[Fotos] En blanco y negro de viaje

Fotografía, Viajes

Una discusión de café ayer me provocó para escribir mis reflexiones sobre la fotografía en blanco y negro, especialmente cuando la toma es digital. Y me enrollado sobre el tema en Fotografía en blanco y negro a partir de toma digital.

Aquí me voy a limitar a poneros unas fotos monocromas de mi reciente viaje a Taiwán. La mayor parte de ellas realizadas en Tamsui, a orillas de la desembocadura del río del mismo nombre en Nuevo Taipéi.

 

[Fotos/viaje] Película en blanco y negro en Taiwán

Viajes

Pues sí. Me llevé una pequeña compacta de los años 90 y unos carretes de película en blanco y negro a Taiwán. Y ya he recibido el resultado tras el revelado y el escaneado en un servicio comercial, a gran resolución. Los detalles técnicos los podéis encontrar en Mi Olympus mju-II y un par de carretes de Ilford XP2 Super viajan a Taiwán.

Para los que no estén interesados en ellos, os dejo unas cuantas fotos.

Templos en Taipéi.

Memorial de Chiang Kaishek en Taipéi.

Tarde paseo en Tamsui.

Una tarde gris y melancólica en Hualien.

En el Parque Nacional Taroko.

El tren te lleva a casi todas partes en Taiwán.

[Viajes] Templos, templos, templos… y ritos

Viajes

Antes de entrar en tema de forma detallada, quisiera establecer una serie de hechos.

En primer lugar, las ciudades taiwanesas no son bonitas. Lo que no quiere decir que no sean interesantes. Tienden al caos. A la invasión perpetua del espacio público por la enormidad del número de vehículos, scooters y coches y por los negocios grandes o pequeños que pueblan sus calles. Las aceras han dejado de ser un lugar de paso para ser ocupadas con una serie de trampas constantes para el viandante. Y evidentemente la elevada densidad de población ha llevado a un especulación por el terreno edificable que no favorece la armonía de la ciudad. Pero aquí y allá encontramos los templos; algunos relativamente modernos, otros relativamente antiguos. Y muchos de gran belleza.

En segundo lugar, los viajeros, que somos nosotros, mi acompañante y yo, somos escépticos ante el hecho religioso. Mucho. Lejos de ver las distintas denominaciones religiosas como inspiración de un ser divino o una verdad revelada por un profeta o mesías, las vemos con constructos de la mente humana ante el miedo básico a no ser. A la muerte. A no trascender cuando se acaban nuestros días sobre la faz de la Tierra. Miedos que son aprovechados por una casta religiosa para su propia superviencia. Lo que William H. McNeill en su clásico de los años 70 del siglo XX “Plagas y pueblos” denominaba macroparasitismo de las poblaciones, frente a los microparasitismos de los microorganismos u otros parásitos biólogicos. A partir de ahí, aun con las rivalidades con las que se presentan históricamente, que llegan hasta el conflicto armado, en todas las religiones observamos más afinidades que diferencias.

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Templo de Confucio en Tainán.

Pero tomémonos la cuestión con un sentido lúdico. Porque pasear por los templos de las ciudades taiwanesas y observar las actitudes y las costumbres de las gentes es una lección de antropología en sí misma.

Lo primero en lo que hay que aclararse en la denominaciones religiosas que se dan en Taiwán y en general en China. Existe el budismo, como gran religión difundida por toda Asia. Templos con sus orondos budas, sus monjes pidiendo silencio, y una cierta tranquilidad. En algún caso son los más “fotohostiles”, prohibiendo las fotografías de determinados lugares. Para una religión que no teísta, es notable el nivel de idolatría que presentan sus fieles ante las figuras de sus budas y bodhisattvas.

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Templo Fahua, budista, en Tainán.

Después tenemos un par de escuelas filosóficas que han dado lugar a sus versiones religiosas. Por un lado tenemos el confucianismo, con salones para el culto muy sobrio, muy tranquilos, con pocas o ninguna imagen, y abundancia de citas de las analectas de Confucio. Ya sabéis, aquello del “como dijo Confucio…”.

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Templo de Confucio en Tainán.

Y luego está lo que las guías llaman templos taoístas. El taoísmo no era propiamente una religión. Impulsada por Lao Tse, es más bien una filosofía de vida. Pero que cuando se ha mezclado con las religiones tradicionales y populares, con el culto a los antepasados, y ha entrado en sincretismo con el confucianismo y el budismo, se ha convertido en un fenómeno religioso de carácter muy popular, donde los elementos de todos los anteriores valen y se integran, y donde gracias a la “inmortalidad” de figuras destacadas, va aumentando el panteón de dioses o inmortales a los que consultar y pedir favores. Sus templos son los más divertidos y animados, y al mismo tiempo, pueden ser muy abigarrados en su decoración. Tanto en sus esculturas, como en sus pinturas.

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Templo de la diosa Matsu en Dajia, un distrito de Taichung. Matsu es una diosa o inmortal, protectora de los marineros y otros gremios. “Cumple” un papel similar a la Virgen del Carmen en la religión católica. Hace tiempo que pienso que el catolicismo, a nivel popular, es un politeísmo disfrazado del monoteísmo que proclaman sus castas religiosas.

Los fieles acuden en gran número a los templos taoístas para perdir consejo o favores a sus dioses. Por ejemplo, en Tainán, donde realizamos la más entretenida, divertida e instructiva ruta por templos de todo el viaje, encontramos el templo de la Señora Linshui, una mujer legendaria que llegó a la inmortalidad, y es tradicional protectora de los niños y las madres. Allí encontramos abundancia de madres embarazadas, abuelas y parejas pidiendo por una maternidad sana y sin problemas. Como ofrendas, a veces, chucherías.

No muy lejos de allí, caminando un ratito, llegamos al templo de Dongyue, deidad a caballo entre la guerra y el ultramundo. Lugar donde hablar con los antepasados fallecidos, o de pedir favores al dios, de quien se dice que nunca los niega. Allí presenciamos todo tipo de ceremonias. Algunas parecidas a exorcismos. En otras, los fieles construyen maquetas de lo que piden al dios. Y luego las echan en unos hornos para que les lleguen en forma de humo y cenizas. Aquí fue cuando empezamos a reflexionar sobre la presunta “espiritualidad” de Oriente frente al “materialismo” de Occidente. Especialmente cuando vimos a unos padres pedir para sus hijas un marido rico, que les comprase una casa enorme y con un coche de lujo, a ser posible alemán, dado el anagrama que la maqueta lucía en el capó. Pura “espiritualidad”. Como decía mi madre, “por la calle van diciendo que poco nos llevamos todos”.

Llama la atención la convergencia en otros aspectos entre las distintas religiones. Los efigies que en determinado momento se convierten en los equivalentes a los gigantes de nuestras fiestas populares.

También la imaginería terrorífica de los castigos y penas infernales para los pecadores, llenas de torturas que harían las delicias de cualquier aficionado al Sado-Maso. Y que encontramos también en los martirios y en las representaciones del infierno de las iglesias cristianas.

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Interior del dragón en la Pagoda del Dragón en Lianchihtan (estanque del Loto) de Kaohsiung.

Y luego está lo de hablar con el dios y preguntarle por la buena suerte o por la conveniencia de establecer negocios, o emprender actividades, o casar con alguien, o lo que sea… a través de las varas de la suerte o de las piedras en forma de media luna. Si estas caen con las caras convexas enfrentadas, el dios dice sí, si aparecen con las partes cóncavas o rectas enfrentadas, el dios dice no, y si aparecen las caras convexas en el mismo sentido, el dios se río DD. Bueno… si no nos responde lo que nos gustaría, todo es cuestión de ir rezando más fuerte y volver a intentarlo hasta que salga lo que nos gustaría…

En fin. No me voy a extender más, que bastante llevo. Supongo que la visión de lo que uno percibe visitando estos templos es distinta según la forma de pensar de cada cual. Personas más religiosas o supersticiosas, más proclives al pensamiento mágico, lo vivirán de otra forma. Pero es así como lo vimos nosotros. Que como he dicho al principio, partimos de una visión escéptica del hecho religioso.20181006-1053495.jpg

[Viajes] Mucho que digerir de un país que no existe

Viajes

Taiwán no existe. Me refiero a lo “oficial”, al “orden mundial”, al “concierto de la comunidad internacional” de naciones y estados. Su nombre oficial, el que el gobierno se da a sí mismos, es República de China, con capital en Taipéi. Y considera que el resto de China son provincias rebeldes que en algún momento volverán al redil. La República Popular China, con capital en Pekín, considera la situación exactamente a la inversa. Las Naciones Unidas y la mayor parte de los estados del mundo reconocen exclusivamente a esta última. No obstante, es mucho más sencillo entrar y pasear por Taiwán que por enorme gigante asiático. Para cualquier ciudadano del mundo. Incluidos los chinos del continente. Por cierto, las relaciones entre ambas entidades son mucho más fluidas y normales de lo que muchos piensan, con continuos intercambios de todo tipo. Muchos chinos continentales de turismo en la isla conocida antaño como Formosa.

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Taipéi es una ciudad global. Y en la práctica, toda la parte occidental de la isla desde Keelung hasta más al sur de Kaohsiung, es una gran conurbación. Gran parte de la isla está muy poco poblada por ser un terreno muy montañoso y agreste y, a pesar de eso, la isla tiene la tercera densidad de población de Asia tras Hong Kong y Japón. Hong Kong no es un país; pero visto lo visto, tampoco nos vamos a poner quisquillosos.

Más avanzada tecnológicamente en algunos aspectos que España, por poner un ejemplo occidental cercano, tiene elementos de tradicionalismo, conservadurismo, caos urbano, y otros aspecto que todavía estamos digiriendo que hacen de este país, como muchos de Asia que avanzaron “siglos” en décadas, en comparación con los países occidentales.

Pero al mismo tiempo se percibe, como en otros países de Asia que hemos podido visitar, un dinamismo que la vieja y cansada Europa empieza a carecer con carácter preocupante.

Al mismo tiempo, goza de zonas agrestes y casi salvajes de gran belleza. Con su clima subtropical húmedo, aunque con inviernos bastante menos fríos que los de otras regiones con este tipo climático, no carece de áreas naturales que encantarán a quienes busquen este tipo de atracción viajera.

Nosotros esperábamos tener lluvias de vez en cuando. Al fin y al cabo, la pluviometría que habíamos investigado va desde los 1700 litros/m2 en el suroeste de la isla, a los 2100 litros/m2 en Taipéi, y más en otras parte de la costa oriental. Sin embargo, no hemos sacado el paraguas ni un solo segundo. Algunas gotas nos cayeron en las primeras horas de estancia, pero tan leves que casi se agradecían. Las temperaturas cálidas pero llevaderas; la humedad mucho más soportable de lo que esperábamos. Aunque hubo un par de días al final del viaje en los que nos sentimos un poquito más agobiados.

No obstante, lo que más choca son determinados aspectos culturales del lugar. De la infinidad de templos y santuarios que hemos visitado, tengo pendiente hacer una entrada con algunas reflexiones. Advirtiendo de antemano una cosa; difícilmente considero que entienda bien la famosa “espiritualidad oriental” frente al “materialismo occidental” de la que tanto se habla. Ya intentaré explicarme mejor su momento.

Una evaluación somera del viaje es muy positiva. Aunque todavía no tengo claro que hayamos acertado del todo con la planificación. Esta venía constreñida por la limitación a catorce días y trece noches, en total, incluidos los días de vuelo, que disminuía los grados de libertad a la hora de planear el viaje.

Aunque en las áreas urbanas la rotulación viaria está en chino y en caracteres occidentales, no nos fiábamos de que esto fuese así en todo el territorio. Y no debe ser fácil conducir en la caótica circulación en la que hemos estado inmersos. Tampoco debe ser fácil avanzar con agilidad en muchas de las carreteras interiores. Así que descartamos por completo el alquiler de un vehículo. Los transportes públicos te llevan a todas parte, pero no necesariamente de forma rápida. Una planificación con predominio de interior y naturaleza nos hubiera llevado a dedicar muchas horas o días simplemente a desplazarnos. Al final, nos contentamos con la visita al Parque Nacional Taroko, y realizamos una ruta más urbana. Con más horas disponible para visitar lugares. Pero esto es cansado. Y a lo peor más repetitivo. Cuestiones de compromiso, como todo en la vida.

Pero como digo, la experiencia ha sido muy positiva. Y encantados de haber visitado este “no-Estado”.

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Las fotografías presentadas están tomadas en uno de los aviones de ida sobrevolando India, Taipéi, Tamsui, Juifen, Hualien, Parque Nacional Taroko, Tainan, Kaohsiung, Taichung, Dajia y el Aeropuerto internacional de Taoyuan.

Viajes – Kaohsiung, Taiwán

Viajes

Olvidémonos de los estirados y aburridos budistas de Foguangshan, y centrémonos en el buen ambiente del estanque del Loto en el distrito de Zuoying. Dioses de la guerra gigantes, pasear por el interior de un dragón, elegantes pagodas y un mercado nocturno que pondrá al borde del ataque de nervios al vegano más templado.

[Recomendaciones fotográficas] En Taiwan o de Taiwan

Fotografía

Hoy no está siendo el día como yo pensaba. Desde hace siete días nada está siendo como pensaba. Pero un maldito accidente odontológico me ha permitido/obligado a recostarme en el sillón de una fenomenal profesional, muchas gracias una vez más, y he salido de ahí con cierto sosiego de espíritu. Aparte de salir con el chandrío odontológico bien apañado. Así que he empezado a pasar de agobiarme por una serie de cosas, he recordado que desde ayer a las tres menos cuarto de la tarde estoy de vacaciones. Y que pronto emprenderé un viaje. Que no tenemos ni la mitad de planificado de lo que pensábamos, pero que me da igual. Desde el viaje a Japón en 2014, muy medido por las circunstancias familiares, nos hemos vuelto una catástrofe planificando viajes. Yendo sólo en alguna ocasión, o acompañado las más de las veces. Y no hemos dejado de disfrutarlos tomándonoslo con tranquilidad y un flema.

El destino lo habréis podido deducir del título de la entrada. Nos dirigiremos a la que los portugueses llamaron en el siglo XVI “isla Formosa”, la isla hermosa. Por favor, no digáis que la “descubrieron”. Que ya estaba descubierta. Que ya había gente viviendo allí. En fin.

Templo Tenryu-ji - Kioto

Cuarta incursión al extremo oriente asiático tras Japón en el 2014…

Lo que sí podemos “descubrir” es que hay fotógrafos excelentes originarios de la isla o que han trabajado sobre el paisaje humano, urbano o natural del país, que no es un país según las rarezas del derecho internacional, aunque se comporta como tal a efectos prácticos. No entraré en eso.

Por ejemplo, tenemos a Anrong Xu, que en su página se define como fotógrafo nacido en China y residente en Nueva York, pero en un momento dado encontré información sobre él y especialmente sobre su trabajo en las calles de Taipei. No sé si al decir nacido en China se refiere a Taiwan o a la China continental, pero me da igual. Sus fotografías me parecieron interesantes. Especialmente para entender el ambiente general de las calles, y no las típicas visiones idealizadas de los instagramers, youtubers, 500pxers y demás fauna homogénea y homogeneizante.

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… Hong Kong y Macao [foto del encabezado] en 2016…

También me parecieron curiosos los cabarés ambulantes del fotógrafo taiwanés Shen Chao-Liang, tal y como nos los presentaron en Clavoardiendo. Otra visión de las formas culturales y de la mentalidad del país. País muy poco conocido. Todo el mundo me habla de, “ah, te vas al país del madein…”, como si fueran hoy en día una constante, cuando todo es “madeinchina”, lo cual no dejan poner cuando realmente viene de la isla hermosa.

En fin,… simplemente un par de ejemplos. Que no nos llueva mucho. Y si ha de llover, que sea de forma tranquila. Que no nos lleguen ya ninguno de los tifones eso que han dado que hablar estas semanas atrás en Filipinas y Hong Kong. Y que pueda ir mandándoos algunas fotos para que os hagáis a la idea.

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… y Corea del Sur en 2017. En todas lo pasé fenomenal. Que siga la racha.