[Fotos] El 2017 en fotos (1): De viaje con la cámara al hombro

Fotografía, Viajes

Hemos llegado a los tres últimos días del año 2017. Y eso quiere decir que ha llegado el momento del balance. Balance que yo hago siempre desde un punto de vista fotográfico. Tradicionalmente, en los últimos años, se dividía en tres sección. Enlazo las correspondientes a 2016 para que os hagáis una idea.

  1. De viaje con la cámara al hombro: Recuerdos de mis viajes del año.
  2. De película: Reflejo de mi especial afición a la película tradicional fotoquímica.
  3. 12 meses + 12 fotos: Selección de una fotografía digital por mes, representativo o no, escogida por un motivo que personalmente signifique algo para mí.

En este año 2017, respetaré hasta cierto punto la división en tres. Pero la segunda no va a ser “de película”. Es cierto que fuera de los viajes, la fotografía con película tradicional ha sido mi actividad fotográfica más importante, por encima de la digital. En los viajes, no; es al contrario, por cuestiones de eficiencia y conveniencia. Por lo tanto, esa segunda entrada será dedicada a actividades con gente. Aviso que a veces es difícil diferenciar entre algunas de las actividades del 1 y el 2, pero lo haré a mi mejor entender. Con respecto al número 3, la selección de fotos se realizará sin importar con qué tipo de cámara están hechas las fotos.

Vamos pues con la actividad viajera, que este 2017 no ha estado nada mal.

Comencé el año mal en el ambiente laboral, algo que no empezó a enmendarse hasta que estuvo bastante avanzado, y que me costó mis esfuerzos. Pero para para olvidarme de lo mal que estaba yendo el entorno laboral, hice una escapada con unas amigas el día de mi cumpleaños al valle de Tena y el Serrablo. Estuvo muy bien.

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Llegada la primavera, por primera vez en muchos años el destino en semana santa no fue Italia. Por motivos que no vienen al caso y que fueron contrarios a mi voluntad, decidí aceptar un invitación para visitar algunas ciudades y parajes de la península de Jutlandia en Dinamarca. Más allá de que pasamos más frío del que pensamos, lo pasamos realmente muy bien.

 

Durante los meses de mayo y junio cogí un permiso especial sin sueldo, que me permitió hacer un par de interesantes viajes.

El primero de ellos compensaba mi ausencia en semana santa de tierras italianas. Me fui a Milán desde donde visité los lagos de Orta e Iseo, que no conocía de entre los llamados Grandes Lagos. También me desplacé los últimos días a la ciudad alemana de Constanza, en la frontera de Suiza, donde recorrí el lago de Constanza (Bedensee) y el Rin, así como visitamos el museo de fotografía de Winterthur.

 

En junio realizamos el viaje que teníamos marcado como viaje importante del año. Hace tiempo que nos apatecía conocer el paisaje de las islas Lofoten en Noruega, especialmente después de la buena experiencia el año pasado en Islandia. Aunque no fue exactamente lo que esperábamos. Pero estuvo muy bien. Quiza… demasiada borrachera de paisaje.

 

Suele ser una tradición desde hace años visitar las exposiciones de PhotoEspaña en Madrid durante el verano. Ya podían ser en una época menos calurosa… Este año la novedad fue que en ver de ir solo, encontrándome allí con gente amiga, fue con un pequeño grupo de gente de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Y creo que mereció mucho la pena. Lo pasamos bien, y hubo ocasión para intercambiar pareceres.

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Durante la segunda mitad del verano tuve visita del extranjero. Unas personas que no conocía, viven en Suiza aunque tienen antecedentes españoles, aragoneses, y que además de por trabajo, quería conocer un poco la tierra de sus antepasados. Unos amigos comunes me los confiaron para que les guiase y, si nos podíamos apañar, les acompañase. Fue muy agradable.

 

En mis vacaciones de septiembre y octubre me encontré colgado. Ninguno de mis acompañantes viajeros habituales estaban disponibles. Así que me busqué un destino razonable. Pensaba que sería en algún lugar cercano de la vieja Europa como el sur de Portugal o la Provenza francesa. Pero una oferta interesante en vuelos intercontinentales me llevó a Corea del Sur. Y se convirtió, insospechadamente, en el viaje que más me ha marcado este año. Definitivamente me interesa más cuando viajo el paisaje humano que el natural.

 

Terminaré esta entrada viajera con un par de excursiones en sábado por las tierras de Aragón, no lejos de la capital, pero que nos proporcionaron momentos muy agradables y de gran tranquilidad. El pantano de la Sotonera y la sierra de Alcubierre.

 

Habrá que comenzar a planificar futuros viajes para 2018.

[Viajes] De paso por Oslo

Viajes

Después de una semana de viaje por las islas Lofoten en el norte de Noruega, más allá del Círculo Polar Ártico, aunque dudosamente el clima que hemos tenido tenga que ver con nada “ártico”, el viaje de vuelta nos dejó con un intervalo de siete horas, que acabaron siendo nueve, entre un vuelo y otro en Oslo, la capital del país.

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Lluvia y fresquito al salir del aeropuerto de Evenes (Hardstad/Narvik); una rareza en este viaje.

Así que nos cogimos el tren y nos plantamos en un momento en la estación central de esta agradable, aunque no demasiado llamativa, ciudad nórdica.

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Fiero tigre ante la estación central de Oslo.

Como ambos habíamos estado previamente en Oslo, nos lo tomamos con calma. Básicamente el plan era ir paseando tranquilamente por Karl Johans Gate… Breve inciso. Siempre me hace gracia esta calle dedicada al rey Carlos XIV Juan de Suecia, y que también lo fue de Noruega, nacido Jean-Baptiste Bernadotte, aquí al lado, en Pau, al otro lado de los Pirineos, que pasó de ser general de la Francia republicana, a ser uno de los mariscales del imperio napoleónico, para terminar siendo rey de dos países nórdicos, durante bastante tiempo. Al morir, se le encontró un tatuaje que decía “Mort aux rois” (Muerte a los reyes). Muy propio. Curiosamente, Hollywood hizo más famosa a su mujer, Desirée Clary, hija de un comerciante que acabó en madre de la actual dinastía sueca, por su noviazgo con el tirano Bonaparte, que acabó prefiriendo a la criolla Josefina de Beauharnais.

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Pues bien, a un francés de los Pirineos está dedicada la más populosa calle de Oslo.

En fin, basta de anécdotas. Decir que fuimos por esta calle hasta llegar al Teatro Nacional, desde nos dirigimos al barrio de Aker Brygge, donde se concentra la modernez de la capital noruega, donde nos encontramos con un nuevo museo de arte moderno, que no visitamos, y donde pasamos una hora bebiéndonos una cerveza viendo pasar al personal. Bueno… os dejo las fotos.

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Subiendo en… cosa con ruedas las cuestas de la Ópera de Oslo.

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Mmmmm, no…. estas no son vikingas de la zona.

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Muy cuca esta zona porticada de tienditas y barecitos. Barecitos que se pasan un montón. Hasta aquí han llegado los “Aperol Spritz” del norte de Italia. Pero no cuestan los 2,50 o 3 euritos de su lugar de origen, sino 130 coronas noruegas, unos 13 “aurelios” comunitatios. Como se pasan.

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Mercado de flores y señor que parece un mosquetero tipo “D’Artagnan”.

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Vimos varios de estos, de distintos colores, que no sabemos qué representan. Será como lo de los osos de Berlín o las vacas de Madrid de hace unos años.

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En estos países nórdicos, en cuanto hay un poco de sol, se ponen a recargar baterías en plan placa solar como locos. Y más si es un sitio agradable y animado como Aker Brygge.

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No entramos en el nuevo Astrup Fearnley Museet, en construcción creo cuando estuve en 2012, dedicado al arte moderno. Pero contemplamos los “Ojos” de Louise Bougeois mientras tomábamos unas cervezas. Ojos, sí, ¿que os habíais pensado?

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Aquí sí que podéis ser mal pensados. Esta escultura en las calles de Aker Brygge está enseñando el potorro.

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Lo que parecen dos políticos ante el parlamento noruego partiéndose el pecho después de grabar algo. Prefiero no pensar mal… Lo curioso es que luego coincidimos en el tren que nos llevó de vuelta al aeropuerto de Oslo.

[Libro] La habitación muda

Literatura

Hace algo más de un año leí un libro de una escritora noruega, Herbjørg Wassmo, que me impresionó notablemente. Publicado aquél por Nórdica Libros, me enteré que era parte de una trilogía dedicada a Tora, la protagonista del libro, una niña que está entrando en la adolescencia, que vive en una isla de pescadores al norte de Noruega en los años 50, hija de una mujer local y de un soldado alemán con quien mantuvo relaciones durante la ocupación que sufrió el país en la guerra mundial. La vida no es fácil para Tora, ni para casi nadie en la isla. De inmediato me entraron ganas de leer los dos siguientes libros de la trilogía, pero decidí esperar a que la editorial los publicase en edición electrónica. Viendo el tiempo que pasó entre el primer libro en papel y su edición electrónica, estaba convencido de que iba en poco. Pero no fue así. Cual fue mi sorpresa cuando hace unas semanas, una amistad me dijo que le habían regalado la trilogía en papel y que si me la prestaba. Y dije sí.  Y aquí va el segundo volumen.

La habitación muda
Herbjør Wassmo; Cristina Gómez Baggethun
Nórdica Libros, 2011
Edición de árboles muertos

Nos iremos a Noruega, claro, aunque yo no he visitado latitudes tan al norte del país.

Nos iremos a Noruega, claro, aunque yo no he visitado latitudes tan al norte del país.

Hemos dejado a Tora en su isla con su madre, Ingrid. Pero su padrastro Heinrik no está. Y sin él, también ha desaparecido la “peligrosidad”. Siguen siendo pobres. Pero Tora está contenta. Va creciendo y llegando al final de su etapa escolar primaria. Su buena relación con sus tíos Simon y Rakel, que también tienen sus problemas, le va a permitir que le financien el bachillerato en la ciudad, donde vivirá sola en una habitación. También contemplamos como va evolucionando muy lentamente el pueblo en la isla. Mientras las jóvenes en la ciudad visten vaqueros y escuchan a Elvis, en el pueblo el único destino de una joven es trabajar por un sueldo escaso y envejecer prematuramente. Sol, su amiga más mayor, ha ido a la escuela de comercio y sueña con irse de la isla. Pero tampoco lo tiene fácil. Y cuando Tora parece que va a escapar, volverá Heinrik y un incidente vuelve a amenazar su futuro.

Las condiciones actuales del país son mucho mejores, para algunos casi idílicas. Aunque yo supongo que vivir en las zonas rurales tampoco será fácil.

Las condiciones actuales del país son mucho mejores, para algunos casi idílicas. Aunque yo supongo que vivir en las zonas rurales tampoco será fácil.

Muchos de los comentarios que hice para La casa del mirador ciego siguen siendo válidos para este segundo libro. Pero Wassmo juega con el lector de una forma cruel. Magistralmente cruel. Pues tiene esta “habitación muda” una primera mitad en la que seguimos asistiendo a la dura vida de la isla en la proximidad del ártico, con un capítulo dedicado a una tormenta que te pone los pelos de punta, también vemos como la joven Tora, sin que ni ella se de cuenta, reservada y prudente, va creciendo y va prosperando. Pero Wassmo nos enfrenta a una segunda mitad, más o menos, especialmente en la recta final del libro, con una situación imposible para un chica a la que suponemos unos catorce años. Desde luego no me imagino lidiar con ella a las adolescentes de mi entorno. Todo ello conduce a unos últimos capítulos que nos pondrán los pelos de punto, que nos horrorizaran sin necesidad de lo sobrenatural. Simplemente cuando alguien que es poco más que una niña tenga que tomar decisiones muy por encima de lo que se le puede exigir, se encuentre en la más absoluta soledad, y acabe pasando por una de las experiencias más traumáticas que se pueden pasar.

No quiero contar mucho más. Que el potencial lector descubra la dura historia de Tora. Yo la recomiendo. Al mismo tiempo que Wassmo se permite reivindicar a unas mujeres, de un tiempo, de una sociedad, que esperemos que no vuelvan, y que allí donde todavía existen sobre la faz de la Tierra, desaparezcan pronto.

Creía que iba a empezar a continuación el tercer libro. Pero he decidido desentenderme un poquito del drama, a pesar de que muero de ganas por saber qué pasa a continuación con Tora, y leer otra cosa más ligera antes de afrontarlo.

Especialmente en los pueblos de pescadores en los fríos inviernos y cuando azoten los temporales. Pero en verano está muy bien navegar por los bellos fiordos...

Especialmente en los pueblos de pescadores en los fríos inviernos y cuando azoten los temporales. Pero en verano está muy bien navegar por los bellos fiordos…

[Cine] Empezar la semana de duelo, seguirla algo aburridos y terminarla con un ligero cabreo

Cine

Esta entrada incluirá el comentario, aunque quizá breve, de una película que pude escaparme a ver un día de esta semana. El miércoles. Una tarde de paz en una semana complicada. Pero cinematográficamente hablando ha tenido de todo. Y es que comenzamos la semana, que para mí a estos efectos empieza el domingo, con la tristeza de saber que se iban de este mundo dos actores que tienen en común varias cosas. No han sido grandes protagonistas, aunque alguna cosa han protagonizados. Han sido concienzudos profesionales, aunque no siempre se les ha reconocido. Han alternado el cine y la televisión, con resultados diversos. Ha ambos los recordaremos siempre con mucho cariño.

Buena parte de la película que comento hoy transcurre en la bella ciudad noruega de Bergen.

Buena parte de la película que comento hoy transcurre en la bella ciudad noruega de Bergen.

El primero en despedirse de nosotros fue James Garner (1928 – 2014), que falleció ya mayor a sus 86 años. Habitual de películas de aventura durante 50 años largos, lo hemos visto en la guerra, en el oeste, en el espacio,… generalmente con prestancia y buen hacer. Si tuviera que recordarlo por una sola película, lo haría por una en la que era un personaje secundario. Una película que no se encuentra muy valorada pero que reunió un excelente reparto de buenos intérpretes otoñales, para un filme de cine negro que creo que está bastante mejor de lo que se le recuerdo. Se trata de Twilight (Al caer el sol), y si la he elegido es porque la primera imagen de él cuando me enteré de su fallecimiento venía de esta película.

El siguiente en abandonarnos, como consecuencia de un accidente, fue el español Álex Angulo (1953 – 2014). Estoy plenamente de acuerdo con quienes han dicho que si este actor hubiese sido norteamericano o inglés, sería recordado en el mundo entero. Habiendo tenido que torear con la cinematografía y la televisión nacionales,… pues en su carrera ha habido de todo. Desde momento memorables hasta otros que, púdicamente, calificaremos de “menos memorables”. Es inevitable recordarlo como el demencial cura apocalíptico en El día de la bestia, película de referencia en el cine español y en la que nos ofreció un recital de interpretación. Pero si tuviera que recordarlo por un único papel, mira tú por donde lo haría por aquel cortometraje inolvidable que fue Mirindas asesinas. ¿Que no lo habéis visto? No sé a qué esperáis.

Espero que ambos se hayan encontrado en el único cielo que considero que merece la pena que exista después de esta perra vida. El cielo de las gentes y los amantes del cine.

Y tras este mal empiece, y con una semana un poco torcida en mi vida, me escapo a ver una película noruega que ha llegado a nuestras carteleras un poco de rondón, lamentablemente doblada al castellano. Se trata de Dos vidas (To liv, 2012). Me interesó por su premisa inicial en la que nos decía que nos iban a hablar del difícil destino de los niños y niñas que nacieron durante la Segunda Guerra Mundial de madres noruegas y padres ocupantes alemanes. Después de haber leído la muy interesante y recomendable primera parte de la trilogía de Tora de Wassmo, es un tema que me había quedado rondando por la cabeza.

Uno de los protagonistas está relacionado con la industria naviera, muy abundante en dicha ciudad.

Uno de los protagonistas está relacionado con la industria naviera, muy abundante en dicha ciudad.

Sin embargo, al final resulta que es una película que habla más de los agentes de la Stasi de la antigua República Democrática Alemana en diversos países y entre ellos Noruega, con el fin de realizar actividades de espionaje, y sus problemas cuando cayó el muro. Aun así, la nueva premisa no dejaba detener su interés, lo que pasa que luego sus directores Georg Maas y Judith Kaufmann, no sé muy bien por qué tantos directores, no acaban de encontrar el tono, y la película defrauda. Para colmo la versión doblada pierde bastante. Ya suelo encontrar cada vez más absurdo el doblaje de los diálogos de las películas. Pero cuando estas son multilingües (noruego, alemán, inglés y danés en este caso), no es quiero ni contar… Al menos nos permite disfrutar de algunas escenas interpretadas por la veterana Liv Ullmann, de la que nos hemos enterado que este año o al que viene estrena una versión cinematográfica de La señorita Julia de Strindberg dirigida por ella. Yo iría a verla. Si es que se dignan en estrenarla, claro.

Por todo ello, mi valoración no pasa de Dirección: **; Interpretación: **; y Valoración subjetiva: **.

También recorremos las escarpadas costas de los alrededores de Bergen en diversas ocasiones.

También recorremos las escarpadas costas de los alrededores de Bergen en diversas ocasiones.

Esperaba con ganas el  fin de semana, ya que todos los comentarios y todas las reseñas indicaban que uno de los estrenos que se nos venían encima prometía mucho. Con Brie Larson como protagonista, que me impresionó bastante en United States of Tara, le tenía ganas. Pero no han tenido la dignidad de estrenarla en Zaragoza. Otras muchas y variadas bazofias, sí. Pero esto. Luego se queja la industria de que los aficionados busquemos medios alternativos para ver lo que queremos ver… Pero os aseguro que la próxima reseña de cine será sobre esta película.

Si encima resulta que la noticia de final de semana ha sido el avance de la adaptación de un estúpido libro del que sólo puede salir una estúpida película, y del que ni siquiera se han enterado que la palabra inglesa shades significa matices o tonos y no sombras, es que me salgo de mis casillas.

Y no faltan las escenas que transcurren entre las empinadas calles de la ciudad, flanqueadas por las típicas casas de madera.

Y no faltan las escenas que transcurren entre las empinadas calles de la ciudad, flanqueadas por las típicas casas de madera.

[Libro] La casa del mirador ciego

Literatura

Tenía desde hace 20 años la “tradición” de llevarme a los viajes algún libro que de forma directa o indirecta esté relacionado con los lugareños que visito. Es cierto que en los últimos tiempos he relajado mucho la tradición y me esfuerzo menos por esta “relación”. No obstante, para mi última estancia por tierras escandinavas, busqué en Nórdica Libros alguna historia que me trasladase a aquellas tierras también con la imaginación. Bien es verdad que al final, en la ficción, he viajado a Noruega en lugar de Suecia y Dinamarca. Quizá esta elección del relato de Herbjør Wassmo era una premonición de que, aún sin querer y durante unas horas, iba a pisar también territorio noruego.

La casa del mirador ciego
Herbjør Wassmo; Cristina Gómez Baggethun
Nórdica Libros, 2014
Edición electrónica

En este relato nos trasladamos a un pequeño pueblo pesquero en un isla de la costa del norte de Noruega. Son los años de posguerra, y vamos a seguir la vida de Tora, una niña de 12 años que vive con su madre Ingrid y su padrastro Heinrik. Su madre la quiere, pero es una mujer abrumada por su pasado, Tora es fruto de una relación con un soldado invasor alemán, y no lo tuvo fácil cuando los invasores abandonaron el país, sufriendo la humillación pública por sus vecinos. Tiene que mantener con su trabajo nocturno a la familia.Heinrik además es violento y alcohólico. Tora le tiene mucho miedo. Por otra parte, la niña que va camino de la adolescencia, disfruta del amor de su tía Rakel, hermana de su madre, y el marido de esta Simon, a quienes económicamente les va bien. Aunque un misterioso incendio les pondrá en jaque. Tora también tiene alguna buena amiga en el vecindario.

Hardangerfjord

Acompañando al comentario sobre este libro, me llego al brumoso día que acompañó mi recorrido por el Hardangerfjord.

Frente al concepto idealizado de los países escandinavos como países ricos y con alto nivel de bienestar, esta novela nos sitúa en una época en la que este bienestar todavía no se ha extendido; en un entorno, cerca del gran norte, en el que la vida es dura, por el clima, por los azares de la naturaleza que deja a las gentes al albur de las buenas o malas cosechas de patatas , de las buenas o malas temporadas de pesca, donde comer carne es un lujo.

En este entorno conocemos a Tora. El libro es muy introspectivo con respecto a los sentimientos, los pensamientos y el desarrollo de la muchacha que tiene que crecer en un ambiente muy hostil. La “peligrosidad” es la palabra con la que describe sus miedos. A la pobreza, a la incomunicación con una madre todavía joven pero abrumada y probablemente envejecida,… Un miedo físico ante un padrastro violento, que se da cuenta de los cambios que experimenta la niña que avanza hacia la madurez, y con quien se encuentra sola por el trabajo nocturno de la madre.

Hardangerfjord

Hoy en día, este lugar está lejos de ser un lugar perdido y pobre. Comunicado, atrae a los turistas por sus bellezas naturales que visitan Bergen y sus alrededores.

Las literaturas de ciertos países nos llegan con cuentagotas y muchas veces solo gracias a los esfuerzos de editoriales especializadas como Nórdica Libros, que hacen un excelente trabajo, pero que pocas veces encontramos expuestas en primera fila de las estanterías de las librerías, bien sea de las tradicionales o de las nuevas en internet. Sin embargo, el esfuerzo por buscar estas literaturas tiene su recompensa. El relato te atrapa y te sumerge. Te traslada por completo al lugar, con unas descripciones que te hacen sentir la dureza del lugar. Y tiene altas dosis de suspense en el sentido de que sufres o te alegras con las alegrías , pequeñas, y las preocupaciones, graves, de sus protagonistas.

Esta novela es francamente muy recomendable, de lo mejor que he leído en los últimos tiempos. Es la primera parte de una trilogía sobre la joven Tora, que iré leyendo conforme vayan saliendo los dos siguientes volúmenes, ya disponibles en formato tradicional de árboles muertos. No obstante, la novela se puede leer como una unidad en sí misma ya que nos cuenta una etapa concreta en la vida de la muchacha, y las tramas concretas que viven quedan en general cerradas. Animaos a ella, que está muy bien.

Hardangerfjord

Ahora bien, si en un día 11 de julio nos recibió con el tiempo con estos morros, imaginaos en pleno invierno… Pues el pueblo de Tora, todavía está más al norte.

[Viajes] Diario de viaje de Noruega terminado

Viajes

Como ya adelanté, y luego he ido recordando periódicamente, he estado elaborando un diario de viaje de mis últimas vacaciones en Noruega. Y ya está terminado. La dirección:

noruega2012.blogspot.com.es

El diario provisional que hice mandando fotos desde el teléfono móvil toda vía se puede encontrar en este Cuaderno de ruta con aquellas entradas que llevan la etiqueta noruega-2012. Pero bueno, el otro es más mono y completo.

Y os dejo aquí con algunas de las imágenes que podréis encontrar. Jugando con las geometrías y las luces en el barrio del muelle de Bergen, Bryggen.

Geometrías y luces en Bryggen

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Geometrías y luces en Bryggen

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Geometrías y luces en Bryggen

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Geometrías y luces en Bryggen

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Geometrías y luces en Bryggen

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[Fotografía] Recomendaciones semanales; encontrado en la web

Fotografía, Fotografía personal

No he tenido mucho tiempo para pararme a conocer el trabajo de fotógrafos esta semana. Y además, se empieza a notar el verano y el descenso de actividad de mis habituales “recomendadores”. No obstante, algo puedo trae a esta sección semanal del Cuaderno de ruta.

El fotoblog In Focus de The Atlantic, nos presentaba la selección del jurado para el concuros de fotografía de viaje de National Geographic. Hay para todos los gustos. Pero ante muchas de estas imágenes, yo que estoy ahora montando mi diario de viaje fotográfico de Noruega, me siento fotográficamente pequeñito. Muy pequeñito. Echadle un vistazo. Os gustará. A todos. Tanto a los aficionados a la fotografía como a los demás.

A principios de junio estuve visitando exposiciones de PhotoEspaña 2012. Pero no me dio a ver todo, claro. Tras ver el reportaje que en Quesabesde.com han hecho de la exposición de Leopoldo Pomés lamento no haber tenido un rato para visitarla.

El resto de las recomendaciones me vienen de Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red:

Ya que estoy con los países nórdicos, nos recomiendan un fotógrafo sueco, Pal-Nils Nilsson. Gran paisajista y retratista.

En el otro extremo de Europa y de otras cosas, la Sicilia de Ferdinando Scianna.

Y cambiando de continente, las imágenes africanas de Mireilla Ricciardi.

Complemento la entrada de hoy con una serie de fotografías del fiordo Hardanger en Eidfjord. En mi diario del viaje a Noruega, ya casi terminado a falta de pequeños detalles, estas u otras similares han subido en color. Pero me estoy planteando que en el libro impreso de las fotografías del viaje, adaptar el revelado de cada localización a las características del momento. Y estas por ejemplo quizá debieran ir en blanco y negro. No sé. ¿Alguna opinión? Contrastar con las imágenes que aparecen aquí y aquí.

Niebla y lluvia en Eidfjord

Niebla y lluvia en Eidfjord.

Niebla y lluvia en Eidfjord

Niebla y lluvia en Eidfjord.

Niebla y lluvia en Eidfjord

Niebla y lluvia en Eidfjord.

Niebla y lluvia en Eidfjord

Niebla y lluvia en Eidfjord.

Niebla y lluvia en Eidfjord

Niebla y lluvia en Eidfjord.

Niebla y lluvia en Eidfjord

Niebla y lluvia en Eidfjord.

Niebla y lluvia en Eidfjord

Niebla y lluvia en Eidfjord.

Niebla y lluvia en Eidfjord

Niebla y lluvia en Eidfjord.

[Fotos] Atardecer en Bergen

Fotografía personal

Esta semana he tenido bastante menos tiempo que estos meses atrás para actividades de ocio. Mi incorporación a un nuevo puesto de trabajo, en el que todavía no soy excesivamente productivo, pero que naturalmente me absorbe mucho, y el procesado de las fotografías del viaje a Noruega, han consumido parte de mi tiempo libre por las tardes. Con las mañanas no cuento, claro. Así que temas nuevos no tengo. Pero sí os puedo dejar algunas fotografías más del viaje.

Vista desde Fløyen

Vista desde el monte Fløyen.

Cementerio en la Domkirke

Lápidas funerarias en los jardines de la catedral de San Olaf.

Atardecer en el puerto

Atardecer en el puerto.

[Fotos] Sigo elaborando el diario del viaje a Noruega

Fotografía personal

Ayer terminó, afortunadamente, un extraño periodo en mi vida laboral que se inició el 12 de abril. Y como consecuencia tengo bastante menos tiempo que estos meses atrás para mis aficiones que son las que alimentan este Cuaderno de Ruta. Y el que tengo lo sigo dedicando a procesar fotografías de mi reciente viaje a Noruega. Cuyo diario de viaje sigue creciendo poco a poco.

En cualquier caso, esta tarde, mientras me peleo con las fotos, escucho un podcast de L’home de jazz en el que su conductor, Pere Pons, dialoga con Juan Perro, también conocido como Santiago Auserón, de buen jazz. Y me lo estoy pasando la mar de bien. Uf. Qué optimismo me está entrando. A ver lo que dura. Os dejo con algunas imágenes del recorrido que hice entre OsloBergen, atravesando la meseta de Hardangervidda, que fue muy bonito.

Atravesando Hardangervidda

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Atravesando Hardangervidda

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Atravesando Hardangervidda

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Próximos a Voss

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[Viajes] De regreso en Zaragoza, voy preparando álbumes y diarios de viaje

Viajes

Pues eso. Que esta mañana, antes de empezar con las cuestiones domésticas que necesito ordenar tras más de una semana de ausencia, he empezado a organizar y procesar fotos que irán a configurar los álbumes y diarios de viaje de mis vacaciones por Noruega.

El álbum de fotografías tardará todavía tiempo. Todavía no he terminado de preparar el del Baztán… Pero en la columna de la derecha del Cuaderno de Ruta sí que tendréis los enlaces al diario de viaje de las vacaciones. Durante un tiempo habrá dos:

Provisional, formado por las entradas en este blog que han ido apareciendo estos días, y que he ido mandando desde el teléfono móvil, con fotografías tomadas con este chisme.

Definitivo, pero de momento en obras, con fotografías tomadas con todas las cámaras que he llevado. La Olympus OM-D E-M5, que se ha estrenado como cámara de viaje, la Leica D-Lux 5, que sigue como fiel respaldo, y el iPhone. Sí, también incluiré algunas de las tomadas con el móvil. Alguna a quedado maja. Tardará unos días en estar completos. Entonces quitaré el enlace al provisional.

Vista desde el hotel a las 11 de la noche

Vista desde el hotel en Oslo a las 11 de la “noche”.

Fotos en el edificio de la Opera y el Ballet de Noruega

Tomando fotografías en el nuevo edificio de la Opera y el Ballet de Noruega en Oslo.

[Viajes – Noruega] De vuelta en Barcelona

Viajes

Pues eso. Esta mañana ha consistido en volver. Madrugar. Quince minutos de paseo por calles casi desiertas hasta la estación de Oslo. Tren a Rygge una hora. Lanzadera al aeropuerto cinco minutos. Y luego los eternos tramites y esperas en aeropuerto hasta que montas en el avión que llega sin retrasos a Barcelona. Todo, una sosada monumental.

Solo me queda coger el primer Ave que pueda, en el peor de los casos el de las cuatro. Y antes de las seis en el Charco.

Carlos Carreter
http://carloscarreter.com

[Viajes – Noruega] Regreso a Oslo… y no te creas que hay mucho más que contar

Viajes

Pues eso de vuelta en Oslo. El viaje, en tren, muy bonito. Pero pasada la novedad, las seis horas y media de viaje se hacen eternas. Y eso que el principio del día no ha estado exento de emociones. Un lío con el billete que al final se ha resuelto sin muchos problemas. Un tipo convulsionando en la estación de Bergen con asistencia de los servicios de urgencias, rubia espectacular incluida (no hay fotos que la situación no ha sido par dar por el saco con las cámaras o los móviles), septuagenaria montando el pollo con su sitio a una familia de brasileños que estaban correctamente acomodados en el tren,… Cosas. Después de eso tranquilidad y algo de aburrimiento.

Ya en Oslo, pasar por la tienda de la Galería Nacional. La semana pasada me pillo tan justo de tiempo que no pude comprar lis imanes para la nevera.

Después un paseo en tarde de color gris noruego hasta la hora de cenar. Y al hotel que mañana hay que madrugar.

Carlos Carreter
http://carloscarreter.com