Recapitulando, una escapada a Colonia

Viajes

Pues eso. Que un pequeño resumen.

  1. Mientras se mantengan los horarios actuales de vuelo entre Zaragoza y Weeze (se pronuncia  más o menos vise, donde la v es labiodental, la i es larga, y la s es sonora), el viaje es bastante conveniente. Bien es cierto que la zona, salvo Colonia, no es de las de más interés turístico en Alemania, pero puede ser un principio de viaje para un recorrido más extenso. Pongamos el caso, que si pillamos una buena oferta a través de la página en internet de la DB (ferrocarriles alemanes), y eso es muy posible si planificamos con antelación, es más económico volar de Zaragoza a Weeze y luego en ferrocarril hasta Berlín, que desde Zaragoza a Madrid en AVE y luego volando a Berlín. El recorrido de tren es más largo, pero a veces se compensa con el hecho de que para volar a Berlín a precios razonables, que no necesariamente baratos, hay que hacer transbordo en otros aeropuertos alemanes.
  2. Colonia tiene interés, pero para un rato. Evidentemente, tanto la catedral como algunos de sus museos son de primer nivel, pero la ciudad está un poquito destartalada. Para una escapada como la nuestra, o si estás de paso, vale.
  3. Parece ser que conviene comprobar la coincidencia del viaje previsto con actividad en la Feria de Colonia. En nuestro caso, que no coincidía, el hotel ha presentado una buena relación calidad precio. La semana que viene, en plena efervescencia de la Photokina, los precios se pueden triplicar si es que quedan plazas libres. Hablamos de un hotel céntrico y muy bien comunicado.
  4. Es una pena que disponiendo sólo de dos días además del fin de semana, no pudiésemos ir de jueves a domingo en lugar de sábado a martes. Pero en estos momentos sólo hay vuelos en esta relación los martes, jueves y sábados. El problema es que los domingos, si lo que hay que visitar es una catedral, es un follón por las misas. Y también por la mayor afluencia de gente haciendo turismo. Y los lunes es el día de cierre por descanso semanal de la mayor parte de los museos y monumentos en Europa. Pero bueno, es lo que hay.
Hauptbahnhof

Un "regional-express" con destino a Aquisgrán entra en el andén número 9 de la "hauptbahnhof" (estación central) de Colonia, mientras esperamos a que minutos más tarde llegue el tren que nos llevará a Krefeld, camino del aeropuerto de Weeze - Panasonic Lumix LX3

Para finalizar, sólo me queda comentar los aspectos fotográficos. Que son fáciles. Este es el cuarto viaje que hago con el mismo equipo. Un equipo ligero que da una calidad buena. Como cámara principal, el 80% de las fotos, la Panasonic Lumix GF1 con el G 20mm f/1,7 ASPH (40mm equivalente en formato de 35mm) y el Leica DG Macro-Elmarti 45mm f/2,8 (90mm equivalente). Como cámara de respaldo, el 20% de las fotos, la Panasonic Lumix LX3. Esta la uso en situaciones como los viajes con equipaje por su ligereza, cuando necesito un gran angular ya que su objetivo es equivalente a un 24mm en el formato de 35mm, o cuando es inconveniente usar una cámara más grande. Esperemos que no suceda nunca, también en caso de avería de la cámara principal. A sensibilidades bajas, ambas cámaras ofrecen muy buena calidad de imagen. Pero cuando la luz falla y hay que subir en sensibilidad, la LX3 queda bastante rezagada por el ruido electrónico.

En días anteriores he publicado el diario de viaje. Como ya expliqué en vísperas del viaje, al ir ligero de equipaje no me he llevado el ordenador portátil, así que las entradas del diario las he subido “en diferido” aunque con la fecha de cuando sucedieron los acontecimientos relatados. Salvo la del día 14, que fue redactada ese mismo día ya en casa. El conjunto, y alguna otra entrada complementaria que escriba los próximos días, se puede consultar como:

https://carloscarreter.com/tag/colonia-2010

y dicho enlace se ha añadido a la sección de viajes en la columna lateral de esta página. He de decir, que he abierto un portal específico para los enlaces a mis reportajes de viaje en De viaje con la cámara al hombro V.2.1.

Horizonte urbano - Colonia

La silueta de Colonia se perfila al atardecer con el sol poniéndose justamente tras la estilizada mole de la catedral - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Viajar con Vueling… si no queda más remedio

Viajes

Ayer lo insinuaba. Mis experiencias de viaje con la compañía Vueling, no acaban de ser del todo satisfactorias. Entendámonos; tampoco son una calamidad. Sencillamente es que estoy convencido de que mediante publicidad nos quieren vender lo que no son, a un precio que no es el que prometen y, por lo tanto, generan insatisfacción. Y muchos de los pecados que comenten no son exclusivos de ellos. Pero el problema es que ellos parecen cometerlos todos. Comentaré aquí mi experiencia tras el viaje a Amsterdam.

La primera cuestión es que los españolitos que no vivimos en determinadas capitales, necesariamente nos tenemos que desplazar, generalmente Madrid o Barcelona para coger el avión. Por lo tanto, tenemos que combinar medios de transporte para realizar el viaje con una razonable adecuación en horarios y condiciones.

Al tren de madrugada

En la estación de Zaragoza Delicias, forzados a salir una hora antes de lo previsto, por culpa de una huelga de personal de Renfe - iPhone

Por ejemplo, si yo hubiese vivido en Madrid, hubiese tenido una combinación muy razonable para viajar a Amsterdam con KLM, aprovechando mejor el tiempo, y sin horarios extemporáneos. Y a un coste similar o inferior al que me ha ofrecido Vueling. De donde sacamos la primera conclusión. Lo de que Vueling es una “low cost” no me lo acabo de creer. Esta filial de Iberia que opera principalmente desde Barcelona nunca me ha resultado especialmente barata. E incluso a veces te la venden como si fuera de Iberia desde la página web de esta última, y luego te encuentras con lo que te encuentras. Porque luego viene la segunda historia. Es que los aviones son incómodos. De los que menos espacio ofrecen, de los más incómodos en los que he viajado últimamente. Así que cuidado; si adquieren un billete de Iberia con salida desde Barcelona, asegúrense que no es un Vueling disfrazado. El confort es muy inferior. O a mí me lo parece. Demos siempre un margen de confianza al error propio.

Esperando

Esperando la salida del vuelo en la moderan Terminal 1 del aeropuerto del Prat de Llobregat - iPhone

El Prat

Avión de Vueling acercándose al "finger" para el desembarque y embarque de pasajeros.

Bueno. El viaje de ida transcurrió sin muchas más complicaciones. Pero veamos el viaje de vuelta. Suelo hacer la facturación desde casa por internet. Hasta ahora, con el resto de las compañías esto me había servido para ahorrar tiempo de permanencia en las terminales aeroportuarias, y para hacer menos filas en los mostradores de facturación, ya que suelen disponer de un mostrador para quienes sólo depositan el equipaje. Pero en Schiphol, el aeropuerto de Amsterdam, había una única fila para todos los pasajeros, y además cuando enseñas tu talón impreso en casa te lo cogen te lo rompen y te emiten un talón tradicional. En resumen, pierdes el mismo tiempo que con el método tradicional. Da la impresión de que para lo único que les sirve es para tener una ocasión de cobrarte más, porque lo más llamativo a la hora de facturar a través de internet es que te ofrecen pagar más por un asiento en las primeras filas, por aquello de que desembarcas antes, o en la salida de emergencia, ya que hay más espacio para las piernas. No hay más ventajas. Mal. Muy mal. Se te queda la cara de imbécil por como te consideran.

El reportero de Feininger y un turista cansado

Tras "El reportero gráfico" de Andreas Feininger, un viajero se estira cansado mientras espera ante la puerta de embarque - i Phone

Y luego llega el momento del embarque. Y ayer viví uno de los embarques más caóticos en mucho tiempo. Y la culpa, el problema de los pasajeros que viajan sólo con “equipaje de mano”. Aunque hay algunas compañías que ya se toman el tema del tamaño y el peso del equipaje de mano en serio, es obvio que Vueling no. Y mucha gente, mucho españolito de escapada de Pascua, llevaban maletas como equipaje de mano que obviamente sobrepasaban el tamaño permitido, pero que en el mostrador de facturación habían hecho la vista gorda. El resultado es que conforme subían los viajeros se encontraban con que no había sitio en los portaequipajes, por el enorme tamaño de estos supuestos “equipajes de mano”. Y las azafatas, en especial una de ellas, empezó a distribuir los equipajes por todo el avión, dificultando el embarque de los que iban llegando, y causando la confusión de todos sobre cómo íbamos a recuperar los equipajes en el momento del desembarque.

Otra cuestión fue el de los niños y las salidas de emergencia. Supongo que algunos viajeros que facturaron a través de internet, optaron por pagar algo más por ir más cómodos en las plazas junto a las salidas de emergencias. Y algunos de estos eran familias. Con niños. Y llega la azafata y les dice que hay no pueden ir los niños. Que en caso de problemas, ahí tiene que haber adultos que colaboren en las acciones de emergencia. Claro, parece ser que en la página en internet nadie se preocupa de avisar de esto. Sólo de facturar. Así que nueva discusión. Afortunadamente, diálogo gracias al buen talante de la mayor parte de los pasajeros, y negociación. Los niños, con alguno de sus progenitores, se cambian de sitio durante el despegue y el aterrizaje, para luego ponerse en los asientos por los que han cotizado durante el resto del viaje. Una chapuza tremenda.

Ala y nubes

Por fin, volando sin mayor problema sobre las nubladas tierras de Francia - iPhone.

La llegada a Barcelona y el desembarque fueron tranquilos. Afortunadamente la paciencia y comprensión de los viajeros cuyos equipajes estaban dispersos por el avión, mi más sentido reconocimiento hacia ellos, les hizo quedarse tranquilos en sus asientos, y esperar a que el resto de los viajeros hubiesen bajado para recuperar sus enseres. Si no llega a ser así, no quiero pensar en el follón.

Como he dicho antes, nada de lo anterior es catastrófico. Y muchas de las deficiencias las puedes encontrar en otras compañías. Pero es que parece que éstos se abonan a todas. Y el precio no es “low cost“, precisamente. Parece que el auténtico “low cost” es el ahorro que la empresa se adjudica a costa de ofrecer un servicio, en mi opinión, deficiente. Eso sí, todo lo adornan con “rollo” coleguitas, tratándote de tú, con comandantes muy parlanchines… Todo fachada. Y eso que no he comentado cosas como el precio de los comestibles que ofrecen a bordo. Parece que ellos consideran un precio “vueling“, es decir barato, por unos bocadillos gomosos y de tamaño ridículo, que aun recuerdo la cara de tonto que se le quedó a uno cuando vio por lo que había pagado…

En fin; por decir algo positivo, el avión llegó a su hora, lo que me permitió cambiar mi billete de tren para una hora antes. Y como se trataba de un AVE directo frente al que tenía previsto que tenía un par de paradas, la ganancia de tiempo fue de una hora y veinte minutos. En un asiento para personas y no para sardinas en aceite como en el avión. Además.

Arco iris

Ya en el AVE, un arco iris, apenas preciable en la foto, nos acompaña a nuestro paso por la comarca del Penedés - iPhone

Entrando en Zaragoza

Pasando La Cartuja Baja, y acércandonos a Miraflores, el tren pronto llegará a su destino parcial, el que a mí me interesa, en Zaragoza Delicias - iPhone

No puedo decir que no vuelva a tomar un avión de esta compañía. A veces no queda más remedio. Pero si lo puedo evitar, lo evitaré. Y por favor, ¿realmente no les resulta ridículo es nombre ese de “vueling” en spanglish? Supongo que habrá especialistas en mercadotecnia, o “marketing“, que así lo considerarán. No sé.