[Viajes] Olite y Madrid con película negativa en blanco y negro

Viajes

No hace muchos días os presentaba fotografías realizadas con película en blanco y negro en Olite. Ese rollo de fotografía se agotó antes de que terminase mi excursión a la bonita ciudad navarra. Y lo cambié por otro, del que proceden las fotografías de hoy. Más contrastadas, más expresivas, ni mejores ni peores, distintas. Cada cual, según sus gustos preferirá unas u otras.

El rollo lo terminé en Madrid un par de días más tarde. Los detalles técnicos, para aquellos que podáis estar interesados, los encontraréis en Olite y Madrid con película en blanco y negro – Olympus mju-II con Kodak Tri-X 400.

[Fotos – viajes] Evaluando la cámara de la excursión a Olite

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Ayer ya comenté el viaje en el día que hicimos el domingo a Olite y su bonito palacio castillo real (del reino de Navarra). Aquí vuelvo a poner, mientras hago una escapada de un día a Madrid, he programado esta entrada con antelación, unas cuantas fotos de la excursión.

Las he utilizado en mi evaluación como cámara viajera de mi reciente adquisición de formato medio digital. Quien esté interesado en los detalles, puede visitar Viajando con formato medio digital – Fujifilm GFX 50R en Olite. Para los demás, os dejo las fotos.

[Viajes] Escapada a Olite y su palacio real (de Navarra)

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Desde hace unos años, en torno a estos fechas tenemos la costumbre, un pequeño grupo de amigos, de realizar una pequeña excursión en el día. Para celebrar… cosas. Tradicionalmente nos dirigíamos al norte, al Pirineo, hasta que llegábamos a la frontera francesa, y pisábamos algo de nieve. Pero también hicimos algunas excursiones a la provincia de Teruel. Según venía el tiempo.

El año pasado no se pudo. No se podía salir de Zaragoza. Por la pandemia. Medidas, que vista la laxitud de estas últimas semanas, parecen exageradas. Se podrá decir que las variantes dominantes en la actualidad son menos virulentas, especialmente dada la alta cobertura vacúnale. Pero si hacemos casos a las últimas estadísticas publicadas, y a falta de confirmación, parece que el número de casos recientes ha sido de tal magnitud que en esta ola ha habido tantos fallecidos por la enfermedad como en la onda epidémica de hace un año. Las estadísticas de mortalidad tienen que madurar un tiempo antes de valorarlas. Pero algo de eso parece que hay.

El caso es que ayer sí que hicimos nuestra pequeña excursión. Eso sí… ni nos apetecía madrugar, ni nos apetecía conducir. Cada vez me apetece menos el coche. Así que revisando horarios de trenes y comparándolos con posibles destinos, vimos que pasar la tarde en Olite, visitando el Palacio Real de Navarra, un edificio palaciego tipo Exín-Castillos, que está muy bien.

Yo ya conocía el lugar. Pero hace 30 años que lo visité. Visita que, según recuerdo, fue muy agradable. En la Semana Santa de 1992. Esta ha sido muy distinta, pero también muy agradable. En aquellos momentos llevaba mi primera réflex, Pentax P30N con un par de objetivos zoom, 28-70 y 70-200 de Sigma, bastante malos, con película diapositiva barata con revelado incluido. Ayer llevé mi nueva cámara digital de formato medio, Fujifilm GFX 50R con una focal sencilla de 50 mm. Muchas cosas han cambiado en este ámbito. Para bien. Pero no he olvidado la fotografía con película tradicional. Me llevé también la Olympus mju-II con un par de rollos de película en blanco y negro.

Las fotografías que os presento ahora son de la cámara digital… Ah… se me olvidaba, llevaba también la compacta digital Fujifilm Finepix XF10. También hay alguna foto hecha con ella. Las fotos de los rollos en blanco y negro tardarán todavía unos días en verse. Ah… y es muy posible que este año hagamos una segunda excursión. Mañana mismo. Me he cogido un día extra de fiesta. Porque hoy… es fiesta local en Zaragoza, y aquí ando, relajado, antes de salir a comer en familia. Tranquilamente. Fotos, viajes y buena compañía. ¿Quién necesita más?

[Viajes] Un fin de semana en el Baztán y en el País Vasco francés

Trenes, Viajes

Si habéis estado siguiendo este Cuaderno de Ruta, habréis comprobado que de vez en cuando aparecía alguna entrada con una fotografía y, ocasionalmente, algún brevísimo comentario. He estado fuera. Pasando el fin de semana en una casa de turismo rural en el valle del Baztán, con excursiones por la comarca y por el País Vasco francés. Hemos estado alojados en la Casa Indaburúa en Zuaztoi, un barrio de Azpilkueta. Un caserío colgada en la ladera de los suaves montes que configuran esta parte de los Pirineos.

Zuaztoi desde Arizkun

Zuaztoi visto desde Arizkun, al otro lado del valle.

Casa Indaburúa y alrededores

Casa Indaburúa, estupenda y cómoda casona que nos ha acogido durante todo el fin de semana.

Valle de Baztán

Atardecer sobre el valle del Baztán, tal cual lo pudimos apreciar desde Casa Indaburúa.

No recorrimos mucho el valle, aunque sí que visitamos Arizkun, donde entablamos conversación con un curioso señor llamado Enrique, que había vivido dos años de pastor de ovejas en California durante su juventud, y que había pasado ciertas vicisitudes con una novia y un cura en las que no vamos a entrar.

Convento en Arizkun

Detalle del convento de monjas de clausura en Arizkun.

Un señor de Arizkun

Si no paramos a Enrique, aún nos tendría allí en Arizkun contándonos su vida.

Es cierto que el plato fuerte del fin de semana fue el sábado, y fue en Francia. En primer lugar nos dirigimos al tren de La Rhune, pequeña línea de tren de cremallera de poco más de cuatro kilómetros de longitud, con unas curiosas locomotoras por sus aparatosos pantógrafos, ya que se alimenta mediante corriente eléctrica trifásica.

Excursión en Le Petit Train de la Rhune

Dos composiciones del ferrocarril en la estación del Col de La Rhune.

Excursión en Le Petit Train de la Rhune

Mientras estamos apartados a mitad de ascensión para permitir el cruce con el tren que baja, podemos apreciar el sistema de cremallera que permite a los pequeños trenes salvar las fuertes pendientes que no podrían subir por adherencia.

Excursión en Le Petit Train de la Rhune

Las vistas desde el Col de la Rhune, que es frontera entre Francia y España, se extienden hasta el mar Cantábrico, donde domina la bahía de San Juan de Luz.

Tras la «aventura» ferroviaria, carretera y manta, en un momento nos plantamos en San Juan de Luz, bonita población playera del País Vasco francés, donde comimos y nos dimos, algunos al menos, un amplio paseo por la playa. Que no estaba muy concurrida por un inoportuno nublado.

Pintor en Saint-Jean-de-Luz

A modo de Place du Tertre provinciana, la Place de Louis XIV de San Juan de Luz se llena de pintores que esperan vender sus obras a turistas y veraneantes.

En la Playa de Saint-Jean-de-Luz

Con un nubes, una brisilla fresca, y resaca en el mar, poca gente había por la playa de San Juan de Luz en condiciones de darse un remojón.

Día de bodas en Saint-Jean-de-Luz

Luis XIV en la entrada del Hôtel de Ville de San Juan de Luz donde, siendo un sábado de primavera, se celebraban abundantes bodas.

El puerto de Saint-Jean-de-Luz

Eso sí, siendo sábado, los barcos pesqueros se encontraban amarrados en puerto.

El domingo estuvimos más perezosos, pero aun así nos dio tiempo a visitar la cueva de Zugarramurdi, donde presuntamente se reunían las brujas del lugar hace cuatrocientos años, y la gruta de IkaburuUrdax, formación kárstica, con sus estalactitas y sus estalagmitas. Quizá más interesante a priori esta última, lo ciertos es que el entorno de la de Zugarramurdi es muy bonito y agradable. Después ya, coche, y a Zaragoza de vuelta.

Cueva de Zugarramurdi y alrededores

Una impresionante entrada en la gran cueva de Zugarramurdi.

Cueva de Zugarramurdi y alrededores

Desde Zugarramurdi se puede observar con claridad el Col de La Rhune, donde habíamos estado el día anterior, subiendo con el tren de cremallera.

Cueva de Urdax

Entre las formaciones calcáreas de la cueva de Urdax, se observa como descienden las raíces de los robles, buscando la humedad y las sustancias nutritivas que ese entorno puede ofrecerles.