Fotografías realizadas con Pentax LX y Fujifilm Neopan 100 Acros II. Las cuestiones técnicas sobre las fotografías las podéis encontrar en Carlos en Plata. Esta entrada también tiene su versión Substack.
Comentaba hace una semana que para el 23 de abril, día de San Jorge, festividad autonómica en Aragón, sugerí a unos amigos que nos fuéramos a pasar el día fuera. El principal interés de la jornada, al menos inicialmente, fue gastronómico. Pero esa es otra historia, y habrá de ser contada en otra ocasión.
Pero bueno, la cosa es que me llevé un cierto equipo fotográfico. Y además de una poderosa cámara digital, cuyas fotografías ya comenté, me llevé mi recién llegada Pentax LX para realizar algunas fotografías sobre un rollo de película para negativos en blanco y negro. Porque dadas las previsibles condiciones del día, desde el principio previsualicé un paisaje monocromo para mis fotografías.
Fotografías realizadas con equipo digital, Fujifilm GFX 50R y Fujinon GF 35-70 mm f4.5-5.6 WR. Los datos técnicos de las fotografías mostradas los encontraréis en Carlos en Plata. También en versión Substack.
Ayer, 23 de abril, fue el día de San Jorge, festividad autonómica en Aragón. Así que tuvimos fiesta laboral. Estos días estoy muy liado. Un poquito estresado. Por diversos motivo. Pero para sacudirme un poco de este estrés, sugerí a unos amigos que nos fuéramos a pasar el día fuera. El principal interés de la jornada, al menos inicialmente, fue gastronómico. Degustar en un rincón aparentemente anodino de la geografía Navarra, donde se encuentra una sidrería, deliciosos espárragos, deliciosas alcachofas, y chuletón del bueno. Y caro. En Valtierra. Muy bien. Muy caro.
La cuestión es que, antes de llegar al tema gastronómico, decidimos pasar la jornada recorriendo el Parque Natural de las Bardenas Reales, reserva de la biosfera según la Unesco, lugar de gran belleza paisajística, con fenomenales formaciones geológicas, esculpidas por el tiempo y los elementos atmosféricos. Y un poco esquizofrénico, porque simultáneamente sirve de polígono de maniobras del ejército del aire; lo cual no se lleva muy bien con el conservacionismo natural desde mi punto de vista. Los ejércitos rompen más que construyen, cuando se ponen en acción.
De hecho, ayer, algunos aviones nos “deleitaron” un rato con sus “piruetas” más o menos “bombásticas” hacia el final de la mañana. Pero bueno, la cosa es que me llevé un cierto equipo fotográfico. Una cámara con un rollo de película fotográfica en blanco y negro, de la que hablaré otro día. Y una cámara digital de cierta calidad, para recoger el detalle del paisaje.
Las fotos que aquí veis como muestra no son versiones definitivas. Inicialmente preví el reportaje completo, antes de llegar al lugar, en blanco y negro. El lugar se presta. Y algunas de las fotografías claramente piden el blanco y negro. Todas las del reportaje caben en esa estética que, como digo, es la que imaginé a priori. Pero quizá revele en su versión definitiva algunas de ellas en color. Tuvimos suerte con la meteorología y con la calidad de la luz. Así que, me queda trabajo por delante. Dentro de unos días, no sé cuantos, pueden ser semanas, el rollo de película en blanco y negro.
Ah… que no se me olvide. Las alcachofas y el chuletón.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Excursión de muy caluroso festivo en viernes a Fitero y Tudela con Fujifilm GS645S Wide 60 y película Cinestill 400D.
La gran diferencia entre las dos cámaras, que incluso son del mismo fabricante, está en que estas fotos que presento hoy están realizadas sobre película fotográfica tradicional, de formato medio, con un tamaño de negativo de casi 6 x 4.5 cm, seis veces más grande que el de la digital, y que digitalizado en alta resolución alcanza ficheros de 100 megapíxeles, más del doble de lo que ofrece la cámara digital, que está muy de moda. Y es que la película tradicional sigue siendo capaz de registrar imágenes fotográficas detalladas de gran calidad. El problema es que su extracción y explotación es más compleja y menos inmediata que la imagen digital.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Excursión de muy caluroso festivo en viernes a Fitero y Tudela con Fujifilm X100VI.
Estamos en el fin de semana largo de mediados de agosto. Tradicionalmente es un fin de semana en el que me escapo siempre que puedo a algún sitio. Por diversos motivos. Uno de ellos es que es uno de los fines de semana más aburrido para pasarlo en Zaragoza. Calor, mucha gente de vacaciones, escasísimas actividades culturales, una cartelera de cine que da pena… Salvo que seas un asocial o tengas muchas granas de tranquilidad es un tostón.
Este año no ha surgido por motivos que no vienen al caso la posibilidad. A cambio, me escaparé un fin de semana largo a final de mes. Pero dicen que no hay mal que por bien no venga, y hace unos días, con unos amigos, empezamos a pergeñar la posibilidad de hacer alguna actividad… algún viaje en el día. Lo que pasa es que la predicción del tiempo, con alertas cubriendo buena parte del espectro visible en sus longitudes de onda más largas, tampoco invitaba mucho…
Después de mucho debatir por la típica aplicación de mensajería la cosa quedó en que íbamos a salir a algún sitio para comer. Carnuza, parecía ser, a ser posible. Y de forma extraña al final acabamos visitando Fitero y su monasterio y baños, y Tudela y su casco viejo, comiendo en esta última ciudad. Yo ya estuve en Tudela hace unos meses, y os lo conté aquí, por duplicado… no, por triplicado.
Inmediatamente nos metimos en el coche con aire acondicionado y nos dirigimos a Sos del Rey Católico. Donde hacía niveles de calor similares, pero las estrechas y umbrías calles de su casco histórico medieval aliviaban notablemente el paseo. Eso sí, tras visitar el palacio de Sada, lugar donde quedó registrado el nacimiento del Rey Católico, nos encontramos que se habían cerrado las nubes y amenazaba tormenta. Así que terminamos la visita y nos volvimos a Zaragoza, que al fin y al cabo eran ya las ocho de la tarde.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. En Navascués, Ochagavía y Sos del Rey Católico con Hasselblad 500CM y Kodak Gold 200.
Comenteba ya el lunes que a la excursión de hace unas semanas hacia los Pirineos navarros me animé a llevarme la Hasselblad 500CM, cámara de formato medio. Gracias a su modularidad, además de las fotografías en blanco y negro que os mostraba a principio de semana, pude simultanear con fotografías en color. Las primeras de ellas en el entorno de la ermita de Santa María del Campo en Navascués.
La mayor parte del día los pasamos en Ochagavía, Navarra, con sol radiante… y calor. Especialmente conforme llegaba la hora de comer. A la salida de la sidrería, donde nos demoramos un rato, porque se estaba muy bien con la sidra y el aire acondicionado, el calor era sofocante. Pero aun nos dio para hacer un recorrido por la ermita de Nuestra Señora de Muskilda. Que como transcurría en buena parte del recorrido entre bosques, con su sombra, se hizo llevadera.
Nos alejamos por la tarde de tierras navarras, pero no mucho. Porque en el norte de la provincia de Zaragoza, a 73 o 74 kilómetro de Ochagavía, pero a solo 13 kilómetros de Sangüesa, también población navarra, se encuentra Sos del Rey Católico, con su casco histórico medieval, muy bien conservado, y donde pasamos un buen rato de la tarde, hasta que, amenazando tormentas y lluvia, decidimos que era hora de regresar a Zaragoza. Fue un buen día.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. En Navascués y Ochagavía con Hasselblad 500CM y Lomography Potsdam Kino 100.
Hace unas semanas ya hice un resumen de la excursión en el día que hice con un par de amigos a Ochagavía y Sos del Rey Católico. Como suele ser habitual, además de la cámara digital con la que hice las fotografías de aquel resumen, me llevé también una cámara para película fotográfica tradicional. A pesar de que el calor previsto para esos días no invitaba a llevar chismes pesados y voluminosos, me animé a llevarme la Hasselblad 500CM, cámara de formato medio.
Hubo un motivo para ello. Estas cámaras son modulares, y tienen distintos complementos y accesorios que las hacen más versátiles y convenientes. Y quería hacer algunas pruebas con uno de ellos, uno de los respaldos en los que se coloca la película fotográfica. Tengo uno averiado, y quería comprobar si un determinado apaño funcionaba. Como los rollos de película en color iban a tardar unas semanas en llegar revelados, me llevé un rollo de película en blanco y negro, que revelo yo en mi casa, por lo que comprobé en pocos días si la cosa había ido bien. No del todo. No es un apaño conveniente. Qué se le va a hacer. Aunque de las ocho fotografías que presento, el problema sólo se aprecia en dos. O quizá tres… si uno se fija bien. En el enlace que aparece en el encabezado de la entrada encontraréis la explicación técnica. Aquí unas fotografías de la ermita de Santa María del Campo en Navascués y del casco urbano de Ochagavía.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Excursión de muy caluroso sábado a Ochagavía y Sos del Rey Católico con Sony ZV-1.
Surge a mitad de semana la posibilidad de hacer una excursión en el día a algún lugar más fresquito que el infierno en el que se está convirtiendo Zaragoza últimamente. Yo no tengo claro que vaya a haber lugares más fresquitos en la península en ese sábado 21 de junio, solsticio de verano del año 2025, y me siendo algo perezoso. Pero acepto. Tras diversas diversas deliberaciones ponemos rumbo a Ochagavía, en los Pirineos navarros, en su parte más oriental. Como de camino a esta bonita localidad navarra pasamos por Sos del Rey Católico, dentro de Aragón, que todavía es más vistosa, y hace tiempo que no la visitamos, decidimos que a la tarde pararemos un rato a recorrer el casco urbano medieval de la población donde nació Fernando II de Aragón y… no sé muy bien que lugar ocupa en la cuenta de los monarcas castellanos de donde también fue rey.
Por la mañana, recorrimos el casco urbano de Ochagavía. Previamente habías parado a hacer unas fotos a la ermita de Santa María del Campo en Navascués. En seguida empezó a subir la temperatura, en general fue soportable. Quizá porque sólo llegó a temperatura que empezaron a ser muy poco confortables cuando ya nos dirigíamos a comer. Y que el recorrido circular que hicimos a la ermita de Muskilda lo hicimos empezando la subida al principio del mismo, dejando para la vuelta, con más calor, un recorrido en bajada, que en muchos tramos transcurría entre la umbría de los bosques de hayas.
Tras dar cuenta de las viandas, entre las que se contaban unos ricos choricillos a la sidra y unos chuletones, acompañados por sidra fresquita, salimos a la calle… y casi nos da algo porque la temperatura había llegado a los 35/36 ºC… en los Pirineos occidentales… cuando la previsión era de máximas entre 30/32 ºC.
Inmediatamente nos metimos en el coche con aire acondicionado y nos dirigimos a Sos del Rey Católico. Donde hacía niveles de calor similares, pero las estrechas y umbrías calles de su casco histórico medieval aliviaban notablemente el paseo. Eso sí, tras visitar el palacio de Sada, lugar donde quedó registrado el nacimiento del Rey Católico, nos encontramos que se habían cerrado las nubes y amenazaba tormenta. Así que terminamos la visita y nos volvimos a Zaragoza, que al fin y al cabo eran ya las ocho de la tarde.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre la Hasselblad 500CM con Kodak Gold 200 en Tudela.
Cerramos trimestre viajero. El primer trimestre del año, desde el punto de vista de los viajes, siempre se ha caracterizado en mi caso por las escapadas en el día, generalmente a puntos de la geografía no muy lejos a Zaragoza. Aunque este año hice una un poquito más prolongada a La Mancha. En el segundo trimestre están planificados viajes con más entidad, de varios días, incluso de un par de semanas. Ya los iremos viendo.
De momento, aunque normalmente no tocaba en un domingo hablar de uno de los viajes pasados, para cerrar los comentarios fotográficos sobre los realizados en los que llevamos de año, traigo aquí las fotografías realizadas con película de formato medio en la escapada que hicimos a Tudela hace unas semanas. En sentido estricto, aun quedan algunas fotografías por comentar de ese viaje… aunque ya veremos como lo hago. Porque son pocas y muy específicas.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. El casco histórico de Tudela, Navarra, en formato medio digital.
El jueves, una amiga me propuso unirme a un viaje a Tudela el sábado por la mañana. Ella tenía que hacer unos trámites familiares en la ciudad navarra, un par de amigos más se habían apuntado para pasar la mañana allí, y me preguntaron si me apetecía. El plan era salir en el tren que sale de Miraflores a las seis de la mañana y volver a las diez y media, si terminaba pronto, o después de comer si se demoraba la cosa. Dije que estaba cansado, y que no iba a madrugar un sábado para ir a Tudela.
El viernes por la noche volvió a contactar. Que se le había rebelado todo el mundo, por la hora, y que tras contactar con el abogado navarro con el que tenía que tratar, había accedido a citarse por la tarde. Que la idea era salir a las dos y media de la tarde de Miraflores, en mi caso, el resto de la gente subirían algo más tarde en El Portillo, y volver en un tren a las siete y diez de la tarde. Eso me pareció bien. Y así lo hicimos. Salvo que como me propusieron otros amigos quedar a tomar unos chismes y cenar algo por el cumpleaños de uno de ellos, acabamos cogiendo un tren media hora antes (sin contar los retrasos).
Por lo tanto, se trataba de ver y fotografiar Tudela entre las 3:30 y las 6:30. Tres horas. Sin que tuviéramos mucha idea de lo que nos íbamos a encontrar. Yo había estado en Tudela en una ocasión. Mejor dicho, en la estación de Tudela. Fotografiando un tren histórico. Lo fotografié por la mañana en Casetas, al mediodía cogí un tren a Tudela, lo fotografié evolucionando en la estación, y cuando partió, cogí otro tren de vuelta. Os dejo un par de fotos de entonces, un 5 de abril de 2008, hace casi casi 17 años. La primera en la estación de Casetas, la segunda en Tudela. Qué deprisa pasa el tiempo.
Pero no salí de la estación en aquel momento. Iba a lo que iba. Así que en esta ocasión, al menos, había que recorrer el centro histórico de la ciudad. Así lo hicimos, dedicando un buen rato a visitar la catedral y su claustro. Al final, no nos sobró tanto tiempo como pensamos al principio. Y fue entretenido. Salvo porque había un viento relativamente intenso, que hacía que la sensación fuera de frío, aunque las temperaturas no eran demasiado bajas. En fin, es lo que hubo.
No hace muchos días os presentaba fotografías realizadas con película en blanco y negro en Olite. Ese rollo de fotografía se agotó antes de que terminase mi excursión a la bonita ciudad navarra. Y lo cambié por otro, del que proceden las fotografías de hoy. Más contrastadas, más expresivas, ni mejores ni peores, distintas. Cada cual, según sus gustos preferirá unas u otras.
Ayer ya comenté el viaje en el día que hicimos el domingo a Olite y su bonito palacio castillo real (del reino de Navarra). Aquí vuelvo a poner, mientras hago una escapada de un día a Madrid, he programado esta entrada con antelación, unas cuantas fotos de la excursión.
Las he utilizado en mi evaluación como cámara viajera de mi reciente adquisición de formato medio digital. Quien esté interesado en los detalles, puede visitar Viajando con formato medio digital – Fujifilm GFX 50R en Olite. Para los demás, os dejo las fotos.
Desde hace unos años, en torno a estos fechas tenemos la costumbre, un pequeño grupo de amigos, de realizar una pequeña excursión en el día. Para celebrar… cosas. Tradicionalmente nos dirigíamos al norte, al Pirineo, hasta que llegábamos a la frontera francesa, y pisábamos algo de nieve. Pero también hicimos algunas excursiones a la provincia de Teruel. Según venía el tiempo.
El año pasado no se pudo. No se podía salir de Zaragoza. Por la pandemia. Medidas, que vista la laxitud de estas últimas semanas, parecen exageradas. Se podrá decir que las variantes dominantes en la actualidad son menos virulentas, especialmente dada la alta cobertura vacúnale. Pero si hacemos casos a las últimas estadísticas publicadas, y a falta de confirmación, parece que el número de casos recientes ha sido de tal magnitud que en esta ola ha habido tantos fallecidos por la enfermedad como en la onda epidémica de hace un año. Las estadísticas de mortalidad tienen que madurar un tiempo antes de valorarlas. Pero algo de eso parece que hay.
El caso es que ayer sí que hicimos nuestra pequeña excursión. Eso sí… ni nos apetecía madrugar, ni nos apetecía conducir. Cada vez me apetece menos el coche. Así que revisando horarios de trenes y comparándolos con posibles destinos, vimos que pasar la tarde en Olite, visitando el Palacio Real de Navarra, un edificio palaciego tipo Exín-Castillos, que está muy bien.
Yo ya conocía el lugar. Pero hace 30 años que lo visité. Visita que, según recuerdo, fue muy agradable. En la Semana Santa de 1992. Esta ha sido muy distinta, pero también muy agradable. En aquellos momentos llevaba mi primera réflex, Pentax P30N con un par de objetivos zoom, 28-70 y 70-200 de Sigma, bastante malos, con película diapositiva barata con revelado incluido. Ayer llevé mi nueva cámara digital de formato medio, Fujifilm GFX 50R con una focal sencilla de 50 mm. Muchas cosas han cambiado en este ámbito. Para bien. Pero no he olvidado la fotografía con película tradicional. Me llevé también la Olympus mju-II con un par de rollos de película en blanco y negro.
Las fotografías que os presento ahora son de la cámara digital… Ah… se me olvidaba, llevaba también la compacta digital Fujifilm Finepix XF10. También hay alguna foto hecha con ella. Las fotos de los rollos en blanco y negro tardarán todavía unos días en verse. Ah… y es muy posible que este año hagamos una segunda excursión. Mañana mismo. Me he cogido un día extra de fiesta. Porque hoy… es fiesta local en Zaragoza, y aquí ando, relajado, antes de salir a comer en familia. Tranquilamente. Fotos, viajes y buena compañía. ¿Quién necesita más?