[Cine] Nueva sesión doble: Druk (2020) – Ma Rainey’s Black Bottom (2020)

Cine

Nueva entrada con doble sesión de cine… para dejar pendiente lo menos posible de comentar para el año que viene. Aunque no me va a dar para todo en este 2020. Especialmente porque, a partir de mañana, comienzo con los artículos nostálgicos del 2020 en fotos. En fin. Que si la sesión doble del otro día era de circunstancias, esta es seria. De películas buenas. Incluso muy muy muy buenas.

Druk (2020; 65/20201217)

Sinceramente. Si de repente me llega un mensaje de la empresa de salas de cine más céntricas de Zaragoza y me dice que hace un pase especial, cuatro o cinco meses antes de su estreno oficial, de la última película firmada por Thomas Vinterberg, y con Mads Mikkelsen como protagonista… lo que hago de inmediato es investigar si alguien me quiere o me puede acompañar y sacar las entradas. Así de claro. Vinterberg me gusta y Mikkelsen es uno de los grandes de la interpretación.

Vintenberg se asoma a las consecuencias del alcoholismo de una forma muy peculiar. Mikkelsen interpreta a Martin, un profesor de instituto, que vive una vida aburrida en la que todo empieza a hacer aguas de forma muy notable. En una celebración con tres de sus compañeros de trabajo, el profesor de psicología del instituto sale con una peculiar teoría. El cuerpo y la mente humana, según algunas observaciones, está preparado para funcionar mejor con una ligera concentración de alcohol en la sangre. Lo suficiente para no caer en el alcoholismo, dice. Y así deciden comenzar un peculiar experimento en carne propia. Con consecuencias… en fin… Por si alguien no lo tiene claro. El alcohol etílico es un tóxico a cualquier dosis.

Nos vamos a algunas de las localizaciones identificables en el film de Vintenberg en Copenhague.

A partir de ahí, Vintenberg, Mikkelsen y los otros tres compañeros de “experimento (Thomas Bo Larsen, Magnus Millang y Lars Ranthe) nos llevan en su camino hacia la excelencia narrativa e interpretativa cinematográficas, en una profunda exploración de un problema social y de salud pública que cuesta vidas y problemas sociales profundos en nuestras complacientes sociedades con el consumo de ciertos tóxicos, pero con un sorprendente y absolutamente genial final, que cada cual interpretará como mejor entienda, pero que eleva a Mikkelsen y a Vintenberg al Olimpo de la cinefilia.

Quizá no sea perfecta del todo, pero casi. Y en cualquier caso, qué importa, si tiene la virtud de dejarnos pegados a nuestras butacas y sin saber qué decir al final de la sesión. El mejor dinero pagado en una entrada de cine desde principios de año. Sólo lo proyectaron un jueves. Ahora, para verla de nuevo en la gran pantalla, creo que hay que esperar a abril de 2021. Busquen la fecha y apúntenla.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

Ma Rainey’s Black Bottom (2020; 66/20201220)

Una de las apuestas de Netflix para la extraña temporada de premios de este año. Y es que en estos momentos la presencia de Viola Davis en el reparto es garantía de que algo importante va a pasar en la pantalla. Y si además se ve acompañada del fallecido y muy querido Chadwick Boseman, en la triste oportunidad de llevarse un Oscar póstumo, mejor. Todo ello bajo la dirección de un George C. Wolfe, que no tiene una filmografía muy amplia ni llamativa, pero que por lo menos ha demostrado tener oficio.

Aunque nadie nos lo dijera, es obvio que la película se basa en una obra teatral. Los diálogos, los limitados escenarios, la dinámica del relato, su clara división en actos… Así pues, basada en la obra del mismo título de August Wilson, nos encontramos ante lo que acontece en la grabación de un disco de una de las grandes del blues de principios del siglo XX, Ma Rainey (Davis). Pero aunque se nos presente a Rainey como protagonista, lo cual es dudoso, aunque sea un personaje trascendente en la historia, los auténticos protagonistas son los cuatro músicos de acompañamiento que dialogan en la claustrofóbica sala de ensayos de la discográfica, interpretados por Boseman, Colman Domingo, Glynn Turman y Michael Potts (sublime este último también).

Wilson fue un autor teatral y poeta plenamente comprometido con la causa con la discriminación de las personas afroamericanas en los Estados Unidos. Y obviamente los temas relacionados con esta discriminación permean y dan consistencia y coherencia a toda la película. No siempre la estructura teatral sienta bien a las películas, y más como en ocasiones como esta en las que hay una gran fidelidad a la misma. Es complejo filmar en localizaciones fijas y tan claustrofóbicas como las de esta película durante buena parte del metraje. Pero la cosa funciona, gracias en especial al excelente trabajo actoral. Además, con acierto, la película va creciendo lentamente, va acumulando carga intelectual y emocional para llevarnos a un final trágico y relativamente desesperanzador.

Totalmente recomendable. De verdad. Con una dirección funcional, pero con muy buenas maneras, nos encontramos ante un ejercicio de maravillosas interpretaciones, cargadas de emoción. Y de razón. Lo curioso es que Davis se llevó el Oscar a la mejor interpretación de reparto por una película en la que era claramente protagonista, y se puede llevar la estatuilla a la mejor interpretación protagonista por una película en la que se puede dudar de ese protagonismo.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] La caza (2012)

Cine

La caza (Jagten, 2012), 27 de abril de 2013.

Nuevamente acudimos al cine europeo buscando calidad en esta primavera tan floja en lo que se refiere al séptimo arte que viene del todo poderoso “otro lado del charco”. Y en principio nos hemos propuesto evitar cualquier tentación de caer en las garras de las tonterías del género de superhéroes, del cual en estos momentos está dando la lata el tipo del traje de hojalata. Ya andamos un poco quemados de las chorradas envueltas de pirotecnia. Así que optamos por arriesgarnos a ver una del danés Thomas Vinterberg. Una vi de este cineasta hace ya un tiempo, cuando firmaba los postulados del Dogma 95. Nunca he sido partidario de las posturas dogmáticas, aunque reconozco que aquella me impresionó notablemente, para bien; si bien es cierto que salías con ganas de pegarte un tiro y abandonar este perro mundo. Un poco de miedo nos daba que por buena que fuese, esta que hoy nos ocupa nos dejase la misma sensación.

Estamos en una pequeña población danesa, donde Lucas (Mads Mikkelsen) trabaja en una guardería, en la que goza del respeto de sus compañeros y del cariño de los niños, a los que cuida con esmero y simpatía. Sin embargo, no le faltan problemas. Vive solo, y su divorcio ha sido traumático, con problemas para que su exmujer le permita relacionarse con su hijo adolescente, Marcus (Lasse Fogelstrøm) con quien tiene buen rollo. Es cierto que su buen talante le permite tener su grupo de amigos, entre los que destaca Theo (Thomas Bo Larsen), y una compañera de trabajo, una inmigrada rusa llamada Nadja (Alexandra Rapaport), empieza a mostrarle algo más que afecto. Pero un día, una de sus alumnas, Klara la hija de Theo, se ve contrariada porque no le consiente según que cosas. E influenciada por unas revistas pornográficas que su hermano mayor le ha enseñado, contará que Lucas le ha enseñado su órgano sexual. Y será creída. Por toda la comunidad. Y empezará el infierno para Lucas. Porque salvo su hijo y su hermano, nadie más le creerá inocente.

Niños daneses divirtiéndose en un carrusel

En una población danesa indeterminada transcurre la película, quizá no muy distinta a esta cerca del Helsingor donde unos niños y jóvenes se divierten en un carrusel.

Abandonadas ya las posiciones dogmáticas como cineasta, Vinterberg nos ofrece un drama de una factura precisa, en el que con precisión quirúrgica nos presenta la disección de las crueldad social de una población, de una comunidad que teóricamente pertenece a uno de los países más cultos y avanzados socialmente, que bajo la premisa de que “los niños nunca mienten”, condenan de antemano a un hombre que no ha mostrado nunca más que bondad hacia todos ellos. Una repulsa social que no carece de elementos de violencia propios de las comunidades cerradas menos desarrolladas. El devenir de la película es tanto más inquietante por el desasosegante final que nos ofrece Vinterberg, que con una factura técnica primorosa nos muestra que es capaz de seguir contando historias que te hacen replantearte completamente la potencial bondad del ser humano.

Y toda esta historia está soportada especialmente sobre los hombros de Mikkelsen. Este es un actor que ha saltado ya a la escena internacional. Si bien lo conocimos mundialmente haciendo de malo en una de esas tonterías pirotécnicas de 007, en los úlitmos meses lo pudimos ver en una película que si bien tenía sus fallos, él no era uno de ellos, y ahora lo tenemos representando al famoso Hannibal Lecter en una serie de televisión. El caso es que este danés es un intérprete de primera que nos muestra su mejor hace en esta película, donde se aleja de la fortaleza física y psicológica de los papeles que le hemos visto en otras producciones, para ofrecernos un ejemplo de fortaleza ética en medio de un mar de hipocresías. El resto del reparto cumple también con nivel alto.

Esta es una película que me ha gustado. Pero que además es de las que deja un regusto que mejora todavía más la sensación que te deja el visionado. Te hace pensar, y la valoras más conforme va pasando el tiempo y la asumes. Desde luego, no se la recomendaría a los devoradores de palomitas que van al cine a hacer ruido mientras digieren espectáculos pirotécnicos descerebrados, pero para cualquier otro aficionado al cine que aprecie una buena historia, una buena realización y una buena interpretación,… pues ya tarda en ir a verla.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

En los bosques de Dinamarca

Y entre bosques como estos que vemos pasar desde el tren en la propia Dinamarca se producirá la caza a la que alude el título; aunque al final no tengamos claro qué caza es o cuando terminará.

[Cine] Un asunto real (2012)

Cine

Un asunto real (En kongelig affære, 2012), 3 de marzo de 2013.

Bajón en el interés de la cartelera tras la resaca de los Premios Óscar. Pero enganchados a esta resaca, y como además somos aficionados a los dramas de época, optamos por ir a ver esta película danesa, de la que vimos hace unas semanas el avance, que nos picó la curiosidad. Dirigida por Nikolaj Arcel, y protagonizada por Alicia Vikander, una sueca haciendo de inglesa a la que veremos probablemente pronto haciendo de rusa, y Mads Mikkelsen, un danés que hace de alemán aunque habitualmente lo que hace es de malo.

La cosa va de una intriga palaciega que sucedió realmente en la Dinamarca de la ilustración, a finales del XVIII, cuando uno de los muchos Christian que han sido reyes del país escandinavo, uno que anduvo un poco tocado del bolo, se casa con una princesa inglesa, cultivada y “progre”, para la época. Y la chica acabará colada por el médico del rey, un alemán que pasaba por allí, también ilustrado, que además se convertirá en el político más influyente de la corte, hasta el punto que atraerá las envidias y las inquinas de la facción más absolutista y carca. Y si además descubre el tomate entre la reina y el doctor, imagina la que se puede armar.

Hablando de cosas de aquella época, este fin de semana se ha "recreado" el final de los sitios de Zaragoza, durante las guerras napoleónicas.

Hablando de cosas de aquella época, este fin de semana se ha “recreado” el final de los sitios de Zaragoza, durante las guerras napoleónicas.

Película muy bonita de ver y algo aburrida de aguantar en sus más de dos horas de duración. Estos daneses han echado el resto a la hora de ambientar, y se han marcado una película de tipo gran producción, drama de época de la leche. Pero lo que no han podido hacer es salvar la frialdad en la realización. Lo cierto es que mira que la reina es mona y tal, y que el médico tiene buenas intenciones y esas cosas, pero llega un momento en que pasas de ellos, te da igual, y sólo esperas a ver si los descubren de una vez y pasa algo. Hasta los malos son más sosos que atacados.

No está mal interpretada, pero el trabajo de actores y actrices se ve lastrada por la fría realización, así que poco más se puede decir. Además, cuando empiezas a echar cuentas, y hay alguna referencia que lo permite en el filme, te percatas de que el reparto no está del todo conseguido. Todos parecen constantemente mayores de lo que fueron los personajes reales en la historia. Hay que tener en cuenta que la chica tenía sólo 15 años cuando se casó con el reyecito danés, y tenía 17 años cuando tuvo al príncipe heredero.

Apenas me ha interesado, aunque esta mañana he pasado cerca de la Alfajería, y la remanguillé he sacado alguna foto. Por cierto, que entre los recreacionistas daba la impresión de que había más gente con cámaras de fotos que con mosquetes. No he aguantado mucho, había mucha gente, y las muchedumbres me agobian.

Apenas me ha interesado, aunque esta mañana he pasado cerca de la Alfajería, y la remanguillé he sacado alguna foto. Por cierto, que entre los recreacionistas daba la impresión de que había más gente con cámaras de fotos que con mosquetes. No he aguantado mucho, había mucha gente, y las muchedumbres me agobian.

Pero en fin, tampoco es para darle más vueltas. Los aficionados impenitentes de los dramas de época, con mucha ambientación, vestuario y decorados, que no se la pierdan. Los demás… psss,… seguro que hay cosas más entretenidas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Me ha resultado incómodo también la "jovialidad" con la que la gente acoge un espectáculo bélico. La guerra crea mucho sufrimiento; la décima parte de la población de Aragón perdió la vida en aquellos hechos. Y supuso décadas de pobreza y despoblación del campo aragonés. Esta tarde he vuelto a Rodén, con un par de cámaras para película. La vista del pueblo viejo, que sirva para recordar que la guerra no debe ser un espectáculo divertido.

Me ha resultado incómodo también la “jovialidad” con la que la gente acoge un espectáculo bélico. La guerra crea mucho sufrimiento; la décima parte de la población de Aragón perdió la vida en aquellos hechos. Y supuso décadas de pobreza y la despoblación del campo aragonés. Esta tarde he vuelto a Rodén, con un par de cámaras para película. La vista del pueblo viejo, que sirva para recordar que la guerra no debe ser un espectáculo divertido.