[Cine en casa] Secuelas y precuelas de animación

Cine
Nota: Esta entrada incluye nombres de personas de países orientales que, por respeto a sus costumbres, tienen el apellido en primer lugar y el nombre otorgado al nacimiento en segundo lugar, al contrario que en la tradición de la mayor parte de los países occidentales.

Estos días que estoy de fiesta, aunque estoy aprovechando para caminar mucho y probar cosas nuevas en fotografía de la que os hablaré cuando estén reveladas, también me queda tiempo más tiempo para recuperar películas que no pude ver en el cine porque no me dio tiempo, porque no se proyectaron en España, porque no me enteré, o porque en ese momento no les di importancia. Y estos días he recuperado un par de películas de animación, que son secuelas o precuelas de otras películas, que sí había visto.

Estamos considerando volver a Japón, quizá durante 2019… así que estos días también estoy haciendo una revisión de las fotografías tomadas en 2014. Sirvan para ilustrar esta entrada tan vinculada al lejano Oriente.

Todo empezó cuando decidí volver a ver, tranquilamente, relajadamente, Mimi wo sumaseba [耳をすませば] (Susurros del corazón). Esta película del Studio Ghibli, dirigida por Kondō Yoshifumi con guion de Miyazaki Hayao, ya la había visto varias veces, y está en mi videoteca particular. Creo que tiene momentos muy inspirados. La cuestión es que dos de sus personajes, dos gatos, uno en forma de antigüedad, y otro un malhumorado y obeso gato medio callejero medio doméstico, fueron la base para una posterior secuela producida también por Ghibli. Más que una secuela es un derivado, spin-off que dirían los que hablan spanglish, en la que el Baron y Moon, los dos gatos en cuestión, toman vida para ayudar a Haru, una joven de instituto de 16 o 17 años, que por su buen corazón y salvar a otro gato de ser atropellado se ve envuelta en graves problemas por la peculiar forma de expresar su gratitud que tiene el Rey de los Gatos. La película es Neko no ongaeshi [猫の恩返し] (en Espala, Haru en el reino de los gatos, aunque es más conocida por su título en inglés The Cat Returns).

La película, dirigida por Morita Hiroyuki, se considera por muchos un producto menor dentro de la factoría Ghibli. Pero no por eso es un mal producto. Ni mucho menos. Con sólo 75 minutos de duración, es una película de aventuras ágil y muy entretenida, con personajes muy entrañables. Y como de costumbre en el estudio japonés, toma el personaje de una joven en un estado de desconcierto personal y la conduce ante una aventura que le lleva al crecimiento personal y a una mayor independencia y autonomía ante el mundo. A mí me parece muy majica.

Otro tono totalmente distinto tiene Seoul Yeok [서울역] (Seoul Station). Esta película de animación es una precuela, o tiene una acción casi simultánea en el tiempo de su universo de ficción, de Busanhaeng [부산행] (Tren a Busán). Vi esta última película nada más volver de mi viaje por Corea del Sur. Al fin y al cabo, yo cogí uno de esos trenes a Busán. Y también el de regreso, afortunadamente. Porque el universo de ficción de estas películas es el desencadenamiento de una epidemia zombi en Corea. Así que ya podéis imaginar el argumento. Carreras de un lado a otro huyendo de los zombis, alguna cabeza de zombi reventada de vez en cuando, y un poco de casquería cuando algún incauto termina siendo el almuerzo de los muertos vivientes. Pero si ya comenté que la película de acción real tenía su gracia y era entretenida, algo parecido se puede decir de la película de animación. Ambas están dirigidas por Yeon Sang-ho, y si bien el nivel de la animación no llega al virtuosismo de otras obras orientales, especialmente de la otra orilla del mar del Japón, o del mar del Este como reclama Corea del Sur, lo cierto es que es también muy entretenida y no carece de sorpresas, con un final un tanto sorprendente, por no caer en ciertas complacencias. Así que estos días han sido de una agradable dosis de animación oriental.

No comparten personajes ambas películas. Aunque como anécdota, la actriz que pone la voz al personaje principal de la película de animación, Shim Eun-kyung, tiene un cameo en la película de acción real.

[Cine] Museo (2018)

Cine

Museo (2018; 54/20181128)

En 1985, se produjo uno de los robos más sorprendentes de la historia y, probablemente, el robo más importante realizado en un museo. Fue asaltado por la noche el Museo Nacional de Antropología de Méjico y fueron robadas un cierto número de piezas, que no sé muy bien si situar en las 140 o las 170, o algo entre medias, porque ambos valores he visto reflejados por ahí. El valor de las piezas robadas es absolutamente incalculable, aunque la mayoría fueron recuperadas con el tiempo. Y no está clara la intención de los ladrones para robar estas obras. Luego no las vendieron. O no las consiguieron vender. Sorprende también que en 1985 un museo de esta trascendencia careciera de sistemas de alarmas y basase su seguridad en las rondas de los vigilantes.

Como todavía no he tenido la oportunidad de visitar Méjico y sus maravillas artísticas, me conformaré con un museo igualmente o más interesante que he visitado este años, el Museo del Palacio Nacional en Taipéi, donde no faltan tampoco piezas de valor absolutamente incalculable.

El caso es que el director mejicano Alonso Ruiz Palacios (habitualmente “estila” sus apellidos como Ruizpalacios, pero parece que en esta ocasión aparecen separados en los títulos de crédito; realmente no sé muy bien cómo son) aprovecha el caso para hacer una recreación no necesariamente basada en la realidad, en la que sigue a Juan (Gael García Bernal) y Wilson (Leonardo Ortizgris), dos estudiantes de veterinaria, el primero de familia bien, que andan bastante desorientados por el mundo, y que deciden dar el golpe para “ganarse el respeto” de aquellos que no los valoran adecuadamente. A partir de ahí, seguiremos sus peripecias hasta la devolución de las obras robadas, en una road movie que se mueve entre el humor, el drama y la tragedia; entre el patetismo y el absurdo. Siempre señalando la falta de objetivos reales de estos chicos, más allá de su necesidad de reconocimiento y respeto por los demás.

Todo ello montado en una película, que sin ser redonda del todo, tiene sus altibajos en el ritmo, tiene también momentos sublimes. Filmada con el aspecto sucio, más granuloso de las películas de la época o incluso de algunos años antes, con un estilo de cámara en mano que señala el buen hacer del director de fotografía Damián García, las secuencias del atraco al museo son una maravilla. También lo son la recuperación de las obras, y otros momentos de la películo. Que además se apoya en un trabajo actoral absolutamente sobresaliente.

Una película que corre el peligro de pasar por la cartelera, muy competitiva en estas fechas, con poco impacto, cuando probablemente es mejor que la inmensa mayoría de los productos más comerciales que llegan de sus vecinos gringos. No se la pierdan. Es de la que ganan en la memoria conforme pasan los días.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Arte] Mañana de domingo en el museo

Arte, Fotografía

Como la previsión es que la mañana del domingo, tras un principio lluvioso, quedase despejada y agradable a partir del mediodía, como así fue, quedé con unas amistades para ir al Museo de Zaragoza y luego a tomar un aperitivo y charrar un rato. El motivo de ir al museo es porque les hablé de la exposición Goya+Buñuel que comenté hace unos días. aunque luego nos dimos una vuelta más amplia por las exposiciones temporales de estos días.

En el patio del museo, escultura, una retrospectiva con 17 obras de Santiago Gimeno realizadas entre 1992 y 2018.

En una de las salas de la planta baja, teníamos el 94º Salón Internacional de Otoño de fotografía organizado por la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza. La verdad es que vimos esta exposición por los pelos. Era el día de la clausura. Ya no se puede ver más. Una amplia variedad de obras, muy diversas, de autores internacionales. He de decir que siento todas ellas muy correctas e incluso brillantes desde un punto de vista técnico, encontré pocas que me interesaran por su contenido, y mucha copia más o menos descarada de obras ya conocidas de autores con más o menos prestigio. Desde quien emula a pintores como Matisse o Vermeer, a quien se fija en la piscinera Maria Svarbova, a quien sigue a rajatabla las recomendaciones uniformantes de sitios como 500px y similares.

Ya finalmente, subimos a la exposición Goya+Buñuel, que como ya comenté está repartida en dos sedes. La sección contenida en el Museo de Zaragoza me parece más interesante que la del Museo Goya (antes Camón Aznar), por lo que fue a este al que acudimos. Con menos gente que el sábado de la semana anterior, pude dedicar más tiempo a las obras, y especialmente a los audiovisuales. La disfruté más.

También visitamos alguna de las nuevas incorporaciones a la colección permanente sobre Goya y relacionados. Nos había llamado la atención en la prensa la denominación de una de ellas como “borrón”, que debe tener sentido en el ambiente técnico de la pintura artística, pero que no deja de ser graciosa. Tras ello, salimos hacia la plaza de los Sitios y buscamos un sitio donde tomar algo.

[Cine] The Ballad of Buster Scruggs (2018)

Cine

The Ballad of Buster Scruggs (2018; 53/20181121)

Decididamente nos tendremos que acostumbrar a considerar de forma habitual los estrenos de películas de nivel cinematográfico a través de las plataformas de vídeo bajo demanda. Porque poco a poco, el nivel de estas producciones van subiendo. Y si bien añoramos no poder verlas en la gran pantalla, porque algunas de ellas lo merecen, por lo menos las podemos ver y disfrutar.

Cierto es que la última película de Ethan y Joel Coen, en esta ocasión firman ambos como directores, y también ambos como guionistas, no siempre es así, por su naturaleza se podría, se puede, ver como una serie. Antología de seis relatos cinematográficos cortos ambientados todos en el viejo y lejano Oeste, para quien no disponga con facilidad de las dos horas y cuarto seguidas necesarias para su visualización, puede acomodarse a la duración de los seis relatos.

No son las Montañas Rocosas ni los Apalaches, pero los parajes de Zuriza y Taxeras nos servirán y son igualmente bellos, aunque estén más cerca de casa, en los Pirineos Occidentales aragoneses.

Los Coen, con esta colección de cortos de ficción agrupados, realizan sin complejos su particular homenaje al western, utilizando con desparpajo los temas y los lugares comunes que le eran propios. Fieles a su estilo más personal, que algunas veces han abandonado sin éxito, introducen un tono de absurdo, un tono dadá, en el estilo de western crepuscular que se impuso una vez que pasó la época gloriosa del género, cuando parecía que estaba muerto, que ya no interesaba a los espectadores. Oscilando entre la comedia negra, por blanca que sea la ropa del protagonista, y el drama más oscuro, repasan los tipos más tópicos del género; el pistolero, el ladrón de bancos, el cuatrero, el charlatán de feria, la prostituta de saloon, el buscador de oro, el trampero, la caravana de nuevos colonos, la mujer que necesita la ayuda del apuesto veterano de las praderas, los “indios”, la diligencia, los cazarrecompensas,… Todos ellos adecuadamente dosificados y ajustados, para que un muy plural elenco de actores, muchos, y actrices, poquitas, de un recital de buen hacer. Desde los nombres más conocidos hasta los secundarios más incógnitos para la mayor parte de los espectadores. Mencionaré algunos que me sorprenden especialmente… Tim Blake Nelson encarnando al Buster Scruggs del título, James Franco como uno de los más desafortunados cowboys a aquel lado del Misisipí, el duelo interpretativo, en cierto modo sin palabras, entre Liam NeesonHarry Melling y un gallo, un estupendo y entrañable Tom Waits, sí, el cantante, y Grainger Hines y una extremadamente entrañable pero desafortunada Zoe Kazan enfrentándose a los “indios” en las praderas del medio oeste.

Además,… hasta caballos tenemos.

Difícil es establecer una preferencia, creo que depende más del estado de ánimo del momento que de otra cosa. Pero realmente he disfrutado de esta película de los Coen como hace tiempo que no lo hacía. Y lo que es más, el recuerdo y el agrado crecen conforme pasa el tiempo, que siempre ayuda a ser mejor juez en cuestiones cinematográficas. Y os lo dice alguien a quien pocas veces a entusiasmado el western… salvo cuando sí lo ha hecho.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Nos faltan las pepitas de oro…


[Arte] Exposición: Goya+Buñuel, los sueños de la razón

Arte, Cine

Este sábado pasado, arrastrando una faringitis que luego me tuvo todo el domingo en casa, tuve la oportunidad de visitar la exposición “Goya+Buñuel: Los sueños de la razón”, que actualmente se celebra en una doble sede; el Museo de Zaragoza, del Gobierno de Aragón, y el Museo Goya de Zaragoza, de Fundación Ibercaja. La exposición se puede visitar hasta el 30 de diciembre. Y probablemente volveré a pasarme por ella, para terminar de absorber todo aquello que ofrece.

Lo especial de la visita es que fue organizada desde la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ, con el objetivo de ofrecer la posibilidad de incrementar la cultura visual de los socios, más allá de la fotografía, y que tuvimos la suerte de que estuviera guiada por Amparo Martínez, profesora titular del Departamento de Historia del arte en la Universidad de Zaragoza, y una de los dos comisarios, junto con José Ignacio Calvo. Si este último sería el especialista en Francisco de Goya, Amparo Martínez tiene el cine y Luis Buñuel como área de especialización, lo que inevitablemente marcó un cierto sesgo durante la visita hacia este último. Lo cual, a mí, no me importó ni me molestó en absoluto.

Como ya he dicho, la exposición se encuentra repartida en dos sedes. Sobre esto, mi opinión más adelante. La primera que visitamos fue la del Museo de Zaragoza, en la plaza de los Sitios de la ciudad. En ella se analizan una serie de dimensiones en los dos artistas, tanto de carácter personal como artístico. Uno de los objetivos confesos de la exposición es superar las coincidencias más superficiales entre ambos artistas; ser aragoneses, tener una discapacidad auditiva y haber tenido que salir exiliados hacia Francia. Ambos fueron innovadores en sus tiempos y en sus artes, mantuvieron una actitud curiosa y de búsqueda del aprendizaje, no tuvieron inconveniente en incomodar activamente sus coetáneos señalando los desajustes de la sociedad y sus principales estamentos, ejercieron su libertad hasta la subversión, y practicaron ejercicios de introspección personal. Esto es lo que se ve fundamentalmente en esta primera sede. Primera por el orden de visita, no porque haya un orden establecido entre las dos.

En la segunda sede, el Museo Goya, que todavía muchos conocen como Museo Camón Aznar aunque hace unos años que cambió de nombre, se hace una comparativa de las obras de ambos artistas, buscando aquellos aspectos formales y de fondo que los unen. Aunque no necesariamente se pueda establecer una influencia directa de uno, Goya, en el más reciente, Buñuel.

Globalmente, la exposición nos dejó un buen sabor de boca. A mí por lo menos. El buen planteamiento de Amparo Martínez al guiar la visita, pero dejando libertad a los miembros del grupo para explorar lo que más les interesase, fue un acierto. Por lo menos para mí, que soy poco adepto a las visitas guiadas, en las que me siento muchas veces parte de un rebaño. No en esta ocasión. Sin embargo, tiene algunos “peros”, que no atribuyo a sus comisarios, que me parece que han hecho un buen trabajo.

La exposición está bien, pero en mi opinión no tiene volumen como para que sea necesario que se reparta en dos sedes. Obviamente, esto se debe a cuestiones “políticas”. Las dos entidades promotoras quieren tener su “protagonismo”… cuando los protagonista tendrían que ser los artistas y los visitantes y el mejor interés para estos últimos. Pero es el mundo, o el país, en el que vivimos. Siempre he sido crítico con la forma en que se trata la obra de Goya en Zaragoza. La hay, con piezas muy interesantes, y creo que debería exponerse de forma unificada y lo más didáctica posible, en lugar de dispersa en varias sedes. Es el problema de base. En lugar de colaborar y sumar… cada uno a lo suyo. Por mucho que se creen fundaciones y comisiones de coordinación y estas cosas…

También es un poquito una pena lo escueta que es la información en internet sobre la exposición. La encontramos en tres sitios relacionados, 1, 2 y 3. Pero en los tres es tremendamente escueta, sin que haya apreciado la existencia de documentación complementaria que el visitante virtual se pueda descargar.

Por lo demás, como decía, una actividad muy satisfactoria.

[Cine] Lazzaro felice (2018)

Cine

Lazzaro felice (2018; 52/20181114)

Rara avis dirigida por Alice Rohrwacher que nos llega desde Italia para salpimentar una cartelera cinematográfica que, aunque llena de estrenos que llegan en masa en los fines de semana de este mes de noviembre, esta mucho más vacía de interés de lo que parece. O por lo menos es la sensación que nos transmite a nuestro pequeño grupo de aficionados al séptimo arte.

La película de hoy está rodada en la región del Lazio, la de los latinos, pero como lo único que tengo de esa región es Roma y Ostia Antica, me ha parecido más apropiado ilustrar la entrada con algunas vistas en torno a Orvieto en la Umbria, la región de los etruscos.

Pero he aquí que Rohrwacher nos cuenta una nueva versión de la arquetipo del hombre bueno, que por serlo y comportarse de forma excéntrica al conjunto de la sociedad, es tomado por simple o por loco. Adriano Tardiolo personifica a este Lazzaro con resonancias franciscanas, pero que viene acompañado de una crítica muy actual a los sistemas de explotación y de deshumanización de las gentes a manos de los codiciosos. Y de una sociedad que, aunque con leyes para controlas esa explotación, poco hace en realidad por integrar a quienes son explotados. Una película que tiene un contenido muy social y político; pero sería una simpleza limitar el alcance de los temas que trata a estas dimensiones. Hay una potente reflexión humanista sobre la bondad y la ética personal, sobre las relaciones entre las personas, sobre la amistad y la familia, con sus cosas importantes, pero también con sus miseria.

Todo ello en una narración y una puesta en escena que bebe de las tradiciones del cine italiano de posguerra. A ratos con dosis de neorrealismo, a ratos guiños a Fellini, a ratos flirtea con el surrealismo, con claros elementos simbólicos de dobles significados. Y luego, pues ha recibido esa etiqueta que cada vez se usa más, aunque cada vez queda menos claro qué significa, la de estar encarnada en la tradición del realismo mágico. Etiqueta que lo mismo sirve para esta película, que para hablar de García Márquez, como de Murakami. A todos los cuales quizá les podríamos encontrar elementos comunes, pero también notables diferencias.

En resumen, una fábula contemporánea con temas de siempre que nos brinda una historia que da qué pensar, una impecable puesta en escena y unas interpretaciones más que notables. Así que de lo más completa.Y muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

[Cine] Sayonara no asa yakusoku no hana o kazarō (2018)

Cine

Sayonara no asa ni yakusoku no hana o kazarō (2018; 51/20181010)

Hace unas semanas comentaba las películas que había tenido ocasión de ver en el avión durante los viajes de ida y vuelta a Taiwán. Fueron en total seis películas, de las cuales todas menos dos estaban sin estrenar en España. Bueno, pues han estrenado otra. He de reconocer que cuando les da por ahí, los japoneses se las pintan solos para poner títulos largos. Pero esta película de animación de Mari Okada, primer largometraje de esta prolífica guionista, se suele conocer por los países occidentales como “MAQUIA”. Y le ponen un subtítulo del tipo hortera como “Una historia de amor inmortal”. O en inglés “When the promised flowers blooms”, que se acerca más al original aunque tampoco. La traducción de este “Sayonara… etc etc…” es “Decoremos las flores prometidas en la mañana de las despedidas”. Pues vale.

Puesto que se ha estrenado en la cartelera española, he decidido comentarla de forma más extensa, por si alguien tiene curiosidad. Y la integro en mi lista de estrenos del año.

En Japón, por supuesto, hay mamás con sus niños. Pero menos de los que sus políticos quisieran. Al igual que en nuestro país, la natalidad es muy baja, el envejecimiento galopante, y sin fenómenos migratorios tan intensos como en occidente, la población en declive.

El personaje protagonista, la Maquia del título occidental, pertenece a una raza de seres fantásticos de aspecto humano de gran belleza, pero que al llegar a los quince años dejan de envejecer físicamente, para vivir durante siglos en este estado de perpetua adolescencia. Pero un ataque a su idílico lugar hace que Maquia salga al mundo convencional, donde adoptará a un bebé humano, corriente y moliente, huérfano. Pero claro, el bebé crecerá y se convertirá en un adulto,… y ella no. Además, todo el mundo que les rodea se encuentra en riesgo por la decadencia del reino en el que viven.

El tema principal es la maternidad y la naturaleza del amor maternofilial, incluso si se da entre dos seres tan distintos. Pero también, y sobretodo, de las dificultades del “oficio” de madre, al que muchas se prestan, y para el cual nadie va a la universidad. Todo ello mezclado con otra serie de temas universales como el ansia de poder de los ya poderosos, la solidaridad entre las gentes sencillas, el rechazo a los que son distintos, la barbarie de las guerras, etc.

La película está globalmente bien hecha, con el estilo típico japonés de personajes esquemáticos aunque bien reconocibles, sobre fondos y escenarios detallados y bellos, especialmente en una producción en la que se mezclan elementos fantásticos. Ha recibido muy buenas críticas. Pero ha mí me resultó excesivamente melodramática y cinecebollesca. Y con casi dos horas de duración, algunas de las situaciones planteadas se estiraron en exceso, sin especial aporte al conjunto. No está mal… pero bueno. He visto cosas mejores, bastante mejores, procedentes del país nipón.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Historia en cine] 100 años desde el final de la Gran Guerra… o no.

Cine, Historia, Literatura

Oficialmente, hace 100 años terminó la I Guerra Mundial o Gran Guerra. Más bien, es el aniversario del comienzo del armisticio, el 11 del 11 a las 11:00 horas. En realidad, el armisticio marca el final de las hostilidades, pero no es el final de la guerra. Formalmente, el final oficial de la guerra vino con la firma del Tratado de paz de Versalles en 1919; final del estado de guerra entre los aliados occidentales y Alemania. Y en realidad, no entró en vigor hasta enero de 1920.

Pero mientras tanto, siguieron las hostilidades en distintos puntos del globo. La Rusia soviética y Polonia siguieron enzarzadas, entre febrero de 1919 y marzo de 1921. El Tratado de Versalles reconocía la independencia de Polonia y definía sus fronteras con el Reich alemán, pero nada decía de lo que pasaba por el lado de sus revolucionarios vecinos eslavos. Que oficialmente habían perdido la guerra contra Alemania en 1917, pero que estaban en plena guerra civil, enfrascados a tiros en Manchuria, y donde hiciera falta.

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Los monumentos a los caídos por la patria son una de las coñas que una de las películas que comento hoy lleva al derrotero en su ácidamente cómico argumento. Pero en Estrasburgo, este monumento es distinto, porque los avatares de la historia hicieron que los alsacianos murieran indistintamente por diversas patrias según tocase.

También siguieron enzarzados a tiros la República de Grecia, que se quería merendar buena parte del antiguo Imperio Otomano, con los militares revolucionarios turcos, que no estaban por la labor. Y entre 1919 y 1922, resultando que si bien el Imperio Otomano fue perdedor en la Gran Guerra, los turcos fueron vencedores en esta pequeña, pero sangrienta, guerra. Cosas que pasan.

Dos ejemplos… No voy a hablar de la inestabilidad que quedó en Extremo Oriente, el ascenso de los totalitarios fascistas, comunistas, nacionalistas, militaristas,… y todos los “istas” que se os quieran ocurrir que sacudieron los años 20 y 30, y que acabaron desembocando en el follón de la II Guerra Mundial. Hoy se conmemora, por lo tanto, el 100 aniversario de una soberana chapuza, una de las peores perpetradas por el mundo occidental,… y eso es mucho decir.

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Leía ayer que Trump y Macron eran de la opinión de que Europa tenía que incrementar su gasto militar. Este par de imbéciles, tarugos iletrados, que no se han enterado de nada, son la plena demostración de que no hemos aprendido nada. La Gran Guerra fue precedida de una carrera armamentística como no se había conocido hasta ese momento, y que, desde luego, no sirvió para prevenir la guerra. El liberalismo económico que preconizan desembocó después de la guerra en la Gran Depresión, que favoreció el auge de todos los totalitarismos que hemos comentado antes. Pues eso.

Para conmemorar la fecha de forma reflexiva, propongo ver cuatro películas. En algún caso, también leer los libros en los que se basan.

Paths of Glory (Senderos de gloria)

En toda guerra, hay dos ejércitos; los malos y los peores. Y los que se encargan de que sean malos o peores suelen llevar estrellas y galones en el uniforme. Y suelen hablar de honor con mucha frecuencia. Pero no saben lo que es el honor, ni lo conocen, ni lo han conocido, ni lo conocerán. Y Stanley Kubrick, con la ayuda de un superior Kirk Douglas interpretando a la excepción que confirma la regla, nos lo explican muy bien.

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All quiet in the western front (Sin novedad en el frente)

Con frecuencia, tras una guerra, el perdedor pierde también el derecho a contar su versión y sus sentimientos. Pero gracias a Erich Maria Remarque y su bella novela, que hay que leer, sin duda, podemos saber que los soldados alemanes eran también sufridos peones como sus equivalentes de la entente, con sus miedos, sus amores, sus esperanzas y sus tristezas. La película original, de 1930 fue rodada en EE.UU. y la dirigió Lewis Milestone. Hay una versión más moderna de 1979. Pero no la he visto.

La grande illusion (La gran ilusión)

Dejemos el drama y la tragedia y pasemos a la comedia de la mano de uno de los grandes del cine universal, Jean Renoir. Aunque viene bien contar con uno de los grandes de la interpretación, Jean Gabin, para llevar la empresa a buen término. El análisis de esta obra maestra es muy complejo para llevarlo a cabo en unas pocas líneas. Pero digamos que es una obra mucho más profunda que una mera declaración antibélicista y antimilitarista. Otro imprescindible.

Au revoir là-haut (Nos vemos allá arriba)

Reciente adaptación de la magnífica novela del mismo título de Pierre Lemaitre, también de obligada lectura, en la que no sólo se ponen de manifiesto los horrores de la guerra, a pesar de que esta sólo abarca los primeros minutos/las primeras páginas de la película/el libro. Por que aquí vamos a una acidísima crítica de la desvergüenza de políticos, empresarios y otros engendros de la sociedad civil a la hora de explotar el fenómeno bélico para su propio beneficio, y sin que quienes sufrieron crudamente las consecuencias del conflicto vean compensado su sacrificio. Dirigida por Albert Dupontel, la película está bastante bien, aunque la novela es muy muy superior.

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[Cine] El ángel (2017)

Cine

El ángel (2018; 50/20181107)

Esta película había despertado mi curiosidad, pero no el entusiasmo de las personas con quienes acudo a las salas de cine habitualmente. Pero este miércoles pasado, me encontré que poco antes del comienzo de la primera sesión estaba yo a cinco minutos de la sala de cine y con no grandes planes para la tarde, así que hice un poquito de tiempo y me metí a dicha sesión.

El largometraje argentino dirigido por Luis Ortega está producido por El Deseo S.A., o sea, los Almodóvar Bros & Cía., por lo que no habrá tenido, imagino, problemas para encontrar distribuidores en España. Y nos cuenta una historia, presuntamente verdadera, sobre un asesino en serie, dicen que el mayor de su historia, que alarmó a la sociedad argentina a principios de los años 70.

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No tengo la suerte de haber visitado, aún, la República Argentina. Así que a falta de los suburbios de las ciudades argentinas, tiraré de los suburbios zaragozanos para ilustrar la entrada de hoy.

Hay que decir que, en lo que yo sé de la historia del país del cono sur, como sucede en otros países incluido el mío, el principal asesino en serie ha sido eso que llaman “el gobierno de la nación”. En Argentina, especialmente en los años 70 y 80 del siglo XX. Algo nos indican en la película, con la frecuente aparición de controles militares y amenazas en dependencias policiales de hacer confesar a los presuntos delincuentes electrocutándoles los testículos. Pero de lo que va esto es de una especie de Billy el Niño argentino, un adolescente que inició una sorprendente carrera de robos y asesinatos hasta ser detenido con 20 años, momento desde el cual está en prisión, hasta nuestros días. Se llama Carlos Robledo Puch, y es interpretado en la película por un actor novel, Lorenzo Ferro.

Por lo que he leído a posteriori, la película no es fiel a los hechos. Diríamos que se inspira en aquello para contar una historia particular, con una reinterpretación de los hechos y de la personalidad de “Carlitos” con no pocos toques psicoanalíticos, especialmente por sus especulaciones sobre la confusa sexualidad del criminal. La verdad es que el original también fue condenado por varias violaciones y abusos sexuales a mujeres de los que no se nos habla en la película. El resto de los personajes aparecen con nombres distintos a los que acompañaron las aventuras del criminal original. Y entre el resto del reparto tenemos que señalar la presencia de Chino Darín (sí, hijo del famoso Darín), que no lo hace nada mal, Cecilia Roth, que debería demandar a su cirujano plástico, y unos excelentes Daniel Fanego y Mercedes Morán. La dirección y la producción de la película están bastante bien, pero esta se apoya en esa excelente interpretación a la que nos suelen tener acostumbrados los actores y las actrices de aquel país.

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Película interesante, que merece la pena el visionado. No sé lo que aguantará en cartelera en una semanas muy competitivas, pero sería una lástima si no tuviera un recorrido razonable. A mí me parece bastante recomendable. Ya me parece más complejo que tenga éxito en su carrera hacia el Oscar… no sé yo si da para tanto, en una categoría, la mejor película de habla no inglesa, que últimamente tiene más nivel que la categoría máxima, la de mejor película.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] First Man (2018)

Cine

First Man (2018; 49/20181101)

Sesión matinal de cine el día de Todos los Santos, que nos llevó a recuperar esta película de Damien Chazelle y protagonizada, casi en absoluto, por Ryan Gosling. Le podemos conceder algún protagonismo, puntual, a la señora de Armstrong, antigua reina británica, (Claire Foy). Todo lo demás son secundarios, que por bien que lo hagan, hacen papelitos con intervenciones puntuales esporádicas, en un largometraje que se centra básicamente en un único personaje, de carácter histórico, y en un único intérprete.

Chazelle y Gosling fueron dos de los “culpables” principales del estupendo musical de hace un par de años, que a muchos nos encantó, sencillamente, pero que demostró que la mayor parte del personal ha perdido el gusto por ese tipo de películas. Y eso era suficiente para arrastrarnos a las salas de cine. Pero el tema, el astronauta Neil Armstrong, nos daba un poco de lado. De este, siempre se ha conocido su condición pública de héroe americano, pero su carácter relativamente reservado hacía una incógnita sobre su auténtica personalidad. La posibilidad que de estas carencias surgiera una película patriotera… nos daba mucho miedo. Para colmo, como se estrenó durante nuestras vacaciones, perdimos al final una parte de la ventana de tiempo para verla en versión original subtitulada, y tuvimos que verla doblada. Lo cual siempre desmerece cualquier filme.

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No me voy a ir a la Luna para obtener fotos para esta entrada. Pero estamos en un planeta, la Tierra, con rincones muy bellos. Os dejo con algunas fotos de Taxeras, en los Pirineos Aragoneses. Mañana os hablo un poco más de esta excursión.

Con todo, he de decir que la impresión con la que salimos es muy buena. Y no ha empeorado con el tiempo. Realmente, Chazelle se concentra en explorar los aspectos psicológicos del personaje, sus posibles motivaciones, y el impacto de perder a su hija Karen de dos años por un tumor cerebral, poco antes de unirse a la NASA. Gosling es muy adecuado para este trabajo, ya que es un actor que peca de un exceso de inexpresividad, que no sabes muy bien ya que es que es algo que hace muy bien, o que es que simplemente es un actor más limitado de lo que nos ha venido pareciendo, y hacer de cara de palo es lo que se le da bien. En este caso es adecuado.

La película no abusa de situaciones de efectos especiales, pero la representación de diversas acciones relacionadas con vuelos de prueba y viajes al espacio, lleva a que los que hay son sobrio, con aspecto verosimil, no se apoderan de la película, pero aportan un plus de calidad, quizá poco apreciado a los efectos especiales espectaculares aunque fantasiosos. No, en está ocasión están muy bien ajustados. Y alguna escena escabrosa, como la muerte de la tripulación del Apolo 1 por un incendio, está tratada con mucha eficacia y elegancia.

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Globalmente, hemos llegado a la conclusión de que es una buena película. En algunos aspectos excelentes. No sé si tendrá mucho recorrido en la temporada de premios, pero alguno se tendría que llevar por ahí. Y aunque no creo que rasque mucho en los Oscar, candidaturas en varias candidaturas debería tener. A mí me parece bastante recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine/relato] Burning (2018) / Quemar graneros

Cine, Literatura

Burning (2018; 48/20181023)

La relativa insatisfacción que nos dejó la última película que comenté, y el hecho de que llevábamos un cierto “retraso” en las películas que queríamos ver de las recientemente estrenadas hizo que dos días después nos acercáramos a ver esta adaptación del director coreano Lee Chang-dong de un relato corto del japonés Haruki Murakami. Este principio de semana va a estar muy relacionado con este escritor nipón, porque tengo intención de comentar también el primer libro de su última novela, cuya traducción al castellano se puso a la venta recientemente y ya he leído.

De hecho, no había leído el relato corto adaptado, Quemar graneros, y es algo que he solventado estos días, por lo que de alguna forma el comentario será compartido para la obra literaria original y para la adaptación cinematográfica. La película, en versión original, se ha estrenado con el título internacional de Burning. Si en algún momento veis que en coreano se titula Beoning, es lo mismo. Viene de 버닝, que es la transcripción fonética al coreano de burning, pero que en la transcripción al alfabeto latino según las normas revisadas actuales resulta en beoning. Resultado de dos transcripciones fonéticas de ida y vuelta

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Por supuesto, nos damos una vuelta por Corea del Sur para ilustrar la entrada de hoy.

 

El relato de Murakami tiene ya unas cuantas décadas, ya que es de la primera mitad de los años 80 del siglo XX. Pero contiene muchos de los elementos de la ficción del escritor. No entra en los elementos más fantásticos o mágicos de algunas de sus novelas, pero si que nos plantea una situación que te deja con una sensación de misterio, y unas implicaciones en la trama que quedan en el aire. Un escritor de poco más de 30 años que conoce a una joven de 20, una especie de espíritu libre, pero también solitario, con la que mantiene relaciones esporádicas, y que en un momento se relaciona con un joven de 25 o 26 años, acomodado e… inquietante por decirlo de alguna forma. Que confiesa tener una curiosa “afición”; quemar graneros abandonados. Cuesta poco leerlo. Y os he dejado un enlace más arriba donde podéis hacerlo.

Lee toma ese relato y lo adapta a su Corea natal con algunos cambios. El escritor se convierte en un desorientado e introvertido aspirante a escritor de veintipocos, Jongsu (Yoo Ah-In). La joven, Haemi (Jeon Jong-seo) se convierte en una conocida suya de la infancia con la que coincide y de la que se enamora. Las características de la chica coinciden con el relato de Murakami, por lo demás. Y el joven acomodado, Ben (Steven Yeun) es algo mayor que los anteriores, pero también mantiene las características esenciales del personaje del japonés. Bueno… en Corea deben ser más frecuentes los invernaderos que los graneros,… y eso es lo que dice quemar por afición.

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Con un ritmo pausado, pero constante, acompañado de un música sobria pero que apunta muy bien los momentos, y por una fotografía de alto nivel que matiza muy bien la historia y alcanza brillantez en no pocos momentos, el director va relatando los avatares de este peculiar trío. Va introduciendo diversas variantes. A veces parecen tontorronas, pero no da puntada sin hilo. Que en un momento clave del relato, que sus protagonistas en lugar de escuchar el Airegin de Miles Davis, como sucede en el relato, escuchen el Générique de la banda sonora de Ascenseur pour l’échafaud, también de Davis, no me parece banal.

Y hay un momento en que la película diverge del relato. Más que divergir, Lee imagina más allá, decide romper la incertidumbre sobre lo que sucede tras la últimas líneas del relato de Murakami, y dejar claro porqué se habla en un momento de metáforas en su película, y cuál es la película. El tono de la narración cambia y pasa de ser un pequeño misterio en lo cotidiano que te deja con la mosca detrás de la oreja a un thriller con un final que no deja de impresionar. Si este “alargamiento” de la historia mejora o no el planteamiento de Murakami… está en discusión por parte de quienes vimos juntos la película y luego hemos leído el relato. Ese alargamiento, asociado al ritmo pausado que imprime el director, unido a alguna trama secundaria con escenas que aportan poco, causa una duración quizá un poquito excesiva de la película. Y en cualquier caso, tampoco resuelve del todo el misterio de la película. Sólo aporta lo que piensa uno de los personajes y las consecuencias de lo que concluye. Quemar invernaderos,…

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Uno de los méritos de la película es su reparto. Los tres protagonistas están bien o muy bien. El enigmático Ben está excelentemente encarnado por Steven Yeun, un actor popular en su país, pero que también se ha aventurado en el cine y la televisión occidental. El aprendiz de escritor cumple con un papel que no da especial brillantez por las características del personaje. Y para Haemi se opta por una novata en la interpretación que resulta un gran acierto. Jeon Jong-seo es una encarnación perfecta del personaje y sus numerosas contradicciones. Por ejemplo, es una chica muy mona, pero se aleja del aspecto de muñequita perfecta de muchas actrices jóvenes coreanas. El personaje afirma en un momento dado que se ha hecho la cirugía estética, habitualmente no tiene un duro, pero cuanto más la miras más te percatas de que siendo atractiva su rostro no parece precisamente afectado por una intervención de este tipo. Incluso tiene la nariz ligeramente desviada. En cualquier caso, lo hace muy bien.

Como resumen, lo que leí en algún sitio. Si es de Murakami y aparece un gato, da por echo que hay un misterio difícilmente resoluble. La película tiene mucho mérito, aunque desde mi punto de vista podría ser un poquito más concisa; ya he dicho que tiene escenas o secuencias que aportan poco a la historia general. Pero con buenas interpretaciones y una bella factura e interpretación, es un obra cinematográfica muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Ha nacido una estrella (2018)

Cine

Ha nacido una estrella (A star is born, 2018; 47/20181021)

Mi valoración de esta película viene condicionada por algún hecho ajeno a la misma. La intención fue verla en versión original a principios de la semana pasada. Pero un inoportuno pico de fiebre debido a algún virus de poca importancia me impidió asistir a la proyección, incluso después de haber comprado las entradas a través de internet. Cuando llegó el viernes siguiente, la versión original de la película se había movido a unas horas intempestivas, y acepté la oferta de unos amigos de ir a verla en versión doblada en la matinal del pasado domingo. Cada vez estoy más convencido que las versiones dobladas son una adulteración que deberíamos considerar inaceptable de la obra original. Son muchos los motivos. Pero uno de los más claros es la adulteración de las voces, especialmente las femeninas. Frente a una variedad de registros de voces en las actrices, con todo tipo de tonos y calidades, las voces de doblaje suelen tener registros similares, habitualmente agudos y que machacan por completo la interpretación original. Desde Lauren Bacall antaño, hasta voces como la de Emma Stone más reciente, por poner dos ejemplos muy claros, a quien ve la versión original se le hurta la posibilidad de escuchar voces profundas, con matices, con personalidad. De alguna forma, es una manifestación del sexismo comúnmente aceptada, incluso por muchas mujeres. Parece que la obligación de una mujer es la de tener “voz de pito”, mientras que los hombres sí tienen derecho a voces profundas y “series”.

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No soy mucho del “mainstream” del pop. Y disfruto más de una “big band” de aficionados con un repertorio a base de estándares del jazz que de las rutilantes estrellas del pop actual. Así que visualmente nos iremos a las calles y plazas de Copenhague durante el festival de jazz que anualmente se celebra en la capital danesa a principios de verano.

La segunda cuestión que condicionaba la visualización de esta película dirigida y protagonizada por Bradley Cooper es que es la enésima versión de la misma historia. Y hay varias de las que la han precedido que son muy buenas. Curiosamente, parece que Cooper decidió fijarse en la de los años 70, en la que los protagonistas son músicos, frente a las más antiguas en las que los protagonistas son actores. Curiosamente, la versión de los años 70 es la más floja de todas. Pero es “normal” que se opte por protagonistas cantantes. Eso implica desarrollar una banda sonora a base de canciones, que luego dan lugar a unas ventas y unos ingresos añadidos comercializando la banda sonora de la película. Como negocio, mucho más conveniente.

A pesar de los “a prioris” indicados, lo cierto es que la cinta llegó a la cartelera española acompañada de unas críticas buenísimas, que nos hablaban de una película de gran calidad. Y se hablaba en especial de la calidad de la interpretación de su protagonista femenina, la cantante Lady Gaga, que ha empezado a sonar como candidata a los Oscar. Ya adelanto que considero que la moza hace un buen trabajo, pero que mucho me extrañaría que a lo largo de la temporada de estrenos que viene no encontremos interpretaciones más meritorias. Pero como estos premios se mueven por impulsos muy diversos, tampoco sería de extrañar que se llevase el premio gordo.

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La historia de la película está desaprovechada. El planteamiento inicial es bueno. Lo ha sido en todas las versiones de la historia. Pero tal y como se hace y se empieza a desarrollar, ofrece posibilidades para diferenciarse de las producciones anteriores. Por un lado, el drama de la estrella en declive, el hombre, que viene acosado por un deterioro físico y por una adicción al alcohol, en la que se puede profundizar y de la que se puede sacar mucho partido. Sólo se hace de forma limitada. No voy a decir que vaya a competir con Days of Wine and Roses en el tratamiento del tema, pero una cierta indagación en la cuestión, en el abuso de sustancias por parte del mundo de la música, podría haber sido un rumbo interesante. Otra vía por la que se podría haber profundizado y haber ofrecido algo original es en lanzar una crítica al mainstream de la música pop, factoría de productos estandarizados y sin personalidad, que son embutidos en los sistemas auditivos de los jóvenes a la fuerza y sin consideración. Los protagonistas parte de un rock & roll con toques de blues o de folk muy interesante, para que al final nuestra estrella rutilante caiga en las redes del mencionado mainstream. Incluso hay un villano en la película, muy groseramente y mal desarrollado, procedente de esa industria. Pero tampoco se profundiza. Se ofrecen algunos destellos de crítica, pero muy tímidos. Al fin y al cabo, Lady Gaga, ¿no os parece absolutamente ridículo este nombre artístico?, ¿al menos en castellano?, es una cantante que disfruta plenamente desde el principio de los beneficios de la misma. Y no se va a tirar piedras contra su tejado. Así que hay que cantar sobre lo bien que me quedan los vaqueros ajustados… acompañado de un grupo de bailarinas buenorras,… pues lo que haga falta.

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Ya he dicho que la interpretación de la cantante ha despertado muchas expectativas. Pero la realidad es que quien pone los mayores esfuerzos dramáticos, la historia que realmente importa es la del viejo rockero. Cooper, además de dirigir, hace un trabajo excelente. Y realmente es su personaje el que permitiría haber extraído elementos interesantes de una película, que en definitiva, es prescindible. Porque la historia estaba ya contada, no es original en absoluto, deriva por un drama romántico de manual. Correctamente realizado, pero sin que aporte nada nuevo. Que se deja ver, que no sientes que hayas perdido el dinero por ver la película, pero que te deja vacío. Y que yo ya he empezado a olvidar.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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