[TV] Cosas de series; placeres inconfesables surcoreanos pendientes de comentario

Televisión

En las últimas semanas se me habían acumulado muchos finales de temporada, y he ido comentando semana a semana primero las que me parecían más interesantes. Y por ello tenía varias series surcoreanas, muchas de ellas se remontan a los días de Navidad, pendientes de comentario. Aunque en el título de la entrada las he calificado de placeres inconfesables, el guilty pleasure de los anglófonos, no necesariamente merezcan todas ellas este calificativo.

Para ilustrar la entrada, unas fotos realizadas paseando una tarde de principios de octubre por la histórica ciudad de Gyeongju, República de Corea (o Corea del Sur, como prefiráis llamar al país).

Gan Tteoreojineun Donggeo 간 떨어지는 동거 [probablemente algo así como un desastre de compañeros de piso], conocida internacionalmente como My roommate is a gumiho [Mi compañero de piso es un ‘gumiho’] probablemente sí que merezca el calificativo. Es una de las dos series que he podido ver sin necesidad de suscripción de la plataforma china iQIYI, que en general no me interesa más. Sinceramente, tal y como se las gasta el gobierno chino con los datos personales, paso de cualquier servicio que propongan. Y es un drama romántico de carácter preternatural, que mezcla a un tipo guapo (Jang Ki-Yong) que interpreta a un gumiho de casi mil años de edad, zorro de varias colas mítico del folclore coreano, con una estudiante de historia actual (Lee Hyeri, cantante de un grupo de k-pop reconvertida en actriz), que por un accidente acaban compartiendo casa. Y por supuesto, acabaran siendo algo más que compañeros de vivienda. La serie es entretenida, no especialmente original; aunque sus protagonistas funcionan bien, especialmente ella, los mejores momentos los proporcionan algunos secundarios, especialmente otra gumiho recientemente convertida en humana (Kang Han-na), que interpreta cualquier cosa que se dice al pie de la letra, especialmente las frases hechas. Aunque es la más sensata de todos, a pesar de su bisoñez como humana. Bien valorada por la peña votante en internet, agradable de ver, con todos los vicios y virtudes de las comedias románticas del país asiático, puede funcionar como una introducción agradable para quien quiera iniciarse en este peligroso vicio. La principal pega… que se ve a través de una plataforma china… o pirateándola.

Siendo Kang Han-na la intérprete más interesante de la serie anterior, y que ya he visto en alguna otra serie, recalé en otra serie que se puede ver libremente en Youtube, Bite Sisters. Una web serie de diez episodios entre 9 y 13 minutos de duración, que se puede ver de una sentada, y que nos presenta a tres hermanas vampiras, que regentan una tienda de ropa de moda en el Seúl actual, pero que llevan viviendo durante siglos. Y que no son mala gente, puesto que para matar el aburrimiento de una existencia eterna, se dedican más a ayudar a otros que a comérselos. Producto sencillo, elegante, de gente guapa, pero también absolutamente intrascendente, donde Kang es la figura central. Realmente, no se puede negar que, además de sus aptitudes interpretativas, la chica es muy guapa.

Y finalmente, Gu Gyeong-i [la maravillosa Gu (o Ku)], conocida internacionalmente como Inspector Koo [Detective Ku (o Gu); lo de la transcripción fonética del coreano a lenguas indoeuropeas varía, con g (sonido en ga, gue, gui, go, gu) y k como un único fonema, y con determinadas vocales que se transcriben distinto según el idioma, como u en castellano y oo en inglés)]. La historia va de un equipo investigador en horas bajas dentro de una compañía aseguradora, que contrata a una alcohólica, otaku, y ludópata exdetective de policía (Lee Yeong-ae) para investigar unas muertes accidentales que podrían ser criminales. Y se tendrán que enfrentar a una joven asesina en serie (Kim Hye-jun), con quien la exdetective ya se cruzó en el pasado cuando la chica era una adolescente y murió alguien, así como el esposo de la protagonista. No es un placer inconfesable, está bien hecha y es muy entretenida. Mezcla acción, suspense, investigación criminal, corrupción política, en tono mezclado de comedia y drama, todo en dosis adecuadas para hacer de la serie, de 12 episodios de 70 minutos, muy divertida de ver. No es la octava maravilla del mundo, pero es un producto más que digno, y estupendo para evadirse Los intérpretes, tanto los protagonistas como los secundarios, lo hace bastante bien. Y el rollo entre la veterana expolicía y la psicópata veinteañera funciona de maravilla. Algunos la describen como una versión asiática de Killing Eve… pero no lo veo así… este tipo de interacciones entre policía y asesino simpático son un subgénero en sí mismo. Es divertido que los nombres de pila de los dos personajes protagonistas, Gu Kyung-yi y Song Yi-kyung, son muy similares, invitando a pensar que son dos variantes de una misma personalidad.

[TV] Cosas de series; más comedias románticas coreanas

Televisión

Como ya sabrán los habituales de este Cuaderno de ruta, desde que me suscribí a Netflix, descubrí uno de mis placeres inconfesable que más me divierte compartir. Los «dramas» coreanos. Teleseries con innumerables defectos en interpretación, guion y otras dimensiones de la producción televisiva, pero que una vez que empiezas a verlos, te enganchas y no puedes dejarlo. Aunque… ha surgido un problema. Ya ha habido algunas de estas series que he visto sin considerarlas tales placeres inconfesables. Vamos, que tenían una mínima calidad para considerarlas dignos productos televisivos. Quizá no maravillas, pero si un entretenimiento razonable. Y eso ha llevado que me haya puesto más exigente y ya no me valga cualquier cosa. Por lo tanto, pruebo con varias, pero me quedo con pocas. Quizá sea lo adecuado. De todas formas, las dos siguientes todavía cuentan como placeres inconfesables.

Podía elegir entre la cosmopolita Seul, dónde se desarrolla «Start-up», o las ciudades tranquilas de provincias coreanas, como la más o menos ficticia de «Dodosolsollalasol», a la que dan un nombre, pero que no es el de la ciudad real donde está rodada, Mokpo. En cualquier caso, opto por la interesante Gyeongju, más parecida al ambiente de esta última que al de Seul.

Do do sol sol la la sol, además del título de la serie, en coreano 도도솔솔라라솔, pero asumid que se pronuncia muy parecido, son las notas iniciales de una popular canción que viene del siglo XVIII. Canción que luego se vio ennoblecida por las 12 variaciones que Mozart escribió sobre esta melodía. En su mayor parte es una comedia romántica, con exceso de sacarosa en muchas ocasiones, sobre una joven de buena familia, huérfana de madre, pianista competente pero no de extraordinario talento, que de repente pierde al padre, que mucho la quiere, y su fortuna. Por lo que rehace su vida en una ciudad alejada de Seul, donde abre una academia de música. Y se enamora de un joven, algo sieso, pero de buen corazón, que le ayuda al principio. Rodeada además de un montón de gente de buen corazón. Porque es una serie de buen rollito y buenos sentimientos. Como muchas de estas comedias románticas, juega la baza del dramatismo en su tercio final, para llegar a un fin de serie que provoca en el espectador sensato un «¡Anda ya! ¡Pero de que vais, tíos! ¿En serio? ¿Me estáis tomando el pelo?». En fin. Puro placer inconfesable que se salva por la empatía que generan los personajes en su conjunto, y unas cuantas escenas cómicas interpretadas por los personajes secundarios.

Si la anterior es epítome de lo que pueden ser las comedias románticas surcoreanas, en Start-up (스타트업, Seutateueop, que es lo mismo pero pronunciado a la coreana), básicamente jugamos con elementos similares, pero con un toque de actualización y modernidad, cuando todos los implicados están en el negocio de las empresas emergentes en el campo de las nuevas tecnologías. También tenemos a huérfana de padre, agravada por el hecho de que su madre no murió sino que se fue con otro señor llevándose a su hermana, con la que establece una feroz competencia, y con una serie de equívocos a partir de un amigo por correspondencia que se inventó su abuela. La protagonista de esta serie, Bae Suzy, ya había aparecido en alguna otra serie coreana de Netflix, y procede del «idoleo» K-pop. Se dice de ella que es la estrella del K-pop más guapa en la actualidad. No sé. Puede ser. Es muy guapa. Aunque con serias deficiencias interpretativas. Pero es muy guapa. No me enganchó tanto como la anterior, aunque tiene un nivel de producción superior. Por las tremendas deficiencias de guion y de reparto. El interés romántico principal de la protagonista es un sieso de mucho cuidado, mientras que el segundón, es un tipo mucho más simpático e interesante. Por lo que es difícil de entender esa importante parte de la trama. Y la hermana, a priori fría y desalmada, interpretada por Kang Han-na, es un personaje mucho más interesante, con una historia personal con más miga, pero que permanece buena parte del tiempo en segundo plano y con poco desarrollo de su historia. Y además, no será la estrella del K-pop más guapa,… pero desde mi punto de vista es bastante más atractiva que la protagonista. En fin… puro placer inconfesable.

Ahora he empezado con otras dos, una de terror y otra de estafadores… que ya veremos. Pero estoy muy liado durante las fiestas con otras cosas, así que supongo que les daré un empujón ya en enero.