[Libros de fotografía] Fukase y familia, y algunas cosas más

Fotografía

Hoy os cuento mis últimas incorporaciones a mi biblioteca de libros de fotografía, de las que una es transcendente y las otras… pues un poco más anecdóticas. Dejemos lo “gordo” para el final.

El domingo estuve de amplio paseo matinal con un par de cámaras. Experimentando la estenopeica en color, por un lado, tengo mis dudas sobre el resultado, que ya está camino del laboratorio, un rollo de Kodak Portra 400 en formato 120, y algunas fotos con Ilford Pan F Plus en la Olympus Pen F, cuyos primeros resultados espero poder mostraros pronto. Pero en estas estaba cuando pasé por la Casa de los Morlanes, donde hace unos meses expusimos nuestras fotografías estenopeicas, y me dirigí a contemplar la exposición actual.

Algunas fotografías de 1996, el año del certamen cuyo catálogo os comento hoy, realizadas con la Zeiss Ikon Contessa que compré en el mismo.

Bajo el título La arena del tiempo, el turolense Pedro Pérez Esteban nos hace un recorrido por los restos de la fallida industrialización en la provincia de Teruel. Un ejercicio de nostalgia, reflexión y arqueología industrial alrededor de los hoy abandonados ferrocarriles, minas y centrales térmicas que intentaron situar a la grande y poco poblada provincia sur de la Comunidad Autónoma de Aragón. Y todo ello en forma de unas cuantas series de fotografía en blanco y negro, que yo considero tienen bastante calidad, tanto en sus valores documentales como estéticos. Existen también fotografías de series que aúnan los lugares con las personas, donde usa el color. Series muy necesarias, aunque menos conseguidas, desde mi punto de vistas, que los paisajes industriales previos. En general, la exposición me gustó mucho, y me llevé el catálogo de la misma. Por cuatro modestos euros, te llevas a casa algunas fotografías muy interesantes.

El día de San Valero, 29 de enero, festivo local en Zaragoza, como es tradición quedé a comer con mi hermana y mi sobrino, que pronto cumplirá los 11 años. Tras pasar la mañana por el centro de la ciudad, me trasladé a la zona de la plaza de San Francisco, cerca del restaurante, pero como era pronto, me entretuve en una librería de viejo y ocasión que hay por ahí, y que no visitaba desde hacía mucho tiempo. Compré tres libros. Uno de lectura, del que ya hablaré en su momento, y dos de fotografía.

Uno pertenece a la colección Cuarto Oscuro, unos libros editados por algunas administraciones públicas locales y las prensas universitarias de Zaragoza, algunos de los cuales presentaban la obra de autores premiados en una cadena comercial muy conocida. El fotógrafo es Xiqi Yuwang, un fotógrafo nacido en China y que en su momento se instaló en Valencia, y el trabajo presentado en el libro es Ye Tianan, memoria de un monje shaolín. Realizado sobre película, en formato medio cuadrado, nos habla de la integración (o falta de ella) de los inmigrantes chinos en la sociedad española, ridiculizando los tópicos y con no poco humor. Ahora que estamos asistiendo a un cierta ola de racismo y xenofobia hacia la comunidad china en España por la epidemia de coronavirus, más pertinente que nunca. La verdad es que está muy bien. Y me costó menos de 5 euros… Tengo que pasar más a menudo por esta librería.

El otro que compré… lo hice un poco por nostalgia. Se trata del catálogo general de la segunda edición, la de 1996, del certamen de fotografía Huesca Imagen. Aquellos certámenes, comisariados por Julio Álvarez, de la Galería Spectrum de Zaragoza, fueron una oportunidad impagable de ver exposiciones de fotografía de calidad, simplemente desplazándote a pasar el día a Huesca. Drtikol, Sougez, los fotógrafos de la Farm Security Administration, entre otros, fueron algunos de los autores que se pudieron ver aquel año. Yo hacía coincidir mi visita con la feria de material fotográfico de ocasión, a principios de mayo, y aquel año compré mi primera cámara antigua, clásica o como la queráis llamar, la Zeiss Ikon Contessa, que estrené en el aeródromo de Monflorite, cuando era un lugar acogedor. Ya digo… mucha nostalgia, 23 años después.

Finalmente, ese mismo día me regalaron un libro que desde ya mismo forma parte de mis preferidos de mi biblioteca. Se trata de Kazoku [家族] (Family) del japonés Fukase Masahisa [深瀬 昌久] (recuerdo que en japonés el nombre de familia, el apellido, va por delante). Y se trata de una reedición reciente de uno de sus últimos libros, de 1991. Fukase, nacido en una ciudad de la isla de Hokkaido en 1934, sufrió un accidente en 1992 que lo mantuvo en coma hasta su muerte en 2012. Era uno de sus libros más raros de encontrar hasta esta reedición. Su obra más conocida es Karasu [カラス] (Cuervos), oscura obsesión por estas aves que resultó del duelo por la separación de su amada esposa Yoko, que lo abandonó en los años 70. Pero yo prefiero esta serie dedicada a su familia. Fotografías realizadas en torno a y en el negocio familiar de fotografía en su ciudad natal Bifuka. Realizadas con la cámara de banco del mismo, nos presenta una serie de fotografías familiares, aparentemente como las que se podría hacer cualquier familia, en la que frecuentemente observamos elementos extraños, o poses inusuales, muchas veces humorísticas, pero en las que apreciamos también el paso del tiempo y el acontecer entre las fotografías de sucesos, unas veces alegres, otras veces tristes. Desde mi punto de vista, a pesar de su aparente informalidad y desenfado en ocasiones, tiene una gran riqueza conceptual, una profunda humanidad, y representa claramente la importancia que para el fotógrafo tenían los vínculos familiares. Las fotografías abarcan desde mediados de los años 70 del siglo XX hasta 1989. Os dejo con un vídeo de la primera edición, no la actual.

[Recomendaciones fotográficas] Chernobyl y fotografía japonesa

Fotografía

Normalmente suelo reservar mis recomendaciones fotográficas para la tranquilidad de los domingos por la mañana. Y de hecho, tengo algunos marcadores guardados que, tal vez, si no surge otra cuestión más interesante, sirvan para hablar de otras recomendaciones fotográficas al final de la semana. Pero un par de cuestiones me han impulsado a escribir las de hoy.

Terminada la maquetación de los libros de fotografía de mi reciente viaje a China, he empezado a investigar el rendimiento de algunas de las fotografías digitales reveladas en blanco y negro. Y lo cierto es que me parece un camino interesante para algunas de ellas.

Aunque no ha llegado todavía el momento de hablar sobre ella, estoy bastante impactado por la serie de HBO Chernobyl. Una serie superlativa. Una obra maestra del medio televisivo. Y al mismo tiempo, una obra maestra del medio cinematográfico, aunque este reservada a la pequeña pantalla. En las series televisivas, la autoría se la suele llevar un señor que no es el director de la serie, al contrario de lo que sucede en el cine. Es el creador de la serie, un señor que luego aparecerá en los créditos como productor ejecutivo o entre los guionistas, aunque cada vez con más frecuencia aparece bajo ese epígrafe de creador. Entre los angloparlantes es frecuente oír hablar de él como showrunner. El director de una serie suele ser múltiple; cada episodio puede tener un director distinto. Y es una labor más artesana que en las producciones para la gran pantalla. No se le reconoce la autoría de la producción. Aunque conforme aumenta la complejidad de las series de televisión, su papel se vuelve más importante. Los cinco episodios de esta serie han sido dirigidos por el mismo director, Johan Renck, un sueco que ha desarrollado su carrera en la televisión, los vídeos musicales y la publicidad. Pero Renck también es fotógrafo. Y recientemente, con motivo del lanzamiento al mercado de los nuevos productos de Hasselblad, esta marca ha publicado un artículo con fotografías de rodaje de Renck de la serie Chernobyl. Y están muy bien, y recogen perfectamente el ambiente de la serie, cuyo director de fotografía es Jakob Ihre. Otro sueco. En la página web de Renck encontramos más ejemplos de su trabajo fotográfico, que principalmente se desarrolla en el ámbito de la fotografía comercial de publicidad y moda. No soy muy dado a publicar recomendaciones procedentes de las páginas comerciales de las marcas de equipos, pero en esta ocasión… me parece oportuna la excepción.

Llevamos unos días debatiendo el segundo turno de vacaciones que disfrutaré a primeros de octubre. Hace tiempo que llevamos hablando de volver a Japón. Pero no lo tenía yo previsto para este año. Ya hemos viajado a Asia, a China. No tenemos una idea clara, al menos todavía, de qué haríamos, aunque por motivo que puedo comentar tendríamos que pasar algunos días en Osaka. Y también está la cuestión de que me desequilibra un poco el presupuesto personal destinado a viajes. China es bastante más barato que Japón. Pero el tema está encima de la mesa. Lo cual ha coincidido con el acceso a varios enlaces en los que se relaciona la fotografía y el país nipón, como para tentarme. Voy a comentar algunos.

En Feature Shoot nos hablan de la fotógrafa Michiko Chiyoda, tanto sus serenas series en blanco y negro, que aportan notables dosis de nostalgia hacia el Japón más tradicional, vemos fotografías en color, en una serie dedicada a la caligrafía tradicional. En cualquier caso, me parecen fotografías bellas, poéticas y una autora a seguir con atención.

Otra fotógrafa, que me llamó la atención en una entrada de Phases Magazine. Se trata de Mayumi Suzuki. Es hija y nieta de fotógrafos que mantuvieron durante décadas su estudio fotográfico en Onagawa, su ciudad natal. El tsunami de 2011 destruyó la ciudad y sus padres desaparecieron. Su fotografía, con cámara de campo de gran formato, está muy ligada al territorio y a las relaciones familiares.

Cuando fotografía y literatura se funden en una misma obra, generalmente, aunque no necesariamente, un libro, suelen salir trabajos muy interesante. Elizabeth Avedon nos habla en una entrada reciente de su blog de Kwaidan, en la que se combinan las historias fantasmales de los primeros años del siglo XX de Lafcadio Hearn con las fotografías del fotógrafo actual pero de estilo tradicional Hiroshi Watanabe. Un libro que no me importaría tener.

Masahisa Fukase fue un fotógrafo japonés conocido por su tendencia a la obsesión. Se obsesionó por los gatos. Se obsesionó por su segunda mujer, Yoko Wanibe (también aquí y aquí), que acabó abandonándolo harta de esa obsesión. Y como consecuencia del duelo por el abandono, se obsesionó por los cuervos, fotografías que constituyen su trabajo más celebre. Aunque también el que le llevó a un final trágico. De todo ello nos hablan, y lo explican muy bien, en Cartier-Bresson es un reloj.

Por último, me ha llamado el artículo que en Old Skull han dedicado a las fotografías que del viaje a Tokio hicieron Damjan Cvetkov Dimitrov y Nina Geometrieva. Alojados en un hotel cápsula, dedicaron su viaje al Tokio más futurista, a la arquitectura más moderna. Quizá también la más deshumanizada. País de contrastes se suele denominar a Japón (y a tantos otros). Pero esos contrastes quizá sean más notables en la capital.

[Fotografía] Recomendaciones semanales; algún obituario y fotógrafos muy diversos este domingo

Fotografía

La noticia del fallecimiento de Bert Stern (1929 – 2013) apareció en muchas fuentes de información en internet. De este fotógrafo ya os hablé en su momento a propósito de un documental que emitió hace un tiempo la televisión de pago. Aunque sus aportaciones al mundo de la fotografía y de la publicidad fueron numerosas, es especialmente conocido por las fotografías que realizó en el verano de 1962 de Marilyn Monroe, poco antes del fallecimiento de la actriz.

Un nombre al que no he prestado la atención que se merecía es Gabriel Cualladó (1925 – 2003), fotógrafo español que falleció ahora hace 10 años. En Fundación Foto Colectania nos hablan de la exposición que están llevando a cabo de este autor hasta el 21 de septiembre, y reproducen un diálogo con el fotógrafo, así como algunas de las fotografía más interesantes. Hay que revisar la fotografía de Cualladó

De vuelta a casa por el parque y el canal

Las fotos de hoy son de diversos momentos de los meses pasados. En parte recuperadas comprobando lo que tenía de fotografía crepuscular o nocturna, motivado por el reciente taller de fotografía nocturna.

De vuelta a casa por el parque y el canal

Tradicionalmente soy más de cámara en mano y búsqueda casual de la escena que me puede interesar. Estas dos fotografías son de un paseo de vuelta del cine hacia casa, pasando por el Parque Grande y el Canal Imperial de Aragón.

Hace unas semanas mencioné a Luigi Ghirri (1942 – 1992) a propósito de una editorial que había reeditado un libro suyo en formato electrónico. Pero no investigué mucho acerca del fotógrafo. Esta semana, en Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red le han dedicado una entrada, y he estado mirando por ahí para conocer mejor su obra. Quizá os interese. Fotografías muy en la línea de la New Topographics de los norteamericanos, pero quizá con un tratamiento especial, de colores suaves y estética cuidada. No sé. Cada cual juzgue. En cualquier caso, es un fotógrafo tristemente fallecido muy joven en 1992.

Me encuentro en el Tumblr de LPV Magazine, Photographs on the Brain, algunas fotografías de Masahisa Fukase (1934 – 2012), que encuentro muy inquietantes y muy atractivas al mismo tiempo. Ya he comentado en más de una ocasión que cada vez me interesa más la fotografía que nos llega de Japón, actual o pasada.

Uno siempre asocia la Agencia Magnum a fotógrafos consagrados y conocidos que se curten en mil batallas y ambientes. Pero lo cierto es que los fotógrafos de la agencia se van renovando y de vez en cuando incorporan nuevos nombres. Generalmente de fotógrafos que ya han alcanzado cierto prestigio en la profesión, pero son menos conocidos del público. BJP online nos informa de que recientemente ha habido dos incorporaciones con nuevos miembros con todos los derechos. Las de Peter van AgtmaelOlivia Arthur. La segunda ya había sido mencionada en alguna ocasión en estas páginas. La verdad es que me gustan sus fotografías, cuadraditas y con unos colores muy agradables.

Tarde de nubes y lluvias

También he encontrado una pequeña serie que había olvidado. Una serie casual tomada una tarde de reunión de trabajo en el Hospital Clínico Universitario de Zaragoza.

Tarde de nubes y lluvias

Cielos nublado y lluvia, que no impedían a estas chicas entrenar su próximo partido de rugby en la Ciudad Universitaria.

Tarde de nubes y lluvias

Nubes que se fueron abriendo cuando llegué a la plaza de San Francisco, aunque la luz empezaba a ser más escasa por la hora.

¿Podemos considerar como un cuento de hadas la vida de los campesinos rumanos de Transilvania, a pesar de sus limitaciones económicas y tecnológicas? En The New York Times parece que son capaces de verlo así, y nos ofrecen las fotografías de Rena Effendi para National Geographic para demostrarlo. La belleza del lugar y de las fotografías parece demostrarlo; la pobreza y fuerte inmigración de rumanos por el mundo parecen negarlo.

Ayer os hablaba del taller de fotografía nocturna en el que participé el viernes. Pero me siento absolutamente disminuido y acomplejado al contemplar los paisajes urbanos (y también naturales) de Luca Campigotto, tomados con una cámara de gran formato y largas exposiciones. Me parece de gran belleza y significación. Nos los trae Rafael Roa.

En diversas ocasiones he hablado de mi debilidad por Bernard Plossu, uno de los primeros fotógrafos que llamaron mi atención cuando empecé a interesarme por la fotografía. pero siempre he asociado el trabajo de Plossu al blanco y negro y a la focal de 50 mm. Y he aquí que en Le Journal de la Photographie nos muestran parte de su trabajo en color. Y es que todos tenemos que ser capaces de salirnos de nuestros trillados caminos habituales. No me importaría pillar el catálogo de la exposición de la que nos hablan.

Paisajes suaves

También he encontrado algunas fotografía medio olvidadas de un día que le puse a la Olympus OM-D E-M5 el Industar-21 de factura soviética. Unos tonos y un rendiiento muy distinto de lo que estoy acostumbrado con esta cámara.

Paisajes suaves

Pero agradables de alguna forma, especialmente en escenas de contraste bajo a moderado, con abundancia de vegetación tomadas en alguno de los parques y jardines de Zaragoza.