[TV] Cosas de series; segunda ronda de aventuras espaciales,… o así

Televisión

Es irónico que en esta época donde pasamos más tiempo en casa que nunca, mi actividad en este Cuaderno de ruta haya bajado tanto. Cuando habitualmente escribo 6 o 7 entradas por semana, la pasada me quedé en tres. Pero claro… aunque tenemos el cine en las plataformas de vídeo bajo demanda, hace semanas que no vamos a un estreno en salas comme il faut. Y si ya, antes de las medidas de emergencia estaba en crisis lectora,… ahora no me concentro en la lectura ni por lo que se dijo. Si sumas que en estos días dedico más tiempo a refrescar mis conocimientos como especialista en medicina preventiva y salud pública en materia de epidemias, que a leer sobre mi afición a la fotografía, ahí se pierden varias oportunidades para escribir en estas páginas. Y no, no me siento tentado a escribir sobre LA epidemia. Aunque creo que mis palabras serían mesuradas y correctas en función de la ciencia conocida, a efectos prácticos lo único que sucedería es aumentar el ruido de fondo que ya existe sobre el tema. Conclusión, desde el viernes no he escrito nada.

Picard se asocia a su origen francés y a sus viñedos. Pues nada, viñedos en Alsacia, para ilustrar la entrada de hoy.

Hoy me dedicaré a la televisión, que eso no falla. Ya dije hace dos semanas que había visto unas cuantas series con aventuras espaciales, de las que ya adelante mi comentario sobre un par de ellas. Vamos ahora con las otras dos.

La primera de ella es la segunda temporada en Netflix de Altered Carbon. Ese futuro interestelar y distópico en el que es difícil morir si puedes trasladar tu conciencia y tu ser de un cuerpo a otro. Ha seguido en la línea de su primera temporada. Mucho protagonista musculado, bastante violencia, protagonistas conflictuados frente a los malvados tradicionales de este género de series. Tengo cierto límite de tolerancia hacia este tipo de productos, y creo que he llegado al mío. La serie no está mal, pero te tiene que gustar este tipo de series de ciencia ficción, más basadas en los excesos de testosterona que en tramas sutiles o en reflexiones sociopolíticas. No puedo asegurar si veré más temporadas, pero en estos momentos no me supondría ningún problema si desapareciera del futuro televisivo.

Una serie que me despertó cierta expectación, aunque un interés moderado, fue Star Trek: Picard, la última de la veterana franquicia de aventuras espaciales buenrollistas, que se puede ver en Amazon Prime Video. Nunca he sido un trekkie. Guardo un recuerdo cariñoso de los episodios que veía de la serie original en mi infancia, pero las película que empezaron a hacer a partir de 1979 y las series posteriores me han parecido siempre un tanto… cutres. Lo aceptable en los años 60 no me convenció tanto con posterioridad. Pero la penúltima serie de la franquicia sí que me gusto, especialmente en su primera temporada, gracias a una trama bastante interesante y a personajes más interesantes que los habituales, con más conflicto e imprecisión ética que el buenrollismo habitual de la serie. Y eso elevó mis expectativas por evoluciones futuras. Pero con un interés moderado, he dicho, puesto que Picard (Patrick Stewart) es un personaje que me cae… mal. Y especialmente, las películas que protagonizó en los años noventa eran malas de narices. La serie… con ese conflicto entre humanos (y otros alienígenas) y las inteligencias artificiales con aspecto antropomórfico… mucho mejor como producción que muchas series de la franquicia anteriores, pero con un interés limitado. A estas alturas, el tema de los androides con inteligencia artificial y aspecto humano se ha tratado un montón de veces mucho mejor que en esta ocasión. Las aventuretas son pasables. Y Picard,… sigue siendo un personaje que no me cae especialmente bien.

Y vale por hoy. Aunque según como evolucione la cosa, igual aumento el número de comentarios televisivos para que no se me acumulen las series interesantes que estoy viendo.

[TV] Cosas de series; dos tontadas asiáticas y una distopía futurista a tortazos

Televisión

En esta ocasión voy un poquito rápido, porque se me acaba la tarde… Tengo varias cosas que he terminado de ver, pero repartiré un poco las calidades y consistencias. Hoy, como digo en el título, hablaré de dos tontadicas que vienen de lejano oriente y uno de los estrenos de ciencia ficción más notorios y recientes en Netflix. Para potenciales lectores procedentes del mundo anglosajón, “notorio” en castellano y “notorious” en inglés no significan lo mismo. Así que la valoración, a priori, no es negativa. Ya veremos si es positiva.

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Al igual que los protagonistas de la miniserie coreana romántica de esta semana, nos iremos a la playa. No sé a cual van ellos. Está en Corea del Sur. Como esta de Haeundae en Busan.

Encontré por Netflix una de esas comedias románticas coreanas llenas de tópicos, que dan muuuuucha pereza ver a ver que tal. Pero en el caso de Love for Ten – Generation of Youth, tratándose de 13 episodios que como mucho duran 15 minutos cada uno… pues me animé a ver. De una ingenuidad total, esta historia de dos universitarios que se conocen haciendo un trabajo de clase y que acaban juntos en una obra de teatro para aficionados, y donde cada uno se enamora de la persona aparentemente equivocada, es relativamente digerible, al mismo tiempo que haces unas risas con los tópicos mencionados. No es una recomendación. Es una anécdota.

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Mencioné hace pocas semanas un par de series japonesas que ha visto en los últimos meses. Una en Amazon Prime Video y la otra en Netflix. La primera, la de Prime Video, me pareció muy curiosa, original, y lo pasé bien. La segunda, me recordó a la primera y me la merendé. Pero era considerablemente más mediocre. Me enteré que ambas son productos para el lucimiento de unos grupos musicales de “idols” niponas. Ni molestarse en escuchar sus temas pop prefabricados… advierto. Aunque las sintonías de ambas proceden de ahí. El caso es que me enteré que este grupo había realizado una tercera serie. Y decidí buscarla y probar si estaba del lado de lo interesante o de los pestiños. Se trata de Zankoku na Kankyakutachi (La audiencia cruel), y su argumento parece sacado de Black Mirror. El resultado…. es inclasificable. Es la serie donde más se nota que estás chicas jovencitas y monas no tienen ni idea de lo que es actuar. Pero la rareza del planteamiento, y no digamos de su desenlace, la hacen extrañamente hipnotizante. Necesito visitar a un psicólogo. Tampoco es una recomendación… es… ni idea de lo que es. Rara, rara, rara,… En fin, que lo del difunto Daigoro fue una casualidad. Una feliz ocurrencia.

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Y vamos con el último estreno de campanillas de Netflix en el campo de la ciencia ficción. Esa Altered Carbon que tanto ha dado que hablar a algunos. Claramente inspirada en Blade Runner, por no decir que ha ratos es una copia descarada, sustituye los replicantes por clones y por la capacidad de transpasar tu conciencia, psicología y personalidad de un cuerpo a otro, y alcanzar así cierto tipo de inmortalidad. Comienza como una trama policiaca en la que una atractiva policía latina de una ciudad, vaya usted a saber donde, se alía con un mercenario que han traspasado al cuerpo de… eso lo descubrís vosotros mismos. Y tienen que descubrir una trama… que… al final… Bueno. Al final, lo que hay es varios despelotes más o menos integrales, porque la serie tira de carnaza para atraer público, y mucho tortazo con abundancia de sangre y otras salpicaduras. Una serie que no sabe qué quiere ser de mayor, que a ratos entretiene, pero que al final de deja un poco… yo que sé, qué sé yo. ¿Es una recomendación? Yo que sé… Puede. O no.

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