[Cine] Across the river and into the trees (2022)

Cine

Across the river and into the trees (2023; 59/20231025)

No sé muy bien que ha pasado o está pasando con la distribución de esta película. Aunque dirigida por la directora española Paula Ortiz, es una película británica. Entiendo por algunas cosas que he leído, que la adaptación de la novela homónima de Ernest Hemingway es un proyecto que viene de largo en el Reino Unido. Que se contemplaron varias opciones para su dirección, y que otros intérpretes aparecieron como posibles protagonistas, hasta que el proyecto recaló en Ortiz y se realizó una selección de reparto definitivo. La película se rodó en 2020. La ficha de la película en IMDb la data en 2022. Pero más allá de alguna exhibición en algún festival, su explotación comercial no ha comenzado hasta octubre de 2023 en España. Que es la nacionalidad de la directora, pero no de la película. Está rodada en inglés e italiano. En IMDb no aparecen fechas previstas de estreno en ningún otro país. Ni siquiera el Reino Unido. O Italia, de donde es buena parte del reparto y donde está rodada. Me tiene sorprendida la cosa.

No soy muy aficionado al cine de Paula Ortiz. Creo que es una directora que tiende a perderse en las formas, en un esteticismo exagerado, pero que no narra bien las historias. Y eso es importante. No me convenció su adaptación de Lorca, y de su primer largometraje, que son más bien tres cortos vinculados por algunos temas comunes, sólo me convenció una de sus historias. No es que sea ninguna catástrofe ni nada de eso… pero no me acaba de convencer. En cualquier caso, las críticas, pocas, que pudimos leer, la consideraban bastante bien. Y aunque su carrera en la cartelera zaragozana fue breve en lo que se refiere a la versión original, la que en mi opinión debiera ver todo el mundo, hubo un evento especial con la presencia de la directora, y con un precio más favorable, así que allí nos presentamos. No somos muy partidarios de estos eventos. Los debates que se configuran no tienen especial riqueza, muchas veces son un juego de lanzarse flores todos mutuamente con poco sentido crítico. Y teniendo en cuenta que Ortiz es de aquí, de Zaragoza, sospechábamos que el público, sería más un cla entregada que aficionados con sentido crítico. Buscamos unas butacas estratégicamente situadas, y durante los créditos finales abandonamos el local. Desconozco la naturaleza del debate. En una ocasión ya se me encaró alguien por comentar que su adaptación de Lorca no me convenció, acusándome de no apoyar «lo de aquí». Curiosamente, aquella persona no había ido al cine a ver la película. Siempre me ha parecido que la mejor manera de apoyar a un creador es pasar por taquilla, no aplaudir desde lejos incondicionalmente.

La película narra la peripecia de un coronel del ejército americano (Liev Schreiber) estacionado en Trieste, que ante la noticia de que padece una afección cardiaca potencialmente fatal, emprende una última búsqueda en su vida, aparentemente cazar patos en la laguna de Venecia, hay algo más, y se dirige a la capital de la Serenissima Repubblica, pocos meses después del final de la Segunda Guerra Mundial, en compañía de un sargento (Josh Hutcherson) que le coloca el capitán médico. En Venecia conocerá a una joven contessina (Matilda De Angelis) que con su vitalidad y optimismo atacará frontalmente la pesimista fortaleza existencial en la que se ha encerrado tras su participación en dos contiendas bélicas mundiales y la pérdida de su único hijo en la última.

Este tercer largometraje de Paula Ortiz es el primero en el que no escribe el guion. Ya he comentado que es un encargo. Desconozco en qué medida la adaptación cinematográfica es fiel al original de Hemingway, una novela que gozó en su momento de los favores del público, pero no de la crítica. La he buscado para leerla. En versión original. Pero lo cierto es que el guion es bueno. Los diálogos inspirados. Especialmente en su primera mitad. Tanto las interacciones del coronel con el sargento, que representa a la gente común, con una sabiduría primaria, como con la contessina tienen mucha chispa. Están muy bien. Formalmente, fotografiada por el experimentado y solvente Javier Aguirresarobe, en su mayor parte en blanco y negro y formato académico [1.37:1], está bien. Aunque en muchas ocasiones parece que es un publirreportaje turístico de la ciudad de Venecia, cosa que no me agrada. El trayecto en lancha en el que se conocen los dos protagonistas es absurdo en su recorrido, y parece más pensado para dar un paseo turístico por la ciudad que centrado en lo que pasa entre ambos. Pero esto, a lo peor, es un problema de quien conoce bien la ciudad y la hubiera retratado o integrado en la historia de una forma menos tópica. No me convence del todo las decisiones de ambientación… han emulado el blanco y negro de las películas clásicas de Hollywood de los años 40, y tal vez le hubiera sentado mejor emular el blanco y negro del neorrealismo italiano, con algo más de bullicio en la ciudad, italiana al fin y al cabo.

Donde creo que la película destaca más es en la interpretación. Schreiber es un intérprete muy sólido; creo que está mucho menos reconocido de lo que merece. Pero a mí me gusta mucho. Tanto en esta película como en otras que le he visto. De Angelis cumple con nota. Ya la conocí hace unos meses en una serie de Netflix. Y me parece una intérprete muy sólida. Además de tener una notable belleza muy italiana. Con los atuendos de señorita de la nobleza, aparece siempre deslumbrante. Un pero le pondría, que confirmaré o no cuando lea la novela. En esta, el personaje de la contessina es una adolescente de 18 años… y eso no es así en la película. No puede ser. De Angelis, aunque joven, tiene una presencia mucho más madura y sólida. Pero tampoco creo que sea un pero muy importante.

Globalmente considero que es una película recomendable, sin duda. Hay alguna otra historia o película que resuena al verla. La muerte en Venecia de Thomas Mann y su adaptación al cine, son referencias obvias. La obra de Mann es ampliamente anterior a la novela de Hemingway, desconozco que si influyó en este. Aunque los estilos son muy distintos. Y luego, aunque el tono sea también muy distinto, no puedo dejar de pensar en Ikiru de Kurosawa, o su reciente adaptación británica con guion de Ishiguro, en el que también hay una interacción, de naturaleza distinta, entre el enfermo terminal y la joven que empieza su vida. No adapta la novela como a mí me hubiera gustado verla, pero es un trabajo notable. Insisto en que debería ser vista en versión original, algo que considero para cualquier película, pero especialmente en las bilingües, donde los cambios entre idiomas son importantes y pueden tener un especial significado. Supongo que en la versión doblada habrán respetado de alguna forma el bilingüismo, pero no lo sé. Como curiosidad, Ortiz está a punto de estrenar en noviembre su siguiente película. Pero por su tema… no sé si me va a llevar a las salas de cine.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Asteroid City (2023)

Cine

Asteroid City (2023; 37/20230616)

Con mucha expectación se esperaba la nueva película de Wes Anderson, que se está convirtiendo, ¡oh, cielos, qué horror!, en un director «de culto». Sea lo que sea lo que signifique ser «de culto», porque os puedo asegurar que a estas alturas de mi vida he escuchado conversaciones absolutamente delirantes sobre este concepto. Y sobre todo da miedo porque cuando un director se considera «de culto» por lo que está haciendo «ahora»,… suele «estropearse». Además es un sentido. Para mí, en el sentido original del concepto, «el culto» surgía con el tiempo, cuando una creación que en su momento recibió un interés limitado por el público y la crítica, con el paso de los años es reconsiderada, aumenta el número de sus partidarios y empieza a ser objeto de debate, a veces apasionado, manteniéndose en el candelero, no «en el candelabro» como decía aquella «Miss», de forma continua. Anderson es un director personal, con un estilo y una estética muy definidas, que ha conquistado ya el éxito de público y de crítica por varias de sus obras. Es no es «ser de culto», eso es ser un director de éxito y respetado. Pero en fin,… es muy difícil razonar sobre determinados conceptos con los «millenials«, que por otro lado no son ni mejores ni peores que otras generaciones, y también tienen derecho a opinar.

Con la película que hoy nos ocupa, Anderson sigue a lo suyo. Adultos perdidos, adolescentes rarunos, niños listillos, más o menos impertinentes, mujeres híbridas entre lo normal y lo fatal, y una estética muy definida en sus composiciones simétricas y en sus colores, que en esta ocasión se acercan peligrosamente al pop chiclé, para mi gusto. O pop piruleta. Lo cual quizá sea apropiado, porque el pop piruleta o pop chiclé (bubblegum pop), un concepto más próximo a la música pop que a lo visual, pero creo que perfectamente aplicable, se enraíza en el optimismo y el colorido de la sociedad de los años 50, aunque apareciese más tarde. En Estados Unidos. En España, el color dominante de los años 50 del siglo XX fue el gris mediocre. En fin… la televisión también era en blanco y negro, pero no el cine…

En cualquier caso, también alterna esa colorida estética con un blanco y negro más expresionista, en formato académico, o sea, cuadradote en lugar de panorámico, porque la historia principal es una historia dentro de otra historia. Es una obra de teatro, entre cuyos creadores e intérpretes también existe un drama que ha de ser contado. Así pues, dos historias, la de los intervinientes en el drama teatral y la del drama teatral, en el que unos adolescentes superdotados se reúnen para optar a un premio de ciencias otorgado por los militares en un pueblo perdido en el desierto donde hay un cráter de impacto, y que da nombre a la película, Asteroid City, y donde se desarrolla el drama «de ciencia ficción», con los extraterrestres propios de las tradiciones del desierto de Nuevo Méjico, mezclado con los accidentes geológicos del desierto de Arizona.

A caballo entre la comedia y el drama, con un reparto muy coral en el que destacan nombres como los que tienen más presencia, Jason Schwartzman, Scarlett Johansson, Tom Hanks, los secundarios de lujo, Edward Norton, Liev Schreiber, Hope Davis, Margot Robbie, Matt Dillon, Steve Carell, Tilda Swinton, Jeff Goldblum, Adrien Brody, los protagonistas más jóvenes, Jake Ryan, Grace Edwards, o secundarios que hasta ahora pasaban desapercibidos pero que ahora vemos constantemente y que lo hacen bien, Hong Chau, gracias a los repartos inclusivos… vamos un montón de gente. Interesante de ver, o al menos de mirar, con un diseño de producción excelente, pero con un guion irregular, que parece abrir muchas vías de desarrollo para luego profundizar en pocas, o dejar insatisfechos con la forma en que lo hacen. Quien mucho abarca, poco aprieta. Tiene momentos que se acercan a la genialidad,… pero hay momento en los que decae, corriendo un cierto de riesgo de situarse en el nivel de los pestiños.

Recomendable para los aficionados al cine de Wes Anderson, puede atraer a algunos espectadores más con ganas de ver algo distinto, pero se queda muy lejos de los mejores momentos de su director. Y es que, como decía al principio, bajo esta nueva forma de conceptualizar el cine o los directores «de culto», el peligro de que estos descarrilen parecen que aumenta considerablemente.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] Petites boîtes – Yōko Ogawa

Literatura

A estas alturas, para quien siga estas entradas con cierta frecuencia, especialmente las dedicadas a los libros y la literatura, quedará claro que la japonesa Yōko Ogawa es una de las escritoras contemporáneas que más me atraen, que más me gustan. Incluso podría decir que es una escritora que me fascina. Es curioso que la novela que me llevó a ella, o más bien su adaptación cinematográfica, sea la más convencional dentro de lo que es el ámbito del relato novelado, pero una rareza en lo que es la trayectoria de la escritora. O por lo menos, en lo que yo he leído de ella. Porque es una escritora trabajadora. Y aunque he leído ya un cierto número de obras significativas de ella, todavía son muchas las que no he leído. Y puede que muchas de ellas no las llegue a leer.

La novela que os traigo hoy es una recomendación que encontré en Pen Magazine. Y la he leído traducida al francés, puesto que no está disponible todavía en castellano, de ahí el título que significa cajitas, kobako 小箱 en el original en japonés. Y en ella, Ogawa nos lleva a uno de sus mundos misteriosos, en lo que parece que es nuestro mundo normal contemporáneo, pero no lo es. Y como en muchas de sus obras, nos adentramos en ese mundo de la mano de una mujer de edad indefinida, tirando a joven pero no demasiado… ¿en sus treintaytantos? Así la imagino yo. Esta mujer vive en el edificio de la antigua escuela de una población no identificada. En la que no hay niños. En la que los niños murieron. Y parece que no han vuelto a nacer nuevos niños. No sabemos porqué murieron, porque no hay niños. Sólo sabemos que sus habitantes viven en el duelo de sus hijos fallecidos. Las cajitas del título son las urnas que contenían las obras del museo de ciencias naturales del lugar, y que ahora albergan muñecas, cuyo pelo es el cabello de los niños fallecidos, a los que representan, y contienen objetos que sus padres les llevan para celebrar los acontecimientos vitales que deberían haber sido. Cumpleaños, graduación en el instituto, boda,… En torno a la protagonista, un hombre enamorado de una mujer enferma, ingresada en el hospital, que le escribe cartas con unos caracteres tan minúsculos que solo la protagonista, con mucha paciencia le puede descifrar. Un hombre que ya no habla si no es cantando con voz de barítono. También la prima de la protagonista… que vende fiambreras de comida, bentō 弁当, y que solo puede caminar por lugares por los que sabe que su hijo muerto caminó. O la peluquera del lugar, que con esmero se dedica a peinar las muñecas en las cajitas. Y el concierto para sí mismos, con minúsculos instrumentos musicales artesanales, pequeñas liras y otras formas, en las que los cabellos de los niños muertos vibran suavemente al viento del oeste, y sólo la persona que sujeta el instrumento puede llegar a oír el sonido que produce.

La novela es reciente, de 2019. Y en los primeros capítulos tuve la sensación de que el lugar innominado donde transcurre sería una de las poblaciones en las que el terremoto y posterior tsunami de marzo de 2011 afectó a las escuelas, falleciendo los escolares que las ocupaban. Pero es un suponer que no se confirma a lo largo de la novela. Con tonos de fantasía, realismo fantástico si lo preferís, claramente la novela nos habla del duelo. De la presencia en nuestras vidas de las personas que nos han dejado. Duelo que siempre es más acusado, más difícil y complejo de superar y racionalizar cuando la persona que muere… no debería haber muerto. Como un niño, a quien se supone toda una vida por delante. Especialmente si es un niño que ha llegado a vivir un tiempo, y a adquirir una personalidad. Soy hijo de una mujer que perdió a un bebé de menos de un mes de vida. Y aunque era una mujer alegre y extrovertida, me consta que es algo que llevó siempre encima. Pero al ser tan pequeñito, apenas 24 días cuando murió, tampoco dejó una impronta de quien fue en realidad. No llegó a adquirir personalidad. Si aun así a veces sentí en casa su ausencia, especialmente antes de que naciera mi hermana menor, imaginaos si hubiese sido mayor. En fin…

No es una lectura fácil. No hay planteamiento, nudo y desenlace. Simplemente es un intervalo de las vidas de unas personas marcadas por el duelo. Con cierta culminación que no voy a desvelar, que nos indica que incluso los duelos deben tener unos límites… pero que no siempre es así. O siempre queda un resto. También nos habla de la solidaridad. Del apoyo mutuo. Pero es una lectura de alto nivel. Como ya he dicho, Ogawa me fascina en estos momentos. Y seguiré al tanto de sus novedades editoriales, así como iré repescando alguna de sus muchas obras pasadas. Al menos las que estén disponibles en castellano, inglés o francés.

2014, Viaje a Japón. carloscarreter.rs | carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.

[Cine] Suzume no tojimari [すずめの戸締まり] (2022)

Cine

Suzume no tojimari [すずめの戸締まり] (2022; 27/20230415)

Tras la pifia de la semana pasada de dinosaurios y aventuras espaciales, estábamos con ganas de ver algo interesante en las salas de cine, y la oportunidad surgió con el estreno de la más reciente película de Makoto Shinkai. Con los comentarios que había recibido hasta el momento tras su estreno en Japón, le teníamos ganas. He visto prácticamente todo de este director japonés, dedicado a la animación, y hay muchas cosas que me gustan. Aunque tengo más debilidad por los mediometrajes, de cuando no era tan conocido, que por sus grandes, y no tan grandes, éxitos en el ámbito del largometraje. Por cierto, en la versión doblada se ha optado por el sencillo título Suzume, el nombre de la chica protagonista frente al original que significa La cerradura de Suzume, que tiene mucho sentido.

Naturaleza y mitología, una combinación que podemos encontrar en la isla de Itsukushima, en el mar interior de Seto, y que se encuentra también en muchas obras de animación japonesas, entre ellas las de Makoto Shinkai.

En el ámbito de lo fantástico, Suzume es una adolescente huérfana que vive con su tía en una ciudad de Kyūshū, la isla sur de las cuatro grandes del archipiélago japonés. Cuando de repente conoce a un atractivo universitario de visita en la población y comienzan a suceder extraños fenómenos. Una misteriosa criatura en forma de gran gusano se asoma por una misteriosa puerta y amenaza con causar un gran terremoto en el lugar, lo cual el joven intenta evitar, y lo conseguirá con la ayuda de Suzume. Pero algunas alteraciones se producirán que llevarán a la pareja… con el joven convertido en… ya lo veréis si vais a verla… bueno… llevarán a la pareja a recorrer Japón hasta la región de Tōhoku en el norte de Honshu, para prevenir catástrofes similares.

Y disfrazada de aventuras fantásticas y de romance, Shinkai se dedica a hacer catarsis sobre las catástrofes que asuelan periódicamente el País del Sol Naciente. No es casual que entre los destinos del viaje de Suzume y de su compañero se encuentre Kobe, Tokio y el nordeste de la isla de Honshu. Catástrofes que han marcado el imaginario y la mentalidad del pueblo japonés, y que se encuentran en la base de muchas de sus creaciones artísticas, cinematográficas, literarias, o televisivas, en acción real o imaginación. La inestabilidad del choque entre placas tectónicas y las bombas nucleares de la Segunda Guerra Mundial han condicionado un cierto estado mental. Si al último gran seísmo le añades la catástrofe nuclear de la central de Fukushima… ya tienes el completo. Porque además de esta catarsis, también es una película sobre la gestión del duelo, por las pérdidas personales que se sufren en estas catástrofes y como marcan la vida de los supervivientes. Una de los temas que me hubiera gustado ver más desarrollado es el impacto en la relación entre Suzume y su joven y atractiva tía Tamiki, y el impacto del terremoto de 2011 en sus vidas.

Como de costumbre, la atención al detalle en la animación de Shinkai es primorosa. Y los temas y elementos comunes al conjunto de su obra también están presentes. Una de las apuestas del grupo de personas que fuimos a ver la película en la matinal del sábado pasado es ver quien descubría antes la presencia de un cordón rojo, el cordón del destino, que aparece en muchas películas del director. No tardamos mucho en encontrarlo. Claro.

Acompañada como de costumbre con la banda sonora de RADWIMPS, ya un clásico de las películas de Makoto Shinkai, más una divertida playlist de temas del pop de décadas atrás para el momento más road movie de la película, cuando a los dos protagonistas principales se les suman un par más que lanzan y animan la idea de familia, de amistad, y de solidaridad con quienes lo necesitan, la película no alcanza los niveles épicos de Kimi no na wa…, pero supero a Tenki no ko, y se convierte en una película altamente recomendable. Imprescindible para los amantes de la animación, pero muy recomendable para cualquier aficionado al cine que quiere una aventura altamente entretenida, pero al mismo tiempo con corazón, con sentimiento y con reflexión.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] An Cailín Ciúin (The Quiet Girl) (2022)

Cine

An Cailín Ciúin (2022; 18/20230302)

A cinco días vista de la gala de los premios Oscar, comento una de las películas candidatas al premio a la mejor película internacional, como se le llama ahora. Hasta 2019 era «en lengua extranjera» o algo así, aunque parece que los norteamericanos se han percatado que en Estados Unidos se hablan demasiadas lenguas como para poder determinar con precisión que es extranjero. La película de hoy, dirigida por Colm Bairéad, es irlandesa, y los diálogos son en su mayor parte en gaélico irlandés, aunque hay algunos diálogos en inglés. Y es una película que venía precedida de muy buenas críticas, aunque llegaba sin hacer mucho ruido, como la niña del título.

Ambientada a principios de los años 80, la niña protagonista, Cáit (Catherine Clinch), vive con su familia, tremendamente disfuncional y en la pobreza. Con problemas de relación, permanentemente callada, con problemas de rendimiento escolar, en una familia numerosa, donde el padre se gasta el poco dinero que entra en sus cosas, y con una madre sobrepasada por los problemas y por los hijos. Cuando en vísperas del verano espera un nuevo bebé, envía a Cáit con una prima (Carrie Crowley) y su marido (Andrew Bennett), más mayores, sin hijos, y que viven en una granja con razonable comodidad, para pasar las vacaciones escolares.

Película bellamente rodada, pero opresiva en muchas ocasiones, rodada en el formato estándar académico, con frecuencia los objetos y las personas quedan parcialmente fuera del encuadre. Es una película de pocas palabras y muchas expresiones. Es una película de atención al detalle. Y las pocas palabras que se dicen no tienen desperdicio. En este ámbito, obviamente las buenas cualidades de la realización, en sus aspectos visuales y sonoros, así como en su ambientación de época, 40 años hacia atrás, es muy importante. Pero sobretodo es importante la interpretación, que tiene un nivel muy destacado, sobresaliente. Y es particularmente acertada la selección de su actriz niña protagonista y el buen trabajo que realiza, en la cual habrá mucho mérito en el trabajo de dirección.

La salida del cine tiene un regusto amargo. El comienzo de la historia es muy triste, y durante la acción las cosas se vuelven más luminosas, tanto para la niña como para esa pareja madura a la que la niña aporta luz e ilusión. Pero el final tiene mucho de esperanza que se desvanece. La tristeza vuelva. Alguna de las personas que asistió a la sesión de proyección conmigo quiso ver algún detalle esperanzador… pero… no sé yo… Eso sí… es altamente altamente altamente recomendable. No ganará el premio. Pero no porque no lo merezca, sino porque la competencia es muy fuerte. De hecho, creo que es mejor que varias de las películas que optan al premio gordo de esos premios, categoría en la que no es candidata. Cosas que pasan.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Living (2022)

Cine

Living (2022; 02/20230103)

Una serie de cuestiones previas. Si no sois demasiados cerrados de mente, si no sois prejuiciosos, buscad el original en el que se basa esta película, Ikiru de Akira Kurosawa, y vedlo. Siempre en versión original, subtitulada porque pocos hay por estos lares que se defiendan con el japonés, y procurad disfrutadla. Sé que pocos haréis caso a esta recomendación. Una película en blanco y negro, de 1952, rodada en japonés… «Mira que eres raro», me dicen algunos de mis amigos cuando les comento mis gustos cinematográficos. Pero Kurosawa es uno de los directores de cien que combinan tres grandes virtudes. Es un maestro del cine considerado como una de las bellas artes, es un maestro de la escritura de guiones, aunque siempre lo hizo con colaboradores de gran nivel, y sus películas son realmente divertidas, entretenidas. Funcionan por igual como obras de arte y como cine palomitero. No es de extrañar que varias de sus películas se readaptasen como westerns; género palomitero por excelencia hace unas décadas. En cuanto a la película actual…

Cuando me enteré de la nueva versión de la obra de Kurosawa, me entró una gran aprensión. Sinceramente, estoy un poquito harto de la incapacidad del cine actual para crear nuevas historias. Hay quien predice que entre las nueve o diez candidatas al Oscar a la mejor película este año puede haber hasta cuatro secuelas o nuevas adaptaciones. Un exceso. Pero a continuación me enteré de otro dato. El escritor británico de origen japonés Kazuo Ishiguro es el responsable de adaptar el guion original de Kurosawa, Shinobu Hashimoto y Hideo Oguni a esta nueva película. Hay mucha gente que entró en las obras del Premio Nobel de 2017 a través de las adaptaciones de sus novelas al cine. Y me incluyo a mí mismo entre esa «mucha gente». Es menos conocido que Ishiguro también de algunos guiones cinematográficos, aunque nunca ha escrito el guion para adaptar una de sus novelas al cine. Es uno de mis escritores contemporáneos preferidos… y las dos novelas de Ishiguro que he leído y cuya acción se desarrolla total o parcialmente en Japón me han gustado mucho. Especialmente la primera. Por lo tanto, a pesar de la aprensión inicial, tomé la firme decisión de ver la película en cuanto se estrenase. Afortunadamente, la versión original de la misma se estrenó a un horario cómodo, cosa que no suele suceder últimamente en Zaragoza con las versiones originales.

Dirigida por Oliver Hermanus, de quien no había visto ninguna película anterior, es muy fiel al original. Un burócrata (Bill Nighy) del departamento de obras públicas del gobierno local de la ciudad de Londres en los años 50, años de posguerra mundial, recibe la noticia de que le quedan pocos meses de vida. Y tras vivir una vida gris, sin muchos alicientes, tras la muerte de su esposa, criando un hijo ya adulto con el que vive pero no se comunica bien, de repente, siente la necesidad de recuperar su vida. Tras un primer intento de hacerlo a través del mundo de la diversión nocturna, fallido, será la joven y dinámica subordinada (Aimee Lou Wood) la que le mostrará el camino para encontrar un sentido a sus últimos meses de vida. Algo tan sencillo como atender la petición de un grupo de madres de un barrio obrero para sanear un solar y convertirlo en un parque infantil donde sientan que sus hijos están seguros.

Existe el riesgo de comparar en lo absoluto esta obra con la de Kurosawa. A la que es fiel en argumento e intenciones. Pero de la que difiere en estética y tono. Hay quien la ha comparado, despectivamente, con el vano ejercicio de Gus Van Sant por replicar una obra maestra de Hitchcock plano por plano, pero en color. No creo que sea lo mismo, ni en intenciones ni en resultados. Entendámonos, la obra de Kurosawa es superior. Pero la película de Hermanus tiene un excelente guion, de nivel literario, una puesta en escena muy buena, diferenciada claramente de la obra de Kurosawa, aunque inspirada por ella, y una excelente interpretación. Se ha hablado hasta la saciedad del trabajo de Nighy, un actor poco conocido en el cine hasta su celebrado papel en una popular película navideña, y que desde entonces goza de respeto y popularidad por los aficionados al séptimo arte. Y ciertamente es excelente. Pero no es el único buen trabajo. Wood lo hace muy bien, y aporta su dosis de frescura y empuje necesario para complementar el trabajo de Nighy. A mí, en su conjunto, me parece una película muy notable.

Mi valoración en esta entrada es la que sentí después de verla. Existe la posibilidad de que con el tiempo ajuste algo a la baja esta valoración. Pero eso no quita para que sea una película absolutamente recomendable y muy disfrutable. Que sí. Que es mejor la original de Kurosawa. Pero es que la de Kurosawa es una obra maestra. Y sin embargo,… es más probable que el público actual pueda digerir con más facilidad la actual, aunque no sea una obra maestra y, «simplemente», sea una buena película. Pero el mensaje que nos lanzaba Kurosawa, sobre la vida, sobre las relaciones familiares, sobre las burocracias,… siguen siendo actuales. Lo cual habla también del genio del nipón.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] After Yang (2022)

Cine

After Yang (2022; 53/20221101)

Normalmente, siendo domingo, tendría que estar hablando de fotógrafos y sus fotografías. Pero se me han acumulado comentarios sobre cine, televisión y libros en abundancia que, al ritmo habitual, no me da tiempo a sacar adelante. Por ello, he decidido ir hoy con una de las dos películas de esta semana. En concreto, una película que en España ha sido un estreno directo en plataforma en línea, en Amazon Prime Video, y sobre la que llevaba varias semanas leyendo cosas buenas. Se estrenó en la plataforma hace casi un mes ya. Así que nos introduciremos en el terreno de la anticipación y la especulación futurística de la mano del coreano Kogonada, que tan buen sabor de boca nos dejó con una serie de televisión de la que tengo muchas ganas que llegue su segunda temporada.

Aunque la acción transcurre en Norteamérica, hay diversas referencias a la cultura de origen de la niña, China. Por ello, he optado por ilustrar la entrada con algunas fotos realizadas en Hong Kong, a orillas de Victoria Harbour, desde Tsim Sha Tsui Propende.

En un futuro, aparentemente no muy lejano, una familia formada por un padre de origen europeo (Colin Farrell), una madre de origen africano (Jodie Turner-Smith) y su niña adoptada de origen chino (Malea Emma Tjandrawidjaja), conviven en armonía con la ayuda de Yang (Justin H. Min), un androide, «inteligencia artificial» le llaman en la película, que fue adquirido para ayudar a la niña a integrarse en la familia al mismo tiempo que para ayudare a permanecer conectada con la cultura de su país de origen. Pero un día, Yang se estropea, aparentemente de forma irreparable, y la niña entra en un duelo que lleva al padre a buscar desesperadamente la posibilidad de reparar, de «devolver a la vida» a Yang. Porque para el resto, los talleres de reparación, la empresa fabricante, los comercios que lo venden, la sociedad en general, no es más que un objeto con una obsolescencia programada, destinado a ser sustituido con el tiempo.

Esta película parte de un material literario que parece interesante, no lo he leído, y que contienes muy buenas ideas. Por supuesto, siempre que en ciencia ficción aparecen androides/robots/inteligencias artificiales de aspecto humano, o como se les quiera llamar en cada momento, estamos ante un debate sobre lo que significa ser «humano». Aunque a mí ese enfoque lingüístico no me gusta y preferiría que fuera un debate sobre lo que significa ser «persona». También tenemos la cuestión de cómo se vive el duelo, tanto por los adultos como por los niños. O sobre lo que es una estructura familiar y qué es ser miembro de una familia. Como digo, posibilidades,… muchas. Sin embargo, siento que la película es hasta cierto punto fallida, aunque en mi valoración subjetiva haya optado por darle un aprobado.

Heredera, pero sin acritudes, de la tendencia marcada por Black Mirror, aunque dicha tendencia venía de antes, en la que se reflexiona sobre el impacto de las nuevas tecnologías en las sociedades humanas venideras. Pero en su forma tiene más que ver con un cine intimista, reflexivo, introvertido, del estilo de Terrence Malik entre otros, que no siempre es fácil de digerir. En ocasiones entras en este tipo de cine, en otras cuesta más. Y en esta ocasión, quizá por estar obligado a verla en la pantalla pequeña, me ha costado bastante. Y por otro lado, el protagonista absoluto es el padre. Y Colin Farrell es un actor que necesita de una dirección muy precisa y firme para que pueda dar de sí. Y compañeros de reparto con los que entre en sinergia. Porque si no, desde mi punto de vista, es un intérprete con limitaciones, y problemas de expresividad. Que creo que en esta película se manifiestan.

A mí me ha entrado a medias. Me sentí conflictuado entre las posibilidades de la historia y el interés que suscitan los temas planteados, y los aspectos formales y estéticos del filme. Como digo, he acabado dándole un aprobado. Pero allá cada cual. La anticipación futurista siempre es un deporte de riesgo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Drive my car ドライブ・マイ・カー (2021)

Cine

Drive my car ドライブ・マイ・カー (2021; 06/20220125)

El comentario de esta película dirigida por Ryūsuke Hamaguchi estaba previsto para ayer sábado. De forma tranquila, reposada. Pero estuve tan atareado, que no encontré el momento. Así que en esta mañana de domingo en la que no tengo previsto salir de casa hasta pasado el mediodía, será más propicia. La película la vimos en un sesión especial de preestreno, hasta el 4 de febrero no entrará en la cartelera normal, en versión original, por supuesto, y en una buena sala, con pantalla grande y buena imagen y sonido. Y diré una cosa para orientar mis impresiones finales. No sabíamos cuanto duraba cuando empezó a las siete y media de la tarde. Salimos con la idea de que serían las nueve y cuarto o nueve y media… cuando en realidad eran ya las diez y media. Tres horas de película que se nos pasaron en un vuelo. Y eso que estoy seguro que los aficionados al cine palomitero opinarán que es una «película lenta». Qué sabrán ellos.

La mayor parte de la película transcurre en Hiroshima. Y allí nos desplazaremos fotográficamente para ilustrar esta entrada.

La película comparte título con una canción de los Beatles de su álbum Rubber Soul. Y no es casualidad, porque está basada en un relato corto de Haruki Murakami, de su colección Hombres sin mujeres, que leí ahora hace cuatro años. Me parecía más reciente… cómo se pasa el tiempo. Y los títulos de las novelas y cuentos del autor japonés hacen alusión con frecuencia a títulos de canciones. Véase el título original de una de sus más celebradas novelas, y algunos otros relatos de la misma colección. La película toma elementos de otros relatos de la misma colección, especialmente Sherezade, esto está claro… la historia de la lamprea, y dicen también que Kino… aunque yo he sabido decir cuáles en este caso.

Kafuku (Hidetoshi Nishijima) es un actor y director teatral de éxito en Tokio, casado con Oto (Reika Kirishima), una madura pero guapa guionista de televisión, con quien tiene una buena vida marital a pesar de dos cuestiones; viven con el duelo de su niña pequeña muerta tiempo atrás, y su mujer le es infiel con otros hombres de vez en cuando. Un día encuentra a su mujer desvanecida en el suelo de su casa… y esta muere. Dos años más tarde, invitado a una residencia en un festival de teatro en Hiroshima, donde pondrá en escena una versión multinacional y multilingüe de Tío Vania de Chejov, deberá convivir en los trayectos en coche con una conductora muy joven y reservada (Tōko Miura), y se encontrará con uno de los antiguos amantes de su mujer (Masaki Okada). Y los fantasmas de un pasado con cuestiones sin resolver volverán a acecharlo.

Mi más valorada película del año pasado, como os contaba el segundo día de este año, fue otra película reciente de Hamaguchi. Me encantó. Me pareció que, independientemente de la cultura, la lengua, las formas y el entorno que envolvía la película me hablaba de cosas con las que todos podemos identificarnos de una forma u otra, sean o no nuestras vivencias personales similares a las de los personajes de la película. Pero la cuestión es que una de mis películas más valoradas de 2020 fue un estreno directo en plataforma en línea del mismo director, que vi en Filmin en medio del desastre que supuso para la exhibición cinematográfica la pandemia de covid-19. Por aquel entonces vi también en la misma plataforma Happy Hour, una impresionante película de más de cinco horas de duración, del mismo director, que también me pareció bastante notable; sobresaliente diría. Y todas estas películas tienen elementos temáticos comunes. Y en todas ellas el director muestra una maestría notable en la narración pausada, pero sin distracciones ni elementos superfluos, a pesar de la duración de los largometrajes, y con una visión cinematográfica, alejada por completo de los efectismos contemporáneos, pero muy solvente, muy eficaz, y que permite que las imágenes cuenten tanto o más que las palabras.

Un elemento importante de las películas de Hamaguchi es el buen trabajo de sus intérpretes. Sean profesionales o aficionados (Happy hour). Sean veteranos o jóvenes. Creo que es un excelente director de actores, extrayendo emociones profundas de sus rostros, de sus miradas, de sus expresiones. Además de los protagonistas de la película, que están fenomenales. Hay personajes secundarios que tienen un importancia determinante en la película, entre quienes destacaría a la coreana Park Yoo-rim, en su papel de actriz muda, que se expresa en el lenguaje de signos de su país, y que nos ofrece algunas de las escenas más emotivas y magníficas de la película. Especialmente, aunque no únicamente, ese escena final del Tío Vania, que ilumina no sólo a los protagonistas de la película, especialmente a lo joven conductora a la que conducirá a un peculiar y esperanzador happy end, sino también a los espectadores, si a estas alturas de la película no se habían coscado todavía de los paralelismos.

Y es que el diálogo entre la película de Hamaguchi y el Tío Vania de Chejov es fundamental. Lo que en el relato de Murakami es una mención de pasada, aquí establece unos paralelismos y unas capas de comprensión y desarrollo de los conflictos y emociones que enriquecen mucho la película. El arte es un diálogo constante entre las obras del pasado y las del presente; una conversación permanente en la que nadie está aislado, sino que está subido a los hombros de quienes lo precedieron. Y Hamaguchi cabalga aquí sobre los hombros de dos literatos, Murakami que le ofrecen la historia base y un conflicto, y Chejov que le ofrece una profundización que va mucho más allá de lo que un relato corto, que releí hace un par de días en un rato, puede permitir. Y además, no hace falta conocer la obra de Chejov. Hamaguchi ofrece más que suficientes claves durante los ensayos de la obra para que comprendamos este diálogo.

Esta película la veremos cuatro gatos. La entenderán/entenderemos tres. Se alejan muchísimo de los gustos de la masa. Y sin embargo está muy próxima a ser una obra maestra. Te deja una sensación de plenitud. De reconciliación total con lo que es o puede llegar a ser el séptimo arte. La cinematografía considerada como una de las bellas artes. Ética y estética. Personas y emociones. Imagen, sonido,… y cuando es pertinente, diálogos. No palabrería vacía como se estila en muchos blockbusters actuales. Monólogos en los que todas y cada una de las palabras que se dicen tienen sentido y son imprescindibles. No lo duden, si realmente les gusta el cine, vean esta película. Y lean el relato de Murakami. En este caso, la película es superior al relato original, pero también está a buen nivel… especialmente si se lee la colección completa de relatos dedicados a esos hombres que sufren la pérdida de las mujeres. O mejor dicho, dedicada a las mujeres que nos dejan profundos vacíos en nuestros corazones o almas. Kokoro 心 llaman en japonés a ese lugar ficticio donde reside lo más íntimo de la persona.

Curiosidades: 1) A la joven Tōko Miura la había visto ya en alguna cosa en televisión, pero no la recordaba. Pero sí recordaba que es la voz femenina que acompaña a RADWIMPS en las canciones de la banda sonora de la última película estrenada de Makoto Shinkai. RADWIMPS fueron los autores de la banda sonora de la película más conocida de Shinkai. 2) La atractiva Reika Kirishima, cuya presencia en la película nos sabe a muy poco… necesidades del guion, ya estuvo en el reparto de otra película que adaptaba a Murakami. 3) Con cierta frecuencia, en las novelas y relatos de Murakami el protagonista acaba dando unas vueltas por la isla de Hokkaidō, la más norteña de las grandes islas del archipiélago nipón. En el relato de Murakami en el que se basa la película sólo se menciona que la conductora es una joven de Hokkaidō. Pero Hamaguchi sí que traslada a los dos protagonistas a esta fría, en invierno, isla.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

[Cine] Kaze no denwa 風の電話 2020

Cine

Kaze no denwa 風の電話 (2020; 45/20210704)

El domingo pasado por la mañana no tenía ningún plan en especial. Salir a caminar por algún lado, quizá entrar en algún museo municipal, que sería gratuito por ser primer domingo de mes, algo. Me dio por mirar la cartelera de cine, y vi que había una película en versión original a las 12 del mediodía. Leí un poco de sus reseñas, y al fin decidí irme yo solo a ver esta película del japonés Nobuhiro Suwa, un director cuyas películas no me suena que hayan llegado a Zaragoza previamente, pero que tiene un cierto prestigio en el circuito festivalero.

Como el viaje comienza en las proximidades de Hiroshima, ilustraremos la entrada con fotos de esta ciudad, que también sufrió lo suyo. Supongo que la elección del lugar no es casual.

Este año ha sido el décimo aniversario del terremoto de Sendai, uno de los múltiples nombres que se le da a la tremenda catástrofe que azotó la costa nororiental de la isla de Honsu, la mayor y más poblada de Japón, y que dejó, oficialmente, casi 16 000 muertos y más de 2 500 desaparecidos. Seísmo que se complicó con el accidente nuclear de la central de Fukushima I, una de las varias que había en la región, de las cuales tres declararon incidentes, aunque sólo esta fue considerada accidente nuclear. Oficialmente sólo se ha reconocido un muerto como consecuencia del accidente, aunque se llegó a evacuar a 170 000 personas de una zona de al menos 30 km de radio alrededor del accidente, aunque hay imprecisiones en lo que se evacuó y lo que no. Lo del muerto en solitario… resulta difícil de digerir. Japón tiene grandes logros en su cultura,… pero su sistema político nunca ha alcanzado los niveles necesarios para pasar de ser definido como una «democracia defectuosa», aunque los puntos lo dejan muy cerca en estos momentos de que lo califique como tal…

En la población de Ōtsuchi, prefectura de Iwate, una de las localidades más afectas por el tsunami posterior al seismo, existía un jardín privado en una colina, cuyo dueño había instalado una cabina telefónica con un viejo teléfono de disco, sin conectar a la red, desde el cual, simbólicamente, conversaba con sus familiares fallecidos. Tras el desastre, la gente comenzó a acercarse al lugar para hablar, simbólicamente, con sus fallecidos en el desastre. El dueño del lugar lo permitió e incluso se encargó de mantener en condiciones el lugar. Dicen que 30 000 personas habrían pasado por allí para conversar con sus finados. Basado en este hecho, Suwa construye una historia ficticia centrada en una joven de 17 años, Haru [Haruka 春香 en realidad, Serena Motola] que perdió a sus padres y su hermano menor, vive cerca Hiroshima con su tía, quien sufre una grave enfermedad repentina (probablemente un ictus, aunque no se dice), lo cual deja desolada a la chica, que inicia un viaje de más de 1 300 km desde su domicilio actual hasta las ruinas del que tuvo en Ōtsuchi (los kilómetros los he calculado basándome en que el hospital donde se ingresa a la tía parece ser uno situado en Kure, cerca de Hiroshima). Pero para hacer este viaje habrá de recibir la ayuda de una serie de gente… que es lo realmente importante de la película. Así que estamos ante una interesante road movie.

La película tiene dos intenciones básicas; el recuerdo y homenaje de las personas que sufrieron las consecuencias de la catástrofe, falleciesen o sobreviviesen, y hacer pedagogía sobre los problemas que sufren, algunos asociados con los propios problemas que arrastra la sociedad japonesa, que por muy interesante que sea, tiene sus problemas como todas. Y entre ellos los de discriminación por causas diversas de miembros de su propia población, la falta de atención del gobierno a todas las víctimas o la xenofobia que caracteriza a una sociedad muy homogénea culturalmente, que admite a los extranjeros con cuentagotas. Y en esta pedagogía, vamos siguiendo la vivencia y la evolución de la joven, desde un momento en el que se siente absolutamente sola, gritando al aire un desolado aitaiyo 会いたいよ (quiero estar con vosotros), hasta que asume su duelo al final del viaje.

La joven Motola, una modelo de origen mixto, padre italoamericano y madre japonesa, pero con un físico peculiar que le permite pasar por plenamente japonesa, está un poquito verde todavía en los aspectos interpretativos, pero ofrece algunos momentos en los que es plenamente convincente en su dolor y desolación personal. Pero quienes consiguen llegarte realmente son los personajes complementarios que se va encontrando en su viajen, y que de alguna forma completan la historia, nos hablan de los problemas de la gente, y de cómo la forma de superarlas está asociada a la solidaridad de los demás.

Película que busca estimular el «buen corazón» de las personas, en una sociedad, en esto no distinta a las del resto del mundo desarrollado, en la que predominan los sentimientos egoístas. Y con una tendencia en avance desde que comenzó el siglo. La película no es perfecta, pero es realmente interesante, con un buen trabajo de dirección y buen trabajo en interpretación, más por el colectivo del reparto que por la protagonista, que tampoco lo hace mal.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] 14 jours, 12 nuits (2019)

Cine

14 jours, 12 nuits (2019; 16/20210223)

La semana pasada, nuestra actividad pareció normal. Dejamos de lado por una semana las propuestas de las plataformas de cine bajo demanda en internet. No acudimos a ningún «evento» cinematográfico. Y optamos por una película que optaba, ya no, no ha pasado los cortes, al Oscar a la mejor película de habla extranjera (siendo lo «no extranjero» el inglés). Algo que podía haber sucedido cualquier año, con pandemia o sin pandemia. La película viene de Canadá, tiene como director a Jean-Philippe Duval, un realizador que se ha hecho más nombre en la televisión que en el cine. Y venía con críticas un tanto contradictorias… pero nos prometía viajar a bellos paisajes del sudeste asiático.

He dudado sobre ilustrar esta entrada con fotos de Canadá, del estuario del San Lorenzo, o buscar algún paisaje asiático. No tengo fotos de Vietnam. Todavía. Y no sé cuando podrá ser. Al final he optado por ir a Asia, a las montañas de Huangshan. No es lo más cercano a Vietnam que he estado, ese honor correspondería a Hong Kong/Macao,… pero me parece más apropiado por el tipo de paisaje.

Isabelle (Anne Dorval) es una mujer de mediana edad, oceanógrafa, canadiense, cuya hija adolescente, Clara (Laurence Barrette), adoptada, de origen vietnamita, ha fallecido en un accidente de circulación y está en pleno duelo. Por ello, decide realizar un viaje a Vietnam para reencontrarse con la cultura original de su hija. En el orfanato donde la cuidaron donde unos meses, le dan una indicación que le puede poner en contacto con la madre biológica de la niña, Thuy (Leanna Chea), que no la abandonó, que fue forzada por su familia a entregarla. Ahora es una artista, una pintora, que dedica parte del año a trabajar como guía en una agencia de turismo. Isabelle, sin hablar de sus motivos, contrata un viaje con ella por Vietnam, donde ambas conectarán.

La propuesta inicial de la película es bastante interesante. Qué se pueden contar, de qué pueden hablar dos mujeres que han perdido a una hija común, cada una con una perspectiva sobre esa maternidad totalmente distinta. Una procedente del mundo rico, del norte privilegiado. La otra, fruto de una nación que durante años fue devastada por la guerra y la violencia contra ese mundo, pero también de unas tradiciones y condicionamientos que le obligaron a perder a su hija. El problema es que la película, muy correctamente realizada desde un punto de vista académico, se recrea en exceso, hasta perderse en ocasiones, en ese viaje que parece promocionado por la oficina nacional de turismo de Vietnam, de maravillosos paisajes y simpáticas gentes. Al mismo tiempo que el ritmo de la película, su banda sonora y el ambiente general la dotan de una gravedad que resulta excesivamente pesada y morosa.

Lo bueno es la interacción de ambas actrices protagonistas, que establecen un duelo cara a cara de muy alto nivel, que va evolucionando durante la película, en el que siempre pesa la falta de sinceridad inicial de la canadiense. Aunque lastrado por ese ritmo pesado que mencionaba, son estos diálogos, los gestos de ambas, las miradas, las que hacen que la película merezca la consideración del aficionado al séptimo arte. Podría ser mejor, pero vale la pena acercarse a esta propuesta canadiense que nos propone una interesante reflexión sobre dos mundos distintos, a través de dos mujeres muy diferentes, pero con un mismo sufrimiento. La pérdida de la hija. Y lo mejor, resuenan sus palabras y sentimientos como mujeres auténticas, y no como productos de ficción. No hace mucho pudimos ver una película sobre el duelo por la pérdida de una hija, en la que no se reunían todos estos componentes, a pesar del excelente trabajo actoral. Curiosamente, también una película canadiense.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Pieces of a woman (2020)

Cine

Pieces of a woman (2020; 03/20210117)

La actriz británica Vanessa Kirby está de moda. Una actriz que procede fundamentalmente del mundo de teatro, pero que en los últimos años se ha ido infiltrando en las producciones de televisión y para la gran pantalla. Tiene talento y tiene presencia. El papel que más vuelo le ha proporcionado es su princesa Margarita en The Crown, donde se convertía en una auténtica roba escenas, y que le llevó a ganar algún premio que otro. Ahora sólo necesita el papel que le dé el prestigio en la gran pantalla. Y creo que muchos han pensado que el que realiza en esta película dirigida por el húngaro Kornél Mundruczó, rodada en Canadá, aunque la acción se desarrolle teóricamente en Boston, es ese papel. Algunos hablan incluso de su candidatura al Oscar. Aunque todavía no está claro cuál va a ser la repercusión de una película estrenada en la mayor parte del mundo en la plataforma de Netflix, y sobre la que hay opiniones diversas.

La acción de la película transcurre en Boston, según nos dicen. Pero está rodada en Montreal. Y nos dicen que la «nacionalidad» de la película es canadiense. Bueno… cosas del cine. Y de los dineros. Como yo tampoco he estado en Boston, Montreal tendrá que ser la ciudad que ilustre esta entrada.

La película tiene un acto inicial de gran fuerza e impacto. Una joven pareja va a tener su primer hija. Él, Sean (Shia LaBeouf), es lo que en inglés se llama un blue collar, un empleado en una empresa de construcción, no bien aceptado por la madre de su compañera (Ellen Burstyn), superviviente del holocausto judío. Ella, Martha (Kirby), es una white collar, con mayor nivel cultural tiene un empleo de más nivel o mejor consideración social. Han decidido tener el parto en casa, pero la matrona en la que confiaban tiene otro parto al mismo tiempo y manda una sustituta, Eva (Molly Parker). Aunque la niña nace aparentemente bien, minutos después del parto, muere. El resto de la película nos narrará cómo el duelo afectará a cada uno de ellos y cómo afrontarán de forma muy diferente las consecuencias del mismo.

La película es muy académica en su concepción y su realización, confiando en el buen trabajo de los intérpretes, que están todos a gran nivel. Pero tiene un problema que vimos no hace mucho en otra película que también prometía mucho. Tiene un comienzo tan potente, que luego la historia pierde mucha fuerza y asistimos a una representación del duelo que, por bien interpretada que esté, nos parece rutinaria, y que no aporta nada realmente nuevo. No he podido dejar de compararla con otra película sobre el duelo, excelente desde muchos puntos de vista, que sabía llevarnos de la mano del duelo de su protagonista por su hijo muerto hasta un culmen importante que permite el principio de la cicatrización de la heridas que deja. Por lo tanto, esta película lo tenía complicado para funcionar como una gran película. Por otra parte, la otra línea dramática que queda en un segundo plano, aunque el tramo final de la película se centre en ella, la cuestión sobre la responsabilidad de la matrona, queda desdibujada y tratada con trazos muy esquemáticos.

Entendámonos. No es una mala película. En absoluto. Podemos considerarla incluso como recomendable, especialmente para los abonados de la plataforma. Está bien hecha, muy bien interpretada… pero no es extraordinaria. Y quizá eso puede lastrar el recuerdo que la interpretación de Kirby, por donde empezaba este comentario, deje en nuestras memorias. Por cierto que el resto del reparto también está igualmente a buen nivel.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] Perfume de hielo – Yōko Ogawa

Literatura

Dos libros he leído previamente de la japonesa Yōko Ogawa, y los dos me gustaron bastante. Uno incluso me impresionó fuertemente; el otro no tanto, pero también me pareció notable. A eso he de sumar haber visto una adaptación al cine de una de sus más conocidas novelas, que algún día leeré. Y si algo se puede decir es que Ogawa cuenta historias interesantes, con corazón, que lo hace bien, que es muy diversa, no encasillada en un determinado estilo o género, y que le gustan las matemáticas. Incluso es autora de un ensayo sobre las matemáticas en forma de conversaciones con un matemático.

Cuando preparé las posibles lecturas para mis vacaciones, aunque fuera repitiéndome en lo que se refiere al origen nipón de los autores, lo cierto es que escogí algunos con cuya lectura ya había disfrutado bastante en anteriores ocasiones. Romper el bloqueo lector que me ha atenazado varias veces a lo largo del año.

Algunas fotografías en blanco y negro, una de ellas con una ceremonia de matrimonio sintoísta, servirán de ilustración a esta entrada.

Lo cierto es que la premisa a priori de esta novela de Ogawa presentaba ciertos riesgos sobre su idoneidad para la época vacaciones. Ryōko, una joven periodista se encuentra viuda de repente, un año después de «casarse», por el suicidio de su pareja, de profesión perfumista. Y de repente tiene que afrontar dos realidades; que se encuentra sola, deprimida, en duelo, y que hay mucho de la vida y la personalidad de su marido que le era desconocido. Que no sabía exactamente quién era. Y hay comienza la animación del libro. La protagonista comienza una búsqueda en el pasado del muerto que le lleva a conocer a su familia, de la que no conocía nada, su genio para las matemáticas, un amor de adolescencia, y unos extraños sucesos que acontecieron en Praga durante esa adolescencia.

Ogawa no dota de una estructura lineal a esta búsqueda. Va alternando los capítulos de las indagaciones en la capital checa, con el recorrido por la vida familiar del fallecido antes del viaje a las orillas del Moldava. Con gran habilidad va alternando también la reflexión sobre el duelo que sufre Ryōko, mujer enamorada de la persona fallecida, con la incertidumbre y la emoción de la búsqueda que emprende. Pero es que además, Ogawa se suma a las corrientes del realismo fantástico, y dota de elementos de esta naturaleza la búsqueda de Ryōko, acercándola a otros contemporáneos japoneses como Murakami. Pero lo hace a su estilo, con elegancia y habilidad, integrándolos perfectamente en el viaje, interior y exterior, a emprendido la protagonista.

Algunos misterios se resuelven. Otros, sobre la personalidad Hiroyuki, quedan velados por un cierto misterio. Al cabo, nadie de quienes lo trataron y quisieron, Ryōko, el hermano, la madre sumida en la demencia, la joven que lo quiso en su adolescencia,… ninguno de ellos acabaron de entender al fallecido por completo y sólo sumando las distintas experiencias podemos alcanzar a entender a Hiroyuki. A mí, me ha gustado mucho esta novela. Muy recomendable.

Nota: He entrecomillado lo de «casarse» puesto que en Japón las cosas del matrimonio son algo distintas. Un pareja puede celebrar una boda, o simplemente irse a vivir juntos y decir que están casados, o lo que sea, pero el auténtico acto de «casarse» es un acto administrativo por el cual se modifica el koseki o registro familiar que identifica el hecho de que dos personas se han casado. No sé si lo explico bien del todo, pero es algo así. En la novela, la protagonista y su pareja fallecida se considerarían a sí mismos como «casados», pero no registraron el hecho en el koseki.