[Cine] Tiempo después (2018)

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Tiempo después (2018; 65/20181231)

José Luis Cuerda nos hace un guiño con el título de esta película a una de sus obras más recordadas y celebradas, objeto de culto por los amantes del cine donde los haya, aquel Amanece que no es poco, que sirvió para despertar no pocas inquietudes y algunas conciencias. Nos hace creer que funciona como una segunda parte, y así la han publicitado en algunos sitios o la han comentado en otros, de aquella película célebre. A al menos, que es una historia del mismo universo. Pero situada en 9177, en un mundo que ha quedado circunscrito a un enorme edificio de carácter brutalista, donde existe el “buen orden” capitalista, y un poblado chabolista a poca distancia. Todo ello rodeado de un paisaje sospechosamente parecido a alguno de los más famosos de las películas del far west rodadas en el estado de Arizona.

Bueeeno,… no es Monument Valley, pero la sierra de Armantes tiene su encanto.

A mí no me funciona como tal. Tampoco es el primer intento tras el “Amanece…” que hace Cuerda de trasladar la crítica social a un entorno de absurdo donde las cosas están o parecen fuera de lugar. Ya nos ofreció en los años noventa su visión particular del Cielo católico, en un evidente intento de continuar con la fórmula que le dio el éxito unos años antes, aunque el resultado, simpático, no dejase de resultar relativamente fallido. Y por otra parte, si el “Amanece…” no dejaba de ser una extrapolación al absurdo de la sociedad española más tradicional, la nueva película es una clara crítica política en la que se defienden los conceptos de la izquierda, sin ahorrar en varios momentos la crítica a la propia “izquierda” organizada, aparte de la tradicional puesta en solfa de los conceptos tradicionales de la derecha ultramontana española; Dios (el clero), Patria (los militares), y Rey (las oligarquías). Sin embargo, esos conceptos de izquierda que defienden, no dejan de resultar también periclitados, por lo que la conclusión de la trama de la película es prácticamente inevitable tal y como es.

La película es coral, aunque creo que merece la pena que se destaque el trabajo de Roberto Álamo, que es lo más parecido que tenemos a un protagonista en esta película, y de un absolutamente entrañable César Sarachu, que cada vez que lo veo no puedo evitar evocar aquellos divertidísmos Yapecoyoportí de Los Güebones, y que aquí nos toca profundamente la fibra cardiaca, entendiendo el “corazón” como es lugar imaginario donde residen los sentimientos y lo más íntimo de la persona. Luego hay una larga de retahíla de caras conocidas, muchas de las cuales no pasan de cameos, con interpretaciones unas veces más y otras menos afortunadas. Como curiosidad, es la primera ver que veo a Blanca Suárez que, además de estar guapa, no lo hace mal. Tampoco es para matarse… por ello.

No me puedo sustraer a dejaros por aquí a César Sarachu en sus mejores tiempos de los Güebones… Riamos un ratito.

La película también abunda en referencias a la cultura popular, y menos popular. Que no voy a desgranar pero que van desde algún que otro rey pasmado (¿dónde se metió Laura del Sol?) hasta el monólogo de Roy Batty bajo la lluvia. Y globalmente resulta una película… simpática. Con chascarrillos quizá demasiado previsibles, más tendente a la sonrisa que a la risa, aunque no faltaron espectadores en la sala, profundos nostálgicos de un mundo que no es, y que probablemente nunca fue, que se animaron ha soltar alguna carcajada al principio ante cualquier tontorrona alusión, hasta que entendieron que el rollo no era esa. No creo que alcance nunca, ni de lejos, el nivel de apreciación colectiva que la película de hace treinta años. Pero en cualquier caso, como suena a despedida, lo único que se me ocurre decir para terminar es ¡Gracias José Luis! ¡Sinceramente, muchas gracias!

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Perdiendo el norte (2015)

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Perdiendo el norte (2015); vista el domingo 29 de marzo de 2015.

No tenía yo muy claro el ir a ver esta comedia española. Mi instinto de conservación me decía que detrás del éxito de esta película, una de las más taquilleras en el solar hispano en lo que va del año, podría andar la falta de criterio de mis compatriotas, que al fin y al cabo han elevado en otros momentos al Olimpo del cine patrio a entes tan variados en el terreno de la comedia como alguno de los Ozores, a los Pajares, o a los Torrentes. Si no pongo “dignos” ejemplos más recientes es porque mi desconfianza me protege de ciertas “agresiones”. Pero en un fin de semana con una oferta en cartelera no demasiado atrayente, y sin saber qué hacer un domingo por la mañana, acepto la invitación para ver esta película dirigida por Nacho G. Velilla, que por cierto tampoco transmite mucha seguridad.

La película tiene un argumento oportunista. Ante la tremenda crisis económica que afecta a España en los últimos años, y con jóvenes recién salidos de la universidad, teóricamente bien preparados, pero sin empresas que les den trabajo, dos de ellos, uno del área de las económicas o empresariales, Hugo (Yon González), y otro de las ciencias biológicas, Braulio (Julián López), hacen la maleta y se disponen a hacer las “alemanias”. Y allí descubren que no es oro todo lo que reluce, y acabarán trabajando de pinches en un restaurante turco, mientras son acogidos en el piso de otros dos españoles emigrados, la guapa Carla (Blanca Suárez), y su fumao hermano Rafa (Miki Esparbé).

Hoy nos iremos con los protagonistas de la película a Berlín que, por otra parte, es una ciudad muy agradable.

Hoy nos iremos con los protagonistas de la película a Berlín que, por otra parte, es una ciudad muy interesante de visitar. La casa de las culturas del mundo en el Tiergarten.

Pues nada. Los peores presagios se cumplieron. Alguien dijo a la salida que los únicos que habían perdido el norte habían sido el director y los nada menos que cuatro guionistas, uno de ellos “se llama” como el director, que han sido necesarios para perpetrar esta comedia carente de gracia y originalidad. Personajes estereotipados que hemos visto y nos han cansado mil veces en la televisión. Chistes oportunistas y previsibles que hemos visto, oído y nos han saturado mil veces en la televisión. Y una demostración de que al contrario que lo que sucede en otras cinematografías, parece que en España la industria del cine es incapaz de usar la comedia para profundizar mínimamente y con seriedad en los temas sociales que preocupan a la gente. Por que al final, la cosa se queda en una tonta comedia romántica, como las hemos visto cienes y cienes de veces, absolutamente previsible e inverosímil por encima de la suspensión voluntaria de la incredulidad a la que se somete el espectador cinematográfico.

Todo ello con dos protagonistas que son muy monos, muy guapos, pero que muestran escasa química cuando se juntan en pantalla, y que además forman parte de ese conjunto de mediocres actores y actrices jóvenes que salen de la caja tonta y que plagan el cine actual español. De los que pocos nos sorprenden de vez en cuando con una progresión ascendente y generalmente en el terreno del drama. Estos no nos sorprenden. Mediocridad televisiva. Pululan por ahí algunos veteranos que muestran oficio, como Malena Alterio y especialmente José Sacristán, que animan un poco la pantalla con sus intervenciones. Especialmente este último se marca un par de escenas que demuestran que con un poco más de oficio a la hora de escribir el guion y de contar la historia, sabiendo combinar la comedia con algún tinte de drama propio de las cosas que están pasando, se podría haber hecho una película, distinta, e interesante, con los mismos mimbres aparentes.

La Hauptbahnhof (estación central) de Berlín es el primer lugar donde los dos jóvenes altamente preparados se dan sus primeros "golpes" de realidad.

La Hauptbahnhof (estación central) de Berlín es el primer lugar donde los dos jóvenes altamente preparados se dan sus primeros “golpes” de realidad.

Pero para eso quizá nuestro cineastas debieran tomarse un año sabático de sus trabajos en la ficción televisiva, ver un poco de comedia británica y de alguna otra cinematografía europea, mojarse un poco, ser más políticamente incorrectos, y arriesgarse a finales menos felices, contratando intérpretes menos monos pero con más rasmia interpretativa. Quizá entonces nos ofrecerían películas interesantes. Pero entonces, triste país el nuestro, a lo peor no serían éxitos de taquilla. ¿Nos hemos olvidado que en España se hizo comedia social de excelente nivel cuando ni siquiera había libertad para ello? Verdugos, cochecitos, plácidos, señores marshals, jueves milagrosos, belle époques,… ¿Es que nadie aprendió de Azcona y algunos otros? ¿Dónde han quedado esos amaneceres, que no son poco? De verdad que en este solar, hoy desolado, hubo algún momento en que se sabía hacer comedia con intención. Y excelente. Y con intérpretes y personajes que se nos han quedado para siempre en el imaginario colectivo. ¿A dónde van esta panda de gualdrapas que asolan las pantallas españolas? ¿Y qué hacemos los españoles apoyándoles comprando nuestras entradas, mientras tantos proyectos potencialmente interesantes no ve la luz nunca?

¡Qué condenadamente difícil es ser español y que te guste el cine!

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

El previsible momento en el que la chica mona y el chico mono se dan cuenta que hay algo incluye una visita turística por Berlín, en la que sólo falta el memorial a los judíos asesinados en Europa. Lo cierto es que la película parece por momentos un publirreportaje turístico de la capital germana.

El previsible momento en el que la chica mona y el chico mono se dan cuenta que hay algo incluye una visita turística por Berlín, en la que sólo falta el memorial a los judíos asesinados en Europa. Lo cierto es que la película parece por momentos un publirreportaje turístico de la capital germana.