[Arte y cultura] Algunas exposiciones recientes

Arte, Cultura, Fotografía

El domingo dimos un paseo de esos que aprovechan una mañana de razonable buen tiempo, a mí me sirvió para probar mi nuevo objetivo fotográfico, y acaban en un agradable vermú antes de ir a casa a comer.

Durante el paseo, atravesamos la plaza de San Felipe, una de las más agradables de Zaragoza, y pudimos comprobar que la sala de exposiciones del Torreón Fortea estaba abierta. Es de dependencia municipal, y en ese momento había una exposición colectiva con nombres muy interesantes. Bajo el título de Lugares significantes, los fotógrafos y artistas visuales Albert Gusi (instagram), Bleda y Rosa (instagram), Orencio Boix, Ricardo Calero, Sara Álvarez y Vicky Méndiz (instagram)(esta también tiene obra expuesta en la Lonja de Zaragoza en estos momentos). Varios de ellos muy vinculados a Aragón. Proyectos fotográficos o visuales asociados a un lugar y a un momento, que les da significado. Sabe a poco. Pero está muy bien.

El lunes teníamos que comprar un regalito. Algo sencillo. Y decidimos probar suerte con la tienda de Caixaforum. No compramos nada, pero visitamos las dos exposiciones que hay en activo.

La primera de ellas está dedicada a los diseños de arte para las películas de Disney. Cuidado con traducir concept art, que es la expresión americana, por arte conceptual (conceptual art). Son cosas distintas. No estamos ante arte conceptual. Estamos ante el trabajo de dibujantes, diseñadores gráficos y otros artistas que hacen el trabajo previo sobre cómo luego será el aspecto visual de las películas. Y hay verdaderas maravillas. Dividida en secciones, mitos, fábulas, leyendas, historias americanas y cuentos de hadas, va a haciendo un repaso de algunos trabajos significativos. No siempre me ha gustado la forma en que la factoría Disney ha trasladado a la pantalla algunas de estas historias, desvirtuándolas o introduciendo ideologías, a veces muy casposas. Pero el trabajo artístico realizado para muchas de ellas es notable, y hace que la exposición merezca la pena.

La segunda de las exposiciones se centra en torno al proceso de concepción y realización de uno de los cuadros más notables de Salvador Dalí. Se trata de Leda Atómica [https://tinyurl.com/leda-atomica], una pintura que realmente me gusta mucho. De estilo surrealista, tiene no obstante diferencias notables con la obra anterior del artista, al mismo tiempo que enlaza con su obra posterior, influida por según el artista por el acontecimiento del lanzamiento de las primeras bombas nucleares sobre ciudades japonesas. Pero con Dalí me pasa siempre algo similar. Sus obras me parecen muy interesantes y muchas me gustan, pero cuando habla y se explica me parece un tipo presuntuoso, vacío, rimbombante, que no tiene ni idea de lo que habla. Y que se apunta a las modas o tendencias del momento como quien se apunta a cualquier fiesta. Pero como a veces digo, admiremos la obra, pero no necesariamente al obrador.

[Cine] Capitana Marvel (2019)

Cine

Capitana Marvel (Captain Marvel, 2019; 17/20190310)

En las últimas semanas ha sido complicado encontrar tiempo para ir al cine. Algo se ha podido ir haciendo, pero resignándonos a lo disponible a las horas a las que podíamos acercarnos a las salas. También, tirando de la oferta cinematográfica que se estrena en las plataformas de vídeo bajo demanda. En estas estamos, cuando un grupo de amigos con los que antaño iba con frecuencia al cine, hablo de hace casi 20 años, me propone recuperar los viejos tiempos y acudir a una sesión palomitera matinal. Me tiraba un poco para atrás que se tratase del género superheroico, de Marvel, que sinceramente, decir que no me gusta demasiado es quedarse muy corto.

Aprovecho esta entrada para hacer un adelanto de un carrete de fotos en blanco y negro que realicé hace un par de fines de semana, en el entorno de la desembocadura del río Gállego. Os hablaré de ello un día de estos.

Con respecto a la película dirigida a dos manos por Anna Boden y Ryan Fleck, había pocas cosas que me llamasen la atención. Indudablemente, el dúo protagonista, Brie Larson y Samuel L. Jackson, en cualquier otra circunstancia me hubiera parecido un atractivo bastante fuerte. Incluso aparecía por ahí en el reparto mi siempre favorita Annette Bening. Pero viendo lo que estas películas hacen con intérpretes respetados,… pues casi me daba miedo. Por poner un ejemplo de otros largometrajes, hubo un tiempo que pensábamos que Scarlett Johansson era o iba a ser una excelente actriz. Ahora sólo es una cara mona a la que le sienta bien la ropa ajustada; una lástima. Pero no es el único ejemplo que se puede poner; tanto en chicos como en chicas.

La película venía rodeada de cierta expectativa. La primera de la productora y del género con una protagonista absoluta femenina. Estreno un 8 de marzo, para dar un toque más feminista. Y encima, una campaña curiosamente deleznable en la que en algunas páginas de internet dedicadas a recoger las opiniones de los usuarios sobre las películas, antes del estreno ya había un aluvión de opiniones negativas, fundamentalmente procedentes de presuntos “puristas” del género, pero fundamentalmente de machitos trogloditas a los que molesta que la heroína de la acción sea una mujer. Compárese en Metacritic las opiniones de los críticos y de los espectadores.

No voy a entrar mucho en la trama de la película. Está llena de tópicos y es bastante predicible. Sorprendentemente, en la lista de guionistas o similares aparecen cinco nombres. Sin embargo, el guion está lleno de tópicos, de recursos mil veces vistos y de elementos que en cuanto aparecen prácticamente te destripan la película. Por ejemplo, y lamento si destripo algún giro [mode ironic on] “sorprendente” [mode ironic off], si una sociedad nos la presentan como altruista, pero gobernada por una inteligencia artificial incorpórea, soberbia y fría… ¿cuantos ingenuos pensarán que son los buenos y no una sociedad distópica con intereses ocultos que van a resultar ser los malos? Pues eso.

No voy a decir que la película sea una catástrofe. Ni mucho menos. Hubo algún momento de entretenimiento. Tiene unas ciertas dosis de humor que la hacen mucho más digerible que el promedio habitual de fast food cinematográfico de alto presupuesto. Y hay buena química, en plan buddy movie entre Larson y Jackson, aunque no del todo aprovechada. Pero no nos engañemos… absolutamente olvidable. Lo curioso es que había una buena película, ahí escondida. Había un reparto interesante, había un personaje protagonista sobre el que se podía trabajar bien, había los elementos para generar una película dinámica y entretenida… siempre que se olvidasen las rigideces a las que parecen obligadas estas producciones por el hecho de pertenecer a un determinado universo de ficción. Obligadas a hacer continuas referencias a otras historias, a otros personajes, se olvidan de desarrollar con cuidado los personajes que tienen delante, y dar un sentido propio a la aventura que se desenvuelve ante nuestros ojos. Una pena. Y no hay nada a la vista que indique que esta tendencia vaya a cambiar… triste situación del cine de aventuras.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Please Stand by (2017)

Cine

Please Stand by (2017; 15/20190306)

La semana pasada fue una semana complicada. Malas noticias en el entorno del grupo de amigos que acudimos al cine juntos habitualmente nos trasladó a un estado de animo particular que, cuando encontramos un momento para airearnos y distraernos, dificultó la elección de qué película nos apetecía ver. Nada demasiado sesudo, algo que nos transmitiese un poquito de optimismo. Y esta película, que llega con bastante retraso a nuestra cartelera, dirigida por Ben Lewin y con un reparto prometedor, parecía un posibilidad como cualquier otra. Decir que una vez más el titulador de películas en castellano ha dado muestras de sus múltiples trastornos de personalidad, y nos ofrece la versión doblada bajo el peregrino título de Larga vida y prosperidad, en lugar del apropiado título original.

Sinceramente, hoy no se me ocurría cómo ilustrar adecuadamente esta película, y me he limitado a poner algunos paisajes en blanco y negro de esa zona gris donde termina la ciudad y empieza eso que llamamos “el campo”.

Estamos ante una película por otro lado bastante típica y tópica, en la que predominan los buenos sentimientos y el buen rollismo. La prometedora Dakota Fanning encarna a Wendy, una joven de 21 años con un trastorno del espectro autista que vive en un centro de acogida para personas con esta condición, dirigido por Scottie (Toni Collette). Y aquí, con el nombre de este personaje, empiezan los guiños a la franquicia Star Trek. La joven tiene una hermana, Audrey (Alice Eve, ¿otro guiño a la franquicia?), casada y con un bebe, y mantienen una relación difícil. Básicamente, Audrey se siente incapaz de lidiar con las dificultades de relación de Wendy. El caso es que esta última tiene como afición escribir, y puestos a escribir, ha escrito un guion para una película de Star Trek, que presta especial atención al personaje del doctor Spock. Clara alusión a los problemas de expresar sus emociones y sus afectos a los demás. Y decide presentarlo a un concurso. Pero a partir de aquí… todo se complica, y entramos en una pequeña odisea (no olvidemos que odisea es el viaje de Odiseo de regreso a Ítaca y a su familia) para Wendy su núcleo más cercano de relación.

Película de autosuperación, tan del gusto del público yanqui, y que poco a poco se contagia al resto del mundo, aunque en muchas ocasiones estas historias se nos presenten inverosímiles en grado extremo. Y con efectos negativos porque cargan sobre la responsabilidad individual alcanzar logros que en la vida real sólo son posibles mediante mecanismos cooperativos y de soporte y apoyo mutuo o social. La película se queda pues un tanto coja en sus planteamientos, rozando la ñoñería en algún caso. Y la inverosimilitud casi absoluta de que un policía de Los Ángeles resuelva una compleja situación difícil hablando en klingon.

No obstante, en la valoración global logra un pase, por dos motivos. El buen que hacer de sus intérpretes, que no están a su mejor nivel, pero tienen oficio de sobra para sacar adelante la historia, y por los momentos de humor que alivian el ñoño drama que flota constantemente en el ambiente. Al final, consiguió su propósito. Distraernos durante un rato de ciertas duras realidades, y hacernos salir del cine con aire escépticamente optimista, pero optimista al fin y al cabo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en TV] Polar (2019) // River’s Edge (2018)

Cine

Dos estrenos en Netflix que, como en años previos, incluyo ya en mi listas de estrenos del año. Uno me merecerá poco comentario. El otro algo más.

Polar (2019; 12/20190224)

Adaptación al cine en forma de producción propia de Netflix de los relatos gráficos de Víctor Santos, de quien he leído alguna cosa, aunque ninguna de la serie Polar, y que es dirigida por el sueco Jonas Åkerlund, quien fundamentalmente se ha dedicado a dirigir videoclips y documentales sobre el mundo de la música.

Nos cuenta la historia del asesino a sueldo Duncan Vizla (Mads Mikkelsen), que se va a retirar tras una lucrativa carrera, pero cuyo empleador, Blut (Matt Lucas), no quiero desembolsar la pensión de retiro, por lo que encargará a su secuaza, Vivian (Katheryn Winnick), para que movilice a sus matones y lo liquiden. Vizla se refugiará en un alejado lugar de Montana, donde conocerá a una joven, Camille (Vanessa Hudgens), que condicionará el resultado final de esta caza al hombre.

Con una estética excesiva, una historia excesiva, y unos efectos visuales excesivos para intentar trasladar el ambiente de las historietas, a pesar de contar con algún acierto en el lado del reparto, esta historia no ha llegado a interesarme en ningún momento realmente, poniendo duramente a prueba mi “suspensión temporal de la incredulidad”, y con un guion predecible y no especialmente dinámico. No especialmente recomendable.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
Para ilustrar esta entrada, y puesto que la película más interesante es la dedicada a la adolescencia nipona, imágenes de esta durante nuestra visita a Itsukushima… pero nunca tan oscuras como las que nos muestra la película.

Ribāzu ejji [リバーズ・エッジ] (2019; 14/20190305)

Bajo el título internacional de River’s Edge, el título original no deja de ser la transcripción en kanas japoneses de este mismo título en inglés, nos llega a través de Netflix la distribución internacional de la última película del japonés Isao Yukisada, de quien no creo haber visto ninguna película previa. Fue presentada en la Berlinale del año pasado con cierto éxito y, aunque no tiene una elevada valoración en el público votante de sitios como IMDb, venía avalada por una diversidad de críticas bastante positivas. A mí, tal y como la presentaba la plataforma de vídeo bajo demanda, literalmente como “película juvenil”, y pareciendo una película de institutos japoneses, no me atraía demasiado. Pero alguien me dio un toque para que le prestase atención.

La película, rodada en un “anticuado” 4:3, va siguiendo las desventuras de un grupo de seis adolescentes en los años 90 del siglo XX, en algún suburbio de una ciudad japonesa, probablemente Tokio o alguna otra de su área metropolitana. En un momento dado hacen una referencia y se filman algunas escenas en el acuario de Hakkeijima, que se encuentra en Yokohama… así que por ahí van los tiros. Los dos personajes más protagonistas, dentro del tono de película coral, son Haruna Wakasuka (Fumi Nikaidō), una joven vivaz y despierta pero algo confusa en la vida, y un joven gay, Ichiro Yamada (Ryō Yoshizawa), que recibe con frecuencia abusos de otros chicos del instituto. Haruna sale con un chico, uno de los abusones, Kannonzaki (Shūhei Uesugi), que a su vez mantiene relaciones sexuales esporádicas con Rumi (Shiori Doi), una amiga de Haruna, que se nos presenta como bastante promiscua. Completan el cuadro Kanna (Aoi Morikawa), la chica enamorada de Ichiro, con quien sale, porque a este le sirve de tapadera de su homosexualidad, y Kozue Yoshikawa (Sumire), una joven modelo, que padece algún que otro trastorno de la alimentación y a la que le gustaría ser algo más que amiga de Haruna.

Lejos de la habitual ñoñería melíflua de algunos dramas de instituto japoneses, que perpetúan con frecuencia una serie de estereotipos y roles, especialmente la chica tontita, pero buena gente y muy mona, que se enamora del chico arisco y altivo, muy inteligente y que todas pretenden, y donde todos llevan inmaculados uniformes mientras cursan su bachillerato preparatorio, aquí nos encontramos con un grupo de adolescentes en estado de desorientación vital permanente. Nada de uniformes, ropa de calle, normalita y corriente; vaqueros, sudaderas, suéters, camisetas,… Un paisaje feote, de urbanizaciones de colmenas de hormigón. Un río alrededor del cual pasan cosas y que desagua las aguas de las feas y humeantes industrias cercanas, y un misterioso cadáver abandonado completan el paisaje de la película. No hay maniqueísmos, ni héroes. Todos los chicos y chicas tienen sus debilidades, pero también despuntan sus cualidades.

Una realización descarnada. Escenas de violencia y sexo muy directas. Una visión inicial y superficial diría que estas son algo gratuitas, y destinadas a la explotación sexual del físico de algunas de las protagonistas. Pero en realidad, compruebas que también tienen un ritmo y, sin palabras, nos aportan información sobre cómo son las relaciones entre los jóvenes, y especialmente sus vulnerabilidades. El formato casi cuadrado de los fotogramas colabora en la sensación de opresión y ahogo.

No hay complacencias, ni happy ends en esta película. Que en realidad no tiene una conclusión definida salvo para alguno de sus protagonistas, ya que la vida de todos los demás continuará. Sin muchas esperanzas. Una visión del Japón de los años 90 amenazado por algunos actos terroristas, por la crisis financiera asiática, por problemas medioambientales y urbanísticos, que curiosamente tienen eco en lo que ha ido sucediendo en el mundo en las décadas siguientes, lo que hace que esta película, cuya acción está situada 20 años o más atrás en el tiempo, sea plenamente actual y válida para cualquier país del mundo. A mí me parece bastante, bastante recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Can You Ever Forgive Me? (2018)

Cine

Can You Ever Forgive Me? (2018; 13/20190227)

Nos fuimos esta semana, a una hora un tanto intempestiva para ser entre semana, a ver la versión original de la última película de Marielle Heller, directora poco conocida para mí, y que en versión doblada lleva el título ¿Podrás perdonarme algún día?. El principal atractivo de la película era las interpretaciones de sus protagonistas, que se habían comentado como muy notables.

La película nos cuenta un momento en la biografía de la escritora norteamericana Lee Israel (Melissa McCarthy), que durante un momento de bajón considerable en su vida y en su capacidad creativa, decide falsificar cartas de personajes famosos, gracias a su habilidad para imitar el estilo literario de los mismos, con la ayuda de un pícaro de la comunidad gay neoyorquina, Jack Hock (Richard E. Grant).

El Nueva York de principios de los noventa del siglo XX es el escenario de la acción, con su bibliotecas, sus librerías, y sus calles en general.

La película tiene algo más que unas buenas interpretaciones. Con una cadencia pausada, pero con si perder el ritmo, con una realización poco arriesgada, pero muy competente en los aspectos visuales, y con una banda sonora muy popular, pero con una selección de piezas de calidad, nos lleva por un drama muy consistente, en el que se exploran diversos temas como la amistad, la confianza, el bloqueo creativo y la ética del creativo. También hay una crítica clara al mundillo del coleccionismo.

Efectivamente, las interpretaciones son de primer nivel, tanto por parte de la protagonista y su socio en la pillería, como algunos de los secundarios que salpican la cinta. Hay algún momento interpretado por Dolly Wells que te deja el ánimo realmente tocado, cuando se enfrentan dos formas totalmente distintas de confiar y de, probablemente, querer.

No podemos asegurar nada sobre la veracidad de todo lo que se nos cuenta. Está basada en una autobiografía de la propia Israel, en la que quiso sincerarse sobre esa negra época de su vida. Pero aun así, nunca sabremos hasta que punto realmente se sinceró. Pero a mí la película me vale. Me gustó en el momento que salimos de la sala de cine, y la sensación de satisfacción ha aumentado con el paso del tiempo. Mejor que varias de las favoritas a los Oscar que había visto recientemente.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] El cine y lo “políticamente correcto”

Cine

Este año no nos hemos preocupado en absoluto por los Oscar. Quien bucee en los años anteriores de este Cuaderno de ruta, verá que le he dedicado un tiempo cada año ha hablar de mis favoritas y de quien me gustaría que ganase, que pocas veces coincide con los ganadores finales.

Pero este año, hubo una película que partía con muchos números para ser muy premiada. Y tras verla, nos gustó sólo a medias, dijimos, ¡que le den! a la temporada de premios yanqui. O de cualquier lado.

Creo que unas cuantos fotografías en blanco y negro darán un idea de por donde iban mis preferencias en la cosa esta de los Oscar.

Pero tras la entrega de los Goya y los Oscar, se ha puesto de manifiesto un fenómeno que no es nuevo, pero que en esta ocasión te asalta el corazón de forma inquietante. Las dos películas son, fundamentalmente, películas “políticamente correctas” y de “buen rollo”. No molestan a nadie, mucho pensamiento positivo, y critican situaciones más o menos injustas, pero sin hacer mucha sangre.

La película española ganadora del Goya ya me pareció en su momento decepcionante. Había un tema de fondo (en inglés, que es mucha más extenso en su explicación que en español) para hablar sobre el deporte de personas con discapacidad, con humor y comicidad o sin ella, pero para establecer un crítica y un fondo de reflexión profundo en nuestra sociedad, lastrada por una serie de lacras. La corrupción en distintas esferas de la vida social y política entre ellas. Pero se perdió una oportunidad, y se quedó en una película de “buen rollete”, pero muy simplona, más superficial de lo que parece, y, cinematográficamente hablando, con los méritos justitos.

La película norteamericana ganadora del Oscar tiene méritos cinematográficos muy superiores. Es una buena película, con excelentes interpretaciones. Pero no me parece que tenga el empaque para el premio gordo. Y desde luego, entre sus competidoras directas, y otras que no lo fueron, había opciones más interesantes. Aunque las más interesantes competían fundamentalmente en la categoría de mejor película de habla no inglesa, una categoría que, en promedio, suele tener más calidad que el premio gordo. Además, la candidatura de uno de sus protagonistas al premio de mejor actor en papel secundario me parece “fraudulenta” hasta cierto punto. Su papel es tan protagonista como el del actor considerado como protagonista en esta película. Esta es una estrategia reciente frecuente para premiar a actores y actrices de minorías “raciales”. Entre comillas, porque me sumo a los que opinan que el concepto “raza” no tiene base científica, y desde luego no en la especie humana, en la que la variabilidad entre individuos es muy baja. Esto no deja de ser una de las trampas de lo “políticamente correcto”. Para conseguir paridad en la foto de los intérpretes premiados, recurren a una trampilla. Entendámonos, el trabajo de Ali es excelente, en esta y en otras películas. Un actorazo. Pero debería haber competido como protagonista.

Y entonces, ¿qué pasa? Que si es cine es un arte, debería de ser libre como todas las artes. Y las mejores realizaciones de las artes surgen cuando hay conflicto, cuando hay transgresión, cuando se rompen los cánones establecidos, cuando hay confrontación con el statu quo. Y eso no puede suceder nunca bajo la tiranía de lo “políticamente correcto”. Para poder cambiar algo, hay que molestar necesariamente a alguien. A veces, incluso, hay que molestar a aquellos más desfavorecidos para que reaccionen ante la injusticia. Hay que provocar. Si no… no nos olvidemos que lo que distingue las distopías orwellianas del resto no es la violencia, la represión física, aunque exista. Lo que las caracteriza es el control del lenguaje, el reduccionismo conceptual a lo aceptable políticamente. Piensen en ello, si lo consideran oportuno.

[Cine] Alita: Ángel de combate (2019)

Cine

Alita: Ángel de combate (Alita: Battle Angel, 2019; 11/20190217)

Esta semana he dispuesto de muy poco tiempo libre, comparada con la mayoría. Lo de ir al cine se había puesto complicado, pero el domingo pasado me encontré a las once y media de la mañana con la mañana resuelta y cerca de unos multicines con sesiones matinales. Vista la cartelera, opté por meterme en esta película, que adapta los primeros volúmenes de una conocida historieta japonesa, y que coincide en líneas generales en su historia con dos vídeos que se lanzaron directamente al mercado de vídeo hace 25 años y de los que os hablé hace poco.

La versión actual la definen como de “acción real” que es el término usado para diferenciar las películas con actores de carne y hueso de las de animación. Pero el límite es muy impreciso. La mayor parte de lo que vemos en pantalla, dirigido por Robert Rodriguez, son gráficos generados por ordenador. E incluso para el personaje principal, Alita (Rosa Salazar), Gally o Garyi en el original japonés, es cuestionable su parecido real con la actriz que la interpreta.

En el ciberpunk es frecuente que los ambientes predominantes sean nocturnos e inspirados en las grandes urbes de extremo oriente. Pues aunque el ambiente no sea comparable, porque es mucho más apacible y pacífico, pasearemos por Kioto en la noche.

Historia claramente dentro del género ciberpunk, género distópico o postapocalíptico que combina tecnologías avanzadas con vidas muy arrastradas, nos cuenta la historia de una “joven” cyborg, de aspecto adolescente, que es rescatada por el “doctor” Dyson Ido (Christoph Waltz) de un vertedero, y que se irá desarrollando como paladina de la libertad entre los desfavorecidos en un mundo desequilibrado y lleno de desigualdades.

Aunque iba con los antecedentes de una serie de comentarios muy positivos en las semanas anteriores a su estreno, también iba con la prevención de que cuando se produjo el estreno, empezó a haber alguno no tan positivo e incluso bastante negativo. El reparto prometía ya que, además de los mencionados, encontramos nombres como Jennifer Connelly o Mahershala Ali. Pero ni esto, ni el extraordinario esfuerzo en efectos visuales de primer nivel sirven para sacar adelante una historia que es mucho ruido y pocas nueces.

Producto estándar de consumo rápido, comida basura como el género superheroico y otros similares, que es deglutido por numerosos espectadores, pero que no aporta nada e incluso tiene algún momento vergonzoso por sus planteamientos puerilmente maniqueos. Lo que en 1993, en dos vídeos de 25 minutos de bajo presupuesto tenia sentido, e incluso se presentaba con cierto estilo, aquí resulta absurdo. El guion, que es firmado entre otros por James Cameron, que también produce, es bastante bastante malo. Y con dos horas y dos minutos de duración, aburdamente largo, ya que la que es básicamente la misma historia, fue contada mediante animación en 54 minutos.

Lamentable decepción, de una historia que merecía un tratamiento con más profundidad y reflexión y menos preocupación por estúpidas carreras que no dejan de ser la eterna variación de las de Ben Hur, pero sin aportar un ápice de emoción e interés, así como otros artificios de escaso valor. No recomendable, en absoluto.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Cine – in memoriam] Un ángel vuelve al cielo; Bruno Ganz (1941 – 2019)

Cine

Este ha sido un fin de semana extraño. Lo quería haber dedicado a la fotografía. Tanto tomando fotografías, como comentando hoy algunas recomendaciones fotográficas. Pero una serie de factores se han conjurado en contra. Ayer… mi despiste. Por la mañana, quise capturar aves en el Ebro con una cámara digital, y me dejé la tarjeta de memoria de la cámara en casa. Por la tarde, quise fotografiar el paisaje del atardecer con película diapositiva, y el carrete desapareció del macuto. Literalmente. Lo introduje en su interior en casa, y cuando llegué al lugar previsto, al ir a ponerlo en la cámara, no estaba. Misterios de la vida.

El Berlín que sobrevolaba el ángel Damiel, y en el que se enamoraba de la trapecista Marion, ya ha desaparecido, su fisionomía ha cambiado en gran medida, aunque quedan restos aquí y allá de aquella ciudad dividida, en la que algunas de sus zonas más populosas en la actualidad se veían desoladas por la artificial separación provocada por las guerras y la política.

Lo que pensaba hacer hoy ya ni lo cuento. Pero desde que por la noche de ayer recibí una cierta noticia, nada ha sido como lo previsto. Eso sí. Me he escapado un momento al cine a una película matinal. Que una vez más confirma que Hollywood es un extraño rey Midas. Con una gran capacidad de convertir en excrementos cinematográficos lo que toca, mientras que cuando llegan a taquilla, estos se convierten en oro para los empresarios dele negocio. Ya os cuento otro día.

Porque a todo esta serie de catastróficas desdichas se suma la noticia de que ha fallecido Bruno Ganz (1941 – 2019). Un actor que me es familiar desde que vi mi primera película de Wim Wenders en un cineclub universitario. Pero que para buena parte de la prensa parece que sólo ha existido desde que encarnó a un odioso dictador hace quince años. Popular desde entonces por ese papel y por los memes sin mesura que han poblado y poblarán internet llenándolo de contenido sin sentido, para mí sin embargó será siempre el ángel que prefirió perder sus alas y su armadura a cambio de sufrir los pesares de la carne mortal y terrenal, pero también la dulzura del amor de una bella trapecista. Yo también me enamoré de aquella trapecista, que también abandonó este valle de lágrimas, demasiado joven.

No era alemán, como muchos pensaba. Suizo, de Zúrich, donde nació y murió. Trabajó en el teatro y en otras artes escénicas, prestando su buen hacer interpretativo al mundo de la música. Y en el cine, trabajó con algunos de los grandes directores europeos. También alguno americano. Trabajó mucho… y vano sería ahora enumerar sus interpretaciones. Pero ha estado activo hasta hace bien poco. Deja algún trabajo póstumo, todavía sin estrenar. Y en los últimos tiempos lo hemos podido ver en dos trabajos muy distintos. Tirando de vis cómica, en una farsa de carácter político y sobre las relaciones humanas, que siendo una película británica excelente pasó por las carteleras españolas sin hacer mucho ruido. Y recientemente, interpretando a un mefistofélico Virgilio, acompañando a los infiernos a un asesino en serie, en un desasosegante drama, poco comercial, pero que también atesora calidad, de un cierto director danés, siempre inquietante.

Es ley de vida que, cuando llegamos a ciertas edades, nuestra probabilidad de morir va siendo mayor, hasta que no podemos eludir los dados del destino y termina nuestra travesía por este mundo. Pero 77 años saben a poco hoy en día. En cualquier caso, Bruno, que la tierra te sea leve. Y como siempre digo, si ha de existir otra vida después de esta, la única que se me ocurre que me interese es aquella que nos reúna a todas las gentes del cine con los que amamos el séptimo arte. Todas las demás… cada vez me interesan menos.

[Cine] High Life (2018)

Cine

High Life (2018; 10/20190212)

Comentaba hace unos días la cantidad y variedad de space operas, aventuras espaciales en castellano, que salpican las plataformas de vídeo bajo demanda en forma de series. Unas más interesantes, otras menos. Y por sorprendente que parezca en mi caso, ya que es uno de mis géneros aventureros preferidos, alguna se ha caído de mi cartelera televisiva sin terminarla. Por lo menos de momento. Y aunque venga avalada por el señor de los tronos de hielo y fuego… Y de repente, sin hacer ruido, con muy poca publicidad previa, nos llega a la cartelera de cine otra aventura espacial, firmada por la francesa Claire Denis, de la que he de confesar he visto poco. Creo que alguna de sus películas la he visto en televisión, pero sin un recuerdo muy definido.

Toda odisea es por definición un viaje,… quizá todo viaje tiene su parte de odisea. Y algunas escenas de la película, muy probablemente rodadas en Polonia, me han recordado un viaje que ya tiene más de diez años en el recuerdo, por ese país eslavo de la Europa oriental.

Aquí nos lleva a una odisea espacial con un tono muy distinto de aquella que nos maravilló hace 50 años, pero con netas influencias de ella, al menos en el fondo, menos en la forma. También encontramos influencias de otras magníficas aventuras espaciales, como las hermosas cúpulas que nos mostraron el viaje por el espacio de otra forma a principio de los años 70. Aquí encontramos más parecidos tanto en el fondo como en la forma. En cualquier caso, una expedición científica de humanos, viajando a velocidades superlumínicas viaja entre las estrellas explorando agujeros negros. Con la peculiaridad de que sus tripulantes son convictos condenados a cadena perpetua o al corredor de la muerte, a los que se les ha dado la oportunidad de conmutar su pena por un viaje, probablemente sin retorno. Y en el que viaja una médica (Juliette Binoche) que conduce experimentos con los pasajeros sobre reproducción humana, hasta que nace la primera niña espacial, Willow (Scarlett Lindsey, bebé; Jessie Ross, adolescente), con un padre biológico (Robert Pattinson) y una madre biológica (Mia Goth) que nunca se prestaron a este experimento voluntariamente, nacimiento que traerá consecuencias imprevistas a la expedición.

Compleja producción europea, con predominio de un equipo de realización francés, un equipo artístico polaco, la colaboración de algún artista contemporaneo de prestigio en el diseño artístico como es el danés de origen islandés Olafur Eliasson [Wikipedia, instagram], y un reparto basado sobre intérpretes británicos y alguna presencia francesa. Pero frente a la simétrica, limpia, aséptica, brillante imagen que la odisea de Kubrick transmitía, aquí nos encontramos en un entorno sucio, deteriorado, cutre, desesperanzado. Una visión poco optimista de las relaciones humanas, un acercamiento a una sexualidad triste y deshumanizada, un análisis de la capacidad autodestructiva de las comunidades humanas, y una cierta esperanza en las generaciones futuras, aunque con mensajes ética o moralmente perturbadores.

Acompañada de interpretaciones ásperas, pero sólidas y convincentes, no me atrevería a decir que es una película para todos los públicos. Con un argumento que va dando saltos entre diversos intervalos intemporales, sin seguir unas reglas definidas, es una película exigente para el espectador que activamente debe dar con las claves de una película de tono filosófico, y en esto más próxima a los planteamientos del Solyaris de Andrei Tarkovsky que de las influencias mencionadas anteriormente. A mí me ha merecido la pena… pero muchos espectadores acostumbrados a aventuras espaciales simplonas y concebidas como entretenimiento de acción, les puede resultar difícil de digerir.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Green Book (2018)

Cine

Green Book (2018; 09/201900204)

Película oscarizable, que venía precedida de excelentes críticas, algunas tan entusiastas como para considerarla una de la “tapadas” para recibir la famosa estatuilla. Candidata a mejor película, a mejor actor principal y de reparto, sorprendente que alguien considere que hay diferencia de importancia entre los dos en el argumento, al guion original y al montaje, ya comentaré mi impresión al respecto al final. Lo que más sorprende es esta película está dirigida por Peter Farrelly, uno de los hermanos que en su momento dirigieron algunas de las más infames comedias de los últimos decenios.

Los protagonistas de la película de hoy viven, salen y regresan a Nueva York en su viaje. Así que nos daremos un paseo fotográfico por la Gran Manzana. En concreto por la entretenida High Line, en el West Side de Manhattan.

Pero vamos a lo que importa, que es decir que nos cuenta una historieta basada, no sé si con precisión o más bien con relajo hacia la verdad, en la relación entre el pianista clásico y de jazz Don Shirley (Mahershala Ali) y el que fue su chófer y guardaspaldas, más tarde actor de reparto en distintas producciones de cine y televisión, curiosamente haciendo de mafioso, Tony “Lip” Vallelonga (Viggo Mortensen). Hay que decir que la historia está basada en lo que ha escrito uno de los hijos de este último personaje. Pero básicamente es una reconstrucción de uno de los viajes que realizaron por el profundo sur de los Estados Unidos en una época de fuerte discriminación racial. Suponiendo que haya dejado de existir.

Con una realización muy académica, muy correcta en los aspectos técnicos y visuales, y un buen diseño de producción con una excelente ambientación de la época, el director confía el éxito de la función en un guion con unos muy buenos diálogos, y en la excelente química entre los dos protagonistas, también excelentes profesionales de la interpretación. El resto del reparto tiene escasa importancia. Aparece de vez en cuando por ahí, desaprovechada, Linda Cardellini. Una actriz poco reconocida, quizá por su trayectoria fundamentalmente televisiva. Pero que creo que tiene madera para haber hecho o hacer en un futuro mejores trabajos. Y que además es de las que, con la edad, cada vez resultan más atractivas.

Película amable, buenrollista, sobre dos personajes con mucha menos importancia histórica de la que se nos presenta (Shirley fue un pianista virtuoso técnicamente pero que tampoco aportó grandes cosas ni a la música clásica ni al jazz), y que se ve con mucho agrado. Yo no la he visto tan oscarizable. Y aunque se anuncia la estatuilla a Ali como actor de reparto, será injusto porque es claramente tan protagonista como Mortensen, y es en esa categoría donde tendría que estar compitiendo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] The House That Jack Built (2018)

Cine

The House That Jack Built (2018; 08/20190128)

Siempre es difícil afrontar el cine de Lars von Trier. Cuando se postuló como uno de sus impulsores del Dogme’95, que puso en el candelero y dio fama a algunos realizadores nórdicos, principalmente daneses, este director ya había realizado alguna propuesta muy interesante, aunque de difícil digestión. Tanto por desviarse de las modas imperantes a principios de los años 90 como por su contenido políticamente comprometido. Si analizo las películas que he visto de von Trier y hago un balance, en general considero que es muy positivo, que es uno de los más potentes cineastas contemporáneos, pero que su reivindicación de la libertad creativa y del cine de autor lo hacen de muy difícil digestión para la mayoría de los posibles espectadores. Con frecuencia sus películas dialogan de forma más o menos explícita con otras obras, tanto cinematográficas como del conjunto de las bellas artes. El desconocimiento de estas relaciones, de estos diálogos siempre limita la comprensión y el disfrute de sus películas.

Aunque rodada en Europa, los escenarios de la película simulan ser algún lugar de Norteamérica, con frecuentes recorridos entre fríos paisajes boscosos. Así que aprovecho mi reciente visita a los Montes Universales, en las comarcas del sur de Aragón, para ilustrar la entrada.

Con un título basado en una popular canción infantil británica, la última propuesta del danés no es una excepción. Llega a nuestras carteleras casi de tapadillo con poca o nula promoción; llega dejando un reguero de polémicas por los festivales por los que ha pasado. Fundamentalmente se le acusa de su violencia explícita y de su “misoginia”. Al fin y al cabo, nos cuenta la historia de un psicópata asesino en serie, Jack (Matt Dillon). Historia que nos es contada a partir del diálogo que mantiene con un tal Verge (Bruno Ganz), y los cinco episodios de la película son cinco ejemplos de algunos de los crímenes cometidos por el protagonista.

En esta ocasión, no hace falta mucho esfuerzo para comprender que Verge sería un “Virgilio”, acompañando a Jack en su descenso a los infiernos, al estilo de la Divina Comedia de Dante, pero sin viaje de retorno. La película va introduciendo los diversos episodios de violencia, de forma sórdida, y muy explícita, al mismo tiempo que se reflexiona sobre cómo el arte ha recogido en diversos momentos y con diversos estilos la violencia, el destino fatal del ser humano u otros factores asociados a la creación artística del más diverso talante. Ante las dos críticas más generales a la película, podríamos decir que la violencia resulta incómoda por cómo se produce o hacia quién se produce. Pero que hay numerosas películas, de corte comercial incluso que incluyen tanta o más violencia, pero “políticamente correcta”, por expresarlo de una forma un tanto cínica. Y la realidad misma, los telediarios, nos informan constantemente de violencias reales del mismo talante o peor, sin que a los telespectadores se les atragante la cena. Véase la crisis de los refugiados en el Mediterráneo. En cuanto a la misoginia, la gran pregunta es si esta está en la mente del director, o es una cualidad que coloca en el protagonista, que no olvidemos es el relator, y que lo que vemos o como se nos muestra la realidad es a través de sus ojos. Y que dicha misoginia está en realidad presente de forma mucho más generalizada de lo que estamos dispuestos a reconocer en la sociedad actual. Es decir, la gran pregunta es si las cosas que nos incomodan de la película lo hacen porque están en la película o porque son un reflejo de la sociedad humana, hacia cuyos caracteres más nefastos no queremos mirar.

Con interpretaciones de buen nivel, con unos elementos visuales y sonoros que se elevan bastante sobre lo habitual, creo que estamos ante una película notable. Pero que no busca complacencia ni comercialidad. Que no busca agradar a nadie. Que expone tesis pesimistas sobre la naturaleza humana que siempre han estado presentes en la obra de von Trier. Y que en una época donde hay una negación constante de las realidades desagradables, véase el “triunfo” en las redes sociales del llamado “pensamiento positivo”, incomodará a muchos. Pero quizá por eso, la película cumple con su propósito. Quizá en esta época que nos ha tocado vivir, un artista comprometido ha de provocar, transgredir y mostrar lo que no queremos ver, pero que está ahí. En nosotros mismos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] The Favourite (2018)

Cine

The Favourite (2018; 07/20190123)

No negaré que, frente a la apatía que nos producen este año las películas “oscarizables”, existen excepciones como esta nueva película de Yorgos Lanthimos. Pero no es porque sea una película oscarizable, sino por que es una película de Lanthimos, director griego que en los últimos años nos ha proporcionado algunas de las películas más singulares y más atractivas que han pasado por cartelera.

A este hecho, hay que sumar dos más… Siendo una película británica, o irlandesa, no sé muy bien que nacionalidad atribuirle, de época… casi seguro que va a estar bien hecha. Y luego está el trío de “reinas” que aparece encabezando el cartel. Que también es suficiente atractivo como para llevar a cualquier enterado de la situación del cine contemporáneo a las salas de cine.

Utilizaré el castillo de Warwick en las Midlands inglesas para representar el ambiente de la corte británica, aunque los palacios donde se desarrolla la acción sean posteriores históricamente. Por cierto, qué malo es el Canon EF 28-135/3,5-5,6 IS USM sobre una cámara digital… que castigo para los bordes y las equinas de la imagen…

Lanthimos nos ofrece su particular visión de la relación entre tres mujeres a principios del siglo XVIII en el Reino Unido. Tres mujeres con poder político en un mundo de hombres; la reina Anne (Olivia Colman), Lady Sarah de Marlborough (Rachel Weisz) [la esposa del “Mambrú” que fue a la guerra], y la prima de esta, Abigail Masham (Emma Stone). Lady Sarah fue la consejera y favorita de la reina durante años, para verse desplazada por la tercera hacia el final de la vida de la reina. La verdadera naturaleza de los hechos, o el auténtico carácter de las tres mujeres,… pues aunque haya algunas dosis de verdad documentada en lo que nos cuenta Lanthimos, también hay enormes dosis de libre interpretación, de querer contarnos la historia que el quiere. Apliquemos el dicho italiano, “si non è vero, è ben trovato”.

Así pues, en un esfuerzo notable por generar un ambiente creíble aunque con licencias de lo que pudo ser o fue la corte británica en los años de nuestra Guerra de Sucesión, con una iluminación realista, muy notable, por parte de Robbie Ryan, pero al mismo tiempo acompañada de la selección de ópticas grandes angulares, e incluso ojos de pez, que hace que nos metamos directamente en el centro de la acción, o abarquemos de un sólo vistazo todo el ambiente de una estancia, por reducida que sea. Al mismo tiempo, una música repetitiva, minimalista, casi percusiva, nos va marcando unos ritmos en la acción y en los estados de ánimo.

Por supuesto, el punto fuerte es la actuación y la interacción entre las tres protagonistas que, como suele ser habitual en las tres, trabajan a gran altura. Y que contrastan con el papel de los personajes masculinos, las más de las veces prácticamente caricaturizados, en un mundo de ambiciones de gloria, de intereses económicos, de pelucas imposibles, y caras maquilladas y empolvadas de forma clownesca. Juegos absurdos, apuestas sin sentido,… mientras tres mujeres, sobrias y en su mundo, deciden el rumbo de la nación.

Mucho sobre lo que reflexionar en una película llena de contenidos, de detalles, que probablemente se beneficie de un segundo visionado. Una guerra por el poder, la influencia, la posesión de la otra persona, que como en muchas guerras no tiene vencedores. A la corta o a larga, todo el mundo pierde.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****