Viajes – en el sur de Francia con película en blanco y negro

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Fotografías realizadas con Pentax 17 y película Ilford XP2 Super. Las cuestiones técnicas relacionados con las fotografías que se muestran las podéis encontrar en Carlos en Plata. También en versión WordPress.

Repito la introducción de la entrada del domingo pasado. Ya hace unas cuantas semanas que publiqué el resumen general del viaje por el sur de Francia durante los días de Semana Santa. Un agradable viaje en el que visitamos las ciudades de Nimes, Marsella, Arles, así como la reserva ornitológica de Pont-de-Gau en Saintes-Maries-de-la-Mer.

Y nuevamente os recuerdo que ya tengo ya los rollos de película revelados. No tengo mucho tiempo en estos tiempos, entre las obligaciones laborales y otras más personales, junto con que estoy a una semana de las vacaciones con los preparativos correspondientes. Así que me ha costado un poco mas de tiempo de lo habitual preparar las fotos para esta muestra que os traigo aquí. Y por eso repito buena parte del texto, porque no puedo dedicar mucho tiempo a redactar la entrada.

El caso es que en esta nueva entrada toca mostrar algunas de las fotografías realizadas con película en blanco y negro con una cámara de medio fotograma. Con una combinación que ofrece una calidad muy superior a la que la mayor parte de la gente espera de este formato reducido de fotograma. Pero yo creo que han quedado fotos nítidas y detalladas. Que es lo que uno espera en estos tiempos. Casi siempre. Ya hablaremos de las excepciones. En otro momento.

Viajes – En el sur de Francia con película fotográfica en color

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Fotografías realizadas con Minox 35 GT-E y película Kodak Ektar 100. Las cuestiones técnicas relacionados con las fotografías que se muestran las podéis encontrar en Carlos en Plata. También disponible en versión Substack.

Ya hace unas cuantas semanas que publiqué el resumen general del viaje por el sur de Francia durante los días de Semana Santa. Un agradable viaje en el que visitamos las ciudades de Nimes, Marsella, Arles, así como la reserva ornitológica de Pont-de-Gau en Saintes-Maries-de-la-Mer.

Unas semanas más tarde tengo ya los rollos de película revelados. No tengo mucho tiempo en estos tiempos, entre las obligaciones laborales y otras más personales, junto con que estoy a una semana de las vacaciones con los preparativos correspondientes. Así que me ha costado un poco mas de tiempo de lo habitual preparar las fotos para esta muestra que os traigo aquí.

Los días que tuvimos serían considerados por la mayor parte de los potenciales viajeros como bastante buenos. Un viento un poco demasiado fresco al principio, pero bien. Ahora bien, el viajero aficionado a la fotografía preferiría una luz menos dura y contrastada, como la que es propia del Mediterráneo cuando el sol brilla dominador en el cielo. Pero es lo que hay.

Fotos – algunas fotos digitales más del viaje al sur de Francia

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Fotografías realizadas con Panasonic Lumix G9 II con algunas ópticas poco convencionales. El comentario técnico de las fotografías de este artículo lo podéis encontrar en Carlos en plata.

Un viaje de pocos días y en un entorno fundamentalmente urbano no exigía mucho equipo fotográfico. Especialmente en lo que se refiere a la fotografía digital, como consideré en recientes viajes a LuxemburgoAndalucía o Salamanca.

Pero la decisión de visitar una reserva de aves en la Camargue, la zona de humedales del delta del Ródano, cambió mi perspectiva. Había que llevarse equipo adecuado para el tema; una cámara competente y con prestaciones, y una óptica adecuada.

Y una vez que decides cargar con ese extra, ya es muy poco más el esfuerzo de incluir un par de objetivos distintos para los espacios urbanos. Por un lado, el super gran angular que permite grandes vistas en espacios más o menos abiertos, o la realización de panoramas sin los inconvenientes de la generación de los mismos uniendo diversas fotografías.

Por otro lado, la posibilidad de cerrar los encuadres o de hacer algunos retratos, con la utilización de un teleobjetivo corto. O quizá no tan corto en este ocasión. ¿Lo dejaremos en medio-corto, o estoy confundiendo a los lectores? Lo que sea. Más posibilidades, por sólo un ligero aumento del esfuerzo. Realmente ligero.

E incluso la posibilidad de realizar fotografías de muy alta resolución, a mano alzada a partir de un sensor de imagen considerado modesto por muchos hoy en día. Aunque eso sí… si la cosa se mueve… como los barcos o los árboles agitados por el viento,… pues quizá no sea alta resolución, pero pueden seguir siendo fotos interesantes, que es lo que realmente cuenta.

Viaje – resumen de la Semana Santa en el Sur de Francia

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Fotografías realizadas con Fujifilm X100VI. El comentario técnico de las fotografías de este artículo lo podéis encontrar en Carlos en plata.

Como ya habréis deducido de las entradas de estos días atrás, en los días de Semana Santa he estado de minivacaciones en el sur de Francia, a caballo entre la occitana Nimes y las provenzales Marsella y Arles, con una mañana de turismo ornitológico en la Camargue, zona de marismas en el delta del Ródano, cerca de Saintes-Maries-de-la-Mer.

Ya visité hace unos años algunos lugares interesantes de esta región francesa, especialmente Aviñón y la propia Arles, así como el acueducto romano de Pont-de-Gard. Pero es una región que da para mucho. Al mismo tiempo que es un lugar agradable por su paisaje, clima mediterráneo, gastronomía y costumbres, que se aproximan mucho a las mejores costumbre del nordeste español. Vamos,… que nos somos gente muy distinta, aunque sean dos países distintos.

Para desplazarnos optamos por el tren. Hay un AVE directo entre Zaragoza y Nimes, donde nos alojamos. El recorrido completo del tren es entre Madrid y Marsella. Lo único que tiene de malo es que vas por la tarde y vuelves por la mañana. Si fuese al revés, aprovecharías prácticamente un día más. La duración del viaje viene a ser unas seis horas. Sólo hay alta velocidad hasta la frontera francesa, el trayecto en Francia es por líneas convencionales.

Antes era posible plantearse el viaje de ida por la mañana, con un trasbordo en Barcelona, y volver por la tarde, igualmente con trasborde en la capital catalana. Pero ahora, a la ida no es posible es trasbordo por los horarios, y a la vuelta… porque no te fías de Renfe y los retrasos a la hora de hacer ese trasbordo. A la ida fuimos puntuales, pero a la vuelta llegamos con 45 minutos de retraso. Y no todo se explica por el parón en Narbona por un incidente que implicó una actuación policial.

Por lo demás, Nimes nos ha resultado una ciudad muy agradable, que se ve de sobras en un día de forma tranquila, con un rico legado romano. Pero sólo la llamada Maison Carré es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en un conjunto que incluye varios monumentos de Arles, el Pont-de-Gard y otros de otras ciudades. Sorprende que el coliseo de Nimes no lo sea,… pero que lo dediquen a partidillos de tenis quizá explique la cosa. Y tanto las Arènes de Nimes como las de Arles sirven de plazas de toros… pero la de Arles sí es Patrimonio de la Humanidad.

Y por cierto que en Arles estaban en plena feria taurina, con abundancia de festejos populares. Lo cual contrasta con el hecho de que se celebran con gran jolgorio durante la Semana Santa. Lo cual contrasta con las austeras costumbres españolas en esas fechas. Nos resultó divertido.

Visitamos Marsella, que para el tamaño que tiene… no da mucho de sí. Cierto es que la catedral es vistosa, y la abadía de San Víctor está muy bien. Y el paseo por Le Panier, el casco antiguo de la ciudad, es curioso, a pesar de lo destartalado. Pero la verdad es que no la encuentro un destino preferente en un viaje. Pero teníamos la curiosidad y la satisficimos. No nos dio el día para visitar el castillo de If, donde “encerraron” a Edmundo d’Antés.

Y finalmente, una de las actividades más agradables, la visita al parque ornitológico de Pont-de-Gau, a cuatro kilómetros de Saintes-Maries-de-la-Mer en la Camargue. Un lugar donde disfrutamos de la vista de las aves en las marismas, y donde comprobé lo fácil que puede llegar a ser quedarse sin tarjetas o sin batería en la fotografía de aves. En resumen, un viaje muy agradable.