[Cine] Viudas (2018) // Colette (2018)

Cine

Como ya comenté hace unos días, se me están acumulando los temas a comentar, y voy a entrar en modo “sólo fotos” durante unos días. Así que hoy os propongo un “programa doble” de cine. Porque, además de estas dos películas, ya tengo otra vista, que tendrá que esperar “sumergida” unos días hasta que la saque “a flote”. ¿Alguien adivina de cuál se trata?

En honor a Colette, os dejo unas cuantas fotos parisinas, que he extraído de mi fotoblog De viaje con Carlos, que he puesto en “espera” durante un tiempo. Después de siete años, no sé si sigue teniendo sentido tal y como lo llevo. Creo que hoy en día tendría más repercusión en otras plataformas distintas de Tumblr. Sin que esta decisión tenga nada que ver, en absoluto, con las prácticas de censura que ha impuesto recientemente esta plataforma, con las que tampoco estoy especialmente de acuerdo. El porno no me agrada especialmente; pero asumir la figura humana desnuda en las artes, o el erotismo, sí que me parecen necesarios en nuestras vidas.

Viudas (Widows, 2018; 56/20181203)

Dirigida por el notable Steve McQueen, esta película de atracos tiene además un fuerte componente de denuncia hacia el sistema social y político de los Estados Unidos, en el que asume la existencia de corrupción política, de prácticas políticas de bajo nivel ética en el mejor de los casos, y de estar infestado por un sistema de crimen organizado que nacido de la pobreza,  no necesaria se aprovecha de los más acaudalados sino que parasita a su propia gente, en ocasiones aliados con esos políticos. Incluye así mismo, y para muchos fundamentalmente, un mensaje de reivindicación de las mujeres, muchas veces las víctimas no reconocidas de los conflictos de los hombres.

Pero aquí el golpe es distinto. Tras la muerte en “acción” de una banda de ladrones dirigidos su líder Harry Rawlings (Liam Neeson), la viuda de este, Veronica (Viola Davis), es extorsionada por otro mafioso, de raza negra, (Brian Tyree Henry), que se está reconvirtiendo a político enfrentándose al tradicional candidato blanco de su distrito (Colin Farrell). Para salir del apuro, la viuda se coaligará para dar un golpe previsto por su difunto marido con otras dos viudas de la banda (Michelle Rodriguez y Elizabeth Debicki); la cuarta (Carrie Coon), no querrá saber nada, por motivos que se aclararán durante el filme. Todas ellas han quedado en mala situación tras la muerte de sus maridos. Pero la cosa será difícil, por su inexperiencia y por el acoso de terceros.

Establecido ya en el primer párrafo el contenido social y político de la cinta, McQueen nos ofrece un sólido producto del género de atracos, con un ritmo contenido pero no pausado, con escenas de acción también contenidas, pero adecuadas y que no dejan de ofrecer un espectáculo muy entretenido. Todo ello apoyado por el excelente trabajo interpretativo del conjunto. Mucho nombre ilustre en el reparto. Y la protagonista principal, Viola Davis, ya ha demostrado desde hace un tiempo que es una de las mejores intérpretes femeninas contemporáneas. Quizá la sorpresa más agradable la de Debicki quien, por su físico, corre el riesgo de encasillarse en la “guapa”, pero que nos ofrece un trabajo de transformación personal bastante notable. 

Muy recomendable. De lo mejor que he visto este año.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

Colette (2018; 57/20181206)

Y la segunda película de una semana en la que abundaron los festivos es también de reivindicación femenina. En esta ocasión, Wash Westmoreland, al frente de un reparto británico, nos recrea los años de juventud de la que probablemente es la escritora más conocida y reconocida de las letras francesas, y un personaje en sí mismo; Colette (Keira Knightley).

El recorrido nos lleva desde su adolescencia y juventud, donde encontramos a una chica criada en la idea del librepensamiento, pero ingenua y romántica, que se ha enamorado del famoso escritor Willy (Dominic West). Este era un caradura, que utilizaba “negros” (es como tradicionalmente se han denominado en español, aunque ahora lo políticamente correcto empieza a imponer la traducción del inglés, escritor fantasma) malpagados que le escribían los textos y los libros. La propia Colette se convertirá en uno de ellos, la de más éxito, creando el personaje de Claudine. La película recorrerá las peculiaridades de la vida sentimental y sexual de la pareja, abierta a las relaciones con otras personas, aunque Willy exigía de su mujer que sólo se relacionara con otras mujeres. Cosa que nunca pareció importar a Colette, que toda su vida manifestaría su preferencia por las mujeres. Aunque se casó varias veces. Con hombres, claro, que estamos hablando de las primeras décadas del siglo XX. El recorrido del film nos llevará hasta la separación del matrimonio, y el reconocimiento e inicio de su carrera personal de la escritora.

Película de época con un diseño de producción impecable, como no puede ser de otra forma en una producción británica, a mí me chirría escuchar el acento inglés, en la versión original, en unos personajes tan franceses. Tan poco británicos. Pero esto no desvirtúa la película que es entretenida, suavemente reivindicativa, que no hace sangre de los personajes más deleznables, empezando por el propio Willy, optimista, y bien interpretada. Knightley no es mi actriz favorita, me parece que tiene un registro limitado; es de esos intérpretes que siempre me parece que están representando al mismo personaje. Pero lo hace bien. El personaje se le ajusta y le saca partido. West lo hace muy bien, y se ven detalles de buen hacer en otros intérpretes, aunque su presencia en pantalla limitada no les permita un mayor lucimiento. Hay muchas historias interesantes dentro de esta historia, que apenas quedan apuntadas. El último tramo de la película resulta un tanto apresurado en comparación con el inicio, más pausado.

Película razonablemente recomendable, realizada con oficio, a la que le falta un poco de centrarse y un poco de corazón para haberse convertido en una gran película.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Dos reivindicaciones afroamericanas y el follón de los Óscar

Cine

Aunque parecía que el musical de moda podía arrasar en los Óscar, es cierto que había indicios que podía darse la sorpresa. Y que esta la diese Moonlight. Veamos…

Esta última ganó el Globo de Oro a la mejor película en la categoría de “drama”, que siempre se ha considerado más prestigiosa que la de “comedia o musical”. Es paradójico que La La Land sea un drama más que una comedia, pero…

En los premios del cine independiente celebrados poco antes que los Óscar, Moonlight arrasó.

El ambiente político y social como consecuencia de la campaña electoral estadounidense y de la presidencia de Donal Trump crean un entorno favorable a los gestos.

El año pasado hubo fuertes críticas al hecho de que tan apenas hubiera candidatos afroamericanos.

Así que tampoco es para extrañarse. Eso no quita para que yo siga considerando que mi preferida, emocionalmente hablando, siga siendo Manchester by the Sea.

Fue "La La Land" quien se llevó el Óscar a la mejor dirección de fotografía con su colorida puesta en escena. Pero he estado pensando en alguna muestra de cinematografía en blanco y negro que se ha podido ver recientemente, y por ello he optado por esta colección de vistas monocromas de Zaragoza para ilustrar esta entrada.

Fue “La La Land” quien se llevó el Óscar a la mejor dirección de fotografía con su colorida puesta en escena. Pero he estado pensando en alguna muestra de cinematografía en blanco y negro que se ha podido ver recientemente, y por ello he optado por esta colección de vistas monocromas de Zaragoza para ilustrar esta entrada.

El caso es que al final, casi llegan Bonnie Parker y Clyde Barrow y les roban el premio a los que se ven azules a la luz de la luna. Y mira que tuvo que darse cadena de errores para llegar a semejante follón. Y que nadie lo dude. Dos errores no hacen un acierto. Hacen un error más gordo todavía.

En cualquier caso, en el fin de semana previo, teníamos interés por ver un par de películas. Ambas prometía mucho en su momento de cara a los Óscar, aunque sólo una llegó con alguna candidatura.

The Birth of a Nation

(2016; 122017-2402)

Juro por el niño Jesús de Praga que hace unos meses se hablaba de esta película dirigida por Nate Parker, como una seria candidata a los premios gordos. Había tenido un gran éxito en el festival de Sundance, por ejemplo.

La aventura de Nathaniel Turner (Nate Parker en un yo me lo guiso, yo me lo como) en 1931, pasando de ser un esclavo acomodado en su función de predicador para otros esclavos gracias que aprendió a leer, a encabezar una rebelión en el estado de Virginia contra sus amos, parecía tener todos los ingredientes para atraer la atención y poner la película en órbita hacia algo importante.

Sin embargo, una polémica sobre la posible participación de Turner en una violación hace bastantes años, cuando era estudiante universitario, hizo que la opinión pública se pusiera en contra. Y parece que todas las posibilidades se diluyeron. A pesar de las buenas críticas que recibió la película, incluso el público votante en IMDb le dio bastante la espalda. Poco más de un 6 se puntuación media es muy poco.

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Lo cierto es que la película no está mal. Las interpretaciones son buenas, la producción correcta y tiene sus cosas interesantes. No la veo yo tanto de todas formas como para ganar muchos premios, pero es una película que se deja ver.

Como curiosidad, el ganador del óscar al mejor actor protagonista, Casey Affleck, también se vio envuelto en acusaciones similares, que sin embargo no le afectaron a la hora de conseguir el premio. ¿Doble rasero, doble moral, después de todo? ¿O unas acusaciones eran más verosímiles que otras? No tengo ni idea. El caso es que la película que nos ocupa se deja ver.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Fences

(2016; 132017-2502)

Otra de yo me lo guiso, yo me lo como. Esta vez de la mano de Denzel Washington, director y protagonista de la película, que junto con su PROTAGONISTA femenina, Viola Davis, ya había interpretado los mismos papeles en la versión teatral original hace unos años.

He destacado lo de protagonista, porque como ya he comentado en ocasiones, me parece fraudulento que se pueda escoger a voluntad por parte de los productores dónde competir, para tener más posibilidades. Davis lo hace bien, pero el no haber competido al premio de mejor actriz protagonista, me parece de bajo nivel ético. Aunque aplicando el ande yo caliente y ríase la gente, a ella le dará igual. Su eunuco dorado será para ella para siempre.

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Es teatro esta película sobre un matrimonio de clase obrera afroamericano en los años cincuenta en alguna ciudad norteamericana, en la que la actitud del padre, reñido y rencoroso con el mundo, con más o menos justificación, lleva a problemas en una familia aparentemente feliz. Y las adaptaciones de teatro al cine son complejas, puesto que tienen que ofrecer algo más o algo distinto de lo que es la obra en escena. Una mera puesta en escena filmada no basta. Y aunque los actores no se encuentren en un escenario, ese patio de la casa de los Maxson no es más que un escenario teatral. Washington aporta poco como director. Y como consecuencia, las casi dos horas y media de duración se hacen largas, aportan poco, porque cinematográficamente hablando, con otro lenguaje, se podría contar la historia mejor y en noventa minutos.

Artes escénicas ambas, el teatro y el cine, sus lenguajes son distintos no obstante. Y por lo tanto son pocas y muy especiales las películas que triunfan adaptando fielmente obras teatrales. Aunque cuando lo hacen, suelen ser espectaculares. Aportan la calidad del libreto teatral a una buena película. No es el caso.

No obstante, se deja ver. Y sus intérpretes lo hacen bien. Tanto los dos protagonistas, con especial mención a Davis, como los secundarios, donde destacaría la bonhomía que transmite a su personaje Stephen Henderson.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Prisioneros (2013)

Cine

Prisioneros (Prisoners, 2013), 13 de diciembre de 2013.

En fin de semana de “pilares”, en parte porque queremos huir de las multitudes, en parte porque es el único momento que encontramos para cumplir con nuestra dosis semanal de cine en salas, nos apuntamos a una matinal para ver esta película de Denis Villeneuve, director canadiense que nos sorprendió muy gratamente hace no mucho tiempo con un intenso drama que todavía recordamos con frecuencia. Si a esto sumamos un reparto muy interesante, y unas buenas críticas, aunque no ha recibido mucha publicidad, nos parece la mejor opción de esta semana. Lo único que lamentamos es que no han llegado a Zaragoza copias en versión original.

En una pequeña ciudad del sur de los EE.UU. se reúnen dos familias y amigas a celebrar el Día de Acción de Gracias. Tanto la formada por Grace (Maria Bello)Keller Dover (Hugh Jackman) como la de Nancy (Viola Davis)Franklin Birch (Terrence Howard) tienen dos niñas pequeñas, que mientras juegan después de la comida, desaparecen. Sus hermanos adolescentes sospechan de una misteriosa autocaravana que estaba aparcada en el vecindario. Esta estaba ocupada por Alex Jones (Paul Dano), con problemas mentales y adoptado por Holly Jones (Melissa Leo), solitaria mujer cuyo marido la abandonó cinco años antes. De la investigación se encargará el eficaz detective Loki (Jake Gyllenhaal), que pronto encontrará que hay muchas piezas que no encajan en este rompecabezas. Y aun se complicará más la cosa cuando Keller decida que ante la lentitud policial, debe tomarse la justicia por su mano para intentar recuperar a su hija con vida.

Excelentemente ambientada y con un fotografía estupenda de Roger Deakins, que lleva ya diez candidaturas al óscar aunque no lo ha ganado todavía, a mí me gusta mucho, estamos ante una película de intriga y suspense muy intensa, en la que se exploran las reacciones humanas ante situaciones extremas. Y en el que es importante entender la mentalidad de un ciudadano norteamericano de una ciudad semirrural del sur del país. A pesar de que casi se acerca a las dos horas y media de película, no carece de tensión. Se van desarrollan diversas tramas, y cada uno de los personajes tiene su propia vivencia y es una historia propia ante el drama del secuestro de las dos niñas. Bien es cierto que no todas las tramas tienen el mismo desarrollo, ni todas explotan totalmente su potencial.

Brooklyn Bridge Park

En algún momento no me importaría recorrer la “américa de provincias” que tanto juega da en el cine; pero de momento me tengo que conformar con Nueva York. Y con un atardecer en Brooklyn Bridge Park, con el sol iluminando sobre Brooklyn Heights.

La película está muy bien interpretada, siendo destacables en mi opinión JackmanGyllenhaalDavis y las escasas pero trascendentes apariciones de Melissa Leo. Pero estos cuatro destacan especialmente en un reparto que esta en su conjunto a muy alto nivel.

Esta es una película bastante recomendable. Quizá no sea tan impactante como el drama anterior del director al que me he referido, pero es una película intensa, con muchos matices, que hay que ver con atención. Es cierto que intuyes por dónde van a ir los tiros de la resolución del caso. Caso en el que el secuestro de las niñas actúa más bien como macguffin de lo que realmente importa al director, explorar las reacciones de los distintos personajes involucrados. Dejándonos con un final en el que queda sin resolución uno de los dilemas de la película, en el que no voy a entrar en detalles, dando libertad al espectador para que cierre el caso como prefiera.

Valoración

  • Dirección: ****. Realización correcta, al servicio de una historia que tiene muchos matices y recovecos.
  • Interpretación: ****. Un reparto muy sólido, muy atractivo, que no defrauda en absoluto..
  • Valoración subjetiva: ****. Aunque un pelín por detrás de la película que ya he indicado, me parece una excelente pelìcula, muy recomendable, aunque de las que hay que poner de tu parte para sacarle todo el jugo.

Brooklyn Bridge Park

Una luz del sol que se nos negó durante toda la tarde, aunque apareció en el momento oportuno del ocaso. Poca luz de sol hay en la película de hoy, y mucha oscuridad en los corazones de sus protagonistas.

[Cine] The Help (2011)

Cine

The Help (2011), 1 de noviembre de 2011.

Esta semana, con el festivo en medio, ha tocado ir dos veces al cine. Dos películas en versión original. Así que advierto que esta que comentamos hoy puede ser vista en versión doblada al castellano con el título Criadas y señoras. Dicho lo cual, paso a comentar.

Los Estados Unidos de América son un país peculiar. Extraño. Altamente contradictorio. Se nos ha vendido como el garante de las libertades, el adalid de la democracia, un ejemplo por su constitución e instituciones consolidadas desde hace más de doscientos años. Pero a su vez, tiene la lacra de haber sido incapaz de respetar su propio principio de que cada persona importante, que cada persona tiene unos derechos inalienables, que cada persona es un elemento importante en esa democracia. Y fue una república que nació con esclavos. Que necesitó una muy cruenta guerra civil para eliminar esta institución, y 100 años más para movilizar suficientemente a la sociedad para que los descendientes de aquellos esclavos. El asunto del racismo, una cuestión que por las noticias que nos llegan periódicamente a través de los siempre parciales medios de comunicación está lejos de estar resuelta, ha sido un lastre enorme para que muchos de nosotros estemos convencidos de asumir el modelo de convivencia, social y político, norteamericano.

En proporción a la magnitud del problema, el cine ha sido muy tibio a la hora de tratarlo. Lo ha hecho de forma esporádica. Y de forma ambigua en ocasiones. Particularmente cuando ha llevado sus escenarios al profundo sur, un lugar que sistemáticamente buscó durante décadas, más de un siglo, empobrecer y coartar la libertad de muchos de sus ciudadanos, pero que al mismo tiempo ha sido presentado con un halo de romanticismo, como si los valores tradicionales que representa tuviesen realmente algún valor.

Y nos llega ahora otro intento para mostrarnos la dura realidad de la discriminación racial de la población de origen africano por parte de la de origen europeo. La película dirigida por Tate Taylor, basada en la novela del mismo título de la escritora Kathryn Stockett, nos traslada a Jackson, capital y principal ciudad del estado de Misisipi, el estado más pobre de los EE.UU. Allí, Skeeter (Emma Stone), una joven blanca de veintipocos, recién graduada en la universidad, y con la aspiración de ser escritora, vuelve a su ciudad natal para trabajar en el periódico de su ciudad natal. Vuelve a vivir con su familia, y a tomar contacto con sus amigas de toda la vida, la mayor parte de las cuales se encuentran casadas y bien situadas socialmente. Al observar el trato dispensado a dos criadas negras, Aibeleen (Viola Davis) y Minny (Octavia Spencer), decidirá empezar un proyecto como escritora que le permita dar el salto a las editoriales serias de Nueva York, al mismo tiempo que tendrá que pelear para mantener su integridad personal desde el punto de vista ético.

Lo primero que hay que decir es que está película es de las que están fuertemente basadas en la interpretación de sus intérpretes, mayoritariamente femeninas en este caso, ya que la presencia de los actores masculinos es menor, e incluso en alguna ocasión, la historia del novio de Skeeter, superflua. Con guion razonablemente dinámico para que las 2 horas y 20 minutos se pasen en un suspiro, y con una factura artesanalmente sin reproches, a lo que estamos es a los caracteres. Y a pesar del papel protagonista que se da a la joven periodista, lo cierto es que las dos grandes protagonistas son las dos criadas negras, que llevan a cuestas buena parte de los momentos más auténticos y dramáticos de una historia que no deja de tener momentos de humor. Por supuesto, no falta la presencia de una gran mala de la historia, en este caso la líder de las jóvenes amas de casa blanca, Hilly (cambio de registro para Bryce Dallas Howard, habitualmente en papeles de buena chica adorable), junto con su pléyade de seguidoras. Tampoco faltan personajes de extraña y naïve honradez, como la joven expulsada del círculo social Celia Foote (la últimamente omnipresente Jessica Chastain), o la lúcidamente demenciada madre de Hilly (siempre eficaz Sissy Spacek). O el personaje que tiene la difícil tarea de redimirse a sí mismo, en este caso la madre de Skeeter (Allison Janney). Todas ellas cumplen de sobras y con nota con la encomienda que se les ofrece.

La película, sin embargo, aunque te atrapa, y entretiene mucho, no te ofrece una reflexión especial que no hayamos obtenido previamente de producciones más duras y más comprometidas. Al fin y al cabo, salvo por el castigo al personaje de Hilly, y la cara de tontas que se les queda a sus amigas, tampoco busca hacer sangre, y por ello da un protagonismo excesivo a ciertos personajes blancos. El mensaje final queda un poco como “bueno,… si que hay algunos malos,… pero el conjunto es más como un malentendido entre las dos razas”. Y bueno. Pues no. No fue un mal entendido. No es un malentendido. Es un problema de duro racismo, con consecuencias graves. La película muestra su tibieza por ejemplo en como resuelve el conflicto entre Skeeter y su madre por la vieja criada negra que crio a aquella (Cicely Tyson). La madre se comportó como una auténtica perra, y que al final salga de rositas,… lo dicho, “todo fue un malentendido,… yo no quería…”, pues no oiga. Esta tibieza le va a quitar de mi valoración subjetiva la cuarta estrella a esta película.

En cualquier caso, es una película recomendable, que nos hará pasar buenos y “malos” ratos, y de la que hay que disfrutar de sus notables interpretaciones.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Estación de Atocha

En España hemos presumido de no racistas. Pero también es cierto que hasta hace cuatro días, hemos sido una sociedad étnicamente muy homogénea. Hoy en día esto ha cambiado, y nada como las estaciones de tren para comprobarlo, y no faltan las demagogias y las actitudes sobre la llegada de extranjeros y otras razas y etnias a nuestro país (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

La duda (2008)

Cine

La duda (Doubt, 2008), 2 de febrero de 2009.

Indudablemente, no hay duda que un buen sistema para salir de dudas a la hora de elegir una película es mirar su reparto… Bueno, dejemos la broma de las dudas… A lo que iba, a priori, uno de los motivos para encontrar interesante este filme es su magnífico reparto. Creo que Philip Seymour Hoffman es el mejor actor que pude ver en el cine del año pasado. Tampoco hay mucho que añadir a la larga carrera de Meryl Streep. Y la más joven Amy Adams ha mostrado maneras en algunos trabajos. Del director, John Patrick Shanley, poco soy capaz de decir… así que “el beneficio de la duda” (ahí voy otra vez… mecachis).

El filme nos sitúa en los años 60, Nueva York, creo, en un colegio católico gestionado por monjas, cuya directora, rígida, severa, adusta, está interpretada por Streep, y una de cuyas más jóvenes profesoras, optimista, cariñosa, actual, es el personaje encarnado por Adams. Está vinculado a una parroquia, cuyo párroco (Hoffman), parece un tipo simpático con buenas relaciones con sus feligreses a quienes ilustra con sermones claros y sencillos, que gusta de ciertos placeres mundanos como la comida, la bebida y el tabaco, y que mantiene una relación compresiva y cordial con los alumnos del colegio. En este entorno, una serie de hechos hace sospechar a la joven monja que uno de los alumnos, el único de raza negra en un colegio dominado por niños y niñas de origen italiano o irlandés, puede estar sufriendo abusos por parte del cura…

A partir de ahí, la película es una serie de duelos interpretativos entre los tres protagonistas, y especialmente entre Hoffman y Streep, sin olvidar a la madre del niño (Viola Davis) en los que se nos presentan diversos dilemas sociales, éticos, morales y religiosos. En mi opinión, alguno de estos diálogos son magistrales, limitándose el director a saber darles el marco cinematográfico adecuado con oficio. Que no es poco.

Al final, poco importa que el cura sea culpable o no. De hecho, no queda aclarado si lo es o no. Uno se queda con una impresión… pero sin certezas. Lo importante es la reflexión que la película nos debe generar sobre temas como la comprensión, la compasión, la empatía, el respeto, lo absoluto frente a lo relativo, etc.

En general, película que recomiendo sin duda a los no deglutidores de palomitas, y especialmente por su excelente interpretación. Yo le pongo un ocho, con un siete en la dirección y un nueve en la interpretación.

Un detalle de arquitectura religiosa, para una entrada como la de hoy.

San Pedro de Lárrede - detalle del ábside

Detalle de San Pedro de Lárrede, Huesca - Panasonic Lumix LX3