[Libro] Los cañones de agosto

Historia, Literatura

Hace ya unos meses, a principios de septiembre, apareció de oferta este libro, ensayo histórico, de la historiadora y escritora norteamericana Barbara Tuchman. La historia de la Primera guerra mundial me parece muy interesante desde hace ya unos cuantos años. Y le dediqué bastantes horas de lectura con motivo del centenario de su comienzo. De todo tipo. Ficción, ensayo, recopilación de escritos, historieta,… Soy de los que piensan que el mundo que tenemos hoy viene determinado en gran medida por lo que sucedió en el verano de 1914. Que otros conflictos del siglo XX, grandes o pequeños, no son más que la continuación de lo que comenzó en aquellos momentos. Y creo que Tuchman también es de esa opinión, especialmente después de haber leído el libro.

Alsacia, uno de los motores del belicismo francés y uno de los grandes errores históricos de la política del Reich alemán, incapaces de incorporar a su propio país un territorio que, a pesar de su incondicional adhesión a Francia, tienen una cultura totalmente germánica. Estrasburgo en esta fotografía, Metz, en Lorena, en el encabezado.

En el prólogo, Tuchman explica cómo llegó a su escritura. La escritora tuvo una formación universitaria formal en su juventud, pero no siguió una carrera académica. Perteneciente a una adinerada familia de banqueros de origen judío, optó por casarse y trabajar para la prensa. Sin embargo, en un momento dado comenzó a investigar y escribir profundos ensayos históricos, que si todos tienen el cariz del que hoy nos ocupan, tienen un mérito sobresaliente. Con esos antecedentes, un editor le propuso escribir sobre el principio de la Gran guerra. Ella, que en el mes de agosto viajaba en un barco por el Mediterráneo camino de Estambul, ella la denomina Constantinopla, quería escribir sobre la sobre la travesía de los cruceros Goeben y Breslau desde el Mediterráneo occidental hasta la ciudad del Bósforo, atravesando los Dardanelos en posesión del Imperio Otomano, en aquellos momentos todavía neutrales. Su barco coincidió con un incidente bélico entre los barcos alemanes y británicos. Al fin se llegó a un compromiso. El libro trata fundamentalmente de lo que sucedió en el frente occidental y en Prusia oriental durante el mes de agosto y principios de septiembre de 1914, con un capítulo dedicado a la incursión del Goeben y del Breslau. Ignora deliberadamente, por su complejidad, el conflicto que enfrentó al Imperio Austrohúngaro con el reino de Serbia, lo cual fue la causa inmediata del conflicto.

Tuchman dedica unos capítulos iniciales a los antecedentes de la guerra, especialmente en la primera década del siglo XX, para luego hacer un pormenorizado relato de los días previos a las declaraciones de guerra entre el Imperio Alemán, el Imperio Ruso, el Reino Unido y Francia, de la violación de la neutralidad e invasión de Bélgica, de las batallas de las Fronteras, la invasión rusa de Prusia oriental hasta la batalla de Tannenberg y la retirada de los aliados hasta el contraataque en el Marne, que ya no se narra en el libro. Sí las consecuencias en un capítulo final.

Kaysersberg, población natal del premio Nobel de la Paz Albert Schweitzer, nacido alemán, muerto como francés.

Las grandes virtudes de la narración están en dos vertientes. La primera es la capacidad de Tuchman para narrar la historia como si fuera un aventura de ficción. Aunque es historia, y sabes como termina, tiene una gran capacidad de enganche, deseando saber inmediatamente qué es lo que pasa a continuación. La narración tiene ritmo, sabe moverse entre escenarios, es ágil, y además, constantemente va indicando sus referencias, demostrando que a pesar del aspecto del relato estamos ante un auténtico ensayo histórico, documentado y riguroso. Las segunda gran virtud está en su acercamiento a los “protagonistas”; reyes y emperadores, políticos, mariscales, generales… son tratados sin complejos, con gran desparpajo y bajándolos al nivel terrenal del común de los mortales. Todos tienen su carácter con sus cosas buenas y malas, todos tienen sus debilidades, sus manías… y las descripciones que hace nos lleva a momentos incluso de hilaridad. No se corta un pelo. Y al mismo tiempo, apoya sus afirmaciones a este respecto con las correspondientes referencias documentales y bibliográficas, sin perder un ápice de su rigor.

Han pasado más de 57 años desde su primera edición en agosto de 1962. La autora ya falleció hace tiempo (nació en 1912 – murió en 1989). Pero es un libro absolutamente asumible en la actualidad. Hay subjetividades que no se pueden ocultar. La antipatía de Tuchman hacia los alemanes es notable. Norteamericana y de origen judío, escrito sólo quince años después de la guerra contra los nazis… dime tú. De hecho, es evidente que identifica como presentes muchos de los males de la Alemania nazi en el Reich alemán de Guillermo II, a quien considera un absoluto incompetente acomplejado. Hecho en el que coincide con muchos otros historiadores. Pero reparte cera en forma de crítica hacia las decisiones militares del momento que hacen que realmente la expresión “inteligencia militar” queda convertida en un monumental oxímoron. Pero su evidente antigermanismo no le impide ser muy crítica con las decisiones y actuaciones de los responsables políticos y militares de la entente cordiale, que en aquellas primeras semanas de la guerra parecían cualquier cosa menos un entente.

Los desastres bélicos en los ferrocarriles en la Cité du Chemin de Fer en Mulhouse, la primera ciudad “liberada” de Alsacia por los franceses, aunque dicha “liberación” sólo duró unas horas. Y que nunca tuvo un origen alemán, ya que fue un cantón helvético que voluntariamente se integró en la República Francesa.

La decisión de dejar de lado el lío de los Balcanes y la actuación de los austriacos deja coja, de una forma consciente, la historia de aquellas semanas. No obstante, se transmite la sensación de que ese lío no es más que la chispa que desencadena el incendio que se estaba preparando, con abundante acumulación de combustible desde hace tiempo. La idea alemana del espacio vital y del dominio de lo germánico sobre las naciones de Europa, el militarismo, los dogmas nacidos de las victorias prusianas del siglo XIX, unidas al complejo de inferioridad de los dirigentes germanos, empujaban hacia la guerra. El sentimiento de revancha de Francia, todavía muy dolorida tras la derrota de Sedán, también empujaba hacia la guerra. El Reino Unido estaba atado al destino de las demás naciones por ser en gran medida la artífice del delicado equilibro continental que a duras penas se había mantenido durante el siglo XIX tras la época napoleónica. Y especialmente estaba condenado al conflicto desde el momento en que los alemanes deciden atacar Bélgica. Las atrocidades cometidas por los alemanes en este país, “obligados” por las circunstancias, los convierte a los ojos del mundo en los villanos de la guerra, cosa que sólo puede cambiar si la ganan y pueden controlar la escritura de la historia. Y todos, todos, fracasan en su consideración de que no puede ser una guerra de larga duración. Que Alemania no tiene recursos para aguantar, y que todos pueden arruinarse en un escenario de tal características… que es exactamente lo que sucede cuando el Plan Schlieffen alemán y el Plan XVII francés, en dígitos arábigos, 17, en el libro, fracasan estrepitosamente, abocando a una guerra de posiciones que arruinó por completo una generación de hombres europeos.

Siempre he dicho que no hay textos más eficazmente animilitaristas y pacifistas que los que narran apropiada y documentadamente lo que sucede en una guerra. Y este es de eso. Una lectura muy muy recomendable.

Y la bella ciudad de Comar.

[Viajes] Terminado el diario de viaje de Londres (y algo más)

Viajes

Hoy va una entrada sencilla. Simplemente anunciar que he terminado el Diario de viaje de Londres.  Me ha costado un poco más de lo que pensaba. Se llama

Londres (y algo más)

El (y algo más) se debe a la excursión a Canterbury y Margate, que nos llevó durante unas horas fuera de la capital británica. Como viene siendo habitual en mis últimos diarios de viaje, está alojado en Blogger, utilizando plantillas dinámicas, que funcionan muy bien para estos fines. Bueno, daros una vuelta y ya me diréis qué tal.

Graduadas del King's College

Cachondas graduadas del King’s College en la terraza del Barbican Centre, jugando a brujas de algún “colegio de magia y brujería”. Al ver a toda esta gente así vestida es justamente lo que pensamos. Incluso alguien se aventuró a decir que porl os colores de las becas, eran de las malas.

[Fotos] Un paseo por Cornualles

Viajes

Los negativos comentarios que realicé el sábado pasado sobre el último libro que he terminado de leer, me dejaron un dolorcillo en el alma. Quedé con la sensación de que esa negatividad se podía transmitir a la región británica en la que acontecen buena parte de los hechos; Cornualles. Sin embargo, esta parte de la Gran Bretaña es un lugar muy recomendable para ser visitado. Tuve la oportunidad de hacerlo hace cinco años en un viaje que me llevó también a Gales y a otras comarcas inglesas. Para compensar cualquier posible mala sensación, os dejo con algunas imágenes del lugar.

Mount St. Michael desde Marazion

Aunque mucho más modesto que su equivalente francés, también en contramos un Mount St. Michael, al que principalmente se llega en barco, salvo cuando la marea está realmente muy baja (Fujifilm Finepix F10).

Desde Marazion a Mount St. Michael

Barcas motoras que unen Marazion con el Mount St. Michael (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

Casitas en la isla del Mount St. Michael

Lejos de un aspecto tétrico, las casitas tiene un aspecto pulcro y aseado, como estas del puerto de Mount St. Michael (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

La costa desde el Teatro Minack en Porthcurno

Cerca de Porthcurno, paseamos sobre las calas y los acantilados de la costa sur de la península de Penwith (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

Acantilados en Land's End

Uno de los lugares más visitados son los acantilados de Land's End, o sea, el "finisterre" inglés (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

Dolmen en la península de Penwith

En la península de Penwith encontramos numerosos ejemplos de monumentos megalíticos (Fujifilm Finepix F10).

Tintagel (población no visible por la niebla)

Cuando llegamos a Tintagel, en cuyo castillo dicen las leyendas que nació el rey Arturo de Bretaña, una densa niebla nos sale al encuentro (Fujifilm Finepix F10).

La hemeroteca de La Vanguardia

Política y sociedad

Me despierto hoy con una mezcla de ilusión y de frustración. Normalmente, me cuesta dormir hasta tarde los días de fiesta en los que no tengo especiales obligaciones que hacer. Es difícil que me den más de las ocho en la cama, a mi pesar. Pero hoy, he sentido la ilusión de haber conseguido dormir una horita más de lo previsto… seguida de la frustración de que debido al cambio de hora… ¡¡¡eran las ocho cuando me he despertado!!!

Entendiendo que estoy sometido a alguna especie de maldición al respecto, me he levantado y sin hacer demasiado ruido, porque qué culpa tendrán los vecinos de mis maldiciones, me he puesto a ver qué noticias nos trae el día en la radio y en internet. Y en la radio han hablado de la hemeroteca de La Vanguardia.

El veterano diario catalán ha puesto a disposición del público a través de la red de redes todas sus ediciones para su consulta libre y gratuita. No he analizado los aspectos técnicos de la oferta; su motor de búsqueda, la legibilidad de los pdfs, etc, etc. Me he ido directamente a lo que muchos harán. ¿Qué pasó el día en que nací yo? Ya sé, ya sé,… Qué poco original… pero…

Lo primero que me ha llamado la atención ha sido que en la primera página aparecía el nombre del diario: La Vanguardia española. Obviamente, hace tiempo que se cayó de su cabecera el gentilicio “española”. En la Cataluña postfranquista, lo de adjetivarse “español” puede no ser rentable, y ya se sabe que “la pela es la pela”. Por lo demás, es decepcionante que en esa primera página no aparezca una noticia de campanillas que refuerce el ego del que consulta diciendo,

“qué cosas tan importantes pasaron el día que yo nací…”

Pues no, cosillas de carácter local. Premios a unos periodistas barceloneses e inauguraciones de los ministros tecnócratas de Franco.

Curiosamente, en tercera página sí que aparece una noticia importante, cuyas consecuencias todavía repercuten en nuestra sociedad actual. Nos habla del fracaso de las negociaciones que provocaron el retraso en la incorporación del Reino Unido al entonces denóminado Mercado Común Europeo durante una década más, reforzándose el euroescepticismo de buena parte de la opinión pública británica.

Del resto de las noticias… la verdad es que los tiempos aquellos fueron grises para las noticias españolas, y así se refleja. Lo dejaremos estar.

En cualquier caso, bienvenida la oferta del diario barcelonés, y esperemos que con el tiempo se extienda el ejemplo por toda la prensa, para una mejor comprensión pública de nuestra historia.

Estamos en otoño. ¿No se nota? Las hojas se tiñen de ocre… y todas las demás cosas que pasan.

Hojas de platano

Hojas de plátano en los alrededores del Canal Imperial de Aragón en Zaragoza - Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4 Limited