fundaciones de Asimov” en proponer que elementos deben de preverse para que la “edad media” subsiguiente sea lo más leve y menos duradera posible, conservando lo que se pueda del saber actual. El final que propone para la especie humana es muy optimista, pero las consecuencias para las inmediatas generaciones a partir de este siglo XXI que podría ser el de la gran caída, son bastante lúgubres.

El libro se lee bien, con comodidad. Con comodidad lectora digo, porque genera una profunda inquietud intelectual. Los razonamientos aplicados me parecen suficientemente convincentes como para compartir la opinión de que el sistema actual, basado en el capitalismo competitivo, no está llevando a la catástrofe. Y que ni siquiera los esfuerzos y las corrientes de opinión que pueden llevar a mejorar la eficiencia energética pueden ser suficientes para parar esto. Quizá es demasiado tarde. Quizá nos hemos dado cuenta del follón que tenemos montado cuando no hay punto de retorno. ¿Cómo convencer a la gente de que tiene que dejar hijos, que más de 1.000 millones de humanos sobre la faz de la Tierra es una temeridad? ¿Cómo convencer a la gente de que deben desaparecer las naciones y dejar paso a estructuras supranacionales que tomen decisiones altamente desagradables para nuestro bienestar aparente por el bien de las generaciones venideras? ¿Como convencer a la gente que debe abandonar el capitalismo de libre mercado y empezar a trabajar en una economía planificada en la que se determine qué cantidad de recursos se gastan, para qué y cómo se reparten? A que suena imposible tomar todas estas medidas. Es más probable, que el neoliberalismo y los neoconservadores regalen los oídos de la gente con cantos de libertad que no sean más que el preludio donde la libertad brille por su ausencia por una proliferación de caudillismos y dictaduras violentas ante un mundo sin recursos.

En fin. Da para pensar mucho. O para todo lo contrario. Para decir no quiero pensar más en esto. La estrategia del avestruz. Que me temo es la que acabará imponiéndose.

Y bueno. Como el libro resulta un poco pesimista para el futuro inmediato de la humanidad, aunque relativamente optimista para el futuro más lejano, que consuela poco… os dejo con una imagen festiva. Que para eso en Zaragoza estamos en fiestas.

Morico

La comparsa de gigantes y cabezudos, perdida su mala leche de antaño, entretiene a los más pequeños a su paso por la Plaza de España de Zaragoza - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM

Armas, gérmenes y acero

Ciencia, Historia, Literatura

Este es el título del último libro que he estado leyendo. Escrito por el divulgador científico Jared Diamond, nos ofrece una profunda visión de los porqués de la distinta velocidad evolutiva de las distintas sociedades humanas en el planeta Tierra. En la actualidad, la mayor parte de las sociedades más ricas y desarrolladas, aquellas que en muchas ocasiones han situado al resto de las sociedades humanas a un papel subordinado, cuando no esclavo, cuando no simplemente de elemento molesto que hay que eliminar, proceden del extremo occidental del continente euroasiático. ¿Qué hizo de este continente, y en concreto de su apéndice europeo, algo especial para que se produjera la dominación del resto? ¿Fue debido a la superioridad racial de estos pueblos? ¿O se debió a otras causas? Esta es la pregunta que el escritor quiere responder a lo largo de más de quinientas páginas en la edición de bolsillo.

La respuesta a las preguntas queda clara desde el principio. El autor, de quien ya había leído con antelación el ensayo El tercer chimpancé, busca desacreditar cualquier teoría racista o supremacista, para establecer como elemento diferenciador el medio ambiente en el que se desenvolvieron las distintas sociedades. Creo que la visión histórica y biológica del libro es muy rigurosa. Si te interesa el tema, se va leyendo sin problema, aunque hay momentos en los que se hace un poco farragosillo o repetitivo. Quizá la misma tesis, con los argumentos fundamentales para sostenerla, se podría haber expuesto en una menor extensión. Pero en cualquier caso, creo que es una lectura muy interesante.

Originalmente, me llamó la atención por la aparente similitud en el planteamiento con un libro que leí hace ya unos años que se titula Plagas y pueblos de William H. McNeill, en el que se analizaba el impacto de las infecciones epidémicas sobre el devenir histórico y la interrelación entre distintas civilizaciones. Combinado con otros factores, pues al fin y al cabo, el autor era historiador y no epidemiólogo. La realidad es que el libro de Diamond profundiza mucho más en el conjunto de factores que condicionan los contactos entre civilizaciones, quedando la exposición a gérmenes diversos como uno más de los factores que entran en juego.

Resumiendo, interesantes lecturas que nos permiten comprender mejor cómo hemos llegado donde hemos llegado. Muy poco maniqueas en su planteamiento. No hay buenos ni malos; no hay humanos superiores e inferiores. Simplemente hay humanos más afortunados con el entorno en el que les ha tocado nacer. Idea que desgraciadamente, todavía no ha calado en toda la población

Una de las bases de argumentación del libro es el desarrollo de la agricultura y la ganadería en distintas zonas del mundo. Aquí vemos un paisaje agrícola en la comarca aragonesa de los Monegros, entre Monegrillo y Castejón de Monegros.

Puntón de Miramón y panorama
(Canon EOS 40D; Tokina AT-X Pro 12-24/4: dos fotos ensambladas)