[Nostalgia] ¿Cuál fue tu primer hogar? – Ciudad jardín

nostalgia

Cuando eres un niño, tu primer hogar es donde viven tus padres, donde vive tu familia. Para una elevada proporción de las personas. Aunque a lo largo de la historia ha habido, hay y seguirá habiendo excepciones, generalmente por causas nefastas; pérdida de los progenitores, abandonos, guerras, catástrofes, y otras que en estos momentos no se me ocurren. Conocí a alguien que no sufrió, en teoría, ninguna de las anteriores, pero que siempre nos contaba que su primer hogar fue la casa de sus abuelos. No la de sus padres. No puedo, ni quiero, entrar en esa historia. Tampoco es alegre, precisamente. El caso es que yo siempre creí que tuve claro cuál fue mi primer hogar. Mis primeros recuerdos son de un primer piso en la calle López Landa número 4, en el barrio de Torrero de Zaragoza. Pero mis padres siempre me dijeron que, durante unos meses, y hasta que les entregaron las llaves de este diminuto piso, el primero que compraron, vivimos de alquiler en el entresuelo del número 1 de la misma calle.

Y ahí quedó la cosa… hasta que un tiempo después de morir mi padre, hace muy poquitos años, empecé a remover los papeles y las fotografías del baúl de los recuerdos familiar. Y me encontré con el documento que veis a continuación, en compañía de una foto que me realizaron en Foto Madrid, en aquella época en la popularmente conocida como calle San Gil, aunque su nombre oficial era y es calle Don Jaime I. Estas fotos nos las hacían gratis, por una promoción cuando comprabas algo que no recuerdo qué decía mi madre qué era. Todavía existe el estudio fotográfico. Pero desde hace muchos años se encuentra al final de la calle Tomás Bretón, cerca de la avenida de Valencia.

Según mi Cartilla de puericultura, expedida por la Jefatura Provincial de Sanidad de Zaragoza con fecha 6 de julio de 1963, con el número 9.614, y donde consta mi registro de vacunas durante mis dos primeros años de vida, mi domicilio en aquel momento era la calle de Pedro López de Luna, en la Ciudad Jardín de Zaragoza. A apenas ocho minutos caminando del lugar donde trabajo ahora.

Siempre supe, desde que tengo recuerdos, que mi madre vivió en la Ciudad Jardín. Y cuando pasábamos por allí, a visitar a su amiga Filo, o a mi tía Pilarín, me mostraba la casa, que nunca conseguía recordar de una vez para otra. Las ciudades jardín fue un movimiento urbanístico de principios del siglo XX, que trataba de humanizar el hábitat de los seres humanos, tan brutalmente degradado por la revolución industrial, sin que estuviese fuera del alcance de las clases trabajadoras. La de Zaragoza es una idea de las fuerzas de izquierda durante la Segunda República y a ella debemos también el haber disfrutado de una línea de trolebuses de dos pisos, de aspecto absolutamente británico, incluso con el volante a la derecha, durante un tiempo. Ya que las ciudades jardines eran periféricas y debían contar con un buen y limpio medio de transporte para llevar a los trabajadores al centro de la ciudad o a sus lugares de trabajo.

Hoy en día está integrada en una ciudad que ha crecido mucho desde que se construyó. Es agradable paseare entre sus calles. Muchas de las casitas, parcelas que hemos llamado tradicionalmente en Zaragoza, eran de construcción regular, al fin y al cabo se concibió para clases trabajadoras y el gasto fue el justo, pero se han rehabilitado. Está considerada como BIC (bien de interés cultural), lo que permite su preservación, a salvo de la especulación urbanística. A veces pienso que me hubiera gustado vivir allí. Pero tampoco fui infeliz en Torrero, durante algo más de cuatro años, en otro fenómeno urbanístico característico en esta ocasión de la posguerra civil. La viviendas de protección oficial, también de construcción regular, pero en esta ocasión tirando a mala, que el régimen dictatorial construyó para las clases obreras. Y que se ven por los barrios socioculturalmente más modestos de la ciudad.

[Recomendaciones fotográficas] Parr, Ray y otros varios

Fotografía

En las últimas semanas he ido recogiendo bastantes recomendaciones. Pero como últimamente no incluyo muchas en estas entradas, se me han acumulado muchas. Hoy comentaré algunas telegráficamente, y el resto… caerán momentáneamente en el olvido, que la vida sigue.

Martin Parr es un fotógrafo británico que me cae muy bien, aunque nunca he acabado de cogerle el gusto a su fotografía. Cosas que pasan. Para darle una segunda vuelta a su significación, repasemos el artículo de Cartier-Bresson no es un reloj sobre este fotógrafo, y sobre la rareza que supuso en Magnum Photos cuando solicitó su entrada en la prestigiosa agencia.

Conocí la obra de Man Ray cuando estaba empezando en la fotografía, y desde entonces ha sido uno de mis favoritos. En las páginas del MoMA nos cuentan cómo se hace/hizo uno de su famosos fotogramas. O “rayogramas” como los denominaba él.

Las estaciones de tren, por lo menos las de antaño, que las modernas y funcionales son demasiado frías e impersonales, son lugares muy interesantes para practicar la fotografía. En American Suburb X nos hablaron de la obra de Helga Paris, fotógrafa de la vida cotidiana en la antigua RDA, la Alemania comunista, que realizó una interesante serie en la estación central de Leipzig al principio de los años 80 del siglo XX.

Me gustó mucho el minimalismo acompañado de un excelente dominio del color de la serie The In-Between, del fotógrafo Jacob Howard (instagram), que nos mostraron en Booooooom.

Aunque su estilo es distinto, también me ha llamado la atención por similares razones el trabajo Cry sadness into the coming rain de la fotógrafa namibia Margaret Courtney-Clarke, en el que explora la vida y el paisaje de su árido país de nacimiento. Nos lo han contado en Lensculture.

Y por hoy lo voy a dejar. Las fotos que acompañan la entrada son de la rosaleda del Parque Grande de Zaragoza, que no está tan llena de flores como otros años. Quizá por el descuido relacionado con los confinamientos por el covid-19. O quizá es que empieza a ser tarde y están ya marchitándose. Hemos perdido las relaciona temporales que teníamos tradicionalmente…

[Fotos] Paseo fotográfico a primeras horas de la mañana

Fotografía

Pasada el ansia paseante de mucha gente en los primeros momentos del desconfinamiento, cuando entramos en la fase 1 de la llamada “desescalada” en el regreso a la “nueva normalidad” (cómo odio todo este lenguaje), salir a caminar un domingo a las siete y media de la mañana vuelve a ser una actividad tranquila, solitaria y segura. Hasta el punto en que ya me animé a salir con una aparatosa Hasselblad a hacer fotos.

Los detalles técnicos los encontraréis en Paisaje periurbano con Hasselblad 500CM + Ilford FP4 Plus 125 a IE 400.

[Libros de fotografía] Paisajes humanos, humanos y paisajes

Fotografía

Desde hace ya un tiempo soy un adepto a los libros de fotografía que publica la modesta editorial Another Place Press. Así es como se definen ellos…

“… a small independent publisher showcasing contemporary landscape photography”

Another Place Press https://anotherplacepress.bigcartel.com/

Así que, suscrito como estoy a su blog en Tumblr y a su cuenta en Instagram, cuando me interesan algunas de sus publicaciones, que son una mayoría, a precios razonables y una presentación sencilla pero razonablemente cuidada, las pido. Y me las mandan por correo al cabo de unas semanas. El tiempo que pasa hasta que me llegan depende de si es una publicación ya impresa y en existencias o si es una reserva. Poco antes del establecimiento del estado de alarma en España, y su equivalente como se llame en el Reino Unido, país de origen de la editorial, tenía encargadas algunas novedades. Y han tardado en llegar. Más de la cuenta, como era de esperar. Pero ya están aquí. Y ya tengo encargadas algunas otras, propuestas en las últimas semanas. Me gustaría que hubiera propuestas editoriales similares en España, para apoyar a fotógrafos de por aquí… pero yo no las encuentro. A precios razonables. Por cierto, el responsable del asunto es el fotógrafo y editor escocés Iain Sarjeant (instagram).

Al igual que muchos fotógrafos que trabajan con Another Place Press, yo también investigo fotográficamente el paisaje cercano a mi domicilio, a mi entorno vital, a mi hábitat.

Recibí en primer lugar los tres primeros cuadernillos de una colección que han lanzado recientemente denominada Field Notes (cuadernos de campo). Y estos tres cuadernillos son:

  1. The Militarisation of Dartmoor de Nicholas J. R. White (instagram), en el que el autor reflexiona fotográficamente sobre la incongruencia que supone que un determinado lugar sea a la vez un campo de maniobras militar y un parque nacional, como sucede con Dartmoor National Park.
  2. Organised Recreation de Alishia Farnan (instagram I, instagram II) fue realizado en la ciudad ucraniana de Dnipro, donde se encontraba como artista residente cuando se votó el Brexit en el Reino Unido. La exploración del interior de los centros recreativos heredados de la época soviética le sirve para reflexionar fotográficamente sobre el auge de los nacionalismos excluyentes y el aislacionismo que está surgiendo en épocas actuales. Y eso que la fotógrafa no era conocedora todavía de lo que podía pasar con una pandemia a cuestas.
  3. El tercero, Alpes-Maritimes, es del propio editor, ya mencionado, Iain Sarjeant. Y para él es un block de notas visual sobre un lugar que le resulta poco familiar, en el sur de Francia, pero por el que le gusta vagar y observar.

Finalmente me llego otro libro de la misma editorial con más entidad como obra. Se trata de Suicide Machine de Dan Wood (instagram). Para entrar en contexto con la obra, es necesario saber que en torno a la ciudad y el condado de Bridgend surgió la noticia sensacional(ista) de que existió entre 2007 y 2009 una epidemia de suicidios. Lo cual conllevó mucha atención mediática, e incluso la realización de un documental. Sin embargo, no está claro que los datos de suicidios de esta zona estén, con eventuales variaciones propias de los números pequeños en estadística, dentro de las tasas propias del resto de la región y del país. El fotógrafo, por lo tanto, con su cámara va a buscar la realidad del lugar y de los emplazamientos donde se produjeron los suicidios, así como entra en contacto con personas relacionados con los suicidas. El fotógrafo nació y vive en Bridgend. El libro viene acompañado de una copia en papel de alta calidad de una de las fotografías en tamaño DIN-A4. No la que yo hubiera elegido, pero no está mal.

[Nostalgia] Fotografías escolares

Fotografía

Estos días atrás, por diversos motivos, quizá porque el ambiente extraño derivado de la epidemia de covid-19 las favorecen, han surgido diversas conversaciones sobre los tiempos en que estudiábamos. En la universidad, en nuestra adolescencia, en el colegio de pequeñitos… Recordamos con más frecuencia a personas que teníamos olvidadas. Cuando hace unas semanas llevé a cabo este miniproyecto de reunir en imágenes con la Hasselblad algunos objetos y fotografías del baúl de los recuerdos familiar, también tiré de mis álbumes fotográficos de infancia, adolescencia y juventud.

Cuando llegaba la primavera, el tiempo era más seguro y podíamos estar en el patio del colegio con menos avatares climatológicos, llegaba el momento en el que en el colegio nos hacía la foto del curso. Desde que entré en el colegio a los 4 años hasta que los abandoné a los 17, tuve anualmente una fotografía similar a las que veis a continuación. Supongo que algo así sucederá con muchos de vosotros, no importa la edad que tengáis. No conservo todas las fotos. No sé porqué o cómo se perdieron muchas de ellas, justos las de los años intermedios. Tengo las de los dos años de educación infantil, las que veis abajo, y algunas de mis años de bachiller (en aquellos tiempos unificado y polivalente). Pero me faltan las de cuando tenía 10, 11, 12 años y otros…

He escogido los años de educación infantil. Hice dos. Por el caos administrativo en el que sumió al colegio el padre rector que había en 1967, fui admitido un año antes de los establecido oficialmente, con cuatro años, cuando la admisión debía hacerse en el año en que se cumplían los cinco años. Aunque aproveché el año plenamente, al igual que mis compañeros un año mayores, no me dejaron progresar, y tuve que repetir el curso para integrarme en mi promoción. Ese segundo año, los que estábamos en la misma situación, nos agruparon en la misma clase “Infantiles – A”, mientras que los que entraron nuevos estaban en la otra en “Infantiles – B”. Los pasamos muy bien. Nos lo sabíamos todo. Así que eramos los más graciosos y los que mejor se lo pasaban de todo el colegio, porque íbamos a lo nuestro. Durante unos pocos años, aquel grupo alcanzó cierta celebridad, hasta que el efecto se diluyó con el tiempo. Como digo, fue divertido. O ese el recuerdo que tengo. Después fue distinto.

[Recomendaciones fotográficas] Nozolino y algunos más

Fotografía

Sinceramente, hoy tengo la cabeza poco centrada por cuestiones que no vienen al caso. Supongo que la puñetera pandemia deja un coste en las cabecicas de todos, y de vez en cuando divagan por donde no deben. A veces pienso que me gustaría ser más ignorante sobre lo que supone la puñetera epidemia. No dejéis que vuestros hijos estudien medicina; es un consejo de amigo. Así que no perderé mucho tiempo en la entrada de hoy.

Los paseos “permitidos” del fin de semana pasado nos dejaron algunos cielos interesantes gracias al tiempo inestable. Aunque era difícil encontrar la tranquilidad para concentrarse en la foto. Mucha gente saliendo a pasear por los mismos sitios y a la misma hora. Este fin de semana parece que la marea humana paseante se está amortiguando.

Nozolino, Paulo,… El retrato de la muchacha de blanca cara, profunda mirada, luminoso, serio, destacando sobre ese fondo y esos atuendos oscuros siempre me ha parecido de los mejores retratos fotográficos que conozco. Y que le den dos duros al mito de la nitidez. Es obvio, que como decía Cartier-Bresson, que la nitidez es un concepto burgués, acomodado, que justifica muchas veces la carencia de profundidad en la foto. En Cartier-Bresson nos hablan de Nozolino y nos muestran la foto de la que hablo. Y otras más. Y nos enseñan a mirar las fotos del portugués. Por cierto, desmonta lo que decía es Tanizaki en su Elogio de la sombra de que la capacidad de jugar con las sombras era propio de su país y que los europeos sólo saben jugar con las luces. Tontadas. Tanizaki escribió muchas cosas muy buenas. Pero ese ensayo, que tanto gusta a muchos, a mi me parece una justificación del nacionalismo nipón de principios de siglo, el mismo que destruyó el país.

En AnOther Magazine, en medio de tanto artículo de moda y cultura hipster y otras moderneces, recuperan un trabajo que ya tiene 20 años, el que realizó Justine Kurland sobre las adolescentes y preadolescentes. Una visión libre, casi salvaje, en la naturaleza, de unas jóvenes, que no sé si se corresponde con la realidad, resulta demasiado idílica, pero que es bella.

También en AnOther Magazine, otra mirada a los jóvenes adolescentes. En las escuelas de acrobacias y circo de China. Una salida para muchos a un trabajo respetado y seguro, recorriendo el país, entreteniendo a la gente, dentro de la ortodoxia del entretenimiento políticamente aceptable del partido único. Y los mejores o quienes tengan suerte, a los espectáculos internacionales. ¿No os habéis fijado la cantidad de chinos en el Cirque du Soleil y similares? Las fotos son de Jonathan Frantini. También es un trabajo rescatado de antaño.

Nunca se había hablado tanto sobre autorretratos que en los últimos años. Gracias a/Por culpa [táchese lo que no proceda según cada cual] de los selfis. Cierto que nunca había habido tantos autorretratos banales y/o vanales [táchese el adjetivo que no procede, por inexistente en la lengua castellana, y aplíquese en su lugar el derivado preferido de la palabra “vanidad”]. Por eso, cuando navegando por LensCulture vi el planteamiento de Tommy Kha [instagram] en su proyecto I’am only here to leave, me llamó la atención. Demostrando que el autorretrato todavía es una herramienta de expresión válida.

[Fotos] Penúltima semana de mi improvisada serie sobre la ciudad en tiempos de coronavirus

Fotografía

De las ocho semanas que va a tener este improvisado proyecto de fotografía en tiempos de la pandemia de coronavirus, llegamos al rollo y las fotos correspondientes a la semana séptima. Que coincidió en el final del mes de abril. Cuánto se escuchó en aquellos días aquel verso de una canción de Joaquín Sabina…

¿Quién me ha robado el mes de abril?

Joaquín Sabina, canción del mismo título

También es la primera semana en la que las fotos se han realizado fundamentalmente a primera hora de la mañana, cuando amanece. Antes hacía frío, o llovía, o estaba muy oscuro. Ahora es la hora del día con (potencialmente) mejor luz, con temperatura más agradable para caminar (habitualmente), y con más tranquilidad en las calles (casi siempre).

Los detalles técnicos en Séptima semana de aislamiento social – Pentax MX + Ilford HP5 Plus 400.

[Fotos] Color con cámara llegada a mí insospechadamente

Fotografía

Pocos días antes del 15 de marzo, del comienzo del estado de alarma por la epidemia de covid-19, me llegó una cámara a fondo perdido. Alguien tenía una Pentax MX en un armario. Sin objetivos, sólo el cuerpo. Supone que perteneciente a su padre… pero no lo sabe, porque nunca le vio usarla en vida. Y sobretodo, sin objetivos. Un misterio familiar. No les interesa, saben de mi afición a la fotografía. No saben que hacer con ella. No quieren molestarse en ponerla a la venta ni nada por el estilo; valoran más su tiempo que el dinero que les puede suponer. Así que voy a buscarla y la depositan en mis manos. En la práctica, me la dan.

No sé qué haré con ella, porque ya tengo uno. Se me han ocurrido varias cosas. Le puse un carrete de negativos en color y he comprobado que funciona correctamente. Las cuestiones técnicas en Otra Pentax MX, con la que no sé qué hacer (con Kodak Portra 400). Por lo demás, os dejo algunas fotos.

[Fotos] Se acerca la “fase 1” en Aragón, pero fotográficamente estoy en la sexta semana de la “fase de antipatía social colectiva”

Fotografía

Probablemente la octava semana desde la entrada en vigor del decreto de alarma será la última en la que haré fotos de esta serie que se basa en mis desplazamientos por una ciudad distinta de casa al trabajo y regreso durante las fases de aislamientos social por la epidemia de covid-19. Pero a la hora de presentar resultados, todavía estoy con la sexta semana, las que hoy os muestro aquí.

En mi apreciación, los resultados más agradables son los de las fotografías que realicé en interiores, en mi lugar de trabajo. Durante esa semana, entre las dos y media y las ocho de la tarde, me encontraba solo en un planta en la que habitualmente, sin epidemias, por las mañanas trabajamos unas cuarenta personas. Sin agobios de espacio. De vez en cuando estiraba los músculos moviéndome y haciendo fotos aprovechando la luz de la tarde. Pero también tuve ocasión de hace mis fotos en exteriores. Claro.

[Recomendaciones fotográficas] Algunas cosas muy interesantes en los últimos días

Fotografía

Hace días que no hago una entrada de recomendaciones fotográficas. Por lo menos diez días. No he contado. El caso es que en esos últimos diez días han aparecido cosas muy interesantes, que voy a intentar resumir.

Hoy os dejo algunas de las fotos realizadas en los primeros paseos “legales” en la fase ¿0?, ¿por qué no le llaman “1” si es la primera?, del desconfinamiento de la población. Lo que pendantemente llaman la “desescalada” y el regreso a una “nueva normalidad”. Cómo odio el lenguaje de las distopías orwellianas.

Dorothea Lange es un clásico de la fotografía desde sus trabajos para la administración federal de Estados Unidos para documentar la época de la Gran Depresión. Y en la revista en línea del MoMA han dedicado a la visión que tenía esta gran fotógrafa del mundo de la infancia. No tiene desperdicio. Y va mucho más allá de la fotografía de marras.

Hablando de otra Lange, de Jessica Lange. Sí, la estupenda actriz que tan buenos ratos nos ha hecho disfrutar en las salas de cine, esas a las que no podemos asistir hoy en día. Bueno, pues también es fotógrafa. Y no esta nada mal. En Lensculture hacen un repaso a una de sus obras, Highway 61.

Cartier-Bresson no es un reloj ha publicado un vídeo sobre un estupendo trabajo de Alec Soth, Sleeping by the Mississippi. Yo le tengo en forma de facsímil pequeñito, y muchas veces me he planteado comprar la versión genuina. Ya veremos. Os pongo el vídeo.

Wuhan se ha convertido en una especie de ciudad “maldita” en los últimos tiempos por ser el foco primario de la pandemia que nos tiene a todos tan entretenidos. En el momento en que saltaba la noticia de la enfermedad a la prensa, en España podíamos ver una película rodada en la ciudad china. Estos días atrás en Photography of China han publicado fotografías del trabajo de Fergus Coyle realizado en Wuhan, en las que reflexiona sobre los fenómenos de urbanización desaforada en la política de hiperdesarrollismo del régimen chino. Aunque también tiene palabras de simpatía hacia una ciudad y sus habitantes, ya para siempre asociados a la maldita pandemia.

Y en Lenscratch dedicaron la semana pasada algunos artículos a lo que se da en llamar en estos días la fotografía vernácula. Aquella que no se realiza por motivos artísticos o periodísticos, las fotos cotidianas, muchas veces sin autor conocido.

Por un lado nos hablan de Liz Albert y su proyecto Family Fictions, en el que reúne dípticos de fotografías familiares que no tienen que ver entre sí para construir nuevas historias familiares, ficticias o con nuevos significados. Os dejo un vídeo sobre el proyecto.

Por otro lado, David Pace revela en una selección personal el “comienzo de su carrera” como fotógrafo, con las fotos que realizó cuando era todavía un niño, generalmente en su entorno familiar y escolar.

[Fotografía] Día Mundial de la Fotografía Estenopeica 2020

Fotografía

El último domingo de abril se viene celebrando desde hace unos años el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica. Por lo tanto, hace una semana se celebró el correspondiente a 2020, lo cual pilló a buena parte de la humanidad confinados, en mayor o menor medida, por culpa de virus de Batman. Y la forma de celebrarlo es haciendo fotos. Estenopeicas, claro. Y debido al confinamiento de marras, la propuesta era realizarlas en interiores. Lo cual es un follón, porque los tiempos de exposición se hacen larguísimos si añades como factores el diminuto tamaño de la apertura del estenopo, la menor cantidad de luz disponible en interiores, y el fallo de la reciprocidad cuando se usa material sensible fotoquímico. Pero bueno. Aquí os dejo mis propuestas.

Bueno… hay una que no es estenopeica, pero como me gustó cómo me quedó… la he dejado. Fotografías realizadas con una Pentax MX y un “objetivo” Pinhole Pro con una apertura de 0,3 mm para un distancia focal de aproximadamente 50 mm. Película Ilford HP5 Plus 400 revelada en Kodak HC-110 dilución B (1+31), 5 minutos a 20 ºC.

[Fotos] Se anuncia la “desescalada”, pero mis fotos son todavía de la quinta semana del estado de alarma

Fotografía

Con la llegada del mes de mayo, con la llegada previsible del calor, ya veremos si realmente sirve o no para frenar la transmisión del nuevo coronavirus, nos ha llegado también el gobierno tomando decisiones sobre cómo vamos a aterrizar en eso que llaman “nueva normalidad”. ¿Un brave new world que decía Aldous Huxley? Aunque el título de la famosa novela del británico hay que buscarlo en Shakespeare.

O wonder!
How many goodly creatures are there here!
How beauteous mankind is! O brave new world,
That has such people in’t.

William ShakespeareLa tempestad, acto V

Pero yo todavía estoy con mis fotos de hace dos semanas. De un mundo, probablemente no feliz, quizá valiente, aunque mi impresión es que hay mucho miedo, quizá justificado, quizá por los motivos equivocados. Pero yo, en mis caminatas de 50 minutos, yendo o viniendo a trabajar, haciendo fotos. Por algún motivo, al mayoría, verticales. Cuando siempre había realizado más fotos horizontales. No sé. Las cuestiones técnicas en Quinta semana de aislamiento social – Minox 35 GT-E + Ilford FP4 Plus 125 a IE 250 (o así).