[Cine] Dolor y gloria (2019)

Cine

Dolor y gloria ( 2019; 20/20190324)

Sigo yendo a ver la películas de Pedro Almodóvar. Cuando un autor, sea cineasta, sea músico, sea escritor, me han proporcionado grandes momentos en el pasado, suelo ser muy fiel. No pasa muy a menudo, pero pasa. Y tienen que hacer grandes catástrofes para que los abandone. Lo cual también ha pasado… con más frecuencia de lo que querría, porque hasta los grandes entran en decadencia. Esto es lo que parecía que había sucedido con el manchego en sus últimas películas. Por muy buen oficio que tuviese… no me convencían. Incluso su última película, basada en unas historias de una escritora de tanto nivel como Alice Munro, me resultó demasiado inconsistente, con momentos muy buenos, pero otros… pues no tanto, ni mucho menos.

Siendo un director que emergió en un movimiento cultural fundamentalmente urbano, su mirada nostálgica se retrotrae con frecuencia al mundo rural. Pues allí nos vamos, en la comarca aragonesa de las Cinco Villas, que me pilla a mí más cerca que los árido paisajes manchegos.

Desconozco cuáles son los avatares personales del galardonado director. Quizá siente que llega a su recta final en su vida cuando está a punto de cumplir los setenta años, los que cumpla en algún momento de este 2019. Quizá llega un momento en que uno siente la necesidad de pasar revista, de evaluar lo que ha sido tu vida. Y de orientar lo que queda. Lo cierto es que para eso no hace falta llegar a esa edad. Creo que todo aquel que en un momento pasa por un acontecimiento vital importante lo hace, no importa la edad que se tenga. Y eso es lo que sucede con su alter ego de ficción que Almodóvar nos propone en esta película. Interpretado por un solvente Antonio Banderas, que nunca ha sido un gran actor, pero que si lo dirigen bien puede dar mucho de sí, como en esta ocasión. Dicho alter ego se encuentra en una encrucijada. Doliente de la muerte de su madre, quebrado por el dolor y cierta decadencia física, solitario porque atrás dejo compañeros, amigos y amantes, ha de pasar revista y ajustar cuentas con unos y con otros.

Y Almodóvar lo rueda bien, con su innegable maestría. Acompañado de una buena banda sonora, una excelente fotografía, una impecable dirección de arte,… Si añademos el buen quehacer interpretativo de Banderas, pero también de Asier Etxeandia, Leonardo Sbaraglia, Penélope Cruz, Julieta Serrano o Nora Navas, entre otros, de los que no mencionaré el menudeo de cameos salvo la satisfacción de volver a ver en pantalla grande a Cecilia Roth, la verdad es que tenía todos los ingredientes para ser una gran película. Una de sus grandes películas… Pero…

Pero lo cierto es que a mí han interesado mucho en sus momentos las historias que Almodóvar nos tenía que contar, su visión del mundo, de las figuras femeninas especialmente. Pero su persona, él mismo, más allá de su buen que hacer cinematográfico… pues no me interesa gran cosa. Y hay muchos autores que han realizado este ejercicio de introspección, en el cine, en la literatura, de forma mucho más interesante que él. O es que eran gente que me interesaba más. No os engañéis, es muy buen película. Pero mi interés por lo que cuenta es limitado.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Julieta (2016), o Todo sobre mi hija

Cine

Julieta (2016; 232016-0804)

Vuelve Pedro Almodóvar con un nueva película. En mal momento… el manchego ha sido puesto recientemente en la picota con los famosos “papeles de Panamá“. Que demuestran que las “gentes de bien” no debieran preocuparse tanto con las transgresiones culturales. Almodóvar fue acusado de transgresor irreverente, pero parece que con el tiempo se adaptó bien a los usos y costumbres capitalistas de las “gentes de bien”.

Pero vamos a hablar de cine que es a lo que vamos. Vigésima película para el laureado director, que ha despertado bastante expectación, puesto que después de la ultima tontada que nos ofreció, parecía que se había puesto las pilas para volver por sus fueros. Dos actrices muy respetadas en el papel protagonista, la veterana Emma Suárez y la más joven y actual Adriana Ugarte. Ya adelanto que la primera siempre me gustó, desde todos los puntos de vista, mientras que a la segunda todavía le tengo que ver un papel que me convenza. Y como historia, la adaptación de la reciente Premio Nobel canadiense Alice Munro. Esta elección me ha parecido llamativa. Primero, porque no son habituales en el cine de Almodóvar las adaptaciones de historias que no salgan de su cabeza. Segundo, porque después de haber leído algún libro de relatos cortos de Munro, no conseguía cuadrar del todo el estilo literario de esta con el cinematográfico del manchego.

La acción se remonta al año 1985... época en la que yo visitaba con frecuencia los alrededores de Peña Telera. Pero no tengo fotografías digitalizadas anteriores a 1989. Así que me remontaré al Madrid de 1990, como lo más cercano a aquella época.

La acción se remonta al año 1985… época en la que yo visitaba con frecuencia los alrededores de Peña Telera. Pero no tengo fotografías digitalizadas anteriores a 1989. Así que me remontaré al Madrid de 1990, como lo más cercano a aquella época.

De las crónicas que he leído sobre la película, creo que la que mejor refleja lo que yo sentí al ver el filme es lo que apareció en Variety. Almodóvar deja atrás la comedia gamberra y transgresora, así como el melodrama excesivo, y se arroja en brazos del viejo drama puro y duro, con tintes de tragedia. Y a pesar de que en la estética del filme intenta ser a toda costa fiel a sí mismo, realmente es lo único que nos enlaza con el viejo Almodóvar. Y no tengo claro que sea para bien.

En un recorrido por 30 años de la vida de una mujer, desde el momento en que es una joven recién licenciada en Letras que da clases como interina o sustituta en institutos o colegios de enseñanza secundaria (¿qué “puñetas” es eso de que da clases de “filología clásica” en un colegio o instituto? ¿en España?), hasta que es una mujer madura apunto de reorientar su vida trasladándose con su pareja, escritor, a vivir a Portugal abandonando Madrid, tras rehacer su vida después de más de una década de sufrimiento por el abandono de su hija, que se extrañó en circunstancias no bien explicadas al principio del metraje. Pero tengo la sensación de que en el adaptación de los tres relatos cortos de Munro en los que se basa la película, que no he leído pero que leeré, algo se pierde. Que no acabamos de estar ante una película universal. Que lo que puede funcionar como drama en la aséptica, civilizada y fría sociedad canadiense, no tiene sentido cuando lo trasladas a escenarios como las rías gallegas, un pueblo andaluz o los más castizos barrios madrileños. Algo se pierde en la translación (no, no traducción; utilizo el término a propósito). Y al final nos queda una historia que sólo a ratos nos llega, nos dice algo o nos conmueve.

Un Madrid en el que todavía estaba en activo la estación de Príncipe Pío, desde donde en tiempo salían los trenes con destino a Galicia... como el de la película.

Un Madrid en el que todavía estaba en activo la estación de Príncipe Pío, desde donde en tiempo salían los trenes con destino a Galicia… como el de la película.

Por lo tanto, nos queda una película de factura técnica irreprochable pero falta de corazón. Que no consiguen arreglar del todo sus personajes/intérpretes. A otros no sé qué les pasará, pero yo no consigo ver en la Julieta de Ugarte la misma mujer que la Julieta de Emma Suárez. Dejando de lado que la parte de esta última es más interesante por el mayor dramatismo de sus vivencias, que viene acompañado por su mayor capacidad para transmitir ese dramatismo. Y del resto del reparto, me resultan un poco fríos salvo esa Rossy de Palma haciendo un papel que me recuerda a los que hacía, vaya desde aquí mi homenaje, la recientemente fallecida Chus Lampreave, pero en versión superborde en lugar de entrañable.

Luego hay cosas que funcionan mejor… el episodio del tren tiene cosas notables… y otras peor… no acabó muy bien de entender qué aporta la visita a lo padres en Andalucía. Y al final resulta que lo que te han contado es muy poquita cosa… a pesar de la escasa duración del a película. Personajes muy planos, fuera de la protagonista,… lo cual se hace especialmente incómodo con el papel de la hija, Antía (Blanca Parés/Priscilla Delgado). Que también mira tú, que me he enterado que en el original literario se llama apropiadamente Penélope, que para que cambiarlo por un nombre gallego si al fin y al cabo la madre es filóloga clásica.

Un Madrid que de todos modos apenas aparece insinuado en la película, tal y como yo lo recuerdo.

Un Madrid que de todos modos apenas aparece insinuado en la película, tal y como yo lo recuerdo.

Si hecho mi vista atrás en la filmografía de Almodóvar me doy cuenta de una cosa. Que su cine, que mantuvo un buen nivel hasta Volver, con algún altibajo ocasional, inició con posterioridad un declive progresivo del que no acaba de salir. Quizá hayan pasado los mejores tiempos de la capacidad creativa del manchego. Un aprobado es un fracaso para este director. Y no pasa de ahí la película que nos ocupa hoy.

Eso sí… Que belleza el plano final con la cola del pantano de Búbal, el hayedo del Betato y la majestuosa Peña Telera mientras un coche circula por la carretera de Panticosa, aunque nos quieran hacer creer que es Suiza y no el imponente Pirineo central aragonés.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Porque más allá de los cambios físicos en los personajes tan apenas se aprecian cambios reales en el entorno, resultando un escenario atemporal.

Porque más allá de los cambios físicos en los personajes tan apenas se aprecian cambios reales en el entorno, resultando un escenario atemporal.

[Cine] Los amantes pasajeros (2013)

Cine

Los amantes pasajeros (2013), 10 de marzo de 2013.

Comentábamos el sábado mientras tomábamos unos chismes un grupo de amigos sobre el cine de Pedro Almodóvar. Y algo en lo que en general estábamos de acuerdo es que, dentro de lo que es el cine español, internacional incluso, nos pareciese mejor o peor la película de turno del manchego, siempre ofrece algo distinto, algo personal, algo que estética o éticamente hablando se distinguiese del resto del cine. Hay muchas cosas muy cuidadas en el cine de Almodóvar. Siendo conscientes que a lo largo de su carrera ya le había dado para perpetrar algún truño. El caso es que, en este ambiente y en este parecer, con otro grupo de amigos me dirigí ayer en sesión matinal a ver la última de Almodóvar, con cierta ilusión, aunque también con cierta precaución porque los avances que la habían precedido no nos acababan de convencer.

En esta ocasión nos cuenta la historia de un vuelo. Un vuelo en un avión de línea, cuya tripulación podemos calificar cuando menos de peculiar. Especialmente el grupo que forman los dos pilotos y los tres tripulantes de cabina de clase preferente. Clase en la que viajan un curioso grupo de pasajeros. Que tendrán que convivir durante unas horas en una situación particular, puesto que se detecta una avería en uno de los trenes de aterrizaje, como consecuencia del olvido de unos calzos unidos a una de las ruedas. Y este grupo de pasajeros y tripulantes realizará una catarsis de sus miedos y sus desazones. De sus relaciones con novias y amantes, de sus relaciones familiares, de sus negocios turbios, de sus mitomanías, de sus influencias políticas, de sus temores sexuales,…

Desde luego, he de reconocer que visto su argumento y sus posibilidades, así a posteriori nos encontramos ante un tipo de película que no es nueva. El grupo de extraños obligados a convivir y a relacionarse durante un tiempo, dejar salir sus miserias, y volver luego a la realidad renovados. Pero no sé que le ha pasado esta vez a Almodóvar en su vertiente de guionista, pero el ganador de un premio de la Academia, nos ofrece uno de los peores guiones que le he visto. Incluidas aquellas películas iniciales e iniciáticas de la época de la “movida”. Se supone que es una vuelta a la comedia loca, pero no me arranco ninguna risa, y apenas alguna tímida sonrisa. Los personajes no te importan nada, no hay empatía ni simpatías por ninguno de ellos. Más que revisitar temas lo que hace es inundarnos de tópicos… No sé. En esta ocasión, ni sus habilidades estéticas y cinematográficas me bastan para salvar esta película. Que pasa a la categoría de truño almodovariano. Quizá no sea una caída a los infiernos tan tremenda como Kika, pero floja, floja, floja.

En el apartado de la interpretación, la comedia es coral. Aunque quizá como protagonista podamos situar a Javier Cámara, lo cierto es que hay una variedad de personajes cada uno con sus minutitos de “gloria”. La única que en algún momento me llega a divertir, recordando que quien tuvo retuvo, es Cecilia Roth. El reparto en su conjunto está irregular, y esta película me confirma que las nuevas generaciones salidas de las series de televisión son gente muy mona, pero intérpretes tirando a regular. O malos. Véase la guapa Blanca Suárez, que poco más tiene aparte de guapa. Pequeños papeles, poco más que cameos con alguna línea de guion para tres “exiliados” a HollywoodAntonio BanderasPenélope Cruz (cuya presencia planea, nunca mejor dicho, constantemente en la cola del avión), y Paz Vega.

En resumen, película fallida del manchego. No veo ningún interés en recomendar este filme a nadie. De verdad. Ni a los amantes, ni a los que odian a Almodovar. De forma pasajera o definitiva. Nada. Insustancial. Vaya par de semanas mas chungas que llevamos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

Esta película es en calidad al resto de las de su director, lo que Ryanair a otras compañías aéras. Pues eso, aquí volando a Londres.

Esta película es en calidad al resto de las de su director, lo que Ryanair a otras compañías aéras. Pues eso, aquí volando a Londres.

[Cine] La piel que habito (2011)

Cine

La piel que habito (2011), 4 de septiembre de 2011.

Pedro Almodóvar es un director muy regular en su trabajo. Y cada dos años de promedio nos ofrece una nueva película. En alguna ocasión ha sido un poquito más, en otras un poquito menos. Pero para el caso… lo dicho. Cada dos años. Y este año nos ofrece una perturbadora película en la que rescata para el cine español a Antonio Banderas y ofrece una oportunidad de lucimiento a Elena Anaya, una chica que nunca ha dado de sí tanto como prometía en su momento. En mi humilde opinión, claro.

Sinopsis

En una finca no lejos de Toledo, un cirujano plástico llamado Robert Ledgard (Banderas) experimenta con tejidos cutáneo para injertar en personas que han sufrido graves lesiones en la piel, como los quemados. Algo que hace desde que perdió a su mujer a consecuencia de los desequilibrios que le produjeron las deformidades ocasionadas por las quemaduras en un grave accidente. Como conejillo de indias tiene a Vera (Anaya), que vive recluida en una habitación del cortijo, cuidada con todo lujo, pero sin acceso a la libertad. El aspecto que le ha dado el cirujano es el de su esposa fallecida. En un momento dado, aparece un maleante, Zeca (Roberto Álamo), hijo de Marilia (Marisa Paredes), ama de llaves de la finca, que viene a por dinero, y viola a Vera. En los forcejeos posteriores, muere Zeca, pero también se desata la historia de amor y pasión entre Ledgard y Vera en contra de la opinión de Marilia, que opina que Vera debe morir.

En sendos flashbacks, conocemos por un lado la historia del accidente y muerte de la mujer de Ledgard, el trauma de su hija Norma (Blanca Suárez) al presenciar el suicidio de su madre, y como éste se agudiza cuando a punto está de ser violada por un bebido y drogado Vicente (Jan Cornet). También conoceremos a este muchacho, que trabaja con su madre y una guapa lesbiana, Cristina (Bárbara Lennie), en un pueblo gallego, en una tienda de ropa usada.

Pronto veremos que todas las historias están relacionadas y confluyen en el presente.

Realización y producción

Sobre un guion basado en la novela de serie negra Mygale de Thierry Jonquet, el director manchego nos ofrece una enfermiza historia de venganzas, mezclada con una no menos enfermiza recreación del mito de Pigmalión (creo que un guiño innegable a esto es el nombre de Gal para la esposa del protagonista, recorte de la Galatea del mito griego). Como en el director es habitual, nos encontramos con una película con una producción y un nivel técnico y estético de primer nivel, que no tiene nada que envidiar a cualquier producto procedente de cinematografías industrialmente más potentes.

Sin embargo, detrás del elevado virtuosismo estético que nos ofrece el director, con sus decorados impolutos, el aprovechamiento del estilizado cuerpo de la actriz protagonista para unas imágenes de un grafismo fenomenal, y una cuidada puesta en escena en la que no se deja al azar ni el recorrido en pantalla de las luces de freno de los coches por la noche, hay una historia que en mi opinión tiene dos defectos. Una, que a partir de cierto momento, es previsible. Quizá demasiado. Y esto agudiza el segundo problema. Y es que, por lo menos en mi caso, la película fracasa a la hora de transmitirme las intensas emociones que los grandes dramas que viven los personajes deberían transmitir a la platea de la sala de cine. A mí me dejo frío. Especialmente por un final especialmente poco conseguido. Una lástima, porque la historia daba para mucho.

Interpretación

Ya he comentado antes y en alguna otra ocasión que Elena Anaya es una actriz que cuando comenzó prometía mucho, pero luego no ha acabado de tener una trayectoria firme como intérprete femenino de referencia. Por otro lado, creo que no descubro nada nuevo si digo que Banderas es un actor mediocre, que eventualmente, con un buen director, puede dar mucho de sí. La cuestión es que entre ambos, a pesar de que creo que se esfuerzan, no consiguen evitar esa sensación de frialdad que me transmitió la película. Luego hay breves intervenciones de otros ilustres como José Luis Gómez o Eduard Fernández que no tienen impacto suficiente sobre el conjunto del filme, y la de Marisa Paredes que, aunque más sustanciosa que los anteriores, tampoco varía el resultado. Jan Cornet es nuevo para mí, y no desentona nada en absoluto sobre el conjunto del reparto.

Conclusiones

Lo tengo que reconocer. Últimamente, las películas de Almodóvar no me llegan como las de antaño. Me parece que les falta alma. Emoción. Justo lo que tenían la películas del director manchego que más me gustaron en el pasado. Una estética personal, con mucho interés en la perfección, no basta. Hay que ponerle chicha en el asador. Y yo no se la he encontrado. El reparto, de relativo relumbrón, puede que sirva para atraer espectadores a las salas, pero en este caso no tienen la suficiente entidad, a pesar de un honesto trabajo, para con su esfuerzo y su saber interpretativo dar esa emoción que tanto echo de menos. Una pena. Aunque por otra parte, no deja de ser una película que tiene su interés.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: 
***

Música recomendada

Las bandas sonoras de las películas de Almodóvar siempre tienen buen tono general. Y casi siempre debidas al compositor Alberto Iglesias. Además cuenta con la colaboración de Concha Buika, que aparece en pantalla cantando ella misma.

Puente de Alcántara

El puente de Alcántara en Toledo, según el argumento del filme, no muy lejos de donde acontecen los hechos narradas en la finca "El Cigarral" (Pentax P30N, posiblemente con Sigma 28-70/3,5-4,5).

Cine y fotografía: La insoportable levedad del ser y Los abrazos rotos

Cine, Fotografía

Este viernes pasado tuve una agradable cena en casa de unos amigos. Muchos de los comensales compartimos la afición por el cine, y alguien saco a colación lo guapa que estaba Juliette Binoche en La insoportable levedad del ser. Curiosamente, ayer sábado en Dadanoias nos ofrecían un pequeño clip, muy sensual, de esta película en la que vemos a Sabina (Lena Olin) fotografiando a Tereza (Juliette Binoche) de una forma que puede derretir a la banquisa ártica en un par de minutos (la entrada ya no está en el blog; es algo que sucede de vez en cuando en Dadanoias, pero la escena está en Youtube).

Así que ayer puse manos a la obra y volví a ver la película en cuestión, que no había revisitado desde su estreno, allá por el lejano 1988. Y cómo no, de inmediato decidí que había que incluirla en mi colección La fotografía en el cine. Y allá va.

Tenía pendiente de incluir en esta lista la última película de Pedro Almodóvar, Los abrazos rotos. También allí vemos cómo uno de los personajes se maneja cámara en mano de una forma trascendente para la acción del filme. Así que también esta película ha sido incluida en la lista.

Para ilustrar esta entrada, quisiera poner alguna imagen de Praga… y tengo muchas,… pero sin digitalizar… en forma de viejas diapositivas. Agggg…. O me tomo en serio lo de digitalizarlas o me vuelvo a ir a Praga para fotografiarla en digital… Casi me apetece más esto último. Pues nada, a falta de la República Checa os tendréis que conformar con Polonia.

Sobre el Nogat

Pasarela sobre el río Nogat en Malbork, Polonia - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

Los abrazos rotos (2009)

Cine

Los abrazos rotos (2009), 23 de marzo de 2009.

Bueno… cuando Almodóvar estrena película, la asistencia es obligatoria. Desde mi punto de vista, es el mejor director español actual, uno de los cinco mejores de toda la historia, y uno de los mejores directores mundiales actuales. Eso no quiere decir que todas sus películas sean las mejores. Porque como a todo hijo de vecino, unas veces las cosas les salen bien y otras… pues no tan bien. ¿Qué habrá pasado en esta ocasión? Veremos.

El manchego nos presenta la historia de un guionista de cine ciego (Lluis Homar), que arrastra un drama de su pasado que impacta de nuevo con el con la ocasión de la muerte de un potentado (José Luis Gómez) con el que se relacionó años antes durante el rodaje de un pelicula. De fondo, la historia de amor que vivió el guionista y entonces director con la amante del potentado y protagonista de la película (Penélope Cruz). En un momento dado, y ante la ausencia de su directora de producción (Blanca Portillo), el hijo de esta se queda cuidándolo, y tras ciertas peripecias, el protagonista cuenta al joven (Tamar Novas) toda la historia. En esa historia encontramos dramas dentro de dramas, y un doble desenlace. El de los hechos que sucedieron en el pasado, y el de la situación actúal de los personajes protagonistas.

Visualmente, la película es una maravilla. Almodóvar tiene un estilo personal que me parece muy atractivo, con transmite una sensaciones visuales que me gustan mucho. Todos los planos, todas las secuencias, la puesta en escena en general está cuidada hasta el más mínimo detalle. Nada es superfluo, todo importan. Cualquier gesto, cualquier minúsculo objeto.

Otro aspecto que me ha gustado ha sido la parte metatextual, en la que esta película, de 2009 hace referencia a uno de los grandes éxitos del director de hace 20 años, Mujeres al borde de un ataque de nervios. Constantemente, la película en rodaje, Chicas y maletas, hace referencias al éxito que marcó para siempre la carrera del autor.

Pero este filme tiene un gran pero. La historia no acaba de cuajar. El guion flojea. No acabas de integrater. Te fijas demasiado en lo cosmético y no te dejas llevar por las emociones que se derivan de la obra. Te caen bien los personajes, pero no te emociona lo que les pasa. Ni siquiera en los momentos más dramáticos. Algo no ha funcionado. Algo no está bien engarzado. Como he escuchado ya en algún otro sitio, tiene todo lo que tiene que tener para ser una historia magnífica, y no lo acaba de conseguir.

Las interpretaciones son sólidas, especialmente por parte de gente como José Luis Gómez o Blanca Portillo. Penélope Cruz creo que está por encima de lo que es habitual en ella. Es uno de los méritos del manchego; saca lo mejor de los actores, incluso de los flojos. Quizá el protagonista, Lluis Homar, sin estar mal, no acaba de transmitir toda la emoción que exige el personaje. Kira Miró está estupenda… pero por motivos muy distintos… ejem.

En resumen, una película imprescindible para los amantes de la cinematografía del director, aunque puede defraudar a más de uno. Los que odian o se siente fríos con el autor,… casi mejor que lo dejen estar. Yo le pongo un seis en la valoración subjetiva, con un siete en la dirección y un siete en la interpretación.

En la foto de hoy, la melancolía de una figura humana que se pierde al fondo… Melancolía que también se da en la película de hoy.

Rampa

Estación de Lérida-Pirineos - Panasonic Lumix LX3

20 años de “Mujeres”

Cine

Fue la película que descubrió a mucha gente la existencia cinematográfica de Pedro Almodóvar. Algunos lo habíamos descubierto ya. Siempre he creído que La ley del deseo es la película que más me ha gustado en el momento de verla de las dirigidas por el director manchego. Y la que más me impresionó, supongo que porque todavía era muy impresionable, Matador. Todavía anterior. Me estoy refiriendo, por supuesto, a Mujeres al borde de un ataque de nervios.

Un repaso mental a la filmografía del director me lleva a concluir que casi toda ella es aprovechable. Lo he visto todo, salvo algunos cortos tempranos. Y creo que la única película cuya existencia deploro es Kika. Creo que ha marcado culturalmente y estéticamente a una parte de mi generación, y de las que me rodean. Incluso los que no gustan del peculiar realizador. Hemos sido influidos. Curiosamente, siendo uno de los directores menos estandarizados del cine español. Porque uno de los problemas del cine español es que hay mucha estandarización. Que toca guerra civil,… pues abundantes películas guerracivilistas,… algunas buenas, algunas malas. Que toca posguerra,… pues toma posguerra,… algunas malas, algunas buenas. Que toca cine social,… tira cine social para todos, más aburrido o menos aburrido. Que toca comedia pertarda,… pues lo dicho, algunas malas,… y otras peores. Pero Almodóvar ha ido fuera de la línea habitualmente; nos ha contado lo que le ha dado la gana contarnos. Pero siempre, siempre, ofreciéndonos una estética y un contenido nunca banales.

Si toca celebrar el aniversario. Pues lo celebraremos. Esta noche me pondré el filme, que está por ahí llenándose de polvo en alguna estantería de mi filmoteca particular. Y recordaré a los terroristas chiitas, y a los gazpachos que adormecen, y a los taxistas imposibles, y a los contestadores automáticos que vuelan desde las terrazas de los áticos… y sobre todo, a las mujeres, estén o no estén al borde del ataque de nervios.

Hoy pondré una imagen de la castiza Ribera de Curtidores en Madrid, escenario privilegiado de la película que aquí recordamos.

Ribera de Curtidores

 

(Canon EOS D60; EF 24-105/4L IS USM)