[Foto] El 2018 en fotos: De viaje con la cámara al hombro

Fotografía, Viajes

Como todos los años desde hace unos cuantos, cuando llega el 29 de diciembre comienzo con el resumen del año que se acaba… con fotos. Hoy será en la segunda entrada del día en el Cuaderno de Ruta, porque no quería dejar sin comentar la película de Kore-eda antes de terminar el año. Alguna película que veremos en este 2018 se quedará para ser comentada en los primeros días del 2019, incluso después de mi resumen anual cinematográfico, pero esa no.

Y comencemos pues el resumen, con los viajes. Marcados este año, fotográficamente hablando, con el relevo que le di a mi Olympus micro cuatro tercios después de seis años de buenos y duros servicios. Como podéis ver en el encabezado, foto realizada en la ciudad taiwanesa de Tainan, ahora es una Panasonic, también perteneciente al sistema cuatro tercios. Aunque no son las únicas fotos que he usado. No me extenderé en ello.

En primer lugar, las excursiones y paseos por Aragón y limítrofes… este años sin limítrofes. Sólo o acompañado por alguno o algunos amigos.

El día de mi cumpleaños, en enero, lo pasamos en el valle de Tena, como el año anterior, con una visita al balneario de Panticosa. No fue la única vez que subimos por allí.
Que un amigo me dejara su nueva cámara de fotos para ver qué me parecía fue una excusa perfecta para volver a visitar el castillo de Peracense, después de doce o trece años.
Quisimos ir a visitar los cerezos en flor de Bolea, pero el día estaba ideal para visitar otro magnífico castillo aragonés, el de Loarre, en una tarde fría pero muy bella de primavera.
Tuvimos interés en conocer los mallos de Agüero, pero nos recibieron con un tiempo lluvioso y ventoso infernal. De regreso, presenciamos una estupenda puesta de sol en el pantano de la Sotonera, en Tormos.
Ya en otoño, me escapé con un amigo a disfrutar de lo que quedaba de colores otoñales al paraje de Taxeras, donde siempre impresionan las crestas de los Alanos.

Ningún año faltan las actividades colectivas, en las que salgo con otros fotógrafos a compartir experiencias y a visitar nuevos sitios. Todas las de este año han sido con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ, y podrían haber sido más, si no fuese por algunas cancelaciones debidas al mal tiempo o desplazamientos de la actividad a fechas imposibles para mí.

Un divertido taller de grabado en Fuendetodos, además de visitar el pueblo natal de Francisco de Goya, fue la inauguración de las actividades del año.
El verano es tiempo de festivales; en el mes de junio nos desplazamos a Barbastro. En el “barranqué” se celebraba la edición anual de BFOTO.
Y una docena de socios nos dimos cita en julio para visitar unas cuantas exposiciones de PhotoEspaña en Madrid.
Muy divertida fue la jornada que dedicamos a fotografiar el Campeonato de España de Motocross en el circuito de Motorland Aragón en Alcañiz.

Este año he realizado un viaje por trabajo. No me entusiasman, si os he decir la verdad; pero si toca hacerlos y se puede aprovechar para airear la cámara, estoy encantado. Este año tuve que ir a Granada a una reunión de la Red Escuelas de Salud para la Ciudadanía en la Escuela Andaluza de Salud Pública. Y aproveché para recorrer la ciudad y escaparme a Antequera ese mismo fin de semana.

Disfrutando del atardecer en el Mirador de San Nicolas en Granada.
Disfruté mucho visitando los monumentos megalíticos del Conjunto Prehistórico de los Dolmenes de Antequera, calificados como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Y vamos con un pequeño resumen de los viajes por vacaciones que me he permitido este año. Que han sido variados e interesantes.

Escapada de Semana Santa a Roma:

Mucho callejeo por las calles de la capital italiana.
Una visita a Ostia Antica, que yo no conocía.
Y también visitas a algunos museos que no conocíamos, como la Gallería Nazionale d’Arte Moderna.

Vacaciones de dos semanas en Francia y Suiza:

Difícil resumir en tres fotos un viaje de quince días, pero digamos que estuvimos en la Provenza, alojados en Aviñón.
Que nos pasamos por los Alpes, visitando, entre otros lugares, Chamonix-Montblanc.
Y que acabamos el recorrido en Suiza a orillas del lago Lemán, visitando sus riberas, disfrutando mucho del buen tiempo en Vevey.

Escapada de verano al lago Constanza:

Alojado en la ciudad de Constanza, pudimos visitar los humedales cerca de Friedrichshafen.
Nos dimos un amplio paseo por el Rin, y en concreto por la isla de Reichenau, con su conjunto de monasterios, también Patrimonio Cultural de la Humanidad según la UNESCO.
Y nos acercamos a la coqueta y animada ciudad de Winterthur en Suiza.

Vacaciones de dos semanas en Taiwán:

Un acierto la visita al país no reconocido como tal de Taiwán. Interesante, económico, divertido,… La tarde que pasamos en Tamsui es una de las candidatas a mi tarde más feliz de 2018.
Aunque tampoco estuvo nada mal la visita a la garganta de Taroko, en el parque nacional del mismo nombre.
Y muy divertida también la tarde que pasamos en Kaohsiung, a orillas del estanque del Loto.

En fin… esperemos que el 2019 nos depare unas oportunidades viajeras parecidas a las del 2018 que se nos va.

[Viajes] Mucho que digerir de un país que no existe

Viajes

Taiwán no existe. Me refiero a lo “oficial”, al “orden mundial”, al “concierto de la comunidad internacional” de naciones y estados. Su nombre oficial, el que el gobierno se da a sí mismos, es República de China, con capital en Taipéi. Y considera que el resto de China son provincias rebeldes que en algún momento volverán al redil. La República Popular China, con capital en Pekín, considera la situación exactamente a la inversa. Las Naciones Unidas y la mayor parte de los estados del mundo reconocen exclusivamente a esta última. No obstante, es mucho más sencillo entrar y pasear por Taiwán que por enorme gigante asiático. Para cualquier ciudadano del mundo. Incluidos los chinos del continente. Por cierto, las relaciones entre ambas entidades son mucho más fluidas y normales de lo que muchos piensan, con continuos intercambios de todo tipo. Muchos chinos continentales de turismo en la isla conocida antaño como Formosa.

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Taipéi es una ciudad global. Y en la práctica, toda la parte occidental de la isla desde Keelung hasta más al sur de Kaohsiung, es una gran conurbación. Gran parte de la isla está muy poco poblada por ser un terreno muy montañoso y agreste y, a pesar de eso, la isla tiene la tercera densidad de población de Asia tras Hong Kong y Japón. Hong Kong no es un país; pero visto lo visto, tampoco nos vamos a poner quisquillosos.

Más avanzada tecnológicamente en algunos aspectos que España, por poner un ejemplo occidental cercano, tiene elementos de tradicionalismo, conservadurismo, caos urbano, y otros aspecto que todavía estamos digiriendo que hacen de este país, como muchos de Asia que avanzaron “siglos” en décadas, en comparación con los países occidentales.

Pero al mismo tiempo se percibe, como en otros países de Asia que hemos podido visitar, un dinamismo que la vieja y cansada Europa empieza a carecer con carácter preocupante.

Al mismo tiempo, goza de zonas agrestes y casi salvajes de gran belleza. Con su clima subtropical húmedo, aunque con inviernos bastante menos fríos que los de otras regiones con este tipo climático, no carece de áreas naturales que encantarán a quienes busquen este tipo de atracción viajera.

Nosotros esperábamos tener lluvias de vez en cuando. Al fin y al cabo, la pluviometría que habíamos investigado va desde los 1700 litros/m2 en el suroeste de la isla, a los 2100 litros/m2 en Taipéi, y más en otras parte de la costa oriental. Sin embargo, no hemos sacado el paraguas ni un solo segundo. Algunas gotas nos cayeron en las primeras horas de estancia, pero tan leves que casi se agradecían. Las temperaturas cálidas pero llevaderas; la humedad mucho más soportable de lo que esperábamos. Aunque hubo un par de días al final del viaje en los que nos sentimos un poquito más agobiados.

No obstante, lo que más choca son determinados aspectos culturales del lugar. De la infinidad de templos y santuarios que hemos visitado, tengo pendiente hacer una entrada con algunas reflexiones. Advirtiendo de antemano una cosa; difícilmente considero que entienda bien la famosa “espiritualidad oriental” frente al “materialismo occidental” de la que tanto se habla. Ya intentaré explicarme mejor su momento.

Una evaluación somera del viaje es muy positiva. Aunque todavía no tengo claro que hayamos acertado del todo con la planificación. Esta venía constreñida por la limitación a catorce días y trece noches, en total, incluidos los días de vuelo, que disminuía los grados de libertad a la hora de planear el viaje.

Aunque en las áreas urbanas la rotulación viaria está en chino y en caracteres occidentales, no nos fiábamos de que esto fuese así en todo el territorio. Y no debe ser fácil conducir en la caótica circulación en la que hemos estado inmersos. Tampoco debe ser fácil avanzar con agilidad en muchas de las carreteras interiores. Así que descartamos por completo el alquiler de un vehículo. Los transportes públicos te llevan a todas parte, pero no necesariamente de forma rápida. Una planificación con predominio de interior y naturaleza nos hubiera llevado a dedicar muchas horas o días simplemente a desplazarnos. Al final, nos contentamos con la visita al Parque Nacional Taroko, y realizamos una ruta más urbana. Con más horas disponible para visitar lugares. Pero esto es cansado. Y a lo peor más repetitivo. Cuestiones de compromiso, como todo en la vida.

Pero como digo, la experiencia ha sido muy positiva. Y encantados de haber visitado este “no-Estado”.

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Las fotografías presentadas están tomadas en uno de los aviones de ida sobrevolando India, Taipéi, Tamsui, Juifen, Hualien, Parque Nacional Taroko, Tainan, Kaohsiung, Taichung, Dajia y el Aeropuerto internacional de Taoyuan.