Hoy ha sido el día de llegada a casa, después de más de dos semanas de viaje por China. Un retorno que ha durado día y medio desde que salimos en tren de Pekín en dirección a Chengdú, donde cogimos el avión a Madrid. Y finalmente, otro tren a Zaragoza. Cansados. Pero contentos. Y con unos amaneceres aéreos estupendos esta madrugada. Mañana, a ver si me da la vida para hacer el tradicional resumen de vuelta a casa.




