[Viajes] Recién llegado de Constanza

Viajes

Como es tradicional, hago una entrada de resumen tras un viaje. Aunque en esta ocasión hay poco que resumir. Tenía la posibilidad de escaparme cinco días, quería un lugar tranquilo, agradable, con lugares que visitar sin estrés y sin aglomeraciones, y tras mi experiencia en mayo de 2017, ese lugar es la ciudad de Constanza a orillas del lago de su mismo nombre, o Bodensee en alemán, en la misma frontera de la República Federal Alemana con la Confederación Helvética.

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“Imperia”, alegoría y parodia al mismo tiempo del concilio de Constanza en la bocana del puerto de la ciudad germana.

Durante años quise visitar este lugar, pero no surgía la oportunidad; hasta el año pasado. Habiendo conocido “virtualmente” a un aficionado a la fotografía de Kreuzlingen, Suiza, a través de las redes sociales, di un rodeo para volver a casa desde Milán, pasando tres noches en esta coqueta ciudad alemana. Una tarde y dos días no dieron de sí para ver todo lo que de interesante es posible encontrar en el lugar. Por lo que este año he aprovechado y repetido la visita.

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El lago Constanza entre Friedrichshafen y Eriskirch.

Dos de los días han sido totalmente novedosos. Un día dedicado a la ciudad de Freidrichshafen, en la orilla norte del lago, ciudad que es famosa por haber sido la sede de las industrias Zeppelin y Dornier, dedicadas a la construcción de diversos tipos de aparatos aeronáuticos, a los que dedican sendos museos. Curiosos, aunque me interesaron menos que el paseo por la zona de naturaleza que hicimos esa tarde entre la mencionada ciudad y la pequeña población de Eriskirch. Y que aun nos supo a poco a pesar de las tres horas de paseo.

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Iglesia románica de San Pedro y San Pablo perteneciente al conjunto de iglesias monásticas de la isla de Reichenau, en el Untersee.

Otro día lo dedicamos durante toda la mañana y hasta las tres de la tarde a visitar el conjunto monástico declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en la isla de Reichenau, en el Untersee. Este es un lago contiguo al Constanza, que se continúa con el cauce normal del Rin, y que me parece un sitio muy agradable y no carente de tranquila belleza. Nos llegamos navegando, un poco menos de una hora desde la ciudad de Constanza. Y nos fuimos navegando aguas abajo del Rin en dirección a la bella población suiza de Stein am Rhein, donde pasamos la tarde amenazados por las tormentas.

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A pesar de la lluvia y de la amenazante tormenta, no se paran las actuaciones del festival de teatro de Stein am Rhein.

El último día se pareció más a una de las jornadas del año pasado. Por la mañana nos acercamos a Winterthur, a visitar la Fotostiftung Schweiz y el Fotomuseum de esta ciudad, con exposiciones de Jürgen Teller en este último, y de Jojakim Cortis & Adrian Sonderegger en la fundación. Así como algunas “situaciones” dedicadas a la fotografía y artes visuales en la fase “posthumana” de estas artes. Ya hablaré más despacio de esto otro día.

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También en Winterthur nos encontramos con actividades teatrales callejeras, en esta ocasión un espectáculo de títeres.

Por la tarde no teníamos nada previsto, pero alguien se ofreció a acercarnos a las cercanías de Neuhausen, dejándonos al final en el castillete que domina las vistas de las cataratas del Rin, Rheinfall. Por lo que visitamos de nuevo este lugar. Con mayor amplitud que el año pasado, y con mejor luz. Y con más gente, todo hay que decirlo.

Tras esto, de vuelta a casa… que sólo se trataba de una escapadilla. A esperar las vacaciones de verdad a finales de septiembre.

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Hasta el próximo viaje, desde la orilla norte del Rin, contemplando la Rheinfall, las cataratas del Rin.

[Fotos] El 2017 en fotos (1): De viaje con la cámara al hombro

Fotografía, Viajes

Hemos llegado a los tres últimos días del año 2017. Y eso quiere decir que ha llegado el momento del balance. Balance que yo hago siempre desde un punto de vista fotográfico. Tradicionalmente, en los últimos años, se dividía en tres sección. Enlazo las correspondientes a 2016 para que os hagáis una idea.

  1. De viaje con la cámara al hombro: Recuerdos de mis viajes del año.
  2. De película: Reflejo de mi especial afición a la película tradicional fotoquímica.
  3. 12 meses + 12 fotos: Selección de una fotografía digital por mes, representativo o no, escogida por un motivo que personalmente signifique algo para mí.

En este año 2017, respetaré hasta cierto punto la división en tres. Pero la segunda no va a ser “de película”. Es cierto que fuera de los viajes, la fotografía con película tradicional ha sido mi actividad fotográfica más importante, por encima de la digital. En los viajes, no; es al contrario, por cuestiones de eficiencia y conveniencia. Por lo tanto, esa segunda entrada será dedicada a actividades con gente. Aviso que a veces es difícil diferenciar entre algunas de las actividades del 1 y el 2, pero lo haré a mi mejor entender. Con respecto al número 3, la selección de fotos se realizará sin importar con qué tipo de cámara están hechas las fotos.

Vamos pues con la actividad viajera, que este 2017 no ha estado nada mal.

Comencé el año mal en el ambiente laboral, algo que no empezó a enmendarse hasta que estuvo bastante avanzado, y que me costó mis esfuerzos. Pero para para olvidarme de lo mal que estaba yendo el entorno laboral, hice una escapada con unas amigas el día de mi cumpleaños al valle de Tena y el Serrablo. Estuvo muy bien.

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Llegada la primavera, por primera vez en muchos años el destino en semana santa no fue Italia. Por motivos que no vienen al caso y que fueron contrarios a mi voluntad, decidí aceptar un invitación para visitar algunas ciudades y parajes de la península de Jutlandia en Dinamarca. Más allá de que pasamos más frío del que pensamos, lo pasamos realmente muy bien.

 

Durante los meses de mayo y junio cogí un permiso especial sin sueldo, que me permitió hacer un par de interesantes viajes.

El primero de ellos compensaba mi ausencia en semana santa de tierras italianas. Me fui a Milán desde donde visité los lagos de Orta e Iseo, que no conocía de entre los llamados Grandes Lagos. También me desplacé los últimos días a la ciudad alemana de Constanza, en la frontera de Suiza, donde recorrí el lago de Constanza (Bedensee) y el Rin, así como visitamos el museo de fotografía de Winterthur.

 

En junio realizamos el viaje que teníamos marcado como viaje importante del año. Hace tiempo que nos apatecía conocer el paisaje de las islas Lofoten en Noruega, especialmente después de la buena experiencia el año pasado en Islandia. Aunque no fue exactamente lo que esperábamos. Pero estuvo muy bien. Quiza… demasiada borrachera de paisaje.

 

Suele ser una tradición desde hace años visitar las exposiciones de PhotoEspaña en Madrid durante el verano. Ya podían ser en una época menos calurosa… Este año la novedad fue que en ver de ir solo, encontrándome allí con gente amiga, fue con un pequeño grupo de gente de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Y creo que mereció mucho la pena. Lo pasamos bien, y hubo ocasión para intercambiar pareceres.

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Durante la segunda mitad del verano tuve visita del extranjero. Unas personas que no conocía, viven en Suiza aunque tienen antecedentes españoles, aragoneses, y que además de por trabajo, quería conocer un poco la tierra de sus antepasados. Unos amigos comunes me los confiaron para que les guiase y, si nos podíamos apañar, les acompañase. Fue muy agradable.

 

En mis vacaciones de septiembre y octubre me encontré colgado. Ninguno de mis acompañantes viajeros habituales estaban disponibles. Así que me busqué un destino razonable. Pensaba que sería en algún lugar cercano de la vieja Europa como el sur de Portugal o la Provenza francesa. Pero una oferta interesante en vuelos intercontinentales me llevó a Corea del Sur. Y se convirtió, insospechadamente, en el viaje que más me ha marcado este año. Definitivamente me interesa más cuando viajo el paisaje humano que el natural.

 

Terminaré esta entrada viajera con un par de excursiones en sábado por las tierras de Aragón, no lejos de la capital, pero que nos proporcionaron momentos muy agradables y de gran tranquilidad. El pantano de la Sotonera y la sierra de Alcubierre.

 

Habrá que comenzar a planificar futuros viajes para 2018.

[Viajes] Entre Milán y los pequeños grandes lagos, y el lago de Constanza y el Rin

Viajes

Versión resumida, sin la discusión sobre técnica fotográfica que encontraréis en el siguiente enlace, de mi último viaje por el norte de Italia y la frontera germano suiza: Entre Milán y los pequeños grandes lagos, y el lago de Constanza y el Rin – De vuelta a una cámara réflex para un viaje – Fotografía y otras artes visuales.

En una primera parte del viaje, en Milán y alrededores, donde he estado visitando a unos amigos.

Estación Central de Milán.

Desde allí hice una excursión a Bérgamo, ciudad cuyo aeropuerto conocía, pero nada más. Pasee durante una mañana y una tarde, durante las horas laborales de estos amigos, antes de volver por la tarde a Milán para pasar con ellos la velada.

Entre el Duomo y la basílica de Santa María Maggiore en Bérgamo.

Orto Botánico de Bérgamo.

Funicular de San Virgilio.

Al día siguiente, paseé por Milán, que ya conocía. Llena de gente, la propia fauna humana que habita las calles de la ciudad “meneghina” se convierte en el principal motivo de interés.

La copa del Giro de Italia en la galería Vittorio Emanuele II.

En las terrazas del Duomo de Milán.

Arte contemporáneo en el Museo del Novecento.

Basílica de San Eustorgio.

“Muro delle Bambole” en memoria de las víctimas de la violencia de género.

Columnata de San Lorenzo.

Ambiente en los “navigli” (canales) de Milán.

De vuelta a casa en un veterano pero inmaculado tranvía de madera.

El sábado, como unos milaneses más, y aprovechando el buen tiempo, salimos a pasar el día a los lagos. En concreto al lago de Orta, a la coqueta localidad que da nombre al lago, Orta-San Giulio.

Iglesia de Santa Maria Assunta en Orta-San Giulio.

El lago de Orta desde la isla de San Giulio.

Enlazando con el tren que nos llevará a Milán en la estación de Novara.

Conociendo ya los cuatro grandes lagos de mayor tamaño, Maggiore, Lugano, Como y Garda, de entre los grandes lagos del norte de Italia, el domingo me llevaron a conocer otro de los “pequeños”, el coqueto lago Iseo, y su Monte Isola, grandota isla que domina el centro del lago.

La isla San Paolo desde Monte Isola en el lago Iseo.

Rodeando Monte Isola por la ribera del lago Iseo.

Esperando al tren en la estación de Sulzano-Monte Isola.

Tras estos días en el norte de Italia, en lo que más importante que hacer turismo, que se hizo, era estar con la gente a la que echas de menos por la distancia, cogí un par de trenes, y atravesé por mi cuenta Suiza para llegar a Constanza, a orilla de lago del mismo nombre o Bodensee, en el sur de Alemania. Esta es una ciudad fronteriza, coqueta y tranquila, bonita, famosa por el concilio con el que se dio por terminado el Gran Cisma de Occidente de la Iglesia Católica a principios del siglo XV.

Mural en Constanza que habla de una batalla contra “los españoles” en 1548; más bien, contra las tropas católicas del emperador del Sacro Imperio Carlos V… también I de España.

Un tren de los ferrocarriles alemanes se dirige a la estación fronteriza de Constanza, con la torre de la catedral al fondo.

Salones del Concilio de Constanza.

Aparte de pasear un par de ratos por la coqueta ciudad alemana, el primer día completo de estancia en la región utilicé los servicios de transporte público en barco por el Bodensee o lago de Constanza para visitar un par de punto de interés. Por una lado, la pequeña pero bonita localidad de Meersburg en la orilla opuesta del lago. Por otro, la visita imprescindible de la zona, el gran parque botánico de la isla Mainau, un lugar donde disfrutar de todo tipo de plantas y vegetación… y de las mariposas.

Castillo de Meersburg.

“Schmetterlingshaus”, casa de las mariposas, de Mainau.

Isla de Mainau.

Me queda decir que el último día antes del de regreso, por la mañana me lo tomé con calma y me embarqué en una travesía de casi cuatro horas de duración hasta Schaffhausen en Suiza, donde se encuentran la famosa Rheinfall, las cataratas del Rin.

Puente de Diessenhofen sobre el Rin.

Cataratas del Rin en Neuhausen am Rheinfall.

Esa misma tarde, un tren de cercanías me llevó a Winterthur, donde tenía ganas de conocer el Fotostiftung Schweiz, museo de fotografía del que os hablaré dentro de un par de días, así como de las exposiciones que tuve ocasión de disfrutar.

Espero que os haya gustado el resumen fotográfico del viaje.

Uno de los dos edificios del Fotostiftung Schweiz, fundación para la fotografía suiza, en Winterthur.

Unterer Graben, Winterthur.