[Libro] Cuando calienta el sol

Literatura

Tres libros tengo para comentar. Y al ritmo en que suelo hacerlo, uno a la semana, me va a dar tiempo a leer otro muy gordo antes de que me quede sin reservas. Seguiré el orden en que terminé las lecturas. Y con el primero de ellos, voy a rondar el lado pícaro de la vida. Porque este verano leí una recomendación sobre esta colección de relatos eróticos, y dado su más que moderado precio, me decidí a comprar el libro. Era una lectura recomendada para el verano. Pero se me convirtió en otoñal.

Adelanto ya que no son lecturas recomendadas para todos los públicos. Tienen muchos rombos. Los más veteranos entenderán la referencia a la geometría.

Cuando calienta el sol: Diez historias eróticas para remojarse
Diana Gutiérrez, Ricardo Cebrián, Álex Hernández-Puertas, Leticia S. Murga, Mateo Serna, Sofía Chase, Carolina Trias, Rocío Vega, Dizzie Gent, Dafne Giralda Fuentes
Editorial Café con Leche
Versión electrónica

Como bien dice el título, se trata de una colección de diez relatos de contenido erótico, ambientados todos ellos “cuando calienta el sol”. Es decir, en el verano. El tono es diverso; aunque predomina la picardía y el buen humor, también hay algún espacio para el drama, e incluso la ciencia ficción. Hay relatos el-ella, el-el, ella-ella, a dos, a tres, con marcianos, con hadas,… de lo más variado, y teóricamente para todos los gustos.

Hoy me apetece viajar fotográficamente a la Florencia de Bocaccio que a cualquiera de los escenarios del libro de relatos.

Hoy me apetece viajar fotográficamente a la Florencia de Bocaccio que a cualquiera de los escenarios del libro de relatos.

Yo tengo algunos problemas con el género erótico/pornográfico. El primero es que mi nivel está puesto muy algo. En casa, de toda la vida, hubo un ejemplar del Decamerón de Bocaccio. Era del Círculo de Lectores, el servicio de compra de libros a domicilio por suscripción. Cada mes venía “el del círculo” y  te dejaba la revista. Si te interesaba algún título lo marcabas en la hoja de pedido, lo entregabas “al del círculo” y te lo traía y te lo cobraba. Si no marcabas nada, tenías que coger el recomendado del mes. Pues supongo que mi madre, que tenía bastantes inclinaciones lectores, y era mucho menos pacata que lo que aparentaban la mayor parte de las mujeres de la época, en uno de esos meses se agenció la colección de 100 relatos que el florentino (al menos de adopción) nos dejó como recuerdo de la peste de 1348. Y yo que en un momento dado devoraba cualquier libro que hubiera por casa, empecé a merendarme aquellos cuentos, que para mi sorpresa en muchas ocasiones tenían un tono erótico festivo de lo más agradable. Mi madre nunca puso traba alguna a mi lectura de aquel libro. Al fin y al cabo era un “clásico”, más antiguo que el Quijote. El caso es que estableció en mí una referencia a la narrativa galante y erótica que ha puesto muy difícil desde entonces que me guste lo que leo en este género.

Y estos relatos no han sido distintos. Supongo que la recomendación que leí se debió a que quien la escribió mantendría algún tipo de relación de amistad o algo con los responsables de la nueva editorial que lo publicó. Hay algunos de ellos que no valen gran cosa. Son los típicos que cuentan encuentros sexuales, con descripciones más o menos gráficas, que siguen los esquemas de la pornografía más habitual, la cual me aburre bastante. No obstante, se encuentra alguno que tiene algo más de gracia o posibilidades, no siempre bien resueltas. El de la chica que toca el violonchelo empieza muy bien y luego patina bastante hacia el final. El de las hadas tiene su gracia. El de los extraterrestres me parece una ida de olla como otra cualquiera.

La ciudad tuvo que estar muy triste durante la epidemia de peste negra de 1348.

La ciudad tuvo que estar muy triste durante la epidemia de peste negra de 1348.

El género erótico es un género difícil. Últimamente se ha popularizado algo más “gracias” al porno para marujas que nos llega desde el otro lado del Atlántico, y que a todas luces se queda muy lejos de propuestas más interesantes y más osadas que hace décadas ya que se escribieron en este lado del océano. En un momento dado, la relaciones de dominación, el grafismo de las descripciones del acto sexual o las relaciones que se apartan mucho de lo socialmente establecido son los reclamos para atraer a un público en general bastante desorientado. Lo cierto es que volvemos a lo de siempre. Sea un drama o sea una comedia, el erotismo ha de ser un ingrediente transversal a lo importante. Y lo importante es una historia que interese, unos personajes bien construidos cuyas vidas nos importen o queramos vivir, y cierta habilidad para usar el idioma a la hora de contarlo. Si no se dan estos requisitos… da igual todo el picante que le quieras poner… no salimos de la mediocridad. Menos mal que nos queda Bocaccio.

Pero aparte de eso, es estupendo estar en Florencia en cualquier otro momento, a pesar de las nuevas plagas de la modernidad, los turistas.

Pero aparte de eso, es estupendo estar en Florencia en cualquier otro momento, a pesar de las nuevas plagas de la modernidad, los turistas.

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