[Cine] Perdiendo el norte (2015)

Cine

Perdiendo el norte (2015); vista el domingo 29 de marzo de 2015.

No tenía yo muy claro el ir a ver esta comedia española. Mi instinto de conservación me decía que detrás del éxito de esta película, una de las más taquilleras en el solar hispano en lo que va del año, podría andar la falta de criterio de mis compatriotas, que al fin y al cabo han elevado en otros momentos al Olimpo del cine patrio a entes tan variados en el terreno de la comedia como alguno de los Ozores, a los Pajares, o a los Torrentes. Si no pongo “dignos” ejemplos más recientes es porque mi desconfianza me protege de ciertas “agresiones”. Pero en un fin de semana con una oferta en cartelera no demasiado atrayente, y sin saber qué hacer un domingo por la mañana, acepto la invitación para ver esta película dirigida por Nacho G. Velilla, que por cierto tampoco transmite mucha seguridad.

La película tiene un argumento oportunista. Ante la tremenda crisis económica que afecta a España en los últimos años, y con jóvenes recién salidos de la universidad, teóricamente bien preparados, pero sin empresas que les den trabajo, dos de ellos, uno del área de las económicas o empresariales, Hugo (Yon González), y otro de las ciencias biológicas, Braulio (Julián López), hacen la maleta y se disponen a hacer las “alemanias”. Y allí descubren que no es oro todo lo que reluce, y acabarán trabajando de pinches en un restaurante turco, mientras son acogidos en el piso de otros dos españoles emigrados, la guapa Carla (Blanca Suárez), y su fumao hermano Rafa (Miki Esparbé).

Hoy nos iremos con los protagonistas de la película a Berlín que, por otra parte, es una ciudad muy agradable.

Hoy nos iremos con los protagonistas de la película a Berlín que, por otra parte, es una ciudad muy interesante de visitar. La casa de las culturas del mundo en el Tiergarten.

Pues nada. Los peores presagios se cumplieron. Alguien dijo a la salida que los únicos que habían perdido el norte habían sido el director y los nada menos que cuatro guionistas, uno de ellos “se llama” como el director, que han sido necesarios para perpetrar esta comedia carente de gracia y originalidad. Personajes estereotipados que hemos visto y nos han cansado mil veces en la televisión. Chistes oportunistas y previsibles que hemos visto, oído y nos han saturado mil veces en la televisión. Y una demostración de que al contrario que lo que sucede en otras cinematografías, parece que en España la industria del cine es incapaz de usar la comedia para profundizar mínimamente y con seriedad en los temas sociales que preocupan a la gente. Por que al final, la cosa se queda en una tonta comedia romántica, como las hemos visto cienes y cienes de veces, absolutamente previsible e inverosímil por encima de la suspensión voluntaria de la incredulidad a la que se somete el espectador cinematográfico.

Todo ello con dos protagonistas que son muy monos, muy guapos, pero que muestran escasa química cuando se juntan en pantalla, y que además forman parte de ese conjunto de mediocres actores y actrices jóvenes que salen de la caja tonta y que plagan el cine actual español. De los que pocos nos sorprenden de vez en cuando con una progresión ascendente y generalmente en el terreno del drama. Estos no nos sorprenden. Mediocridad televisiva. Pululan por ahí algunos veteranos que muestran oficio, como Malena Alterio y especialmente José Sacristán, que animan un poco la pantalla con sus intervenciones. Especialmente este último se marca un par de escenas que demuestran que con un poco más de oficio a la hora de escribir el guion y de contar la historia, sabiendo combinar la comedia con algún tinte de drama propio de las cosas que están pasando, se podría haber hecho una película, distinta, e interesante, con los mismos mimbres aparentes.

La Hauptbahnhof (estación central) de Berlín es el primer lugar donde los dos jóvenes altamente preparados se dan sus primeros "golpes" de realidad.

La Hauptbahnhof (estación central) de Berlín es el primer lugar donde los dos jóvenes altamente preparados se dan sus primeros “golpes” de realidad.

Pero para eso quizá nuestro cineastas debieran tomarse un año sabático de sus trabajos en la ficción televisiva, ver un poco de comedia británica y de alguna otra cinematografía europea, mojarse un poco, ser más políticamente incorrectos, y arriesgarse a finales menos felices, contratando intérpretes menos monos pero con más rasmia interpretativa. Quizá entonces nos ofrecerían películas interesantes. Pero entonces, triste país el nuestro, a lo peor no serían éxitos de taquilla. ¿Nos hemos olvidado que en España se hizo comedia social de excelente nivel cuando ni siquiera había libertad para ello? Verdugos, cochecitos, plácidos, señores marshals, jueves milagrosos, belle époques,… ¿Es que nadie aprendió de Azcona y algunos otros? ¿Dónde han quedado esos amaneceres, que no son poco? De verdad que en este solar, hoy desolado, hubo algún momento en que se sabía hacer comedia con intención. Y excelente. Y con intérpretes y personajes que se nos han quedado para siempre en el imaginario colectivo. ¿A dónde van esta panda de gualdrapas que asolan las pantallas españolas? ¿Y qué hacemos los españoles apoyándoles comprando nuestras entradas, mientras tantos proyectos potencialmente interesantes no ve la luz nunca?

¡Qué condenadamente difícil es ser español y que te guste el cine!

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **
El previsible momento en el que la chica mona y el chico mono se dan cuenta que hay algo incluye una visita turística por Berlín, en la que sólo falta el memorial a los judíos asesinados en Europa. Lo cierto es que la película parece por momentos un publirreportaje turístico de la capital germana.

El previsible momento en el que la chica mona y el chico mono se dan cuenta que hay algo incluye una visita turística por Berlín, en la que sólo falta el memorial a los judíos asesinados en Europa. Lo cierto es que la película parece por momentos un publirreportaje turístico de la capital germana.

Una palabra tuya (2008)

Cine

Una palabra tuya (2008), 28 de agosto de 2008.

Nos encontramos esta semana ante una adaptación de una novela de Elvira Lindo, ejecutada por la guionista y directora Ángeles González Sinde. Producto nacional, por lo tanto, lo cual nos lleva a sentir dos sensaciones contrapuestas:

  • Por un lado, la esperanza de que el cine español recupere el tono de otras épocas, especialmente de los años noventa, con imaginación, algo de riesgo y buenas historias. Muchos deseamos volver a esa situación.
  • Por otro lado, el miedo a que sea más de lo mismo de lo que se hace hoy en día, y que está alejando notablemente a los espectadores del cine patrio. Aunque los cineastas españoles no se lo crean,… Qué se le va a hacer. Es así.

Mucho me temo que nos encontramos más cerca de lo segundo que de lo primero. Parece ya una monomanía la idea de que hay que hacer cine comprometido, y que esto consiste en sacar a personas que más parecen restos de un naufragio social, que viven en la periferia de Madrid. Parece que no puede haber compromiso con otras situaciones difíciles, parece que nada hay más allá de la periferia madrileña. Llega un momento, en que empiezas a ver estas situaciones como marcianas. Como si sólo existieran en el universo cinematográfico español, aunque sí que existan y puedan ser reales. Llega un momento en que se banalizan.

Por otro lado, tengo la sensación de que la historia, que tiene su interés en el planteamiento, no está bien contada. No he leído la novela en la que se basa, pero.. una de dos, o la novela no es muy interesante, o no se ha sabido adaptar al medio cinematográfico. Quizá lo segundo. Hay algunas cuestiones que lo indican. Los personajes no están bien presentados, y no por defecto, sino por exceso. Sabemos que tienen un pasado que los condiciona, que está ahí detrás. Pero la narración, en lugar de hacernos sentir interés, más nos lleva a pensar “venga ya, pesados, decidnos de dónde viene el problema, y avanzar un poco en lo que va a pasar”. Y en un momento dado, te das cuenta de que ya no te interesa, y aquellos momentos que deberían resultar los más dramáticos del filme… te dejan frío… También está el problema del manejo del tiempo cronológico. Hay elipsis, muchas. O si no no tiene sentido. La acción, para que sea coherente, debería pasar en el lapso no de semanas, ni siquiera meses, sino de años. Pero esto no está bien contado. Incluso cuesta un poco darse cuenta al principio de que la historia es un flash back… claro, que eso también pudo ser culpa mía. Uno no siempre está en la debida forma… Pero bueno… No acaba de encajar el asunto.

La interpretación es buena. Creo que Malena Alterio lo hace muy bien, y está correctamente acompañada del resto del reparto. Siempre he pensado que Malena Alterio era buena actriz. Pero da la impresión un físico poco destacado la ha relegado a papeles secundarios. Con frecuencia cómicos o humorísticos. Lo cual se ha visto empeorado por las tontadas que ha hecho en televisión. Porque da igual el éxito de audiencia que haya tenido; son tontadas. En cualquier caso, el trabajo actoral no basta para salvar la película. Quizá no es “salvar” lo adecuado; no basta para que nos interese el filme.

Resumiendo, otra oportunidad perdida para el cine español, últimamente poco motivador. No le pondré más que un cinco, con la misma nota en la dirección y un siete en la interpretación. Qué se le va a hacer.

Otras opiniones sobre el filme en:

Madrid, siempre Madrid. Para los cineastas españoles sólo existe la capital,… Aburren… como las colas ante Doña Manolita.

Doña Manolita

(Fujifilm Finepix F10)